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87.-La-Patria-es-el-otro

La Patria es el Otro

Nice guys finish last.
You’re running out of gas.
Your sympathy will get you left behind.

Es difícil saber cuándo una escena costumbrista y estereotípica escala en violencia, salvo que seas Szifrón, en cuyo caso la respuesta es ‘siempre’.

Dos amigos terminaban de responder a la urgencia antropológica de prender fuego y arrojarle pedazos de animal muerto mientras ellas tomaban sol, porque los estereotipos a veces son tan lindos que los podemos usar más allá de la corrección política.

Su grito agudo de ‘¿cómo pasaron anoche?’ es respondido con un simple ‘Bien, lleno de gente, medio almidonado, pero re bien. Hasta nos regalaron un par de boludeces lindas cuando nos fuimos, están arriba de la mesita de la cocina’. Dos segundos de silencio anteceden a una voz y a un ‘amor, ¿podés venir un segundo?’, proveniente de la misma cocina. Despreocupado e inocente, uno de los masculinos camina hacia una cocina que lo espera furiosa y, de la misma manera, una de las irradiadas se acerca a la parrilla.

En dos escenarios distintos una sola situación se repite y la misma línea acusatoria tiene lugar en dos voces agudas, intensas y enojadas. ‘Adentro de la bolsita con cosas había una tarjeta de negocios. Atrás de la tarjeta había un celular, porque parece alguien se tomó el trabajo de escribir que “las charlas que se empiezan se terminan”. Contame más’.

Ahora, ambos amigos se encuentran en una situación comprometida. No pueden saber lo que va a hacer el otro, pero tiene dos opciones: cooperar entre sí o traicionar al otro. Si los dos desestiman el mensaje, los dos se enfrentan a mujeres enojadas que van a permanecer enojadas durante días, o sea que los dos la pasan un poquito mal.

Si uno traiciona al otro mientras que el otro se calla, el bocón zafa, pero automáticamente hunde al amigo en una maraña de problemas que incluye buscar departamento y tratar de dividir una heladera indivisible.

Si los dos traicionan al otro, los dos pierden bastante, porque se encuentran con una novia enojada, un tema poco claro y, encima, se quedan sin amigo.

Mal y pronto, esta situación se llama ‘Dilema del Prisionero’, y es la forma más sencilla que tenemos de interacción entre dos actores con intereses personales, algo que ganar y algo que perder. Si ambos compiten, los dos obtienen poco rédito. Si los dos cooperan, ambos obtienen algo de rédito, pero si uno compite y el otro coopera, el que compite gana mucho y el otro, pierde. Este escenario se repite mil veces, tanto en la naturaleza como en nuestra vida cotidiana, y es tan insoportablemente evidente que se convirtió en el ejemplo tipo de toda una rama de la matemática aplicada: la Teoría de Juegos.

Parece trivial, pero si entendemos que tiene implicancias económicas, militares, filosóficas, biológicas y antropológicas; y que incluye la posibilidad real de arruinar una tarde de asado y pileta, el Dilema del Prisionero se vuelve importante. Tan importante que ha sido usado para explicar el evento más básico de la naturaleza humana: nuestro establecimiento como especie recontra cooperativa.

El mismo Darwin tuvo grandes problemas para tratar de justificar el comportamiento altruista. Esa idea de que un bicho puede gritar ante la presencia de un predador para alertar al resto, poniéndose a sí mismo en peligro pero protegiendo a los demás. ‘¿Para qué gritás si te perjudicás vos?’ Y el indibicho quizás respondería ‘Porque soy un copado y mi sacrificio le hace bien al resto’, pero medio que no puede porque no tiene planes a largo plazo, y parece que esa conducta perjudicial para sí la tiene tatuada en algún lugar de su ADN. La cooperación está, pero, ¿por qué?

En los 70, Robert Axelrod empezó a jugar con el problema repitiéndolo múltiples veces y viendo cuál era la estrategia que a largo plazo generaba más ganancia, y lo extraordinario fue que una muy sencilla le ganó a todas las demás: el ‘tit for tat’. Básicamente, arrancamos bien y yo coopero. De ahí en más, repito tu último movimiento: si vos me tratás bien, yo te trato bien. Si vos me mordés, yo la próxima movida voy a morder. Este escenario es hermoso porque justifica la biología y quedamos chochísimos al grito de ‘ayudar al otro nos hace bien a todos’.

Pero la cosa no puede ser tan simple, más que nada porque el humano tiene una capacidad especial que comparte apenas con algún otro bicho. El hombre viene con Teoría de la Mente, esa cosa que nos hace pensar que el otro piensa, y que capaz tiene sus propias intenciones. Agregarle intenciones a los participantes pone la cosa re peluda; de hecho en el 2012 un paper nos contó que en la relación entre dos actores discretos, uno puede simplemente extorsionar al otro encontrando el punto justo donde ‘yo te cago, pero vos todavía ganás un poquito así que te callás la boca y hacés lo que yo te diga’. Nuestra naturaleza humana, de golpe, ponía en jaque a nuestra naturaleza humana. Había escenarios que mostraban que las relaciones no tendían hacia la cooperación sino hacia un ultimátum donde uno ganaba más que el otro y el otro se conformaba con ganar menos para poder ganar algo, y cualquier semejanza con la realidad parece no ser pura coincidencia.

O sea que nos vamos a dormir. Las cosas son como son, no cambian nunca y estamos condenados a que uno domine al otro, porque así funciona y ya, y en algún lugar un socialista pierde sus alitas.

Pero no, las cosas no ‘funcionan así’, y parte de la naturaleza está en el cambio y en las múltiples interacciones. Si bien dos agentes pueden establecer una relación de ultimátum permanente, por suerte nosotros somos más de dos, y cuando convertís eso en modelado aparecen múltiples sistemas de interacción en los que el que amenaza, el que traiciona lo suficiente para ganar más pero no lo suficiente para que el otro deje de cooperar, se enfrenta a otros que hacen exactamente lo mismo, y dos que traicionan pierden mucho. A eso le agregás una cuota de bardo, y es que los agentes cambian con el tiempo, y a veces alguien que decide de una manera, después decide de otra, porque pintó. Lo increíble es que al sumarle estos dos factores (el ligero caos y las múltiples interacciones), las estrategias que dominan pasan de ser extorsivas a ser no sólo colaborativas, sino colaborativas e indulgentes. Esto quiere decir que, además de ponerle onda de entrada, incluyen el concepto de ‘perdón’, donde aunque vos me hayas dormido la vez pasada, yo decido ponerle onda y cooperar una vez más. Inclusive, cuando la ‘recompensa’ es reproducirse (que casi siempre lo es), los sistemas cooperativos e indulgentes van ganando espacio en la población, generación tras generación, hasta volvernos todos un toque más buenazos.

Some faith in humanity has been restored.

Una solución que encaja en nuestra forma de ver el mundo nos da tranquilidad, pero una que la sacude nos empuja a seguir buscando. Entender que estas interacciones de cooperación y competencia son parte de lo que somos, poder simplificarnos hasta ser puntitos que toman decisiones. Simularnos, mutarnos y ver qué pasa, reduccionismo que nos pese, nos puede enseñar mucho sobre cómo llegamos hasta acá, aunque la respuesta final difícilmente sea un número. En palabras del múltiple no ganador del Premio de la Academia, Leonardo DiCaprio, ‘we need to go deeper’.

 

http://www.smithsonianmag.com/arts-culture/what-makes-humans-different-fiction-and-cooperation-180953986
http://www.pnas.org/content/109/26/10409.long
http://www.pnas.org/content/110/38/15348.long
http://player.vimeo.com/video/119477093




Hay 29 comentarios

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  1. juli

    buenisima la nota! Y ame el detalle de la cancion de green day <3 grandes los gatos! :D abrzo y sigan escribiendo estas cosas, no saben el bien que hacen!

  2. Ana

    Muy buena nota, muy clara la explicación.
    Algo que me fascina es que, cuando empiezo a leer, nunca sé para qué lado vas a disparar. Me divirtió mucho la introducción del asado y el sol, casi te pediría que escribas cómo seguía esa novela.
    Felicitaciones!!!

    • Pablo A. González

      Creo que es una de las notas más difíciles, que más me hizo leer y que más disfruté escribir. Cuando llegué a los papers de extorsión me agarró una angustia bastante terrible, porque medio que probaban que estabamos todos cagados, pero por suerte aparecieron los de iterado y múltiples agentes y como que todo se puso más mejor.

  3. Matias B.

    Hola, el artículo interesante, a veces me mareo siguiendo el hilo pero llego siempre a destino sano y salvo jeje

    aporto un material para los interesados en el tema
    http://www.scientificamerican.com/article/game-theory-calls-cooperation-into-question1/

    Un curso que habla sobre la teoría de los juegos
    https://www.coursera.org/course/welcomegametheory

    Otros puntos a tener en cuenta con la cooperación – por ejemplo el tema de “punishment” o castigo a los no cooperantes
    http://rstb.royalsocietypublishing.org/content/365/1553/2635.full.pdf+html

    O lo que se conoce como altruistic punishment
    http://www.nature.com/nature/journal/v415/n6868/abs/415137a.html

    Y por último, el tema de la justicia que tiene impacto en la cooperación humana, así me siento cuando hay una injusticia
    https://www.youtube.com/watch?v=t6OsVUlp7Y0

    Es genial

  4. Sofi

    Me quedó una duda: si al gritar frente al peligro el individuo se perjudica a sí mismo y la mayoría de las veces no logra sobrevivir a la amenaza, ¿cómo es que ese comportamiento terminó grabado en nuestros genes?

    • Dani

      Se me ocurre (y es solo mi opinión) que aunque el individuo no sobreviva, el resto del grupo comprende que dar un aviso favorece a la mayoría y transmite el comportamiento en los genes de los sobrevientes.

      • Pablo A. González

        Lo que más nos gusta del Gato es que los comentarios sean respondidos más que adecuadamente por gente que no somos nosotros. La pregunta es recontra válida, tanto que es la que genera la teoría de Dawkins sobre los genes como unidad de selección y no al indivíduo. La respuesta correcta es larga y tiene un montón de matices que atraviesan ponderar cuál es el instrumento mínimo que sufre la presión de selección, pero la idea de fondo es que sacrificar un bicho que contiene genes parecidos a los de otros bichos con genes similares puede resultar a largo plazo y en la sumatoria, la estrategia que mejor funcione. Re recomiendo que leas El Gen Egoísta, es como el ABC de la comunicación pública de la ciencia de la generación inmediátamente anterior a nosotros (nosotros los de 30), aparte de ser un librazo.
        Abrazo!

  5. Eloy

    Richard Dawkins habla de esto en el “gen egoísta” creo que del año 1975. Me ayudo a entender mucho del comportamiento humano, y de la evolución.

  6. Humberto

    Felicitaciones por la nota y por la forma en que está escrita. Hacen pensar, que no es poco. Por eso adhiero al pensamiento que no toma realidades absolutas, sino que me gusta que siempre al final esté la pregunta ¿Por qué?. Gran saludo.

    • Pablo A. González

      Creo que es la nota que más disfruté escribir, en una de esas porque me hizo leer como un desquiciado para pifiarle lo menos posible.

  7. Yanina

    Es tan abarcativa esa teoría que llego al Derecho…se, nosotros nos enteramos de todo tarde y hace que se use la Teoría de Juegos tanto para legislar como para las sentencias…un placer haberla leído acá. me ayuda bocha =)

  8. Enrique Alfonso

    Muy buena nota, Pablo. Adhiero a los pedidos de finalización de la anécdota (o anéctoda como decía una de mis hijas), aunque el final no sea feliz (eso dependerá del cristal con que se la mire).


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