148.-Paradoja

La paradoja del faso

Siempre es momento para hablar de drogas. O por lo menos va a seguir siéndolo hasta que se generen políticas públicas basadas en la mayor cantidad y calidad de evidencia disponible, lo que incluye considerar a esta información (y formación) como parte del núcleo de una sociedad que construye sus decisiones lo mejor posible.

Con todo este revuelo de ‘la droga’ (y las comillas no son para minimizar, sino para protestar la definición abierta y estigmatizante), no podemos dejar de preguntarnos con qué sustancia se inician los chicos en este acto que muchos definen como autodestructivo. La evidencia parece contundente: el 99% de las personas que consumen drogas ilegales probaron marihuana antes que ninguna otra sustancia ilegal. OK, CERREMOS TODO, ERA EL PORRO NOMÁS.

A menos que volvamos a todo el temita de correlación y causalidad y veamos que, en ausencia de evidencia causal, este dato es tan irrelevante como decir que el 99% de las personas que se inyectan heroína alguna vez probaron antes el café o la chocolatada. Qué interesante, entonces, agregarle otro pedacito de evidencia y mencionar que en Argentina, el inicio de consumo de estas sustancias se da a una edad bastante púber, ya que aproximadamente la mitad de los pibes de 13 años probaron alcohol alguna vez en su vida, aunque algunos investigadores dicen que ese porcentaje es mayor y a menor edad. Este patrón de consumo de alcohol se repite en casi todo el mundo, motivo por el que se está debatiendo si no es ésta, una droga totalmente legal, la sustancia de puerta de entrada a otras más heavies.

Más allá de eso, no quedan dudas de que el consumo de marihuana sí lleva directo hacia un camino sin retorno plagado de actitudes peligrosas, como bajarte las sobras de la heladera de hace una semana o gastar los ahorros en el maxiquiosco de la esquina. Esta situación identificada por la Dra. Elba Jon (y que hoy lleva su nombre), es debido a la acción de unas neuronas que están en el núcleo arcuato del hipotálamo, en adelante ‘choconeuronas’, que se activan al detectar que la cantidad de nutrientes en sangre está disminuyendo, especialmente la glucosa: nafta Premium del cerebro. Una vez que la panza está llena y el corazón contento, las choconeuronas descansan, al mismo tiempo que otras que dicen ‘basta’ se activan (las neuronas pro-opiomelanocortinas, o ayunoneuronas desde ahora). El porro interacciona con los circuitos neuronales de los Juegos del Hambre y los engaña, generando una cascada de neurotransmisores que te obligan a terminarte el kilo de helado vos solo. Acá no hay debate, nadie en su sana gula va a decir lo contrario. El tema es que esa es una fetita de realidad, y necesitamos una perspectiva mayor para responder la pregunta clave: el porro, ¿engorda?

En el mundo hay unas 1900 millones de personas obesas o que tienen sobrepeso; y en nuestro país el número asciende a más de la mitad de la población, todo esto mientras unas 800 millones no tienen suficiente comida para llevar una vida saludable. Y ya sabemos que con hambre no se puede pensar. La obesidad y la desnutrición son problemas graves de salud pública que todavía no sabemos cómo abordar (‘sabemos’, ‘queremos’; poteito, potato). El concepto básico de obesidad es que el organismo guarda más energía de la que gasta, sea por la razón que sea, y acá entran desde factores genéticos y epigenéticos hasta la ausencia de moverelculo y la cantidad (y calidad) de morfi por día; porque no es lo mismo comerte un kilo de mandarinas que un kilo de torta frita, y ni hablar de lo que sos capaz de meterte en la boca una hora después de haberle dado mecha. Por eso sabemos que los derivados del cannabis podrían ser requete útiles en el tratamiento de la anorexia y para aumentar el apetito en pacientes con cáncer o SIDA.

No hace falta ser médico para imaginar al porro como un factor de riesgo para la obesidad, que viene a ser exactamente lo que se pensaba hace un tiempo. Pero éstas eran ideas basadas en la observación y, si bien una buena observación te puede dar una pista interesante, la ciencia tiene esa cosita de escéptica cuando no hay datos detrás de una afirmación, que te obliga a ponerla a prueba. Porque muchas veces la intuición se estrella contra un paredón de evidencias que nos hace entender que ‘boludo, es obvio’, no es la mejor manera de describir la realidad.

Para darle solidez a la idea de que el porro engorda se hicieron un par de estudios, pero la mayoría eran de muy mala calidad y con muy poquita gente. Conociendo esto, unos investigadores decidieron hacer un bruto análisis de dos encuestas supergigantes de Estados Unidos que en total incluyeron a más de 50.000 personas, esperando encontrar algo similar a ‘la prevalencia de obesidad es mayor en los consumidores de marihuana que en los que no consumen’. Separaron a los encuestados en dos grupos, los que fumaban porro y los que no. Al primer grupo lo clasificaron de acuerdo a la frecuencia del uso de marihuana en: a) no usó en los últimos 12 meses, b) usó al menos una vez en el año pero no más de una vez por mes, c) usó de una vez por mes a dos veces por semana y d) usó de tres veces por semana a todos los días (conocido como ‘Grupo Hernán’). Además, para hacerlo más riguroso y menos sesgado, decidieron meter en el análisis la edad, nivel socio-económico, la educación y otras cositas. Y acá viene el baldazo inesperado: la prevalencia de obesidad fue mayor en los no consumidores que en los consumidores de marihuana (24% vs. 16%), y no sólo eso, sino que la diferencia era mayor a medida que aumentaba la frecuencia de andar loco. Una vez más, la ciencia nos muestra que hay cosas recontra anti-intuitivas y que le importa una goma lo que vos creas, sino preguntale a Galileo.

Igual bancá, porque los autores reconocieron no haber incluido en el estudio la actividad física y el tipo de dieta, detalle importante. Entonces vinieron los muchachos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que son como un CONICET hipermegagigante que investiga exclusivamente temas de salud, y armaron un protocolo para evaluar el efecto de fumar mucho porro durante mucho tiempo. De un grupo enorme de adultos sanos, agarraron 60 voluntarios al azar: 30 que consumió marihuana al menos 4 veces por semana durante más de 6 meses, y 30 que no consumían y hacían de grupo control. Los metieron en una salita con bocha de comida y los siguieron durante 24 horas mientras lastraban para evaluar la calidad de la dieta según un índice estandarizado que se utilizó hace unos años para ver qué tan saludable se comía en yanquilandia. Al mismo tiempo, les hicieron estudios para chequear qué onda su metabolismo: evaluaron cómo funcionaba el páncreas haciéndolos tomar agua con azúcar y analizaron su sangre para ver qué pasaba con la glucosa, las grasas y varias hormonas, les midieron la grasa de la panza con resonancia magnética y otras giladas más. Lo único que encontraron fue que los consumidores de marihuana comían más alimentos con azúcares simples, o sea facturas, tortas, pastafrola de mi vieja, lemon pie de la tía, tartas de ricota de la abuela, los piononos de mi prima, y así. Pero lo que comieron puede discutirse, porque puede tener más que ver con los hábitos alimenticios que con fumar porro. Digamos, están los que se comen una sandía entera a mordiscos y los que se bajan un sanguche de milanesa con papas fritas después de fumar. A esto hay que agregarle que también encontraron una disminución en la sensibilidad a los efectos de la insulina (resistencia periférica a la insulina) que, si la tenés, podés avanzar hacia una diabetes tipo 2, y no está nada bueno.

Pero acá viene lo loco y es que este resultado entra en conflicto con otros 2 estudios, uno que incluyó a unas 11.000 personas y que concluyó que los consumidores de marihuana tienen menos probabilidad de tener diabetes tipo 2 que los no consumidores, y otro que encontró que los usuarios diarios de marihuana tenían niveles más piolas de glucosa, insulina y algunas grasas en la sangre, además de menos panza. Lo anterior se ve reforzado por una investigación que dio como resultado una reducción de peso en ratas obesas a las que se les administró extracto de cannabis en la dieta, ejerciendo además un efecto protector sobre la parte del páncreas encargado de producir la insulina y que suele ser afectada por la obesidad.

Aunque es evidente que falta bocha por investigar y no deberías hacer la ‘Dieta de María’ para bajar de peso, esta hermosa doble contradicción que se presenta momentáneamente en el maravilloso proceso de generación del conocimiento llamado ciencia, se decora con un hecho molecular asombroso: la activación de los receptores cannabinoides no sólo estimula las choconeuronas (las que dan hambre), sino que también estimula las ayunoneuronas (las que te sacan el hambre), algo que parecería ser muy importante para el funcionamiento de los circuitos neuronales del hambre (hipotálamo) y totalmente insospechable si te basás exclusívamente en la evidencia que recogiste ese día que clavaste una docena de medialunas en una sentada mientras mirabas House of Cards.

La idea de que el porro te hace aumentar el talle de pantalón pasó de ser una obviedad a engordar (cuac) la lista de cosas sobre las que no estamos seguros en términos de salud marihuanáceos. Mientras tanto, los mejores científicos del mundo siguen tratando de responder si es o no un factor de riesgo para la integridad física de las sobras de tu heladera. Ya llegarán respuestas más contundentes. Esperemos que no cuelguen.

 

Barry AE et al (2016). Prioritizing Alcohol Prevention: Establishing Alcohol as the Gateway Drug and Linking Age of First Drink With Illicit Drug Use. J Sch Health 86(1): 31-38.
Le Strat Y & Le Foll Bernard (2011). Obesity and Cannabis Use: Results From 2 Representative National Surveys. Am J Epidemiol 174(8): 929-933.
Penner EA et al (2013). The impact of marijuana use on glucose, insulin, and insulin resistance among US adults. Am J Med 126(7): 583-5839.
Muniyappa R et al (2013). Metabolic Effects of Chronic Cannabis Smoking. Diabetes Care 36: 2415-2422.
Rajavashisth TB et al (2012). Decreased prevalence of diabetes in marijuana users: cross-sectional data from the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) III. BMJ Open 2: e000494.
Levendal R et al (2012). Cannabis exposure associated with weight reduction and B-cell protection in an obese rat model. Phytomedicine 19(7): 575-582.
Koch M et al (2015). Hypothalamic POMC neurons promote cannabinoid-induced feeding. Nature 519: 45-50.
D’Souza G et al (2012). Medicinal and recreational marijuana use among HIV-infected women in the Women’s Interagency HIV Study (WIHS) cohort, 1994-2010. J Acquir Immune Defic Syndr 61: 618-626.




Hay 39 comentarios

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  1. Charly

    Pueden hacer tarjetas de esto? Necesito defenderme de los reproches por hacer desaparecer el la gula de la heladera y tener algunos de estos datos en el bolsillo me vendrían re bien…

    • Saiana

      “Ya te dije que no estoy guleando, estoy estimulando mis neuronas que están en el núcleo arcuato del hipotálamo! Ahora devolveme el helado!!”

  2. Guada

    Naaa ¡¡qué pedazo de nota!! Cómo me gusta esta página.
    Me declaro una semi anti-faso pero me gusta entender del tema, y me urge la pregunta que no entiendo… ¿activa las choco-neuronas y las ayuno-neuronas a la vez? ¿o en distintos momentos? ¿o a algunos “las choco” y a otros “las ayuno”?
    Un beso grande, felicitaciones y siempre feliz de leerlos!
    Abrazo
    Guada

    • Ezequiel Arrieta

      “Me declaro anti-faso”. Amé.

      Hasta hace poco se sabía con mucha certeza que activaba sólo a las choconeuronas. Pero el año pasado se publicó un paper en Nature que desmotraba que también activa a las ayunoneuronas. Pero éstas en vez de inhibir la gula, cuando son estimuladas por el THC liberan endorfinas y te hacem sentir re piola. Asi que la activación es simultanea, pero no produce un efecto de poca hambre, evidentemente.

      • Vicky

        Basándome sólo en mi experiencia (hay algo menos científico que eso?) voy a decir que a mi me da sensación de saciedad durante un tiempo prolongado… después con la gula agarrate (aunque estoy aprendiendo a controlarla).
        Me ha pasado de tener muchísimo hambre, fumar y poder estar 2 o 3 horas más sin tener la sensación de hambre que tenía antes de darle unos besos.

  3. Bruno

    Mi último Faso liquidó el stock de frutas y copos de maíz de mi casa.. Tuve que hacer un esfuerzo muy grande por no cocinarme 1kg de milanga que tenía en el freezer…

  4. Sol Minoldo

    Hermosa la nota Eze.
    Nos muestra que hay temas sobre los que creemos que la ciencia ya tiene la posta, y en realidad, la posta es que aún tiene sus dudas, y no se puede, de ninguna manera, dar el tema por cerrado. Las ‘drogas’ son el cliché de estas (no) certezas que muchos repiten bienintencionadamente ‘porque las drogas matan’, pero resulta que ni son ‘las drogas’, ni las evidencias coinciden del todo con los ‘conocimientos’ que tienen más prensa.
    Ademas la nota tiene un plus: es genial cómo desnuda la complejidad de reunir e interpretar las evidencias en estudios de salud, y la importancia que, por eso, se puede entender que tienen los meta estudios (que analizan toda la evidencia disponible). Saber de estas internas está bueno para comprender la trampa de muchos apologistas de mitos, que se cuelgan de uno o dos estudios para pretender respaldar lo que otros cientos de estudios, o estudios mejor hechos, desmienten (ejemplo clásico, la ‘efectividad’ de la homeopatía, o la nocividad de cierto edulcorante, cierto lácteo, etcétera).

  5. oficial de pfa n1

    Muy buena la nota!, pero entonces si
    “(…)la activación de los receptores cannabinoides no sólo estimula las choconeuronas (las que dan hambre), sino que también estimula las ayunoneuronas (…)” claramente se estimulan en proporciones muy superiores las choconeuronas, o el lapso de activacion de cada una tiene un lapso distinto? ( y entonces si me banco el bajon un toque, despues no me pinta bajarme toda la alacena?)

  6. Carolina Bovio

    Mi viejo es muy panzón y anda con problemas de diabetes. Creo que le vendría bien fumarse unos cuantos fasos. Muy buena nota

  7. Agustin Russo

    ¡¡Muy buena nota!!
    Solamente comentaba para felicitarte por esta frase: “Porque muchas veces la intuición se estrella contra un paredón de evidencias que nos hace entender que ‘boludo, es obvio’, no es la mejor manera de describir la realidad.”

    jaja

  8. Mariano

    Puede ser un tema de tiempos y estados? Porque ponele, me ha pasado de fumar y arrasar con la heladera, (bajón salado casi fundamentalista), y de fumar mientras tengo hambre y que el bajón no aparezca, o sea, puede quedar la heladera sin candado. Es genial que todos aporten su data agrandando el estudio y que ustedes digan las cosas tan sencillas. Son el ingeniero Garibaldi de la medicina.

  9. Francisco Gómez S.

    “Porque muchas veces la intuición se estrella contra un paredón de evidencias que nos hace entender que ‘boludo, es obvio’, no es la mejor manera de describir la realidad.”
    Genio total

  10. Elio Campitelli

    Algo muy, muy jodido con el tema de las encuestas y estudios observacionales es que es difícil estar seguros qué significa el grupo de “no fuma marihuana”. Por ejemplo, conociendo que el porro tiene reputación de hacerte engordar, es posible que personas que tienen más kilos de más decidan dejar de fumar para tratar de bajar. En ese caso, una encuesta concluiría que los que no fuman son más gordos.

  11. Nato

    Hacía mucho que no leía una nota tuya. Seguro andabas haciéndote el hippie entre las sierras, fumando pasto. Excelente nota, como siempre :D

  12. Cristian Lopez

    Hola, por lo que veo salta a la vista que los “marihuaneros” no estarían dentro del grupo de los obesos, más bien entrarían en el de los escualidos jajaja, salvo el gordito que canta “somewhere over the rainbow” jajaja, saludos.

  13. JoseAlberto

    En algún lado leí que los “bajones” no engordaban y que se estaba estudiando a la maruja como futuro producto para dieta….(?)
    Genial la nota!

  14. Loco un poco | El Gato y La Caja

    […] Los efectos adversos, de nuevo, varían según la persona y la frecuencia del consumo, pero pueden incluir paranoia, alucinaciones, aumento del ritmo cardíaco, depresión, cansancio e irritabilidad, además de voraces asaltos a heladeras. No hace falta ser nutricionista para entender que el porro engorda. (NOTA, esta frase nos dejó pensando tanto que escribimos una nota entera sobre el tema) […]

  15. Pinchu

    Nota genial, Eze. Gracias.
    No tengo datos concretos a mano because paja y viernes, pero quería consultarte sobre algo que me parece un poco más importante (en función de la incidencia que pueda tener el consumo de marihuana sobre otras cuestiones que además puedan ser algo más determinantes, en relación al consumo y factores tipo “costo-beneficio”, como depresión o irritabilidad; cuestiones sobre las que seguramente hay mucha más evidencia, y que se mencionan incluso en algunas de sus notas): qué onda con el subidón de las endorfinas asociado a la estimulación de las ayunoneuronas versus éstas cuestiones de depresión o irritabilidad? Y que onda con la serotonina en esos casos? El consumo regular de marihuana afecta positiva o negativamente a los estados de ánimo? Me refiero también a estados sostenidos, no temporales producto de la estimulación momentánea del THC. Hay estudios concluyentes? Es como que me gustaría banda saber si, si sos una persona tendiente al bardo mental y a estados de ánimo re gataflora, un porrito diario suplanta joya a una posible visita al psiquiatra con todos los números de la rifa de escitalopram o fluoxetina comprados o si, por el contrario, te estás volviendo candidato a machacarte un huevo porque estamos en otoño o se te murió una hormiga en el balcón. Abrazón.

    • ema

      Yo fumo y pienso que es al revez, al menos a mi aveces me hace pensar mucho, imaginarme situaciones no muy agradables y hacerme la cabeza, vas a terminar mas paranoico de lo que sos

      • Pablo

        Creo que tu respuesta es más bien una opinión, no contaría como evidencia. Habría que ver si hay estudios serios sobre una población un poco más extensa. Yo también fumo, pero creo que aquí hacen referencia a casos puntuales, al menos mencionan “consumo sostenido”, supongo que será, por ejemplo, diario. También mencionan a ciertos tipos de personalidades y estados de ánimo, estimo se tratará de casos clínicos de depresión, y tampoco se si hay personas más tendientes que otras a esas patologías y en caso de haberlas como influye el consumo de THC. Estaría bueno saberlo y si el consumo puede contar como desencadenante, o catalizador. En esta nota se habla de irritabilidad, aunque tal vez mas como un posible síntoma inmediato: https://elgatoylacaja.com.ar/loco-un-poco/

        Abrazo.

    • Ezequiel Arrieta

      La verdad que es un poco dificil responder a tus preguntas. Las sustancias hacen cosas locas en la cabeza y a algunas personas les pueden producir efectos que hasta parecen anti-intuitivos. Por ejemplo, alguien con trastornos de ansiedad que se fuma un porro y le da un atáque de pánico. Como dice Enzo, sería ideal poder consultar con un psiquiatra formado en neuropsicofarmacología y que sirva de ‘nutricionista de la mente’ para poder evaluar este costo-beneficio que mencionás.
      Además de eso hay que tener muy en cuenta en el entorno. Si estás pasando por un momento de mierda, quizás fumar porro no sea una buena idea.

      • PINCHU

        Gracias por la respuesta! Agrego además otra respuesta que leí más abajo, en ésta misma nota: “El problema no es tanto la capacidad intrínseca del fármaco en cuanto a su seguridad, sino más bien el uso inadecuado o inapropiado que hace la población.”

        Quizá yo apuntaba más a los resultados de estudios que pueda haber dando vueltas sobre casos específicos en ciertos tipos de trastornos psicológicos porque hablamos de sustancias/fármacos psicoactivas/os (de los legales y de los que no lo son), contrastando los efectos del consumo de una y otra sustancia sólo a ese nivel más que a un nivel sistémico general, pero es muy amplio y desviaría el tema central de la nota, que apunta específicamente a lo nutricional. Casualmente el final de tu respuesta es exactamente lo que experimenté muchísimas veces, aunque una sola experiencia no basta como evidencia, pero me da mucha curiosidad porque hay demasiadas opiniones encontradas al respecto, aunque sólo son opiniones, con todo lo que eso implica.

        Un gran abrazo, gato.

  16. NAN

    Necesito que hagas un estudio sobre la cantidad de gente en el mundo que se muere por las drogas que SI son legales, porque son muchisimas más de las que se mueren por un porro etc etc… de hecho mucha gente se muere por cosas tan absurdas como no entenderle la letra al médico…
    Ahora… fumo para adelgazar? ja!

    • PINCHU

      Sería demasiado tendencioso, no? Consumir sólo marihuana (fumada) ya es un factor de riesgo para contraer cáncer de pulmón, que es una enfermedad que tiene una tasa de mortalidad muy alta (no lo estoy comparando con el tabaco). Hay muchas variables para tener en cuenta, no sólo el tipo de sustancia, sino los efectos a corto y largo plazo, la cantidad consumida, etc. Y la muerte no es la única consecuencia, hay un sinfín, cada sustancia tiene lo suyo. El punto no es tener que optar entre una cosa u otra porque una buena y otra mala, sino poder elegir la que quieras sabiendo absolutamente todo (la posta, no el verso)… y todos los médicos tienen una letra de mierda (lol).

  17. Flor

    Mmmmm choconeuronas…

    Dicho esto, si bien hay mucha más data y evidencia que desdemoniza al porro actualmente, muchas veces me resulta chocante leer notas en que poco más lo pintan como algo re mil copado y que vayamos todos a prender un faso a la plaza porque nada de esto niega contundentemente que el porro sea malo. Entrar en un debate sobre si debería ser legal o no me parece al pedo teniendo como evidencia que, ya de por sí, bastante hace el alcohol por el ingreso a drogas duras como para meterle de forma legal otro ingreso más.
    Disculpen lo pacato, pero al que pinta tener su planta y fumar en su casa sin joder a nadie: todo bien, pero porro legal no me parece.


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