139.-noquis

Ñoquis de verano

Mi vieja hace unos ñoquis increíbles. Pero increíbles posta, nada de gilada de la fábrica de pastas. Y son tan geniales que cada 29 los espero ansiosa y feliz, con la emoción de poner bajo el plato el billetito de $10 (el de $2 ya quedó un poco chico) para atraer la fortuna (?). Por eso, y porque su fin implica el inicio de marzo y la vuelta a las actividades académicas, es que detesto el mes de febrero. Para ser precisos, lo detesto tres años seguidos y uno no; porque ese uno, el cuarto año, febrero se estira y agrega un día, un 29 más, un día más de ñoquis hechos por mamá.

Ahora bien, acá lo más lógico es preguntar ¿por qué se agrega este día? ¿Por qué cada cuatro años tengo una chance más de entrarle a los ñoquis de la vieja?

Bueno, resulta que la forma en la que dividimos el tiempo, es decir, cómo separamos y contamos los días, meses y años, está relacionada con el movimiento orbital de la Tierra alrededor del Sol. Y ocurre que ni la forma ni los números exactos de ese movimiento son redondos. Cuando hablo de números redondos no me refiero al 0, sino obviamente a los numeritos sin coma.

El calendario que usamos hoy, que es prácticamente el mismo desde la época de César (capo de Roma y gran ensalada), divide el año en 12 meses, que suman un total de 365 días. Hasta acá muy rico todo, pero la naturaleza suele ser un poquito más rebuscada y resulta que el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol es de 365,25 días. O sea que le sobra un cuarto de día a cada año. Por eso cada cuatro años agregamos un día para compensar y todo piola.

Chim pum. ¿Listo? Bueno, no. Acá arranca la segunda ronda de preguntas.

¿Cómo que al año le sobra un cuarto de día?

Para explicar esto, revisemos primero el concepto de ‘año’. Un año es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol. Genial, pero ¿cómo sé que dio una vuelta?, ¿dónde pongo el cero del transportador para contar los 360°? Los astrónomos, que no somos gente sencilla, tenemos varias definiciones de año según varíe ese punto de referencia, a saber:

Año sidéreo: es el tiempo que transcurre entre dos pasos consecutivos de la Tierra por un mismo punto de su órbita. Para medir esto se toman como referencia las estrellas; al pasar un año sidéreo volveremos a ver las mismas estrellas exactamente en el mismo lugar, a la misma hora, por el mismo canal. El temita con este año es que su duración es de un día menos que lo que contamos nosotros.

Año solar: Se define como el tiempo transcurrido entre dos pasos sucesivos del Sol por el equinoccio medio. El punto de referencia ahora es el equinoccio vernal. Este año dura 365, 25 días, y es la base de nuestro calendario actual. Su mayor problema es que el punto del equinoccio vernal se mueve año a año, dando una vuelta completa sobre la órbita de la Tierra cada 26.000 años (imagino a los astrólogos haciendo sopa con este número para ver qué predicción ladri incomprobable pueden tirar).

Año de calendario: es el número de días completos considerados como un año a efectos civiles o religiosos. Es medio primo del año solar, por lo menos en nuestro caso, que dividimos el tiempo en relación al Sol; otras comunidades, como por ejemplo los islámicos, basan su calendario en los ciclos lunares y tienen, por lo tanto, otro calendario.

Acá hay mucho ‘calendario’ y poca definición.

Bueno, bueno. El calendario es una estructura de normas y reglas de contabilización de los días que ordena el año, midiendo de forma sistematizada el paso del tiempo. También es eso que aparece abajo de la mina en bolas en los almanaques de gomería, o del tierno gatito que juega con el ovillo de lana en los almanaquitos (¿almaquenitos? ¿almanaquenitos?) que regalan en la verdulería. Los calendarios son, en definitiva, el reflejo de la organización social; por esto la forma de ordenar el año estuvo originalmente ligada a cuestiones estacionales, ciclos de siembra, de reproducción de los animales, de crecida de los ríos, inundaciones, etc.

Desde la antigüedad, las distintas culturas fueron encontrando relaciones entre estos ciclos naturales medibles acá en la Tierra y ciclos naturales medibles en el cielo. La observación precisa de los puntos de salida y puesta de los astros marcó el rumbo de la organización social de todas las civilizaciones a lo largo y ancho del mundo.

Hay fundamentalmente dos tipos de calendarios: el calendario solar, que se basa en el movimiento de traslación de la Tierra en torno al Sol, y el calendario lunar, que se basa en los ciclos de la Luna. Los calendarios estrictamente lunares son los que consideran un año por cada doce meses lunares, como el calendario musulmán o el inca. Un mes lunar corresponde a una lunación, que es el tiempo que tarda la Luna en completar sus fases, por ejemplo entre dos lunas nuevas o dos lunas llenas.

La elección del tipo de calendario es arbitraria. Cada cultura a lo largo de la historia ha ido construyendo sus calendarios según la relevancia del Sol y/o la Luna en su visión del Universo, su mitología, su religión, etc. Muchas veces se utilizaron calendarios lunisolares (un mezcladito, digamos), como por ejemplo el que usamos nosotros hoy, que tiene en cuenta el ciclo del Sol para definir el año y el ciclo de la Luna para definir el mes.

Un caso bien tribunero, que además tira la posta sobre origen del año bisiesto (porque a alguien se le ocurrió primero) es el del calendario egipcio, que tuvo fuerte injerencia en el calendario utilizado en la época de Julio César, y es el que sienta las bases de nuestro calendario actual.

Resulta que los muchachos de las pirámides y dibujitos 2D dividían el año en tres, basándose en las estaciones agrícolas: inundación (finales del verano y otoño), siembra (invierno y principio de la primavera), recolección (finales de la primavera y principio de verano). Y si bien se basaban en el ciclo solar, el inicio de su calendario estaba marcado con la inundación anual del Nilo, que se daba al mismo tiempo que el orto helíaco (sí, se llama así, vamos, ya estamos grandes) de la estrella Sotis; estrella que nosotros llamamos Sirio, esa remil brillante que vemos en la constelación del Can Mayor, ahí al ladito de Orión, el que usa el cinto de las Tres Marías.

sirio2

El orto helíaco (de verdad, basta) de una estrella se define como la primera aparición por el horizonte Este después de su período de invisibilidad, que dura más o menos seis meses. El de Sotis caía el mismo día en el calendario civil egipcio una vez cada 1460 años. Así que observando, midiendo y anotando cómo variaba la salida de Sotis, encontraron una diferencia entre el ‘año solar’ y el ‘año de calendario’, que era de 365 días cada 1460 años o, lo que es lo mismo, 1 día cada 4 años. Para que Sotis saliera el día que tenía que salir y evitar corrimientos en la fecha de aparición del planeta Venus (que estaba asociado a la diosa Isis y no daba incomodar a los ñoquis, digo, a los sacerdotes), decidieron agregar ese día de diferencia una vez cada cuatro años.

Esto fue tomado por el César (me gusta pensar que la posta se la tiró Cleopatra en una charla de cama, puchito en mano, divina ella) y de ahí se arrastró con innumerables correcciones y modificaciones hasta nuestros días, como una parte fundamental de nuestro calendario, que recibe el nombre de ‘Calendario Gregoriano’ (esas modificaciones son TAN bardo que incluyen correcciones cada cuatro años, excepciones para los múltiplos de 100, para los de 400, etc., y que casi casi dan para una nota entera aparte).

Con el avance de la tecnología y el desarrollo de telescopios que permitieron la observación cada vez más precisa de los fenómenos astronómicos, sumado a los milenios de datos acumulados históricamente respecto a las posiciones de las estrellas, logramos afinar sustancialmente el temita del ordenamiento de los tiempos. La globalización y la caída del Muro de Berlín (?) pusieron su granito de arena para consolidar el uso expandido del Calendario Gregoriano más allá del ‘mundo occidental’, lo que sirvió para la unificación de criterios respecto a las fechas a nivel global. Que si nos vamos a seguir invadiendo y colonizando, por lo menos sincronicemos relojes.

Seguramente nuestro calendario sea, como casi todo, mejorable y tengamos todavía mucho que hacer para que sea lo más cómodo y estable posible, sin tantos ajustes y modificaciones. Por lo pronto, gracias a Julio César, Google Calendar tiene sentido tanto acá como en la China. Él ya ganó. Por eso y por lo de Cleopatra, su mes bien merecido tiene.

 

Anexo para manijas:
Mientras ponemos la mesa que los ñoquis ya casi están, les tiro una propuesta: marquen en un almanaque la fecha y la hora en la que están leyendo esto; abran el Stellarium (si a esta altura no los convencí de instalarlo, está todo perdido) y hagan click sobre el Sol. Anoten las coordenadas (vale captura de pantalla). De acá a un año (la Astronomía es paciencia) vuelvan al Stellarium y miren de nuevo las coordenadas. Compárenlas. ¿Algo para decir?

Y de yapa:

Calendarios

Dados los reiterados e inexplicables pedidos, evaluamos la posibilidad de hacer un calendario/portfolio gomería-like con los integrantes del Gato. Como no queríamos interrumpir el apetito de nadie, preferimos hacer esto. No hay gatos desnudos de ningún tipo, pero es el que usamos en nuestras casas. Gratis, en tamaño original (50×70).

Modelo 1 | Modelo 2

http://feinstein.com.ar/Elcalendario.html
http://www.inta.es/noticias/documentos/100ConceptosAstroc.pdf
https://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_egipcio
Apuntes de la cátedra Astronomía General de la carrera de Lic. en Astronomía, Facultad de Cs. Astronómicas y Geofísicas de la UNLP.




Hay 43 comentarios

Añadir más
  1. Lala

    Q bueno q expliques algo tan complejo de forma tan simple. Creo q ahí radica el verdadero valor del Gato. Gracias!
    Pd: Me convenciste de bajarme el Stellarium hace como 3 notas.

  2. Ceci

    “no daba incomodar a los ñoquis, digo, a los sacerdotes”

    “me gusta pensar que la posta se la tiró Cleopatra en una charla de cama, puchito en mano, divina ella”

    “Que si nos vamos a seguir invadiendo y colonizando, por lo menos sincronicemos relojes”

    Este blog está reafirmando cada día más mi definición de mi misma como sapiosexual . On this note: Creo que te amo :P

    Solo estoy levemente desilusionada de que Stellarium no tenga versión oficial para Android, pero fuera de eso..voy a estar bien (?)

  3. Florencia

    Excelente nota, me encantan las acotaciones y los dobles sentidos de los ñoquis.
    Lo único que se escapó es que en uno de los primeros párrafos dice que los números redondos son los que tienen coma, y es al revés.

  4. Fer

    Muy buen artículo!
    Notas como estas no se publican todos los años en El Gato :P

    El cálculo de los años bisiestos, no sé si con todas las correcciones, pero sí con muchas, es un ejercicio típico de programación.

    La radio está buenísima.

    Besis

      • Mauro

        A muchos programadores alguna vez nos faltó una librería que permita hacer cálculos con fechas. Entonces uno piensa, “ma sí, no puede ser tan difícil, vamos a dedicarle un ratito y seguro que algo sale”. Y ahí nomás uno se mete en uno de esos quilombos de novela que incluye saber lo que es un maldito segundo intercalar, la locura de que el año a veces arranca el 25 de marzo, que te desaparezcan dos semanas, los insoportables años múltiplos de 400 y la lista sigue interminablemente . Si no me creen, miren este increíble video: https://www.youtube.com/watch?v=-5wpm-gesOY

  5. Juanchi

    una dato curioso:

    “¿Qué pasó el 6 de octubre de 1582? ¿O el 9 del mismo mes de aquel año? ¿Y el 14? No busquen en las hemerotecas. Aquellas fechas «desaparecieron» del calendario. La noche del 4 de octubre de hace 430 años dio paso… al 15 de octubre. El nuevo calendario gregoriano corregía así el desfase de días que al cabo de milenio y medio había ido acumulando el de Julio César, conocido como «juliano».”

    http://www.abc.es/20121006/archivo/abci-diez-dias-existieron-201210031518.html

  6. Lau

    Muy buena nota, me llevo los dos calendarios para el laburo.
    Esperaba leer alguna mención a los calendarios permanentes como el de Hanke-Henry!

  7. Juano

    Buenísimo!
    Hace rato que quería la explicación completita, y acá está!
    Una soncera, yo hubiera puesto “almanaquecitos” como diminutivo de almanaque, pero estudio matemática, así que hay chances de que no esté bien (teniendo en cuenta que me lo subrayó).
    Agur!

  8. Claudio

    Muy interesante la nota!…me dio curiosidad la alusión a cleopatra (a wikipedia!!!) y me voy a bajar el Stellarium pero no prometo acordarme de volver a verlo el año que viene (mala memoria)

  9. Aries

    Muy buena la nota, como siempre. Educativa y entretenida. Pero lo que mas me gusto es el dibujo que aparece arriba de todo.

    Quien lo hizo? Esta buenísimo!

      • Aries

        Gracias por el dato! A mi me gustan mucho las imagenes y diseños que usan para acompañar las notas pero esta no se por que me copo especialmente :P

  10. Andrés G. J.

    Hola Paula!! me gustó mucho la nota, como todas las que escriben y cuelgan en esta pág…. Ahora que les “chupé las medias” (jaja) tengo una pregunta: así como por cuestiones arbitrarias y por conveniencias, distintas culturas han creado distintos sistemas para dividir al tiempo (secuencias de fases lunares, punto de salida de ciertos astros, momentos en lo que se podía cultivar y cosechar, etc.), qué criterios han utilizado distintas culturas para dividir al día en unidades de tiempo dentro del día?… y me surge también, en que época de la historia se tiene registro del primer indicio de cuantificar unidades de tiempos dentro del día (llámese horas, minutos, segundos u buñuelitos ¿¿??).

  11. nats

    Pensar que todo este lio fue culpa de Augusto y eso de querer ser como Julio.. y el calendario Gregoriano.. y la mar en coche… que lio armaron los muchachos.

  12. Nahir

    “ahí al ladito de Orión, el que usa el cinto de las Tres Marías”: mientras leía tuve la seguridad de que iba a decir algo del estilo “ese que está abajo de los tres palos y cada tanto quiebra gente”.
    Genial la nota, gracias por tanto <3

  13. Guadalupe

    “orto helíaco” me hizo recordar al profe de invertebrados 1 diciendo: “de ahora en más voy a decir muchas veces concha, sean adultos y no se rían”. ()
    Saludos

      • Guadalupe

        ¡Obvio! Igualmente estaba un poco al tanto porque cerca de los 10 años busqué orto en el diccionario y encontré: “Salida del Sol o de cualquier astro”. Por supuesto también busqué pedo y culo.

  14. Yungblut

    Como diseñador gráfico, me encantaría que el año tuviera 13 meses de 28 días (y que ustedes queridos astrónomos vean cómo hacer para agregar el día faltante cada 10,4 años). Todos los meses tendrían 4 semanas, y todos empezarían un lunes (¿o domingo? ¿cuándo empieza la semana?) , todos los feriados caerían todos los años igual así que siempre serían feriados posta de la semana, nada de feriados que caen un finde, etc. Una agenda serviría para toda la vida, nada de tirarla al diablo si no la usaste ese año (o reciclarla cada 28 años) .

    Pero gracias a este artículo entiendo porque esta utopía no es posible: desaparecerían los ñoquis del 29. Inaceptable.

  15. Natalio

    Me queda una duda. No leí todos los comentarios porque tenía fiaca. Pero imagino que el calendario solar no es exactamente 365.25. Quizá sea 365.256666. Eso quiere decir que en algún momento podemos tener un febrero de 30 días????


Publicar un nuevo comentario