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No mentir más

NOTA DE GATO: Hace un tiempo publicamos una nota sobre la instancia biológica de la monogamia. A los pocos días recibimos una respuesta de parte de la cultura al guante que tiramos desde el reduccionismo biologicista. This is the story of how I met your mother.

‘¿Hubo erección? ¿Hay alguna posibilidad de que haya una antes de volver del break?’ es todo lo que se pregunta el cerebro femenino durante un almuerzo de trabajo con aquel compañero NO PERMITIDO. El cerebro de él hace lo mismo pero se limita a ‘Erección’.

Esto es inconsciente. Es sólo un intento de traducción del sonido que hace la sopa de hormonas al burbujear en nuestros circuitos neuronales. Nuestra manifestación humana o versión Tractatus logico-philosophicus sentada a la mesa, nada que ver: esa versión pone mirada vivaz y se escucha a sí misma mientras dice algo ingenioso. En fin. Polvo. Chistecitos. Pucho. Y a esperar los whatsapp que le darán algún significado a lo que pasó. Pero claro, estos son una extensión periférica de nuestro ya inútil idioma verbal en otro inútil intento de decodificación/codificación de lo que dice el del interlocutor. Las pantallas no van a contar que lo que pasó fue debido a que tenemos miedo. No van a decir que la fuerza centrípeta ejercida durante años por nuestros padres nos convirtió en narcisistas pusilánimes. No, en pantalla habrá una dialéctica alienígena entre dos celus malayos que conversan entre sí en idioma Emoji (los iconitos japoneses del whatsapp) y con final abierto.

Y sí, así se van a explicar lo que en realidad pasó. ¡Y resulta que cada uno a su manera lo va a entender! ¿Por qué? porque lo único que busca el cerebro es sobrevivir.

Pero sí hay una palabra que decodifican los dos por igual y que nos está rebotando en la mente: infidelidad.

A ésta la usamos para darle nombre a lo que ocurre cuando, en una relación expresamente monogámica, aparece un tercero con el que una de las partes tiene un romance. ¿A qué cosa le estamos siendo infieles? Al pacto tácito (o expreso) de tener contacto romántico solamente con nuestra pareja. Lo aclaro porque hay quienes piensan que si durante el coito evocás imágenes que no incluyen al otro en la foto porno mental, es infidelidad.

En argot psicoanalítico podemos usar algún mito griego para inventar los posibles orígenes del escozor desesperante que provoca estar celoso “con causa”, pero no es necesario. Duele. ¿Por qué? Porque significa, en último término, exclusión. Y la exclusión no le hace gracia a nadie.

La solución (petardo) de incorporar a otros al juego de seducción manifiestamente y no sin reglas, es una opción relativamente avalada. Pero ser swinger es cool hasta que te sale mal. Las esquirlas causan heridas para las que aún no hay cicatrizantes de venta libre.

¿Qué queda?

“Estamos saliendo”. “Nada, ahí”. “Estamos viendo”. “Y… en eso andamos”. “No sé, veremos”.  Queda eso, los lánguidos graznidos del ego.

Aburre.

Reconocerse muerto de miedo a quedarse solo es arruinar el look;  el look es indispensable al bailar la danza del apareamiento para no quedarse solo. ¿Entonces?

De los misterios del corazón humano -que desde Shakespeare, la Revolución Industrial y el nacimiento de las Ciencias Sociales intentamos clasificar incansablemente- , los celos son probablemente los más confusos. La confusión se incrementa en la contradicción: Ardemos debajo de la promesa y ardemos por encima de ella.  Si no ponemos boca abajo el portarretratos se nos dificulta lograr el orgasmo así que me quedo solo (y con miedo) pero si no hay ninguna necesidad de ponerlo boca abajo porque ‘me porto bien’, estoy reprimiendo un impulso natural así que también se me dificulta el orgasmo, por lo que me quedo solo (y con miedo).

Se presenta entonces el dilema: si es inevitable estar expuestos eventualmente a la posibilidad de necesitar flirteo con o sin consecuente comunión física, haya este germinado o no a partir de una crisis de la pareja e implique o no una ruptura con la misma; y si el romance (poco o mucho) es componente esencial de una relación gratificante, con la idea de exclusividad como necesaria para concebir lo romántico como tal ¿Se podría preservar la relación si se hace un acuerdo diferente?

 Sí. Pero la respuesta es incómoda.

Es un buen momento para abandonar la lectura. Pero si usted ya llegó hasta aquí es porque, al menos, no está del todo cómodo con la frase ‘Nosotros nos contamos todo’.  Con algo de suerte, usted es de los que intenta entender al otro como un individuo diferente que atraviesa su propio camino. Un otro a quien le ofreceremos compañía incondicional -también cuando haya oscuridad, pero sólo para echar ahí un poco de luz y no para zambullirnos juntos en ella-.

Si me pongo pretenciosa, usted no duda en que es mercantilista la posición de ‘dar esperando algo a cambio’ o ‘me quitó’ algo que le dí  ‘por amor’. Y que está de acuerdo con que, en lo que a amores se refiere, no hay ‘tiempo perdido’ sino tiempo invertido en aprender algo importante.  Es de los que cree inútil intentar moldear la realidad para que nuestro compañero sea la única persona con quien celebrar lo sexual, intelectual, espiritual y filosófico, en total plenitud y en idéntica proporción, siempre.

Y ya que estoy y lo voy conociendo, me atrevo a imaginar que usted es de los que se ha dado cuenta de que el amor es constructivo. Es dar. Darnos al otro. No desproveernos sino compartir lo que somos. Encontrar el goce en que el otro reciba lo que le hace construir.

Ahora que me he asegurado de quien es el tipo de lector al que me dirigiré, me atrevo a proponer el posible pacto. Pero tranquilo, no estoy inventando algo nuevo, ya muchos se manejan así. Es solo que quizá usted no ha tenido la suerte de conocerles porque hay actitudes tan osadas que requieren de sutileza y discreción.

En esta sociedad, un romance paralelo es tan o más nocivo que el deseo reprimido de vivirlo. El rasgo particular de la nueva propuesta es el siguiente: la ‘honestidad’ absoluta se debe evitar absolutamente.

‘Yo confío en vos. Confío en que me cuidás y que cuidás a los demás. Si sintieras atracción hacia alguien más, serías consciente y responsable de todo lo que eligieras hacer. Por ello, confío en que vas a ser cuidadoso y no me vas a exponer a situaciones incómodas de ningún tipo. Confío también en que no vas a intentar saber si he estado con alguien más, como tampoco yo intentaré saber eso de vos. Nunca.’

 Así, con todas las palabras. Una sola vez. Un solo pacto.

Paradójicamente, este pacto de la no honestidad total es quizá el más honesto: ninguna persona debería ser propiedad de otra y, en definitiva, nadie lo es. Aceptar esto por sobre la extraña ceguera colectiva que avala lo contrario es ponerse en acción contra un paradigma nocivo. Es mirar ahí donde no queremos y ver que hemos estado siendo parte de imposiciones culturales obsoletas que se basan en una realidad completamente falsa pero en plena vigencia.

Es celebrar el ideal del amor ese que sí nos hace bien. Es abandonar hábitos nauseabundos, como el de revisar el celu de la pareja de turno o el del estrés ridículo de someterse al juego del whatsapp clarificador; hábitos como el de asociar en todos los formatos, ‘amor’ con ‘dolor’. Es curar de una vez a esa palabra -amor- y darle a la unión el carácter dual que la lógica aristotélica occidental en la que está organizado TODO nuestro universo cercano, jamás podría reconocerle. Es un compromiso diferente, es nuestro. El drama, el juez y la Biblia quedan afuera.

La no honestidad total es ya no tener que mentir más.

 

Helen E Fisher. Serial monogamy and clandestine adultery: evolution and consequences of the dual human reproductive strategy. DOI:10.1093/acprof:oso/9780199586073.003.0007
Sunnafrank M and Ramirez A (2004). At First Sight: Persistent Relational Effects of Get-Acquainted Conversations’. Journal of Social and Personal Relationships, 21 (3), pp361-379
The myth of monogamy: Fidelity and infidelity in animals and people. Barash, David P.; Lipton, Judith Eve | New York, NY, US: W H Freeman/Times Books/ Henry Holt & Co. (2001). ix 227 pp.



Hay 53 comentarios

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  1. Tito

    No es con animo de ofender, puede ser muy interesante el tema del efecto de la infidelidad en quien la comete, pero cuando leí esta nota me quedo un regusto a revista cosmopolitan en el paladar degustador de textos del cerebro.

    • Juan

      Me pasó un poco lo mismo, y curiosamente no me pasó con la otra nota sobre la monogamia que era mas biologicista y reduccionista (sin por eso ser menos inteligente y probablemente a propósito, como bien resalta aclaración arriba).
      Todo lo cual, en cualquier caso, habla muy mal de mí, y no de las notas.

      • Tito

        Pienso que pasa que visto de manera biologicista parece algo mas simple, duro, solido “le inyectas oxitocina, le pones dos bulones y lo dejas andando hasta llegar al taller”, y no tan etereo, intangible, casi espiritual (hablando mal y pronto, visto con una “optica femenina”), hablar de un pacto de esto o aquello, por lo menos a mi, me suena a “¿donde va esta relacion?”.
        Tiene una optica de otro lugar, algo a lo que no estoy acostumbrado al leer casi siempre ciencias duras o sobre tecnologia, pero no por ello desmerezco esta propuesta de cambio de paradigma, habria que poner a prueba si a quien lo practica no lo carcome la curiosidad como para terminar desconfiando (como hombre, siempre esta latente el instinto de preguntarse “este hijo sera mio o sali perdiendo en el pacto?”)
        Agradezco a la autora por ponerme a pensar sobre el tema, no creo que por mi mismo me lo hubiese planteado siquiera, mucho menos escribir sobre el tema.

        • marina filippa

          Ok, podemos ver el tema de la infidelidad bien bien simple. Partamos del estado natural de las cosas: Somos libres de estar con alguien. Es decir, ES UN HECHO que somos libres, no es un tema a conversar con el otro.
          No ser libres sería ponerle un cinturón de castidad y encerrarlo -sin wifi ni teléfono- cada vez que esté fuera de mi campo visual. O bien desmembrar la psiquis del otro a base de una serie de palizas semanales. O ser afgana, ok, pero el artículo va dirigido al común de nosotros.
          Es un hecho entonces. Las parejas que desean construir, arman pactos. Es otro hecho. Pactos de “hasta que la muerte nos separe”, “me comprometo a estar solo con vos y si me atrae alguien te dejo”, “si me cagás primero vos, bancate”, “estemos con otros pero que ambos aprobemos”, “si me metés los cuernos se acabó”. Pactos.
          Ya hay pactos, Tito, quieras o no.
          Estos están sujetos a tradición e ideales de ‘pareja saludable’. Es ahí a donde voy. Arrancás una historia ‘seria’ con alguien y ya empiezan los acuerdos y eventualmente quilombos. Cuando estos pactos imposibles se traducen en remiendos tortuosos o matrimonios despedazados, hijos traumatizados, celos psicopáticos, ira, autodestrucción a partir de la culpa, victimización eterna y vergüenza a la que uno fue sometido o con la que uno somete al compañero.. se me ocurre ¿no sería bárbaro limpiar un poco de careteada esos pactos de fidelidad? ¿No sería más copado que esta ya no sea una causa de separación tortuosa? hay muchas otras posibles, hagamos lugar.
          No promuevo la promiscuidad, apunto a que cada uno se haga cargo del estado real, que es que la libertad es un hecho y que hay pactos que dicen que no es así. “Estás hace años de novio y se te cruza alguien, hay electricidad, tienen intimidad física” ¿Alguien te lo impidió? no. ¿Dejaste de amar a tu novia? no (o sí.. mejor aún, si un solo revolcón hace que ya no la ames, genial, estabas equivocado).
          Propongo acordar respeto por los espacios del otro. Desde el amor en cuanto a desear el bien del otro y desde la confianza en cuanto que sepas que no vas a criar los huevos de otra canasta ni vas a ser embajador de algún virus. Porque se quieren, se cuidan. Eso es parte del acuerdo. Y COMO ME ROMPE EL CORAZÓN SABER QUE ESTUVISTE CON ALGUIEN, confiamos en que seremos responsables y discretos.
          ¿Funciona? sí! si no, no lo hubiera intentado compartir. Lo investigué y lo practico. No es algo tan loco. Pero no es magia, hay que hacer un laburito interno de reflexión. Los que mejor se llevan son los que más respetan la privacidad del otro. Son los que menos se cuelgan de alguien. Los que menos depositan sus frustraciones en la relación.
          Es re simpático ver como durante las cenas con parejas amigas circulan las facturas sutiles, las mutuas descalificaciones y como en el final de los asados, cuando las hembras levantan la mesa y se dividen los géneros cada cual tira su propio comentario sobre ‘la bruja’ o de ‘el gordo borracho este’. Y eso es válido también! es otro pacto. Mientras no te rompa el cerebro vivir así, obvio.
          Se me hizo muy largo porque no es algo sencillo, gracias por la paciencia. Saludos!!!

          • Nicolás

            Buenos días Marina!

            Me dejó con un poco de sinsabor en la boca, no sé, no es que no esté de acuerdo pero presiento que el hecho de dejarlo expreso quita el sentido o la lógica a la situación.
            Entiendo que el hecho de la “no-mentira” por la “no-verdad” (me refiero a que uno miente cuando falta a la verdad, por ende, cuando no hay verdad sobre la cual mentir, no se miente) puede llegar a funcionar; aunque también entiendo que se necesita un entendimiento por parte de la pareja, por parte de los dos. No vale decir: “Yo te avisé” o “Esto es una relación abierta”

            Por otro lado recién dijiste: “(o sí.. mejor aún, si un solo revolcón hace que ya no la ames, genial, estabas equivocado)”. Equivocado en cuanto a que?, si no entendí mal, venías suponiendo que no es necesario una elección y luego propones un amor no posesivo donde se pretende el bien del otro. A que corresponde la equivocación? a una presión social por el status-quo de las relaciones?

            En conclusión y volviendo al primer punto, esto es posible solo en parejas que se presten a la sincronía de entender que la otra persona es eso, una sincronía. No es una idea adaptable a todos los casos y ahí incurre en el error de la generalización. Otra cosa sería plantearlo como una posibilidad en el abanico, pero no. Por otro lado esto es funcional en una etapa de configuración de la pareja (en el caso de que existiese) y en la cual se determina como se va a llevar adelante “el pacto”…

            No se si quedó muy claro, admito que vomité un poco lo que escribí acá arriba.

            Nicolás.

  2. Chino

    Ojo. Del hermoso Pacto de No Honestidad Total también se vuelve perdiendo. Que hay que llegar ahí seguro pero no pensemos que ahí se acaba el camino. Lo digo con conocimiento de causa. Después hay que hacer un especie de upgrade del Pacto que es reconocer que la prohibición del incesto. No saber que existe, si no saber que uno no puede salir de ahí (mientras exista el macho y la hembra dominada en la sociedad) y aún así jugarse un pleno a salir. Una especie de Dialéctica Negativa sobre el amor y el romanticismo. Intentar el Pacto sabiendo que aún eso fracasa sería la práctica de esa Marcuseada. La próxima mueca del gato social debería ser sobre la primera y única ley social, Prohibición del Incesto.
    Gracias gatos y cajas por esta lectura de subte mientras voy al laburo, los cientistas sociales también hacemos mierda científica (de hecho inventamos la palabra “cientistas”)
    Basta de cháchara, me voy a seguir leyendo la página, gran descubrimiento de este año.

    • Marina Filippa

      Si te interpreto correctamente, adhiero a lo que decís de que ahí no se acaba el camino. Y, si bien no debo ser la única persona que plantea esta mirada, tampoco creo que se convierta en un fenómeno disruptivo. Cambiar este tipo de paradigmas, es un proceso muy lento. Con respecto a la regulación de los detalles del pacto, es algo que se hace en total intimidad: si ambos comparten opiniones ante cuestiones trascendentales, seguramente tendrán una postura ante el incesto, al menos desde la eugenesia. Ahora, si te referís a una futura revisión de la prohibición del incesto, pfffffff, humildemente opino que habrá que ver en un par de siglos donde está parada la sociedad para imaginar algo así. No sé. No podemos negar que en este último tiempo hubo más suma que resta de libertades en cuanto a “formas de amor”. Por lo pronto, que el artículo en cuestión sea molesto, ya es un paso. Lo que vos planteás también es molesto por lo mismo, propone ignorar parámetros morales que responden a un “deber ser” manipulado e interesado. Gracias por enriquecer la nota!

  3. Charo

    bueno, fue, voy a decir algo porque la empiria resiste (?)
    hace muchos años me di cuenta de que la fantasía del príncipe azul no era para mí. que no iba a haber UN chabón que me salvara, me hiciera feliz y que comiera perdices conmigo toda la vida. supongo que en parte porque me salvó el psicoanálisis y porque siempre me gustaron, además, las chicas y eso ya diversificaba las cosas. pero sobre todo porque la idea platónica de la media naranja nunca me cerró. eso de pertenecer necesariamente al otro o la otra. ¿por qué? ¿porque nos encontramos en una coordenada tempoespacial x tenemos que ser el uno para la otra por y para siempre? la verdad, creo que no. y creo que es mucho más sano reconocerlo. y, sobre todo, porque me da la posibilidad real de elegir a mi pareja de manera conciente todos los días. y esa elección es real cuando podés contemplar opciones, no cuando tu campo está limitado a tu pareja o la traición. después, si estoy o no con otras personas, qué se yo, mi tema. pero la posibilidad en sí es liberadora. cuando es de mutuo acuerdo y sabiendo que las cosas y las decisiones pueden cambiar y que esos son los riesgos de la democracia (lo digo en serio).

  4. Joaquin

    Me dejó MUY incómodo el artículo.
    Siempre creí en la pareja relativamente tradicional. Si bien no me gustan los estereotipos, y detesto los mandatos sociales, el de elegir una persona para toda la vida si lo sostengo. Leer esto me hizo replantear algunas cosas. No creo cambiar nada en el corto plazo (tampoco estoy en pareja como para hacerlo), pero, insisto, me siento muy incómodo en este momento.
    Gracias.

    • marina filippa

      Es incómodo, sí. Pero te cuento algo curioso… Al aceptar internamente esta óptica , baja mucho la adrenalina que genera la posible interacción con ‘alguien más’. Viene como con yapa: al ser ‘permitido’, dejamos de idealizar el posible encuentro. Nos volvemos más honestos con nosotros mismos. Hijos del rigor o no, uno se hace mucho más consciente de sus propios actos.

      • Esteban

        No sé que tán incómodo pueda ser asumir que tenemos un condicionamiento, una forma de ser que nos tira para un lado, mientras que nosotros tiramos para el otro. Que nos vamos a ver atraídos siempre por los miembros del sexo que prefiramos? Sí, seguramente. Pero también podemos en virtud del compromiso que uno elija, ser honesto con el otro, con uno mismo y decir ‘no, mirá, estoy en pareja’. O no, llegar al acuerdo de No Honestidad Total, mientras uno lo elija.
        Estamos llenos de sesgos cognitivos, de formas de ver el mundo que no necesariamente nos sirven ya, pero eso no hace que decidamos dejar de usar zapatillas, por ejemplo, porque durante el tiempo que se desarrollaron los impulsos que nos hacen desear al otro, íbamos descalzos (caramba, seguramente ni siquiera en dos pies).
        Somos biología y esta cosa loca llamada ‘consciencia’ que nos hizo preguntarnos si no lastimamos al otro siguiendo nuestros impulsos.
        Y algunos elegimos no hacerlo.
        La elección es nuestra, supongo.

        • Marina Filippa

          Totalmente, Esteban. Siempre que las elecciones que hagamos nos hagan más sanos. Esto no es una invitación a hacerse el ‘moderno’ e intentar algo que en el fondo te aleja de tus convicciones. Esto es sencillamente un fenómeno -del que no se habla mucho- que se está produciendo en personas que no estaban cómodas con las conductas feas que salen desde adentro sin querer cuando uno condena (y se condena) ante la llamada ‘infidelidad’. La elección es nuestra, de una. Saludos!

  5. Virginia

    Leer la nota me dio algo de esperanza, poder saber que, en algún lugar, hay alguien que piense de forma muy similar a uno sobre estos temas me hizo dar cuenta que tal vez es sólo cuestión de seguir buscando y que una no es la loca. A veces pasa que como no se nace con el don de escribir ni tampoco lo intenta demasiado, le cuesta expresar una idea y que te entiendan (obviamente no es tu caso)

      • Vale

        Esta nota se me había recontra pasado! Loco, porque es bastante sobresaliente (no en el sentido de especialmente buena, aunque es muy buena, sino de que sobre sal por el tema y el tratamiento respecto de las otras, lo cual también es muy bueno). Antes que nada, reconocer eso, que qué lindo ver un artículo así en una “revista” como esta (sonó a baboseada callejera?)
        Me pasó algo parecido a Virginia. La acabo de leer y un poco coincido y un poco no, quizá porque capaz tiene algo de mandato (sin querer, probablemente). Sospecho que hay muchas formas de funcionar y esta es una y la gracia es encontrar a alguien(es) que funcione como vos. Pero sí, sobre todo, encontrar eso: que hay más de uno (mismo) pensando que hay que pensar estas cosas, y pensarlas desde la honestidad, primero con uno (qué carajo quiero, qué cosas me hacen bien) y de ahí con los demás. A veces, muchas veces, parece que lo que menos hay en nuestra forma de relacionarnos es eso: franqueza. Y ese constante construir una cosa que no es real es un esfuerzo hiper desgastante. Y no es sólo para las relaciones de pareja (en las que esa ficción empieza ya en el levante que, pah, a veces da para una categoría al Óscar), es como que en todos lados, laburo, estudios, familia, calle. Es complejo porque parte de vivir es actuar también un poco, pero parece que veces nos vamos al carajo.
        En fin. Esto es bien de que tengo cosas para hacer y no tengo ganas. El resumen es que gracias por la nota, aunque llegué tarde.

  6. Paulette Van Dame

    Cualquier tipo de construcción no-autoritaria, incluidas todas las formas de relaciones amorosas, implica necesariamente elaborar pactos, tácitos o explícitos. Darse cuenta de qué pacto le cabe a cada cual es, en ultima instancia, responsabilidad de cada cual. Sí, esa responsabilidad, está ciertamente condicionada por los estándares impuestos socialmente como convenientes, cooles o con sentido común; pero notas como estas, Marina, contribuyen a que dejemos naturalizar esos estándares. Somos biología y somos sociedad, y a veces desentrañar la contribución de cada uno de esos aspectos en la emergencia de un dado comportamiento es dificilísimo, e incluso, casi imposible en algunos casos.
    Lo loco es que no tomamos conciencia de cómo esos determinantes sociales influyen sobre nuestros gustos y de que la mayoría de las veces asumimos y defendemos ciertos pactos sin haber tenido la práctica de otros, e inclusive, sin tener ni idea de la posibilidad de existencia de pactos alternativos. Además, otra cuestioncilla, a mi criterio, nociva es el sentimiento de eternidad de los pactos elegidos y consensuados, negando la realidad dinámica de nuestras personalidades, sentimientos y realidades! Negar el update es como no crecer, no desarrollar, no profundizar, anclar toda la vida a un momento y lugar específico. Lo mismo con el pretender no “perder” en la elección de un pacto versus otro…”perder” (no se bien qué?), “fracasar”… palabras cargadas de ese sentido metafísico que nos liquida el mate y que niega que las contradicciones al interior de los procesos de construcción, son lo que en definitiva determinan su desarrollo, ni bueno, ni malo… en fin, saluttes y congrats por la nota!
    Abrax!

  7. Sofía

    Me encantó tu post. Vengo sosteniendo esta “filosofía” hace un par de años, lo cual no quiere decir que no haya tenido que pasar por un “reajuste” de valores, sentimientos, balance entre reprimir y aceptar, menjunje de emociones extraño.

    Ahora estoy en pareja, conviviendo incluso, se habló este tema al principio de la relación. Leí una respuesta tuya notando cómo al dejar de ser prohibido, las ansias también bajan. Y coincido plenamente: lo experimenté en carne propia, a lo largo de estos años, con distintas parejas y situaciones.

    No deja de ser incómodo de pensar, y años de aceptación cultural de los celos y otras yerbas pueden pesar a la hora de hacer un cambio personal tan grande. Pero todo se puede.

    Saludos, te felicito por poner en palabras tan amenas algo que es difícil de comunicar.

    • marina filippa

      Muchas Gracias, Sofía. Las experiencias y las perspectivas compartidas, como la tuya, son muy importantes al construir nuevas posibilidades y nuevas realidades relacionadas con este tema TAaaAN particular.

  8. Jose

    Largo de leer, en espacial en el laburo, no resulta muy bueno que si estas en pareja, en tu casa te vean leyendo esto ya que es preferible que no me pregunten mi opinión al respecto, aunque ella ya la conoce, prefiere no asimilarla y olvidarse. Si bien coincido con la mayor parte de lo que dicen y comentan en el texto, desde hace varios años de echo, me gustaría enriquecer un poco la lectura con mis comentarios.
    He de inferir que tanto la persona que la escribió como los que la leímos y razonamos al respecto, fuimos educados en una familia tipo clase media y en una ciudad de Argentina. Aclaro esto por que hay que notar que el paradigma lo tenemos nosotros mismos y hoy en día en la sociedad que nos rodea, que ya esta cambiando inclusive. También hay una sociedad que no nos rodea o a la cual no estamos habituados a prestar atención que no opina igual y de hecho no practican la monogamia.
    Conozco casos, tanto del campo en la Argentina, algo así como doña Chola y sus dos maridos, como de otros países de Latinoamérica, ciudades en las que es normalmente reconocida “la esposa” (con la que adquirió el contrato legal) y “la mujer” (con la que también tiene hijos pero no tiene contrato legal), el hombre vive en ambas casas y es algo normal, generalmente de la clase con menos poder adquisitivo.
    Con esto quiero aclarar que la monogamia es un concepto cultural propio de una idiosincrasia particular en la que fuimos educados.
    Por lo tanto la lucha empieza principalmente en nosotros mismos y en nuestra pareja, para posteriormente destinarla a un cambio social. La monogamia nunca fue totalmente aceptada y tampoco lo será la poligamia. Aunque ya hay un movimiento de cambio impulsado principalmente por los programas de Televisión, la caja boba que tantas ideologías cambió en los últimos 70 años.
    Una vez aceptado, es algo con lo que no tenemos experiencia y no sabemos como manejarlo. Por ejemplo yo no estoy de acuerdo con la idea la perdida de libertad en el matrimonio o en la unión de hecho, pero después de muchos años solamente son dos los casos en los que tuve algo fuera de la pareja y fue principalmente por la adrenalina de lo prohibido.
    Después de varios meses de problemas de pareja decidí que era más feliz sin explorar alternativas con paz en mi hogar que explorándolas y sin paz.
    Inclusive he visto como mi señora ha coqueteado con amigos o conocidos y no me he sentido celoso, tanto como me ha visto coquetear con mujeres con las cuales de algunas tuvo celos y de otras no (supongo que dependiendo si las consideraba amenazas o no). Ese es usualmente el límite al que llegan las parejas y al que llego yo hoy en día.
    Lo observo considerable a que hacer algo fuera de la pareja tiene más o menos repercusión. Algo casual, algo repetitivo con la misma persona pero sin compromisos o el amante del cual se siente algo muy fuerte pero al “infiel.
    Este último caso es el único que trataría de evitar, en especial cuando tenga hijos con mi pareja actual. Creo que el paradigma se encuentra realmente en los niños y lo difícil que puede resultar para ellos dejar de ver habitualmente a uno de sus padres. He notado, por experiencia propia, que aún habiendo nacido sin la unión de hecho de ambos padres los niños anelan por naturaleza que ambos estén juntos y convivan con él. Pero aclaro que es preferible que no vivan juntos a que vivan peleando en frente de los hijos.
    Sin lugar a dudas todos hemos tenido fantasías sexuales con otras personas ajenas a la pareja e intentamos seducir por simple gusto a otras personas, pero la diferencia de ahí en adelante supongo que se basa en el miedo de las personas a lo desconocido que pudiera ocurrir si se continúa, estos motivos son impulsados principalmente por la inseguridad de una parte de la pareja que termina en los famoso celos.
    Yo al menos tengo en claro que el amor y el sexo son dos conceptos distintos, que si bien ambos pueden coexistir en una relación de pareja, no necesariamente pueden estar ambos al mismo tiempo. Mi señora un rotundo no.
    Creo que después de varios años de estar en pareja todos extrañamos el sentimiento de enamorarse de alguien y enamorar. El juego del primer tiempo que ya no se juega más. Pero hay que tener muy en claro que sólo en pocas ocasiones se convierte en amor y que este es un sentimiento distinto. El amor perdura, el enamoramiento es algo corto e intenso.
    También se puede tener sexo con otra persona sin siquiera sentir enamoramiento, solamente por el deseo primitivo de disfrutar.
    La relación de pareja de por sí es muy compleja, el agregar un tercero la complica mas aún y en especial en una relación nacida en la monogamia.
    Soy también curioso por naturaleza y aclaro que no me animo a probar mas con la posibilidad de perder lo que tengo (cagón). Pero al menos resulta instructivo leer experiencias y opiniones ajenas. Aunque dejan mas dudas que conceptos definidos se siente bien aprender leyéndolas.

    Gracias por compartir.

  9. Matias

    Quiero volcar mis comentarios en pocas palabras, ya que el disgusto por el tono del escrito no me incentiva a dedicarle más.
    Se asume un universal “miedo a estar solo”, que no lo es realmente. Quizás a cierta edad…
    Segundo, con un fuerte grado de autoconciencia, se puede evitar en gran grado el impulso “natural/biológico”. Estas condiciones de duda y compulsión que parecen plagar la mente de la autora son subjetivas, y soslayables.
    Saludos

  10. Romina

    Concuerdo con Matías.
    Mediados por la cultura, no creo que seamos ni monógamos ni polígamos. Son elecciones, en el mejor caso propias y concientes. De acuerdo total con el up load.
    Ahora, este tipo de notas sobre la infidelidad siempre me causan mucha gracia por el hecho de que implicitamente se supone a todos seres atractivos muy sexualmente y grandes cazadores de encuentros sexuales. También se ignora que existen muchas personas -como yo- que no se proponen o imponen la fidelidad, si no, que simplemente les sucede… si señor, les sucede, no se plantean a ver si la ejercen o no, ni se sienten presas ni nada… aún recibiendo ofertas.
    Mataría que los abanderados de las escapadas, reconozcan de una vez que tipo de relaciones quieren establecer (abiertas o como quieran llamarlas) y lo expliciten en sus pactos, asi no estafarían a nadie ni a si mismos y que sean felices y formen parejas o lo que sea con alguno que le suceda lo mismo que a ellos.
    A veces tanta teorización sobre este tema me suena mas tratar de enmascarar el narcisismo mas rancio. Y asumir que TODOS deseamos las escapadas y eso es lo que nos haría sentirnos plenos, es una proyección típica de las notas sobre los temas de pareja y en particular éste.
    Si me parece bárbaro el cambio de paradigma, que ya no sea mandato casarse y tener hijos y que quienes lo hagan respondan a sus deseos mas profundos; eso descontado.

    • Marina

      Sí, supongo que hay pelis tipo ‘Atracción fatal’ que nos hacen asociar infidelidad con bombas sexuales irresistibles. Yo creo que no, y no es una apreciación física a lo que alude el artículo implícita o explícitamente.
      Las cosas, como bien decís, suceden. Como te suceden a vos. Y uno, como vos, toma decisiones. Si hay algún grado de empatía hacia nuestro amado/a, no nos daría lo mismo lastimarlo/a.
      Ping-Pong: ¿Es realmente un problema acordar con la pareja poder estar con terceros? Es un problema, sí. ¿Nos corta completamente la onda, esto de no tener exclusividad? Nos la recontra corta, sí. ¿Es esa onda la que hace que esto funcione y se pueda construir? Sí, es esa. ¿Queremos lastimar a nuestra pareja? No, por? Si el otro se entera de que en algún momento estuvo ausente la exclusividad ¿lo lastimaré? Obvio.
      El pacto no es acerca de tener una relación abierta para dejar de ‘estafarse’, Romina. El pacto es todo lo contrario. Es respetar la privacidad. A muchos les puede funcionar. Es aceptar nuestras contradicciones. Acordar ocultar información innecesaria y entender claramente el por qué. Y así, “… asumir que TODOS deseamos las escapadas y eso es lo que nos haría sentirnos plenos” sin joderle la vida a nadie.

      • Rodrigo

        Habría que definir para qué entramos en relación de pareja: por la función natural de procrear? La crianza de esos hijos? Para evitar la soledad? Como descarga sexual periódica y a gusto y piacere a mano? Porque él/ella raja el piso? Porque papá y mamá tenían una? Porque muchos tienen una? Porque él/ella quiso y a mí no me molestó demasiado? Porque la negociación es fluida y cómoda? Por tener un proyecto laboral/artístico/de vida en común? Porque te gusta?
        Pienso que son todas respuestas incompletas, incluso sumándolas. No se puede saber quién nos acompaña si no sabemos a quién deben acompañar. Debemos aprender quienes somos, y opino que el ensayo-error es la manera más cruel y despiadada de hacerlo, incluso cuando hay acuerdo en ambas partes, sobre todo porque ese ensayo y error tiene más de error que otra cosa, y generalmente el mismo error siempre. Esta nota es una prueba de a lo que puede llevar: una pareja de personas que dan por lo mejor -darlo por bueno ya era suficientemente malo- a una pareja basada en “ojos que no ven…” ¿Qué sentido tiene, más que de tener a ese otro como red de seguridad ante la tan temida soledad?

        (Sangro por la herida y no lo oculto. Pero refútenme bien che)

      • MariC

        Marina, me encantó tu artículo y entiendo por qué a muchos lectores les movió el tapete, no es fácil aceptar que todos estamos expuestos a engañar y a ser engañados. Me parece que la clave está en responder esas preguntas que anotas en la respuesta a Romina, creo que depende de lo que cada quien espera del otro, basados en la realidad y no en la fantasía. En lo personal he puesto en práctica lo que tú llamas el “pacto de la no honestidad total” y puedo decir que, aunque con altas y bajas como en toda relación de pareja, nos ha permitido seguir juntos a mi pareja a mí por casi veinte años con dos únicas restricciones: no lastimar al otro y respetar sin excepción su espacio y sentimientos. Seguro que esto no funciona para la mayoría y es natural, ya que vivimos en una sociedad llena de tabúes, reglas y condicionamientos que nos llevan a comprometernos en pactos tanto conscientes como inconscientes, que al final del día sólo complacen a los demás. En fin, es un tema complejo donde nunca estaremos todos de acuerdo, te felicito por la claridad de tu pensamiento y la honestidad de tu intención.

  11. MARTÍN

    Me encantó el concepto del pacto de la no honestidad total, y pesa saber que no todo el mundo sería capaz de llevarlo a cabo, pero supongo que son mambos de cada uno … y dicen por ahí que siempre hay un roto para un descosido.
    Creo que esto de vivir en manadas hace que todos nos enterremos hasta el cuello en reglas morales – reglas que, teóricamente, deberían mejorar esta inevitable circunstancia de compartir el mundo y la vida con otras personas – que no todos podemos ver desde la misma óptica, por una simple cuestión de que somos individuos. A nivel cultural, hay un pensamiento colectivo instaurado sobre los lazos amorosos que ha sabido convertirlos más bien en ataduras… y no digo que eso esté necesariamente mal, pero muchas veces me pregunté si mis abuelos todavía se querían después de 60 años, o si sólo se soportaron todo ese tiempo solamente porque alguien una vez les dijo “Ésta es la que va! lo demás está mal! ¿¡mescuchó!? Al altar! calladito la boca! y a tener 4 o 5 hijos!” cosa que, después de ver lo bien que se llevaban – acá el detector de sarcasmo prendió la lucecita roja -, me hizo pensar que si hubieran nacido en otros tiempos, hoy la historia sería otra.
    Hay que evolucionar en muchos aspectos aún, y teniendo en cuenta que ya no necesitamos usar los brazos para caminar, un buen próximo paso -importante paso- sería aprender a hacer un buen uso de nuestras libertades individuales y de esta inmensa oportunidad de estar vivos y en el mundo, ya sea casándonos, enfiestándonos, aislándonos, o como sea que se nos ocurra aprovechar la suma de todos nuestros instantes … PERO OJO: siempre con respeto hacia los demás y sobre todo hacia uno mismo, que es el que tiene que ser capaz de conciliar el sueño por las noches.
    No suelo hacer comentarios respecto a las notas, pero leí “Cosmopolitan” por ahí arriba y como que me hirvió la sangre, claramente por estar en contra de esa máquina de reclutar minitas (no era el adjetivo que tenía en mente, pero es más correcto que ése), si no porque en este blog leo cosas que me resultan interesantes o bien, como en este caso y desde MI punto de vista, acertadas. Y lo que se plantea en la nota me parece tan acertado, que me aterra un poco que algunas personas puedan verlo como algo malo…. pero bueno…. esas personas leen Cosmopolitan, claramente. Y qué pervertidos somos los demás!

    Muy buen aporte. Gracias!

  12. natu

    Sinceramente, afirmar que no existe la monogamia es casi tan estúpido como afirmar que existe, hay que darse cuenta que cada uno se ajusta a diferentes maneras de sociabilizar y eso esta bien.
    Esta manía que tenemos de hacer todo como enjambre, y todos para abajo, todos para arriba, moviendo las manitos… ya fue, es muy de reyes de la colmena esperar que todos piensen como uno.
    Lo que tenemos q aprender a hacer es aprender a decir lo que sentimos y a hacernos cargo de como nos sentimos, porque queridos no le mentimos nunca a los demás… siempre que mentimos nos estamos mintiendo a nosotros mismos. Somos nosotros diciéndonos a nosotros “esto va a resultar!” “Esto es lo normal” “el príncipe azul existe y no es gay en absoluto por más que use malla de leopardo”
    Obvio esta el tipo que a las 5 am en un bar con unos tragos de más te confiesa cómplice “sabes que yo no creo en la monogamia?” pero claro si le pedís el número de la mujer para comprobarlo te comes una trompada (lo digo con conocimiento de causa).
    Decir que la monogamía es antinatural es obviar la forma de reproducción de especies como los pingüinos, que viajan Km literalmente para reencontrarse con sus parejas o los cisnes que mueren cuando muere su pareja o quedan en celibato, o incluso los hipocampos bichitos raros si los hay. Como verán de antinatural no tiene nada.
    Hacete un favor, deja de mentirte… sos vos vendiéndote una realidad que en realidad nunca tuviste.
    Deja de acomodarte y animate a vivir como queres vivir.

    • Marina

      Natu, al igual que vos, creo que hacerse cargo de lo que uno siente o no siente es muy importante, pero opino que los sentimientos que uno tiene hacia alguien o hacia algo, por sí solos son irrelevantes. Lo único que realmente importa es la consecuente acción que uno decide ejecutar -o no ejecutar- interfiriendo en ese otro o en eso otro. La cosa va orientada más o menos por ahí.
      Acá en el sitio hay una nota copada sobre monogamia. Es a la que se hace referencia en el encabezado de este artícuo. Por ahí tiene más que ver con lo que comentás. Te dejo el enlace: https://www.elgatoylacaja.com.ar/haciendo-a-nemo/

      • natu

        El tema es aprender a querer sin dejar de quererse a uno, y sin dejar de querer al otro como realmente es. Sin idealizar, sin cuentos de hadas… de una forma muy Sabinera.

  13. Mel

    Yo creo q todo se resume en lo siguiente….”hace lo que quieras. Cuando te sientas mal, es porque te has equivocado”.
    Si estar con otras personas te hace sentir bien , no te genera ningun tipo de sensacion fea, al contrario, te divierte, te gusta….dale para adelante. Si la otra persona sufre, bueno, no hay lugar para ambos.
    Si por el otro lado, sos feliz estando con ESA persona y nadie mas, ese es tu lugar. Y hay que ser fiel a lo q uno siente. Mientras ambos coincidan.
    Pero no creo que quepan las dos cosas en un solo lugar. No sentis lo mismo por ese/a con el/la que te permitis terceros que por el/la que no lo permitis. Mejor, peor? No lo se….pero no es lo mismo.
    Me pregunto. ¿por que entonces siempre hay un momento en alguna relacion con alguna persona especial en la que no queremos, no imaginamos, no deseamos, no nos interesamos por nadie mas?? Y eso se siente muuuuucho mejor q saber que estoy con alguien y puedo estar con otros. Es indiscutible!!! Por que?? Si no fuera un problema estar con terceros, por que tendemos a no ir por ese lado??? Las inquietudes con terceros surgen despues….por que??? No lo sabemos, lo sabremos cuando hagamos analisis, cuando nos informemos y sepamos entendernos a nosotros mismos y a nuestra pareja.
    Segun mi criterio es que creo q la falta de comunicacion, la falta de conocimiento sobre las realaciones humanas, sobre las distintas (y hermosas) formas de pensar y comunicarnos entre hombres y mujeres, y un monton de cosas que se solucionan leyendo libros hacen que tendamos a “facilitar” las cosas. Porque seguramente no hay tiempo para leer, para trabajar en una pareja, para ver, en lo practico qué podemos hacer, para hacer analisis….no hay tiempo…entonces, mas facil, hacemos lo que nos salga en el momento y bue….no nos enojamos…No creo que las relaciones funcionen asi, creo que hay que laburar las cosas…repito, leer, terapia, hablar, buscar…
    El deseo no tiene nada que ver con el amor….y cuando uno siente que quiere armar algo de a dos y no de n sujetos tiene q construir en eso…y no es facil….y guarda….requiere tiempo….tiempo y tiempo.

    Me enamore, me puse de jovia, me separe, vivi la vida loca, me volvi a enamorar( de alguien q estaba comprometido….sin saberlo), luego me entere, desapareci, volvi y estoy….bien…estamos….construyendo desde las ruinas pero construyendo al fin. Por eso creo lo que creo y digo lo q digo.

    Gracias por el espacio! ;)

    • Marina

      Pensamos igual.
      Aceptar, respetar, confiar. Cada una lleva mucho laburo y uno ya vuelve cansado de laburar, quiere ver tele. Haciendo la investigación me encontré con que mucha gente, que nada que ver, de repente se posicionaba en la moral estoica o bien en el suspiro hedonista para así poder juzgar paradita desde algún lugar que inventó otro hace mil años.
      Pareciera que esa efervescencia incontrolable que aparece cuando desplegamos el arsenal de seducción -sutil, che- hacia aquel “tercero” quemeencantaperoquenodaperoquemetiraonda y memuerodeganasdegustarle, quizá sea teledirigida y detonada por el mismo mecanismo que se pone en acción cuando angustiadameviforzada así que lerevisélacompuparasacarmeladuda. El mismo frenesí -¡el mismo goce!- en las dos acciones descontroladas. Eso es, al menos, curioso.
      Mientras investigamos opciones sobre acuerdos, y mientras barajamos respuestas diferentes a la de los matices del narcisista, o a la de los huevos y la canasta, propongo dejar de enloquecer de dolor.

    • Rodrigo

      Hola, opino sin ánimo de pelear; pero mintiendo o diciendo medias verdades no llegamos a nada.
      -Encuentro chocante y problemático el planteo dualista que se hace entre cuerpo y mente, como si fueran dos cosas separadas, siendo la mente una especie de jinete, en un carro tirado por caballos locos y apenas manejables (cuerpo). Los impulsos fisiológicos del ser humano existen, pero también la fuerza de voluntad. Solo un animal es esclavo de su cuerpo.
      -Uno que pueda dejar de fumar prueba la equivocación de mil fumadores que se escudan en necesidad del vicio; parejas que se aguanten el cierre arriba y la pollera abajo con terceros demuestran algo parecido en este caso.
      -Si estás con alguien y aparece otro -que puede aparecer- pero no lo cortás y lo dejás crecer, es porque perdiste la brújula. Y no lo digo en sentido moralista, sino en el simple sentido de saber qué es lo que querés de tu vida y con quién. Una pareja que tolera el engaño es una ficción de pareja (o una pareja que recién empieza, para no ser tan malos).
      -Estoy de acuerdo en que cada vida es un camino distinto (aunque sospeche que lleva siempre al mismo lado). También pienso que aquel pacto tan precario “ojos que no ven…” es mejor que la toxicidad absoluta de una relación paranoide. Pero dicho pacto no puede ser la mejor solución para acordar la confianza en una pareja, sino un paso (y ni siquiera de los últimos y mejores).

  14. Virginia

    Me propuse leer nuevamente este texto un tiempo después, ya que no es el mismo contexto en el que lo había hecho por primera vez, sin embargo me sigue pareciendo bastante lógica la idea. Creo que el concepto de no mentir más, o la no honestidad total, surge como contrapartida a esos celos/paranoia de buscar hasta el más mínimo rastro de infidelidad, de estar siempre detrás para ver si se mandó o no una “cagada”. De qué sirve una relación si de forma permanente se exigen “pruebas de amor” que en definitiva tiran de una soga que en algún momento se puede cortar. Si sabemos que ambos nos elegimos, que ambos expresamos lo que sentimos y que hay un “proyecto” en común, por decir “no te voy a preguntar qué hiciste anoche” no significa que el otro necesariamente salga a vivir la vida loca. Lo importante es que el acuerdo es siempre de a dos, y esos dos tienen que estar en armonía y eso es lo que me parece que se lleva el mayor laburo de todo. Y ojo la base de todo: el no dañar al otro, ni a nosotros mismos.

  15. Camila

    Excelente planteo Marina. Te llevas mis aplausos y admiración. Intento practicarlo y realmente es lo mas coherente y no-violento que se me ha ocurrido hasta el momento.

  16. Drarko

    Interesante el planteo… aunque mi pareja y yo llevamos un “Acuerdo de No Honestidad Total” Comentada

    Porque si, porque a veces nos gusta contarnos lo que sucede en sabanas extrañas… y estamos bien con ello!

  17. Rodrigo

    Che, por qué damos por sentado que se debe vivir en pareja? Por qué pensamos que ser infiel es inevitable? Por qué todo es tan sexo-céntrico, tan racionales que somos? Y -lo peor- por qué pensamos que realmente somos nosotros los que pensamos todo eso?

  18. migue

    Creo que algunos le ven un aire cosmopolitan a esta nota porque tiene algo distinto al resto de los articulos del Gato. En general se plantea un tema y se discuten distintos aspectos del mismo con análisis de datos cientificos como para proponer un debate. En este caso, frente a una problematica social, se propone una solución.

  19. ap!

    a ver. siempre hay una primera persona, luego viene la segunda y al fin se forma el triángulo. La primera pasa a ser guampuda, la segunda tarde o temprano rompe los huevos porque quiere ser primera en este triángulo. A mí que no me rompan las bolas cuando estoy garchando y/o degustando una rica cena+vino+birra con mi pareja. Pero no, las/los segundas/os siempre rompiendo las pelotas.
    Los polígamos son los que mas sufren siempre, son tan open mind y este mundo los expulsa de una manera! :-P

  20. Olivis

    Cada tanto leo las notas de este página y me suelen encantar; en esta nota, sin embargo, siento que dejaron escribir a una adolescente que se llevó lengua a marzo.

    1-Esto está súper inflado, dejame de joder:
    “Es mirar ahí donde no queremos y ver que hemos estado siendo parte de imposiciones culturales obsoletas que se basan en una realidad completamente falsa pero en plena vigencia.”

    No queda mejor?:
    Es mirar donde no queremos y ver que fuimos parte de imposiciones culturales obsoletas basadas en una realidad falsa pero aún vigente.

    Inflar el texto no sólo quita claridad al discurso sino que también hace que se pierda el hilo conductor y objetivo del mismo.

    2- ¿De qué se trata esta nota? A qué pregunta responde?

    3- Que mierda hiciste con este párrafo:?
    “Es celebrar el ideal del amor ese que sí nos hace bien. Es abandonar hábitos nauseabundos, como el de revisar el celu de la pareja de turno o el del estrés ridículo de someterse al juego del whatsapp clarificador; hábitos como el de asociar en todos los formatos, ‘amor’ con ‘dolor’. Es curar de una vez a esa palabra -amor- y darle a la unión el carácter dual que la lógica aristotélica occidental en la que está organizado TODO nuestro universo cercano, jamás podría reconocerle. Es un compromiso diferente, es nuestro. El drama, el juez y la Biblia quedan afuera.”

    A quién corresponde el verbo ser? Dónde está el sujeto de todas ests oraciones. A ver,yo se que está en el párrafo anterior porque leí la nota, pero no podes tener un párrafo entero sin sujeto.

    Horrible

  21. Patricio Alvaro Bustos Madrid

    Si… la verdad que es muy Cosmo este artículo; definitivamente, esta mina no solo es sanatera, sino que también está trastornada, por que deja ver, que nunca tuvo una relación sana.

    A lo que voy es que, si lo vemos desde el punto de vista científico, este artículo no debería haberte publicado en este blog, por que se habla de Amor, Honestidad, y un montón de pendejadas, propias de personas egoístas e inseguras.

    Ahora, si lo vemos desde el punto de vista sentimental, este artículo supermea fuera del tarro, porque maneja conceptos de honestidad/deshonestidad en vez lealtad/deslealtad los cuales son los que verdaderamente definen a una relación. Es decir, la lealtad puede trascender la deshonestidad, pero la honestidad, jamás va a poder trascender la deslealtad.

    En fin, está divertida la discusión (aún a dos años de escrito el artículo) pero creo que no deberían aceptar en este blog cosas relacionadas a la superación personal o a sabina o arjona.

    Saludos!

    • Jeanette

      Sabina? Arjona? Nada más lejos de eso. Justamente habla del amor como el disfrute de estar con el otro, y no la imposición o el “MI mujer”, “MI marido”, de alguien, sino dos personas que se eligen en cuanto a los sentimientos pero que sexualmente pueden estar con otras personas sin necesidad de cagarse, siéndose francxs.
      Salen a decir que es Cosmos cuando el artículo lo escribe una mina (no será qué hay algo de que una mujer lo diga qué les afecta su “varonilidad”?).
      Y las ciencias sociales son ciencias si es por tu punto de vista científico.
      Y justamente deja entrever que tuvo relaciones no sanas y que ahora elige tener una relación sana y te está contando que la monogamia es cultural, es la hegemonía, pero que no es la única forma de relacionarse sentimentalmente. Y llamas egoísta a alguien que decide no ser egoísta y deja que le otre disfrute sin culpas, no será que tu relación de retener a alguien a tu lado es egoísta?
      Saludos!

  22. Patricio Alvaro Bustos Madrid

    Otra observación a este artículo, es que tiene una mirada completamente ‘Rich People’. Es decir, los laburantes que tienen que laburar no tienen ni tiempo ni recursos. Una cana al aire quizás sea posible –quizás– pero si tenés que tomar el colectivo y andar una hora de ida y otra de vuelta y estudiar, y quizás tener hijos, etcétera, es muy difícil ser infiel.

    Pero por otro lado, si sos blanco, tenés coche, tenés plata para salir todos los viernes y los sábados y no estás tan feo, seguro que alguien aparece, pero… ¿Qué porcentaje del mundo tiene esas condiciones?

    Saludos!

  23. Ailin

    A veces, leyéndolos siento que un poquito me arreglan partes del cerebro que estaban “medio ahí”.
    ¡Gracias!
    Son geniales.

  24. LauKian

    Me gusto mucho la nota. Adhiero a que, empezar a plantearse estas cuestiones es muy necesario y que nos ahorraria muchisimas horas de lagrimas y terapia.
    La posibilidad de reconocer que ciertas conductas sociales que nos son impuestas, no estan ahinecesariamente porque son la mejor manera de ralacionarnos, sino porque muchas veces, son las unicas formas que como sujetos sociales aprendimos. Poder deconstruir nuestras estructuras y abrirse a construir nuestras formas de relacion desde paradigmas distintos, siempre suma.
    Aguante la mirada gatosociologica del amor.


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