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Teoría del garca

Cada vez que me toca ir a un banco, o a una oficina pública, o manejar un auto por la ciudad, o escuchar a Mirtha, o leer notas de vegetarianos que parecen tener razón, me pregunto cómo puede haber tantos hijos de puta dando vueltas. Buscando el equilibrio, me acuerdo siempre de los antiguos griegos. La pregunta fundamental es si nos comportamos como seres justos porque sí, porque encontramos una razón intrínsecamente satisfactoria en el hecho de comportarnos como seres justos, o si, al contrario, lo hacemos porque tenemos alguna limitación impuesta desde afuera a nuestro accionar, ya sea el cagazo de ser castigados o la esperanza de ser reconocidos.

¿Por qué nos portamos bien? se cuestiona Platón en el libro II de República. ¿Por qué actuamos justamente? Son esas preguntas que uno se hace cuando entra al baño y se olvida cuando sale. Pero si ese ‘uno’ es griego, no es esclavo, no es mujer, está más o menos bien parado en la vida, quiere pasar el menor tiempo posible en el baño porque es una inmundicia asquerosa y no tiene celular porque, bueno, no existen, se toma el trabajo de intentar responderla.

Cuando Glaucón, el personaje con quien dialoga Sócrates en ese libro, empieza a desenmarañar el bardo que implica la pregunta, uno empieza a darse cuenta de que el tema es interesantísimo, porque lo que se está debatiendo es cómo logramos vivir en sociedad en lugar de andar cagándonos full time los unos a los otros.

Para avanzar con la discusión, Glaucón distingue tres tipos de bienes: los que se persiguen ‘por el goce mismo que brindan‘ y no tienen ninguna consecuencia posterior (los malpensados pensarán en felaciones, los bienpensantes te la debo); aquellos que ambicionamos por sí mismos y por las consecuencias que traen (la inteligencia, la salud, la vista o los autos de alta gama) y aquellos que son penosos pero, sin embargo, útiles (la gimnasia y el trabajo, y juro que los ejemplos son del vago de Platón: un capo). Cito del volumen II de la edición de Henricus Stephanus de 1578, que es la que se usa como referencia para poder identificar los pasajes del corpus platónico sea cual sea el libro que uno use (357a-361d). La traducción es mía:

GLAUCÓN: —¿En cuál de estas tres clases colocas a la justicia?

SÓCRATES: —Opino que en la mejor, o sea, entre aquellos bienes que hay que amar por sí mismos y por sus consecuencias, si quiere uno ser feliz.  

GLAUCÓN: —¡Oh, no, Sócrates! ¡Pero tú eres medio pancho! ¿No te alcanza con andar en toga dando vueltas por la polis, con tus cosas colgando a lo Neustadt, para intentar hinchárselas a los demás con preguntas incontestables? A ver… imagínate que te dieran un anillo como el que consiguió Giges, el pastor de Lidia, que apenas descubrió que lo hacía invisible aprovechó para meterse sin que nadie se diera cuenta al palacio; curtirse sin que nadie se diera cuenta a la reina y matar, sin que nadie se diera cuenta, al rey. Sólo un salame como Frodo podría deshacerse de un anillo así, y hasta vos te convertirías en un Icardi cualquiera si lo tuvieras.

Lo que propone Glaucón es un experimento mental, un experimento que no puede hacerse sino dentro del laboratorio más importante, el que se ubica entre las cejas y el pelo. Parece una contradicción en los términos —en el mejor de los casos— o una sanata —en el peor—, pero es el modo en que Galileo llegó a su principio de inercia, el modo en que la física alcanzó su mayoría de edad y el modo en que la ciencia moderna fue tomando forma.

Sócrates se caracterizaba por ser inteligente, buen tipo, sarcástico, hinchapelotas; por hacer quedar como el culo a expresidentes argentinos que tenían como libro de cabecera sus nunca escritas obras completas y, sobre todo, por lograr que todo el mundo creyera que tenía razón. Pero parece que en la cuestión de por qué obramos éticamente Glaucón la tenía más clara. Y aunque resulte imposible, por lo menos por ahora, diseñar un experimento no mental sino empírico en el que se vuelvan invisibles los sujetos experimentales para ver cuán hijos de puta devienen, no es tan complicado pensar algún experimento en el que los hombres se enfrenten a la necesidad de tomar una decisión ética como si fueran invisibles.

Eso es lo que se propuso un tipo de la Universidad de Kansas, Daniel Batson, con su equipo: convertir el experimento mental de Glaucón en un experimento empírico. O varios experimentos empíricos. El diseño es una genialidad, pero el mayor honor de Batson es el de ser el primer teólogo citado en El Gato y la Caja sin ser puteado.

En el primer experimento invitan al laboratorio a muchas personas y a cada una de ellas, en privado, le dan más o menos el siguiente speech: ‘Mirá, tenés que elegir una de estas dos tareas, y la otra le va a tocar a alguien que no conocés y que no se va a enterar de tu decisión: la primera es un test de preguntas y respuestas súper copado, divertido e interesante, en el cual por cada respuesta correcta te vamos a dar un billete de lotería con el que podés ganar guita; la segunda es un embole, también son preguntas y respuestas, pero mucho más chotas, y, además, no ganás nada si acertás. Ah, y las preguntas te las hace Iván de Pineda poniendo cara de Borges mientras chequea Wikipedia por debajo del escritorio. ¿Cuál preferís?’. Creo que Glaucón hubiera bardeado a Batson todavía más que a Sócrates, porque esta pregunta sí parece realmente idiota. Y de hecho, de este primer experimento no sale nada demasiado sorprendente: 8 de cada 10 eligen la tarea interesante y divertida y con lotería, mientras que condenan al otro, un presunto salame al que ni siquiera conocen, a aburrirse frente a Iván de Pineda. Ahora bien: cuando los investigadores les piden a los sujetos experimentales que califiquen su propia acción desde el punto de vista ético, de 1 a 9, los que se quedaron para sí con la tarea copada se califican, en promedio, con cuatro. O sea: se comportan como unos mierdas egoístas pero, al menos, reconocen que se comportaron como unos mierdas egoístas.

En el segundo experimento, se invita a las personas y se les dice de nuevo que hay dos tareas, una copada y otra chota, pero esta vez se les da la posibilidad de tomar la decisión así nomás o de tirar una moneda a cara o ceca y decidir en función de lo que ‘diga’ la moneda. Qué significa ‘cara’ y qué significa ‘ceca’, sin embargo, queda librado a la buena conciencia de los ‘invitados’, que son dejados solos en un cuarto para tomar la decisión. La mitad ni tira la moneda y de esa mitad el 90 por ciento se queda con la tarea copada y se califica como lo que fue: una mierda egoísta. Normal hasta ahí. Ahora fíjense lo que pasa con el 50 por ciento de los que tiran la moneda. Si realmente le asignaran, por ejemplo, ‘hago la tarea copada’  a la cara y ‘hago la tarea chota’ a la ceca, y respetaran lo que la moneda les dice, la distribución debería ser aproximadamente 50 y 50, o sea, de los que tiran la moneda aproximadamente el 50% debería quedarse con la tarea copada y el otro 50% debería quedarse con la tarea chota (porque eso es lo que indica el azar). Y sin embargo, entre los que tiran la moneda… ¡el 90 por ciento se queda con la tarea copada! O sea que, o tienen mucha suerte (mucha), o son unos soretes, como todo el resto, y además son unos hipócritas que se hacen los buenos decidiendo tirar la moneda pero después, en realidad, no le dan bola y deciden lo que se les canta. Y lo peor de todo es que cuando les pregunta a estos malvados hipócritas cómo calificarían desde el punto de vista ético su accionar… ¡se ponen un siete! O sea, tres puntos más que si hubiesen decidido de una, lo cual habría sido igual de garca pero, por lo menos, más honesto.

Pero todavía queda un tercer experimento: llegan las personas, se las deja elegir libremente o bien tirar una moneda, pero esta vez no es una moneda normal sino una que dice de un lado ‘tarea copada para vos’ y del otro ‘tarea chota para vos’, como para que no haya ambigüedades. Los que eligen de una ya sabemos que, en el 80 por ciento de los casos, son y se reconocen como unos garcas; a los otros se los deja solos en un cuarto. ¿Y qué hacen los muy degenerados? ¡Casi todos tiran la moneda tantas veces como haga falta hasta que les salga lo que quieren! Como esas promesas boludas que nos hacemos para autoconvencernos (tipo ‘si no piso la unión de las baldosas en toda esta cuadra, me va a dar bola’) pero en versión hijo de puta: ‘ah, no, pero esta no vale porque tocó el borde de la mesa’, ‘esta no cuenta porque la tiré demasiado alta’, y así sucesivamente. Más de un garca acá se ríe para adentro. Cuando les toca calificarse como seres morales, estos villanos degenerados hipócritas se ponen notas altísimas.

‘Todo muy desalentador, el mundo está perdido, nadie piensa más que en sí mismo. ¿Cómo se puede hacer que la gente sea un poquito menos hija de puta?’, se pregunta entonces Batson. Y lo que se le ocurre es hacer que los tipos a los que invita, a los que ya odia a priori porque sabe (la experiencia se lo asegura) que van a ser unos hijos de puta, se sientan observados: agarra a los que son hijos de puta y no tienen problema con serlo como a los que son hijos de puta y eligen caretearla (o sea, tirar la moneda) y los pone enfrente de un espejo. Y, por más increíble que parezca, todo cambia: cuando eligen sin moneda, sólo el 63 por ciento se asigna a sí mismo la tarea copada; cuando tiran la moneda, exactamente lo que predeciría el azar: un 50 por ciento. Y ocurre lo mismo si se pone una foto con ojos observándonos cuando se nos pide que colaboremos: lo hacemos mucho más generosamente con foto que sin ella, por más que sepamos que, en realidad, nadie nos está mirando. Aparentemente, el acto de sentirse observado hace que uno actúe moralmente, o de manera socialmente aceptable, o altruistamente.

O sea que tal vez tengamos que reconocer, después de todo, que somos casi todos unos hijos de puta y unos hipócritas. Que no pensamos más que en cómo salvarnos nosotros sin importar lo que pase a nuestro alrededor. Que llegamos, incluso, al extremo de auto-convencernos de que somos unos divinos en el preciso acto de cagarle la vida a alguien. Por otro lado y para salir a bancar un poco a la especie sabemos que, por suerte, nos estamos mirando. Y lo hacemos naturalmente, todo el tiempo, porque somos unos hijos de puta, sí, pero también nos necesitamos los unos a los otros. Y eso nos hace, aunque sea, un poquito más buenos.

 

 

Moledo, L. y Olszevicki, N. Historia de las ideas científicas. De Tales de Mileto a la Máquina de Dios (2014). http://www.cuspide.com/9789504940319/Historia+De+Las+Ideas+Cientificas/
https://www.staff.ncl.ac.uk/daniel.nettle/ernestjonesnettlebateson.pdf; https://www.staff.ncl.ac.uk/daniel.nettle/PowellRobertsNettle.pdf)
http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11097-007-9058-y#page-1
https://waitingforsiberia.files.wordpress.com/2012/10/batson_table1.pdf




Hay 104 comentarios

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  1. ive

    interesantisimo, aunque tristemente intuía un poco el resultado del experimento.

    y nada, como para convenserse aún más de lo mierdas que somos, lean sobre el Experimento de Milgram.

  2. Lau

    Como diria Homero Simpson “Si no lo veo no es ilegal”.
    Yo me reconozco como una hija de puta preocupada por el resto y esto justo lo hablaba ayer con una amiga. No tengo drama es ser forra con comentarios y putear a la gente, pero tambien soy la primera que se levanta para dejarle el asiento a alguien que lo necesita, porque yo quiero, no xq alguien me mire mal. Contra eso suelo ser bastante caradura.
    Aprendi a vivir siendo a walking contradiction.
    Sin embargo no garco al otro con cosas grosas o irreparables, no se, no soy Grondona.
    Ah, ame tu traduccion de La Republica.

  3. Natu

    Wow. me quede pensando ¿será por esto que la iglesia puso como deidad a un DIOS omnisciente y omnipresente? para que nos sintamos observados absolutamente todo el tiempo y sepamos que él sabe lo que pensamos.
    Así y todo no funciona en absoluto.
    Genial la nota!

    • Julián

      Y será también que esta ‘iglesia’ al crear un Dios, ve como que medio…
      ‘-Mi mente: representé el pecado que temen y acá no pasó nada, qué malote soy, inventé algo sin consecuencias nefastas para mí, me beneficio, me creen, hago guita, todos felices, y por todo me refiero a mí, el sistema funciona!
      -Yo: Gracias Dios!
      -Yo(de nuevo): Oh, no agradezcas campeón, te creé perfecto mientras me hagas caso. Mantenete alejado de los pecadores y los pecados.
      -Yo: Por supuesto, mientras me beneficie, sabré qué es el bien y qué es el mal, pero siempre estaré del lado del bien!
      -Yo (de nuevo): Ese es mi pollo!’

      … que medio que así se aleja todo dedo juzgador, todo observador posible, si el observador es, a fin de cuentas, Dios, y Dios soy yo, pero medio que me hago el que no soy, el que sí existe realmente (como lo azaroso de la moneda que no vale lo que diga, hasta que vale porque eliminé toda interferencia con el azar)’.

      Sintetizando, al ser uno el creador de la ‘justicia’, uno puede, o podría, o debería ser si no es así, o “lo justo” sería que… uno esté libre de ser juzgado. Pero…
      No sé, digo… total. Jaja.
      Es un diálogo inconexo, pero como para charlar, vite´.

      PD: Esto que dije, entre referencias y analogías de mierda, es una posible justificación qué podría (enfatizo en lo “posible” para liberarme de la culpa del error) tener el hijo de puta que todos tenemos dentro para ser hijo de puta, sabiéndose o no, observado.
      Si no se entiende lo expresé muy mal, o muy bien.

  4. Ana

    Una genialidad!!! Duro, ¿eh?, saberse y tener que reconocerse tan h de p y además hipócritas.
    Me pareció brillante tu traducción del diálogo entre Sócrates y Glaucón, ¿no pensaste en dedicarte a la dramaturgia? Felicitaciones!!
    Punto para los gatos que incluyeron este tema, que va por el lado de la ética y la filosofía.

    • Nicolás Olszevicki

      La verdad, no lo sé… Pero a priori, con todo el cuidado que hay que tener con los pensamientos a priori, me inclino a pensar que tiene más que ver con lo que somos como especie que con lo que somos como seres culturales.

      • Sol M

        Hay una cuestión cultural muy fuerte que puede hacerte actuar moralmente, o que la moral no cumpla un gran rol. Un enfoque que ilustra eso muy bien es el análisis de Durkheim de las sociedades “tradicionales” y las modernas. Decía que en las primeras prevalecía una solidaridad mecánica en la que la moral del colectivo estaba tan interiorizada que la individualidad (y los deseos e intereses individuales) eran relegados por sobre el interés y las reglas del colectivo que la persona integraba. Esto llevaba a que fueran usuales acciones altruistas (en las que el individuo se sacrifica por el interés/bienestar del grupo). La contracara era la sociedad moderna, en la que la solidaridad (lo que nos une como sociedad) era orgánica, basada en la interdependencia material debido a la division del trabajo. En las sociedades modernas la individualidad tenia una presencia enorme y podía devenir individualismo. Le llama anomia a esa ausencia de apego por las normas del grupo (eticas o morales). En términos psicológicos la anomia podía generar falta de pertenencia al grupo. Desde estas categorías Durkheim analiza el suicidio y descubre que hay un patrón, en que prevalecen los suicidios entre las personas desintegradas socialmente (anímicas) y que por tanto no tienen un apego a la idea de responsabilidad de “quedarse” o de honrar un valor metafísico a la vida.

        Si te fijas, el caso de las personas super morales no es precisamente idílico. La supresión de la individualidad vs. la supresión del interés por ser justos. En el primer caso, en términos psicológicos, el yo está reprimido. En el segundo, el super ello está en un rincón.

        Es un tema complejo pero definitivamente el estudio de Batson tiene unas carencias metodológicas alarmantes, porque la cultura, la religión, y hasta la constitución psicológica de los participantes son claves para que la elección tenga una significación real en términos morales. No se puede interpretar abstractamente la respuesta de esta gente. De hecho, seguro el resultado va a cambiar si los participantes son de una religión donde el martirio y sufrimiento son considerados un valor en si mismo o se condena categóricamente el hedonismo. Y va a ser distinto si los miembros de esa religión o cultura/ideología (cualquiera sea el caso), se apegan a sus valores de una manera más relajada (como pasa bastante en la religión católica general) o más radical (como pasa en algunas sectas católicas, donde se rasgos de solidaridad mecánica, de supresión de la personalidad individual).

        En definitiva, ¿los participantes del experimento representan a mucha mas gente? ¿el experimento en si realmente nos dice algo de la moralidad de esas personas?.

        Lo que hay en juego para que la gente sea justa o garca no es solo la naturaleza humana sino evidentemente las configuraciones culturales, por su contenido y por la forma en que el individuo se relaciona con la etica. Así que la explicación de porque se actua como se actua hay que situarla SIEMPRE en lugar y tiempo.

        • el Zambullista

          Yo sí te leí y lo interesante que me resultó hizo que no me pareciera largo (si algo te está gustando, no querés que termine ahí, así que difícil que te parezca largo). Lo que decís me parece de lo más pertinente y argumentado. Me alegra que hayas insistido y finalmente mantenido ese diálogo de allá abajo con el autor, porque tu intervención merecía respuesta y que hubiera un intercambio como el que hubo.
          Sigo comentando allá abajo, donde fue el intercambio.

    • Nicolás Olszevicki

      Lo pensé, pero abandoné la idea después de ir al teatro. Tengo varios gatitemas en el tintero, muchos de los cuales van por el lado de esa combinación genial entre psicología empírica y filosofía.

  5. Julieta Ru

    Muy buena nota!
    Me interesaría saber si esos resultados tienen diferencias significativas si el estudio se hace en culturas orientales.
    Tenés data de que haya algo similar?

    • Nicolás Olszevicki

      La verdad, no lo sé… Pero a priori, con todo el cuidado que hay que tener con los pensamientos a priori, me inclino a pensar que tiene más que ver con lo que somos como especie que con lo que somos como seres culturales.

  6. Paula

    Bueno, la psicología podría aportar algunos asteriscos al respecto.

    La mirada del otro, en algunos casos, podría no solo NO ser disuasiva, sino incluso estimular la comisión del mal y exacerbar el goce.

    No sabemos si Mirtha es a) una perversa, b) una excelente actriz con un guionista muy persistente o c) sencillamente, una idiota.

    Habría que pensar si, en la conciencia de la troupe televisiva que hace las delicias de la población local, los espectadores se cuentan como alguien que somete a observación o escrutinio sus actos (es decir, agentes inhibidores al modo de Batson); como receptores pasivos de adoctrinamiento de un guionista muy persistente; o como simples objetos del goce.

    Si fuese lo primero, estamos ante un serio motivo de preocupación porque, al parecer, la potencia inhibidora de los espectadores es prácticamente nula. (O si realmente inhiben, no me quiero imaginar lo que debe ocurrir fuera de cámara).

    Si fuese lo segundo, es para preocuparse, pero al menos sería una preocupación ya familiar en el paisaje de los medios locales de cada día, aunque da cosa pensar que “eso que tenemos entre las cejas y el pelo”, producto de miles de años de laboriosa evolución, es un orificio al servicio del Comando Culo Mandril y sus persistentes guionistas.

    Y si fuera lo tercero, a la preocupación se sumaría la turbación, pues ¡qué lugar francamente incómodo es pensar que yo pueda ser un objeto del goce perverso de Mirtha! ¡Rajá de acá, pensamiento!

    Si a Batson si le sobraran unos dólares de la caja chica, le podríamos sugerir unos interesantes experimentos con la mujer en quien, realmente, se inspiró Luca Prodan para componer el hit de los ochenta. Quién sabe, de allí podría surgir una nueva categoría nosológica y, por qué no, un nuevo orgullo argentino.

    Gracias por la nota, que se merece la mejor nota.

    • Nicolás Olszevicki

      Me inclino por la respuesta (c), sin más pruebas que las que todos conocemos pero con la mayor convicción. Objeto de goce de Mirtha: el horror.

  7. Federico Gaspar

    Yo soy de los hijos de puta que se rieron explícitamente no por dentro… pero con sinceridad de mi hijaputez al fin y al cabo…

    El tema de trafondo (en mi enorme ignorancia) es que no podes separar la ética de lo que estás biológicamente pre-programado a ser…

  8. Nazareno

    Ya lo dijo alguno, parafraseando a Glaucón, supongo: “el hombre es bueno, pero si se lo vigíla es mejor”. Me deja pensando en cual será la condición de los que no son garcas cuando nadie los ve, aunque no me interesa lo que haga Alejandro Sanz…

    Muy bueno el programa!

  9. Leandro

    Creo que, al menos en la vida real, el sentimiento de sentirse observado no es suficiente para mejorar el de otro modo comportamiento sorete del común de los conciudadanos. Debe haber una contundente notificación de haber sido observado cometiendo una infracción a las normas de convivencia. Mi opinión, algo violenta, sí, pero con más alta relación de costos y beneficios, es el uso de exclamaciones vocales en público hacia el infractor, del tipo “Tenés que ser tan sucio?”, “Por qué no dejás bajar antes de subirte?”. Tienen un lindo efecto de condena social. El problema, o no tanto al menos para mí, es que suelo siempre terminar las frases con un inconfundible “…, sorete!”.

  10. Elvio

    Excelente la nota, as usual. Otro tema: se cortan los textos de los comentarios sobre el margen derecho y me pasa desde varias computadoras. ¿Lo pueden corregir?

  11. julia

    somos hijos de puta para pertenecer al sistema, a la sociedad..
    obedecemos al jefe y le cagamos la vida a alguien (o se la hacemos mas difícil) para que no nos rete, nos ascienda y nos diga que la tenemos re larga y peluda, y en el fondo se caga de risa de lo pelotudos que somos por creer que subimos un eslaboncito en la cadena de poder.
    cagamos al otro para sentir que somos superiores, por que todo es apariencia. si sos exitoso, seguro la pasas re bien, estas forrado en guita y te cogés 3 minas al mismo tiempo.
    obviamente existe el ojo que juzga “el infierno está en la mirada del otro” , y dormimos tranquilos a la noche por que hoy vimos a un pibe en la calle y le dimos 5 pe para una galletita y dijimos “que feo vivir asi”, pero ojo, hicimos algo. le dimos 5 pe..
    y creo que lo peor es que dejamos de ser hijos de puta, por que buscamos satisfacernos, y ¿quien va a querer a un hijo de puta? nos tratamos bien y decimos cosas lindas, solo por que queremos tener un amigo, un garche o alguien que nos cuide cuando seamos viejos, todo para no estar solos.
    aguante la caja y el gato, cambio y fuera.

    • Nicolás Olszevicki

      ¿Y si resulta que no somos hijos de puta porque el sistema lo exige sino que el sistema nos lo exige, y nosotros lo aceptamos, porque en el fondo somos bastante hijos de puta? Porque, en definitiva… ¿quién, sino nuestra propia especie a lo largo de su historia, diseñó este sistema de mierda basado en el egoísmo (como casi todos los otros sistemas que tuvimos y que duraron)? Es una pregunta inquietante, pero hay que tener clara una cosa: reconocer que es natural no significa que no lo podamos cambiar, sino que va a costar mucho pero mucho esfuerzo.

  12. Federico M.

    Copada nota!
    Supongo que los resultados del experimento cambiarían bastante si la segunda persona damnificada (osea, a la que le toca el test choto) es un ser querido… ya cuando queremos a la otra persona nos moralizamos un poquito más, sin la necesidad de sentirnos vigilados. Sobre todo si del otro lado está esa persona que nos termina poniendo en la friendzone (estos mounstros hace que usemos otro laboratorio que no está entre nuestras cejas).

  13. Julián

    El egoísmo es humano. Elegir lo mejor para uno (ser o grupo familiar) es los mas sano y humano que hay. El egoísmo nos trajo hasta aquí, y es lo que mueve el mundo.
    Otra cosa es ser “garca” que implica afectar la integridad (material o física) de un tercero. El altruismo es muy romántico, pero debe quedar reservado para quienes lo sienten y lo eligen, sin estigmatizar a los que elijen el beneficio propio primero (la mayoría).
    Recomiendo Ayn Rand, La virtud del egoísmo.

  14. Majo

    Buenísimo… siempre pensé esto y no sabia como expresarlo!!! Lo acabo de compartir con mi entorno para que entiendan que si el ser humano no fuese sociable seriamos tan egoísta como los niños de 1 año que no quieren prestar sus juguetes ni sus madres!

  15. Hernan

    Esta bueno. Lo único que no me gustó es el lenguaje demasiado informal y lleno de malas palabras. No se si será tu estilo de escritura o no, pero eso me repele un poco de la reflexión y me desconecta del verdadero sentido y significado del mensaje.

  16. Natusnox

    Hace poco estuve releyendo al pelado francés con más onda de todos los tiempos, la referencia a la vigilancia permanente, la subjetividad del ser controlado y el “señor que todo lo ve” me resulta familiar en los huesos. Hubo un experimento parecido, en un Patio de comidas de Londres (creo, soy malísima registrando ubicaciones y nombres) , para evaluar el comportamiento de los clientes con la basura, donde pusieron una pantalla gigante con una mirada, fija a veces, parpadeante otras, el resultado fue el mismo del Don Batson, cuando se está controlado o al menos se tiene la sensación de que alguien “vigila”, somos menos garcas. La inconmesurable influencia de la religión en una humanidad atravesada por castigo- propio y ajeno. Un amor, todo.

  17. Any

    Muy buena la nota! :D
    Ahora… habría que tener cuidado en sacar conclusiones a partir de un sólo experimento. Entiendo que seguramente contaste sólo uno para no hacerlo denso y largo, pero igual creo que vale decirlo.
    Existe evidencia empírica de cooperación en niños muy pequeños (e.g., Tomasello), en primates no humanos y otros animales (e.g.,De Waal), lo cual pondría en duda -al menos momentáneamente- las afirmaciones acerca de lo “natural” o “pre-programado”.
    Creo que el tema da para cortar muchísima tela, y me parece que sería buenísimo que lo hagamos sin apresurar conclusiones, sino aprovechando cada aporte para ir entendiéndolo mejor.
    Cuente conmigo para intercambiar ideas cuando le pinte.

    • Pablo A. González

      Atacamos ya exactamente lo que tocás en otra nota, http://www.elgatoylacaja.com.ar/la-patria-es-el-otro/.

      Estamos de acuerdo que hay mucho para cortar, pero difiero en que este texto haya apresurado conclusiones. Lejos de eso, creo que el espíritu de todo lo que hacemos es tratar de ir construyendo y entretejiendo ópticas, y es precisamente por esa búsqueda del enfoque múltipole que tenemos más de un texto para abordar temáticas parecidas desde conocimientos diferentes.

      • Any

        A no ponerse sensibles!!
        Comparto y apoyo a full lo que hacen. Leí la otra nota y me encantó, como todas las gatinotas que he leído.

        El comentario anterior apunta principalmente a ésto:
        “tal vez tengamos que reconocer, después de todo, que somos casi todos unos hijos de puta y unos hipócritas. Que no pensamos más que en cómo salvarnos nosotros sin importar lo que pase a nuestro alrededor. Que llegamos, incluso, al extremo de auto-convencernos de que somos unos divinos en el preciso acto de cagarle la vida a alguien”
        Ese cierre, no está dejando lugar a la duda, ni hablando de que se trata de evidencia que apunta a… sino que directamente dice que es hora de “reconocer” que somos hijos de puta… Me pareció un poco fuerte, nada más.

        Paz y amor, que nos están mirando :P

        • Nicolás Olszevicki

          De acuerdo, Any. Por eso modalicé el final con un “tal vez”: siempre es delicado el equilibrio entre escribir finales con onda y no sacar conclusiones apresuradas. Como sabemos, nada o casi nada en ciencia es concluyente, y menos que menos en un tema tan espinoso como si somos buenos o malos por naturaleza. Pregunta simplificadora, por cierto, dado que probablemente seamos buenos Y malos a.

      • Santiago

        Justo entro a esta página y me encuentro con un comentario tuyo, ¡Qué casualidad! Saludos del Jesús María, sos uno de los pocos que razonan, son todos una manga de giles que no se les puede discutir lo que dice en un libro….

  18. Vero

    Siempre me resulta util la regla general que me enseño un colega respecto a la honestidad de los empleados en una empresa o institucion: del 100% de las personas, aproximadamente un 15% roba siempre aunque sepa que los van a descubrir; otro 15% no roba nunca aunque sepa que no los van descubrir; y el resto depende, segun las circunstancias…

  19. Leandro

    Siguiendo la lógica que el interlocutor propone, podríamos bajar el nivel de corrupción en la justicia con solo destaparle la vista a la “Dama de la Justicia”.

  20. Lucho

    Sapere aude! solo el imperativo moral nos podrá salvar. Les dejo un pequeño y revelador texto del maestro Kant escrito en 1784
    “…Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la Ilustración…”

    • Nicolás Olszevicki

      Un crack Kant, sin dudas. Seguramente es mi filósofo favorito. Para aportar un poquito: ese texto, particularmente, lo escribió cuando vio que se les venía la noche a él y sus amigos porque Federico II, monarca generoso con el movimiento ilustrado, estaba por cagar la fruta y esperaba ansioso su hermanito, Federico Guillermo, no particularmente interesado en cuestiones intelectuales sino más bien todo lo contrario. El tipo tenía que aferrarse, fuera como fuera, a lo logrado tanto en ciencia como en filosofía en los últimos 100 años para que no adviniera otro medioevo en Prusia. Creo que a la interpretación que Kant hace de la Ilustración le debo mi persistente creencia en la importancia de ese movimiento para pensarnos a nosotros mismos y decidir qué carajo queremos ser.

  21. Viki

    Estaba pensando, si ponemos recortes de ojos mirando en los baños publicos ¿comprobaremos que los ensucian menos? ¿alguien se prende?

    • Nicolás Olszevicki

      Es altamente probable que así sea, por más que parezca increíble. Dos de los estudios que cité al final muestran que cuando ponés cuadros que hacen que la gente se sienta observada, colabora muchísimo más que cuando esos cuadros no están. No sé si te va a calmar a la Doce en un Boca-River, pero hay bastante evidencia de que, en cuestiones menores, eso funciona…

  22. Camu

    Yo le dejo todo el trabajo pesado a la Camu del futuro y me pongo a leer el gato y la caja, total la otra va a estudiar para el parcial mañana desesperadamente :P

  23. El rulo (antes Alejandro)

    Soy un profundo lector del Gato y la Caja. Creo fielmente en el metodo cientifico. No lo veo aca. Y no por que el redator ni sea elocuente ni le falten datos. No. No lo veo por que no busca romper con algo ” Que siempre fue asi” ( como bien hacen los verdaderos cientificos o cualquier otro productor de conocimiento) si no que siento que hasta se regodea en el cinismo humano, este que como bien dijo Mollo ” Te apura para comer en Mc Donald y despues te vende un tecito de boldo”. El experimento es bien arbitrario y no llama a pensar “fuera de la caja”. Hubiese sido interesante una 3era opcion donde se le pregunta a la persona si quiere conocer al “damnificado” antes para tratar de antemano las tareas. No se, capaz podemos incluso repartirlas. Nivela todo para un lado o para el otro. No se, como que llama “pisar el palito” y decir : Mah si… si total son todos unos hijos de puta. No se, a mi la ciencia me invita a volar y a entender que muchas realidades que se juzgaron imposibles son cientificamente probables, reales y realizables. Me quedo con ” La patria es el otro” que juzgo un articulo diametralmente opuesto a este y mucho mas beneficioso para los tiempos que corren. Sepan que, igualmente, esto va con amor. Parte de mi acercamiento a la verdad es no alimentar el falso consenso. Interesante ( para los organismos de control) el dato de que actuamos mas bondadosamente cuando nos sentimos observados, algo que no hace falta ningun papel de Harvard para notarlo.

    • Nicolás Olszevicki

      Hola, Rulo. Gracias por el mensaje. El método científico (que en rigor de verdad, como decía Asimov, no es más que “el método que usan los científicos para hacer descubrimientos científicos”) no es simplemente romper con algo dado. Consiste, más bien, en no dejarse llevar por esperanzas y prejuicios propios y terminar viendo, por eso, no lo que está ahí, frente a los ojos, sino lo que uno quiere ver. Está genial que te guste más “La patria es el otro”, que es un artículo fantástico, pero ojo con decir que una investigación no te parece válida porque provee evidencia de algo que a vos no te gusta. Es lo contrario del método en el que creés fielmente. Quiero decir: detesto la homeopatía y estoy totalmente convencido de que no funciona, porque hay excelentes pruebas de eso, pero, siguiendo el método científico, estoy dispuesto a cambiar mi visión si me muestran buenas pruebas de lo contrario. El experimento que cuento, que está bien diseñado y tiene suficiente evidencia, nos muestra que somos bastante garcas pero, sobre todo, extremadamente hipócritas a la hora de juzgarnos como seres morales siempre y cuando nuestras acciones no tengan ninguna consecuencia directa. Lo cual dista de ser una prueba irrefutable de que el ser humano es malo por naturaleza, como bien aclaró Any un par de comentarios atrás.

      • El rulo (antes Alejandro)

        Solo paso a aclarar que para mi no es lo mismo “lo que me gusta” que lo que ” Juzgo necesario”. Yo estoy dispuesto a cambiar la realidad que busca “cristalizar” el experimento, por que no es que niego que eso no sea cierto, si no que me parece que aquello es un piso desde donde construir, la realidad a cambiar y no un techo limitante.
        Y mi resistencia al mismo es que hay mucho Cinico (asumido y no) dando vuelta que buscan afirmar ta todo descubierto y que el gen del mal gano la pelea por la supervivencia! Saludos!

  24. Nacho

    Yo creo que el experimento no esta bien echo, porque de poder elegir entre una cosa que a uno le resulte mas o menos agradable a una que nos resulte completamente insatisfactoria, la gran mayoria va a elegir la primera opción tal como dio el experimento. De lo contrario seria quererse muy poco uno mismo. Por que motivo querria de onda dejarle el laburo mas facil a otro y agarrar yo el mas pesado? Distinto seria que una vez realizada esa tarea se hubiese puesto el mismo experimento en marcha y se le diga a la persona que de elegir nuevamente el facil, le tocaria el laburo dificil A LA MISMA PERSONA que le toco anteriormente. Creo que recien ahi se activaria un mecanismo moral que haria que mucha gente cambie la decision, pero es solo mi humilde opinion.

  25. Marcelo Escobal

    Notable!!! Sería interesante el blog como material para discutir en liceos y universidades.
    Nicolás: aportás una cuota de esperanza por el ser humano (y eso no es poco).
    Aguante la Ilustración!!!!

  26. Alejandro

    Disfruté mucho leyendo la nota, y me parece que a varios les ayudaría entregarse un poco al ambiente que propone el autor, que está buenísimo: reirnos de lo que hacemos “mal” es la forma más saludable de aceptarlo. Creo que otro aspecto súmamente importante del experimento es que no conocemos a la persona que estamos cagando. Esta característica de lo impersonal, para mí, es la pieza clave que hace que funcione el capitalismo dentro de la globalización. Sólo si conociéramos al pibe de 12 años que hace nuestros pantalones en Flores, o a la familia entera que cosecha la yerba mate que consumimos todos los días, etc… ahí recién nos daríamos cuenta de que los estamos cagando, posta, en la repartija.
    Saludos y gracias!

    • Nicolás Olszevicki

      Totalmente de acuerdo. Y de ahí el famoso “fetichismo de la mercancía”, que hace que los productos se nos presenten como si tuvieran “sutilezas metafísicas y resabios teológicos” porque aparecen completamente deslindados de su proceso de producción, mágicamente en las vidrieras.

      De nuevo: reconocernos egoístas e hipócritas no es regodearnos en nuestro egoísmo e hipocresía ni defenderlos a capa y espada, como hacen los teóricos del capitalismo (Ayn Rand). Es aprender un poco lo que somos para ver cómo podemos cambiarlo.

  27. Pablo Z

    Quería hacer una observación, que me hizo alguien cuando le hablé sobre el experimento Milgram [https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Milgram]. Supongo que el experimento fue repetido en varios lugares del mundo, y sospecho que dio distintos resultados; hay factores sociales muy pesados de por medio. Por ejemplo alguien mencionaba más arriba la diferencia que haría si “el otro” fuera un ser querido… así que si vas a una comunidad pequeña y unida donde todos se conocen [como el bar de Cheers, donde todos saben tu nombre], quizás el resultado sea distinto. Otra, ¿alguien probó de hacer el experimento poniéndole al sujeto en frente una foto de la persona a la que le toca la otra tarea? [el detalle del espejo es glorioso…]

    El ejemplo es un poco más violento en el experimento Milgram, donde básicamente te pedían que pases electricidad por el cuerpo de otra persona. ¿Cuánta gente en la Argentina estaría dispuesta a picanear a un desconocido?

  28. Javier

    Me resultó divertida la nota, ni hablar de la respuesta de Glaucón al pobre Sócrates.. Sin embargo, me preocupa el recurso, en este y muchos estudios, a la estadística como única manera de ocuparse científicamente de la conducta humana, sobre todo en temas tan complejos como la ética. Me parece que nadie puede tener la pretensión de lograr una muestra representativa de la especie, y mucho menos aislar todos los componentes sociales, culturales, etc.

    No se trata solo de pensar, por ejemplo, que hubiera ocurrido en una cultura oriental, como pregunta otra comentarista, sino también cuestiones que me parecen básicas para el experimento, como por ejemplo que los participantes saben que existen, cada vez más, modos de observarlos sin que ellos lo sepan (cámaras ocultas). De hecho me resulta dificil creer que ninguno sospechara que lo estaban observando y sin embargo tirara la moneda muchas veces y luego mintiera sobre su condición moral.
    Me preocupa la estadística no solo porque incita a conclusiones generalizadoras, sino sobre todo porque explica muy poco.

    Me parece de lo más interesante el experimento, para pensar como influye el espejo y sobre todo la imagen de la foto y los ojos (que obviamente no miran) en la conducta de las personas, a diferencia de la mirada de los investigadores, que está presente en todos los casos.
    Sería muy interesante pensar experimentos que pudieran ayudarnos a entender cómo se produce ese efecto, y qué carajo es eso de “sentirse observado”.

    Saludos!

  29. Fernanda

    Me hiciste pensar en los soldados de la 2a Guerra Mundial que eran filmados por otros soldados especialmente destinados como camarógrafos y fotógrafos en combate. Hay un documental de Stephen Spielberg, si no recuerdo mal, presentado por Tom Hanks, que muestra el papel que desempeñaron estos hombres para el ejército norteamericano.

    • Javier

      Hola Eleana, aprovecho tu respuesta para seguir desarrollando lo que comenté más arriba (me quede pensando emmmmm), me parece que el problema no es tanto el qué dirán, sino los ojos que están ahí, aunque sepamos que no van a decir nada y ni siquiera miren.
      Existen muchos animales que tienen ocelos, formas circulares de colores, que inhiben a algunos depredadores de atacarlos. ¿Es que estos depredadores confunden a los ocelos con ojos y creen que los están mirando, o es más bien, que los ojos nos inhiben porque tienen justamente forma de ocelos?
      Para pensar como procesamos las formas de los estímulos visuales, resulta muy práctico leer el cuento de Oliver Sacks “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”.
      Me pregunto, si lo que nos afecta no fuera tanto la mirada del otro, sino más bien la forma de ocelo que reconocemos en el órgano que usan para ver. ¿Influirá en la moral de los sujetos la agnosia visual?
      Existen algunas demencias que modifican las conductas de las personas que las padecen, en muchos casos, comienzan por no recordar nombres, no reconocer a seres queridos (agnosia visual?), y continúan luego por tener cada vez conductas más desinhibidas. ¿No habrá alguna relación entre esas conductas? ¿No habrá alguna conexión entre el hecho de poder ver cosas con forma de ojo y comportarnos de manera moralmente aceptada? Me parece una pregunta interesante y que habría que intentar responder antes de pasar directamente del ojo al qué dirán.
      Perdón por flashearla tanto, pero lo de los ojos y la moral me paró los pelos.

  30. Cande

    Nicolás, ¿creés que es posible pensarnos fuera de la cultura?
    Creo que lo que decís tiene un poco que ver con que vivimos en una sociedad de vigilancia, somos fruto del panóptico. Capaz podemos construir una sociedad distinta si dejamos de naturalizar lo cultural.

    Excelente la traducción del díálogo! y me encanta ver estos temas en el gato!

    • Nicolás Olszevicki

      Hola, Cande! Voy a decirte mi opinión, totalmente incomprobable pero es mi opinión. Creo que es muy difícil no naturalizar lo cultural porque la cultura, como todo, también es natural. No es que primero existimos como animales y después nos culturizamos, ese mito en el que creían los ilustrados: somos, como especie, naturalmente culturales. Lo cual, como dije en otro comentario, no nos condena a aceptar lo que nos viene dado (la cultura tal y como la recibimos) como si fuera legítimo y bueno para la especie. Muchas veces, avanzar es ir en contra de nuestra propia naturaleza. Y pareciera ser que ir en contra de nuestra propia naturaleza, paradójicamente, también está en nuestra naturaleza. Ergo, no creo que el problema sea tanto naturalizar lo cultural como creer que lo natural es una fatalidad de la que no podemos escaparnos. Habrá más de estos temas, lo prometo!

      • Cande

        Hola Nico! Gracias por responder!
        Decía naturalizar lo cultural como pensarlo como un condicionante de nuestra existencia, y creer que no puede ser de otra manera, esta “fatalidad de la que no podemos escapar” como dijiste, así que creo que en eso estamos de acuerdo. Igual se me hace difícil pensar en lo “natural” del hombre, aunque coincido en que la cultura es un rasgo inherente.
        Justo estoy preparando un parcial de sociología política y me encontré con esta cita de Hannah Arendt “La cuestión social comenzó a desempeñar un papel revolucionario solamente cuando, en la Edad Moderna y no antes, los hombres empezaron a dudar que la pobreza fuera inherente a la condición humana”, es del libro “Sobre la Revolución”.
        Sigamos dudando y capaz dejamos de ser unos hijos de puta!
        Saludos!

  31. Angel

    Esos resultados serian mas desastrosos en lugares donde la educción es insuficiente.? O no es un tema de educación?
    No se, por ejemplo en la comunidad aborigen chaquenia, tan postergada..haría trampa, por falta de educación? A simple vista no lo creo. Por algo las elecciones las gana siempre Capitanich (y la postergación continua), el que se supone mas instruido. Entonces, hacer las cosas bien por algún motivo y no perse, es inherente al ser humano?, sin importar su condición social?

  32. Nano

    clap clap clap! Mi falta de esperanza en la humanidad se acaba de acrecentar de un modo astronómico, y lo peor, con rigor científico…
    El humano no solo es violento y avaricioso por naturaleza, sino que también es vago, garca, mentiroso e hipócrita. Es bastante complicado decirlo sabiendo que uno esta incluido en el grupo, por lo que casi es “sincericidio”.
    Gracias por la luz gato

  33. Luciano

    Entonces, yo soy un hijo de puta porque estando solo mi accionar es normal o por culpa de las condiciones que propone la vida en sociedad de la normalidad provocan que yo crea que preocupándome por mí soy un hijo de puta? Maldita sociedad…

  34. mauro

    Hay situaciones extremas que son dificiles de poder experimentar, gente que da su vida por otras personas en determinadas situaciones y gente que no lo haria bajo ninguna condicion. Hay series de ciencia ficcion que han profundizado en este tipo de cosas y dan giros a sus personajes en diversos escenarios postapocalipticos, viajes espaciales y exploracion de otros mundos. Ejemplo que se me ocurre es “Jericho”, pero hay muchos otros.

  35. Sol

    Veo un error clave en el experimento de Batson
    .
    Para sacar la conclusión de que “la elección de la tarea copada te hace garca”, se está dando por sentado que para todos los participantes en el experimento esta elección tiene la misma carga moral. Y no, puede no tenerla.
    Por otro lado, aun si para todos tuviese la misma significación moral, el experimento podría no ser exitoso si la carga moral que esta acción específica involucra para todos ellos, es poco significativa. En tal caso, no comprometería en gran medida los sentimientos de placer que podría producir “hacer lo justo” o displacer de “ser injustos”, con queda fuera de la ecuación una de las tres alternativas (porque se podía ser justo por miedo a reprobación/deseo de aprobación, por ser naturalmente así porque sí, o por encontrar un placer en ser justo).
    Hay encrucijadas que son mucho mas comprometidas moralmente que otras, y en una persona que encuentre placer en ser copada, si la elección en juego no le suma mucho, puede prevalecer una opción que sin ser la mas justa, por sus características es mucho mas placentera (ya no por el placer que le da ser justo, sino el placer que le da esa opción). Es el tema de costos y beneficios. Si hacer lo que me place tiene costos morales bajos, por ahí me priorizo, pero si son altos, ahí es donde te quiero ver.
    Puedo por ejemplo tender a ser garca en las cosas cuyas consecuencias morales me resultan bajas y por tanto intrascendentes, y ser una altruista fanática de aquellas causas que si tienen, por mi psiquis, cultura, ideología o lo que sea, un peso moral para mi.

    Ojo, que también se puede problematizar si el hecho de sentir “placer en ser justos” es a su vez una enajenación cutural/ideologica, un proceso psíquico que interioriza al máximo los mecanismos de búsqueda de aprobación (algo así como un super ello ultra presente) o una cuestión de empatía con otros seres humanos, entre otras cosas. El tema da para largo, pero definitivamente el experimento de Batson es reduccionista y sus conclusiones son insostenibles.

    Si no se controla por ejemplo las religiones, creencias, principios, clases sociales, de los participantes, dar por sentado que en todos los casos ese hecho involucra una significación similar en términos morales, equivale a ‘esencializar’ lo moral.
    Puedo imaginarme que las implicaciones morales de la elección planteada en el experimento pueden ser incluso diferentes de acuerdo a detalles del experimento. Por ejemplo, si la participación es voluntaria ad honorem, puedo asumir que el perejil que se banca la actividad chota tampoco es que lo trajeron a rastras. Si te pagan por participar, una cosa es que vengas por hacerte unos mangos, y otra porque necesitas unos magos, y esa duda, si se me ocurre, y me importa, esta directamente relacionada con mi formación política, religiosa, social, ideológica, con mis propios posicionamientos en todo eso…

    Igual tu artículo lo re banco porque está escrito con toda la gracia y lo deja a uno pensando.

    • Sol

      Ilustro un poco lo que digo. Imagino una persona cuya moral se basa en la meritocracia, que cada uno tenga según su esfuerzo y su trabajo. Esa persona en un momento de su vida tiene una actitud bien forra con un pibe que le pide en un cafe. Esa misma persona, entiende la desigualdad social, la mentira de la meritocracia y por tanto la responsabilidad limitada de los pobres en su pobreza. Le parece injusto y entonces considera que es de sorete decirle vago al pibe que le pide en la esquina. Desde que lo siente así, ya no forrea al que le pide. Después podemos encontrar que ante el mismo descubrimiento, un meritocracia deja de forrear y otro pasa a militar por terminar con la pobreza. Ni hablar cuán distinto va a ser si ni squiera tenes una ética meritocratica, sino que te guías por la cueston de la equidad (favorecer al men aventajado). Así de complejo puede ser el tema como para dar por sentado que no elegir la actividad chota los hace a todos garcas por igual. Parece un experimento propio de un abordaje técnico y poco profundo del problema.

      • Nicolás Olszevicki

        Hola, Sol. Gracias por tu muy inteligente comentario, que obliga a pensar. Estoy de acuerdo con que la psicología empírica tiene como tara, un poco irremontable, el problema de que está lidiando con algo demasiado complejo como para sacar conclusiones tajantes. Pero una estrella también es algo demasiado complejo, y ya entendemos bastante bien cómo funciona. Y eso lo logramos gracias a que simplificamos y redujimos el problema grande en muchos problemas chiquitos. Abordar de manera experimental un problema filosofico (digamos: definir experimentalmente qué es un hijo de puta, o un garca) es imposible., y creo que no es eso lo que se intenta hacer. Si se entendió así mi texto, mala mía. En todo caso, los experimentos, si están bien diseñados, nos dan algunas pistas particularmente interesantes. Y acá sí disiento en cuanto a tu evaluación sobre el diseño del experimento. El artículo de Batson se llama “Mascaradas morales”, y en realidad lo que muestra es que somos mayoritariamente garcas no tanto por elegir la tarea copada para nosotros sino por calificarnos como unos capos moralmente cuando nos mentimos a nosotros mismos (y a todo el resto) haciendo de cuenta que nos toca la tarea copada. Acordate: nos ponemos cuatro si elegimos la tarea copada a lo guapo pero siete si hacemos de cuenta que nos “toca” tirando la moneda. Para determinar eso, Batson usa la estadística, la única herramienta que tenemos a disposición, porque no podemos ponernos a hacer generalizaciones estudiando la biografía de cada uno de los sujetos experimentales y pensando cuán moral o inmoral es para cada uno la acción. Sería un experimento impracticable. El hecho de que asignarle la tarea chota al prójimo esté visto mayoritariamente como una acción mala desde el punto de vista moral (independientemente de variables personales, que obviamente entran en juego a la hora de autocalificar nuestras acciones) viene dado, de hecho, por las estadísticas que surgen del primer experimento, en el cual la gran mayoría de los que se atribuyen la tarea copada de una se califican como moralmente reprobables. Imaginate que tenés una cantidad de 500 sujetos experimentales que eligen para sí en el primer experimento la acción positiva, todos los cuales, obviamente, llegan bajo las mismas condiciones (no es que unos llegan pagos y otros ad honorem). Si de esos 500 resulta que el promedio de la calificación moral me da cuatro, y veo que no es que la mitad se pusieron 1 y la otra mitad 7 sino que todos oscilan en torno al 4, puedo concluir que es una acción vista de manera general como moralmente cuestionable, desde el punto de vista estadístico, independientemente de la religión, la formación política, etc. La conclusión definitiva no es que somos (casi) todos unos garcas, ni que ser egoísta en este experimento te convierte en garca en un sentido más vital sino que casi todos necesitamos de la mirada ajena para ser verdaderamente altruistas.

        • Sol M

          Es cierto que controlar todas las variables sería inabordable, pero si se pueden controlar algunas (las mas obvias) estableciendo grupos de control.

          Igual sigo pensando que el experimento elije una encrucijada poco comprometedora de la moral y lo prueba ese 4 de promedio es muy cercano a un 5, que seria el puntaje de la indiferencia (porque mas de 5 implicaría una carga valorativa positiva). Mentir respecto a lo considerado “pavada”, tampoco es tan relevante para definir la hipocresía como mentir en algo considerado moralmente grave.
          Pero si te concedo que los indicios son interensantísimos respecto al rol de la mirada ajena y de la trampa.

          Lo que dejaría como advertencia es que las conclusiones si hay que situarlas, siempre. A lo que voy es que no creo que se pueda concluir nada de la naturaleza humana de este experimento: nada de lo que incluye cargas valorativas y simbólicas puede ser esencializado, ni desde el punto de vista psicológico.
          Las conclusiones de este experimento hablan, a lo sumo, de las características de “los occidentales” (por ser lo mas general posible) del siglo XX (o moderno, o del XXI, o como sea que definamos el período histórico). Como te escribía en otro comentario (uno en que menciono el concepto de anomia), según la sociedad y el momento histórico puede cambiar mucho la forma en que las personas se relacionan con las normas, de modo tal que ese mismo experimento podría dar resultados muy distintos en culturas donde la individualidad pierde territorio y la relajación de los mecanismos de control/vigilancia explícita no reduce la presión de cada persona a apegarse a las reglas/normas/moral.
          Igual me quedo pensando sobre las posibilidades de abordar ciertos objetos de estudio complejísimos con experimentos. Soy más afín a análisis que incorporen el desarrollo histórico, y que se orienten por una construcción teórica, pero ciertamente que en algunos casos los experimentos pueden darnos pistas más que curiosas (he aquí el caso). Saludos!

          • Nicolás Olszevicki

            A qué te referís con “análisis que incorporen el desarrollo histórico, y que se orienten por una construcción teórica”? A Durkheim, por ejemplo? A Weber? Te parecen metodológicamente más sólidos? Yo no veo realmente oposición entre ambos abordajes; en todo caso, veo objetivos diferentes. No se le puede reclamar a la psicología experimental que haga sociología histórica; sí que, con experimentos bien diseñados, nos ayude a entendernos. Me hago cargo de que la generalización del experimento a la naturaleza humana es mía, como dije en otro comentario. Pero creo que si esta generalización no te convence, de lo que se trataría es simplemente de repetirlo en diversas partes del mundo.

  36. MaríaC

    Nicolás: excelente nota, como en todo experimento, el que reseñas debe tomarse con las debidas precauciones, nada es absoluto y menos cuando se trata de la conducta humana, pero es una buena aproximación de la realidad. La filosofía no es mi fuerte pero soy una gata curiosa y los leo con pasión. Sigue regalándonos lecturas tan disfrutables como ésta.

  37. Laura

    Yo creo que hay un factor importante en el hecho de que vivimos observados, es decir, el primer impulso de los de los primeros experimentos, al encontrarse de repente con absoluta libertad de elección puede que sea el de “aprovechar la posibilidad de ser egoistas”. Que supongo es medio lo que remarca al final pero no queria dejar de decirlo.
    Muy buena nota.

  38. Adrián Caneva

    Me parece que la conexión que estás haciendo favorece la hipótesis de que somos egoístas si alguien no nos observa (o que le tememos al agente controlador). Sin embargo Batson es reconocido como el pionero en mostrar que existe el altruismo y es natural, basado en lo que se conoce como la conexión empatía-altruísmo (empathic concern). Los experimentos se hacen más interesantes cuando hay presencia del Otro. Hay un buen episodio de Brain Games (S04E01) que muestra algunos otros experimentos. Por ej, http://channel.nationalgeographic.com/brain-games/videos/the-big-mean-triangle/ Es muy interesante el experimento de la salsa picante.

    • Nico Olszevicki

      No encontré el de la salsa picante! Lo podés mandar de nuevo, con el link directo? Al que hace referencia el link no me parece que demuestre que tenemos una mirada compasiva del otro sino, más bien, que tenemos mucha imaginación y una mente que tiende a la narración. Dicho sea de paso: tengo pensado escribir, justamente, una nota sobre el origen evolutivo de la narración. Por lo demás: tu comentario es muy bueno y muy sutil. Es cierto que Batson, en otros trabajos, lucha por mostrar que existe un altruismo puro, completamente desinteresado, a diferencia de quienes sostienen que siempre que colaboramos es porque esperamos, a mediano o largo plazo, un beneficio propio. La empatía es, para eso, una condición de posibilidad. Pero el trabajo que reseño, junto a los otros que menciono, sugiere que la mirada ajena es esencial para desarrollar comportamientos solidarios.

  39. 8A

    Esto no es un problema sino una sutil solución para “resolver” las actitudes egoístas y garcas de la raza humana. Lograr que todos nos sintamos observados, no por un ser omnipresente que no te puede castigar al instante si te mandas una macana pero que en algún momento y de alguna forma que no siempre se termina de entender, te castiga, sino por algo más directo; así de esta forma se tenderá a actuar como se supone que es correcto y queda bien, ya que alguien me mira y me juzgará. Por supuesto se dejaría de lado la espontaneidad pero después de varias generaciones sometidas a esta constante observación, nuestra conducta se adaptaría a este comportamiento “falso pero correcto”.
    Habría que resolver como lograr está situación, tal vez una red social omnipresente o un Show de Truman, pero siendo las víctimas casi consientes de los observadores.
    Bueno solo era un espasmo de pavadas que me dieron las ganas de escribir y compartir con estas mentes trabajando al 100% para divulgar curiosidades de la ciencia.
    ¡Gracias!

  40. Sergio

    Excelente artículo. Entonces podemos decir que lo chic@s que están dentro de la casa de Gran Hermano actúan 100% moralmente? Entonces el libro 1984 no estaba tan errado….

    • Nico Olszevicki

      No podemos decir que actúen 100 por ciento moralmente, pero sí que actúan mucho más moralmente de lo que lo harían si no estuvieran las cámaras filmándolos 24 horas. Lo que es una inmoralidad es que exista algo como Gran Hermano…

  41. el Zambullista

    Algunos divagues para hacer. Pero antes, te cito de unos comentarios arriba (no funcionó ahí el botón de responder); es del intercambio que tuviste con Sol / Sol M:

    “El artículo de Batson se llama “Mascaradas morales”, y en realidad lo que muestra es que somos mayoritariamente garcas no tanto por elegir la tarea copada para nosotros sino por calificarnos como unos capos moralmente cuando nos mentimos a nosotros mismos (y a todo el resto) haciendo de cuenta que nos toca la tarea copada. Acordate: nos ponemos cuatro si elegimos la tarea copada a lo guapo pero siete si hacemos de cuenta que nos “toca” tirando la moneda. Para determinar eso, Batson usa la estadística, la única herramienta que tenemos a disposición, porque no podemos ponernos a hacer generalizaciones estudiando la biografía de cada uno de los sujetos experimentales y pensando cuán moral o inmoral es para cada uno la acción. Sería un experimento impracticable.”

    Los voluntarios saben que la nota que se pongan será vista y evaluada por los investigadores. Se califican sabiéndose observados, como que hacen pública su opinión moral sobre sí, o al menos la dejan registrada (no así, se supone, sus elecciones a lo hombre invisible). Calificarse no es un acto tan libre como asignar tareas. Y puede que también al calificarse se estén poniendo la nota que suponen que el otro espera ver (que tal vez no coincida con la que se pondrían si supieran o creyeran que nadie la verá nunca). Si 5 es el neutro en la escala de 10, 4 está más cerca del “ni fu ni fa” que del crimen, como dicen en otro comentario. ¿Por qué?
    El reparto de tareas no sería menos injusto si la copada se la quedara el otro. No hay modo de ser justo cuando se debe repartir, entre dos, algo copado y algo choto (y no vale partirlos, Salomón). El que recibe la tarea copada se beneficia y el que recibe la otra se perjudica; no hay resultado equilibrado, ecuánime. Cada voluntario debe decidir si mata o se sacrifica, exagerando la cosa (como en “Batalla real”). Ante semejante exigencia y con atenuante a favor (el otro es una silueta, un dato: no es un conocido), no sacrificarse y beneficiarse no es percibido tan malo; está a unos puntos de ser garca.
    Si diseñaran otro experimento donde el voluntario debiera optar entre ser o no ser ventajero en perjuicio de otro (conocido o no), el puntaje promedio de la autonota de los ventajeros daría por debajo de ese 4, pienso. Ese sería un garca. El garca tiene la opción de cagarte beneficiándose, cagarse beneficiándote o ni cagarte ni cagarse, y elige la primera; el voluntario de Batson o te caga (es garca) o se caga a sí mismo (es altruista), sin la opción de quedar igualados.

    Si pudiendo echar mano de la tarea copada la somete al azar, menos reprochable moralmente sería si la ganara, si el azar le devolviera el gesto que le hace subir puntos. Eso es un 7 en la escala, estiman (¿sobrestiman?). No “mienten” en calificar esa situación con un 7. En lo que mienten es en disfrazarse de esos que merecen un 7 por darle al rezagado la oportunidad de un sorteo salvador. Pero si estos mentirosos de lo que actuaron calificaran el acto con un 4 (como los que de una eligieron la tarea copada) o menos (fingir moral resta moralidad), estarían declarando o delatando su mentira. Para alguien que sometió al azar el bajón que podría haber asignado a un desconocido (la empatía más genérica y débil: los 2 son humanos), un 3 sería injusto o delator; un 7 es lo “aceptable”, lo que piensan que otros les pondrían a su conducta (suponiéndola honesta). Si esto tiene alguna chance de ser así, no se calificaron con 7 por hipocresía, sino por verosimilitud, pa no salirse del personaje.

    Esto no quita que el hombre es bueno pero que si se lo vigila es mejor, como recordó otro comentarista. Que eso se infiera de los datos del experimento puede depender de cómo los interpretemos. Y lo que pueda inferirse quizá debería restringirse a la opción moral entre extremos “O altruista o garca”, que es una entre otras y no es ni la más frecuente ni la más representativa del conjunto.

    Saludos. La radio está muy buena. Un gusto haberlos descubierto de casualidad (y con la contribución de algún RT).

  42. Nahuel

    Hola, el artículo está muy copado, es informativo, elocuente y gracioso. Ahora, en cuanto al experimento, veo que varios comentarios van por el lado de “estamos perdidos, somos todos una manga de garcas” y otros que que suponen que agregando algunas variables al experimento, los resultados cambiarían. Estoy de ese lado y por eso estuve leyendo las entradas para no ser repetitivo y estoy casi seguro de que esto no se dijo.
    Si bien este experimento, como otros hechos en niños, muestran que somos bastante una cagada cuando estamos solos y creemos que no estamos siendo vigilados, dato por demás interesante, no estoy seguro de que tenga la suficiente validez ecológica como para arrojar conclusiones en las que podamos basarnos para tomar medidas por fuera del laboratorio.
    En algunas entradas proponían que la cosa hubiera sido distinta si los que elegían la tarea copada hubieran conocido al que iba a recibir la tarea chota. Bueno, creo que en el medio social esto no hubiera sido necesario porque existe una autoregulación en base a la variable “si soy un garca todo el tiempo me voy a quedar sin alguien que me de una mano en la próxima mudanza”. O sea, se establecen lazos de solidaridad con desconocidos sabiendo que eso tal vez nos resulte beneficioso en algún momento. Claro que esto no es menos garca porque también es medio “te llevo para que me lleves ouó”, pero al menos no deja la idea de que sería una solución super interesante poblar cada esquina de gárgolas.
    Ni a palos diga que el artículo dice eso, pero creo que es algo que algunos podrían llegar a pensar y sostener en base a esta experimentación.
    Creo que hay otros experimentos que van más allá y sostienen que podemos ser re piolas sin esperar nada a cambio, pero tampoco es mi idea entrar en el tema ni sostener que el hombre es una masa por naturaleza, solamente quería tirar esto porque las gárgolas me inquietan.

  43. Soraya

    Si Adán se hubiese sentido “mirado por Dios” cuando Eva le daba alegremente a probar el fruto, lo habría aceptado? En congruencia con el experimento, esta historia que recoge la biblia tiene, al menos para mi la clave: La ausencia del Ojo divino mientras lo come es la causa de que lo coma. Y la razón que lo lleva a esconderse, una vez consumida. En otras palabras, uno debe figurarse que lo miran para no joder ni joderse…


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