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Qué es El Gato y La Caja

Por qué
investigación

Todo lo vivo tiene el inevitable impulso no sólo de sobrevivir, sino además de expandirse de alguna manera. Con mayor o menor conciencia de este hecho, a lo largo de la evolución esa actitud se tradujo directamente en curiosidad, esa tendencia que tenemos los bichos a explorar nuestro entorno. En algún momento de nuestra historia, empezamos a sistematizar esa curiosidad hasta convertirla finalmente en ciencia (‘finalmente’ entre muchas comillas, dado que es un concepto que nunca dejamos de refinar). Descubrimos que podíamos registrar el resultado de esas exploraciones y que, además, éramos capaces de diseñar situaciones para responder preguntas particulares y generar modelos del Universo que nos permitieran conocerlo cada día un poco mejor. Comprendimos que ese Universo nos incluía y que podíamos también preguntarnos cosas sobre nosotros mismos: entendimos que una parte fundamental del proceso de tratar de entender el Universo era tratar de entender la máquina que trata de entenderlo.

Hoy, por primera vez en la historia, nos enfrentamos a la abundancia. Hay más papers de los que podemos leer, más ciencia que la digerible por cualquier humano. ¿Por qué, entonces, embarcarse en la acción de generar conocimiento que no existe (mejor dicho, que aún no ha sido descubierto), con la cantidad infernal de conocimiento valiosísimo que ya tenemos? Porque el descubrimiento es un viaje, no un destino. Y más aún, porque algunas de las preguntas que más nos interpelan todavía no están respondidas; o peor (o mejor), todavía no fueron hechas.

Entonces hacemos investigación. En particular, intentamos generar conocimiento que aporte a entendernos mejor a nosotros y a los otros; preguntarnos acerca de cómo nos hacemos preguntas; estudiar nuestra introspección; conocer nuestros sesgos; comprender mejor cómo emergen en nosotros las intuiciones sobre qué es lo correcto y lo incorrecto; estudiar los mecanismos a través de los cuales construimos nuestras decisiones (individuales y colectivas); aventurarnos en una ciencia que mira al sujeto y al emergente que surge cuando múltiples sujetos deciden conectarse. Ciencia que, además de descubrir y comprender, nos ayuda a descubrirnos y comprendernos.

Queremos hacerlo porque somos una comunidad, porque aprendimos que una persona interesada en leer y saber sobre ciencia, probablemente esté interesada también en relacionarse con ella más íntimamente, en ser parte del proceso, parte de la construcción de un pedacito de conocimiento. Porque queremos compartir con ellos la experiencia subjetiva, la primera persona del descubrir. Porque entendemos también a la ciencia como una narrativa de la ciencia y porque, tal vez, la mejor forma de compartir profundamente la experiencia científica sea transitándola, transcurriéndola.

Ciencia colectiva, que le dicen.

Investigamos porque encontramos en la curiosidad, refinada en ciencia, una de las formas más genuinas de expresión humana; pero también porque queremos que la investigación transforme, que contribuya a mejorar de alguna manera la forma en que las personas se relacionan entre sí, consigo mismas y con el resto de Universo.

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