Meritocracia

IMG:  Cristina Potenza  

La meritocracia te la debo

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¿Alcanza ser meritócratas para vivir en una meritocracia?

A veces nos acordamos de una historia y no tenemos la menor idea de dónde ni cuándo la escuchamos por primera vez. Milenios antes de internet, las anécdotas con moraleja ya se viralizaban mutando en cada iteración gracias a la libre versión de la oralidad y la fuente más usada de la historia: ‘el amigo de un amigo’. Fue un poco en esa modalidad que me llegó la historia de esta familia cordobesa.

Había una vez un señor de unos 70 con tres hijos bastante caraduras. Un buen día se le plantaron para que les repartiera la herencia en vida, porque no tenían tiempo de esperar a que se muera. El tipo accedió y dividió sus bienes en tres partes iguales.

Cuenta la leyenda que uno de ellos salió de caravana con cheque en mano y no se volvió a saber de él hasta que se reventó el último centavo. El hermano del medio enterró la guita en el patio de la casa y, el día que le dio por desenterrarla, la inflación se lo había comido crudo. El tercero invirtió la plata y en unos años había hecho una fortuna. Moraleja rápida y sucia: lo que consigas depende directamente de las decisiones que tomes, del correcto equilibrio entre responsabilidad y audacia. Frente a idénticas circunstancias y con los mismos medios, le va a ir mejor al que le meta pila e ingenio que al que sea medio lento o directamente un caso perdido.

Esa idea se nos presenta a veces cual constatación de que todo es justo y divino. Porque un mundo en el que el esfuerzo será recompensado es ese en el que ganan los buenos, entendidos como los que la pelean, no agarran atajos ni se tiran a tomar sol en la banquina. Pero además, empuja la realidad a ser un poco mejor, porque con su promesa de premios y castigos nos incentiva a preferir el esfuerzo. Y aún más, es un mundo en el que tu destino está en tus manos, depende de vos, de lo que hagas. Es proponértelo, ponerte las pilas y yastá. Así de lindo suena lo de ‘vivir en una meritocracia’.

Una meritocracia es una sociedad en la que el éxito y el fracaso son de quienes se los ‘merecen’. Y eso es porque premios y castigos son repartidos en ‘justa’ proporción al esfuerzo de cada uno. Eso sí, es importante aclarar que cuando hablamos de meritocracia estamos hablando, generalmente, de UNA FORMA de meritocracia en particular. Por un lado, una en la que premios y castigos son formas de distribución de la riqueza. Y por otro, en la que eso que se define como ‘esfuerzo’, como lo valioso o virtuoso (‘merecedor’ de algo bueno), es una determinada manera de entenderlo, y que tiende a identificarse con ‘trabajo’, ‘estudio’ y ‘audacia’ (concretamente, en el comportamiento económico).

La ‘condición necesaria’ que solemos pasar por alto

Volvamos a los hermanos chantas, ese claro ejemplo de que ‘el desempeño individual hace la diferencia’. Hay algo que es importante no pasar por alto: para que la diferencia en los logros se haya explicado por lo que cada uno hizo, fue necesario que los tres tuvieran idénticas circunstancias, medios y oportunidades’. La cosa habría cambiado bastante si, por ejemplo, uno de los hermanos hubiera recibido el doble de herencia que el otro; o si alguno hubiera tenido muchos más gastos por padecer de una enfermedad crónica; o si alguno simplemente hubiese tenido suerte, cruzándose de casualidad con oportunidades que sus hermanos no. Incluso podemos imaginar que uno de los hermanos en particular tenía amigos que le consiguieron un negocio redondo… y así podríamos seguir hasta llenar un libro entero.

Si las IDÉNTICAS circunstancias, medios y oportunidades son condiciones fundamentales para que la diferencia dependa de cada uno, y si esas condiciones podrían no darse en los hechos, es peligroso (y falaz) invertir la lógica y asumir que los diferentes logros son prueba fehaciente de que unos se esforzaron más que otros.

Es igual de tramposo insistir en que ‘vivir en una meritocracia dependerá de que creamos en ella y en el valor de esforzarnos’, porque nada de eso va a llevar a que esas condiciones claves se cumplan si, para conseguir lo mismo, algunos tienen que trabajar muchísimo más que otros. Porque, ojo, que las circunstancias no determinen de forma absoluta tus posibilidades, y que con esfuerzo puedas conseguir más que sin él, no es sinónimo de meritocracia. Así, siempre habrá un Roberto o una Marta que a pesar de crecer en la villa ‘se recibió de médico con el mejor promedio de la facultad, mientras vendía pastelitos y cuidaba a sus 5 hermanos’. Irónicamente, estos casos que son esporádicos y famosos precisamente por su singularidad parecerían mantener viva la fe en la meritocracia.

“¿Viste? El que quiere puede”. Asi se simple, como quien no quiere la cosa, pasamos por alto que Roberto y Marta tuvieron que hacer un esfuerzo infinitamente mayor que varios de sus compañeros de clase, para conseguir más o menos lo mismo. Para ‘igual esfuerzo-igual recompensa’ pruebe en la oficina de al lado.

Otra cuestión con esas historias que nos emocionan tanto en las charlas Ted o en el sillón de Susana, es el enorme sesgo que se activa cuando tomamos casos excepcionales como si fuesen indicadores de la forma en que funciona el mundo. Porque mientras festejamos que ‘quien lo intentó lo consiguió’ y que entonces ‘alcanza con intentarlo’, perdemos de vista a los otros miles que lo intentaron pero no lo consiguieron.

Hay una anécdota de la segunda guerra mundial que ayuda bastante a entender cómo funciona este sesgo, conocido como ‘sesgo del superviviente’. En plena contienda, los Aliados contrataron un equipo de expertos para que les indicaran qué partes de los aviones convenía reforzar. La idea era conseguir que soportaran mejor los ataques de artillería, pero sin el enorme gasto que implicaría reforzar el avión entero. La propuesta de los mandos militares era reforzarlos en las zonas donde los aviones que regresaban presentaban el mayor daño. Pero los expertos opinaron lo contrario, porque esos impactos eran los que habían recibido los aviones que consiguieron volver. O sea que esas partes no eran representativas de las más vulnerables, sino todo lo contrario.

Pensar que María hashtag emprendedora es representativa de una victoria de la meritocracia es no estar mirando que hay que reforzar el avión donde no hay impacto, porque esos son los aviones que no vuelven.

Lo que se hereda no se hurta. Ni es mérito.

Pocos se atreverían a decir que todo depende de tu esfuerzo en una sociedad esclavista o medieval. Se supone que la meritocracia aparece cuando tenemos ‘libertad’ y podemos ‘elegir’. Cuando hasta el pibe de barrio puede llegar, hacerse ‘de la nada’. Si todos tenemos la libertad para trabajar, invertir, crear una empresa y ser exitosos, los resultados dependen enteramente de nosotros. Capitalismo, libre mercado, el individuo al poder.

La meritocracia es una de las promesas del capitalismo liberal por excelencia. Pero hay un problema cuando identificamos libertad con posibilidad. Porque tener libertad para hacer las cosas es, claro, una condición re importante para ‘poder’ hacerlas, pero no necesariamente es suficiente. También hace falta tener la ‘oportunidad’. Y por mucho que esté garantizada la libertad, en sociedades desiguales (como son básicamente todas) las oportunidades no se distribuyen entre todos con la misma uniformidad y regularidad.

Ahora, podríamos seguir hablando un rato largo sobre esto, pero es recién mirando los datos que podemos responder si se cumplen o no las condiciones claves para saber si los diferentes logros reflejan diferentes esfuerzos individuales o si, en realidad, reflejan diferentes oportunidades. Acá es cuando deberíamos bajar a la calle de la evidencia y mirar si la desigualdad socioeconómica se explica por la acción del mecanismo meritocrático, si realmente el mercado compensa uniformemente esfuerzos equivalentes, y si la competencia es en igualdad de oportunidades. Hay que analizar si los logros de cada quien se asocian exclusivamente con su comportamiento y desempeño individual o si, en cambio, existe un condicionamiento independiente de las acciones de los individuos.

Algunas aproximaciones útiles a la pregunta se consiguen con los análisis de la movilidad social, de la herencia social y la transmisión intergeneracional de la pobreza. La movilidad social tiene que ver con que las posibilidades de acceder a otras posiciones de clase sean iguales para todos los individuos, sin importar su clase de origen. Su contraparte, la herencia social, significa que las oportunidades de vida de las personas sean restringidas o favorecidas por su origen socioeconómico.

En una sociedad con efectiva igualdad de oportunidades, donde sólo las virtudes individuales y los esfuerzos particulares definen los logros socioeconómicos, todos tienen iguales posibilidades de ubicarse en cualquier clase social, depende de ellos mismos. Por lo tanto deberíamos encontrar, en cada estrato social, personas de múltiples orígenes, sin que predomine ninguna tendencia. Si en cambio constatamos una alta correlación entre el origen social y los logros alcanzados en la vida adulta, tenemos un fuerte indicio de que las desigualdades no tienen demasiado que ver con la meritocracia.

Medir la relación entre logros socioeconómicos y ‘méritos’, y asociarlos al origen social es bastante complicado, principalmente por la dificultad de contar con datos de un mismo individuo a lo largo de su vida. Para averiguar el ‘origen social’ de las personas se necesita información del pasado, o bien datos del presente de aquellas personas que aún no se insertaron al mercado laboral, que siguen dependiendo de sus familias. Pero entonces no vamos a poder saber todavía cuáles van a ser sus logros. Entonces, lo que podemos hacer es llevar la pregunta un poquito antes y plantearnos ya no sólo si la sociedad premia los méritos por igual, sino algo incluso más delicado: realizar aquello que se considera como ‘mérito a premiar’ ¿nos demanda a todos el mismo esfuerzo?

Agarrar la pala

Un indicador que tiene bastante consenso como ‘reflejo del mérito’ es el nivel educativo: la capacitación. Si encontráramos que la herencia social interfiere en el logro de esos créditos, el esquema meritocrático se nos rompería antes de salir a competir en el mercado.

En un artículo académico de hace algunos años, junto con mi colega Marcos Andrada propusimos una forma de mirar la asociación entre logros educativos y origen socioeconómico con datos de encuestas de hogares. Seleccionamos jóvenes de 18 a 25 años que aún vivieran en la casa de sus padres en condición de ‘hijos’, para poder observar en simultáneo sus logros educativos y su origen socioeconómico. Obvio que esto tiene sus limitaciones (como toda medición): porque no necesariamente la situación socioeconómica del hogar en el momento de tomar el dato se haya mantenido estable en el tiempo. O sea, no necesariamente es idéntica al ‘origen’, a las condiciones socioeconómicas que vivió nuestro joven durante los años de formación educativa. Pero, con todo, nos da una aproximación.

En esos chicos y chicas miramos, por un lado, el máximo nivel educativo alcanzado, y por otro, el ingreso por persona en su hogar. Los ordenamos en 5 grupos, de los que menos a los que más ingresos tenían, que vamos a llamar ‘quintiles’. En cada quintil observamos qué porcentaje alcanzó cada nivel educativo. En su momento los datos que miramos para 2011 fueron tan contundentes como los que podemos ver en 2017 (o sea, con datos del INDEC no cuestionado).

 

2017: composición de logros educativos alcanzados por los jóvenes de cada quintil de ingresos per cápita familiar:

Las barras representan los grupos (quintil), del más pobre al más rico, de izquierda a derecha. En cada columna (o sea quintil) el área roja y naranja representa logros educativos bajos (hasta secundaria incompleta) y el área verde representa logros altos (acceso a la universidad). Podemos ver cómo el rojo y naranja decrecen de izquierda a derecha (de pobres a ricos) y con el verde pasa lo contrario.

Los datos indican que en los hogares de ingresos más bajos predominan logros educativos modestos, mientras que cuanta más plata entra en casa, se completan estudios de mayor nivel. Al comparar los valores extremos de la distribución socioeconómica (el primer y el último quintil) se ve la expresión más cruda de la desigualdad de logros educativos: la mayoría de los jóvenes de menores ingresos no ha completado siquiera los estudios secundarios mientras que la mayoría de los más aventajados en la distribución del ingreso accedió e incluso, en algunos casos, logró completar la formación universitaria.

Lo que la asociación podría significar es que el nivel educativo alcanzado es una variable dependiente, de alguna manera, del nivel socioeconómico de la familia. O sea, si la asociación entre ellas se debe a una relación de condicionamiento, ni es simétrica ni es esperable que el ‘origen social’ sea la variable dependiente: no habría motivos para que los créditos educativos de hijos jóvenes, que no son el sostén económico de sus hogares, sean los que explican los niveles de ingresos de sus hogares. Ahora, determinar cómo es que los niveles de ingreso inciden (si es que lo hacen) sobre los logros educativos, implica otro tipo de aproximaciones teóricas y empíricas. En algunos casos, incluso, con estudios cualitativos que, por ejemplo, incluyen entrevistas en profundidad y seguimiento de casos puntuales.

Entre diversos estudios que determinan condicionantes específicos del rendimiento educativo y otros que analizan la interacción de tales condicionamientos según el origen social, se ha encontrado que el origen social puede condicionar el proceso educativo de diversas maneras: según los recursos simbólicos y culturales de las familias; el capital social diferencial de los contextos de socialización de los niños y jóvenes; la incidencia de problemas sanitarios, nutricionales, de contextos de hacinamiento; el imperativo en algunos casos de trabajar a temprana edad; los recursos económicos para respaldar el proceso educativo (como acceder a libros o clases particulares); y hasta cómo las realidades de origen y su estabilidad afectan las expectativas y, por tanto, los propios objetivos de los jóvenes. Aunque algunos autores consideran que unos factores son más relevantes que otros para explicar el condicionamiento en cada tiempo y lugar o como tendencia general, no hay demasiada controversia respecto a que el condicionamiento como tal existe en sociedades desiguales.

La meritocracia, verduga de la meritocracia

Si la desigualdad de condiciones se traduce en desigualdad de oportunidades, es imposible implementar una meritocracia. Por eso, cuanto más desigual sea una sociedad y más dependa del bolsillo el acceso a la educación, la salud y la cultura (entre muchos otros factores), menos va a cumplirse la ‘igualdad de oportunidades’ y mayor peso tendrán las circunstancias que no elegimos.

Al final resulta que la meritocracia es un ideal por definición inalcanzable porque, si necesariamente produce desigualdad al premiar los diferentes esfuerzos, es ella misma la que genera las condiciones para que la competencia, en el futuro, sea desigual.

Colectivizar y universalizar las oportunidades, una y otra vez, reducir la desigualdad y emparejar la cancha cada tanto, no sólo al principio sino a lo largo de toda la trayectoria de vida, es al final mucho más consistente con la meritocracia que la idea de dejar a cada quién arreglárselas por su cuenta. Si de verdad queremos empujar hacia una sociedad más justa, tal vez deberíamos hablar menos de meritocracia y más de equidad (osea, la compensación de las desventajas y desigualdades), para contribuir tanto comos sea posible a que, realmente, nadie tenga menos de ‘lo que merece’.

Pensar con otros.

Ilustración:  Cristina Potenza  

Hay 124 comentarios

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  1. Carina Mantovani

    Ayy, por favor, Sol, que me has hecho pensar! En todos los que conozco, empezando por mi persona, pasando por mi marido, mis hijos, mis familiares y amigo, y llegando a todos los alumnos que tengo, he tenido y tendré. Me duele la cabeza! Pero seguro me lo merezco.
    Un placer leerte!
    Cariños desde el sur,
    Carina.

  2. María Cecilia Goenaga

    Estoy de acuerdo con el planteo, pero me parece oportuno observar que la descalificación de la meritocracia es tan infructífera como su exacerbación, ya que es utilizada como excusa para dejar de lado las nociones de premio y castigo y se genera una expectativa exagerada de ayuda externa para el logro de objetivos.
    Tal vez en lugar de descartarla deberíamos tomarla como una meta aspiracional y ejercer acciones tendientes a lograr la igualdad de oportunidades, sin perder de vista que las condiciones socioeconómicas son más fáciles de revertir que las determinaciones genéticas, que constituyen la primera fuente de desigualdad.
    Si cada uno hiciera el máximo esfuerzo posible, con el bagaje genético y socioeconómico que le haya tocado en suerte, sin compararse con el entorno ni esperar la ayuda salvadora, sospecho que los casos de autosuperación no serían tan excepcionales.

    • Francisco M. Gómez S.

      Este comentario toca algo importante (con Sol hablamos largo sobre esto y no llegamos a un acuerdo), y parcialmente adhiero.
      Como nota al margen:no comparto la última parte del comentario. Con las diferencias en lo que le tocó a cada uno en condiciones socioeconómicas y genéticas, aún si todos pusieran el máximo esfuerzo, los resultados serían obviamente diferentes. Y como uno no elige las condiciones que le tocaron, los resultados serían directamente injustos.
      Lo que si banco totalmente es que sin incentivos ni castigos la cosa no camina. ¿Si no tengo ningún beneficio en empujar el sistema, por qué lo haría? ¿No sería mucho más feliz pasando la tarde con amigos que trabajando todo el día? Obvio que si. Lo que la gente busca es la felicidad. Lamentablemente todavía no llegamos a un nivel de eficiencia en que el esfuerzo y pasión de un par de tipos que tienen un incentivo interno alcance para mantener felices a 7 mil millones de personas. Así que en vez de eso, todos tenemos que aportar y los incentivos son necesarios (incentivos medibles, comparables y objetivos, así que no podemos valernos de, por ejemplo, el renoconocimiento social como incentivo). Lo que no es necesario para nada es que haya gente con hambre o sin techo. Lo importante no es garantizar la igualdad sino la igualdad de oportunidades. Se puede proveer lo básico para que todos tengan una vida digna. Donde vienen los incentivos si no es llenar la panza y tener un techo? De cualquier otra cosa que sea por encima del mínimo digno. ¿Querés un auto? trabajá para comprarlo. ¿Querés entretenimiento? Pagalo con lo que ganás. Pero no hace falta que nadie pase hambre y que no pueda ir al colegio porque tiene que ir a limpiar vidrios para ayudar a llevar comida a la casa.
      Está claro y estamos todos de acuerdo en que no vivimos actualmente en una meritocracia. Si creo que sería valioso aspirar a una. ¿La meritocracia genera desigualdad? Un poquito, pero sería un poquito que vale la pena porque los incetivos harían que el sistema funcione para todos siempre que el estado activamente trabaje para garantizar igualdad de oportunidades (o por lo menos oportunidades suficientemente parejas y como son ahora).

      • Francisco M. Gómez S.

        Va otro comentario porque la verdad que me quedó pendiente la charla inconclusa de la otra vez, Sol.
        Ambos estamos de acuerdo en que no vivimos en una meritocracia. La diferencia sería que lo veo como a algo a aspirar. Si no es con premios al esfuerzo ¿de qué otra forma podría funcionar todo? (incentivos medibles, comparables y objetivos, así que no podemos valernos de, por ejemplo, el renoconocimiento social como incentivo).
        De nuevo, muy buen post.

        • Sol Minoldo

          Hola Francisco.
          La nota busca no solo plantear que no vivimos en una meritocracia, sino que la desigualdad nos aleja de la posibilidad de vivir en una. Por eso, si la consideramos “como algo a aspirar” es importante comprender que interferir sobre los resultados (o sea, interferir sobre los niveles de desigualdad) es más consistente con la meta meritocrática que no hacerlo.
          De alguna manera, contra todo el discurso anti intervención y anti subsidios, no solo emparejar la cancha puede ser compatible (y hasta conducente) con la meritocracia, sino que dejar en manos de los recursos familiares las oportunidades o necesidades básicas definitivamente constituye una amenaza a sus condiciones básicas de posibilidad. Y aun así, es muy poco frecuente que el meritócrata que exige al pobre ganarse por sus propios medios todo, renuncie a esas ventajas que obtuvo por el solo hecho de nacer en una familia mas pudiente, o alguna otra casualidad que no estuvo en sus manos

          • Juan Longhino

            Una preguntita; ¿emparejar la chanca incluye recortarle la cabeza a los que, por esfuerzo sobredimensionado propio, o por solidaridad intergeneracional, van mejorando efectivamente su condición socioeconómica, y por lo tanto mejorando las oportunidades de los suyos? Eso (que sí pasó) me resulta tan chocante como la tapa efectiva de los “que ya llegaron”.

        • Francisco M. Gómez S.

          Hola Paula,
          muy buen aporte. Había visto lo de China y la verdad que da mucho miedo. Nunca me había imaginado que algo así realmente fuera a aplicarse directamente desde un gobierno (cuando vi el episodio de Black Mirror pensé que era una exageración y me equivoqué).
          En realidad me refería a reconocimiento social no como forma de medir sino como el incentivo en si, como la recompensa. Por ejemplo que en vez de pagarte más por tu esfuerzo extra, te “paguen” con una medalla, una palmada en la espalda y el aplauso social. El valor de eso es totalmente subjetivo y depende exclusivamente de si a la persona le interesa ese reconocimiento o no. Mucho mejor es directamente recibir más billetes y poder gastarlos como más le guste a cada uno.
          Volviendo a lo de Black Mirror y China, nunca me había imaginado que fuera a aplicarse tan directamente. Sí es medio inevitable que se termine aplicando sin ser explicito. Por ejemplo, no suena raro que las empresas que buscan empleados se fijen en las redes sociales para filtrar candidatos. Ya hay herramientas para averiguar la personalidad basandose en lo que postea, como Personality Insights de IBM (https://www.ibm.com/watson/services/personality-insights/) que mapea los posteos públicos con el modelo de personalidad Big Five. Obviamente esto reduce todavía más las chances de la gente que por factores geneticos o de crianza no son la mejor opción para la empresa, con la consecuencia de que excluirlos todavía más, alimentando el circulo vicioso.
          En ese caso se premia la surte de haber nacido con ciertas características o haber recibido cierta crianza. La meritocracia bien aplicada sería al revés, sirve para incentivar comportamientos y forjar mejores personalidades para todos. La idea es premiar los logros para mejorar personalidad, no premiar la personalidad para obtener más logros para la empresa.
          En fin, el futuro da algo de miedito. Aguante Black Mirror (mientras que no salga de la pantalla!)

          • Paula

            Hola Francisco, gracias por la respuesta.
            Lo de los incentivos sociales como premio es como vos decís, subjetivo. Mientras sigamos viviendo en un sistema capitalista, todo tiende a que de una u otra forma la recompensa se mida en términos monetarios. Y si lo que necesitás es una palmadita en la espalda, de última siempre está la posibilidad de pagarle a alguien para que te la de.
            El tema de la búsqueda y selección es bien complicado. Debería ser como decís, un esquema donde se aplique la meritocracia para incentivar comportamientos que generen mejores personalidades las cuales a su vez nutran a la organización y en última instancia, a la sociedad y asi en círculo volviendo a la empresa, y no al revés. Veo esto bastante difícil de aplicar en la Argentina, donde el empresariado en general tiene la vista únicamente puesta en ganar plata, sin importarle demasiado o no dándole valor a otras cuestiones, más allá de toda la movida en torno a la RSE.
            Coincido con vos: el futuro da algo de miedo…esperemos por las dudas hacer los méritos suficientes para no padecerlo ;)

    • Sol Minoldo

      Hola Cecilia! El objetivo de la nota no es “descalificar la meritocracia” sino poner en entredicho que las desigualdades se expliquen principalmente por mecanismos meritocráticos.
      “La exacerbación” de la meritocracia en realidad no es en sí mismo el problema, sino el creer que es la diferencia de méritos lo que explica las desigualdades (cuando no es cierto), o que es creyendo en ella que se vuelve realidad. Eso lleva a desconocer realidades estructurales que explican gran parte de nuestras desigualdades y lleva a poner en el plano individual la responsabilidad de transformar realidades que en realidad, son problemas sociales.
      De hecho el cierre de la nota no apunta a rechazar el ideal meritocrático, sino que propone que es más realista conseguirlo si suavizamos las diferencias de resultados (o sea, si reducimos la desigualdad) que si pretendemos que los individuos jueguen a la meritocracia en contextos con abismales diferencias de oportunidades. Y que no son solo diferentes oportunidades al comienzo, sino a lo largo de todas las trayectorias de vida, por diversas cuestiones.
      O sea, en definitiva lo que propone la nota es preguntarnos cómo son las cosas para encontrar maneras m6as efectivas de conseguir que sean como deseamos que sean.
      Por otro lado, si encontramos que la meritocracia no es realmente lo que define los logros que cada uno alcanza, podríamos decir que el incentivo meriotcrático es meramente retórico. No veo por qué atarnos a la idea de que la única manera de motivarnos como seres humanos es apelar a una retórica divorciada de la realidad, que nos promete lo que en realidad no nos da. Pero eso ya es otra discusión en la que la nota no pretende meterse (la de los incentivos) porque la idea es ir agarrando de a un tema por vez ;-)

  3. Francisco M. Gómez S.

    Impecable la nota, muy bueno Sol. (soy con quien hablaste largo y tendido sobre meritocracia con posturas un cachito diferentes en los comentarios de otra nota, se ve que en la idea básica coincidimos …y también coinciden los datos. Ahora nos falta q el mundo les de bola y se den cuenta que creer que vivimos en meritocracia es como creer que los reyes magos son los que traen los regalos)
    De nuevo, muy buen post.

  4. Federico

    Decir que la meritocracia es “la promesa del capitalismo liberal” y tratar de desbancarla analizando nuestro país, es como indagar por que los niveles educativos son tan bajos en Marte.

    • Sol

      No se si comsiderarás que los Estados Unidos son lo suficientemente ejemplificantes de ‘capitalismo liberal’, pero calculo que sí ¿Te parece que será muy improbable ver algo parecido por allá ?

      • Federico

        No lo se, pero suponer con qué realidad nos podemos encontrar está lejos del pensamiento científico y no considero que ese país sea un buen ejemplo de todos modos. Me inclinaría más por Canadá, Suiza o Suecia, tres de los países más libres con excelentes sistemas educativos gratuitos y muy baja pobreza.
        De todas formas coincido con que la Meritocracia es imposible incluso en iguales condiciones económicas iniciales ya que: No somos todos iguales!!!. Prueba de ello son las mismas columnas de los quintiles, donde se ve que lamentablemente no llegan todos.
        Libertad sin Oportunidad es por lo menos Libertad. Oportunidad sin Libertad, es nada.
        La igualdad nunca va a llegar de la mano de castigar al que llegó.

        • Alan

          En Estados Unidos me jugaría a que la diferencia va a ser todavía más marcada en lo del acceso al nivel educativo según quintiles, porque estudiar en una universidad es carísimo. Y comparar con países escandinavos no tiene mucho sentido porque allí justamente la desigualdad social es MUY menor a la que podés ver acá, y todo lo público muy superior; en parte porque tienen un modelo de bienestar que no es precisamente neoliberal. Además de que, en definitiva, a la discusión la estamos dando acá y en vistas de lo que aquí pueda hacerse, porque HOY Y ACÁ hay gente diciendo que el que es pobre es porque quiere y que por lo tanto no hay que ayudar a nadie, y eso es lo que importa refutar.

          • Manuel

            El problema no es que estudiar sea caro. El problema es que despues encontrar el laburo para repagar los prestamos esta complicado.

            Hay un monton de subsidios, ayudas federales, estatales, sponsors y mil cosas mas para gente que la tiene dificil a la hora de costearse o calificar para un prestamo universitario/bancario. Si si, es medio pavote (Si el estado termina dando plata asi, por que directamente no crear universidades publicas?).

            Ahora, se esta dando la inversa alla de la situacion de la mano de obra obrera/albañil. De la misma manera que en Capital Federal una persona que plastifica pisos puede obtener con un socio 90-100k en mano por mes, el valor de albañiles, electricistas, carpinteros y gente que sepa los oficios se esta disparando.

            Lo cual nos tendria que llevar a otro planteo: La mala asignacion y distribucion de informacion economica.

            Si todos estamos hablando de la robotizacion y automatizacion industrial, con salarios bien pagos y demanda a nivel mundial tanto para gente que quisiera emigrar como para inversores en el pais, como es que no escucho en los diarios y los medios que se esta anotando una horda de gente en el INSPT Capital Federal turno noche “Automatizacion y robotica”? Son 650 pesos y un par de fotocopias para empezar. No estamos hablando del precio del ITBA ni UDESA.

            La ciudad tiene CFP que ofrecen oficios y puedo apostarle a todos aca que si un chico se toma un año en hacer 3 o 4 trayectos, tiene un laburo con muy buena remuneracion ASEGURADO el dia de mañana. Pero no escucho que nadie los haga. Por que?

        • El Pela

          “suponer con qué realidad nos podemos encontrar está lejos del pensamiento científico y no considero que ese país sea un buen ejemplo de todos modos” Por el contrario. Aprovechá que no sabés con qué te vas a encontrar y hacé una predicción con tu modelo, y otro con el de Sol, y después buscá datos sobre esa realidad que no conocés para ver si podés validar un modelo o el otro (o ninguno). ESO es ciencia. Bah, eso es la parte fácil. La parte complicada es tener los huevos/ovarios de reconocer que la hipótesis que uno quería testear resulta ser incorrecta cuando la evidencia así lo demuestra.

        • Sol Minoldo

          Fede. En cuanto a esto: “No somos todos iguales!!!. Prueba de ello son las mismas columnas de los quintiles, donde se ve que lamentablemente no llegan todos.” No entiendo cómo supones que los quintiles prueban, “dado que no llegamos todos” (a los logros educativos mas altos?) que somos diferentes. Lo que claramente muestran es una asociación con el nivel de ingresos del hogar de pertenencia. Si fuese solo debido a las características individuales no sería esperaba que observáramos un patrón tan claro de asociación entre quintil y logros educativos.
          Por otro lado, no veo por qué plantear esas oposiciones en las que habría que elegir entre libertad y oportunidad, en la medida que no son dimensiones excluyentes.

  5. Julieta

    Excelente nota, súper clara, concisa, al punto. Hermoso. Tengo una sola corrección (o sugerencia, si se quiere).
    Cuando dice ” la mayoría de los más aventajados en la distribución del ingreso accedió e incluso logró completar la formación universitaria”. Según los gráficos, la mayoría de los jóvenes “más aventajados” logró acceder a la formación universitaria, sí, pero no “logró completar la formación”. No comprendo por qué se le agrega eso a la oración cuando el gráfico muestra que no es así. Quizá es el modo de construir la oración pero el sujeto de “logró completar la formación” sigue siendo “la mayoría”. Y la mayoría no logró completar, según los datos.
    Saludos!

    • Sol Minoldo

      Hola Julieta! Quizás pueda ser confusa la frase así como está. Lo que queríamos era señalar que la tendencia creciente de “logros”, a medida que sube el decil, se advierte también con relacion a haber completado los estudios. Voy a editarla para que diga “incluso, en algunos casos, logró completarla”.
      La escasa cantidad de jovenes con estudios universitarios completos en todos los deciles tiene que ver con la edad que tuvimos en cuenta. En un momento pensamos en dividir esa categoría, de acceso a la universidad, no en estudios incompletos y completos, sino entre quienes estaban actualmente estudiando (o habían terminado) y quienes no estudiaban (o sea que podíamos asumir cierta probabilidad mayor de que los estudios quedarían incompletos). Pero era cambiar el criterio en solo una categoría de la variable y nos pareció que el análisis se ensuciaba más de lo que se aclaraba.

    • Teresita

      Puede tener que ver que el tope de edad de los individuos es de 25 años. Muchas carreras universitarias se completan a esa edad o en un par de años mas.

  6. Francisco Alvarez Raineri

    Buenísimo, quedo a la espera de que le regalen el sitio que tanto les costó levantar y mantener a alguien para “nivelar la cancha”. Anótenme en la lista que yo quiero un pedazo!
    Saludos!

    • Pablo A. González

      Estás invitadísimo a participar del proyecto. Arriba en el header encontrás la forma de participar.

      Esperamos tu mail!

      • Martín Casi Un Rati

        Cómo te quiero Pablo! Dando el zarpazo en el momento justo, jajajaja

        Y de paso te cuento que ya terminé el libro de drogas y me gustó mucho. Y se lo hice comprar a mi jefe (un Inspector de la PFA, al cual también le está gustando), pero no le pude sacar foto recibiéndolo porque creo que se iba a ofender, y tal vez iba a creer que lo que yo quería era la foto de un policía comprando un libro. (Ni más ni menos).

  7. Juan

    ¡Te amo! nada, eso.



    Hablando de verdad, excelente artículo. Me ayudo mucho a ordenar mis propias ideas sobre la cuestión. Gracias por tomarte el laburo de escribirlo.

  8. Juan

    Tenes mucha razón, pero entonces acá lo importante no es el concepto de “meritocracia”, por qué en realidad es la mas “racional” de las modalidades por las que se debería desenvolverse las relaciones sociales dentro del sistema monetario. Sino es importante la forma-modalidad que toman las relaciones sociales, en el sentido de que si te encontras con chantas toda tu vida, olvidafter.
    “Es igual de tramposo insistir en que ‘vivir en una meritocracia dependerá de que creamos en ella y en el valor de esforzarnos’, porque nada de eso va a llevar a que esas condiciones claves se cumplan si, para conseguir lo mismo, algunos tienen que trabajar muchísimo más que otros. ”
    No creo que dependa de que creamos en ella sino qué las relaciones sociales tomen una modalidad y no otra… “Si Para ‘igual esfuerzo-igual recompensa’ pruebe en la oficina de al lado. ” Es un claro ejemplo qué no todos viven bajo la modalidad de la meritocracia y que la corrupción e insensatez encarniza todos los sectores de la sociedad. Entonces no es “determinante de un ideal” sino de las formas que toma dentro del entretejido social. Básicamente “Al final resulta que la meritocracia es un ideal por definición inalcanzable porque, si necesariamente produce desigualdad al premiar los diferentes esfuerzos, es ella misma la que genera las condiciones para que la competencia, en el futuro, sea desigual.”
    En la medida qué el entretegido social premie los diferentes esfuerzos de manera “chanta” no es la meritocracia lo qué genera las condiciones para que la competencia sea desigual… Un Profesor de Universidad cobra menos qué Marcelo Tinelli y eso no depende del ideal de meritocracia que creemos qué esta moviendo las relaciones sociales.
    Las relaciones sociales no se mueven bajo ese concepto aunque quieran instaurar como qué sea así. Esta bueno el analisis por qué lo demuestra, pero también hace creer qué es imposible alcanzarlo, entonces : ¿En qué quedamos?

  9. Mauricio Toribio

    Esta bien pero no pusiste un solo dato de cuáles son los países con más ascenso social. Son los más intervencionistas con el famoso estado presente o los más liberales?

    • Juan Manuel

      Si te sirve el dato, por lo que me he informado existe cierto nivel de correlación entre equidad y movilidad social. No es una correlación 1-1, otros factores también deben afectar bastante la movilidad (como la diversidad sociocultural), pero en general la tendencia es mayor movilidad ante mayor equidad. Considerando que la equidad es política de Estado, de una cosa se desprende la otra, aunque restaría ver qué tipos de intervencionismo dan resultados más concretos. Buscate la “curva del gran Gatsby”.

  10. Javi

    Excelente artículo, creo que me voy a robar este extracto:

    …la meritocracia es un ideal por definición inalcanzable porque, si necesariamente produce desigualdad al premiar los diferentes esfuerzos, es ella misma la que genera las condiciones para que la competencia, en el futuro, sea desigual…

  11. Alcides Acevedo

    Hay gente que de tan buena y progre no es capaz de ejercer el más minimo sentido común ¿no existe la meritocracia en términos absolutos? ¿y para qué ese planteo? ¿para terminar justificando la marginalidad social y hasta el crimen? porque de eso se trata, ¿o me equivoco?, acá las únicas desigualdades lacerantes son las de parásitos que esgrimen estupideces y hasta viven de eso, porque no jodamos, entre estos sociólogos de “salón” no hay pobres ni marginales, mucho menos meritocracia, salvo la capacidad infinita de tocar la guitarra.

    • Juan Manuel

      Tu “sentido común” te llenó el argumento de hombres de paja, ad hominem y pendientes resbaladizas. Y dejó afuera a la comprensión lectora. Te recomiendo que releas el artículo con calma y detenimiento, quizás notes para tu propio alivio que el planteo pasa por otro lado que poco tiene que ver con todas las conclusiones prejuiciosas que le endilgás.

    • Antigato

      Todo lo que esgrimiste son ataques personales, sin fundamento y apelando a un supuesto “sentido común”. Eso te sirve en el foro de La Nación o en el de Bandera Vecinal. Acá te van a dar vuelta como a una media, muñeco.

    • Lucía BD

      Apelar al sentido común en un sitio donde justamente, el interés radica en publicar debates triviales desde una perspectiva más científica (sean ciencias naturales o sociales) ya es, de entrada, una apertura un poco errada. Según tu comentario, comprendo que te inquieta que el artículo haga algún tipo de apología al delito, a la desocupación, a la ignorancia… Personalmente no creo que sea así; como sabemos, una cosa es justificar y otra, muy distinta, explicar. Creo que el objetivo del texto es simplemente buscar la empatía en cada uno para comprender que, ‘nuestros’ logros, no son tan absolutamente nuestros; hay una convergencia enooorme de circunstancias que nos llevan a ellos. Nuestro empeño constituye una parte de esas convergencias, pero no determinante ni mucho menos; los ‘antecedentes’ se llevan otra, bastante más grande según yo lo veo , y en un país con tantas desigualdades, estos antecedentes son esencialmente los económico-sociales. Por supuesto que hay gente que es nacida con esos recursos y los desperdica, claro! Auténticos holgazanes o simplemente poco estratégicos, como los del relato al principio, pero hacer de esto una extrapolación y afirmar que todo el que no tenga ciertas metas cumplidas es porque NO SE QUISO esforzar no es sólo falaz, sino también bastante cruel.

  12. Malena

    Lindo articulo Sol, pero sigo creyendo en luchar por una mayor igualdad de oportunidades y respetar la meritocracia. Igualar sin tener en cuenta las diferencias de esfuerzos y voluntades tampoco lo considero justo. Soy consciente que estamos lejos de la condición necesaria ideal para que la meritocracia sea un claro reflejo de la retribución al esfuerzo, pero también estoy convencida que hay que pelear por eso, y sino corremos el riesgo de destruir los incentivos positivos al esfuerzo, hacer las cosas bien, a la seriedad, etc. Coincido también que nuestro país no es un buen ejemplo de Meritocracia… hasta te diría que muchos que apelan a ella lo hacen cuando les sirve y cuando no juegan sucio como cualquiera (lo he vivido en carne propia en un concurso con “meritorios economistas” que repentinamente no vieron los méritos de sus “no amigos”), pero no en todas las sociedades es así y esta diferencia de “gravedades” en el mal uso de la meritocracia también lo he vivido en carne propia.

    • Eric

      ¡Muy interesante nota!

      Estoy justo realizando un curso sobre Embarazos, Maternidades y Paternidades Adolescentes (EMPA) y se manejan constantemente estas variables de desigualdad y carencia de derechos socio-económicos.
      Porque me parece que, además de los incentivos económicos, también deberían existir los accesos a derechos.

      Francisco (10/10) y Malena (9/10) apoyan la meritocracia como concepto de premiación abstracto del “esfuerzo” (o su contracara, la penalización del que no se esforzó).
      Pregunto: ¿podemos asociar “esfuerzo” a “producción”? Si es así, ¿podemos decir “quién más se esfuerza en producir algo (necesario o no para el resto de la sociedad) debería recibir mayores beneficios o recompensas que aquel que no”?
      Y si estuvieran de acuerdo con esa frase: ¿quién definiría cuál es la producción más valiosa? ¿Dinero? ¿Conocimientos? ¿Hijos? ¿Hijos con ciertas cualidades? ¿obras? ¿servicios? Me parece que aquí es donde comienza a hacer agua la meritocracia: dar VALOR a ciertos tipos de acciones por sobre otras.
      La meritocracia necesariamente nos lleva a jerarquizar y naturalizar cierto tipo de producciones. De ahí mi desconfianza.
      Saludos!

      • Francisco M. Gómez S.

        Hola Eric, indudablemente que van a haber cosas que sean más valiosas que otras en términos de la ayuda que dan al resto de la sociedad. Yo me refería a producción pero nada impediría que se aplique a otras cosas. Si el estado es el que está a cargo de manejar el país, ¿no sería él el mejor para decidir las metas a premiar? (Con esto no quiero decir que el estado restrinja actividades pero si puede incentivar más algunas, y penalizar otras, como por ejemplo multar actividades que generen contaminación ambiental. Lo que sí creo es que sería un error grave dejar estas decisiones a “la mano invisible del mercado” y que se hagan millonarias las tabacaleras)
        Obviamente hay que buscar un equilibrio en los incentivos, si son demasiado grandes se generaría excesiva desigualdad; si son demasiado chicos, no sirven como incentivos y por lo tanto la gente no se esforzaría en lo que se necesita.
        Pero lo más importante del tema sería que la mayoría de los trabajos necesarios para todos no dan una recompensa intrínseca (se me viene a la cabeza el 87% de gente que no es feliz con su trabajo que leí no me acuerdo donde) Entonces, ¿si no es premiando el esfuerzo, por qué la gente habría de esforzarse haciendo trabajos necesarios que no dan satisfacción?

        • Francisco M. Gómez S.

          Para darle contexto al comentario para gente que no haya leído el anterior, estoy totalmente de acuerdo en que no vivimos en una meritocracia y estoy de acuerdo con lo que dice la nota. Uno no elige las condiciones que le tocaron y eso hace que las desigualdades sean injustas. Para que exista meritocracia tenemos que garantizar igualdad de oportunidades. Construir una meritocracia encima de eso sería algo bueno.

  13. Natalia Gonzalez

    Por qué no hacés el gráfico de composición de logros educativos de cada quintil de ingresos per cápita de forma inversa? esto sería, ver sobre el nivel educativo de los padres como es el logro educativo de los hijos.
    Abrilo en los mismos quintiles y fijate si incide sobre el logro la variable ingreso o la variable educación.
    De paso si estás con tiempo fijate si en un grupo base sin planes vs un grupo control con planes hay diferencias en nivel educativo. Te vas a sorprender, fué mi tesis doctotal.
    Saludos y buena semana

    • Pablo A. González

      Hola, Natalia! 2 cosas:

      1 ) En estos casos, nos interesa siempre tener el link, podría pedirte que lo agregues? Si alguien ya hizo el trabajo, aprendamos de ahí.

      2) Recordá siempre que nos entusiasma tener posturas diversas sobre problemas complejos, así que bien podrías compartir tu postura en este mismo soporte. Te dejo el link que muestra cómo participar (https://elgatoylacaja.com.ar/colaborar/)

      Saludos!

    • Sol Minoldo

      Hola Natalia, en realidad lo que propones no es una mirada “inversa” sino que es directamente una dimensión de análisis muy diferente. Relacionar logros educativos de los padres con logros educativos de los hijos no nos permite indagar sobre la relación entre logros educativos y la herencia social (en términos de ingresos). Por eso no es un abordaje adecuado, al menos no era útil para nuestra pregunta de investigación. Si bien hay algunos autores que lo hacen, y hasta a veces asumen una relación entre logros educativos y clase social (de modo que un padre con logro educativo alto seria clase alta) nos pareció muy problemático ese tipo de análisis. Porque implica asumir a priori una relación entre los logros educativos (de los padres) y sus logros socioeconómicos.
      Respecto de lo que decís de tu tesis, creo que para un debate sería más fructífero que comentes el resultado en vez de sugerir que “me sorprendería”, y también que nos proporciones un link para que podamos ver esos resultados. Así como lo comentaste no hay realmente nada que podamos charlar al respecto.

  14. Cristian

    “Colectivizar y universalizar las oportunidades, una y otra vez, reducir la desigualdad y emparejar la cancha cada tanto, no sólo al principio sino a lo largo de toda la trayectoria de vida, es al final mucho más consistente con la meritocracia que la idea de dejar a cada quién arreglárselas por su cuenta. Si de verdad queremos empujar hacia una sociedad más justa, tal vez deberíamos hablar menos de meritocracia y más de equidad (osea, la compensación de las desventajas y desigualdades), para contribuir tanto comos sea posible a que, realmente, nadie tenga menos de ‘lo que merece’.”

    ¿Y cuales serían los medios para alcanzar esto?

  15. gigi

    Entiendo todo este artículo como la necesidad, un poco obvia, de decir que la sociedad no es equitativa, cosa que todos ya sabíamos. Así mismo comprendo la búsqueda de plantear un futuro para que los individuos puedan tener igualdad de oportunidades y así poder desarrollar al máximo su potencial. Todo eso visto desde el lado del individuo y el desarrollo personal, sumado a un Estado educador y habilitador, me parece fantástico. Ahora, ¿qué pasa con la equidad e igualdad de oportunidades cuando necesitamos que nos opere un cardiólogo? ¿Estamos de acuerdo que nuestra salud o formación la manejen personas sin mérito, y sólo por juntar el mazo y barajar de nuevo? Entiendo que la meritocracia es una aspiración tal vez un poco inalcanzable pero, en países donde los resultados de las políticas públicas cuentan con pocos o NULOS datos, donde no hay mediciones de casi nada, ni sabemos a dónde se van nuestros recursos o cuáles son los impactos de ciertas medidas, para manejarnos y poder construir y proponer sobre datos confiables ¿no nos gustaría un poco más de meritocracia de nuestros gobernantes/docentes/investigadores/especialistas/etc?

    • Luciano Robino

      “Mérito”. Si uno entiende que el Estado debe brindar un servicio de salud, uno jamás podría a un almacenero a abrir personas. Estás planteando algo que nadie a dicho, ni creo nadie que considere razonable.

      Ahora, volviendo al “mérito” y cómo a veces es percibido de manera subjetiva. En una oportunidad tuve que hacerme atender por un urólogo. Dio la casualidad que me atendió el titular de la catedra de urología de la Universidad Nacional de La Plata. Ahora en los escalafones de la clínica, él tenía un rango medio. Ni el mejor pago, ni el peor pago, ¿es justa esa recompensa en función del mérito?

      Resulta evidente que si un médico realiza mala praxis debe ser juzgado y eventualmente hasta condenado penalmente. Pero este tipo de controles no es lo mismo que “mérito”

    • Sol Minoldo

      Hola Gigi, creo que es importante no confundir “mérito y recompensa” con “idoneidad/capacitación y responsabilidades”. Son categorías completamente diferentes. “Sin mérito” no es lo mismo que “sin formación”. De hecho, entre personas con idéntica formación podemos encontrar muuuuy diferentes méritos (esfuerzos realizados para conseguir esa formación).

  16. DanielK

    Lo mas cruel de capitalismo es hacer creer que vivimos en meritocracia. Que solo con el trabajo duro se progresa. El concepto es muy atractivo. Trabaje duro y un día serás recompensado, un día serás rico, un día vas a progresar, un día las cosas cambian…

  17. AGUSTIN

    A juzgar por la cantidad de dolores de panza en los comentarios se ve que la meritocracia caló hondo. Y si, es re lindo pensar que podes cumplir todos tus sueños solo dependiendo de vos mismo. Supongo que el tiempo te va despabilando. Va a ser mejor que acepten que este Papá Noel tampoco existe.
    Es también interesante ver el pánico que genera la palabra ideología.

  18. Leo

    Arranco el comentario antes de terminar de leer, cosa que no hay que hacer. Pero la verdad es que no puedo terminar de leerlo sabiendo que ya partió de premisas falsas.

    El capitalismo liberal es meritocrático, pero no como se decribe en el artículo. Éste lo describe como un sistema en el cual a más esfuerzo se obtiene mayor recompensa, y además en el que sí o sí todos comienzan desde el mismo punto de partida.

    La primer premisa está equivocada por el siguiente motivo: el mercado no otorga recompensas a quien más se esfuerza sino a quien más satisface a su prójimo. Es decir, yo puedo estar todo el día levantando pesas en mi casa y estoy haciendo mucho esfuerzo, pero no por eso me tiene que pagar. Mi única fuente de recompensa es mi prójimo, entonces yo tengo que hacer lo posible para satisfacerlo; quien más lo logre, más recompensa tendrá, independientemente del esfuerzo que tuvo que hacer. Por ejemplo, un youtuber famoso gana fortunas, y alguien puede ser un actorazo de teatro pero nadie lo va a ver, y por lo tanto gana poco. El youtuber está entreteniendo a millones de personas alrededor del mundo al mismo tiempo, mientras que la gente no parece estar muy interesada en el actor de teatro, por más bueno que sea. Esto nos puede no gustar, pero uno no es quien para decir qué o quién merece ser recompensado o no; la gente elige. Yo siempre digo que cuando no nos gusta la oferta (por ejemplo, que las canciones de la radio no sean “buenas”) lo que en realidad no nos gusta es que haya gente que lo demande; pero que la hay la hay, y uno no es quién para decirle a esa gente que está equivocada. Por lo tanto la única distribución justa es la que es libre, ya que una intervención sobre esta distribución sería arbitraria, partiendo de supuestas varas objetivas sobre lo que está bien y lo que está mal.

    La segunda premisa es falsa porque el capitalismo es meritocrático familiarmente, no individualmente. Esto necesariamente tiene que ser así por el siguiente motivo: uno tiene todo el derecho a hacer lo que quiera con el fruto de su trabajo (su plata). Uno puede gastársela toda y no dejarle nada a nadie, la puede donar, o se la puede dejar a sus hijos y sucesores. El error es verlo desde el punto de vista del hijo que hereda (no es un error per se, pero no muestra toda la realidad), y no desde el punto de vista de el padre, que se ganó el privilegio de que su hijo tenga una mejor vida, o alcance un mayor nivel de educación (ahí leí el final) .¿Quién no querría que sus hijos tengan una mejor vida que la de uno? Entonces, el padre elige darle el fruto de su trabajo a su hijo voluntariamente, e intervenir sobre ese vínculo implica un acto violento. Lo que hay que ver es que las personas que nacen en una familia pobre tal vez no tengan la posibilidad de salir de la pobreza ellos mismos, pero tal vez con esfuerzo ( satisfaciendo de la mejor manera a su prójimo ;) ) puedan hacer que sus hijos o sus nietos sí terminen la secundaria, y con un par de generaciones, sacar a sus sucesores de la pobreza; claro, siempre y cuando se les permita heredar el fruto de su trabajo.

    • Luciano Robino

      De hecho uno si es quien para decirle a alguien que está equivocado. Por ejemplo: dos al cuadrado es cuatro no 659. Esa no puede ser la justificación para no intervenir. Además, dependiendo de las preocupaciones que tengas, uno suele desear que no hayan tiempos violentos. En ese caso uno desearía que la población esté contenta o satisfecha, suponiendo que la revueltas y revoluciones son más probables al aumentar el descontento. Ahora, se sabe que el nivel de satisfacción es proporcional al PBI e inversamente proporcional al índice de Gini. En ese sentido, si uno entiende que es necesario una sociedad estable, la redistribución de la riqueza es necesaria para evitar que la sociedad colapse y así poder seguir produciendo. Los gravámenes a las herencias también cobran sentido en esta lógica. Además, al enmarcar el mérito como “mérito familiar” y no como mérito individual, estás a las puertas de pasar a un mérito vecinal, o tribal, o nacional, etc. Esto es porque los humanos no vemos como familia sólo a nuestra familia sanguínea sino también a nuestros pares o incluso a otras especies (mascotas). Concedido que la familia se puede definir ad hoc, la generalización a toda una sociedad resulta trivial.

      De hecho algo de esto fue un problema conceptual que con el que se encontró Rand Paul cuando habló de un sistema de salud similar a mutuales financiado por sindicatos. Paul argumentó que esto permitiría que los sindicatos tengan mayor poder de negociación por la cantidad de afiliados. Cuando se le objeto que, bajo esa lógica porque no hacer que todo pase a la orbita estatal para tener total poser de negociación, Rand Paul no dio una respuesta muy coherente.

      • Leo

        La matemática es objetiva, en cambio la valoración que hace tu prójimo de el servicio que vos prestás es subjetiva, por lo tanto no se justifica la intervención. Hago hincapié en eso al final del 3er párrafo: “…uno no es quién para decirle a esa gente que está equivocada. Por lo tanto la única distribución justa es la que es libre, ya que una intervención sobre esta distribución sería arbitraria, partiendo de supuestas varas objetivas sobre lo que está bien y lo que está mal.” Repito: “…supuestas varas objetivas sobre lo que está bien y lo que está mal…”. No las hay, y por lo tanto, la intervención será arbitraria.

        En el fondo, lo que estamos discutiendo en realidad es “teoría del valor-trabajo” vs “teoría del valor subjetivo”. Cuando uno adhiere a la primera, entonces la regulación tiene sentido, ya que cualquiera que quiera vender algo a un precio que no es “el correcto” para ese producto, puede ser penalizado por mi, sin riesgo a equivocarme. En cambio, yo adhiero a la segunda, la cual a la postre deriva en todo lo que mencioné anteriormente; que no hay distribuciones correctas o incorrectas, las hay de acuerdo a las preferencias de las personas, que son subjetivas.

        Por último, la idea de que hay que distribuir la plata que ganaste justamente porque sino hay una rebelión es, con todo respeto, un disparate. Es como si yo te dijera que si no me das tu celular yo te rompo los vidrios del auto, entonces es lógico que me lo tengas que dar. Al fin y al cabo, lo que dejás al desnudo es que la distribución de la riqueza es un acto violento, ya que necesariamente utiliza al monopolio de la coerción, que es el Estado.

        • Camilo

          Asumo que la parte de la herencia quedó zanjada, ya que no hubo respuesta al respecto.
          Por otro lado, la idea de que una intervención del Estado es arbitraria es trivial. Lo que determina la propiedad privada también es arbitrario, por ende, no es posible -en ninguno de los dos modelos propuestos- evitar la arbitrariedad.
          Si aceptamos al Estado como monopolio de la coerción, aceptamos también que tiene derecho a establecer valores subjetivos como “objetivos”, en tu modelo será la existencia de propiedad privada, por ejemplo.
          Una vez abrazada la arbitrariedad que conlleva la construcción de cualquier sociedad, hay que plantearse qué sociedad se quiere y dar la discusión en ese terreno. Si queremos que los pibes apunten más a ser futbolistas, por ejemplo, -porque deja más guita y la guita es la que da acceso a la mayoría de las cosas-, o queremos que apunten más a otro tipo de actividad en función de otro tipo de consideración del mérito.

          • Leo

            Es bueno tu argumento y da en la tecla de la diferencia de percepción del individuo que tenemos los libertarios.

            – Para la ética autoritaria, o Estatista, no hay una ética objetiva, por lo tanto lo que está bien y lo que está mal sí o sí tiene que provenir de una autoridad que lo determine, idealmente basado en lo que la sociedad quiera para ella misma.

            – Para la ética libertaria sí hay una ética objetiva universal, un principio rector, que no depende del gobierno de turno, ni de el momento de la historia, ni de la sociedad, que es el derecho sobre el cuerpo de uno mismo.

            Además, como continuación de el derecho sobre uno mismo, está el derecho sobre lo que produce, porque es el fruto del trabajo hecho con su cuerpo, y por lo tanto atentar contra ésto involuntariamente es equivalente a atentar contra su integridad física, lo cual viola el principio rector.

            Por lo tanto, bajo este concepto, el Estado no define la propiedad privada, sino que cumple con el trabajo de defenderla por nosotros, y más ampliamente, defendernos en todo aspecto de quienes no quieren respetar dichos límites.

            Y no creo que nadie sea quién para determinar si los chicos se tienen que dedicar a una cosa o a otra.

          • Camilo

            Leo, me respondo a mí porque no me deja responderte.

            Primero: El principio rector de la ética libertaria es una abstracción irrealizable. Un ejemplo sencillo puede ser la inconsciencia ante una necesidad de intervención médica. Es decir, es un principio que necesariamente debe regirse por regulaciones arbitrarias pre-pactadas socialmente. Otra, por ejemplo, es determinar cuándo un sujeto comienza a ser dueño de su cuerpo. Al fecundar? Al adquirir SNC? Al nacer? Al adquirir independencia material y emocional? Cualquier respuesta es una línea arbitraria que debemos “trazar” de antemano.
            Otra línea puede ser la que trazamos sobre los “entes” de los que podemos ser dueños. Humanos va? Asumo que no. Animales no humanos? Plantas, hongos, bacterias? Otras formas de vida inteligentes? La leche que obtengo de una vaca es producto de mi trabajo o del cuerpo de la vaca?
            Quiero aclarar que no apunto a que estas preguntas no tengan respuesta, sino a que toda respuesta es una arbitrariedad necesariamente, ya que no pueden ser deducidas a partir de la premisa.

            Segundo: La continuación de dicho principio es sin dudas arbitraria, pero es muy largo de poner acá las discusiones que abre. Sintetizo con una única observación que a los efectos buscados (mostrar la arbitrariedad de la ideología libertaria que proponés), creo que cumple bastante bien: Cómo definimos trabajo? Es muy interesante al respecto el texto (póstumamente titulado) “Elogio del crimen” de Marx. Se verá, entiendo yo, que la idea de trabajo no puede ser aislada de la de sociedad (dadas la conformación actual), y que por ende está atada a la arbitrariedad de la sociedad misma.

            Finalmente: Dado el tono respetuoso del intercambio, asumo que la oración final es una mala interpretación de lo que puse y no una falacia argumentativa. Yo no digo que alguien tenga autoridad para decirle a otro lo que debe hacer o ser, sino que partiendo de que toda influencia es arbitraria, un Estado debiera preguntarse cómo desea influir a sus ciudadanos en pos de una idea de sociedad pensada o deseada, sin mentirse sobre la posibilidad de que no exista arbitrariedad en dicha influencia, o que es posible que no exista la propia influencia.

    • AGUSTIN

      Milton, no deberías comentar sin leer porque terminaste hablando de cualquier cosa. Tu concepción de creación de valor está rancia y tu argumentación teórico económica también. Espero que no hayas terminado la carrera de economía y que todavía estés en eso. Una recomendación, lee también lo que no te gusta y con lo que no estas de acuerdo.

  19. Luciano Robino

    Una pequeña objeción:

    “La meritocracia es una de las promesas del capitalismo liberal por excelencia.”

    Sí. Esta es una de las ideas con las que el liberalismo gana adeptos. Una idea que casi es parte intrínseca de psicología humana (lóbulo prefrontal, dopamina, anticipación a la recompensa, etc.).

    Ahora, una vez adentro, la meritocracia se acepta como inexistente, en tanto ese no es el objetivo a lograr. Robert Nozick dice al respecto:

    “Sin embargo, no es necesario que el mercado recompense el trabajo intelectualmente más meritorio; recompensará (parte de) lo que le gusta al público. Éste puede ser un trabajo de menos mérito, o puede no ser en absoluto un trabajo intelectual. El mercado, por su propia naturaleza, es neutral respecto al mérito intelectual. Si el mérito intelectual no es recompensado del modo más elevado, eso será por culpa, si hubiese culpa, no del mercado sino del comprador, cuyos gustos y preferencias se expresan en el mercado. Si hay más gente dispuesta a pagar por ver a Robert Redford que por escucharme dando una conferencia o por leer mis escritos, ello no implica una imperfección del mercado.”

    Es decir, la meritocracia es un bulo para conseguir fieles. Una vez adentro te enterás tan tarde de que es un bulo que no querés considerar el tiempo que has invertido en entender estas ideas como tiempo perdido.

    • Leo

      Ese texto está diciendo lo mismo que digo yo, y vos sacás cualquier conclusión! No conocía a Nozick, una rápida búsqueda en Wikipedia me da con este pequeña historia suya: “a principios de los años 1960, Nozick fue, como tantos otros intelectuales de su época, atraído inicialmente por las políticas socialistas de la New Left. Más adelante, el encuentro con las obras de defensores del capitalismo como Hayek, Mises, Rothbard o Rand le llevó a renunciar al pensamiento de izquierdas y a adherirse a las ideas libertarias. ‘Anarquía, Estado y utopía’ es reflejo de ese cambio de orientación política.” O sea, es libertario! Amigo mío no tuyo! Gracias por introducírmelo.

      • Ezequiel

        Leo:
        La nota explica, con datos empíricos, que la idea meritocrática, que suena muy linda en la teoría, en la práctica no funciona.
        Los mercados en la realidad no funcionan como lo exponés vos: hay ineficencias, barreras a la entrada y salida, asimetrías, monopolios, etc.
        La teoría del valor trabajo vs teoría del valor subjetivo es absolutamente irrelevante para lo que estamos hablando: de hecho, los mismos defensores de la teoría del valor subjetivo defienden el precio “justo” en términos de precio “natural” en condiciones de eficiencia paretiana, agentes atomísticos, “price-takers”, racionalidad de los agentes, etc.
        Todo tu comentario es un gran a priori. No te importan los datos empíricos, la realidad, los modelos ni la estadística: lo único que valen son tus argumentos a priori y tu ética individual. Podés escribir lo que quieras pero me parece que estaría bueno que entiendas que este es un espacio de ciencia, no de opiniones personales basadas en argumentaciones que se sustentan en preferencias individuales.
        Una última recomendación: abrí tu cabeza y bajate del caballo. Aunque tengas razón, perdés el debate con tu actitud prepotente, de winner que se las sabe todas.

  20. Hernán

    Sol,

    Muy buen artículo, me queda una duda, cuando decís “deberíamos hablar menos de meritocracia y más de equidad” creo que se habla de los dos extremos de un proceso, la meritocracia habla del resultado de un proceso sin importar como comenzó el mismo y la equidad habla del comienzo del proceso pero no sé si toma el resultado o no.

    ¿Existe una palabra o un “…cracia” que postule que al comienzo todos salgamos con armas parecidas, pero que también al medir los resultados se premie al que mejor las aprovechó?

    Gracias,

    Hernán

    • Lula

      Me pasa un poco lo mismo, entiendo y apoyo el concepto de meritocracia, sé que no siempre “el que quiere puede”, justamente por la diferencia en el punto de partida, pero a la vez siento que sí es necesario el esfuerzo para lograr algo.

      Más allá de las posibilidades y suponiendo que todos partamos de la misma base, si yo me rompo el alma en la universidad para tener un título, luego una vez recibida me capacito, trabajo, investigo y demás, para seguir creciendo como persona y como profesional, ¿por qué no debería ser “premiado” al lado de alguien que decide no hacerlo o ni siquiera intentarlo?
      Yo sé que vengo con oportunidades que otros no tuvieron, pero si me tengo que basar en que con esfuerzo no alcanza, ¿cuál es la motivación para seguir avanzando?

      Insisto, partiendo de la base de esa equidad que hoy no existe y habría que lograr y de que todos deberían tener igualdad de derechos y oportunidades, y tener una vida donde se cubran sus necesidades básicas (en lo que estoy completamente de acuerdo), ¿qué sería lo “malo” de que el que más se esfuerza logre más que el que ni se molesta por intentarlo?

      Ojalá puedas responderme!
      Gracias!

      • Sol Minoldo

        Hola Lula. En ningún momento planteo que sea algo malo “que el que más se esfuerza logre más que el que ni se molesta por intentarlo”. Lo que planteo es que en un mundo con desigualdad, la relación entre premios y esfuerzos se torna muy desigual.
        Entonces, si queremos apuntar a ese ideal, tenemos que entender que hay una tensión entre igualdad y desigualdad de resultados. Y que incluso las desigualdades explicadas por diferencias de esfuerzos, amenazan la proporcionalidad entre esfuerzos y premios para las siguientes generaciones. Por lo que, la desigualdad de resultados es a la vez una consecuencia esperable y un problema para la meritocracia.
        Una posible respuesta a este dilema es que los premios al esfuerzo no necesariamente sean aquellos que condicionan nuestras oportunidades y las de nuestros hijos. O sea, no necesariamente sea la riqueza material y las oportunidades las que deben distribuirse según el esfuerzo (Por ejemplo, el hecho de poder trabajar de algo que uno le gusta ya es un premio respecto de tener que trabajar de algo que no nos gusta. Pero ademas hay muchas otras categorías).
        Otra respuesta viene del lado de trabajar en colectivizar las oportunidades de manera auténtica, reducir las condiciones relevantes que dependen de tu bolsillo y por tanto de la familia que te tocó (y su capacidad adquisitiva), compensar las desventajas (por ejemplo facilitando las cosas un poco al que le tocó más difícil) o suavizar desigualdades.
        Pero realmente hay mucho mucho por pensar y hacer, la clave está en empezar por sacar el foco de las salidas individuales y empezar a pensar estas cuestiones a un nivel colectivo y estructural.

  21. Teresita

    Muy bueno, Sol. Vengo leyendo sobre el tema desde que “conocí” a Francoise Dubet. Él habla de oportunidades y posiciones (seguro lo conocés). Pero tu análisis con datos locales me pareció mucho mas interesante.

  22. Cesar

    Concuerdo contigo. Si vamos a esperar la equidad, no hacemos nada. Pretender que a igual esfuerzo se obtengan iguales resultados es utópico. Hay que darle y chau.

  23. Mariano

    Hola muy buen articulo, los felicito por hacer de la ciencia algo al servicio de la comunidad. Ahora mi pregunta ¿como hacen para soportar tanto Troll comentando? Porque es muy fuerte leer algunas cositas que les postean, como a gente que se le nota que no tuvieron las oportunidades para salir del Trollcenter les da la cara para comentar. El leído desde las falacias mas elaboradas hasta los insultos. Entiendo que en la ciencia la critica hace al progreso, pero los comentarios no les hacen pensar que hay personas a las que no les alcanzo el ácido folico en la gestación, o andan muy carente de B12 o simplemente no quieren pensar ¿como hacen para seguir sin desanimarse?.

    • Pablo A. González

      1) Paciencia y perseverancia.
      2) Si queremos que esto llegue a algún lado, vamos a tener que superar el instinto de generar un _otro_ y _ganarle_ y pensar que la única forma de que los que queremos lo mejor para la mayor cantidad de gente posible podamos influenciar en las reglas que nos ordenan es seduciendo, invitando al dialogo y estando genuinamente abiertos a cambiar de opinión si se nos presenta evidencia nueva.

      Que la grieta cierre con la gente adentro.

  24. Diego Molina

    Ojalá alguien de mis pocos contactos en facebook lean este artículo cuando lo comparta.
    Ojalá hubiera más gente como la autora.

  25. Valeria

    Me encantó tu trabajo. Es muy claro y con ejemplos contundentes para que cualquiera entienda lo mal que está hablar de meritocracia, sobre todo ahora que todxs se llenan la boca diciendo que algunos no trabajan porque no quieren.
    Me gustaría que alguna vez reelaboraran este trabajo para incluir la variable “femenina”. Ya que, aunque no se dice, es un peso muy fuerte el ser mujer a la hora de acceder a un trabajo digno. Por más estudio o “mérito” que haya logrado en su vida.

    Saludos!

    • Sol Minoldo

      Hola Vale! la cuestión de género también es super interesante cuando vemos el tema de la desigualdad de oportunidades. Tiene que ver con lo que se conoce como condicionamiento ´adscriptivo´: Los sistemas pueden convertir en desventajas características que por sí mismas no tienen por qué serlo (como ciertos rasgos considerados bellos o feos, o el color de piel, o rasgos asociados a una etnia desprestigiada, o la altura, o cosas así). Y el caso de ser mujer es muy evidente, como muestran los datos cuando analizamos el peso de ser mujer en el acceso al ingreso y la protección social. Se producen procesos de segmentación horizontal y vertical que derivan en un menor acceso a trabajos estables, protegidos, bien pagos y jerárquicos, resultando en brechas salariales y cargas de trabajo dispares con relación a los varones. En El Gato publicamos una nota que aborda encarte el tema del techo de cristal (Escaleras y serpientes)

      • Pablo

        Un gran problema que tienen las mujeres es que todavía en pleno siglo XXI, ven como una meta primordial ser madres y criar a los hijos personalmente por lo menos hasta los 3 o 4 años. Lentamente esto se esta revirtiendo, lo vemos evidenciado en que las mujeres se embarazan a mayor edad y crece la demanda de jardines maternales, que tienen como “alumnos” a bebes cada vez mas chicos, con solo meses.

  26. Ana

    Excelente!!!
    Como docente, no puedo más que coincidir absolutamente con tu nota.
    Felicitaciones por poder expresarlo con tanta claridad.

  27. Fernando

    Existen dos tipos de desigualdad, por un lado esta la desigualdad de condiciones materiales y por el otro esta la desigualdad de poder.

    Cuando uno quiere solucionar el problema atacando solo la primera, es decir dando servicios “gratuitos”, lo que consigue es aumentar la segunda, por varias razones.

    En primer lugar cuando vos haces que algo sea gratuito le estas quitando poder a los que podian ofrecer ese servicio y ahora eso que ellos tienen ya no tiene valor, entonces pasa a haber un desequilibrio de poder entre los que si tienen algo que tiene valor de intercambio y aquellos que ya no lo tienen.

    En segundo lugar cuando se da algo gratis hay alguien que esta pagando por eso, queremos creer que lo pagamos con los impuestos que pagan los ciudadanos pero la realidad es que el estado lo paga endeudandose, es decir dandole poder sobre el a los bancos internacionales, de nuevo aumentando la desigualdad de poder.

    En fin lo que me parece es que hay que mirar mas ambas caras de la moneda, porque sino vamos a terminar aumentando mas y mas la desigualdad de poder que hay en el mundo donde ya los bancos mas poderosos tienen en su poder titulos de deuda por 400 trillones de dolares, 20 veces mas que todo el producto bruto de los EEUU, y te puedo asegurar que ellos si saben hacer valer esa desigualdad de poder.

    • Camilo

      Fernando, no coincido con lo que decís, pero además te quisiera marcar algo que entiendo contradictorio:
      Si alguien está pagando por ese servicio “gratuito”, sigue teniendo valor de intercambio.
      Por ende, o te parás en la primera observación -que se soluciona con un sueldo del Estado a esos servicios-, o en la segunda -que requiere una reforma impositiva, claramente hay gente que tiene muchísimo dinero y gente que no come, ningún Estado debiera tolerar eso ya que constitucionalmente está obligado a garantizar los derechos básicos y el acceso al trabajo, vivienda, etc.-.

      • Fernando

        Es como los medicos en Cuba, como el servicio que ofrecen es gratuito tienen un nivel de vida muy bajo porque el servicio que ellos pueden ofrecer no tiene valor de intercambio frente a los otros ciudadanos, entonces viven a la merced de lo que les quiere dar el estado. Un empleado de un hotel es todo lo contrario porque ofrece servicios que si tienen valor de mercado. En la sociedad claramente va a tener mucho mas poder el empleado del hotel que el medico, desigualdad de poder, porque el del hotel puede ofrecer algo que los otros quieren y que a su vez estab dispuestos a dar algo a cambio por ello, al medico nadie esta dispuesto a darle nada a cambio porque saben que sus servicios los pueden conseguir gratuitamente. Te guste o no ahi hay un problema de desigualdad.

        • Camilo

          Primero quiero aclarar que aunque analicemos el caso particular de Cuba, la contradicción está ahí.
          Por otro lado, creo que no manejamos la misma información:
          https://www.cibercuba.com/noticias/2017-07-06-u73624-e73624-cuanto-cobra-empleado-limpieza-gran-hotel-kempinski-habana

          https://www.efe.com/efe/america/portada/el-salario-medio-estatal-en-cuba-subio-un-24-por-ciento-2014-y-se-situa-dolares-mes/20000064-2625203

          Y eso que la nota sobre el hotel es del 2016 y la del empleo público del 2014.

          • Fernando

            No cambia nada hablar de casos concretos porque lo importante son los incentivos economicos que la sociedad ofrece para realizar trabajos mas o menos importantes y como te mostre una sociedad que pretende ofrecer los srrvicios importantes gratis lo unico que logra es que las personas esten incentivadas a realizar trabajos triviales pero con mayor valor de intercambio como es el del hotelero, que a pesar de lo que digan esos articulos todos sabemos que entre propinas y servicios que ofrecer por afuera a los turistas ganan muchisimo mas que los medicos y otras profesiones importantes.

          • Camilo

            Fernando, me respondo a mí porque no me deja responderte.

            Sí cambia, en el sentido en que el nivel de los sueldos no demuestra, en el caso particular de Cuba, tener que ver con lo que vos decís. Además, apelar al “todos sabemos que”, lejos está del nivel de debate que -creo entender- se busca en este blog. Sobre todo si la única evidencia que está en la mesa apunta a lo contrario de lo que querés afirmar o posicionar como un conocimiento general.

          • Fernando

            Querer esconder la cabeza en la tierra diciendo que los turistas no pagan por servicios extras en lugares como Cuba y que ese ingreso termina en los bolsillos de los trabajadores del sector turismo es simplemente negar la realidad, decir que el unico incentivo para entrar en esa industria son los sueldos es no entender nada de como funciona el sector servicios, no veo sentido seguir discutiendo si vamos a discutir si el cielo es o no verde.

        • Camilo

          Evidentemente no tiene sentido seguir discutiendo. No hay forma de saber si un sector gana más que otro si no aportamos datos y encima usamos falacias a la hora de argumentar. Qué extra están cobrando los proveedores de servicios? Yo afirmé que eran inexistentes, o en cambio insistí en que no podemos cuantificarlos sin los datos reales? Cómo podemos afirmar que un sector tiene un mayor salario que otro sin datos reales?
          Yo aporto las pruebas que pude encontrar, vos me invitás a creerte ciegamente. Adiviná quién está visitando el blog equivocado?

  28. Raul

    Primero, felicitaciones por la nota!! Muy Interesante, aunque me quedan un par de preguntas (o dudas) que hubiese estado bueno completar en el texto para hacerlo más entendible.
    1) Me da la sensación que la crítica no es hacia la meritocracia en sí- según la conclusión- sino sobre el sistema actual sobre el que se desea montar la meritocracia.
    2) Se plantea como solución la Equidad, pudiendo explicarse un poco más cómo funcionaría un sistema con esto, ya que quedó medio vago el concepto (a mi entender).
    3) Respecto al cuento, qué hacemos con las herencias? Pensé que iba a haber un planteo más explícito de “abolir las herencias”. Me hubiese gustado mucho ver un planteo de por qué sí (o no) esto debería ocurrir. En mi cabeza al menos es una idea que podría hacer que la meritocracia funcione (que no existan las herencias).
    Bueno, eso sería todo. Podría enumerar otras preguntas sobre el método elegido pero ya serían preguntas más finas que no vienen al caso. Esas generales me parecen las importantes porque ayudan a que cierre mejor la idea del texto. Saludos!!

    • Juan Manuel

      Creo que tu punto 1 es bastante acertado, pero que la misma nota sólo es parcialmente consciente de esa diferencia (al menos en la forma en la que está redactada).

  29. Federico

    Muy interesante artículo. En tu opinión, pensando que tenemos educación gratuita en todos los estratos, que tendría que pasar para que esa asimetría en el acceso a la educación mejorase? Sin dudas que algo esbozas en tu artículo. Gracias y felicitaciones.

    • Sol Minoldo

      Hola Fede, para empezar, sería importante que además de que todos accedan a la educación, la calidad y condiciones educativas no fueran dispares, especialmente que no se determinaran por la capacidad adquisitiva. Pero por otro lado, el acceso a la educación no se agota en la cuestión de su gratuidad. Tener que trabajar mientras estudias, o vivir hacinado, o crecer mal alimentado, afectan también tu rendimiento. Por otro lado, las oportunidades se distribuyen de forma muy desigual según tus entornos (tu capital social) de modo que cuanto más segregados según los recursos económicos, más dispar es la distribución de dicho capital.
      Estudiar las causas de fracaso y deserción escolar puede darnos muchas pistas de cómo compensar las desventajas que le hacen el camino mucho más difícil a algunos. Uno de los trabajos que esta en las redes hizo un gran estudio al respecto. Algunas cuestiones se pueden modificar con intervenciones puntuales (como proveer ciertas condiciones básicas a los niños y jóvenes, o becarlos para que puedan seguir estudiando y no tengan que trabajar), pero otras son muy difícilmente remediables mientras haya grandes desigualdades sociales.

  30. Piero

    Creo que todo es tambíen, una custión de tiempo. No estoy completamente de acuerdo con tu artículo. Los hijos del segmento mas bajo y que lograron terminar la primaria, por su nueva condión cultural, tendrán mejores oportunidades que sus padres (quizás no óptimas o siquiera buenas pero mejores). Estos hijos, también tendran hijos que entrarán en el próximo segmento socioeconomico. El ciclo comenzará nuevamente y según tu estudio, alcanzaran mejores resultados, así seguirá, generación tras generación hasta alcanzar, o no, mejores niveles. Cabe destacar, que el grupo familiar ( como sería abuelos, padres, hijos hijos de los hijos ect., hay una palabra?) que persevere y acepte esforzarse más, para conseguir una mejor condición socioeconomica para si y para sus hijos, será el que pase de condición socioeconomica mala a una mejor, pero si alguno de los hijos interrumpe esta convicción de sus progenitores, podrá estancarse o peor aún, volver hacia atrás.

    • Javi

      Lo que describis se llama movilidad social ascendente, y hay estudios (no estoy en el tema, no tengo links, pero lo leí, creo que incluso hay nota aqui en el gato) que dicen que se da mas propiciamente en sociedades con mayor equidad.

    • Sol Minoldo

      Hola Piero.
      1. Si fuera como lo planteas, en 4 o 5 generaciones ya no debería quedar nadie que no esté en la universidad, y llevando tu razonamiento al ámbito de los logros socioeconómicos, tampoco habría pobres (mucho menos estructurales) luego de algunas décadas. Esto, evidentemente, no se cumple. Que haya movilidad social ascendente no es algo que podemos asumir como existente, es algo que puede perfectamente no producirse y que debemos medir. Muchos estudios muestran que los niveles de movilidad ascendente varían d una sociedad a otra y en una misma sociedad en el tiempo.
      2.Aun si existiese esa gradual movilidad ascendente que planteas, eso no implicaría que los logros de personas contemporáneas se adecuen a sus diferentes esfuerzos, porque sus puntos de partida y sus oportunidades implicarían que con el mismo esfuerzo accedan a muy diferentes recompensas.
      3. Nada de esto que mencionas puede considerarse que sea así “según mi estudio”, que lo que muestra es un dato transversal, es decir, a un punto en el tiempo, no de procesos ni de movilidad social.
      4. Tomar como unidad de análisis al grupo familiar y no al individuo ya es un poco problemático, en el sentido que desconoce que la familia a la que pertenecemos no depende de nuestro esfuerzo personal, y por tanto asociar los logros al grupo familiar no tiene mucho que ver con un sistema meritocrático
      5. De todos modos, así tomáramos al grupo familiar, tampoco se cumple que todas las familias tengan logros equivalentes a sus esfuerzos grupales.

      • Juan Longhino

        Hola!
        Una reflexión propia. Adelanto que vengo de las ciencias duras, por lo que no se me da bien la discusión sociologica. Permitanme que me exprese a mi entender.
        Continuando la fábula con la que introdujo su nota, 2/3 de los hijos del anciano resetearon el esfuerzo del viejo, y le dieron a sus (potenciales) descendientes un punto de partida con menos oportunidades y posibilidades. La solución propuesta de “emparejar” la cancha para los (potenciales) nietos del viejo, de los cuales 2/3 están en condiciones de partida inferiores, sería ¿expropiar al que sí laburó, y no le ocurrieron calamidades que lo aplastaran (o que incluso tuvo suerte)?. Si es así, entonces idealmente los (potenciales) nietos del viejo verían que da lo mismo patinarse el esfuerzo de otros, pues abría una redistribución del efuerzo ajeno que le sacaría las papas del fuego?. Y viceversa, que sin importar el esfuerzo y la suerte que se uno tenga/gane, eventualmente es lo mismo que dedicarse a patinar el esfuerzo de otros?
        No me suena bien, visto desde la perspectiva del largo plazo. Para esta (hipotética) tercera generación podría ser una respuesta local, pero desde el punto de vista de las tres generaciones, y de la que podrían venir, suena muy injusto.

        Saludos!
        Juan

  31. pablo vizzari

    Para q una meritocracia funcione mas o menos, y digo mas o menos xq son muchos los factores, variables las q nivelar para todos x igual, (por ej. la crianza q recibimos de nuestros padres, q ni siquiera es la misma entre los distintos hermanos de una misma familia,pero bueno eso lo dejariamos asi para q no se queden sin laburo los psicologos), tendriamos q cambiar muchas cosas, la educacion tendria q ser toda estatal,prohibir la educacion privada, todas las escuelas exactamente iguales, con el mismo presupuesto, la misma cantidad de pibes x aula, el sistema educativo de Finlandia es un muy buen ejemplo. La salud lo mismo, terminar con la privada e invertir en la publica para q todos los hospitales sean iguales, Inglaterra o Canada tienen un muy buen sistema el cual imitar, y por otro lado cobrar un alto impuesto a la herencia, muchos paises lo tienen x ej Francia q creo esta x encima del 50% y por ultimo todas las personas hasta los 18años tendrian q tener la alimentacion cubierta x el estado.
    Todas estas medidas estan en las antipodas del liberalismo y capitalismo, asi q ellos pregonen la meritocracia es como q Hitler pregone el anti semitismo . El cuentito de la meritocracia sirve al capitalismo para mantenernos a todos con la zanahoria x delante.

    • Neon_Knight

      Es que esa “meritocracia” no es más que una excusa políticamente correcta para encubrir el apoyo a algo infinitamente peor: el llamado “Darwinismo Social”. La idea de que los pobres deben ser castigados por ser pobres, y que los ricos tengan beneficios por ser ricos. La “ley del más fuerte”. La legitimación del sistema de castas en donde el paso de una casta a otra es presentado como posibilidad cuando no es más que una ilusión. Eso es lo que en realidad se desea.

  32. Antonio

    Basandome en el gráfico, lo único que veo es como los dos primeros quintiles le financian la educación universitaria gratuita no completada al cuarto quintil, mas pudiente.

  33. Lucía BD

    Me encantó!!! Un talento enorme para poner en palabras el sentimiento que tenemos un montón. Recalco la última sección, clarísimo como lo expresaste.

  34. Marco

    Conozco gente que cree que si sus padres hubieran tenido más plata serían más exitosos. Conozco gente que cree que si hubiera ganado tal o cual político, les iría mejor. Otros que creen que si hubieran ganado la lotería, serían más felices.

    Pero hasta ahora, no conocí a nadie que crea que si se hubiera esforzado menos estaría mejor de lo que está.

    Es la meritocracia una ley universal que comanda nuestros destinos con certeza absoluta? Por supuesto que no. Hay miles de variables involucradas…
    Pero yo no dudo un segundo de que hay correlación entre mi esfuerzo y el de mis padres en su momento y mis posibilidades actuales.
    No entiendo la alternativa a la meritocracia.

    • Lula

      Marco, lo que decís refleja bastante lo que pienso y lo que me gustaría que me expliquen para terminar de cerrar mi idea.
      Me hace mucho ruido el concepto de meritocracia tomado como política pública, lo entiendo, comparto que no todos partimos de la misma base, que es injusto y como todas esas variables afectan, pero al igual que vos, creo que nadie puede pensar que si se hubiera esforzado menos estaría mejor o igual de lo que está.
      Espero la autora pueda aclararnos un poco esto, porque realmente me interesaría saber su opinión al respecto.
      Saludos!

    • Sol Minoldo

      Hola Marco, no entiendo muy bien a qué apuntas cuando decís “no conocí a nadie que crea que si se hubiera esforzado menos estaría mejor de lo que está”. La nota no lo dice tampoco. De hecho, arranca con una historia en la que muestra que con idénticas circunstancias, tres personas consiguen diferentes logros debido a sus decisiones y esfuerzos. Y la nota no plantea que esa historia sea falsa, sino que cuestiona que pueda aplicarse ese parámetro al comparar diferentes individuos en sociedades desiguales. En tu frase vos estás comparando un individuo con sí mismo. Es decir, “mismo individuo ” que “con mas esfuerzo mas logros” y “con menos esfuerzo menos logros”. Y si es el mismo individuo, se cumple lo de condiciones idénticas. Entonces eso no entra en conflicto con lo argumentado en la nota.
      Tampoco la nota habla de una “alternativa” a la meritocracia. Acá lo que intento mostrar es que lo que generalmente se asocia con más meritocracia es todo lo contrario.

      • Marco

        Es cierto, no dijiste eso. Pero como la definición de meritocracia habla de forma de gobierno basada en mérito, y vos en cambio hablás de una sociedad donde el éxito se debe únicamente al esfuerzo, supuse que era interpretación libre.
        Es en ese sentido en el que encaré mi comentario, respondiendo más a las conversaciones recientes que tuve sobre meritocracia con amigos que precisamente tu nota.
        Por eso escribí lo que escribí, como un contrapunto al enfoque cada vez más común de que tenemos lo que tenemos gracias a un político que nos lo dió.
        Pero creo entender lo que decis, y en gran medida coincido. El mundo es desigual y muy injusto. En lo que hago énfasis es en el enfoque como sujeto dentro de esa sociedad en vez de como un testigo externo.
        Es decir, cuando nací, la gran mayoría de las variables que pueden hacer a mi éxito estaban fijas: mi familia es mi familia, nací en tal lugar y con cierto poder adquisitivo. Entonces se plantean dos alternativas, o reniego de lo que “me tocó” y exijo que se iguale el terreno, o acciono las variables que están en mi poder. Una de las pocas que me quedan es mi esfuerzo, y por eso debe ser la que voy a accionar. Y si no lo logro totalmente para mi persona, al menos le allanaré un poco el camino a mis hijos. Y si alguien viene a decirme que esto se lo debo a tal o cual presidente, lo saco a patadas.
        Te pido disculpas si introduje un debate externo al que deseabas plantear.

  35. Manuel

    Sol, increible articulo.

    Por curiosidad, llegaste a leer “Self-ownership, freedom and equality” de G. Cohen?

    Creo que este es otro de esos debates que seria imposible llegar a una conclusion o una verdad.

    Pertenecen a ese grupo de planteos eticos que sufren de una especie de paradoja sorites. Un poquito mas no tendria que molestarnos, pero llega un punto que nos molesta.

  36. Fernando

    Me gustó mucho el artículo!. Después de leerlo (junto con los comentarios), llegue a la siguiente conclusión:
    “Por más duro que aprietes el acelerador y estudies las curvas y a tus rivales, no vas a ganar la carrera en un Fitito (Fiat 600) si los otros van en un F1”.
    Algunos argumentan que está bien que sea así, que algo hicieron para tener un F1. Otros dicen que hay que sacarle los F1 (sin considerar el como lo obtuvieron) y dárselos a los que corren en Fititos (por más que no se los “merezcan”). Algunos creen que lo mejor es vender los F1 y los Fititos y que corramos todos en VW Gol. No se cual es la solución, pero al menos hay que sincerarse y aceptar que así como está, la mayoría de los participantes no está en igualdad de oportunidades para ganar la carrera (y espero no estar equivocado al afirmar que por ahí apuntaba el artículo).
    La pregunta que me surge es: ¿Porque corremos la carrera en vez de irnos a pasear en el Fitito?

  37. Ed

    Solo me hace ruido una cosa:
    Dejando de lado las claras diferencias de los casos extremos (primer y quinto cuartil), osea, analizando los 3 del medio, la diferencia entre el porcentaje que termina estudios universitarios (que podria decirse es el “exito maximo” academicamente) es muy poca, lo que sugiere que dentro de ciertos limites no extremos de desigualdad de condiciones el exito SI depende del esfuerzo de cada uno. Que opinas al respecto? Crees que podria establecerse un “rango” de condiciones desiguales dentro de las cuales funcione una verdadera meritocracia?
    Saludos y felicidades por un excelente articulo!

  38. Estudiante de Sociología

    La meritocracia no solo no es una realidad social, tampoco es un proyecto de transformación de la sociedad al que se apunte seriamente.

    La meritocracia no es nada más que un elemento del discurso político de los sectores dominantes. Es un arma ideológica que se destina a lograr el consenso de los dominados con el actual estado de cosas: unos pocos se apropian con la gran mayoría de la riqueza social y los muchos se quedan con el resto.

    La principal victoria del discurso meritocrático no es celebrar el mérito y promover una cultura del esfuerzo. Es lograr que el del medio, el que “se rompió el lomo” para tener una casita, un auto, etc., no cuestione la obscena acumulación de riquezas de los de arriba, sino que cuestione al de abajo por vago, por no esforzarse, por ser pobre porque quiere.

  39. Horacio

    Muy buen artículo, Pablo creo que la base para cualquier salida evolutiva como sociedad está en ese concepto “Que la grieta cierre con la gente adentro.” incluyendo absolutamente a “todos” los que tenemos un pensamiento afín y los que no.
    Gracias, un futuro con más equidad es posible.

  40. Emilio Colombero

    Muy buen artículo. De pie aplaudo.
    No sólo que la meritocracia es inalcanzable por definición, es inalcanzable culturalmente.
    ¿Cómo alguien de menor status quo podría incorporarse a las cúpulas que manejan el mundo? Salvo excepciones contadas con los dedos, la “acomodocracia” reina y es impenetrable por los que miramos de abajo. Nos tenemos que conformar con debatir filosóficamente en los comentarios de un post de una página de cuarta. (ironic said)

    Saludos y felicitaciones por el laburón que hacen!

  41. Ricardo Stuven

    “El paradigma meritocrático dominante de las culturas occidentales altamente competitivas se basa en la creencia de que el éxito se debe principalmente, si no exclusivamente, a cualidades personales como el talento, la inteligencia, las habilidades, el esfuerzo o la toma de riesgos. A veces, estamos dispuestos a admitir que un cierto grado de suerte también podría desempeñar un papel en la obtención de un éxito material significativo. Pero, de hecho, es bastante común subestimar la importancia de las fuerzas externas en las historias individuales de éxito.

    Es bien sabido que la inteligencia o el talento exhiben una distribución gaussiana entre la población, mientras que la distribución de la riqueza –considerada un indicador de éxito– sigue típicamente una ley potencial (ley de Pareto). Tal discrepancia entre una distribución normal de las entradas, con una escala típica, y la distribución invariante de la escala de las salidas, sugiere que algún ingrediente oculto está trabajando tras bambalinas.

    En este trabajo [*], con la ayuda de un modelo muy simple basado en agentes, sugerimos que tal ingrediente es simplemente aleatorio. En particular, demostramos que, si bien es cierto que es necesario algún grado de talento para tener éxito en la vida, casi nunca las personas más talentosas alcanzan los niveles más altos de éxito, siendo superadas por individuos mediocres pero notablemente más afortunados.

    Hasta donde sabemos, este resultado contrario a la intuición –aunque sugerido entre líneas en una vasta literatura– se cuantifica aquí por primera vez. Arroja nueva luz sobre la eficacia de evaluar el mérito sobre la base del nivel de éxito alcanzado y subraya los riesgos de distribuir honores o recursos excesivos a personas que, a fin de cuentas, podrían haber tenido simplemente más suerte que otras.

    […]

    El modelo muestra la importancia, a menudo subestimada, que revisten los acontecimientos afortunados para determinar el nivel final de éxito individual. Dado que las recompensas y los recursos se suelen dar a aquellos que ya han alcanzado un alto nivel de éxito, considerado erróneamente como una medida de competencia/talento, este resultado es incluso un desincentivo más perjudicial, causando una falta de oportunidades para los más talentosos. Nuestros resultados son una advertencia contra los riesgos de lo que llamamos la “meritocracia ingenua” que, subestimando el papel del azar entre los determinantes del éxito, a menudo no concede honores y recompensas a las personas más competentes.

    En este sentido, se han investigado diferentes escenarios para discutir estrategias más eficientes capaces de contrarrestar el impredecible papel de la suerte y dar más oportunidades y recursos a los más talentosos, un propósito que creemos debería ser el objetivo de un enfoque meritocrático real. Estas estrategias también han demostrado ser las más beneficiosas para toda la sociedad, ya que tienden a aumentar la diversidad en la investigación y, de este modo, también fomentan la innovación.”

    [*] Talent vs Luck: the role of randomness in success and failure https://arxiv.org/abs/1802.07068


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