Mono-el-que-lee

Mono el que Lee

La primera vez que me senté en una clase universitaria me tocó un profesor gordo y macanudo cuyo nombre no recuerdo, pero sí sus primeras palabras: dijo que todo lo que aprendimos en el último siglo y medio lo habían descubierto cuatro tipos, hablando idiomas distintos, sentados alrededor de una mesa hipotética. O tal vez lo hipotético era la situación y no solamente la mesa. La cosa es que los tipos eran reales. Se llamaban Charles, Sigmund, Albert y Ferdinand. Algunos tenían barba, otros bigote, porque la historia no conoce muchos genios lampiños, excepto Foucault y Walter White.

Charles, en el equipo de los barbudos, tiró sobre la hipomesa (mesatética queda feo) la teoría de que todas las especies de seres vivos evolucionaron a partir de un antepasado común. Papas y prelados pusieron el grito en el cielo, pero como en el cielo no hay nadie su grito se perdió en la nada y con el paso del tiempo la teoría de Charles prevaleció. Era una de las primeras batallas ganadas a la religión, parecía un sueño.

—Hablando de eso —dijo Sigmund, y aprovechó la hipomesa para peinar un par de líneas con pretensiones científicas, -me complace anunciar que por fin encontré al enano que guiona los sueños. Se llama Inconsciente —dijo— y lo vengo buscando desde hace un buen tiempo.

—¿A qué llamás ‘un buen tiempo’?, preguntó Albert, -porque te cuento que el tiempo es relativo.
—¿Relativo a qué?
—Al observador— respondió, con la tranquilidad de un fumador de pipa. Después puso un libro de Newton debajo de la pata de la mesa, como para nivelarla, y se quedó comparando pipas con el resto, esperando al cuarto comensal.

Cuando llegó Ferdinand, nadie estaba muy seguro de qué venía a hacer ese tipo ahí. Charles había estudiado a la vida, Sigmund a la conciencia (e inconsciencia) que rige a esas vidas y Albert al universo en el cual todas coexisten. Medio que con tres sillas alcanzaba.

Pero Ferdinand se sentó tranquilo y les dijo “Miren, ustedes sabrán mucho de muchas cosas, pero yo sé cómo saben lo que saben”. Ocurría que entre 1906 y 1911 Ferdinand de Saussure (se pronuncia sosiur, callate froid) había descubierto la naturaleza del signo lingüístico.

—¿Del qué?— preguntó Charles.

Entonces Ferdinand explicó que un signo es una construcción social que pone una cosa en lugar de la otra: una representación que se puede percibir con los sentidos (significante) y que dispara una entidad psíquica en nuestro cerebro (significado). Básicamente, lo que Ferdinand dijo es que el mundo lo entendemos a través de signos que podemos ver y codificar en lenguaje, gracias a que todos nos pusimos de acuerdo en que la palabra “casa” va unida a la idea de una construcción con cuatro paredes, techito a dos aguas y chimenea humeante, atada a la idea de hogar, protección y refugio, y pegada con voligoma a otros conceptos parecidos. El signo es algo más grande que su representación material: es su representación y su significado. En particular, el signo lingüístico está ahora desfilando frente a los ojos del lector del único modo que puede hacerlo, uno a uno, en cómoda secuencia, y cada uno dispara a su vez un montón de resonancias, ecos de otros signos que conviven en su mente, todos al mismo tiempo, porque así es como entendemos el mundo. Porque Ferdinand lo dijo, y quiero creer que golpeó la hipomesa con el puño al decirlo: el pensamiento sin lenguaje no es más que una masa amorfa.

Ahora bien, esta nota, llegado este punto, podría tomar dos caminos diferentes: podríamos ponernos a explicar las propiedades del signo lingüístico o podríamos ponernos a explicar cómo hace el cerebro para procesarlo. Lo primero es tan interesante como ver girar el lavarropas, así que vamos a lo segundo que, de paso, es más científico:

Hay un pelado viviendo entre nosotros. Se llama Stanislas Dehaene y escribió uno de esos libros que antes de darte la respuesta correcta se toma el trabajo de hacerte las preguntas relevantes. El libro se llama El Cerebro Lector, y el dedito incómodo te lo mete con esta pregunta: ¿Cómo es posible que podamos leer? Porque resulta fácil decir “el cerebro está preparado para eso, e vo lu cio nó”, total la evolución te baraja cualquier muerto. Pero llamá a tu evolucionista amigo y preguntale, si es tan capo, cómo hizo el cerebro para especializarse durante 40.000 años en algo que fue inventado hace 4000, casi de la noche a la mañana (si lo pensás a gran escala). En otras palabras, ¿cómo hacemos con nuestros miserables cerebros de simios chetos para procesar el signo lingüístico, sucesiones larguísimas y complejas de signos lingüísticos, con tanta rapidez?

Bueno, te va a responder que lo primero que hicimos como buenos monos entrenados, es reconocer algo llamado protoletras. Es decir, formas del mundo real que nuestros antepasados de pelo en pecho aprendieron a reconocer, a codificar en estructuras neuronales para poder vivir en un mundo tridimensional y que (oh casualidad) se parecen un poco a las formas de las letras que luego inventamos, como los vértices de un cubo se parecen a una F, o a una Y, o el borde del cubo en contraste con un horizonte puede formar una T.

Grafico-Lenguaje-Juancho

Estas estructuras neuronales simiescas son las que, en lugar de desarrollar, reciclamos para asignarles una nueva función: el reconocimiento de letras. De ahí a memorizar un abecedario hay dos baldosas y parece que el problema está resuelto. Pero no, porque una cosa es identificar todas las letras de la palabra “CASA” y otra muy distinta es reconocer que hay un significado asociado a esa secuencia de caracteres en particular. Para ello, recurrimos a la ayuda de una pequeña cajita mágica, la Caja de Letras del cerebro. No importa tu raza, color, nacionalidad, afiliación política, gustos musicales o preferencias sexuales, ni siquiera importa el idioma que hables (leas), todos tenemos una caja de letras y la tenemos ubicada masomenos en el mismo lugar: el surco témporo-occipital lateral del hemisferio izquierdo del cerebro, a pasitos del giro fusiforme.

Esa Caja de Letras tiene la capacidad de recibir información proveniente de los ojos y, gracias a una complejísima estructura neuronal, empezar a diferenciar letras, sufijos, raíces, morfemas y palabras enteras. No ImPoRtA eL tAmAñO eN eL qUe EsTéN eScRiTaS. No importa con qué fuente. Ni siuqeira ipmrota qeu etsen en el odren crroecto. La caja de letras baraja lo que le tires, lo procesa y lo manda por dos caminos posibles, a veces simultáneamente: la ruta fonológica y la ruta léxica.

En la primera, la secuencia de caracteres que acaba de ser leída se traduce a su equivalente en sonidos del habla y gracias a eso se identifica con una palabra específica y su correspondiente significado. Esto es más común cuando se trata de palabras nuevas, escritas con faltas de hortografía o en otro language. La segunda ruta, en cambio, accede directamente al diccionario mental que todos tenemos dentro y chau picho, porque son palabras que usamos más frecuentemente y no tenemos que andar dilucidando. De cualquier modo, estas rutas a menudo se toman a la vez y se refuerzan entre sí.

Pero la historia no se acaba acá. Si el cerebro tuviera que repasar todas las palabras que conoce hasta dar con la correcta, el sistema de lectura sería mucho más lento e ineficiente. Sería como encontrar una aguja en un pajar, o un shampoo normal en la ducha de tu novia. Para evitar esto, lo que tenemos es un léxico organizado como una “asamblea de demonios”. Cada demonio tiene una palabra asignada y su único trabajo es gritar fuerte cuando la Caja de Letras envía esa palabra. A veces ocurre que la palabra es muy parecida a otra y el demonio de “casa” y el de “caza” se agarran a trompadas, gritan, muerden y hacen tremendo escándalo, mientras que el demonio de “hermenéutica” grita solo y muy de vez en cuando. Será un quilombo, pero es un quilombo organizado, y -mal que mal- hace 6539 caracteres que al lector de esta nota le viene funcionando.

Pero lamentablemente, para este momento, el lector estará agotadísimo de leer sobre cómo es que está leyendo. Perdido en las trampas del discurso, habrá olvidado ya que todo empezó con una mesa hipotética y cuatro tipos que tenían la pipa igual de larga. Y yo quisiera que todo fuese tan fácil, que el problema esté resuelto y que esta nota –larguísima– se acabe acá de una buena vez. Pero no es tan fácil. Mucho queda sin decirse, muchos matices sin aclararse, muchos ejemplos se han dado de forma demasiado esquemática. Largo tiempo después de que esos cuatro tipos se hicieran polvo, muchas otras cabezas siguieron pensando estos temas, ampliándolos, corrigiéndolos. La hipomesa se pobló de advenedizos con ideas superadoras, no siempre incorrectas. Pero eso fue gracias a que esos cuatro tipos dejaron cosas escritas y los nuevos pudieron leerlas, y así sucesivamente fueron construyendo conocimiento. Una bocha de conocimiento en manos de un montón de monos que ahora saben que saben mucho, y que todavía no saben tanto.

 

SAUSSURE, Ferdinand (2005) Curso de lingüística general, Madrid: ed. Losada
DEHAENE, Stanislas (2014) El cerebro lector, Buenos Aires: ed. Siglo XXI




Hay 82 comentarios

Añadir más
  1. Bruno

    Tremenda nota. Me desperté y lo primero que hice fue leerla, ahora voy a estar tratando de escuchar a los demonios que gritan y viendo como se matan entre ellos.

    • Juan Cruz Balian

      Ocurre lo mismo, Emiliano. Se supone que el origen de la escritura lo encontramos en los Sumerios, allá por el 3000 A.C. (siglo más, siglo menos). Aún así, es poco tiempo para considerar que el cerebro evolucionó a favor de la lectura ya que la evolución del cerebro se da a lo largo de 40.000 años. El resto, es lo que explica la nota.
      Gracias por tu comentario!

      • Laureano

        En mi muy humilde opinión, es que el cerebro evolucionó para interpretar signos cada vez más complejos. Ejemplo de complejidad y a la vez, cosa hermosa, simplicidad, es el lenguaje humano que con un símbolo recrea y permite reconocer la realidad misma. La diferencia, evolutivamente hablando ínfima, es la diferencia entre los símbolos que terminan eligiendo, encontrándose o ambas cada cultura por los pormenores y vivencias de cada una de ellas. En el fondo, el proceso es igual para todos los signos en el fondo del asunto, lo que varía es la forma.
        No recuerdo si es un cuento u otra cosa, pero hay algo que lo explica lógicamente. Si tuvieras que llevar un objeto de cada uno que sabés que existe no podrías físicamente, entonces ahí es donde se aprecia el simbolismo que usamos al ser seres hablantes.
        Creo Juan Cruz que te puedo hacer uno de los mejores cumplidos para gente como nosotros al decirte que me dejaste con más preguntas y más ganas de aprender de los que empecé antes de leer lo que escribiste.

  2. Sergio R.

    Qué buena nota! Gracias!
    Pregunta molesta #2: ¿ Cómo es eso de que el cerebro se especializó durante 40 lucas de años para algo que se inventó hace apenas 4000? ¿Todo se fue preparando de evolucionalidad y en un momento plop! hay lenguaje, o fue más bien respuesta a una necesidad?

    • Juan Cruz Balian

      Justamente, el cerebro nunca pudo especializarse durante tantos años para algo que se inventó hace tan poco. Lo que sí pudo hacer es reciclar estructuras que utilizaba para otras cosas (como distinguir objetos en el mundo en el que se mueve) y utilizarlas para distinguir letras.
      Ahora, si el lenguaje responde a una necesidad o a una casualidad, creo que hay un poco de las dos cosas (es casualidad que podamos dominarlo, pero hubo necesidades históricas específicas como la que tenían los sacerdotes encargados de llevar las cuentas en los templos), pero es una pregunta que sería preciso abordar también desde la historia y la antropología.

  3. Jazmín

    Excelente nota! Gracias!
    Leí todas las notas del Gato, pero como lingüista en formación e ignorante aficionada de otras ciencias, quiero decir que me encanta que traten temas de este campo.
    Queda por charlar, también, y mucho, cómo se aplican investigaciones como las de El cerebro lector en la enseñanza de la lectura (porque la lengua la adquirimos, pero la lectoescritura la aprendemos).

    • WINDOWS 98

      vas medio sin querer y se te revela cierta cosa muy loca que siempre tuviste a la vista, como la gravedad, o cuando entendés por qué te refresca un ventilador si no tiene ningún mecanismo que genere frío. así me pasa con lo que decís, porque nunca había pensado que a lo de hablar lo adquirimos y a lo de leer y escribir lo aprendemos. pero al instante siguiente se activa una alarma que dice: momento, a la lengua la aprendemos también, repitiendo y repitiendo hasta que sale, desde la primer palabra del bebito hasta la primer oración con sentido del escolarizado, con el mismo sistema de repetición tipo goebbels. de dos enunciados opuestos que el cerebro tiró consecutivamente y con convencimiento, se destila una pregunta (no es detalle menor que pueda hacerla) que sería una invitación a explayar la diferencia entre adquirir y aprender.
      entonces se me ocurre que algo así debe venir pasando desde los siglos de los siglos. supongamos el formato clásico de ejemplo en el cual tres tatarantepasados nuestros salieron a pasear después de una tormenta eléctrica y encontraron un árbol que quedó ardiendo porque le había caído un rayo. uno por vez lo tocaron y vieron que se quemaban. sin entender todos los procesos químicos que rodeaban al suceso, podían estar de acuerdo en que no estaba copado tocarlo. después vendría el momento de porqué pasaba eso.. uno podría encontrar la explicación, el otro inventar la religión y el tercero no preocuparse tanto pero sí darse cuenta que podía usarlo para otra cosa, como calentarse las manos o preparar los primeros mates de la historia. de ahí a que yo pueda poner la pava y prender la hornalla aún semidormido, pasaron añares de automatización del conocimiento, les habrán transmitido a lo demás que el fuego quema (sumando a tantos otros que lo habrán descubierto por su cuenta), se habrán hecho miles de pruebas y descubrimientos hasta llegar al momento en que girás una perilla y arrimás el encendedor y ya. ahora, si el fuego es el lenguaje, pasó algo parecido desde que nuestros ascendientes empezaron a captar protoletras hasta que nos estemos leyendo mutuamente en quien sabe cuantas pantallas de computadora. estaríamos “leyendo el resumen” que otros ya hicieron del asunto, lo que nos permite saltear pasos y ocuparnos no sólo de comunicarnos, si no también de pensar por qué nos comunicamos. por eso son tan importantes cosas como el gato y la caja, o linkear, porque el árbol ardiendo que me encontré hoy tiene que ver con un tema que me interesa mucho y sobre el que se puede intercambiar información con más personas que lo hayan tocado y se hayan quemado, por eso insisto en adquirir vs aprender, aunque (y porque) yo no puedo ver la diferencia. porque en el fondo quiero que tengas razón, o que los dos tengamos un poquito, así se puede seguir construyendo desde el conocimiento colectivo.

      • Jazmín

        Si te fijás, más abajo el autor de la gatinota habló de Chomsky. Se podría decir que él fue el primero en decir que el lenguaje está biológicamente determinado. Como dicen más abajo, una de las teorías dice que tenemos módulos de lenguaje que ya vienen en nuestro cerebro y los vamos “llenando” con los estímulos del exterior de una lengua u otra (o más en el caso de bilingües nativos -si es que eso existe-). Esos estímulos son pobres, limitados. Esto fue llamado como el Problema de Platón: cómo es que podemos producir infinitos enunciados si nunca los escuchamos tal cual, lo que quiere decir que no podemos haberlas “aprendido”, si no que los aplicamos a una serie de reglas que ya tenemos instaladas (pensá por ejemplo, cuando los nenes dicen “no sabo” en vez de “no sé”: lo que hacen es regularizar un verbo que no es regular, ese sí hay que memorizarlo, no se puede aplicar la regla directamente).
        En contraposición, decimos que la lectura sí se aprende porque, más allá de que como dice Dehaene, tenemos el cerebro preparado para eso, el lector aprendiz tiene que entender primero el principio alfabético: que a cada sonido le corresponde un grafema (aprox, salvando CH, LL y cosas del estilo) y a la inversa, cuando se codifica la escritura. Cuando entiende eso, ahí puede leer palabras, luego vendrá el proceso de automatizar eso para poder leer frases (y ahí entra la cuestión de las dos rutas y etc…).
        Esto es un poco lo que dicen las teorías… hasta ahora venimos por estos caminos.

        • WINDOWS 98

          tiene sentido, estuve g̶u̶g̶l̶e̶a̶n̶d̶o̶ estudiando sobre el tema y ya encontré varias perlitas. pero me hace ruido, seguramente debemos tener una predisposición biológica para el lenguaje, así como para caminar o aprender a andar en bicicleta, pero sin estímulo sería intrascendente.
          lo de que produzcamos infinitos enunciados sin haberlos escuchado antes es bisagra, no los aprendimos pero les aplicamos reglas que estaban instaladas, aunque puede ser que no necesariamente vengan instaladas de fábrica, si no que las hayamos incorporado en el mismo proceso de aprendizaje de la estructura.
          yendo a un músico, aprende siete notas y después las revuelve y las puede combinar (a priori) infinitamente, pero tendrá que lidiar con que hay una convención cultural sobre si están bien combinadas o no, salvo que la música también nos venga seteada. de yapa el músico es arjona y en la letra de la canción mete “camuflajeado”, lo que nos da un motivo más para curtirlo, pero por allá por guatemala es común decirlo así, y está bien, mal que le pese a la rae. a lo que voy, siendo que la correcta expresión en el lenguaje es un “pacto” que se ha hecho para entendernos así y no de otra forma, me cuesta asimilar que nazcamos con una potencial disposición que sea más fuerte que el estímulo que recibimos después. quizás el pibe que dice “no sabo” antes escuchó conjugar el verbo querer en “quiero”, poder en “puedo”, volar en “vuelo”, y simplemente repitió el patrón.
          recopilando, de la nada no puede salir nada, o sea que tiene que haber una semillita de lenguaje, pero es difícil ver si eso nos pesa más que lo que copiamos después, aunque evidentemente si no copiamos no aprendemos, dados los casos que podemos apreciar, siendo que la mayoría de las personas a las que se les enseña, aprende.
          habría que darle tinte de experimento con un grupo de infantes a los que se les enseñen durante un tiempo distintas variables correctas e incorrectas de un mismo idioma y a ver como responden, pero ya calculo que tampoco estará muy bien visto socialmente, ja.

    • Brunobian

      Precisamente Dehane vino a Argentina a presentar la traducción de dos nuevos libros por parte de Siglo XXI. Uno de ellos habla de la enseñanza de la lectura (no recuerdo el titulo)

  4. Emilia V

    Excelente la nota, siempre fui de las que me pregunte qué señor o señora dijo un dia que la mesa se llamara mesa y la música música? por nombrar unos ejemplos.
    Y como buena amante de los cuestionamientos tengo dos preguntas con las que quizás puedas ayudarme. La primera es ¿Qué pasa cuando quiero decir una palabra y no me la acuerdo o no me sale, el demonio de esa palabra se quedó dormido o anda distraído? jajaja y la otra es ¿Es un proceso parecido el que hace el cerebro cuando siento algo, por ejemplo enojo o dolor, y puedo ponerlo en palabras, es decir etiquetar ese sentimiento? o reconocer que si estoy enojada, porque me golpee el dedo chiquito del pie con la cama, diciendo una puteada me libero?
    Gracias!!

    • Juan Cruz Balian

      Tus preguntas son muy buenas, de esas que hay que sentarse a estudiar un cacho para responder. La nota habla sobre la lectura, por lo cual no vas a encontrar ahí respuesta ya que tus preguntas tienen que ver con la producción de enunciados y no con la comprensión (a través de la lectura) de los mismos (más allá de la profunda relación entre ambos).
      El que estudió y propuso más de una teoría al respecto es el últimamente muy mencionado Noam Chomsky. Él trató de identificar en qué orden el cerebro genera enunciados, si va del significado (módulo semántico) al diccionario mental (módulo léxico), luego a ordenar esas palabras (módulo sintáctico) y de ahí a codificarlas en sonidos (módulo fonológico) o si hace un camino distinto. -Aclaro que los “módulos” no son necesariamente partes físicas del cerebro-.
      Pero para hablar no nos limitamos a buscar palabras con significado y tirarlas y ya, por lo general tratamos de causar un efecto, hay matices, intenciones ocultas, estrategias que el hablante baraja rápidamente en su cabeza, con lo cual el proceso se vuelve más complejo. Lamentablemente no estoy al tanto de cuál es la teoría más actual al respecto, pero si puedo investigar un poco te contesto mejor. Y si no ya sabés: Chomsky.
      Por otro lado, el olvido de palabras no siempre responde a cuestiones lingüísticas sino psicológicas. El que trabaja eso es Freud, pero dicen que no es un científico al menos como Batman es un científico así que yo nunca te lo nombré, eh.

    • Juan Cruz

      Sumo algo de data que me tiran los científicos matriculados:
      El fenómeno de no poder recordar la palabra tiene nombre: Presque vu (‘casi visto’)
      La definición dice que es casi recordar algo, pero sin llegar a hacerlo. Éste es el sentimiento de tenerlo «en la punta de la lengua». Es mencionado habitualmente por personas que sufren de epilepsia u otras enfermedades relacionadas con ataques cerebrales.
      En esos casos responde a la sobre-estimulación de las neuronas adyacentes a un circuito neuronal, con lo cual se inhibe la palabra que estás buscando.

    • Jazmín

      El fenómeno de Tip of tonghe es algo que se estudió bastante en psicolingüística. Desde distintos modelos y autores (pero sosteniendo la idea de módulos) se dice que se produce por un fallo en la activación fonológica de la palabra objetivo una vez activada la representación semántica correspondiente. O sea, vos tenés en la cabeza el significado pero no podés activar el significante (para ponerlo en terminos saussureanos). A veces tiene lugar una activación fonológica parcial, por ejemplo te acordás la letra inicial, algo que suena similar, o etc.
      Esto en terminos de la explicación lingüística para ese fenómeno, no estoy diciendo nada de la explicación piscológica del olvido de una palabra.
      Para la segunda pregunta no sé si hay una respuesta más certera: es la capacidad de simbolización. Según saussure, la unión de las dos partes del signo es arbitraria y se vuelve convencional para que todos podamos comunicarnos. Que puedas poner en palabras el enojo o el dolor está relacionado, supongo, con a) esta capacidad de simbolización y b) que pensamos a través del lenguaje.

  5. Julieta Figini

    “Pero llamá a tu evolucionista amigo y preguntale, si es tan capo, cómo hizo el cerebro para especializarse durante 40.000 años en algo que fue inventado hace 4000, casi de la noche a la mañana (si lo pensás a gran escala). En otras palabras, ¿cómo hacemos con nuestros miserables cerebros de simios chetos para procesar el signo lingüístico, sucesiones larguísimas y complejas de signos lingüísticos, con tanta rapidez?”

    Quiero dejar mi respuesta que ya se dió en nombre de la Semiología y las Ciencias Sociales a esta pregunta! Aporte que aprendí en las clases de Eliseo Verón, significando él a su vez al antropólogo Lévi Strauss:

    Verón trató de explicar una vez cómo
    –> la creación de nuevos dispositivos tecnológicos
    —> lleva a la exteriorización de procesos cognitivos
    —->y finalmente a la aceleración de procesos históricos.

    Ejemplificó de la siguiente manera:
    —> La flecha sacó al hombre del bipedismo y a la utilización de su miembro anterior. Lo convirtió en un ser de literal “manualidad”. No sólo por la capacidad manual sino claro, por el producto generado a través de ella: la génesis de las manualidades.

    —>Las sociedades ágrafas sólo tenían a la memoria y la recitación continua de versos con rimas (como la Ilíada o la Odisea de Homero) como artefacto para que algo quede asentado en la memoria futil y efímera colectiva de la comunidad. Estaba todo bien con los juglares, bufones y personas encargadas del entretenimiento de la sociedad, pero faltaba un poco más de Wii y de remix a toda esa repetición de Fast-Forward, Rewind, Pause, Play que ya habíamos escuchado más de mil veces. Así aprenden los nenes, a fuerza de repetición. Ya había que pasar a Teenagers, o Teenagrafs.
    Estas empezaron a evolucionar a partir de las simbolizaciones a través de dibujos y luego particularmente, a partir de la división de caractéres fonéticos, implementación de un “abecedario”.
    —Finalmente, la—> escritura, permitió a los hombres que sus capacidades cognitivas no estén enteramente avocadas a la memoria, sino a la reformulación de conceptos preestablecidos en el saber de la comunidad.

    —> Consecuencia del degollamiento de mon-arcas que fueron monos que nunca supieron abrir el Arca de Noé para que se sumaran todos al salvataje de la ignorancia,
    ——–> La imprenta, permitió ella por su lado masificar, Enciclopediar y difundir el conocimiento a todos los círculos sociales. Gracias a ella, el conocimiento se democratizó cada vez más y empezó a atreverse a quedar menos en manos de una élite, reducida de individuos, permitiendo que sólo pocos se especialicen y evolucionen. La burguesía o clase media se benefició y tuvo acceso al conocimiento.

    —–Y ahora, la—–> Revolución informática. No sabemos todavía a qué resultados evolutivos nos llevará esta tecnología.
    Ésta generó cambios en la instantaneidad de las interacciones humanas, además de la completa evacuación de necesidades de almacenamiento de desechos gracias a Google. Google nos hizo más higiénicos. Aww. Ahora, la Enciclopedia es accesible esta vez sí, para TODO AQUÉL que tenga un dispositivo tecnológico… para las masas. Para que la evolución se dé en todas las clases sociales y así la evolución de la especie sea MASIVA. Vuelvo a Verón:

    ————————-> La posesión del dispositivo tecnológico (actualmente: compu, tablet, celu)
    genera ————————-> la exteriorización de sus procesos cognitivos
    que produce ————————> la “aceleración de sus procesos históricos”, o, simplemente,
    como diría una caricatura amarilla, distinto a los Simpsons y parecida a un roedor, con comezón, su —————————————-> evolución.
    …………………………………………………………………..”Pika, Pika… Chu!”

    Todo esto para explicar el por qué del aceleramiento del desarrollo de nuestro órgano maestro, el cerebro, sólo tomó 40.000 años en evolucionar de los 400.000 que tuvo de vida.

    • Juan Cruz Balian

      Gracias por el aporte! Creo que del lado de la evolución los chicos de El Gato podrían validar la postura de que ciertos “saltos evolutivos” se pueden acelerar producto de la presión ambiental (en este caso histórica) y no sólo debido al azar, pero no quiero meterme en terreno desconocido para mí.

      • Camila

        Uuf! Ni me lo digas, que estoy terminando la carrera y todavía no termino de entenderlo. Igual espero un “continuará” y que si no te da la nafta te de el biodiésel para agregarlo :P. Me encanto la nota!

      • Neftalí Reyes

        Sin dudarlo Marx debe estar sentado en la hipomesa!! Fundamentalmente porque cumple el requisito excluyente de la barba. Pitando de su pipa diría:
        “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado.”

  6. Puche

    Excelente!!
    Efectivamente el azar y la presión selectiva deben tener que ver, ambos en gran medida, con esos “saltos evolutivos” (para los amantes de Gould, aunque el debate todavía es fuerte con los gradualistas seguidores de Charles).
    Ahora, como siempre el tema es ver que sucede primero el huevo o la gallina; hablando de ellas, por ejemplo, cuando la gallina está falta de calcio se come las cáscaras de los mismo huevos o arrasa contra los revoques que tenga mas cercanos como si su téster químico le estaría avisando que allí encontrará lo que le falta…..por otro lado, según los que estudian hominización afirman que comenzamos a comer carne mucho antes de que nuestra capacidad craneal fuera tal como para que exista un área superzarpada que permita el lenguaje y los signos lingüísticos…… Nos hicimos omnívoros quizás por casualidad o quizás porque nuestros antepasados la fueron sabiendo lunga en eso de consumir mayor cantidad de proteínas en una menor cantidad de alimentos (aunque fuese más díficil conseguirlos, y ahí vienen las estategias y el pensar mucho….); y encima parece que el mismo consumo de carne fué el causante de ejercitar durante millares de años los músculos que darían origen (mutación de por medio) a una mayor capacidad craneal y a ese superzarpado área que hace escasos 150 años el francés Broca la bautizó como su tocaya.
    Apasionante tema!!

  7. Mariela

    Excelente!!
    Leo todas las notas de los Gatos, pero como profe de Literatura y futura licenciada en Letras no pude evitar comentar esta vez.
    Pido permiso para compartirlo con mis alumnos, citando la fuente, por supuesto.

    Gracias!!

  8. Ana

    Genialidad!! Brillante e interesante.
    Te consulto una cuestión con relación a: “… La caja de letras baraja lo que le tires, lo procesa y lo manda por dos caminos posibles, a veces simultáneamente: -la ruta fonológica y la ruta léxica.
    En la primera, la secuencia de caracteres que acaba de ser leída se traduce a su equivalente en sonidos del habla y gracias a eso se identifica con una palabra específica y su correspondiente significado….”; ¿es por esta causa que a las personas sordas, que tienen bastante restringido el vocabulario, les resulta tan compleja la lectura comprensiva?, ¿ o estoy confundiendo los conceptos?.
    Felicitaciones por la nota y excelente ilustración.

    • Juan Cruz Balian

      No estás confundiéndolos. La adquisición de las herramientas lingüísticas de todo hablante se da entre los 0 y los 4 años. En ese período se aprende sintaxis, flexiones, todo aquello que hace “funcionar” a su lengua materna. Ese aprendizaje se da por medio del habla, sin escritura involucrada (Luego de los 4 años, el aprendizaje se centra más que nada en aumentar el léxico disponible). Entonces, si las personas sordas de nacimiento tienen ya de movida una dificultad muy grande para adquirir el lenguaje hablado, esto necesariamente se trasladará al escrito, que es una instancia posterior.
      Espero haber sido claro, quise brindarte una visión un poco más global sin repetir lo que dice la nota pero es temprano y apenas me tomé un café.
      Gracias por tu comentario.

  9. Fede

    El artículo está muy bueno, pero hay una cosa que me hace ruido. El signo lingüístico saussuriano no está pensado como una cuestión de grafía (si bien hace algún comentario al respecto). Y las postulaciones de protolenguas (según wikipedia, puede fallar) tiran entre unos 200.000 años atrás, o ponele desde la época de aparición del homo sapiens, hasta unos 50.000, más o menos de el hombre de Cro-Magnon en adelante. Ahora, por lo que entiendo el libro de Dehaene es sobre lectura, así que se decimos que procesamos letras desde hace alrededor de 4.000 años está todo bien. El punto es que si pensamos en el procesamiento del signo saussuriano estaríamos hablando de algo muy previo. Hablar de procesamiento lector no es análogo a hablar del procesamiento del signo lingüístico.

    • Juan Cruz Balian

      Hola Fede,
      Las protolenguas a las cuales referís son habladas, y la tesis (o parte de ella) del libro de Dehaene lo que plantea es que el cerebro no evolucionó para la escritura sino que la escritura fue evolucionando para adaptarse al cerebro. Hasta ahí estamos de acuerdo en que no hay analogía ni contradicción.
      Pero la nota no trata de decir que es lo mismo procesar el signo lingüístico que procesar la lectura, aunque esto último necesariamente incluye a lo primero. Por eso, al momento de hablar de lectura, no viene mal hacerle un repasito a Saussure, ya que muchos lectores no necesariamente lo conocen.
      Tal vez ameritaría hacer una nota aparte que desarrolle mejor el concepto de signo, pero ahí hay que meterse con Benveniste por un lado y con Pierce por el otro, y te la regalo.
      Gracias por el comentario!

  10. Rober

    Me parece que el ensayo tiene un error muy grande: los primeros sistemas de escritura no fueron abecedarios como se pretende (“De ahí a memorizar un abecedario hay dos baldosas y parece que el problema está resuelto) sïno ideograficos y jeroglificos. Todo parece estar relacionado con la escritura latina, muy moderna por cierto, y las coincidencias conspicuas de las que se habla (“que (oh casualidad) se parecen un poco a las formas de las letras que luego inventamos, como los vértices de un cubo se parecen a una F, o a una Y, o el borde del cubo en contraste con un horizonte puede formar una T.”) son falsas. Idiomas con otros alfabetos (Tamil, Sanskrito, etc) no tienen ni por asomo formas de ese tipo. Para mi no hay ninguna evidencia que soporte lo que ahi se pretende.

  11. Rober

    Me parece que el ensayo tiene un error muy grande: los primeros sistemas de escritura no fueron abecedarios como se pretende (“De ahí a memorizar un abecedario hay dos baldosas y parece que el problema está resuelto) sïno ideograficos y jeroglificos. Todo parece estar relacionado con la escritura latina, muy moderna por cierto, y las coincidencias conspicuas de las que se habla (“que (oh casualidad) se parecen un poco a las formas de las letras que luego inventamos, como los vértices de un cubo se parecen a una F, o a una Y, o el borde del cubo en contraste con un horizonte puede formar una T.”) son falsas. Idiomas con otros alfabetos (Tamil, Sanskrito, etc) no tienen ni por asomo formas de ese tipo. Para mi no hay ninguna evidencia que soporte lo que ahi se dice.

    • Juan Cruz Balian

      Hola Rober,
      cuando la nota dice “de ahí a memorizar un alfabeto hay dos baldosas” lo que pretende no es decir que los abecedarios fueron los primeros sistemas de escritura, sino trazar una elipsis para que la cosa no se haga muy larga y se convierta en un tratado.
      Los ejemplos dados son con caracteres latinos porque son los más identificables para el lector.
      Pero al contrario de lo que uno supondría, hay mucha evidencia acerca de que todos los alfabetos del mundo comparten rasgos universales (Lévi-Strauss y Chomsky, entre otros).
      Algunos de esos rasgos compartidos son (dichos muy rápidamente) los siguientes:
      -Todos ofrecen al ojo una concentración de alta densidad de marcas contrastadas de negro sobre blanco
      -Todos dependen de un pequeño inventario de formas básicas cuyas combinaciones jerárquicas generan sonidos, sílabas o palabras.
      -Todos dan por sentado que el tamaño de los caracteres es irrelevante
      -Todos tienden a representar sonido y significado en conjunto
      -El promedio de trazos para cada caracter es de 3. El mínimo es 1 y el máximo es 4.
      Los caracteres de lenguas como el sánscrito, el chino o el japonés pueden resultar exóticos para nosotros, pero no son tanto más complejos que nuestro propio alfabeto una vez que el ojo aprende a diferenciar sus formas básicas.
      Espero haber despejado la niebla en ese punto.
      Abrazo grande y gracias por comentar!

      • Gabriel Lessa

        > Pero al contrario de lo que uno supondría, hay mucha evidencia acerca de que todos los alfabetos del mundo comparten rasgos universales (Lévi-Strauss y Chomsky, entre otros).

        ¡Epa! ¡Cuidado! ¡A leer las conferencias de Managua de nuevo! La Facultad del Lenguaje de la gramática generativa (o de Chomsky, para los que les gusta ponerle nombre de gente a las cosas) nada tiene que ver con alfabetos o sistemas de escritura.

        Casi un año después, pero no la puedo dejar pasar.

        • Juan Cruz Balian

          Gracias por la aclaración, Gabriel. Debo admitir que la referencia a Chomsky en ese punto no la tengo de forma directa (no leí las conferencias de Managua) sino que la recuperé a través del libro de Dehaene.
          Abrazo.

  12. Claudio

    Si un demonio se olvidó de gritar, o dos demonios gritaron igual de fuerte, se podría deducir el demonio correcto analizando los demonios que gritaron antes y/o después del mismo?

    He sido desarrollador de software y en dicha disciplina hay algo que se llama “continuidad espacial” y “continuidad temporal”. Esto es, las instrucciones que aparecen cercanas en un dispositivo de almacenamiento, o que se ejecutan cercanas en el tiempo, tienen mayor probabilidad de aparecer nuevamente juntas (en espacio o tiempo) en el futuro. Esto ayuda a optimizar la ejecución de un código, dando algunas pistas para ‘adivinar’ la instruccion que viene e ir preparándose.
    Y de alguna manera aún inexplicable para mí, lo asocié con la nota. Por eso mi pregunta inicial.

  13. Joaquín

    No me vengas con que todos tenemos igual de desarrollado el coso ese lateral del hemisferio izquierdo sin importar nuestra raza o nacionalidad. Todos sabemos que los brasileros fabrican laterales izquierdos como para abastecer a toda la FIFA mientras nosotros seguimos llorando el retiro de Juampi Sorín.
    Por lo demás, genial la nota.

  14. Buter

    Mi demonio de “oreja” lo tiene de hijo a mi demonio de “ojera”, supongo, culpa de que Freud inventó el subconciente y soy orejón.

  15. monica

    Hola. La nota esta muy buena. Leí El cerebro lector y desarrolla una hipótesis muy sólida. Sin embargo no habría q confundir signo lingüístico, unidad de significado de las lenguas naturales, de lo q hablaba Saussure con signos escritos q son los q estudia Deahene. La escritura es la q se invento hace 4000 años. Las lenguas son muuuuuuucho más antiguas.

    • Juan Cruz Balian

      Hola Mónica,
      en efecto Saussure diferencia entre habla y lengua, mientras que Deahene se centra exclusivamente en la lectura. Si bien coincidimos en que no es todo lo mismo, sería incorrecto suponer que la lectura es un proceso que se da despojado del signo lingüístico. Creo yo que las teorías de uno y otro son complementarias y que entender Saussure puede servir para seguir lo que trata de decir Dehaene. Él mismo lo menciona varias veces en el libro.
      Más que válida tu salvedad, igual.
      Gracias por leer y comentar.
      Abrazo.

  16. Sebastian

    Mis conocimientos sobre este tema son casi nulos, asi que capaz estoy preguntando una burrada enorme. ¿Como encajan los jerogrificos en esta relacion lectura-lenguaje?

    • Juan Cruz Balian

      Bueno, tarde pero seguro, te comento:
      Los jeroglíficos son un etapa muy breve en la evolución de la escritura, pero que responden al mismo principio de las protoletras que se explica en la nota: es decir, cada imágen está seleccionada porque estimula un conjunto de células muy específico en la corteza cerebral. En el caso de los jeroglíficos egipcios, vas a encontrar animales, partes del cuerpo, posturas corporales, etc. Esto da la pauta de que las formas de las letras no son arbitrarias en ninguna cultura, siempre responden a líneas que las neuronas identifican con facilidad. Claro que, escribir 50 Sombras de Grey en jeroglíficos no es muy práctico, por eso las culturas fueron evolucionando su escritura hacia formas más simples pero que permiten expresar ideas más abstractas.
      En resumen, podés imaginar a los jeroglíficos como una instancia intermedia entre las pinturas rupestres (imagen pura, pocos signos abstractos) y los alfabetos griegos o fenicios.

  17. Gastón

    Muy buena la nota, interesante el tema y son muy buena onda los chistes que tira el autor. Ahora bien, tengo una duda que quizás podría ser el tema de alguna publicación gatuna en el futuro. Como hacen para determinar que existen sectores del cerebro que tienen determinadas funciones, que esas complejísimas redes de neuronas transmiten información relevante para una actividad u otra. Me refiero a los métodos utilizados en la investigación y experimentación porque sinceramente (para quienes no somo médicos ni tenemos relación con ese tipo de disciplinas) resulta imposible imaginar como se llega a afirmar con certeza, por ejemplo, la existencia de una “caja de letras”.
    El interrogante surge de la dificultad de explicar muchas de las cosas que pasan en nuestro cerebro. En efecto, cuando un médico afirma que el riñón sirve para filtrar la sangre resulta bastante mas sencillo creerle como también imaginar como lograron determinar su funcionalidad pero no ocurre lo mismo cuando me hablan del cerebro, en ocasiones llego a pensar que algunas cosas las suponen o deducen.
    Espero haber sido claro y si alguien tiene ganas de explicarme un poco recuerden que no se nada de biología. Mi único contacto con las ciencias médicas se vincula con demandas por mala praxis (lol). Saludos!!

    • Juan Cruz Balian

      Yo no soy la persona para responderte eso, aunque el Gato cuenta con gente grosa en el tema neuro.
      Lo que sí puedo hacer es contarte que el conocimiento sobre el cerebro y la tecnología disponible es tal, que se llegó no sólo a diferenciar partes del cerebro con distintas funciones, sino también a conocer neuronas extremadamente especializadas.
      Hay un tipo en no sé dónde al que le hicieron un estudio y descubrieron que tenía una neurona específicamente para Jennifer Aniston. Esa neurona en particular reaccionaba ante el estímulo de Jennifer, ya sea ver su imagen, oír o leer su nombre.
      Después estamos los que tenemos todo un lóbulo para Scarlett Johansson, pero ya me fui por las ramas…

  18. Sofi

    Sus notas son fantásticas, pero si hay algo que es aun mas genial que las notas, son los debates que se arman en los comentarios. No hay nada que me entretenga y me enriquezca tanto al mismo tiempo como esta pagina y todas sus notas.
    Infinitas gracias por esto.
    Saludos

  19. Ramiro Dominguez

    Entonces es como si el cerebro fue evolucionando para entender un lenguaje cada vez mas complejo? Algo asi como el lenguaje de programacion?

  20. Florencia Gordon

    Alto quilombo cuando esos demonios no saben que gritar o gritan cualquiera o se quedan callados, ahí es cuando aparece el aporte de Don Sigmundo, donde nos recuerda que los demonios no la tienen tan clara, que cuando leemos o hablamos no estamos leyendo ni diciendo lo que creemos, que hay algo que no controlamos. Y despues viene Jacques (Juan, para los amigos) Lacan, que la complicarla más y nos tira un “el significante no significa nada”. Vivimos en el malentendido de creernos entender. Brindo por eso

      • Florencia Gordon

        Ay ay ay, la gente y su adoración por la ciencia empirica, positivista, de laboratorio, muestras, grupo control, variables dependientes e independientes y sus ganas de querer controlarlo todo. Nos vimos en Orlando, Florida!

  21. Lucía

    Perdón pero: ¿cómo hacemos con nuestros miserables cerebros de simios chetos para procesar el signo lingüístico, sucesiones larguísimas y complejas de signos lingüísticos, con tanta rapidez?
    La pregunta está mal formulada. Cuando Saussure se refería al signo lingüístico no estaba hablando de la escritura! Nuestros cerebros procesan el signo lingüístico desde que el homo sapiens es sapiens, el lenguaje es una habilidad innata. Lo que requiere de un aprendizaje es la escritura, pero si no tenemos en cuenta las habilidades lingüísticas previas, más las visuales que nos vienen de nuestros antepasados y que Dehaene expone con mucha claridad, sería absolutamente imposible explicar la escritura.

    • juan cruz balian

      Está claro que Saussure no habla solamente de la escritura (porque también habla de la escritura), en todo caso valdría aclararlo así “Cómo hacemos con nuestros cerebros de simios para procesar el significante escrito, el grafema”. Pero el concepto funciona igual sin por eso violentar a Saussure ni forzar su teoría, ¿no?

  22. Lucía

    No se trata de violentar a Saussure, sino de que a mi entender el problema está mal planteado. Cuando lo presentás como “el problema de la decodificación del signo lingüístico”, estás siendo falaz. Cuando aprendés a leer ya llevás varios años decodificando signos lingüísticos sin ningún tipo de instrucción. Para vos puede ser una discusión intelectualoide parasitaria, pero esta laxitud terminológica puede generar MUCHAS confusiones.

    • Juan Cruz Balian

      Creo que hay un malentendido.

      En primer lugar, no considero que sea una “discusión intelectualoide parasitaria”. En ningún momento dije ni di a entender semejante cosa acerca de tu comentario, que es más que bienvenido. En eso tengo que ponerme firme porque estás asumiendo una actitud de mi parte que lejos está de mi intención y para lo cual no tenés elementos.

      Respecto a la discusión específica sobre Saussure, revisando tu comentario y la nota, entiendo qué es lo que te molestó. Lo que pasa es que la nota no es sobre Saussure, es sobre la capacidad lectora del cerebro, para lo cual Saussure viene como anillo al dedo. Que el signo pueda tener diversos significantes, orales o escritos, y que sepamos decodificarlos a todos ellos o que adoptemos primero la lengua oral antes que la escrita (la lengua es primero que nada oralidad, estamos de acuerdo), no vuelve falaz al contenido de la nota. A lo sumo, como te dije en la primer respuesta, valdría aclarar que estoy hablando del grafema para evitar alguna confusión que, honestamente, no vi ocurrir. Apenas pueda haré la correspondiente nota al pie. Pero no se trata de laxitud terminológica.

      Una vez más, te insisto en que tu comentario es más que bien recibido y que no es mi intención (y menos aún la del sitio) generar ninguna confusión. Todo lo contrario.
      Celebremos el debate.

      Abrazo

      Juan.


Publicar un nuevo comentario