Sueño-con-serpientes

Sueño con serpientes

¿Qué tenés en común con Einstein, El Diego, Alejandro Magno, Martín Karadagián, Sócrates, Mirtha, Da Vinci, los delfines, perros, lagartijas y muchos bichos más? Por lo menos dos cosas: respirás y dormís.

Respirar consiste, a grandes rasgos, en usar el oxígeno del ambiente para obtener energía del alimento mediante procesos celulares bien conocidos. Es bastante fácil, no hace falta tener el perfil de Diego Peretti. Simplemente es cuestión de alzar la napia al viento y contraer el diafragma. Dormir también es relativamente sencillo si sos un humano posmoderno. Pero pensá un toque en tu recontra tatara-abuelo, hace varios miles de años, a la intemperie, en un bosque lleno de osos, serpientes, arañas, tigres y otros personajes de cuya dieta no estábamos excluidos.

Si no tenés ganas de hacer ese ejercicio mental, pensá en los delfines. Ellos son respiradores conscientes, o sea que cuando les da sed de aire tienen que, conscientemente, nadar hasta la superficie. El problema es que el manual del buen dormir dice que una parte clave de la cuestión es perder el tono muscular. Entonces, ¿cómo hace Flipper para dormir en paz? Sucede que cuando dormimos, las neuronas en el cerebro sincronizan su actividad en ondas lentas llamadas delta. Algo así como cuando la hinchada hace la ola. Pero cuando el delfín duerme eso pasa de a un hemisferio cerebral por vez, mientras que en el otro la actividad se mantiene normal.

Los mamíferos acuáticos no son los únicos que apoliyan apagando sólo la mitad de la luz en el altillo por vez. Algunos patos duermen en grupos de a cuatro, nadando en fila uno al lado del otro. Mientras los dos del medio duermen como una piedra, los dos de los extremos tienen un ojo que ronca y el otro abierto, atento a predadores.

Con las iguanas pasa algo parecido. Si la noche está tranquila, mantienen sus dos ojos cerrados. Pero si pinta algún ruido sospechoso duermen con un ojo abierto, incluso durante un par de días después de haber escuchado los pasos del asesino, para asegurarse de que Jack el forastero ya no está merodeando.

Los mamíferos terrestres sólo somos capaces de dormir con todo el marulo al mismo tiempo. Eso es porque le encontramos la vuelta para poder tener cierta seguridad mientras roncamos. Algunos hacen madrigueras, otros nidos, y Pili y Benja duermen en un loft en Las Cañitas con puerta blindada, alarma, reja en el balcón y un guardia en la entrada. Es un poco mucho, pero es cierto que dormir implica un riesgo. A pesar de eso, seguimos haciéndolo durante un tercio de nuestras vidas, por lo tanto es probable que tenga alguna función importante, y tal vez soñar sea una de ellas.

Algunos dirán que soñar es una expresión de nuestro inconsciente, la visualización de nuestras fantasías, etc. Otros diríamos que es el momento en el cual ondas delta —que barren el cerebro mientras dormimos— dan lugar a períodos de movimientos rápidos de los ojos (REM) en los cuales tenemos experiencias vívidas y bien bizarras. Durante ese sueño REM, los patrones de activación del cerebro son bastante más parecidos a los que tenemos durante la vigilia. Sólo que en ese momento nos creemos un pterodáctilo, estamos pateando el golazo que erró el ‘gran respirador’ Higuain en la final o arrimándole el bochín a nuestro objeto de deseo, y sin consecuencia alguna aventurándonos en los más ridículos recovecos de nuestra mente.

Pero los sueños no son simplemente fantasías aleatorias. Durante el día tenemos experiencias que se cuelan en las escenas de nuestros sueños, generalmente en contextos que nada tienen que ver con lo experimentado en vigilia y a veces con resultados inesperados. El científico alemán August Kekulé vivía obsesionado con encontrar la estructura del compuesto químico benceno. Un día tuvo un sueño de una serpiente mordiéndose la cola, y así se le ocurrió la estructura cíclica de esa molécula. Para descartar que este épico relato no fuera más que un efecto secundario producto de la aspiración del volátil compuesto, hace poco se hizo un experimento que pretendía estudiar más de cerca el fenómeno. Los investigadores tiraron un par de colchones en el laboratorio y pusieron a varios participantes a jugar al Doom hasta que pintara el sueño. Durante la noche, los despertaban para preguntarles qué estaban soñando. Resulta que, los que reportaron elementos del juego como monstruos, armas, sangre, etc., aún en contextos diferentes, tenían mejor desempeño en el juego al día siguiente. Entonces, el sueño bien podría interpretarse como un momento de entrenamiento virtual, donde conectamos cosas que habíamos experimentado por separado en vigilia, y de esa manera nos preparamos para posibles futuros escenarios.

Para nuestro cerebro, un día de experiencias y aprendizaje es como un día de playa. A lo largo del mismo, se establecen muchísimas conexiones nuevas, y en ese neuromédano se generan un montón de marcas en la arena, agujeros de sombrillas, pisadas y castillitos. Las experiencias más fuertes que tenemos durante el día son como los castillos más grandes. Cuando cae la noche, nos vamos a dormir y la marea sube, como las ondas delta. Esas ondas/olas van alisando las marcas en la arena, pero las más fuertes quedan dibujadas, y de esa manera se resaltan los castillos más grandes y las experiencias más fuertes. Cuando la marea baja, las ondas delta dan lugar al sueño REM y la playa se llena de borrachos que remodelan los castillos que quedaron resaltados, dándole nueva forma a nuestras experiencias.

Aprender es, de alguna manera, conectar elementos que en principio parecían distantes. Soñar tiene algo de eso. A veces te hace sentir que estás completamente demente y otras veces, con más suerte, los borrachos te ayudan a armar serpientes de benceno.

 

http://en.wikipedia.org/wiki/Unihemispheric_slow-wave_sleep
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2891532/pdf/nihms206932.pdf
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3557787/pdf/nihms436249.pdf
http://www.sciencemag.org/content/290/5490/350.abstract
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0166432899000704
http://www.newscientist.com/article/dn18082-dreams-of-doom-help-gamers-learn.html#.U_-TKUh0FGE
http://youtu.be/_nqmBwf2pMY



Hay 17 comentarios

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  1. camila

    …y Pili y Benja duermen en un loft en Las Cañitas con puerta blindada, alarma, reja en el balcón y un guardia en la entrada… jajaja me hizo reir, hasta lo leí con una papa en la boca…
    muy bueno che, me encantó!!! aunque tengo que admitir que algo de eso lo saqué por experiencia propia… estudiar a la noche siempre fue la solución

  2. Sergio R.

    Gracias por el artículo! Tengo mucho interés en el tema y si no jode quisiera hacer unas preguntas: ¿Por qué necesitamos dormir? ¿Puede suceder que en algún momento del futuro próximo ya no lo necesitemos? Me refiero a reemplazar las horas de sueño con alguna droga inofensiva o algo así. Ayer mismo estuvimos discutiendo con mi novia la revolución de no dormir: automáticamente el tiempo productivo de la vida humana aumentaría un 33% en promedio (20% en mi caso, gracias trabajoestudiovidasocial), pero la demanda de energía para mantener el mundo prendido aumentaría en un factor parecido; dualidad ventaja-quilombo cortesía de este universo en el que todo viene de a pares. Si bien lo que acabo de leer arroja algo de luz sobre la utilidad de pasarnos un tercio de nuestras vidas criando ácaros, soy partidario de reducir ese tiempo significativamente como hemos hecho con otras cosas fundamentales para mantenernos con vida (buscar alimento, por ejemplo). Con igual alegría, espero la oportuna respuesta o que me ignoren por goma, lo que crean conveniente. Vuelvo a agradecer por éste texto y por el resto también. Saludos!

    • Dardo Ferreiro

      Si no dormís, muchas funciones del cuerpo empiezan a fallar. Algunas consecuencias de la falta de sueño pueden ser desordenes hormonales, alteración de capacidades cognitivas, pérdida de peso, cicatrización más lenta, etc: http://en.wikipedia.org/wiki/Sleep_deprivation.
      Reducir el tiempo que pasamos durmiendo es algo que la humanidad viene haciendo por lo menos desde que se cebó el primer mate. Alcaloides como la cafeína y la cocaína se consumen a diario con esos fines. Y la fuerza aérea estadounidense usa anfetaminas para que sus pilotos aguanten más tiempo despiertos, y no me refiero solo al combate. Astronautas también: http://www.reporternews.com/news/local-news/air-force-has-used-go-pills-since-world-war-ii
      En cuanto a que no lo necesitemos en el futuro próximo, en mi humilde opinión lo veo muy difícil. Con lo que sabemos hoy en día lo consideraría tan esencial como comer y respirar. Cumple con muchas funciones muy importantes, de maneras que aún no entendemos del todo y que dudo podamos emular artificialmente. Además, dormir está buenísimo. Salud!

  3. Natu

    Bueno, debo contar que entrar en REM para aprender cosas es algo que me funciona muy bien desde mi época de la secundaria… donde me gravaba leyendo los resúmenes de historia y me dormia escuchando las grabaciones, con eso únicamente sacaba la materia. Ahora de grande desarrolle un gusto por tocar saxofón y lo hago escuchando a John Coltrane … aún no toco como él pero tengo más facilidad para pensar patrones musicales.
    Esto que explicar también nos da una idea de esas cintas que vienen para “dejar de fumar” que tenés que poner al ir a dormir y escuchar mientras dormis… jaja una especie de hipnosis por asi decirlo.
    Genial el articulo!

  4. Joaquin

    Genios!! Me encanta todo lo referente al sueño, la posibilidad de que el cerebro cree un mundo paralelo por un rato y nos sumerga en el es excelente; debe ser porque soy sonambulo empedernido y muchas veces mezclo ambos mundos.

  5. Martín

    Excelente! La verdad es que estoy esperando cada artículo. para aprender y reir al mismo tiempo.
    Es realmente de una calidad superior poder contar con ustedes. Soy docente de adultos y este material siempre me sirve, porque a los jóvenes les gusta el tratamiento de temas interesantes, despojados de dogmas y encima, con muy buena onda. Los felicito.

  6. Guido

    Hay algún algo hecho sobre los que sueñan y se la RE creen? Yo suelo tener sueños muy vívidos. Y más de una vez me quedé discutiendo un rato porque no me daban pelota a lo que decía… hasta que me daba cuenta que había estado soñando

    Ahora espero el artículo sobre los sonámbulos

  7. Erica

    Seguramente tengas alguna especie de parasomnia y no lo sepas.
    Por ejemplo, yo de chica era sonámbula, hasta los 10 años más o menos. Ahora con 14 más, vinculado a problemas con mi glándula tiroides, fui víctima de un par de episodios de parálisis del sueño y algo de narcolepsia. Hermoso, no sabes.
    La parálisis del sueño tiene que ver con no poder distinguir si es real o parte del sueño lo que nos está sucediendo, porque parece muy real para ser un sueño y muy loco para ser cierto. La cuestión es que, el cerebro vuelve al estado de vigilia mientras el cuerpo sigue dormido, un bajón.
    Ojalá escriban algo al respecto porque me vuelve loca jajaja.
    Mientras tanto, se agradecen los artículos que siempre son de buen contenido y audaz redacción.

    • Joaquin

      No sabría definirlo con precisión, varia muchisimo segun mi estado de animo y lo cansado que haya estado cuando me acoste.
      Tengo episodios leves hasta otros mas graves donde me escape de mi casa, pero ya es parte de mi jajaja

  8. Enrique Alfonso

    Muy buen artículo, bien didáctico.
    Explorar la mente, en vigilia o en sueño es una pasión que hay que difundir. El día que logramos que los estudiantes descubran cómo aprenden, suele ser de fiesta… Lamentablemente la educación formal no suele promoverlo…

  9. Un título mentiroso | El Gato y La Caja

    […] Ahora, cuando la recursividad se basa en una autorreferencia las cosas se pueden complicar. Entendamos primero qué pinta tiene una autorreferencia: sería que me escucharan decir ‘Yo soy Rodrigo’, o la infinitamente más interesante ‘Esta oración tiene treinta y cinco letras’. Ambas frases son autorreferenciales y verdaderas. Y les advierto que también hay frases autorreferenciales que son falsas, como por ejemplo la infinitamente menos interesante ‘Esta oración tiene treinta y cuatro letras’. Hay hasta dibujos que son autorreferenciales, como las manos de Escher, o el antiquísimo, ubicuo y (también históricamente) recurrente ouroboros, la serpiente que se muerde la cola. […]


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