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Platino78

La historia de este elemento, perteneciente a los peculiares metales de transición, tiene un origen poco claro. Por empezar, estaba presente en jeroglíficos de obras egipcias, pero en esa época no se lo conocía como elemento y es probable que lo hayan usado por confusión, pensando que era plata.

Ya en el siglo XVIII, con los conquistadores españoles decididos a poner sus manos sobre todo lo que brillara en América, se empezó a escribir frecuentemente sobre un metal de aspecto similar a la plata, nombrado en las anotaciones de un tal Antonio de Ulloa como “platina”. Don Antonio era un español estudioso de la astronomía que había sido enviado a América como parte de un grupo que buscaba entender si la Tierra (que ya sabían que era redonda) era un esferoide aplanado o estirado en los polos. Una vez vuelto a España, el rey lo mandó a visitar otros países de Europa para ponerse al tanto de qué andaban investigando. Ahí fue cuando conoció a un irlandés llamado William Bowles, que se dedicaba al estudio de recursos minerales y vegetales en Francia, y lo convenció de irse para España. 

A este equipo de amantes de los minerales le mandaron una bolsa con platino desde América para que lo describieran. William y don Antonio descubrieron que era realmente sencillo mezclarlo con oro sin que nadie se diera cuenta y decidieron que lo mejor era no darle circulación para evitar aprovechamientos. El Gobierno español prohibió entonces exportar el nuevo metal desde América. Sin embargo, como muchas prohibiciones, lo que favoreció fue que crecieran los mercados paralelos. En este caso, el contrabando quedó en manos de comerciantes británicos que sacaban el falso oro a través de Jamaica. 

Pero no sólo los contrabandistas tenían el ojo puesto en el platino: distintos investigadores de algunas ciudades europeas también se propusieron estudiar este metal, principalmente en Londres, París y Estocolmo. A medida que avanzaban las investigaciones y se encontraban nuevos usos, la demanda fue aumentando, tanto por vía legal como ilegal. Esto siguió hasta que entró en la historia Antoine Lavoisier, uno de los fundadores de la química moderna, que logró purificarlo al ponerlo en contacto con carbón y oxígeno.

El tiempo pasó y hoy el platino juega un papel importante en aplicaciones tecnológicas, médicas y de procesamiento de alimentos. Tal vez uno de los ejemplos más conocidos sea el uso de catalizadores de platino en los caños de escape de autos que ayuda a eliminar gases nocivos. Pero lejos estamos de haber encontrado todas las posibles aplicaciones de este versátil elemento. De acuerdo al ritmo con el que vienen las cosas, no habrá que esperar mucho para ver con qué nos maravilla a continuación.

 

Tabla
periódica
de los
elementos

Referencias:

McDonald D. Hunt. L.B. A History of Platinum and its Allied Metals. Johnson Matthey, 1982.

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