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La lengua degenerada

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¿Tiene sentido hablar con lenguaje inclusivo? ¿Afecta nuestra percepción de la realidad?

Van dos peces jóvenes nadando juntos y sucede que se encuentran con un pez más viejo que viene en sentido contrario. El pez viejo los saluda con la cabeza y dice: “Buenos días, chicos, ¿cómo está el agua?”. Los dos peces jóvenes nadan un poco más y entonces uno mira al otro y dice: “¿Qué demonios es el agua?”

David Foster Wallace – This is Water

 

Cuando el escritor David Foster Wallace dio un discurso frente a los egresados de la Kenyon College comenzó contando esta historia de los peces. Su intención era simplemente recordarle al auditorio que todos vivimos en una realidad que, a fuerza de rodearnos, a la larga termina volviéndose invisible. Y que sólo la percibimos cuando se convierte en algo disruptivo, en un estorbo en nuestro camino: el conductor que nos cruza el auto en la esquina, el empleado que exige otro trámite para completar una solicitud, la palabra mal escrita: sapatilla, uevo, todxs. Mientras tanto, las cosas de las que más seguros solemos estar terminan demostrando ser aquellas sobre las que más nos equivocamos. Por ejemplo, el castellano:

Todos los que nacimos y fuimos criados en el mundo hispanohablante tenemos, rápido y pronto, certezas sobre cómo funciona el castellano porque es la lengua que aprendimos intensamente durante nuestros primeros años de vida. Y en algún punto no nos equivocamos. Incluso si nos preguntasen qué es el castellano podríamos responder en un parpadeo: “es nuestra lengua materna”. Pero esa respuesta no estaría dando cuenta de la verdadera naturaleza del asunto, porque en definitiva: ¿Qué demonios es la lengua?

Eso, ¿qué demonios es la lengua?

Tal como el agua de los peces, la lengua es un poco todo. Mejor dicho, en todo está la lengua, dado que, una vez que la adquirimos, nunca más dejamos de usarla para pensar el mundo que nos rodea. Sin embargo, si tenemos que elegir una entre muchas definiciones, diremos que la lengua es un fenómeno social. Ocurre siempre con relación a un ‘otro’, a una comunidad con la que establecemos convenciones respecto a qué significan las palabras y cómo significan esas palabras. En este sentido, vale decir que nos pertenece a todos los que la hablamos. Y, en el caso de la lengua castellana, a la Real Academia Española (RAE).

¡Momento! ¿Por qué a la Real Academia Española? No parece muy lógico que la segunda lengua más hablada del globo (después del chino y antes del inglés) sea tan celosamente protegida por unos pocos señores enfurruñados. Pero menos sentido tiene cuando uno piensa que estos señores a veces se paran como caballeros templarios protegiendo algo que nadie, absolutamente nadie, está atacando.

Ah, ¿cómo? ¿Nuestros jóvenes no son como los peces descuidados y rebeldes? ¿No van por la vida con una promiscuidad lingüística escandalosa, escribiendo ke, komo, xq o todes? Sí, muchos sí. Los lectores se preguntarán cómo puede ser que permitamos semejante atropello.

Resulta que la lengua no es una foto, es una película en movimiento. Y la Real Academia Española no dirige la película, sólo la filma. A eso llamamos ‘gramática descriptiva’, que es el trabajo de delimitar un objeto de estudio (en este caso lingüístico) y dar cuenta de cómo ocurre más allá de las normas. Por eso, cuando un uso se aleja de lo que indican los manuales de la escuela, si es llevado a cabo por suficiente cantidad de personas y se hace lugar en determinados espacios, la RAE acaba incorporándolo al diccionario. Ese es su trabajo descriptivo. Luego informa al público y ahí todos horrorizados ponemos el grito en el cielo porque cómo van a admitir ‘la calor’ si es obvio, requete obvio, que el calor es masculino. Es EL calor.

¿Esto significa que podamos hacer lo que se nos antoja con la lengua? No. Hay cambios que el sistema simplemente no tolera. Uno puede comprarse todas las témperas del mundo y mezclarlas a su placer, pero no puede imaginar un nuevo color. Algunas partes de la lengua funcionan de la misma manera: por ejemplo, no es posible pensar el castellano sin categoría de sujeto (ese que en la escuela había que marcar separado del predicado y cuando no estaba se le ponía ‘tácito’ al costado de la oración). ¿Es culpa de la Real Academia que no nos deja? No, esta vez la pobre no hizo nada, es el sistema mismo del castellano el que no nos deja. Es simplemente imposible.

Pero entonces, si podemos usar la lengua como queramos e igual no se va a romper, ¿por qué hace falta tomarse el trabajo de formular normas y leyes? La gramática que no es descriptiva, la que se encarga de definir qué está bien y qué está mal, se llama gramática normativa y existe por una razón: las normas son necesarias para poder analizar una lengua, sistematizarla y enseñarla mejor a las siguientes generaciones.

Lo importante en este punto es comprender que el castellano no puede ser atacado, o que en todo caso sabe defenderse solo (se dobla y se adapta como el junco, pequeño saltamontes) porque está en permanente movimiento. Cada generación cree que la lengua de sus padres es pura y prístina mientras que la de sus hijos es una versión degenerada de aquella. Pero antes de hablar castellano rioplatense hablábamos otra variante del castellano moderno. Y antes de eso, hablábamos el castellano de Cervantes, y antes de eso las lenguas romances que fermentaron con la disolución del Imperio Romano, y antes de eso latín vulgar y antes del latín vulgar pululaban las lenguas indoeuropeas y antes de eso vaya uno a saber qué. Lo único que podemos saber a ciencia cierta es que la versión más pura, prístina y primigenia de cualquier lengua son unos gruñidos apenas articulados en el fondo de una caverna.

Las Glosas Emilianenses son uno de los registros más antiguos que tenemos del castellano. Se trata de anotaciones al margen en un códice escrito en latín, hechas por monjes del Siglo X u XI, para clarificar algún pasaje. Como se ve al costado, gracias a la glosa ahora el pasaje quedó clarito clarito.

Sirva como ejemplo la siguiente curiosidad: los españoles que llegaron a América durante la Conquista todavía utilizaban el voseo en sus dos vertientes: como forma reverencial y de confianza. Decían “Vuestra Majestad” o decían, por ejemplo, “¿Desto vos mesmo quiero que seáis el testigo, pues mi pura verdad os hace a vos ser falso y mentiroso?” (porque aguante citar el Quijote). Ese ‘vos’ arraigó en América, en parte a través de la literatura y en parte porque los españoles lo usaban reverencialmente entre ellos como modo de diferenciarse de los nativos. El tiempo pasó y hoy millones de personas lo usamos sin ningún tipo de reverencia ni distinción de clase, sin embargo, el voseo comenzó a desprestigiarse en el siglo XVI en la mismísma España, donde el castellano se decantó por el ‘tú’ sin que a nadie se espantara por eso. Lo cual demuestra que la lengua está en permanente cambio, pero ocurre tan lentamente que nos genera la sensación de permanecer detenida. Indignarse por ello sería como si los pececitos de la historia de Foster Wallace se indignasen porque el agua, que hasta recién ni sabían que existía, los está mojando.

Ahora bien, si llegado este punto los lectores de esta nota han aceptado las nociones básicas sobre el funcionamiento de la mismísima lengua que están leyendo, es momento de confesar que ha sido todo parte de una estratagema introductoria. Es hora de cruzar al otro lado del espejo y hablar de un tema un poco más controversial: el lenguaje inclusivo.

Bienvenides a la verdadera nota, estimades lecteres.

Las formas del agua

Una de las capacidades más poderosas de cualquier lengua es la capacidad de nombrar. Poner nombres, categorizar, implica ordenar y dividir. Y desde que nacemos (incluso antes), las personas somos divididas en varones y mujeres. Nos nombran en femenino o masculino, se refieren a nosotres utilizando todos los adjetivos en un determinado género. Muchísimo antes de que nuestro cuerpo tenga cualquier tipo de posibilidad de asumir un rol reproductivo, aprendemos que es diferente ser varón o mujer, y nos identificamos con los unos o las otras. Los nenes no lloran, las nenas no juegan a lo bestia ensuciándose todas. Para cuando podemos responder ‘qué queremos ser cuando seamos grandes’, nuestras preferencias, auto proyecciones y deseos ya tienen una enorme carga de los esquemas simbólicos que nos rodean.

A esa inmensa construcción social, que se erige sobre la manera en que la sociedad da importancia a ciertos rasgos biológicos (en este caso relacionados con los órganos sexuales y reproductivos), es a lo que refiere el concepto de ‘género’. Lo que los estudios sobre el tema han teorizado y documentado es que la división de géneros no es una división neutral, sin jerarquías: por el contrario, las diferentes características y los diferentes mandatos que se atribuyen a una persona según su género devienen, a su vez, en desigualdades que giran, spoiler alert, en torno a una predominancia de los individuos masculinos.

Haber identificado que esas desigualdades tienen su correlato en el modo en el que hablamos es lo que motivó, unas cuantas décadas atrás, que se plantee desde el feminismo y desde algunos ámbitos académicos y oficiales la importancia de revisar el uso del lenguaje sexista. ¿Qué es el lenguaje sexista? Es nombrar ciertos roles y trabajos sólo en masculino; referirse a la persona genérica como ‘el hombre’ o identificar lo ‘masculino’ con la humanidad; usar las formas masculinas para referirse a ellos pero también para referirse a todes, dejando las formas femeninas sólo para ellas; nombrar a las mujeres (cuando se las nombra) siempre en segundo lugar.

Las indeseables consecuencias de esta desigualdad lingüística se traducen en lo que el sociólogo Pierre Bourdieu define como ‘violencia simbólica’, y esto nos sirve para comprender uno de los mecanismos que perpetúan la relación de dominación masculina.

La violencia simbólica tiene que ver con que nos pensemos a nosotres mismes, al mundo y nuestra relación con él, con categorías de pensamiento que, de algún modo, nos son impuestas, y que coinciden con las categorías desde las que le dominader define y enuncia la realidad. Se produce a través de los caminos simbólicos de la comunicación y del conocimiento, y consigue que la dominación sea naturalizada. Su poder reside precisamente en que es ‘invisible’. De nuevo, como el agua, se vuelve parte de la realidad y ni nos damos cuenta que está ahí.

Pero la violencia simbólica de la que habla Bourdieu no constituye, como a veces se malinterpreta, una dimensión opuesta a la violencia física, ‘real’ y efectiva. Es, en realidad, un componente fundamental para la reproducción de un sistema de dominio donde les dominades no disponen de otro instrumento de conocimiento que aquel que comparten con les dominaderes, tanto para percibir la dominación como para imaginarse a sí mismes. O, mejor dicho, para imaginar la relación que tienen con les dominaderes.

Revertir esto requiere algo así como una ‘subversión simbólica’, que invierta las categorías de percepción y de apreciación de modo tal que les dominades, en lugar de seguir empleando las categorías de les dominaderes, propongan nuevas categorías de percepción y de apreciación para nombrar y clasificar la realidad. Es decir, proponer una nueva representación de la realidad en la cual existir.

Existir a través del lenguaje

Pero la sociología no está sola en esto: desde el palo de la lingüística, en los años ‘50 vio la luz una teoría que proponía que la lengua ‘determinaba’ nuestra manera de entender y construir el mundo o, por lo menor, modelaba nuestros pensamientos y acciones. Era la famosa teoría Sapir-Whorf.

Durante mucho tiempo, la idea de que la lengua que hablamos podía moldear el pensamiento fue considerada en el mejor de los casos incomprobable y, con más frecuencia, sencillamente incorrecta. Pero lo cierto es que la discusión se mantenía principalmente en el plano de la reflexión abstracta y teórica. Con la llegada de nuestro siglo resurgieron las investigaciones acerca de la relatividad lingüística y, de la mano, comenzamos a disponer de evidencias acerca de los efectos de la lengua en el pensamiento. Diferentes investigaciones recolectaron datos alrededor del mundo y encontraron que las personas que hablan diferentes lenguas también piensan de diferente manera, y que incluso las cuestiones gramaticales pueden afectar profundamente cómo vemos el mundo.

Todo muy lindo ¿Y la evidencia?

Para empezar, Daniel Cassasanto y su equipo encontraron evidencia, como resultado de 3 experimentos, de que las metáforas espaciales (las del tipo ‘la espera se hizo muy larga’) en nuestra lengua nativa pueden influenciar profundamente el modo en que representamos mentalmente el tiempo. Y que la lengua puede moldear incluso procesos mentales ‘primitivos’ como la estimación de duraciones breves.

Y no fueron les úniques, otros equipos, como este, este, este, este y este, encontraron que la lengua con la que hablamos tiene mucho que ver con la forma en que pensamos en el espacio, el tiempo y el movimiento. Por otro lado, un estudio de Jonathan Winawer y su equipo aporta que las diferencias lingüísticas también provocan diferencias al momento de distinguir colores: es más fácil para une hablante distinguir un color (de otro) cuando existe una palabra en su idioma para nombrar ese color que cuando no existe esa palabra. Quien quiera celeste, que lo pronuncie.

Arriba se ven los 20 tonos de azul utilizados en el estudio sobre la capacidad de distinguir colores según la lengua hablada por los participantes. Abajo de la paleta completa vemos un ejemplo de la imagen del ejercicio: los sujetos debían distinguir cuál de los dos cuadrados de abajo era idéntico al de arriba. A partir de Winawer.

Pero ¿no estábamos hablando de género? Sí, sí, a eso vamos:

Se supone que el género de una palabra (masculino/femenino) no siempre diferencia sexo. Lo hace en algunos sustantivos como señor y señora, perro y perra, carpintero y carpintera, que remiten siempre a seres animados y sexuados. Pero, en general, el género en la mayoría de las palabras no es algo que se agrega al significado, es inherente a la palabra misma y sirve para diferenciar otras cosas: diferencia tamaño en cuchillo y cuchilla, diferencia la planta del fruto en manzano y manzana, diferencia al individual del plural en leño y leña. En ese caso, se las considera palabras diferentes y no variaciones de una misma palabra. Otras veces, ni siquiera sirve para diferenciar nada porque muchas palabras tienen su forma en femenino y no existen en masculino, y viceversa. En esos casos, el género sólo sirve para saber cómo usar las otras palabras que rodean y complementan a esa palabra. Por ejemplo ‘teléfono’ existe sólo en masculino. No es posible decir ‘teléfona’, y sin embargo necesitamos ese masculino para saber decir que el teléfono es ‘rojo’ y no ‘roja’.

O sea que el género funciona de muchas formas en castellano y no solamente como un binomio para decidir si las cosas son de nene o de nena. Pero lo que vuelve verdaderamente interesante el asunto, por muy gramátiques que queramos ponernos en el análisis, es que el género del castellano tiene siempre una carga sexuada, aunque remita a simples objetos. ¡No puede ser! ¿Puede ser?

Sí, puede ser

Webb Phillips y Lera Boroditsky se preguntaban si la existencia de género gramatical para los objetos, presente en idiomas como el nuestro pero no en el inglés, tenía algún efecto en la percepción de esos objetos, como si realmente tuviesen un género sexuado. Para resolverlo, diseñaron algunos experimentos con hablantes de castellano y alemán, dos lenguas que atribuyen género gramatical a los objetos, pero no siempre el mismo (o sea que el nombre de algunos objetos que son femeninos en un idioma, son masculinos en el otro). Los resultados de 5 experimentos distintos mostraron que las diferencias gramaticales pueden producir diferencias en el pensamiento.

En uno de esos experimentos buscaron poner a prueba en qué medida el hecho de que el nombre de un objeto tuviese género femenino o masculino llevaba a les hablantes a pensar en el objeto mismo como más ‘femenino’ o ‘masculino’. Para ello les pidieron a les participantes que calificaran la similitud de ciertos objetos y animales con humanes varones y mujeres. Se eligieron siempre objetos y animales que tuvieran géneros opuestos en ambos idiomas y las pruebas fueron realizadas en inglés (un idioma con género neutro para designar objetos y animales) a fin de no sesgar el resultado. Les participantes encontraron más similitudes entre personas y objetos/animales del mismo género que entre personas y objetos/animales de género distinto en su idioma nativo.

En otro estudio de Lera Boroditsky se hizo una lista de 24 sustantivos con género inverso en castellano y alemán, que en cada idioma eran la mitad femeninos y la mitad masculinos. Se les mostraron los sustantivos, escritos en inglés, a hablantes natives de castellano y alemán, y se les preguntó sobre los primeros tres adjetivos que se les venían a la mente. Las descripciones resultaron estar bastante vinculadas con ideas asociadas al género. Por ejemplo, la palabra llave es masculina en alemán. Les hablantes de ese idioma describieron en promedio las llaves como duras, pesadas, metalizadas, útiles. En cambio, les hablantes de castellano las describieron como doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas. A la inversa, la palabra puente es femenina en alemán y les hablantes de ese idioma describieron los puentes como hermosos, elegantes, frágiles, bonitos, tranquilos, esbeltos. Les hablantes de castellano dijeron que eran grandes, peligrosos, fuertes, resistentes, imponentes y largos.

También los resultados de María Sera y su equipo encontraron que el género gramatical de los objetos inanimados afecta las propiedades que les hablantes asocian con esos objetos. Experimentaron con hablantes de castellano y francés, dos lenguas que, aunque usualmente coinciden en el género asignado a los sustantivos, en algunos casos no lo hacen. Por ejemplo, en las palabras tenedor, auto, cama, nube o mariposa. Se les mostró a les participantes imágenes de estos objetos y se les pidió que escogieran la voz apropiada para que cobrara vida en una película, dándoles a elegir voces masculinas y femeninas para cada uno. Los experimentos mostraban que la voz elegida coincidía con el género gramatical de la palabra con la que se designa a ese objeto en el idioma hablado por le participante.

Como si todo esto fuera poco, Edward Segel y Lera Boroditsky también señalan que puede verificarse la influencia del género gramatical en la representación de ideas abstractas analizando ejemplos de personificación en el arte, en la que se da forma humana a entidades abstractas como la Muerte, la Victoria, el Pecado o el Tiempo. Analizando cientos de obras de arte de Italia, Francia, Alemania y España, encontraron que en casi el 80% de esas personificaciones, la elección de una figura masculina o femenina puede predecirse por el género gramatical de la palabra en la lengua nativa de le artista.

Cuando la idea abstracta personificada tenía género gramatical femenino en la lengua de le artista, fue personificado como mujer en 454 casos de un total de 528. Es decir, se produjo congruencia del género gramatical con el de la personificación en el 85% de las obras. Cuando tenía género gramatical masculino, fue personificado como varón en 143 casos de 237 (60%).

Blancanieves y los siete mineros estereotípicamente masculinos

Hasta acá todo bien: hay una relación entre pensamiento y lengua, hay una vinculación entre género y sexo en la mente de les hablantes y hay evidencia al respecto. Pero puntualmente, ¿puede la lengua tener un efecto sobre la reproducción de estereotipos sexistas y relaciones de género androcéntricas (es decir, centradas en lo masculino)?

Bueno, sí. Por ejemplo, Danielle Gaucher y Justin Friesen se preguntaron si la lengua cumple algún rol en la perpetuación de estereotipos que reproducen la división sexual del trabajo. Para responderse, analizaron el efecto del vocabulario ‘generizado’ empleado en materiales de reclutamiento laboral. Encontraron que los avisos utilizaban una fraseología masculina (incluyendo palabras asociadas con estereotipos masculinos, tales como líder, competitivo y dominante) en mayor medida cuando referían a ocupaciones tradicionalmente dominadas por hombres antes que en áreas dominadas por mujeres. A la vez, el vocabulario asociado al estereotipo de lo ‘femenino’ (como apoyo y comprensión) surgía en medidas similares de la redacción tanto de anuncios para ocupaciones dominadas por mujeres como para las dominadas por varones.

Los anuncios laborales para ocupaciones dominadas por varones contenían más palabras estereotipadamente masculinas que los anuncios para ocupaciones dominadas por mujeres. En cambio, no había diferencia en la presencia de palabras estereotipadamente femeninas en ambos tipos de ocupaciones.

Por otro lado encontraron que, cuando los anuncios incluían más términos masculinos que femeninos, les participantes tendían a percibir más hombres dentro de esas ocupaciones que si se usaba un vocabulario menos sesgado, independientemente del género de le participante o de si esa ocupación era tradicionalmente dominada por varones o por mujeres. Además, cuando esto ocurría, las mujeres encontraban esos trabajos menos atractivos y se interesaban menos en postularse para ellos.

El equipo de Dies Verveken realizó tres experimentos con 809 estudiantes de escuela primaria (de entre 6 y 12 años) en entornos de habla de alemán y holandés. Indagaban si las percepciones de les niñes, sobre trabajos estereotípicamente masculinos, pueden verse influidas por la forma lingüística utilizada para nombrar la ocupación. En algunas aulas presentaban las profesiones en forma de pareja (es decir, con nombre femenino y masculino: ingenieros/ingenieras, biólogos/biólogas, abogados/abogadas, etc.), en otras en forma genérica masculina (ingenieros, biólogos, abogados, etc.). Las ocupaciones presentadas eran en algunos casos estereotipadamente ‘masculinas’ o ‘femeninas’ y en otros casos neutrales. Los resultados sugirieron que las ocupaciones presentadas en forma de pareja (es decir, con título femenino y masculino) incrementaban el acceso mental a la imagen de mujeres trabajadoras en esas profesiones y fortalecían el interés de las niñas en ocupaciones estereotipadamente masculinas.

Estos son sólo algunos de los muchos estudios realizados. Si algune se quedara con ganas de más, otros estudios (como este, este, este o este) añaden evidencia sobre cómo les niñes interpretan como excluyentes los títulos de oficios o profesiones marcados por género y cómo, en general, el uso de un pronombre masculino para referirse a todes favorece la evocación de imágenes mentales desproporcionadamente masculinas. O incluso, cómo esos genéricos no tan genéricos pueden tener efectos sobre el interés y las preferencias por ciertas profesiones y puestos de trabajo entre las personas del grupo que ‘no es nombrado’, llevando a que puedan autoexcluirse de entornos profesionales importantes.

¿Y entonces qué hacemos?

Es en esta línea que puede comprenderse mejor la relevancia de los esfuerzos del feminismo por introducir usos más inclusivos de la lengua. Muchos se han ensayado, empezando por la barrita para hablar de los/as afectados/as, los/as profesores/as, los/as lectores/as. Pero esta solución tiene algunos problemas. Primero, la lectura se tropieza con esas barritas que saltan a los ojos como alfileres. Por otro lado, supone que la multiplicidad de géneros del ser humano puede reducirse a un sistema binario: o sos varón, o sos mujer.

Otras soluciones fueron incluir la x (todxs) o la arroba (tod@s) en lugar de la vocal que demarca género, pero la arroba era demasiado disruptiva ya que no pertenece al abecedario y además rompe el renglón de una manera distinta al resto de los signos. La x, por otro lado, sigue utilizándose, pero al igual que la arroba, plantea un problema fonético importante ya que nadie sabe muy bien cómo debe pronunciarla. Hay quienes (por ejemplo, la escritora Gabriela Cabezón Cámara) ven en ello una ventaja: lo disruptivo, lo que incomoda, es justamente lo que atrae las miradas sobre el problema de género que ese uso de la lengua busca denunciar, es la huella de una pelea, la marca de una puesta en cuestión.

Hasta ahora, la propuesta que parece tener mejor proyección a futuro para ser incorporada sin pelearse demasiado con el sistema lingüístico es el uso de la e como vocal para señalar género neutro. Como el objetivo es dejar de referirnos a todes con palabras que sólo nombran a algunes, no necesitamos usarla para referirnos a absolutamente todo, es decir: no vamos a empezar a sentarnos en silles ni a tomarnos le colective cada mañane. Pero si estamos hablando de personas (u otres seres animades a les que les percibimos una identidad de género), nos habilita una posibilidad para hablar de manera verdaderamente inclusiva. De todos modos, esta tampoco es una solución libre de problemas: implica entre otras cosas la creación de un pronombre neutro (‘elle’) y de un determinante (‘une’). Pero excepciones más raras se han hecho y aquí estamos todavía, comiendo almóndigas entre los murciégalos.

Algunas voces que patalean indignadas contra estas iniciativas señalan que esas propuestas ‘destruyen el lenguaje’. Y no falta la apelación a la autoridad: es incorrecto porque lo dice la Real Academia Española. Pero, como le lecter ya sabe, lo que diga la Real Academia Española sobre este tema nos tiene sin cuidado. Con todo respeto. Muy lindo el diccionario.

Otra de las fuertísimas resistencias a este tipo de propuestas es la de quienes sencillamente niegan que exista algún tipo de relación entre la lengua y los mayores o menores niveles de equidad de género. Aunque recién comentamos evidencias empíricas que sugieren que esa relación sí existe, se suele hacer referencia a la cuestión, también empírica, de que en aquellas regiones en las que se hablan lenguas menos sexuadas, por ejemplo con un genérico verdaderamente neutral, a menudo se verifica mayor inequidad de género que en otros países.

Un aporte interesante en esa línea es el trabajo de Mo’ámmer Al-Muhayir, que compara el árabe clásico, islandés y japonés, y muestra que el sexismo de la lengua no parece correlacionar con la inequidad de género. El árabe clásico utiliza el género femenino para los sustantivos en plural, sin importar el género de ese mismo sustantivo en singular. Y sin embargo, se trata de una de las lenguas más conservadoras del planeta, y en más de una de las sociedades en las que se habla (como Arabia Saudí o Marruecos), difícilmente podamos decir que hay igualdad de derechos entre hombres y mujeres. El islandés, por otra parte, es uno de los idiomas que menos cambios han sufrido a lo largo de los siglos, manteniéndose casi intacto debido a políticas de lenguaje sumamente conservadoras (no adquieren términos extranjeros sin antes traducirlos de alguna manera con raíces de palabras islandesas), y corresponde a una de las sociedades más avanzadas en cuanto al lugar que ocupa la mujer. Y el japonés directamente no tiene género gramatical, pero esta maravilla de la gramática inclusiva tiene lugar en el seno de una de las sociedades más estereotípicamente machistas que conocemos.

A partir de imagen de The economist, the glass ceiling index (o sea, el índice de techo de cristal, que mide equidad de género en el mercado de trabajo).

Sin embargo, la investigación empírica aporta indicios de que los sustantivos ‘neutrales’ y los pronombres de lenguas sin división gramatical genérica pueden tener de todas formas un sesgo masculino encubierto. Así, aunque eviten el problema de una terminología masculina genérica, incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino. Esto supone, además, la desventaja de que ese sesgo no podría ser contrarrestado añadiendo deliberadamente pronombres femeninos o terminaciones femeninas, porque en esas lenguas esa forma simplemente no existe. Se dificultan entonces las iniciativas de ‘subversión simbólica’ de las que habla Bourdieu. Eso concluye, por ejemplo, el trabajo de Mila Engelberg a partir del análisis del finlandés, una lengua que incluye términos aparentemente neutros en cuanto al género pero que, en los hechos, connotan un sesgo masculino. Y al no poseer género gramatical, no existe la posibilidad de emplear pronombres o sustantivos femeninos para enfatizar la presencia de mujeres. La autora señala que esto podría implicar que el androcentrismo en lenguas sin género puede incluso aumentar la invisibilidad léxica, semántica y conceptual de las mujeres. Algo muy similar encuentra Friederike Braun en su estudio con la lengua turca, cuya falta de género gramatical no evita que les hablantes de turco comuniquen mensajes con sesgos de género.

Un hit argentino

Por muchas guías que se hayan publicado para el uso no sexista del lenguaje, al menos cuando se trata de la lengua castellana, la cuestión no está en absoluto resuelta. Desde lingüistas hasta ciudadanes de a pie, las resistencias son diversas. Que si duele en los ojos, si entorpece el habla, si es ‘correcto’, si conduce a abandonar la lectura del texto y el infaltable ‘es irrelevante’. Que la verdadera lucha debería centrarse en transformar ‘el mundo real’. Que la lengua sólo refleja relaciones que son ‘extralingüísticas’. Que modificar la lengua ‘por la fuerza’ sólo es una cuestión de ‘corrección política’ que desvía la atención del problema central y hasta lo enmascara. Pero les lecteres que hayan llegado a este punto habrán atravesado media nota escrita de forma tradicional y media nota escrita con lenguaje inclusivo, de modo que además de toda la evidencia expuesta sobre la relación entre lengua y pensamiento, podrán evaluar también cuán traumática ha sido (o no) la experiencia, y preguntarse dónde ancla verdaderamente el origen de esa resistencia, de esa desesperación por preservar intacta la lengua.

Mientras tanto, la disputa por el lenguaje continúa. Y de todas las formas que puede tomar este problema, acaso la más emblemática sea el uso de falsos genéricos, es decir, términos exclusivamente masculinos o femeninos, utilizados genéricamente para representar tanto a hombres como a mujeres, como cuando decimos ‘los científicos’: técnicamente podríamos estar refiriéndonos a científiques (varones, mujeres, etc.), aunque también diríamos ‘los científicos’ si quisiéramos referirnos sólo a los que son varones. En cambio, sólo usaríamos ‘las científicas’ para hablar de las que son mujeres.

Marlis Hellinger y Hadumod Bußmann explican que la mayoría de los falsos genéricos son masculinos y que los únicos idiomas conocidos en los que el genérico es femenino están en algunas lenguas iroquesas (Seneca y Oneida), así como algunas lenguas aborígenes australianas. En castellano, incluso los sustantivos comunes en cuanto al género, como ‘artista’ o ‘turista’, que se mantienen invariables sin importar si se refieren a un varón o una mujer, acaban señalando el género de lo que nombran a partir de las otras palabras que los complementan (adjetivos, artículos, etc.). Entonces, de nuevo, para referirnos a grupos mixtos, recurrimos al género que los nombra sólo a ellos. Tal vez los únicos genéricos genuinos que tenemos sean los llamados sustantivos epicenos como, por ejemplo, ‘persona’ o ‘individuo’, que no sólo van a mantenerse invariables (no hay ni persono ni individua) sino que ni siquiera tienen la posibilidad de marcar el género en el adjetivo (porque aunque una persona sea varón, nunca será ‘persona cuidadoso’, ni la mujer será ‘individuo cuidadosa’).

Pero un poco como lo que comentábamos arriba, un genérico con sesgo machista puede suponer un problema incluso más difícil de visibilizar y ‘subvertir’. Un hit argentino en este sentido es el debate por la palabra presidente:

Una nota de Patricia Kolesnikov recupera un breve diálogo en una mesa, en la cual un señor explicaba por qué está mal decir presidenta. Las razones gramaticales del señor eran inapelables: Presidente es como cantante. Aunque parece un sustantivo es otro tipo de palabra, un participio presente, o lo que quedó de los participios presentes del latín. Una palabra que señala a quien hace la acción: quien preside, quien canta. Justamente, no tiene género. ¿Vas a decir la cantanta?” Kolesnikov cuenta que hubo un momento de duda en la mesa, hasta que la escritora Claudia Piñeiro, con sabiduría de pez que conoce el agua, respondió: “¿Y sirvienta tampoco decís? ¿O presidenta no pero sirvienta sí?”

Anécdotas como esta nos recuerdan que la lengua es maleable y que apoyar o rechazar un uso disruptivo, que tiene por objeto reclamar derechos larga e injustamente negados, es una decisión política, no lingüística. Que si se busca un mundo más igualitario, la lengua no es una clave mágica para conseguirlo, pero tampoco se lo puede negar como espacio de disputa. Y que mientras las estadísticas de femicidios crecen y el sueldo promedio de las trabajadoras permanece por debajo del de ellos, conviene no indignarse si alguien mancilla un poquitito las blancas paredes del lenguaje.

 

Bancá Gato.

Ilustración:  Mariana Ruiz Johnson  

Hay 226 comentarios

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  1. Ivan

    Me gustó la nota. Lograron cambiar mi forma de ver todo esto de las @, las / y las e. Capaz no sea tan irrelevante como pensaba.

    Para leerlo, cuesta un poco al principio pero con el paso de los párrafos se va facilitando hasta hacerse idéntico al tradicional.

    Me quedó una pregunta: ¿Podemos decir persones e individues entonces?

    Un abrazo para todes!

    • Sol Minoldo

      Hola Ivan! muchas gracias por tu comentario :-)
      Con respecto a tu pregunta: Poder, podemos. Un poco la cuestión a preguntarse si hace falta, o sea, ‘para qué’.

      A propósito de cómo usarlo, dejo un texto en el que comparto algunas orientaciones que pueden ayudar a aclarar dudas: https://goo.gl/vcGjX

      Persona e individuo no son falsos genéricos, pero aun así podrían tener un sesgo.
      Si consideramos esa tendencia a proyectar el género gramatical en el significado de las palabras (incluso cuando hablamos de objetos!) y le sumamos el peso de la historia, es muy de esperar que ‘individuos’ cargue un sesgo masculino. Y capaz decir ‘individues’ podría llegar a servir como modo de llamar la atención dentro de esta lógica de lenguaje en disputa.
      Pero quizás en el caso de persona, la proyección del género gramatical femenino compense la histórica tendencia a pensar la humanidad como varones. Y de hecho, la palabra persona está recomendada en los manuales de escritura no sexista (por ejemplo, se sugiere hablar de personas mayores en lugar de adultos mayores).
      Saludos!

      • Valeria

        Yo me preguntaba lo mismo que Ivan, pero tu respuesta aún no me convence. De acuerdo con la parte de la nota donde explica que el genero asociado a la palabra genera una imagen mental del objeto visto con características femeninas o masculinas me hace pensar que las palabras del tipo “persona” también necesitan incorporarse al lenguaje inclusivo, y al contrario de lo que decís, no compensan la tendencia histórica de pensar la humanidad como varones… para ahora pensarlo como mujer, sino que siguen manteniendo la desigualdad y la imagen por diferenciación sexista, lo único que cambiaría ahora sería que en lugar de pensar a todo el conjunto de seres como un grupo con características principalmente masculinas (fuerte, grande y poderoso), estaríamos pensando a la humanidad como algo delicado, bello y armonioso. Creo que el error (es solo mi opinión) va en el hecho de querer compensar años de desigualdad volcando la balanza en la dirección contraria en lugar de tratar de colocarlo en un lugar equilibrado y sin ningún tipo de diferenciación.
        Del resto de la nota no se discute, estoy de acuerdo del papel que debe cumplir la RAE y de las implicancias que conlleva el lenguaje desde el momento en que comenzamos a pensar a través de el.
        PD.: Mi cerebro todavía se resiste a escribir “conjunte, grupe”… veremos hasta cuando!!, creo que al menos hasta que resuelva la duda que planteo en este comentario y sepa bien donde aplica.

        • Juan Cruz

          Hola Valeria!
          Sólo quería señalar que no es necesario escribir “conjunte” o “grupe”, esos sustantivos no refieren a seres animados o sexuados. En todo caso será “un conjunto de personas” o “un grupo de científiques” .
          El sustantivo conjunto o grupo está brindando información de tipo numérica y relacional, no de género.
          Abrazo!

        • Pedro Palacio

          Todo un análisis (quizás interesante) para que al final efectivamente la autora del artículo demuestre feminismo en la respuesta de que PERSONA podría quedarse en femenino para reivindicar a la mujer. Eso no es igualdad, esa elección arbitraria de qué SI y qué NO es claro sexismo.

      • Ivan

        PERSONAS:para mí los niños son Personas y como “orteguiano” lo son junto con su entorno ! Y ese conjunto es Inviolable, y no hay cuestión de género que excluya y lo serán hasta su último aliento en la vejez y luego lo será su memoria por quienes se acuerden, bien o mal, sin misticismos ni tanatofilia y la lengua es un instrumento, con capacidad de perversión o bondad, según se maneje y/o interprete…la diferencia de interpretación de adulto o persona puede quedar en el Código Civil, Penal,etc. “acepción social” , “persona hábil ¿?” … las triquiñuelas de la lengua y la Palabra.

  2. Leonardo

    Muy buena la nota… ¿Será política editorial y ahora cada vez que leamos una nota del gato vamos a terminar con la mandíbula de cocainómano de tanto pronunciar la e?

    Dos cosas. Primero: ¿por qué acosaderes si el sufijo que marca el género está en “-res” (acosadoras-acosadores)? Debería ser acosadores y habría una homonimia entre los sufijos masculino e inclusivo, cosa que la x resolvía mejor aunque era impronunciable.
    Segundo: otra complicación que suma el uso de la e es que genera una ambivalencia entre los pronombres les (dativo) y les (acusativo en su versión inclusiva). No sería, de todas formas, tan raro porque pasa lo mismo con te y nadie se confunde.

    De todas formas, como sabemos los que estudiamos la lengua, por más que debatamos y pensemos, solo el tiempo dirá.

    • Juan Cruz

      Hola Leonardo! Gracias por tu comentario.

      Sobre la política editorial de Gato por ahora no hay definiciones pero si leés las notas de los últimos tiempos verás que algunas cositas han ido cambiando =)

      Respecto a las consultas puntuales de lenguaje, entiendo que en el caso de ACOSADORES la división morfológica sería: [[[[ACOS] A] DOR] ES], siendo ACOS la raíz, A la vocal temática, DOR el sufijo derivativo y ES el sufijo flexivo. Olvidémonos del plural un momento. El género ya está inherente en ACOSADOR y si quisiéramos flexionarlo en femenino deberíamos agregar un sufijo A (ACOSADOR-A). De modo que la construcción morfológica que estamos proponiendo (teniendo en cuenta que los procesos morfológicos siempre ocurren en orden y no simultáneamente) es la siguiente: [[[[ACOS] A] DER] ES], siendo ACOSADER el singular al que se le agrega el sufijo de pluralidad ES.

      Sobre todo lo demás, no puedo más que estar 100% de acuerdo con vos.

      Abrazo!

      • Leonardo

        Gracias por la respuesta. Entiendo perfectamente la explicación (la había supuesto mientras leía)… La pregunta sería: ¿hay palabras en el español que marquen su género en otro lugar que no sea la flexión? (a excepción de las que lo tienen en su carga léxica).

        ¡Saludos! (¡Más notas sobre lingüística en el gato!)

      • Leonardo

        Una más y no jodo más. Creo que la resistencia que me genera en el momento de la lectura no pasa por ninguna de estas cosas sino por que los sustantivos con género inclusivo adquieren una forma muy similar a los verbos en subjuntivo. No puedo evitar dudar un microsegundo cada vez que ocurre.

        Ahora sí, fin.
        Gracias por leer. ¡Saludos!

      • Julieta

        El problema, creo yo, es que en el español el género nunca se marca con el sufijo derivativo. Intervenir ahí para agregar el género neutro implica una ruptura en el sistema que significa separarse del sistema lengua que está vigente hoy. El morfema /dor/ no marca género, porque es derivativo y si es derivativo no puede ser, también, flexivo.
        Igual, como elemento disruptivo, funciona más que bien, claro. Y, en realidad, ese pareciera ser el objetivo del uso inclusivo de la lengua.

        • Silvia

          Exactamente, Julieta. Es el mismo problema que yo veo. La e en el morfema flexivo no me es incómoda en absoluto, no es “romper la lengua”, pero sí en el momento en que la sintaxis se está rompiendo.

          A mí me parece sin embargo que por muy disruptivo que queramos que resulte el lenguaje ese es un límite que no deberíamos romper. Sería “acosadores”, y el neutro vendría marcado por el artículo “les”.

      • Pedrito

        Hola. Antes que nada quiero felicitarles porque me pareció excelente la nota. Refleja mi pensamiento casi al 100%.
        Y por qué digo “casi”? Porque me sigue sonando extraño esto mismo: “Lecteres”, “abusaderes”, e incluso “Presidente” y “sirviente”.
        En lo personal me había imaginado que al ser necesario agregar nuevas palabras al diccionario tales como “Le”, “Les” “Une”,”Elles”, etc. No me pareció descabellado modificar el uso masculino de aquellas palabras que de por si adoptan una forma neutral (inclusiva). Me refiero a que “Les lectores” ya está perfectamente armado. Lo que debería cambiarse sería el masculino a “Los lectoros” y así crear una regla que unifique lo masculino con “o”, lo femenino con “a” y lo neutral con “e”. De esta manera el singular sería “el lectoro” “la lectora” y “le lector” ya que de por sí la palabra “lector” tiene un valor digamos, neutral, en el lenguaje cotidiano actual.
        Del mismo modo usaría esta “regla” para agregarle géneros a palabras como “presidenta, presidente, presidento” o “Sirvienta, sirviente, sirviento”. Tal vez al principio cueste acostumbrarse, pero el lenguaje inclusivo requiere también una reestructuración de costumbres.

        Aclaro por las dudas que, obviamente no soy estudiante de letras ni mucho menos, sólo me parese extremadamente interesante la existencia de un lenguaje inclusivo y me parece que el mismo debe estar regulado de la mejor manera. Así que aquí les dejo mi aporte. Saludos.

        • Sol Minoldo

          Hola Pedrito, el problema de tu propuesta es que no subvierte la carga masculina que ya tiene el genérico de manera adquirida, debido a que históricamente su uso coincidió con el de la forma exclusivamente masculina. De hecho, crear un singular masculino podría tener un impacto político inverso al re visibilizar al género que ya ha históricamente acaparado todo el espacio. Por eso, desde el punto de vista del objetivo por el que avanzamos en este nuevo uso de la lengua, sería más conveniente modificar el singular genérico, y crear el neutral (por ejemplo lecter). Además, el paso por nuestra vida de los usos de x y arrobas nos dan una cierta intuición de cuál es la letra que deberíamos reemplazar para sustraer la carga masculina de la palabra, y es allí donde ponemos la e también. Saludos!

        • Gabriel Patiño

          Me hacía el mismo ruido leer ‘lecteres’.

          Sin buscar demasiadas pruebas me suena que son menos las palabras que terminan con ‘i’ o ‘u’.

          Con u suena medio raro: lectorus, acosadorus…

          Pero con i no esta tan mal: lectoris, acosadoris.
          Incluso algunas palabras que vienen del latin tienen un plural que termina en i (o estoy mezclando el inglés?): virus/viri, cactus/cacti.

          Otra curiosidad es que al leer las palabras con ‘e’ me las imaginaba en masculino. Sera porque ese es mi genero? A las mujeres les pasa al revés?

          • Julieta

            Como solución, me gusta la de Pedrito y unificar: e es neutro, o es masculino, a es femenino. Digamos que si pudiéramos transformar voluntariamente la lengua, esa sería mi opción. Pero el tiempo dirá, al fin y al cabo, cómo muta la lengua, si de una u otra manera. Nosotres ayudamos pensando opciones pero no tenemos tanto poder. Para lo que no va a mutar, y me arriesgo a apostar con seguridad, es a transformaciones del tipo “lecteres”.
            En relación con lo que decís vos, Gabriel, el uso inclusivo de la lengua también me hace pensar, generalmente, en hombres. Así, “abogades” me determina una imagen de un abogado varón. En ese sentido, me parece interesante para seguir cuestionando(nos): ¿crea realmente la lengua una realidad o refleja la materialidad siendo elemento de la superestructura? ¿el uso inclusivo no oculta a más mujeres? Si, a la larga, seguimos pensando en hombres creo que ahí hay algo para analizar.

          • Sol Minoldo

            Hola Gabriel. EL uso de la e tiene dos ventajas. La primera es que ya ha comenzado a usarse. Y la segunda es que ciertamente es una letra que tiene asociada una carga neutral , por la forma en que se usa en nuestra lengua. Saludos!

          • Sol Minoldo

            Julieta, creo que tu pregunta es más que interesante (“¿el uso inclusivo no oculta a más mujeres? Si, a la larga, seguimos pensando en hombres”). Supongo que podríamos sumarlo a la lista de posibles inconvenientes de esta propuesta, que tampoco es la panacea, pero que podría constituir un aporte interesante y combinarse con otros usos. Saludos!

  3. Eric

    Me gustó la nota, aclara y fundamenta ciertas cosas que de repente intuitivamente podemos concebir pero nos falta el sustento.
    Dicho eso, respecto al lenguaje inclusivo siempre he tenido la duda de si, usando la metáfora de la nota, éste puede transformarse en el agua que no notamos. Me explico: ¿puede la inclusión transformarse en inercia de tal forma que no la notemos y hasta la omitamos? He leído textos que usan lenguaje inclusivo pero llega un momento en que lo olvidan y vuelven a la predominancia de lo masculino, por ejemplo algo tipo “lxs estudiantes estamos cansadxs de ser subestimados y omitidos”.
    Creo que en tanto exista desigualdad, ésta debe en lo posible estar siempre presente desde el pensamiento; y quizá el uso por inercia de alguna modificación lingüística tipo x, e, @, etc., pueda incluso ser en cierto sentido contraproducente.
    En esa línea, me pregunto también si puede ser otra alternativa el usar un lenguaje invlusivo en la medida que los recursos actuales permiten. Perdonando la autorreferencia, escribo por ejemplo “quienes participan de los procesos educativos” (o algo así) en lugar de “los estudiantes”. Aunque obviando lo engorroso, me hizo dudar de este truco la parte de la nota sobre la carga implícita de lo masculino en casos aparentemente neutrales.
    Aún así quisiera plantearlo como duda, posibilidad o, por si me equivoco, para que me ayudaran señalando los errores de mi razonamiento.
    Saludos.

    • Sol Minoldo

      Hola Eric! Mientras algo sea disruptivo, casi por definición no se nos hace invisible. El hecho de que aun quienes intentamos hablar de manera inclusiva no lo hagamos todo el tiempo, o incluso tengamos recaídas ‘mientras’ intentamos hablar de manera inclusiva, tiene que ver con la inercia del otro uso, que tiene la enorme fuerza de la costumbre, de lo aprendido y repetido hasta salir en piloto automático.

      Si algún día el lenguaje inclusivo se generaliza tanto que ni nos damos cuenta que está ahí, y lo usamos sin pensarlo; si ese día, al referirnos a todes realmente pensamos en todes, y no exclusivamente en varones, el lenguaje estará cada día haciendo su aporte para socavar este orden de género. Porque como vimos en la nota, el solo hecho de pensarnos como parte de aquello que nos nombra puede afectar nuestras preferencias y autoconfianza, haciendo que nos acompañen para ocupar espacios que en otros tiempos ni habríamos pensado posibles para una mujer. Además, cuando nombremos a todes, será más evidente si en realidad sólo están algunes. Es decir, puede que el lenguaje ayude a visibilizar inequidades que hoy más bien encubre.

      Saludos!

      • Jordán

        Hola Sol, leí la nota y no pude evitar ese “salto” al querer leer normalmente el texto en el lenguaje actualmente en vigencia, aún así destaco el debate y los datos que la misma propone.
        Sabía que en los comentarios iba a ver algo que avale me reticencia a este “cambio”
        Cito una parte de tu comentario: ” si ese día, al referirnos a todes realmente pensamos en todes, y no exclusivamente en varones, el lenguaje estará cada día haciendo su aporte para socavar este orden de género.” El filólogo del Centro de Estudios de la Real Academia Española Juan Pedro Gabino advierte acerca de una confusión de los conceptos de sexo y de género: “Como género no marcado -agrega- el masculino representa por igual a los hombres y a las mujeres por un mero principio de economía lingüística. Y esto no atañe sólo a la lengua española; se trata de un uso generalizado que evita llegar a expresiones molestas y absurdas del tipo de ‘lla ley ampara a todos los ciudadanos y las ciudadanas’, sin que nadie entienda hoy que las mujeres se encuentren desposeídas por razón de sexo de los mismos derechos civiles. Lo que subyace es el principio de economía lingüística, por mucho que existan intereses en hacer ver sexismo en este aspecto de la lengua. El género masculino gramatical como no marcado es algo ajeno a una actitud machista”.
        Me quedo con eso último, cuando yo pienso en “todos” no lo pienso en hombres sobre mujeres sino en la integración que la palabra propone., es un punto de economía lingüística, es menos confuso a mi manera de ver.
        Saludos.

  4. Julieta

    Hola! Gran gran nota. Me gustó, particularmente, la inclusión de los estudios últimos, los de la relación entre sociedafes desiguales y lenguas que parecieran más equitativas . Mi duda con respecto a esto es: ¿la lengua realmente construye realidad o la refleja? Sé que la lingüística está dividida en este tema (como en todos los temas, aproximadamente) y, entonces, si pensamos que es mero reflejo, coincido con Eric arriba. El uso del lenguaje inclusivo en esta instancia (del patriarcado, digamos, o de la desigualdad de género) ¿no puede llegar a implicar que se nos dé vuelta la tortilla y que tapemos la estructura con elementos de la superestructura? Creo que el lenguaje inclusivo funciona o sirve en tanto disruptivo, en tanto llamado de atención. Pero no me parece que el objetivo debiera ser institucionalizarlo porque, a la larga, invisibilizamos el problema (a la larga, invisibilizamos, otra vez, a las mujeres) . Por eso celebro que la RAE no lo acepte.
    Otro tema, tampoco creo que si queremos construir un sistema más o menos uniforme, es “correcto” (en nuestra nueva normativa) el “dominaderes”: el significante “dominador” no posee género masculino en el morfema “/o/“, posee un morfema cero que denota lo masculino (es el caso de “león” vs “leona”). En ese sentido, el inclusivo podría ser “dominadore” en singular, estando en esa última e el morfema que implicaría “género neutro”. Pero nada, línea bastante fina, claro.
    Último: mi argumento favorito en contra de quienes postulan ‘pero la Rae ña ña ña’ es contarles que la palabra ‘modista’ en sus orígenes era femenino y, cuando los varones empezaron a ser cada vez más en ese área, la RAE aceptó “modisto” para… no dejarlos afuera de la lengua.
    Un saludo! (y ojalá sigan las notas lingüísticas)

    • Juan Cruz

      Hola Julieta, gracias por tu comentario!

      Sobre la cuestión acerca de si la lengua construye realidad o la refleja, mi opinión es que hace las dos cosas. Del mismo modo, la realidad construye y refleja a la lengua. En esa doble interacción es donde nace la importancia de dar las batallas en el plano simbólico sin descuidar las materiales.

      Sobre “dominador”, entiendo que opera algo parecido a lo que respondimos en otro comentario sobre “acosaderes”. No creo que la carga esté en un morfema cero (que sirve metodológicamente pero que no termina de aplicar puesto que ningún hablante “lee” o “pronuncia” un morfema cero) sino en una propiedad inherente de la palabra, con lo cual es posible crear nuevos sufijos derivativos que tengan esa carga neutra. ¡No tengamos miedo de meternos con los sufijos derivativos! =)

      Igual, como decís vos, es una linea bastante fina y sujeta a debate. Tenés un punto sólido en tu objeción.

      El argumento de “modista” es fantástico.

      Saludos!

  5. Gonza Oubina

    primera vez que me tomo media hora en leer algo más que un parrafo sobre el tema, muy interesante. Nota:el grafico sobre el genero de las representaciones pictoricas tiene mal la leyenda

  6. Francisco M. Gómez S.

    Hola, tengo que confesar que me costó leer la nota pero llegué al final porque es un punto de vista distinto y vale la pena escucharlo.
    Si creo que habría que aclarar el salto a las conclusiones, que parece que es un salto que no queda del todo claro.
    Por ejemplo, cuál sería la conexión entre el idioma y la dominación de la que habla al principio?
    En la nota, el único ejemplo donde se nombra una diferencia del lenguaje que llevaría a desigualdad de género sería el experimento donde las niñas tienen acceso mental a profesiones de mujeres (algo bastante interesante), sin embargo hablamos de los trabajadores sociales, los psicólogos o los odontólogos, todas profesiones con más mujeres que hombres. Lo que realmente pareciera ser una razón de peso, que influye fuerte y se hace necesario es la existencia de modelos a seguir (algo que incluso explicaría el resultado del experimento). (El “Efecto Scully” es un buen ejemplo, donde aparentemente gracias a Dana Scully aumentó la elección de carreras de ciencias y tecnología por parte de mujeres).
    En el resto de la nota no hay ningún otro ejemplo donde haya una relación de desigualdad causada por el lenguaje. Incluso, el propio ejemplo del árabe parece indicar que hay factores culturales bastante más influyentes que lo que podría llegar a ser el lenguaje.
    Lamentablemente las desigualdades existen, aunque por suerte la cultura en los últimos años viene mejorando muchísimo como para que exista igualdad entre todos los seres humanos (mejorando no sólo para lograr una igualdad de género sino también en cuestiones raciales o temas como la esclavitud). Todavía falta mucho por hacer (en algunos lugares más que otros, África y Medio Oriente son ejemplos feos pero no hay que irse tan lejos para buscar ejemplos de desigualdad), pero estamos avanzando. Por suerte estamos mucho mejor que hace si quiera 100 años atrás. ¿Tuvo que ver el lenguaje con alguno de estos cambios? Todo parece que indicar que no, que en realidad son cuestiones mucho más de fondo fondo.
    De todos modos existe un problema adicional que pocas veces es tenido en cuenta. Desde el feminismo lo que necesitamos es cambiar la forma de pensar de una gran parte de la población. Obviamente, cambiar una forma de pensar va más por el lado de la persuasión que del enfrentamiento. Un problema frecuente que se ve son algunas “soluciones” que no mejoran en el problema pero que intentan ser disruptivas y llamar la atención. Ahora, es necesario pensar qué pasa en estos casos por la mente de la gente a la que queremos convencer. Cuando ven algo disruptivo y que les choca, ¿qué es lo que dice la evidencia?, ¿cambien su forma de pensar y se unen a la causa o que les genera todavía más rechazo que antes?
    Todo apunta a que hablar con lenguaje inclusivo y esperar que disminuyan los femicidios tiene tanta lógica como bailar la danza de la lluvia y preparar el paraguas. Incluso peor, porque las consecuencias que provoca son justamente las opuestas: alejar todavía más a las mismas personas que pretendemos acercar.

    • Francisco M. Gómez S.

      Entiendo si saltaron la respuesta porque malinterpretaron el comentario y creyeron que era un ataque personal de entre tantos otros. La verdad es que sé que escriben la nota con buenas intenciones. El comentario no ataca a los autores, ataca al argumento .
      Concretamente pregunto por:
      – El tema con el árabe, donde hay evidencia que el lenguaje neutro no tiene un aporte positivo con el machismo y el somentimiento de la mujer en comparación con ideas culturales de mucho mayor peso.
      – El punto más importante de todos: acerca el lenguaje inclusivo a los machistas al feminismo o los aleja todavía más, haciendo el problema cada vez más difícil de resolver? (Que un mecanismo llame la atención no tiene nada que ver con producir o no resultados positivos)
      En serio, no escribo por tirar un grito al aire, escribo como feminista esperando una respuesta.

      • Sol Minoldo

        Hola Francisco, sobre lo de la relación del árabe y el machismo, ya planteamos en la nota el análisis que hacemos a partir de lo que encontramos.
        En cuanto a si el uso de lenguaje inclusivo aleja a les machistas, seguramente aleja a les que no quieren dejar de serlo. Pero puede permitir que muches otres se interpelen. Saludos

        • Leonardo Javier Díaz

          Hola buenas noches. Solo para aclarar, no solo aleja a los machistas. No me considero machista, pero cada vez que veo el uso de lenguaje inclusivo me genera rechazo. Obviamente al manifestar el rechazo, automáticamente soy señalado de machista. No entiendo muy bien esto de “si no te amoldas a esto sos aquello”, personalmente me parece un tanto peligroso señalar al otro por no estar deacuerdo.

  7. Daniel Alonso

    Un caso parecido al de presidente / sirviente es que la terminación “ista” determina oficio, profesión o suscribir una idea y no género. Asi decimos “dentista”, “marxista”, “electricista” y hasta “machista” (supongo que a desgano de ellos) y no “dentisto”, “marxisto” o “electricisto” cuando son hombres los que detentan la profesión o idea. Cuando digo que soy feminista, no falta el que pregunta porque no “feministo”, por ejemplo. Sin embargo, hay una curiosa excepción, que la RAE, en su carácter de “escribano” del lenguaje a tomado nota e incorporado y es que decimos “modista” y “modisto”, dependiendo del sexo de la persona. Sospecho que la causa de ésto es que el hablante duda de la heterosexualidad de un hombre que hace vestidos y para encubrir esa duda le cambia la terminación al masculino, decirle “modista” seria casi como decirle “yo se que sos homosexual” y ante ese encubrimiento, la palabra gana suficiente entidad como para terminar incorporada al diccionario de la RAE, busqué y no encontré “marxisto”, “electricisto”, “gasisto”, “dentisto” o “machisto”. Lo curioso es que “modisto” dice que es masculino ¿y modista? , sigue diciendo tanto masculino como femenino.

  8. Ceel

    Yo sentí toda la vida el problema que muestran sorbe las profesiones. Crecí en un ambiente donde podía ser doctora pero nunca algo técnico, porque era para nenes. Y no era adrede, solo se dio así. No vengo de una familia machista pero… Se dio.
    Cuando crecí y me di cuenta de cómo un estudio podía cambiar y formar mi vida, dejé medicina. Hoy estoy estudiando para recibirme de técnica en medicina nuclear y después siga con sistemas.
    El idioma es lo primero que percibimos. No me parece mal que cambie como la sociedad y como nosotros. Esto ya pasó antes, y cuando este establecido y haya otro cambio, pasará lo mismo. La gente se queja pero después lo toma como norma.

  9. Fede

    Muy interesante la nota, pero dejo algunas críticas:
    Está escrita definiendo a la lengua como un “fenómeno social”, donde hay “una comunidad con la que establecemos convenciones respecto a qué significan las palabras y cómo significan esas palabras”, una definición bastante difícil de defender -y bastante vetusta-, porque ni yo ni ninguno de nosotrxs elegimos el significado de las palabras “yo”, ni “no”, ni “elegí”, ni “el”, ni “signficiado”… ni “ni”… bueno, me entienden.
    Lxs autorxs diferencian las gramáticas descriptivas de las normativas, y se dice que las “normas son necesarias para poder analizar una lengua, sistematizarla y enseñarla mejor a las siguientes generaciones”, algo que también está equivocado, las normas sirven para que la lengua no cambie – el lema de la RAE es “limpia, fija y da esplendor”-, pero nadie necesita normas para aprender su propia lengua, la evidencia más clara es que lxs docentes tengan que hacer callar a lxs niñxs para enseñarles la conjugación de los mismos verbos que estaban usando hace un rato en el recreo.
    Las normas tampoco son necesarias para analizar y sistematizar, que es básicamente lo que hacen las gramáticas descriptivas. En todo caso lo que es interesante y faltó mencionar, son las gramáticas explicativas, las que hacen hipótesis sobre cómo funciona una lengua, sobre por qué esto suena bien así y no de otra forma.
    Otro problemita no menor es que se usa con el mismo sentido “lengua” y “lenguaje”, que no son lo mismo. El lenguaje es una capacidad humana común a toda la especie, las lenguas son diferentes realizaciones de esa capacidad, estas últimas sí intervenidas políticamente por instituciones como la escuela o la RAE.
    El gato y la caja es una publicación interesante, pero tiene algunos vicios cinetificistas, porque, por lo menos en lingüística, para que algo sea científico no hace falta sumarle una banda de papers, alcanza con pensar científicamente el objeto que se tiene entre manos. Y ese también es un punto interesante, ¿qué modelo de ciencia se tiene en este tipo de notas?¿Importa que haya estudios que avalen el uso de la palabra “cuerpa”, o tenemos que entender que los movimientos feministas la usan sin pensar en las ciencias del lenguaje, pero sí pensando en su lucha política emancipadora, una de las más importantes de nuestro tiempo?
    El lenguaje inclusivo es un tema relevante, y algunxs lo investigamos mientras nos formamos como lingüistas, pero necesita ir de la mano de cuestionar, también, los modos en que se hace ciencia y las formas en que los saberes son emancipadores.

    • Juan Cruz

      Hola Fede. Desde ya muchas gracias por tu comentario!

      Gracias por señalar lo del ambiguo/incorrecto uso del término ‘lenguaje’ donde correspondería hablar de lengua. En realidad, lo tuvimos presente al comienzo del trabajo, pero al final terminamos usando ‘lenguaje’ donde correspondía, estrictamente, hablar de ‘lengua’. Estas recaídas tuvieron que ver con que generalmente se habla de lenguaje sexista y lenguaje inclusivo, y es ese el debate en el queremos participar. Aunque hay algunos pasajes en los que señalamos justamente que lenguaje y lengua no son lo mismo, quizás vale la pena rever la redacción y corregirlo, o poner lenguaje entre comillas.

      Respecto a la definición de lengua, la entendemos como un fenómeno social del mismo modo que la cultura y todo el simbolismo que compartimos socialmente es una construcción humana que se asienta a veces en imposiciones, otras en grandes acuerdos, pero siempre en un uso común. No se trata de que cada uno firme un consentimiento sobre su uso, o que alguien se proponga deliberadamente darle tal o cual contenido a esos consensos. Las convenciones sociales son procesos complejos, con una etiología en el tiempo que hace que cuando lleguemos al mundo, mucho ya este dispuesto. Además, está atravesado por relaciones de poder de modo tal que no todes tienen un peso idéntico para definir esas convenciones. Por otro lado, nos interesaba marcar el énfasis en que esos acuerdos no se definían en una institución particular, sino en el seno de la sociedad. Es decir que la RAE no puede legislar con autoridad monárquica sobre ella, pero entiendo que en ese punto estamos de acuerdo. Sería interesante en todo caso que aportes la definición de lengua que te parece más apropiada porque nos interesa. De todos modos creo que estarás de acuerdo en que es un concepto difícil de definir de forma terminante y que es necesario recortar para abordar.

      Respecto a la diferenciación entre gramáticas descriptivas y explicativas, nos pareció que era hilar demasiado fino en un momento de la nota que cumple un rol introductorio. De más está decir que nadie necesita normas para aprender a usar su propia lengua (¿y para aprender una lengua ajena?), pero seguro necesitamos formular leyes y principios para que ese conocimiento se vuelva consciente.

      Por último, creemos que sobre las formas en las que se hace ciencia y las formas en las que los saberes pueden ser emancipadores les que hacemos Gato reflexionamos constantemente, independientemente de las diferencias que podamos tener al respecto. Pero lo que hicimos no fue simplemente sumar papers y creemos que sí estamos proponiendo un acercamiento científico genuino al tema que tenemos entre manos.

      Una cosa más: No hemos buscado específicamente estudios sobre la palabra “cuerpa” pero en mi opinión es un gran ejemplo de lengua en disputa (ya que se empecina en un uso disruptivo fuertísimo, lejos de cualquier búsqueda de acuerdo en términos gramaticales) y por lo tanto es un gran punto de partida para continuar el debate, pero ya en otro plano. Bienvenido sea siempre.

      • Fede

        Muchas gracias por tomarte el tiempo para tamaña respuesta!
        Coincido en que hay muchas definiciones posibles de lo que es el lenguaje, y parece que según qué pregunta nos hagamos, aparecen definiciones nuevas. Pero eso no quita que hagamos definiciones generales que tengan alguna felxibilidad. Personalmente estoy de acuerdo con lo que postula la gramática generativa, por lo menos en términos generales y si lo que se quiere ver es el lenguaje en términos más o menos abarcables. También creo valiosos los aportes de otras corrientes lingüísticas, como las teorías de la enunciación, que intentan mirar el lenguaje en uso, un tema que la gramática generativa no encara.
        Una definición que me pareció muy bonita -aunque bastante pobre de elaboración- es la que hace Paolo Virno en “Cuando el verbo se hace carne” (2005), que está publicado con licencia creative commons, así que lo pueden descargar en pdf en la página de la editorial (busquen, que no quiero hacer publicidad). Virno, haciendo un mix de teorías, dice que el lenguaje es un “órgano biológico de praxis pública”. Creo que ahí hay algo interesante, porque reconoce que hay algo así como una competencia propia de la especie humana, pero que en su uso se vuelve un elemento de disputa política.
        Tengo que insistir en que no me parece que la lengua sea un fenómeno social entre otros, y no me es claro en qué sentido es una construcción humana. Como ya es bien aceptado, incluso por teorías que entre sí no se llevan bien, la relación entre sonidos y significados es un proceso arbitrario, inmotivado. Las lenguas no son productos de acuerdos, en todo caso valdría la metáfora de otros bienes comunes, como por ejemplo, el de un río al lado del cual se instala una comunidad. La gente que vive ahí puede intervenir sobre ese río, disponer leyes sobre cómo usarlo, delimitar hasta dónde se considera que se extiende, incluso intentar modificar su curso, pero la existencia del río es algo dado de antemano, y por lo tanto lo que se puede hacer sobre él es limitado. La metáfora no es perfecta, obviamente, pero con las lenguas pasa algo parecido, una sociedad puede querer modificar su uso, inventar algunas palabras, o delimitar qué es lo correcto o incorrecto, pero va todo lo que se haga va a tener una incidencia limitada, y su existencia no es producto de ningún acuerdo ni consenso.
        Nadie planificó que del paso del latín al castellano se caiga el caso morfológico, pero ahí lo tenés, nada de andar diciendo rosa rosae rosam, ahora es “la rosa”, “de la rosa” o “a la rosa”. ¿Por qué? No hay por qué. O sí, pero quién sabe, son hipótesis.
        Sí, sin embargo, se fueron haciendo planificaciones sobre algunas otras cosas, y las clases acomodadas, que generalmente eran también las que ocupaban -y ocupan- asientos en las academias, empezaron a tomar su propia variedad como correcta, y a intentar que la lengua no cambie, pero siempre con incidencia limitada, nunca tan profunda como para que una lengua sea producto de un acuerdo.
        Porque el punto es que nadie se sentó a inventar las lenguas, ¿en qué lengua lo hubieran hecho? (Dios, sos voh?). Volviendo a la metáfora del río, se le hicieron algunas modificaciones a algo dado naturalmente, intervenido por procesos históricos y sociales que tuvieron efectos mayormente arbitrarios sobre la lengua, no planificados.
        En cuanto al tema de las normas, me parece que es confusa la definición que dan de gramática normativa. Además habría que aclarar que las lenguas maternas no se aprenden, se adquieren. Lxs niñxs no necesitan un curso para aprender a hablar la o las lengua/s que los rodean, de hecho aprenden un sistema infinitamente complejo a partir de estímulos muy pobres. Las lenguas segundas sí, pasados los doce años hay que enseñarlas explícitamente, y los procesos cognitivos mediante los cuales se aprende y su usa son diferentes de los que intervienen en el uso de las lenguas maternas.
        Entiendo que puede haber sido demasiado fuerte mi planteo sobre la suma de papers, pero es una impresión que me quedó del texto, seguramente tiene que ver con prejuicios míos. Mi preocupación se dirige a que, como decía antes, el lenguaje tiene una pata en la biología humana y otra en lo político-social, y no me queda tan claro que sumar estadísticas sobre esto o aquello tenga mucho que ver, o sea relevante, para la segunda, a lo sumo puede dar algunos indicadores muy limitados.
        Las feministas hacen una intervención política sobre la lengua -como toda intervención sobre la lengua-, y no interesa lo que digan las estadísticas o las ciencias del lenguaje al respecto. La evidencia que se cita no dice mucho sobre el lenguaje, sino que habla sobre nuestra psicología y nuestra cultura.
        Apuesto a que el Gato (ustedes, no el presidente eh?) invente formas menos académicas de acercarse a los objetos que indaga, o a los conocimientos construidos por otrxs que divulga.
        Darío Sztajnszrajber (hablando de sonidos arbitrarios) es un buen ejemplo de narrativas no académicas para tratar objetos de conocimiento. El lenguaje y las lenguas se prestan más para eso que para un tono de divulgación similar al de las ciencias mal llamadas “duras”. En fin, si querés la seguimos por mail, que lo ingresé para comentar así que lo deben poder ver. Gracias por leer, saludos a todxs lxs que me conocen.

        • Ivan M.

          Hola fede!
          Una que capaz no habias pensado: yo entro a Gato esperando ver posturas fundamentadas, para leer ideas y opiniones ya lo tengo a Facebook.

          Lamentablemente (o por suerte!) me gusta que los planteos que se hacen en Gato vengan respaldados con números que avalen lo que se escribe… Y los papers son útiles para eso.

          Como haces para convencer de una idea a alguien solo con retórica?

          Un abrazo!

          • Fede

            Hola Ivan, gracias por leer mis comentarios súper largos y aburridos!
            Yo también valoro mucho el trabajo de El gato y la caja, pero creo que la onda es hacer buena divulgación científica, y mis comentarios apuntan a criticar algunos aspectos de este texto en particular, que si bien tiene muchas cosas interesantes, parece estar escrito por gente que no está formada en lingüística.
            Digo esto último porque – y es el problema que quise señalar en un principio-, lejos de ser opiniones o ideas aisladas, las definiciones que compartí son ideas más o menos básicas de teoría lingüística. Como la lingüística no es una ciencia empírica, vas a encontrar papers diciendo prácticamente de todo, y en ese sentido todo es “retórica”. Es más, no me animaría a decir que existe uso del lenguaje que sea no-retórico, pero eso ya es otra historia.
            Por si te interesa, te dejo algo de bibliografía donde podés encontrar más o menos las fuentes de mis afirmaciones. Sobre generativismo, “Aspectos de la teoría de la sintaxis”, de Noam Chomsky, cuenta más o menos cómo viene la mano, aunque es bastante técnico y es un modelo teórico que tuvo modificaciones. “Fundamentos de sintaxis formal”, de Bosque y Gutiérrez-Rexach es más extenso, pero está pensado en un tono un poco más amigable.
            Hace poco salió un refrito de las teorías de Chomsky, bastante mal traducido pero sin tanto aparato técnico, que se llama “Qué clase de criaturas somos?”, y se consigue en cualquier librería.
            Sobre los fundamentos biológicos del lenguaje está el clásico de Eric Lenneberg, pero para datos más actualizados se puede consultar “El vacío sexual, la tautología natural y la promesa minimalista” de Guillermo Lorenzo González (que no es tan técnico como pinta el nombre).
            Sobre nuestra variedad lingüística el “Manual de gramática del español” de Ángela Di Tulio es súper accesible, y se ves por ahí un librito que se llama “La cuantificación de adjetivos en el español de Argentina. Un estudio muy gramatical”, de Laura Kornfeld, no dudes en comprarlo, que es muy preciso y simpático.
            En cuanto a teorías que se refieren a la parte más política y del uso del lenguaje, se pueden consultar los textos de Catherine Kerbrat-Orecchioni o “El decir y lo dicho” de Oswald Ducrot. Hay un tratadito de políticas lingüísticas que no es genial, pero se consigue en todos lados, de Louis-Jean Calvet. También pueden ser útiles para pensar estos temas el manual de pragmática de Jef Verschueren o la introducción a la antropología lingüística de Alessandro Duranti.
            Hay dos pelis que podría recomendar, una es el documental de Michel Gondry que se llama “¿Es feliz el hombre que es alto?”, una entrevista animada con Noam Chomsky; y la otra “Arrival”, de ciencia ficción, pero que muestra cómo trabaja una lingüista cuando no hay muchos papers disponibes (sí, hay extraterrestres!).
            Por lo demás, lo que hace un lingüista es pensar, estudiar e investigar el lenguaje y las lenguas, un campo de reflexión donde las certezas son más bien pocas y se recurre mucho a la argumentación. Los papers, si quiero mirar una palabra como “cuerpa” me pueden dar alguna visión del tema -aunque todavía creo no se ha escrito nada-, pero como lingüista voy a analizarlo desde mis herramientas conceptuales. Caso contrario, más que investigar -como dice un docente mío- estaría estudiando lo que dijeron otros. No es algo malo, y es necesario siempre, pero no es investigar.
            Algunas teorías tienen correlato empírico, pero son avances bastante iniciales todavía. Las certezas que tenemos pueden discutirse, pero no pueden ignorarse. Estamos, como dice el ameo Chomsky, en un estadio galileano de la ciencia lingüística: estamos haciendo hipótesis a partir de la información que tenemos, pero por ahora no se pueden contrastar.
            Personalmente, yo investigo en historia y epistemología de la lingüística, y también hago algo de divulgación, así que te imaginarás que soy un poco nerd y fan de estos temas, y de ahí mis comentarios archilargos e insufribles. La corto, gracias por tanto y perdón por tan poco.

        • Lucía

          La metáfora del río me parece inadecuada, porque a diferencia del río, el lenguaje no existe sin las personas. El lenguaje es una construcción colectiva, y los consensos y convenciones que lo moldean no son acuerdos entre personas individuales,.

          Una metáfora más apropiada, a mí parecer, es que se trata de una casa o más bien, de la forma de construir casas. En un principio no había ninguna casa. Las primeras personas, por ende, no tenían casa. En algún momento, algunas personas empezaron a apilar piedras, tal vez porque sí (no hay por qué) y pongámosle que empezaron a levantar muros y eventualmente, se hizo una casa y luego otra y luego otra.

          El lenguaje es el conjunto de las casas construidas y también las costumbres que devienen convenciones, sobre cómo construirlas. Unx podría hacer su propia casa de forma diferente a lo convencional. Eso no modifica la construcción ya hecha ni necesariamente influya sobre la forma en que otrxs siga construyendo sus casas. Muchas personas nacieron sin necesitar aprender de cero una casa, sino que tenían una ya hecha, o bien las instrucciones colectivas para construir casas. Y si suficientes personas cambian la manera de hacer casas ésta puede pasar a ser la norma, y así vamos llegando del latín al español, casa por casa, tal vez pueblo por pueblo ya me perdí en mi propia metáfora. Pero también podría pasar (al menos en teoría) que la aparición de formas diversas de construir casas, y la tolerancia de la comunidad a ello, lleve a una flexibilización de las convenciones que permita la coexistencia de formas diversas de construir las casas y los lenguajes.

          Como feminista, te puedo afirmar que sí interesa lo que digan las ciencias del lenguaje. En última instancia, las ciencias del lenguajes son una rama específica de la ciencia política. Los papers no son sobre lingüística y sí sobre psicología y cultura porque es en esos campos donde se ve, o no, el impacto del lenguaje. Y por supuesto que importan, para poder hacer una crítica de las herramientas lingüísticas que proponemos o desarrollamos, porque nade piensa que poniendo una “e” ya está. Si vamos a hacer el laburo de intervenir el lenguaje, vamos a hacerlo bien.

          No me queda claro cuál considerás que es la pata biológica del lenguaje, y si la hubiere, por qué estaría disociada del impacto que el lenguaje tiene en los seres humanos, que está mediado por su condición biológica.

          • Fede

            Hola Lucía, gracias por leer mis comentarios!
            Che, sí, la metáfora del río tiene muchas falencias, pero era un ejemplo que se me ocurrió para ilustrar la idea de un “bien común”. El lenguaje, creo yo, en cierto sentido es una especie de bien común, pero en tanto tiene una parte biológica -ya aclaro esto más abajo-, es un bien común encarnado, corporalizado: cuando el capitalismo lo quiere expropiar, en vez de usar alambre de púas, lo que hace es operar para decirnos que como hablantes no tenemos potestad para decidir sobre él.
            Como pasa con las tierras, se crean fronteras que dividen las lenguas, pero que en realidad son un artificio que no tiene mucho que ver con nuestra capacidad lingüística o con nosotrxs como personas, sino que son parte del proyecto capitalista de la modernidad. No es casual que en el origen de muchos proyectos de nación haya habido disputas sorbe cuál es la lengua oficial. En el caso de América Latina, fueron Sarmiento y Andrés Bello quienes se pusieron a disputar si nuestra lengua tenía que mantener las convenciones heredadas de España o si inaugurar formas propias (está claro qué postura fue la que prevaleció). Una lengua, como ya ha sido citado muchas veces, no es más que un dialecto con un ejército y una bandera.
            Otra cosa en común que tiene el lenguaje con los “bienes comunes” -en tanto concepto, no?- es que cuando se los intentó e intenta privatizar son grupos de mujeres los que pelean por recuperarlos para la comunidad. [Aclaración: no quiero ponerme todo mansplaining, seguramente, como activista feminista, manejes estas lecturas mejor que yo, pero como no te conozco y también puede que alguien interesadx quiera ampliar, señalo algunas fuentes]. Sobre esto ha escrito Silvia Federici, medio de pasada, en el famoso “Calibán y la bruja” y más específicamente en un artículo que se llama “El feminismo y las políticas de lo común en una era de acumulación primitiva” (editado en creative commons por Traficantes de Sueños, en una recopilación de artículos que circula en pdf).
            Y a esto viene a cuento mi crítica a los papers citados. Los modos academicistas de producir saberes son una parte fundamental para legitimar el proyecto de la modernidad capitalista, y en tanto se los incorpora siguiendo criterios de valor supuestamente científicos, se pierde de vista que el interés no es científico, sino que es político. Sumado a que, en tanto es un interés político libertario, va de cabeza en contra de las ideologías que sustentan los modos de producir saberes propios del mundo académico (en general, porque hay casos de resistencia interna).
            Esos papers son fruto de este mismo modelo capitalista que, como dice la amiga Federici, creó un modelo donde el trabajo – especialmente le trabajo reproductivo- de las mujeres fue ocultado y puesto al servicio del trabajador masculino. Lo que le interesa a esa ciencia es, supuestamente, “la verdad” -yo diría que en realidad es sumar datos al CV, pero es otra historia-, no la emancipación humana, que es por lo que intervienen la lengua las activistas feministas.
            Lamentablemente Federici no profundiza en el tema del lenguaje como bien común, y no hay mucho elaborado el respecto. Yo lo encaré en un paper que todavía está “en prensa” (pongo comillas porque es una publicación digital, je), pero si querés no tengo drama en mandártelo por mail, me vendrían bien algunos comentarios. Obvio que, en un intento por no ser hipócrita, en el mismo paper hago la crítica que le cabe a los modos de producir saberes, invitando a pensar cómo se puede investigar y a la vez contribuir a una agenda política libertaria.
            Volviendo a lo otro, las ciencias del lenguaje no son una rama específica de la ciencia política, son ciencias autónomas, con métodos y objetivos bien diferenciados. Existen, sí, algunas áreas de interés en común, como las políticas lingüísticas, pero un lingüista y un politólogo tendrían cosas bien distintas para decir sobre un mismo problema.
            El lenguaje tiene una pata biológica porque parece que la especie humana viene de nacimiento con la capacidad de adquirir una lengua, y esa capacidad está dada genéticamente. Lo único que hace falta es tener contacto con gente que habla, pero antes de los doce años, después alpiste perdiste. Al ser algo que está en el cerebro, si éste es afectado por un ACV o de nacimiento por un trastorno de desarrollo, puede que también quede afectada la capacidad lingüística.
            Esa capacidad para adquirir una lengua se la llamó Gramática Universal, común a toda la especie humana, y funciona como una gran plantilla de opciones por “Activado/Desactivado”. Las investigaciones en gramática, mirando las lenguas del mundo, van intentando averiguar cuáles son esas opciones y qué consecuencia tiene el que estén activadas o no.
            El ejemplo más clásico es el parámetro de sujeto nulo, que si está activado, como en nuestra lengua o en el italiano, nos permite vaciar fonológicamente el sujeto de un verbo, mientras que si está desactivado, no te deja, como en el inglés y en el francés. Entonces, donde nosotros podemos decir “llueve”, un verbo que no tiene agente (nadie “llueve”), en inglés tenés que decir “it rains”, donde “it” funciona solamente para llenar ese espacio, sin tener un “significado”. Esto trae muchas consecuencias más a nivel gramatical, pero este comentario ya tiene dos kilómetros.
            Lo que hay que mantener bien claro es que la gramática de las lenguas son algo que manejamos inconscientemente, y que no las podemos modificar más que superficialmente. Sí podemos usar palabras nuevas o intentar intervenciones como las que proponen las instituciones, y que tienen un trasfondo político. Como los usos que proponen las activistas feministas.
            ¿Esto puede traer transformaciones profundas en la estructura de la lengua? No se sabe, capaz que sí si unx niñx crece en un país donde la lengua hablada por todxs -no solamente en la casa o la escuela- ya es así. En fin, voy a seguir defendiendo la intervención política de las feministas en la lengua, no importa que me sigan citando papers que dicen que esa intervención no funciona a nivel lingüístico, porque claramente sí funciona a nivel político.

          • Hector

            Me parece que el punto en el que no estoy de acuerdo con el artículo es ese. Morfar por estadística, en el reciente debate por la despenalización del aborto un funcionario del pro utilizó “la calidad” y los nombres y su argumento fue mucho más fuerte porque provocó mucho más significado que la estadística. De hecho hubo otro diputado que intentó usar de ejemplo a Polonia (un sólo país) para indicar que la despenalización del aborto traía más muertes femeninas (sory si los datos no son 100% correctos, creo que sí).

            Con este ejemplo voy concretamente a que lo importante no es la estadística o la rigurosidad del cientificismo empirista/experimentalista (dicho sea de paso una de las ciencias más erroneas de las ciencias) . Lo importante en todo esto es la política, que en otras palabras, es Cómo producimos y cuál es el impacto/alcance cultural de esa producción ya que luego el objeto en sí provocará percepciones políticas nuevas y eso moldearía la retorcida madera que es la humanidad (metáfora kantiana). Somos tan moldeables y la lengua puede ser tan discutida. Las masas finalmente están conformadas por individuis y es la puesta en común de estos individuis la que generó ciencias, culturas y masas. Y no al revés. El mundo (occidental) hoy se acerca mucho más a la atomización en el hacinamiento olvidando que nosotros somos los productores y que el acuerdo social debe estar constantemente en disputa.

            Recordemos que el voto no debe ser simplemente un sí o un no; debe ser participar activamente sobre cuáles serán las opciones para que la democracia como tal tenga sentido.

            Pensar en producir es pensar en política. Pensar en lo acordado es sólo consumir. Consumir y no producir es devorar el mundo y no pensar es que te piensen.

        • Sarah

          Hola, Fede. Me gustó mucho, muchísimo, leerte. Mirá que soy de las personas que se duerme cuando intenta estudiar, pero tus argumentos me cautivaron y sacaron el sueño.
          Llegué a este artículo del Gato con algo de intriga y deseo de saber qué iban a decir. Terminé la lectura y sentí que algo no cuadraba, que había un vacío (ojalá hubiese sido este el corte de carne, jajaja) y eso que, la verdad, no soy experta en la lengua (por no decir que no sé un carajo).
          Para resumir, estoy maravillada con tus escritos y lo nerd que sos, así que me gustaría leer más acerca de tus trabajos de investigación sobre lingüística. Desde ya, muchas gracias. Te dejo mi mail: ichbins4rah@gmail.com

          • Fede

            Muchas gracias por leer Sarah! En estos días te mando al mail un textito de divulgación que publiqué hace poco.

    • Hector

      Fede, te zarpas. Excelente tiro al blanco. Es vetusto el planteo de que “lo construimos como sociedad”. En ese sentido me parecen interesantes las teorías terraplanistas. Primero se preguntan ¿desde donde vemxs la tierra? ¿es real la ficción o lo que veo? ¿Vale la perspectiva personal (los zapatos de otros) o vale más la omnipresencia? Y en ese mismo sentido es lógico plantear quién impone las normas del mercado lingüistico o el mercado de saberes. Alguien con un sencillo experimento puede demostrarle a otre que la tierra es plana? Y entonces por qué lo repetimos como si estuviéramos tan segurxs? Somos aún muy dogmáticos y realizamos imposición autoritaria. Lo peor es que somos salmones luchando contra la corriente en pos de reproducirnos y a sapiens de que vamos a morir.

  10. ramiro

    Usar la “e” para neutralizar el genero de una palabra suena horrible. Se planteó conservar la “o” como neutral y usamos la “e” para el masculino estticto? Lo estetico de una palabra es mas importante de lo que parece si queremos que se use, y ese cambio parcial haria más fácil tragar el cambio.

  11. Lucía Rodríguez Planes

    Hola! Me gustó su nota! Creo que sería interesante incorporar a este análisis realmente exhaustivo las estrategias para usar lenguaje inclusivo que no implican el uso de a/o, @, x ni e. Estrategias de redacción que la lengua española permite justamente por tener tantas formas diferentes de decir (casi) lo mismo.
    Por otro lado dejo un comentario sobre la palabra “murciégalo”, que me apena se lo exponga así… La palabra murciégalo fue previa a murciélago, justamente construida a partir de la primera descripción de estos bichejos como ratón (“mus”) ciego (“caecus”). El proceso que sufrió la palabra es un cambio del orden de las letras que la forman, que se llama algo así como metátesis si recuerdo bien, y que derivó en los murciélagos actuales. Con almóndiga podemos extendernos también a los siglos que lleva en el diccionario (se acerca a los 4, pero sólo recientemente se indicó que estaba en desuso en la lengua culta y, cosas raras del periodismo, se hizo noticia), pero como se me dan mejor los bichos que la cocina dejo acá nomás. Gracias!!!

  12. Bruno

    Realmente muy buena.
    Tengo dos observaciones para hacer nomás.

    1. Hay una tendencia a centrar el lenguaje a la lingüística gramatical y semántica. Esto no permite ver, de forma clara, la relación entre las lenguas y los otros “sistemas” semióticos (imagen, cuerpo, etc.).

    El problema se presenta una vez que se exponen las objeciones en torno al árabe, islandés y japonés. La respuesta se centra en que “incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino”. Sin embargo, me parece más importante remarcar otras ideas:

    a- Hay aspectos verbales no estudiados por la lingüística y sí por la semiótica y las teorías de los discursos, hay elementos sexistas que aparecen en lo textual/discursivo.
    b- Hay toda una cultura de imágenes, videos, signos corporales, acciones, etc. que está también atrás, que condiciona a les agentes sociales.

    A y B implican que las palabras se insertan en la cultura y que, aun cuando no haya determinado sistema gramatical que implique sexismo, hay inequidad de género. No quiero negar el “sesgo masculino”, sino decir que su peso está vinculado con estructuras y aspectos que, a mi entender, son de mayor importancia (se pueden buscar muchos ejemplos vinculados a A y B).

    2. Creo que se puede agregar un poco de información en el experimento de Winawer: algunos ejemplos de sustantivos de algunas lenguas.

    Pero insisto, el artículo es muy muy bueno.
    ¡Saludos!

    • Juan Cruz

      Gracias Bruno!

      Saltar a un análisis semiótico del problema queda por fuera de nuestras posibilidades inmediatas pero es sumamente interesante tu aporte.

      Abrazo.

  13. Daniel

    Excelente artículo para invitar a la reflexión sobre el lenguaje inclusivo. Yo me encuentro entre los puristas que no pueden leer un “todxs” o “todes” sin sentir la misma repulsión que ante “haiga”, o incluso más, porque quien dice “haiga” lo hace por desconocimiento. Pero la reflexión sobre el tema es bienvenida. Estoy de acuerdo en que lenguaje es dinámico y vivo, evoluciona sin dejarse encorsetar (como cuando se quiso erradicar el voseo en Argentina), pero son cambios espontáneos que nadie planifica y son relativamente lentos. Ningún grupo se propuso impulsar -para colmo de cero- el voseo o el uso de palabras de lunfardo en Argentina, que seguramente causaron repulsión a muchos en algún momento. En el caso del lenguaje inclusivo se intenta introducir variaciones expresamente planificadas, casi una norma nueva, dentro de una misma generación. Por eso, equipararlo a otros cambios de la lengua es tendencioso. Pero celebro el debate serio, y la anécdota de “presidenta” y “sirvienta” es un disparador fabuloso.

    • Juan Cruz

      Hola Daniel, gracias por tu comentario!

      Me quedé pensando por qué creés que es ilegítimo que un grupo intente impulsar un uso del lenguaje. ¿No es acaso lo que ocurre con las publicidades, los libros de texto para las escuelas, las campañas políticas, etc.? El caso del feminismo me parece que no es el único, sólo es más “molesto”. Cuando Movistar te invita a participar de su “comunidad”, ¿no está falseando el significado de la palabra “comunidad”? Porque una cartera de clientes no es una comunidad. Sé que no es lo mismo eso que cambiar cuestiones gramaticales, pero lo dejo como inquietud porque sospecho que cuando el objetivo que se busca es el lucro tendemos a normalizar la operación, mientras que cuando se trata de algo político nos resistimos. Habría que investigar en este sentido. Pero la lengua está en disputa y eso es innegable.

      Por último, me hiciste acordar a una cita de Phillip K. Dick: “La palabra es más real que el objeto que representa. La palabra no representa la realidad. La palabra es la realidad.”

      Abrazo grande

  14. Mauro

    ¡Hola! Me encantó este artículo, a pesar de que soy bastante conservador con el uso del lenguaje. Está claro que hablamos una lengua viva y hay que dejarla evolucionar (y, de vez en cuando, ayudarla).
    Respecto al “hit argento”: ¿cuál es la recomendación o el “nuevo” uso habitual para esas palabras? Me parece horrendo presidenta, igual igual de horrendo que presidento. A nadie se le ocurre decir estudianto o sirviento. ¿A caso no sería “bello” dejar la e justo ahí donde apareció, donde nadie le mandó estar?
    Notas de menor importancia:
    > mientras escribo esto, veo que el corrector ortográfico del navegador me señala que presidento está mal, pero nada dice de presidenta;
    > creo que hay gente que confunde la vocal en el final de una palabra con el género que representa, pero sólo en algunos casos – ¿alguien dice poeto?

    Saludos!

  15. Lorena Maqueda

    Me encanta que jamás tiren para un lado o para el otro, nos lo dicen a modo de “Esto es lo que tenemos/sabemos del tema, ahora te toca pensar, medir y pesar”.
    La verdad es que me sigue resultando incómodo, pero entiendo un poco más por donde viene la mano.
    Lo cierto es que, por ejemplo, en mi caso, mi familia, nunca se crearon estereotipos de género, mi abuelo cocinaba, mi abuela puteaba porque el del equipo contrario estaba en posición adelantada, yo lo ayudaba a mi abuelo a levantar paredes, mi vieja no va a plancharte una camisa aunque eso iguale el dólar y el peso, mi hermanita de 8 años usa rosa y negro en igual medida y quiere ser veterinaria y diplomática. En mi laburo soy un número sin sexo. Sí, obviamente, siento preferencias e injusticias fuera de las puertas de mi casa o del trabajo, pero dentro no importa si uso boxer o bombacha.

    • Marcos

      Yo siempre creia que los mejores cocineros serian mujeres, por eso de que las mujeres y la cocina, pero resulta que los mejores cocineros son tambien hombres.

      • Otro Hector

        Nótese que “una eminencia médica” está todo en género gramatical femenino y aún así casi todos caemos en el error de imaginar a un hombre. Esto demuestra, como lo hacen también los ejemplos de Japón, Islandia y Arabia Saudita, que una política de uso del género gramatical aporta poco o nada al cambio de mentalidad. A lo sumo, entrega información al lector sobre el activismo al que suscribe el autor. (Nota: si alguien quiere entender que por “lector” y “autor” me refiero solo a hombres, vaya a ver a un doctor.)

        La emancipación llegará no cuando todo el mundo adopte le mode de habler inclusive, sino cuando al referirse a “una eminencia médica” todos imaginemos a una persona cualquiera, sin distinción de sexo, color de piel, edad, etc. y en el caso particular del ejemplo del video podamos imaginar sin dudar que se trata de la madre del niño.

        Volviendo al artículo, hay otra cosa que a mí me hace ruido y pasa inadvertido: la duda que se siembra sobre las categorías “masculino” y “femenino”. Es cierto que las características de ambas categorías no están necesariamente representadas en uno u otro sexo de manera exclusiva y se ha avanzado bastante en entender y aceptar que la gente pueda reunir en su persona características mixtas o incluso del género contrario al de su sexo. Sin embargo, la identidad de género funciona precisamente sobre esas categorías, a partir de las cuales pueden crearse otras. En resumen, las categorías deben existir para que la gente pueda identificarse con una, con la otra, con una mezcla de ambas o con ninguna.

        Usando un ejemplo del texto: si tal o cual profesión se asocia más a características masculinas y eso se traduce en desinterés de las mujeres, el problema no son esas características, sino el suponer que las mujeres, solo por su sexo, no pueden cumplirlas.

        Lo que nos cuesta entender es que el hecho de que muchos hombres que cumplen labores de cuidado o que requieren atención a los detalles parezcan femeneizados y, a la vez, muchas mujeres que asumen roles de liderazgo parezcan masculinizarse no tiene que ver con el sexo. De hecho, en la naturaleza hay sociedades matriarcales en que las características que para nosotros son masculinas están asociadas, por defecto, a las hembras y no a los machos, como es el caso de las hienas.

        Mi punto es que lo masculino y lo femenino no dejan de tener validez en una sociedad igualitaria. Es más, son imprescindibles.

  16. juan pedro

    Muy buena la nota. Estoy más bien a favor del uso de la “e” pero en las discusiones a veces no es lo suficientemente contundente como para contrarrestar la fuerza de la costumbre. La nota es muy útil en ese sentido, pero me quedó algo de duda respecto a “el sexismo del lenguaje no parece correlacionar con la inequidad de género”, me parece que no se responde a ese argumento con la contundencia que caracteriza al resto del artículo en cuanto a cita de investigaciones. Y asociado a eso, me pasa lo mismo con “incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino”.

  17. Xota QED

    – “es nuestra lengua materna”, como se podría parafrasear mejor en un lenguaje inclusivo? Trato de buscar una variante y no se me ocurre.

    • Xota QED

      Btw, quien usa la palabra “sirvienta”? Muy poco feliz la elección del ejemplo. Suena poco inclusivo y un tanto despectivo ese término para significar a la empleada doméstica (y nótese que la denominación en términos legales y contables es discriminatoria pues en ningún momento se alude a la posibilidad de que esa persona sea de sexo masculino, “empleado doméstico”). Tan absurdo como eso de lengua materna, no?

  18. Fer

    Hola gatos, pregunta
    “Algo muy similar encuentra Friederike Braun en su estudio con la lengua turca, cuya falta de género gramatical no evita que les hablantes de turco comuniquen mensajes con sesgos de género.”

    Me hace ruido esto. Digo. No buscamos evitar que se comunique un sesgo de género. Buscamos evitar que haya un sesgo de género al comunicar, no se si se entiende la diferencia.

    Después de todo, la función de una lengua es comunicar justamente. Independientemente de cuál sea el mensaje que se quiere comunicar o si estamos de acuerdo con el…
    No me parece que la onda sea eliminar toda posibilidad de comunicar algo, aunque ese algo sea injusto..
    No se, me sono a eso.

    Abrazos gatos!

  19. Diego Azuaga

    Lo que me costó leer este artículo! Entre esos “les” que no sabés rápidamente si son un “los/las” o un “les” posta y palabras como “lectEres”, que le ponen la E a una O que no denota género, porque lectAres, esto es un quilombo.

    No me gusta ninguna opción, pero realmente prefiero la X loca. Me da más velocidad de comprensión del texto que la E, que puede resultar ambigua.

    • Gabriel Patiño

      Estoy leyendo toda la lista de comentarios para ver que piensa cada uno de los posibles remplazos.

      Si bien es raro (por decirlo de alguna forma) leer las palabras con E, creo que es posible acostumbrarse a pensar en palabras con otra vocal como si fueran neutras. O sea, por lo menos es algo que cualquier va a leer de la misma forma.

      ¿Pero que pasa con las x y @? ¿Cómo se leen?

      Personalmente lo que me pasa es que las remplazo mentalmente por la versión masculina, de forma involuntaria.
      ¿A las mujeres les pasa al revés?

      Incluso algunos conocidos me dicen que el arroba se tiene que pronunciar expandiendo la palabra a los dos generos, por ejemplo “niñ@s” se leería ” niños y niñas” lo cual si es horrible porque uno tiene que andar descomprimiendo palabras al vuelo y el resultado puede ser cualquier cosa. Qué pasaría con frases como “tod@s l@s niñ@s son buen@s”? Sería “todos y todas los y las niños y niñas son buenos y buenas”?? O ponemos primero los terminos femeninos para no seguir excluyendo?

      • Marcos

        La equis (x) y el arroba (@) además de ser impronunciables, hacen que cuando alguien lea palabras que las incorporen, las reemplacen por la vocal que su sesgo cultural les indique. Para mí, no son nada inclusivas. Al contrario, es una solución exclusiva para la forma escrita (legible) de un idioma. Y eso me lleva a otra cuestión: los que no pueden leer. No los que no saben, si no los que tienen dificultades visuales o son directamente ciegos. Esas personas dependen de sintetizadores de voz que transforman texto en voz. Así que el uso de x y @ es menos inclusivo aún. Por favor, dejemos de usarlos.

        Siguiendo con el software, el uso de la letra e “rompe” todas las herramientas de traducción actuales. Pero si vamos a cambiar un idioma, no creo que haya problemas en cambiar los traductores :)

  20. Micaela

    Buenas! Supongo que la nota cumple su función: incomodar. Es una gran nota en ciertos puntos, celebro el debate y la inclusión de la linguistica en El Gato y la Caja (a ver si vienen más!)
    Pero van mis acotaciones, ciertos lugares en donde me parece que hace agua.
    1. Como dijeron arriba, se confunden los términos lengua / lenguaje en reiteradas ocasiones. O castellano / español. Lo mismo pasa con la idea de adquisición o aprendizaje de la lengua. En una nota cuyo objeto es la lingüística, errar en eso no está bueno.
    2. Creo que la nota falla en su método científico. Más que plantear una hipótesis a corroborar o desmentir, el artículo hace uso de otros trabajos para legitimar una postura clara desde el inicio. Acomoda las fuentes para aceptar lo que se busca. No estaría mal si esto fuese una columna de opinión pero es una página que busca divulgar científicamente y pelear contra la posverdad.
    3. Asimismo, si uno de los objetivos es acercar temas científicos a todas las personas, no nombrar el hecho de que la lingüística es una disciplina atravesada por opiniones muy fuertes, por debates grosos entre externistas e internistas, hace que nos muestren sólo un lado del problema. Me parece que hubiese sido más interesante armar un debate dentro del artículo en sí y dar argumentos a favor y en contra (que los hay de ambos lados y buenos y científicos): pensar, con Saussure, la idea de inmutabilidad y mutabilidad de la lengua; traer a discusión a Chomsky y su planteo contra posturas como la de Boroditsky; pensar también la neurolinguística o la psicolinguistica o, si no, directamente decir “Me estoy parando desde el externismo, la lingüística no es homogénea, como hay estos argumentos, hay otros: lean acá acá y acá”. ¡Seguro hay un montón de lingüistas ahí afuera con ganas de participar del debate!!

    ¡Saludos!

    • Sol Minoldo

      Hola Micaela! Gracias por tu comentario :-)
      1. Cierto lo de lengua/lenguaje, que aprovecho a re aclarar acá: el habla es lengua, porque lenguaje incluye la lengua y otras formas de comunicarnos. Respecto de castellano y español, tenés toda la razón. Corresponde SIEMPRE castellano, porque el idioma ‘español’ no es uno solo (en España se hablan también oras lenguas). Lo vamos a corregir.
      2. Más allá de cómo está expuesta la nota, el proceso de investigación no fue como lo describís. Fue un trabajo que partió de preguntas, de algunas hipótesis, y que se metió a explorar un campo con toda la honestidad posible. De hecho, lo que encontramos nos dio vuelta la cabeza, a nosotres mismes! Tuvimos que reformular muchísimas cuestiones del hilo argumental que nos habíamos propuesto en un principio.
      3. Intentamos ir abordando las diferentes disputas en el ámbito, y de hecho hablamos de teorías, de posicionamientos y de críticas, que fuimos respondiendo. Creo que leerlo como una nota que cierra el tema no sería adecuado, porque más bien lo que hace es proponer un debate. Igual, siempre se podría haber escrito otra nota y encarar la exposición de otra forma. Una nota es siempre una propuesta, un recorte, eso es inevitable. Esta es la que nosotros, con Juan Cruz, quisimos aportar :-)
      Pero la idea es que el debate no se cierre, que cada uno que tenga algo para contar, aportar o enseñar, lo comparta.

      Saludos!

  21. Federico

    Me gusta como está escrita la nota, es divertida de leer.

    Y aprobecho para aportar una forma posible para salir de la dificultad que parece representar el uso de lenguaje inclusivo, por lo menos es la que a mí me ayudó. Básicamente hay que salir un poco del plano individual, de reflexión interna, de mirarnos tanto el ombligo, y conectar con otres. Sobre todo con otres. Con personas que no se definan como varones ni cómo mujeres. Del contacto con esa otredad, con ese otre, se aprende más que miles de horas de darle vueltas al asunto.

    Puede que no sea una solución universal, pero a mí me sirvió para crecer mucho.

  22. Bruno

    El articulo es el mejor que he visto para defender el lenguaje inclusivo, por lo menos trata de verlo cientificamente. EeL problema es que la conclusion no se sigue de las premisas y sigue sin demostrar que el lenguaje inclusivo sirva de algo, su interpretacion de los estudios es antojada.

    De la existencia de cierta concordancia del género gramatical y objetos o ideas demuestra ni de esto se puede inferir que el lenguaje sea ‘un mecanismo que perpetúa la relación de dominación masculina’.

    Un ejemplo de esto serian los estudios que demuestran que luego de jugar videojuegos violentos o ver peliculas de accion las personas muestran niveles de agresividad elevados. Listo, esto prueba que las peliculas y los videojuegos causan violencia…¿Verdad? NO.

    Los efectos son de corto plazo.

    No veo como pueden inferir de esos estudios que el lenguaje perpetua la dominacion masculina, su interpretacion es demasiado injustificada.

    Lo mas llamativo es que ustedes mismos menciona el caso Arabe, Islandes y japones y como sus lenguajes neutros no ha tenido ni la menor influencia en la igualdad de genero. Luego dicen : “aunque eviten el problema de una terminología masculina genérica, incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino” o “el androcentrismo en lenguajes sin género puede incluso aumentar la invisibilidad léxica, semántica y conceptual de las mujeres”.

    Que contradiccion tan lamentable. ¿Que estan diciendo? Que el lenguaje neutro funciona pero no funciona al mismo tiempo.

    Y hablando de posiciones infalsables: “El lenguaje neutro ayuda a combatir la dominacion masculina pero en los paises donde existen y no sirve es por alguna razon misteriosa que no podemos explicar apropiadamente”.

    Deshonestidad intelectual ¿Donde?

    En fin, lo mismo de siempre.

    • Emmanuel

      Me encantaría que alguno de los dos autores se digne a responder esto, sino de verdad ser caritativo empieza a ser cuesta arriba.

      Además, de donde se sigue que eso estudos que citan tengan efecto a largo plazo, como dice Bruno?

      Además, leyendo, se puede ver que la correlación que hay no prueba ser causal, puesto que los niños reconocen estereotipos de muy chico, ya conocen y entienden la identidad de género de los demás..

      Ignorando toooooda la evidencia de la biología, de las hormonas pre-natales en cuanto a tipos de juegos, , la diferencia que hay entre chicos y chicas desde edades muy tempranas y con nula influencia ambiental, probada empíricamente y encima generando predicciones antes de que los chicos nazcan con las personas con sindromes de desfase hormonal como la insensibilidad a los andrógenos, las predisposiciones existen y ni hablemos de meta-análisis y meta-análisis que demuestran que a través de las culturas estos patrones se repiten, estudios que incluso predicen que las hormonas jugarían un rol muy fuerte en ciertas habilidades cognitivas, por ejemplo, a más testosterona más tiempo tardan en aprender a hablar (chicoss con espectro autista), a tener empatía, las niñas y mujeres en promedio califican mejor en los test de empatía que los varones.

      De eso no hay mención alguna, entiendo que el articulo no lo escribieron biológicos ni psicólogos pero aún así, si vamos a hablar de que el lenguaje influencia la preferencias en carreras en niños hay que ver todo el espectro de la ciencia del comportamiento y de las explicaciones que hay (niños y niñas) no sólo la parte sociológica (ni siquiera digo linguística porque este texto no lo escribió un linguista) hay que tener en cuenta la parte biológica y genética, es una página de divulgación científica donde hay material de todos los campos.

      Dejo algunas referencias:

      -Los hombres prefieren trabajar con cosas y las mujeres con personas. Es el resultado de un meta-análisis realizado con medio millón de individuos. El tamaño del efecto (la diferencia) es grande (d=0.93). (Su, R. y otros, 2009).

      -Grandes diferencias en hormonas sexuales entre hombres y mujeres, especialmente en forma prenatal, durante los primeros seis meses de vida y en la pre-adolescencia. (Alexander, 2002; Auyeung y otros, 2009; entre muchísimos otros). (Thornton 2009, con monos rhesus)

      -Universalidad de rasgos humanos: los hombres y las mujeres son vistos como diferentes en todo el mundo. También en todo el mundo las mujeres se ocupan más de los hijos y los hombres son en promedio más competitivos. (Brown, D. E.,2004). Ellis (2011) encontró 65 diferencias sexuales que aparentemente son universales, sin un solo error de replicación a lo largo de diez estudios.

      -Muchas de estas diferencias pueden ser vistas en otros mamíferos: mayor agresión en el macho, mayor inversión parental en la hembra, mayor interés en los objetos en los machos y mayor interés en miembros de su misma especie en las hembras. Entre chimpancés y humanos, los niños y las crías macho suelen pasar más tiempo lejos de la madres que las niñas y las crías hembra, lo que podría mostrar una mayor propensión al riesgo. (Royster, P, 2005).

      -Las primates hembra pequeñas juegan más con primates bebes que los pequeños primates macho, prefieren aprender de sus madres, de las que se alejan menos que los machos y juegan menos violentamente, mientras que los machos prefieren aprender de sus padres, se alejan más de la madre y juegan más violentamente. (Terio, K. A. y otros, 2016).

      -Hiperplasia congénita: suministro de testosterona a bebas aún no nacidas: luego muestran preferencias por juguetes y patrones de juego masculinos (competitivo vs cooperativo), preferencias ocupacionales, y ligeramente más homosexualidad y bisexualidad que el promedio. (Brown, Hines y otros, 2002)

      -Varones criados como niñas juegan en forma agresiva, prefieren objetos a personas (Colapinto, 2000)

      -A 25 niños nacidos sin pene -extrofia cloacal- se los castró y educó como niñas pero tuvieron patrones masculinos de conducta: juegos bruscos e intereses masculinos. Más de la mitad dijeron q eran niños cuando tenían 5 años. (Reiner, 2000) (Reiner, 2004)

      -En la primera infancia las diferencias entre niños y niñas fueron evidenciadas por estudios hechos en todo el mundo: niveles de agresión y competencia, elección de juguetes. Las niñas juegan más a ser madres y los niños tienden a convertir cualquier cosa en un vehículo o un arma. De acuerdo a un meta-análisis de 1788 papers la elección de juguetes sería una mezcla de predisposiciones innatas y adquiridas, pero esa diferencia estaría disminuyendo en los últimos años. (Todd, B. K. y otros, 2017)

      -A mayor testosterona prenatal, menor contacto ocular a los 12 meses, vocabulario reducido a los 12 meses, menos habilidades sociales a los 48 meses, mayor rotación mental en edad escolar. (Baron-Cohen, 2004)

      -Resistencia al cambio en comunidades que trataron de anular las diferencias sexuales como los kibutzim (granjas colectivas) de Israel (Aviezer, O. y otros, 1994)

      • Juan Cruz

        Hola Bruno y Emmanuel! Primero, muchas gracias por los comentarios. Segundo, sepan comprender la demora en la respuesta, son muchas interacciones y es difícil encontrar el momento para responder debidamente.

        Es importante señalar que la nota en ningún momento pretende indicar que el lenguaje inclusivo es una solución definitiva o libre de problemas, sino señalar que es un uso disruptivo legítimo a partir de la comprensión de dos elementos importantes: 1) Cómo funciona nuestra lengua, a quién le pertenece y qué rol debemos darle a la visión normativa de la misma. 2) La relación entre lengua y pensamiento.

        La nota no es prescriptiva, no sostiene que DEBEMOS hablar de tal modo. Sostiene, en cambio, que es legítimo hablar así porque la lengua nos pertenece a todes y es esperable que los grupos sociales marginados la utilicen como territorio de disputa.

        Uds. consideran que hemos malinterpretado los estudios que se citan. No estoy de acuerdo. Sin ir más lejos, cito textualmente el abstract de uno de ellos: Three studies assessed whether a common cultural practice, namely, the use of gender-exclusive language (e.g., using he to indicate he or she), is experienced as ostracism at the group level by women. Women responded to the use of gender-exclusive language (he) during a mock job interview with a lower sense of belonging, less motivation, and less expected identification with the job compared to others exposed to gender-inclusive (he or she) or gender-neutral ( one) language (Studies 1 and 2). Moreover, the more emotionally disengaged women became over the course of a job interview upon hearing gender-exclusive language, the less motivation and job identification they subsequently reported (Study 3). Together, these studies show that subtle linguistic cues that may seem trivial at face value can signal group-based ostracism and lead members of the ostracized group to self-select out of important professional environments.

        Emmanuel, decís que dejamos de lado las cuestiones biológicas, y sí, hacemos un recorte que no las considera porque no es nuestra área. Un tema se puede encarar desde una disciplina u otra y nuestra elección como autores-comunicadores fue abordarlo desde este punto. No pretendemos agotar el tema porque el conocimiento es una construcción colectiva y como nosotros hacemos nuestro aporte desde acá, otros lo pueden hacer desde otras disciplinas. Toda nota de comunicación será siempre un recorte y de hecho el que nosotros hicimos ya fue bastante grande para lo que acostumbramos en Gato. Pero que un abordaje sea parcial no es lo mismo que decir que sea incorrecto. La idea no es decirlo todo, sino que el objetivo de la nota era, ante todo, validar la disputa por el lenguaje. Creemos que el conocimiento se construye democráticamente, entre todes.

        Por otro lado, Bruno, nos atribuís textos que no son nuestros al ponerlos entre comillas. Supongo que la intención es parafrasear y que, en tal caso, las comillas sobran ya que sugieren una textualidad que no existe. Lo que la nota dice es que el lenguaje “cumple un rol” en la perpetuación de relaciones de dominación. Y que es “uno de los mecanismos” que contribuyen en ese sentido. En absoluto dice que “El lenguaje neutro ayuda a combatir la dominación masculina pero en los países donde existen y no sirve es por alguna razón misteriosa”. Lo que dice es que incluso en las lenguas que tienen género neutro se pueden transmitir mensajes con sesgos de género, cosa que no invalida en absoluto el resto del contenido de la nota. En todo caso, dado que el marco teórico que utilizamos es el que ofrece Bourdieu, habría que analizar qué tipo de subversiones simbólicas serían necesarias en esa lengua. La comparación no implica que lo que ocurre en una sea directamente trasladable a otra.

        La supuesta contradicción respecto al lenguaje neutro y su funcionamiento no es tal porque, una vez más, estamos hablando de instancias de resistencia, no de una solución mágica para resolver los profundos problemas de género que penetran en la sociedad.

        Finalmente, si existiese aún algún tipo de duda respecto a cuál es la intención y conclusión de la nota, los remito de nuevo al último párrafo que procuramos sea lo más sintético posible.

        Ojalá ni la nota ni la respuesta te dificulten ser caritativo Emmanuel, sea lo que sea que hayas querido decir con eso.

        Abrazo grande!

        • Emmanuel

          Hola Juaz Cruz.

          El problema es que esos estudios no desmuestran realmente un efecto causal, lo que compartiste es un simple abstract el abstract puede decir cualquier cosa, la posta está en el estudio y la metodología que se usó, como se hicieron las preguntas, cómo infirieron tales reacciones, etc.
          Citar el abstract no demuestra en absoluto tu punto.

          Por ejemplo no encuentro que describan muy bien que hicieron para medir eso, sobre todo la parte de ‘señales no verbales’ y en la metodología no se aclara eso ¿cómo midieron reacciones no verbales? Además les preguntan que describan en una escala si es sexista el trabajo o no.. cómo concluís que es sexista, sólo porque alguien lo percibe? Acá entran a jugar cuestiones psicológicas y de diferencias comportamiento que pueden explicar esto (estudios que pasé más arriba y de los que hay evidencia intercultural con muestra enormes y replicación una y otra vez), para mi es una correlación y es interesante pero no hay causalidad demostrada alguna. No se sigue de que alguien diga ‘es sexista’ a que realmente lo sea, además el estudio tiene una muestra pequeña pero más allá de eso, no veo más que el reflejo de las predisposiciones.

          Que alguien ‘se sienta’ excluído al usar palabras no quiere decir que se lo esté excluyendo, es una linea delgada a la que quieren empezar a conrolar como hablamos y cómo DEBEMOS (lo dijiste vos) hablar, y eso es peligroso porque atenta contra libertades individuales.

          En el paper discuten que la sentirse excluido y la necesidad de pertenecer puede traer problemas, el tema es que no está probado tal ostracismo, las personas se pueden sentir excluídas sin haber sido realmente excluídas, creo que esto es entendieble fácilmente “sentirse” de una forma no hace que automáticamente que te excluyan. A partir de ahí toda esta idea del lenguaje se cae porque es un nicho, y las personas que no se sienten excluídas con el él o el élla, o son personas transgénero (de todo el espectro, gender fluid, queer, transexuales) y sabemos que las personas LGBT+ tienen problemas con la inclusión en general, tienden al suicidio, a la depresión pero a la inclusión social, a no ser aceptados, no a que le digan ÉL o ÉLLA. Si una persona se siente a gusto con ambas identidades de género ninguna debería molestarte, y si te molesta, para mi el problema no es el lenguaje, sino que es psicológico. El lenguaje es sólo la superficie, la inclsusión social no es hablar con ‘e’ e inventar un lenguaje neutro (que además ustedes mismos en el artículo se refutan diciendo que igual puede haber sesgos de género masculinos o ‘androcéntricos’, entonces para qué quieren defender el lenguaje inclusivo si peude también haber sesgos “ocultos”, no desarrollan a qué se refieren ni cómo son los sesgos, ni la forma en que se mantienen ocultos). Esto tiene toda la pinta de hipótesis ad hoc.

          Jamás, bajo ningún punto de vista ‘sentirse algo’ puede ser el argumento más fuerte para sostener el cambio o la modificación del lenguaje a tal escala con un lenguaje neutro aunque pueda tener sesgos ocultos. La percepción de alguien puede estar errada ¿estamos de acuerdo? Y cómo es que hay gente que no se siente excluída? Mujeres por ejemplo al decir ‘todos’ y no ‘todes’.

          Si lees el estudio, vas a ver que cita estudios de los 70 y 80, uno que ya hoy en dia ni podría replicarse porque usa un lenguaje que hoy ya no es aceptado (porque la sociedad avanzó, aunque a algunos les guste decir que vivimos en un patriarcado más que nunca..) y el de los 80 no pudo replicar los resultados en un seungo estudio

          http://gap.hks.harvard.edu/when-he-doesn%E2%80%99t-mean-you-gender-exclusive-language-ostracism?width=500&height=600&inline=true#method

          “In Study 2, 250 (151 women and 99 men) undergraduate participants were put in a mock job interview situation wherein a male interviewer used one of three types of language to describe the job and work environment: gender exclusive language, gender-inclusive language, and gender-neutral language (e.g. one).

          • Emmanuel

            Igual hay cosas interesantes, por ejemplo:

            ” Black students who were not reminded of their underrepresentation. Similarly, Cheryan, Plaut, Davies, and Steele (2009) found that women’s sense of belonging in computer science was dramatically reduced by the presence of stereotypically masculine cues in the academic environment (e.g., Star Trek posters, junk food), suggesting that masculine cues activated a gender stereotype and signaled that the environ-ment was identity threatening for women”

            Después dice

            “So, too, Murphy, Steele, and Gross (2007) found that women were less interested in attending a science and engineering conference after seeing an advertisement in which women were a numeric minority versus at parity. Other work indicates that situational cues that remind women of negative gender stereotypes decrease their identification with math (Pronin Steele, & Ross, 2004) and inhibit their performance and interest in quantitative domains (Davies, Spencer, Quinn, & Gerhardstein, 2002).”

            El problema de esto es que después vemos que en los paises donde más libertades de oportunidades hay para que las personas sigan sus intereses , los estereotipos se refuerzan, por qué es así? Incluso en paises progresistas, si fuera que estas pequeñas cosas influenciaran a gran escala a los intereses de las mujeres a tal o cual carrera o actividad académica, debería predecirse paridad o al menos un aumento pero no la vemos, pero entonces me pregunto ¿hay influencia ambiental de estereotipos para algunas personas a sentirse excluídas para que terminen menos interesados, menos interesados o rindan mal? (en matemáticas y ciencia para mujeres, por ejemplo). Tampoco me queda claro la relación estereotipos-lenguaje que hacen en el estudio.

            Y acá alguien que sepa de inglés que me ayude a entender porque no entiendo, dicen

            “Participants learned about a new job that was described using masculine gender-exclusive terms (e.g., using he in the generic form to refer to both men and women), gender-inclusive terms (e.g., him or her in place of he), or gender-neutral terms (e.g., one in place of he).”

            ¿Cómo him o her son términos inclusivos si hacen referencia hasta donde lo poco que se de inglés ‘him’ es para referirse a varón y ‘her a mujer? Se usa ‘he’ cómo genérico en el inglés??? Me desconcierta.

            Dejé de leer el estudio porque me pareció absurdo la forma en que estaba planteada el experimento, creo que hay un sesgo de confirmación terrible en este artículo y no pueden verlo, están haciendo cherry picgking que confirme la postura que ya tomaron (el lenguaje es sexista), a los contra-ejemplos que mencionan en el artículo de Nullius in verba su rrespuesta es “hay sesgos ocultos”, no es un argumento. Lo siento, chicos. Pensé que hacían ciencia y luego después estaba la ideología, no tratar de encajar la ciencia a la ideología.

            Saludos, ojalá repiensen un poco las críticas y vean que no están probando nada, sólo reforzando sus propios sesgos.

            Schmitt, D. P. (2015). The evolution of culturally-variable sex differences: Men and women are not always different, but when they are… it appears not to result from patriarchy or sex role socialization. In The evolution of sexuality (pp. 221-256). Springer, Cham.

            Stoet, G., & Geary, D. C. (2018). The Gender-Equality Paradox in Science, Technology, Engineering, and Mathematics Education. Psychological science, 0956797617741719.

        • Bruno

          <>

          El problema es que tal relación entre lengua y pensamiento que el articulo afirma no existe. Estan basandose en estudios de ” Stereotype Threat” – Termino acuñado por Steele, uno de los autores de varios estudios que citan en este articulo – famosos por su incapacidad para replicar (requisito fundamental del metodo cientifico) y problemas metodologicos y un publication bias terrible.

          https://replicationindex.wordpress.com/2017/04/07/hidden-figures-replication-failures-in-the-stereotype-threat-literature/

          Steele condujo estudios sobre como el lenguaje podria influir en el desempeño de las mujeres en examenes de matematicas, muy parecido a los estudios que se usan para justificar la tesis del articulo.

          Bueno, han fallado en replicar una y otra vez.

          https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0022440514000831

          https://replicationindex.wordpress.com/tag/stereotype-threat-and-womens-math-performance/

          Me disculpan pero los estudios de esterotipo tiene poca o nula fiabilidad.

          <>

          Si dicen que el lenguaje cumple un rol en las perpetuacion de relaciones de dominacion entonces se sigue necesariamente que el uso del lenguaje inclusivo o neutro ayuda a combatir esa dominacion que es evidentemente masculina para ustedes ¿para que defienden su uso entonces?

          Si dije que el lenguaje neutro no funciona por alguna razon misteriosa es porque en ninguna parte se molestan en siquiera sugerir alguna hipotesis valida sobre porque en paises con lenguaje neutro no se ha visto el mas minimo efecto.

          Lo que dicen es esto:

          <>

          No existe la posibilidad de emplear pronombres o sustantivos femeninos porque es neutro, ¿Evidente, no? y en todo caso tampoco se pueden usar pronombres o sustantivos masculinos…porque es neutro. ¿Que esta diciendo Mila Engelberg?

  23. Claudio

    Muy interesante la presentación del tema. Respecto de las diversas propuestas de formas inclusivas del lenguaje, me llamó la atención un texto que leí hace un tiempo en el que la forma neutra estaba sencillamente representada por el femenino, lo que es completamente correcto si el lector asume aquí el apócope de “persona”. Un ejemplo sería el de la que escribe este comentario, que es una (persona) varón. Esta forma tiene la ventaja evidente de no requerir ningún dispositivo adicional (nuevos pronombres, etc.), y debo decir que, por lo menos en mi humilde opinión, hace un gran trabajo en visibilizar la cuestión de género. Eso sí, requiere de nosotras las varones que nos animemos a usar el femenino al autoreferirnos…

  24. Florencia Molina

    En general me encantan las notas del gato, pero está se me hizo insoportable de leer, literalmente me dolían los ojos. Fui saltando partes desde que empezó el lenguaje inclusivo y llegué hasta al final de pedo. Sigo sin verle el sentido al lenguaje inclusivo, más allá de todas las pruebas empíricas que citaron, entorpece la lectura y la escritura, y disiento en eso de que “nos importa un carajo que diga la RAE”. El fin de la RAE es unificar la lengua y evitar que se extinga, porque al ser hablada por tantas personas corre riesgo de que termine desmembrandose en numerosos dialectos, como le pasó al latín vulgar. Tiene sentido que exista.

  25. Emilio

    Utilizar la política (interpretada como agente de cambio) para modificar algo tan vasto como el lenguaje, es una batalla perdida. Es muy romántico, pero tiene más chances de generar ese cambio la cocinera boricua que dice “peldón” al pedirte que repitas una frase , q el intento forzado de querer incorporar una palabra como “persones” o “amigues”.

    Cualquier artificialidad es simplemente olvidada por el idioma. Es sencillo: si tenés que forzar tu manera de hablar, no lo vas a decir. Vas a buscar otras palabras.

    Pregúntenle a Mr Zamenhof sino a ver qué pasó con su proyecto (dejame decirte que este experimento del lenguaje inclusivo no es original ). NI UNA mención al esperanto en el artículo.

    Besis… ahre

    • Sol Minoldo

      Hola Emilio. En realidad, hay ejemplos históricos que desmienten esa idea de que no puede modificarse políticamente el lenguaje. Y por cierto, no lo reduciría a “utilizar la política para modificar el lenguaje”. De hecho, es convertir el propio lenguaje en un campo de disputa, en una vía para practicar la política. Saludos!

  26. Flavio

    “Pero les lecteres que hayan llegado a este punto habrán atravesado media nota escrita de forma tradicional y media nota escrita con lenguaje inclusivo, de modo que además de toda la evidencia expuesta sobre la relación entre lengua y pensamiento, podrán evaluar también cuán traumática ha sido (o no) la experiencia” … bastante, la verdad. Rompe los ojos. Por otra parte el artículo, si bien plagado de referencias a estudios empíricos adolece del problema fundamental en la investigación científica que es la falta de objetividad respecto al resultado esperado. Es decir, los autores “quieren” que la evidencia científica aporte sustento a lo que ellos ya creén, antes de haberlo probado. Como investigación científica eso invalida los resultados. Tanto más cuando se parte de supuestos que por más tallados en piedra que puedan estar para algunos, son en realidad más que discutibles, como la brecha salarial o la supuesta relación directa entre machismo y violencia hacia las mujeres. Llama la atención que las sociedades menos machistas del mundo según el índice de equidad de ONU presenten a su vez un número importante de casos de violencia de género. Es decir que la relación directa entre machismo y violencia no sería algo tan lineal.

  27. Carlos Senna Figueiredo

    Muy linda la nota! Felicitaciones. Ahora bien, pienso que la presencia del género en el lenguaje va durar mientras dure el machismo. Como ejemplos de todos los dias: mi nieta Julia me invita a jugar: “yo soy la profesora y vos sos el profesoro.” Y más: “la enamorada del buey es la bueya” O mi amigo sueco casado con brasilera. Cuando la presentaba a los amigos solia decir: “Esta es mi marida”. Nos divertíamos comentando que el sueco es el unico idioma en el cual el feminino de marido es marida. Los terminos no se despegan, simplemente cambia el género por sobredeterminación cultural. Los gringos dicen “she” para los buques. En tiempos de guerra tratan como feminino sus países (Germania,Brittania, Madre Rusia) porque necesitan la proteccion de LOS soldadOs. Lo mismo para el mundo: Madre Tierra, Madre Naturaleza. Que delicadas son…
    Felicitaciones una vez más. Carlos

  28. Carlos Senna Figueiredo

    Que bueno este mano-a-mano. Meto una vez más mi cuchara. La mejor definicion de lenguaje y la que más ayuda a distinguir lenguaje y lengua es la que ofrece el chileno Humberto Maturana.
    Que dice Maturana? Dice que el lenguaje – que es el fundamento de lo humano – es la coordinacion de coordinaciones consensuales conductuales. Es algo recursivo. No solo coordinacion. Se trata de coordinacion de coordinaciones consensuales. Asi que no tiene que ver solamente con lo verbal. Vale leer lo que dice el genial biólogo.
    Carlos

  29. Ana Rosa Cantiello

    Excelente nota y clarísima!!
    Debo confesar que al comienzo del lenguaje inclusivo, me costó leerla, pero luego me resultó casi igual.
    Todo lo dicho logró convencerme de la necesidad de este cambio en el uso de las palabras, siendo una gran defensora (como lo soy), de la pureza y perfección en el uso de nuestro idioma.
    Muchas gracias por permitirme reflexionar y entender.
    Felicitaciones!!!

  30. Nahir

    Hermoso, genial y necesario artículo: ¡gracias! Una pequeña observación: creo que en la explicación del gráfico sobre la personificación de ideas abstractas están intercambiados los términos.

  31. Belu

    Normalmente diría “Gracias por la nota, gatos”…pero ahora creo que va a ser …¿Gates? Incluso el nombre ElGatoyLaCaja me suena raro… :O En el primer caso me refiero a género de personas pero
    el segundo a el gato de Shrödinger…¿cómo saber si no fue gata?

  32. Almafuerte

    El nuevo rumbo de esta página me genera confusión. La otra vez, explicando la corrida del dolar, se acudieron a fetichismos pseudocientificos, como el monetarismo (con ese toque progre del neokeynesianismo, que lleva la nueva sintesis, tan cool hoy por hoy) para sostener que todo se reduce a masa monetaria y stock de divisas. Ahora , partiendo cual revista “social text” (tan vapuleada por Alan Sokal) vienen con la tesis del contructivismo social de que “todo es cultura/todo es lenguaje”, y el relativismo lingüístico que le sigue.
    No puedo atacar su bibliografía citada o links por no leerlos con detenimiento. Pero en vez de experiencias de asociación mental de palabras, porque no ver un caso de ingeniería social (mucho mas real): en EUA la palabra Nigga esta prohibida desde la ley de derechos civiles hace varias décadas atrás. Sin embargo, la población negra, siendo tan sólo el 15 por ciento, es la que mas porcentualmente llena las carceles, no accede a educación de grado, y permanece sin ascenso social… Puede ser correlación o falsa relación, pero es sugestivo que décadas de lenguaje no discriminador no altere indicadores sociales de segregación.
    Saludes.

  33. Marcela

    Me encantó. No podría estar mejor explicado, con evidencia. Simple y concreto.
    Me resulta emocionante que seamos parte de un cambio tan considerable en nuestro lenguaje.

  34. Lucía

    Me encantó el artículo… y me costó mucho leerlo :/
    No por las “e” sino por la secuencia que hay que seguir. En el camino me iba llenando de preguntas. Aclaro que no soy una persona formada puntualmente en ninguna disciplina que intervenga directa o indirectamente en este artículo, no puedo criticar ni hacer observaciones como las que leí en los comentarios (le puse onda a leerlos a todos pero no pude). Me llevo dos “cosas” que me quedaron dando vueltas en la cabeza mientras leía:

    E. Por lo que vi, salvo el primero, los demás estudios que se citan están hechos desde/para otros idiomas. Por lo que dice la nota al muy principio “la lengua (o lenguaje, no sé) es un fenómeno social. Ocurre siempre con relación a un ‘otro’, a una comunidad con la que establecemos convenciones respecto a qué significan las palabras y cómo significan esas palabras”. ¿Esa relación es unívoca en todos los idiomas? porque social no necesariamente implica universal… ¿Hay matices, tiene una sola forma? ¿No hay nada previo al lenguaje o complementario (para no jerarquizar) que influya también en cómo se construye esa relación entre lo que estructura una forma de conceptualizar -individual o colectiva- y las palabras que usamos?
    Claro que la respuesta a todo esto puede ser: bueno, estudiá letras, queride.

    B. Este cambio en particular empezó a ser visible entre les nosotres comunes con formas escritas de romper los modos masculinos de nombrar. No sé si esto es obvio, común, usual, si solo me pareció raro a mi, o lo es. Las primeras apariciones de lenguaje inclusivo fueron con @ y x, escritas. Impronunciables ambas. Pero no se notó (lo digo desde mi experiencia, donde esto circula pero no se estudia) hasta que necesitamos hablarlo. La x es linda porque tacha algo, molesta a la vista pero en nuestras cabezas acostumbradas se lee “o”, como el arroba. Ahí ganó la “e”, que es molesta también, pero la única que en la mente, al leer, se pronuncia de una manera distinta porque es una letra que el cerebro reconoce como sonido hablable. Triunfante como presidenta.

    Saludos :)

  35. Julia

    Lo bueno de los cambios en la lengua es que son democráticos, esperemos que este hábito aislado muera por su propia liviandad.

    • Javi

      O por el contrario, que un día tu nieta te diga: -“Habuela, ¿por que decís llamar a los Bomberos si la mayoría son chicas?”
      saludos…

  36. andres_cass

    Muy buena la nota. Un gran disparador para pensar muchas cosas.
    Cuando comenzé a ver lenguaje inclusivo en las redes me chocó en un principio, pero con el tiempo me fui acostumbrando y lo fui adoptando. Hoy en día, en mis trabajos para una maestría que estoy cursando lo utilizo.
    En cuanto a como aplicarlo, en un principio iba más por el uso de la x, pero después lo reemplacé por la e, no solo por su facilidad para leerla sino porque encaja en la estructura preexistente en (falsos) genéricos como estudiante y similar.

    Soy de los defensores de que quien se apropia de los significantes se apropia de las ideas, por lo que defiendo el uso del lenguaje inclusivo. Transformar la forma en que pensamos las cosas ayuda muchísimo a transformar la realidad (estoy tratando de no extender el comentario a terrenos más filosóficos).

    Creo que de los que están en contra del lenguaje inclusivo, los que más me molestan son los que se oponen porque “se degenera el lenguaje” y habitualmente sus “críticas” vienen acompañadas de insultos y/o descalificaciones. De última tené una posición respecto a su utilidad o impacto, pero no me vengas a decir que degenera el lenguaje y después clavás 10 palabras extranjeras mal escritas.

  37. Monica

    Como la comencé a las 11 de la noche, pensé que las modificaciones eran producto de una mala traducción, no me fijé en les autores, me interesó le tema.
    Confieso que como purista del español me rompe « las vistas» cuando leo pasajeros y pasajeras, obreros y obreras, compañeros y compañeras, etc. Siempre pensé que sólo pasaba por dar visibilidad al género y ahora comprobé que el meollo va más allá, muchas gracias.

  38. Pela

    Gente, me permito sugerirles reescribir los últimos párrafos de “¿Y ahora qué hacemos?” porque me parece que no se está entendiendo. Creo que no queda clara la cuestión de que hay evidencia empírica en contra del argumento pero que es cuestionable porque en principio no podemos observar un experimento controlado de un país contra sí mismo en circunstancias similares pero con diferentes lenguajes, y además en los casos de lenguaje neutro se observa machismo transmitido por otras vías. Digo yo; no sé. Mandarme a la mierda también es opción.

    En lo personal no me gustaba la idea de cambiar el lenguaje por una cuestión de comodidad. Pero dado que hay evidencia débil de que es importante, he sobrevivido a la lectura, y no hay ninguna razón para mantenerlo como está, yo digo que lo modifiquemos.

    En términos de estrategia, sin embargo, me parece que escribir así en este espacio puede ser mejor idea que ponerse a argumentar con la mayoría, porque he visto que la discusión genera un choque y un rechazo que es diseminado aún por les machirules disfrazades de progres (dije bien?). Me parece que será cuestión de escribir así, y a la gilada, ni cabida. Que nos acostumbremos.

    • Sol Minoldo

      Hola Pela. En efecto, algunes pueden no estar entendiendo. Pero en lugar de reescribir la nota, esta bueno que se enriquezca con los comentarios, como este. Tal como decís, lo que planteamos es que hay indicios para poner en duda que la supuesta refutación realmente sea una refutación sólida. Saludos!

  39. Lucía Niklison

    Como lingüísta escribiendo un paper sobre este tema, tengo que dejarles mi gratitud por todos los links a papers.
    Y un comentario no menor y bastante interesante: la RAE reconoce “presidenta”, porque hace dos siglos que documenta apariciones del término. Y sobre todo, lo reconocen porque esos usos documentados son en España, porque otro detalle que no hay que dejar de lado es que la RAE, además de machista, el supuesto panhispanismo se lo meten adonde no da el sol. Volviendo al tema, cuando les preguntás en #RAEconsultas en su twitter @RAEinforma te responden que “presidenta” “está bien dicho porque está documentado su uso desde el 1800”. Pequeño detalle que olvidan mencionar: el uso que documentan, que sigue apareciendo como segunda o tercera acepción del término, es como “Mujer del presidente”. ¿Por qué no maduran y sacan esa acepción de las entradas para “alcaldesa”, “jueza” e incluso “médica”? No hay por qué.

  40. Kike

    Hola! Gracias por este texto le amé de pe a pa!
    Hace años que me vengo debatiendo con este tema porque en mi profesión esta manera de darle género al rol es algo que define cómo se transmite y enseña desde tiempos inmemoriales. Yo me dedico al baile de parejas mas específicamente al baile de parejas con música de Jazz que se suele denominar Swing (el estilo de Jazz que se baila lleva ese nombre) aunque su nombre mas específico sea Lindy Hop. Desde hace tiempo que hay una corriente fuerte de educadores y bailarines que ponen el foco en los roles a desarrollar en el baile y no en los géneros. Ejemplo que seguramente conoceremos de otros bailes de pareja es que los hombres son siempre el líder, se le indica como guiar y las mujeres son siempre el que sigue y por lo tanto se las limita a tratar de entender para donde quiere ir el hombre.
    En ingles, el idioma de donde el baile es originario USA, este problema no es tan evidente pues se habla de Leader y Follower aunque si se evidencia en la manera de enseñar y ver los roles.
    Esto ya setea la mente de los educadores y de los alumnos en el mondo acción/hombre-pasividad/reacción/mujer y por lo tanto las quejas mas habituales son que solo enseñan para los leaderes y no para “las” followers (seguidoras XD).
    Incluso en el lenguaje de como conectar/leer a nuestro compañero se evidencia esto. Ejemplo en español se usa la palabra “marca” para describir como guiamos un paso pero en ingles la palabra es “lead” dando a entender que no es algo inmutable como una marca sino una sugerencia o una guía.
    Hace tiempo que a nivel mundial se viene debatiendo esto, el hecho de que son roles y no géneros, acá en Argentina y por tener la tradición de la enseñanza del baile de parejas del Tango, esta bastante poco desarrollado. Incluso es visible en los lideres de la escena argentina siendo en su amplia mayoría hombres y con una escases enorme de lideres (representatividad) mujeres, que las hay pero no son cabezas de escuelas u organizadoras de eventos sino siempre son las compañeras/parejas de baile/co-organizadoras de los hombres.
    Gracias de vuelta por este texto!
    Abrazo enorme

  41. Walter

    Mi problema con este tema es el siguiente:
    Si yo quisiera dejar afuera de algo a alguien, hablaría otro idioma.

    No sé si se entiende. Intento explicarme:
    Soy hombre, blanco, clase media – alta, universitario y milenial.
    No creo pertenecer a ninguna minoría, pero siento empatía con personas que claramente la pasan peor que yo.
    El tema es que no necesito de un traductor para entender a un pobre, pero tuve que googlear sororidad, machirulo, patriarcado (en su acepsión feminista), etc.
    Y lo peor es que siento que lo googleé al pedo, no agregó nada a lo que ya sabía sobre el tema.
    Si un Quom quisiera que yo no entendiera su justo reclamo, debería expresarlo en Toba.

    Saludos

    • Pela

      Yo no sé lo que significa milenial, y no por eso te pido que evites definirte así. Y se me antoja un poco ombliguista que cuestiones la manera de expresarse de las pibas por las limitaciones de tu entendimiento. (El uso de la palabra inventada “ombliguista” es intencional.)

      PD: Es un tema aparte, pero la clase media no existe. Y menos la clase media (guión) loquesea.

      • Walter

        Tu respuesta confirma todo lo que digo. No entendiste una palabra y no la googleaste.
        No entendiste lo que estoy diciendo y te paraste automáticamente en la vereda de enfrente.
        No hay manera de no ser “ombliguista” en lo que digo porque justamente estoy hablando de cómo me llega a mí un mensaje.
        No cuestiono su manera de expresarse, les manifiesto que complican la llegada de su mensaje a personas como yo. Hasta puede no interesarles, están en su derecho.

        PD: Mientras haya alguien que las use, las categorías existen. Podemos discutir las definiciones, pero es un tema aparte.

        • Pela

          Sí guglié la palabra, y no me molestó hacerlo.

          El tema es que me parece que le estás errando en lo siguiente: primero decís que vos conocés una expresión y que te parece que la googleaste al pedo, y decís que “complican” la llegada del mensaje a personas como vos. Pero dónde está la complicación? Si lo buscaste y lo entendiste. Estás infiriendo la existencia de un otro que es como vos excepto en el sentido de que no se va a poner a buscar el significado? Por qué ese otro hipotético no buscaría el significado de “sororidad” como (presumiblemente) sí haría con el significado de otra palabra que no conoce?

          • Jorge

            Yo (no) soy Walter, quizás utilizaría una gentil introducción para decir que soy clase (guion) baja -que sí existe, enterate, Pela-, y no sabía qué significa sororidad. Tampoco saben qué mierda significa sororidad en Humahuaca (Jujuy), en Chilecito (La Rioja), o en Camarones (Chubut), así que pido en nombre de todos los no-{universitaritarios de clase media (guión cualquier cosa)} -que no instalen que la sororidad es un término urgente que el mundo debe estar dispuesto a conocer para que este mundo sea un lugar mejor.

  42. Javi

    Muy buena la nota.
    Este tipo de cambios lo primero que generan es rechazo, pero creo yo rechazo por el cambio mismo (como cuando te cambian el sentido de la calle de la esquina y nos quejamos porque costumbre)
    despues estan les que se sienten raros con lo nuevo, pero lo terminan entendiendo/aceptando.
    y bueno, estaran les que se opongan, por que se sienten tocados, o lo que sea.

    en lo personal, debo decir que me cuesta muchisimo incorporar el lenguaje inclusivo, sobre todo por costumbre, en ese aspecto prefiero la “e” por que se escribe y se lee, la X se piensa y se pronuncia como O al final de cuentas.

    en ingles por ejemplo, se han reemplazado designaciones de trabajo (originalmente llamadas por formas masculinas) por formas inclusivas, como “firefighter”, “policeofficer” o “bartender”, extrañamente aquí suelen usarse (al usar inglés digo) sus formas masculinas,

    SAludos

    • H!

      Hay que entender que el lenguaje inclusivo es la carta presentación de cierto colectivo progre-facho que está haciendo su batalla cultural. Nada más. El español es una lengua viva, entonces que siga desarrollándose a su modo. Solo que no te sientas obligado, que nadie te imponga nada. Vos decidís. Abrazo.

  43. Real Hero

    Interesante. Existen antecedentes de idiomas de diseño pensados para ser universales e inclusivos, el ejemplo más claro fue el esperanto. Cambiar la forma de pensar el género en el idioma español tiene rasgos en común con el esperanto, en ambos casos existe una intención premeditada y artificial por generar una forma de comunicación, en el caso del esperanto no prosperó porque fue más una abstracción intelectual que un cambio cultural socialmente aceptado. Solo el tiempo dirá si esta iniciativa prospera.

  44. Compañere

    1. El castellano alguna vez tuvo neutro (después de todo viene del latín) y con el tiempo lo fue perdiendo. Las lenguas, por una cuestión de eficiencia o de economía si se quiere, tienden a desprenderse de aquello que no usan.

    2. Los cambios artificiales que se le hacen tienen un porcentaje de éxito infimo.

    3. Sobre todo, el gran problema del uso del neutro (en el castellano, en pleno siglo XXI y teniendo en cuenta los dos puntos anteriores) es un problema de mal gusto.

  45. Flor

    Hola!

    Los felicito por el trabajo. Me gustó, sobre todo, la primera parte.

    Entiendo perfectamente que la idea difundida de la RAE de lengua unificada es una quimera, pues es imposible unir a todas las variaciones del español en patrones comunes y estáticos

    También es importarte reflexionar que el lenguaje es pensamiento. Sindudamente!!!

    Ahora bien, me parece que es necesario remarcar que el genero gramatical es arbitrario, es decir, no hay cargas semánticas en él.
    Si yo tengo tres hijos de los cuales una es niña, no hay nada de discriminativo o sexista en que yo responda a la pregunta “¿cómo están tus hijos?”
    “Todos están bien”. No hay nada de discriminativo en esa O de todos. No estoy dejando afuera a mi hipotética hija.

    Sí, puedo asegurar es que desde la sintaxis se puede realizar cambios que afecten a la semántica, por ejemplo, la voz pasiva. Que tanto es usada en el discurso periodístico para manipular los análisis de los hechos.

    Es importantísimo visibilizar todos las injusticias por el medio que sea. Es hiper bienvenido si es desde el lenguaje, ya que pensamos mediante este y viceversa. Pero también es necesario advertir desde qué lugar lo hacemos. Si no entendimos que el genero gramatical es arbitrario y que no tiene cargas peyorativas es porque nos falta estudiar gramática.

  46. Clara

    Muy buena nota, gates !
    No está directamente relacionado con el género; pero recuerdo que la primera vez que usé “interrupción voluntaria del embarazo” en una charla alguien me dijo: la verdad es que le quita estridencia y es más fácil hablar.
    Ojalá podamos tomarnos un poco más de tiempo para comunicarnos mejor

  47. Sara

    Solamente para aportar un dato: “presidenta”, en el sentido de ‘la que preside’, está en el diccionario de la Real Academia Española desde la edición de 1884.

    Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Duodécima edición. Madrid. Imprenta de D. Gregorio Hernando. 1884.

    • Sol Minoldo

      Hola Sara! es verdad que está aceptada hace tiempo, aunque en Argentina se siga discutiendo. Pero una curiosidad es que, en aquella primera aceptación, el primer significado era “la mujer del presidente” y en segundo lugar era la mujer que preside. Saludos!

  48. Piedad

    No hay que dejar de aclarar que los grupos no son comparables en absoluto. Garantizar comparabilidad es dudoso incluso cuando hablamos de gente de la misma ciudad. Calificar esto de evidencia me parece demasiado generoso. Dado que no contamos con evidencia me parece más recomendable evaluar los costos de aplicación. Si no son muy altos, ante posible mejora, para adelante!

  49. Marcos Buchin

    Hola, la nota es muy jugosa a pesar de los interesantes cuestionamientos hechos por varios lectores ( y muy bien respondidos por los autores). Sobre la percepción que tendríamos de conceptos de acuerdo a su género gramatical, me quedan dudas: la poronga, la barra brava, la hinchada, la manada, etc. son todos ( o todas) femeninas gramaticalmente pero machistas y patriarcales conceptualmente ¿Y la polla y el coño? No deja de ser curioso. También me quedan dudas sobre la cuestión de que un neutro igual al masculino invisibiliza a las mujeres, por ejemplo ante una clase mixta si el maestro dice “alumnos” les habla a nenes y nenas, si dice “alumnas” sólo a las nenas, para referirse sólo a los nenes debe especificarlo “alumnos varones”… La dimensión política del lenguaje es maravillosa, hoy alcanza con decir “todos y todas” para decir que uno si no es K al menos los mira con cariño, y la correlación “persona anti todos y todas” o “anti presidentA” con “gorila” es bien alta… Adhiero al uso disruptivo intencionado del lenguaje, cada uno sabrá donde y cuando es pertinente aunque el hábito no haga al monje. Abraxes y gracies

  50. Jonathan Andres Urbina Caviedes

    Waeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! Me cambio por completo el punto de vista que tenia sobre el tema, aun que aun (Por experiencia en los rubros) se me hace muy difícil “creer” (a través de pruebas) eso de los números de la brecha salarial y los números del femicidio.

    No solo porque vivimos en el país de las falacias lógico matemáticas (“…La casa está en orden…” y el famoso y ponderado “INDEC”).

    Sino que los sueldos están sujetos no solo a la ley, sino que a los convenios colectivos de trabajos (Que impone los sueldos base sin discriminar sexo, raza, religión o color) que tratan los gremios (Y acá en Argentina hay gremios para todo, así que todo rubro tiene un gremio). Yo trabaje muchos años en el sector de PERSONAL en empresas, y nunca vi esa “discriminación” tan fomentada, y créeme que vi muchas mujeres ganar más que cualquier hombre, no por “USAR SUS ATRIBUTOS” sino que por su eficacia, eficiencia para desarrollar su tarea y otras también.

    En el ambiente laboral existe los que se llaman “FUERA DE CONVENIO”, que justamente están fuera de los convenios colectivos de trabajo.

    En cuanto al femicidio………… 1º: No importa a quien se mate, torture, golpee, acose, etc. fue, es y seguirá siendo una victima.

    Para mi, la vida de una persona no es como en un “Vídeo Juego” donde si matas, torturas o golpeas y acosas a una mujer, tenes 1000 puntos (si de paso es negra y judía tenes un 1UP). pero si matas a un hombre de las mismas condiciones, recibes 110 puntos y una penalización de movimiento.

    Recordemos que “Todo se toma como uno quiere”, algunos piensan que matar a un hombre negro y judío es malo por “la penalización”, otros piensan que no vale la pena por el bajo puntaje y el alto costo de la penalización, peeeeerooooo…. Hay otros que piensan en desnudarse, ponerse un calzoncillo en la cabeza, pintarrajearse y salir a las calles con pancartas que dicen “PORQUE MATAR UNA MUJER NEGRA Y JUDÍA VALE MÁS QUE UN HOMBRE DE LAS MISMAS CONDICIONES, YO TAMBIÉN VALGO LO MISMO”, pero lo que en realidad nadie piensa, es en que; “SOMES” más que 1000 puntos y 1UP, somos vida, sea como sea y sea por lo que sea… SOMOS VIDA.

    Y más allá de las artimañas de campaña cualquiera fuese su índole (De las que todavía no nos acostumbramos y tampoco parece importar). Creo que hay que dejar de lado el “sensacionalismo cargado a los números y encuestas”, para enfocarse en lo verdaderamente importante, que es “la seguridad e integridad de la vida de las personas” (Fíjate que que lindo encierra a todos los géneros esa frase).

    Sensacionalismo cargado a los números:
    – Les que están en contra de la caratula de femicidio dicen que mueren más hombres que mujeres, en asaltos, accidentes, etc. y si, es verdad. Pero la sensacionalización de ese numero trae consigo las controversias que conocemos.

    – Les que están a favor de esa caratula, dicen que se viola una mujer cada 6 horas en el país, lo cual es cierto. Pero la sensacionalización de ese numero trae consigo las controversias que conocemos.

    Pero sabemos (No por lógica, sino que sentido común) que una mujer tiene un 100% de probabilidades de ser violada vs un hombre, frente a una situación de asalto, pero por cada 1 mujer asaltada hay 10 hombres asaltados, de los cuales hay 3 muertos, 4 heridos y 3 que la zafan, etc, etc, etc.

    Y eso es como decir que en China un perro tiene más probabilidad de morir a manos de una persona, que una persona en si, y que un feto de entre 3 y 9 meses tiene muchas más probabilidades de morir que un perro. (Ya saben, en China se come todo).

    A lo que voy, es que todos abogan por el genero, raza, religión, color, etc. pero nadie aboga por lo que en realidad hay que abogar… LA INTEGRIDAD DE LA VIDA.

    Yo no creo en números, porque ningún estudio de esos está firmemente respaldado, por médicos forenses que practican las autopsias, etc. tampoco están a la vista del publico en general. Solo hay números, probabilidades y estadísticas, que cuando se aplican a personas… de poco valen, ya que no existe 2.66 personas, o son 2 o 3, pero no 2.66, al igual que “el 87,35% de los encuestados (353 personas), dicen que ‘si’ ” osea que 308,3455 “personas” = 308 personas, 5 dedos meñiques, 4 muelas del juicio, 6 parpados, 18 amígdalas y 7 riñones votaron por el “SI”

    Tan solo expreso mi opinión, por experiencia vivida.

  51. Paulo Ballan

    Hola! Me re copo la nota la verdad, pero me causa mucha curiosidad el párrafo que habla sobre el japonés, el islandés y el árabe clásico. Sentí que está sacando toda la correlación entre el lenguaje y el machismo, lo cual toda la anterior nota hasta ese momento viene argumentando de una manera concreta. Luego de un rato pensándolo, creo que apunta por el lado de “el lenguaje no es el único factor de una sociedad machista”, pero hay que darle una vuelta de tuerca para llegar a esa conclusión.
    Corrijanme si me equivoco!

    Muchas gracias por compartir y los felicito!

    • Sol Minoldo

      Hola Paulo! lo que muestran esos casos es que no hay relaciones automáticas e inmediatas, o universales. Se trata de procesos complejos, en los que interactúan diferentes variables. Pero en definitiva lo que importa es si los usos del lenguaje tienen, efectivamente, un sesgo, que transmite mensajes que invisibilizan a algunos sujetos. Y ello puede, de hecho, ocurrir aunque existan genuinos genéricos. Pero también es interesante el rol que tiene la posibilidad de subvertir esos usos, poder plasmar nuevas significaciones en cambios en nuestra lengua. Y en tal sentido, el hecho de que el problema sea tan evidente y podamos visibilizarlo con estrategias de lenguaje inclusivo, podría ser hasta una ventaja. Saludos!

  52. Milagros

    Tengo que admitir que abandone varias veces la nota antes de poder terminarla , complejo de leer en este codigo, raro en esta página.

  53. Fedro

    Hola! Si bien no estoy a la altura de sus conocimientos lingüísticos y gramaticales, discrepo mucho con respecto al uso de la E como neutro y quisiera dar mis motivos para que luego me den su impresión de ser posible.
    Creo que como sociedad nos debemos un debate profundo y sincero con respecto al género que va más allá del lenguaje. Como bien se aclara a la pasada en el artículo, el género -sea en la ropa, en los colores o incluso en las personas- es una jerarquía basada en el sexo y, por ende, es opresión sexista. En parte me llamó la atención que al hablar del uso de la barra (por ejemplo en todos/as) -que es el recurso más coherente e inclusivo para mi- dijeran que contempla sólo dos géneros cuando, por un lado, el género debería abolirse (por lo comentado anteriormente, fomenta una jerarquía sexista), y por el otro el género de la palabra debería, tal como hace el género en las personas, referirse al sexo biológico (y todos/as sabemos que sexos sólo hay dos). Por el otro lado dicen a modo de argumento que la barra “les salta a los ojos como alfileres” cuando en realidad es un recurso aceptado como lo son los paréntesis, las comillas y demás. Con todo respeto, no me pareció muy convincente ese punto.
    En fin, estoy de acuerdo en muchas cosas de las dichas en el artículo, como la forma en que nos determina el lenguaje y como se legitima a través de éste la desigualdad entre los sexos, pero creo que, además de lo ya expresado, el recurso de la E que pretende traer igualdad en el lenguaje puede ser un arma de doble filo, por la sencilla razón que, al igual que con el uso del genérico masculino, la mujer, históricamente oprimida, sigue sin nombrarse. Por todo esto sigo considerando el uso de la barra como la mejor alternativa para aportar igualdad en la lengua. Muchas gracias!

    • Sol Minoldo

      Si el género debiera abolirse, entonces ya no tendría sentido referirnos a las personas en femenino y masculino. El sexo biológico es socialmente significado, precisamente, por medio del género. Si el género perdiera relevancia en nuestras identidades, igualmente debiera hacerlo el sexo biológico. Por tanto, razón de más para encontrar usos del habla genéricos.
      Igual me gustaría apuntar que bien podría no rechazarse la existencia del género, como parte de la identidad de las personas, pero si rechazar los estereotipos prescriptivos del género, los mandatos encorsetados, el sistema binario, y el orden jerárquico entre géneros. Saludos!

  54. Jerónimo

    Excelente nota.
    No hagan caso a comentaristas malicioses: acusan sesgos de paja en ojos ajenos y no ven los sesgos de viga en sus propios comentarios (los comentarios que debaten con el artículo buscando ampliar el conocimiento señalan puntos fuertes y débiles, cuestionan pero acuerdan parcialmente, suman; los que traen un entendimiento blindado a argumentos y evidencia no logran reconocer ni un elemento útil, nada que los haga reflexionar y ampliar su entendimiento sobre el tema, sólo aportan un bombardeo que no logra hacer puntería por estar más centrado en seguir el mapa de su determinación previa que en analizar la investigación que tienen delante. A estes últimes, ni cabida).
    Discrepo de las acusaciones de sesgos o vicios cientificistas que leí en algunos comentarios. Creo que el error que los lleva a esas acusaciones reside en adjudicar a la nota objetivos que ésta no se propone.

    A mi criterio la nota consigue efectivamente:
    – visibilizar modos en que el habla modifica la forma en que interpretamos la realidad,
    – ofrecer evidencia y argumentos que colaboran en validar la lengua como un espacio de disputa de sentido (y, correlativamente, de modificación del comportamiento social) y
    – demostrar la invalidez de toda una rama de argumentos “lingüiscistas” en contra del lenguaje inclusivo.

    Sinceramente, me aportó datos y me aclaró conceptos. Lxs felicito y agradezco (a mí, perdón, pero me gusta usar la ‘x’, jijiji).
    No hace falta que respondan a este comentario: sé que tienen mucho por responder y celebro que así sea.
    Un abrazo grande.

    • Sol Minoldo

      Hola Jerónimo! tal como entendiste a la perfección, la nota tiene objetivos acotados, que no tienen que ver con expresar absolutamente todo ni con prescribir cómo debemos hablar, sino con recuperar la importancia de la lengua como espacio de disputa. Saludos!

    • Ee

      Osea que frente a cualquier objeción fundamentada habría que hacer oídos sordos porque la ideología es más fuerte que el pensamiento lógico? Algo así?

  55. Alejandro Soltonovich

    Sin llegar a compartir algunas de las conclusiones, incluidas algunas “tácitas”, metodología y bases filosóficas y epistemológicas… el artículo me pareció excelente y, luego de leer buena parte de los comentarios, quedé muy contento con esta aproximación científica mixta entre lingüística y sociología (estoy más próximo a este segundo espacio por titulación y actividad reflexiva): aprendí mucho con el texto y con muchos comentarios de los participantes. Igualmente me sentí muy molesto (aunque no realmente sorprendido) por las intervenciones de algunos integristas de la ciencia (no de los autores, cuya templanza en las respuestas tuve ocasión de admirar) que por alguna razón misteriosa creen que la ciencia y sus métodos no son también ideológicos… Gente llena de “justa ira” cientificista: si van a criticar el trabajo de otros soltando una catarata de bibliografía, al menos citen correctamente… y bájense del pedestal del cientificismo purista, que la ciencia es otra cosa: es debate, es intercambio, es impureza…
    Vuelvo a lo relevante. Como aspecto general, quería resumir (y re-asumir) la duda central que vi reflejada en otros comentarios: cuando se habla del lenguaje inclusivo no se está hablando solo de una cuestión lingüística, sino de un reclamo político y de una política social (también soy de quienes creen que la RAE cumple una función política… y que calladita está más linda) encabezada por un segmento heterogéneo de la población a la cual, en última instancia, no le importa la cuestión lingüística en sí, ni tampoco la semiológica… este artículo sirve para reflexionar a quienes tenemos dudas sobre la cuestión y al mismo tiempo nos importa… lo que creo queda en el aire es lo siguiente: que no afecta a los participantes del “río lingüístico” a quienes no les importa en lo absoluto el tema (lo cual no significa que no les interese la igualdad de género, ni que sean cómplices de la dominación patriarcal por ello) ni tampoco a quienes participan de la lucha social sin considerar estas cuestiones … en este aspecto, el artículo tiene una carga prescriptiva que es parte de esa lucha por el sentido y que queda algo desenfocada respecto del auditorio… desenfoque totalmente comprensible (y claramente discutible en sí mismo) pero que señalo porque solo quiero que quienes desarrollaron este excelente trabajo puedan orientar sus esfuerzos de la mejor manera posible (sea la que sea, porque no me corresponde definir sus términos) ya que es notable tanto su capacidad como investigadores y expositores. En definitiva, muchas gracias por su esfuerzo!

  56. Lilyth

    La lengua no es degenerada…. al lenguaje lo utilizamos como una herramienta para establecer o fijar nombres a las cosas y a los pensamientos, – acorde a las representaciones, ideologías, impresiones e imágenes que vamos aprendiendo en nuestra cotidianidad. Es decir seguimos siendo coherentes con esas convicciones, pensamientos, elecciones, interrelaciones, clases y roles sociales, ocultando toda realidad humana.
    Es decir se apoyan de manera sutil del lenguaje para moldear sutilmente a la humanidad, y articular diferentes formas de dominación y los roles de subordinación, en otras palabras, sencillamente porque la intención fue, es y será que la humanidad mantenga un conocimiento uniforme.

    No estoy de acuerdo con el LENGUAJE INCLUSIVO, por la sencilla razón de que no es justo estar incluidas en un lenguaje androcéntrico, y seguir manteniendo la manera de como la “RAE” ha designado a las personas y a las cosas.

    Ya es el tiempo de empezar con un LENGUAJE QUE HAGA LA DIFERENCIA,Hablar DIFERENTE significa, dejar a un lado todo tipo de estereotippos y paradigmans machistas, quiere decir nombrar a las personas y a las cosas tal como son, con sus especificidades propias y diferentes, porque nada ni nadie es semejante.

    En el imaginario es imposible reconstruir otro tipo de lenguaje.. pero, lo que si podemos empezar a nombrar las diferencias “cada persona es un mundo”. Entonces empecemos a respetar nuestras diferencias, empecemos a ser la DIFERENCIA.

    Basta de seguir acomodandonos en mundo que de manera sutil nos subsime en una sociedad patriarcal.

    http://irisneva.blogspot.com/2016/

  57. Lilyth

    Reproducir las producciones sociales de la manera tradicional con el mismo lenguaje, es conservar las condiciones de la existencia humana de la misma manera que hace muchos años atrás, es transcribir la vida sin exigir explicaciones, es cruzarse los brazos sin ningún tipo de contradicciones, es huir de los conflictos y al qué dirán cierto grupo de actores perfeccionistas en el lenguaje.

    Lo que se pretende con estas palabras, es hacer un llamado de atención, y/o una crítica constructiva a todo lo que nos destruye, y personalmente opino que el lenguaje es una de las causas de la desigualdad social, por lo tanto lo que nos puede ayudar a mejorar la convivencia, es practicando un lenguaje diferente, con el cual se pueda reivindicar a muchos grupos sociales y proclamar la igualdad de derechos para todas las personas.

    Si reproducimos cambios en el lenguaje, dejaríamos de perpetuar esa discriminación que proviene de la misma organización social, cambiaríamos el modo repasado de vida en las interrelaciones sociales.

    Es decir, se debe dar la importancia a la posibilidad de construir nuevos imaginarios e ideologías diferentes, donde tengamos la oportunidad de exponer y de participar en los todos procesos de la vida humana, sin distinción, ni opresión.

    Tan solo si fuera posible exponer la realidad del pensamiento humano, “pero sin eliminar su verdad”, sería simplemente dejar vivir su extraordinaria realidad…Para que se logre un mejor entendimiento sobre la propuesta de un lenguaje Diferente, es necesario entender los esquemas de actuar, pensar, organizar, sentir y exponer que tienen las personas, para que tanto la sociedad civil como las instituciones del estado se den cuenta cómo afecta este tipo de lenguaje en las relaciones sociales, y se empiecen a generar y priorizar nuevas directrices en los nuevos discursos, donde se reflejen símbolos y códigos equitativos, para que posteriormente las expresiones verbales visibilicen a toda la humanidad con respeto y equidad.

    Tampoco es necesario desdoblar el lenguaje…. existen muchas posibilidades de unir y cambiar unas palabras con otras para nombrar a todas las personas y que nadie se siente excluido, ejem: niña – niño – por NIÑEZ.. asi de simple. estoy de acuerdo que se puede utilizar la letra “e” en muchas expresiones , esta palabra seria la clave del incio para fomentar igualdad en el lenguaje.
    http://irisneva.blogspot.com/2017/09/

  58. Ale Damiani

    creo que hace falta una corrección en el grafico “338.lenguaje_inclusivo_05-2-1.png”, puede ser que estén invertidas las barras masculinas y las femeninas?

  59. Alfredo

    Muy bueno el texto para reflexionar sobre el lenguaje, pero tuve una duda, ¿por qué se escribió “lecteres”?
    Esa “O” que cambiaron no indica el género, pero reconozco que es una palabra difícil para que sea inclusiva ya que la “E” en este caso colo incluye el masculino.

    • Francisco M. Gómez S.

      No sólo no la va erradicar, además provoca todavía más rechazo hacia el feminismo en general, aún cuando el objetivo debería ser provocar todo lo contrario.
      (Obviamente no todo el feminismo promueve las medidas disruptivas que terminan provocando rechazo pero mucha gente no lo sabe y termina rechazando al movimiento entero)

  60. Andreina

    Hola, me encanto leer la nota y me gustaría que este tipo de argumentos bien pensados fueran los que salen por televisión…

    Ahora, no me di a la tarea de leer todos (todes?) Les? Comentaries? (O con “comentarios” es innecesario porq no son personas?) En fin! No los leí todos pero igual dejo mi duda con el riesgo de repetir:

    Note que dicen mucho “nos” y nunca “nes” al referirse a “nosotros” como conjunto de personas que hacen o dejan de hacer cosas. Es por alguna razón en especial? Esta el nosotras y el nosotros así que si hablara de que todes mis compañeres y yo “nes saltames” las clases aplica??? O quizás aún estoy un poco confundida con todo lo que implica este lenguaje inclusivo, la verdad es como tratar de aprender un montón de reglas que aún no existen!! Gracias por tan buen análisis!

  61. Agustín

    A pesar de estar totalmente en contra del “lenguaje inclusivo”, leí toda su nota porque me parece interesante informarse sobre el punto de vista y opinión de quienes estén a favor.

    Ahora lo que critico es, ¿por qué solo es aplicable a palabras cuyo género en plural es “masculino”, y no a palabras cuyo único género es femenino?

    Les propongo ejemplos concretos:

    Ustedes afirman que la palabra “científiques” es correcta, porque su verdadero plural es “científicos” cuyo género es masculino (por lo tanto es machista, androcéntrico y retrógrado, ¿verdad?).
    ¿Entonces por qué cuando el género a emplear es femenino, no lo traducen a su “lenguaje inclusivo”? ¿Por qué “personas” y no “persones”? ¿Por qué “lingüistas” y no “lingüistes”?
    Claro, porque en los últimos casos la (y cito textual) “proyección del género gramatical femenino compense la histórica tendencia a pensar la humanidad como varones”.

    Les propongo un ejercicio: “traduzcan” la siguiente oración a su “lenguaje inclusivo”.
    “El gato es un buen animal de compañía”.
    ¿Cómo van a hacer? ¿”Le gate es une buene animel de compañía”?
    No, no hay forma, por eso es importante mantener la regla de que el género masculino debe ser empleado para referirse a ambos sexos, y eso no es machista, eso es ser correcto.

    Los invito a leer el artículo de la RAE sobre el género:
    http://lema.rae.es/dpd/srv/search?key=g%E9nero

    Les guste o no, y no se lo tomen a mal, la RAE es quien dicta cómo se habla y escribe correctamente, no “El gato y la caja”.

    Sin más, espero su pronta respuesta.

    Saludos.

    • Belu

      Agustín, al hablar nunca decís “el persono”, la palabra persona tiene en sí género femenino. Ahora bien en casos como “científico” depende el género de la palabra de a quién se le atribuya el calificativo. Solo hay dos opciones en tu forma de hablar: la científica o el científico. En cambio el caso persona aplica independientemente del género de a quien se le atribuya: un hombre es una persona, una mujer es una persona (nótese que “una persona” no cambia en ninguna de las opciones, es independiente). Un hombre es un científico, una mujer es una científica ( ¿ves que ahora sí cambia? Cambió de “científico” a “científica”, ahora sí depende).

      En el caso de lingüistas podés hacer el mismo ejercicio para darte cuenta. Veamos:
      Ese hombre es un lingüista, esa mujer es una lingüista. [¿Ves que nunca decís “lingüisto”?]. En este caso usamos lingüista para ambos casos. El único cambio fue “un” por “una”. En lenguaje inclusivo si quisiera referirte al plural incluís a todes: “Elles son lingüistas y cientifiques.” Mientras que siguiendo las reglas de la RAE tenés “Ellos son lingüistas y científicos” [ahí asumís el género masculino para un grupo mixto cuyos géneros no conocés (por las dudas, “género” es como el caso persona)].

      Espero haberte ayudado a comprender,

      Ahh y te dejo bien escrito tu ejercicio: “El gato es un buen animal de compañía”.
      “Le gate [porque no podemos asumir nada del sexo si no sabemos a qué gate nos referimos] es un buen [modificador directo de la palabra “animal”, coincide en género con este mismo] animal [en género masculino porque es independiente de a qué se le atribuye la característica de “ser animal” (la jirafa es un animal y el rinoceronte es un animal, no cambió ¿viste?)] de compañía.
      “Le gate es un buen animal de compañía”

      Cualquier otra duda podés compartirla.

      Saludos

      • Agustín

        Hola, Belén.

        Sí, ya sé que nunca decimos “persono” ni tampoco “lingüisto”, eso lo utilicé como un ejemplo grosero. A lo que yo voy es que como el género es femenino, no salen a reclamar que también sea aceptado “persono” y “lingüisto”.
        Nosotros los hombres aceptamos ser llamados personas, lingüistas, dentistas, golfistas… ¿por qué no también aceptan que, cuando hay distinción de género en la palabra (como es el caso de científico y científica) el plural es de género masculino? ¿Me explico?
        (Está el caso de la palabra modisto. Los modistas hombres comenzaron a llamarse modistos, y terminó siendo aprobado. De todas formas, no da a lugar a mi explicación).
        Así lo estipula la RAE, y todo amante de la lengua española (como yo) debe aceptar sus normas.

        Decís que “siguiendo las reglas de la RAE tenés ‘Ellos son lingüistas y científicos’ ahí asumís el género masculino para un grupo mixto cuyos géneros no conocés”.
        De nuevo, te invito a leer el artículo de la RAE sobre el género (véase el ítem 2.1.):
        http://lema.rae.es/dpd/srv/search?key=g%E9nero

        Comprendo sus reglas en el “lenguaje inclusivo”, simplemente exageré algunos casos para que se vea lo ridículo que es.

        Saludos.

  62. gustavo

    Permisos (son dos).
    Primero se me ocurre una comparación arquitectónica. Sospecho que en un artículo de la sección Arquitectura de algún diario, leí que los arquitectos que diseñaron una universidad con un gran parque en su frente dudaban de por dónde debían pasar los caminos peatonales, de cemento. Decidieron no diseñar ni hacer esos caminos hasta que el desgaste del pasto por el paso de la gente indicara el recorrido correcto (entiéndase correcto por el más necesario y cómodo para los usuarios). Cuando las huellas estuvieron manifiestamente marcadas, por ahí hicieron los caminos de cemento.
    Segundo permiso: Cuando, en la España del S XVI se cambió el vos por el tú, ¿hubo tanto análisis, tanta literatura, tanta discusión, o fue un cambio de las costumbres más … natural…inconsciente… (pido ayuda con la palabra)? ¿Servirán estas discusiones para marcar el rumbo de nuestro lenguaje? ¿Quién decidirá la fórmula ganadora, quién decidirá se se juega, o no, este partido? ¿Temo que (y espero que no) sean los medios?
    Saludos cordiales

    • Mariana Mitelman

      Carricaburo, Norma. (1997). Las fórmulas de tratamiento en el español actual. Madrid: Arco Libros.
      Carricaburo, Norma. (1999). El voseo en la literatura argentina. Madrid: Arco Libros.
      Carricaburo, Norma. (2006). Normativa y prestigio social en el español de Buenos Aires. En Lengua y sociedad.
      Carricaburo, Norma. (s. f.). El voseo en la historia y en la lengua de hoy [La página del idioma español]. Recuperado a partir de http://WWW.elcastellano.org
      Di Tullio, Ángela. (2006). Antecedentes y derivaciones del voseo argentino. Páginas de guarda. Bs. As. UBA, 1.
      FONTANELLA DE WEINBERG, María Beatriz. (2000). El español de Argentina y sus variedades regionales. Bs. As.: Edicial.
      GARCÍA NEGRONI, María Marta y RAMÍREZ GELBES, Silvia. (2003). No me hagas/hagás eso: cortesía y subjetividad. En I coloquio argentino de la IADA. La Plata.
      KLEIN, Dari J. (s. f.). Voseo y lunfardo: identidad lingüística del cono sur. Recuperado a partir de http://e-revista.unioeste.br/index.php/expectativa/article/viewArticle/501
      LAPESA, Rafael. (2000). Personas gramaticales y tratamientos en español” y “Las formas verbales de 2º persona y los orígenes del voseo. En Estudios de morfosintaxis histórica del español. Madrid: Gredos.
      Mitelman, Mariana. (2015). Voses y voces. El voseo como signo ideológico en el cancionero popular argentino. Córdoba: Recovecos.
      Mitelman, Mariana S. (2013). Esa ignominiosa fealdad. El voseo como signo ideológico en el cancionero popular argentino. Revista Síntesis, 0(3). Recuperado a partir de http://publicaciones.ffyh.unc.edu.ar/index.php/sintesis/article/view/944/935

  63. Daro

    Querido Agustin

    La idea no es mirarle el pelo al huevo, sino entender la problemática.

    No estoy del todo convencido de la utilidad del lenguaje inclusivo, pero la verdad es que no se pierde nada intentando incorporarlo. La RAE es la real academia española y debería ocuparse del lenguaje real, que lo construyen las personas hablando y escribiendo.

  64. Damian

    Muy intresante el articulo. Ahora, me parece muy contradictorio esto:
    “Sin embargo, la investigación empírica aporta indicios de que los sustantivos ‘neutrales’ y los pronombres de lenguas sin división gramatical genérica pueden tener de todas formas un sesgo masculino encubierto. Así, aunque eviten el problema de una terminología masculina genérica, incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino. ”
    El parrafo que incluye esa oracion parece refutar toda la propuesta. Eso de “encubierto” es muy ad hoc. ¿Cómo se explica? ¿No advierte acaso que neutralizar el genero empeoraria las cosas? O bien advierte eso, o es una prueba muy fuerte en contra del efecto que tiene el genero neutro. De otra manera, se estaria afirmando una cosa y lo contrario a la vez. Ya que no solo no coincide con sociedades mas igualitarias, sino que coincide con sociedades profundamente machistas.

  65. Ximena Arrau

    Si… Yo pensaba por qué sería la “e” la letra neutra… No porque me suene masculina, sino, por qué se elegiría esa y no otra.

    A mi, en lo personal, me acomoda más “@”, ya que alude a los nuevos tiempos cibernéticos, actuales y resultaría más fácil incluirlo en la real academia y en el lenguaje común.

  66. Mariasilvia Paschetta

    Una maravilla la nota! Hace un tiempo vengo incorporando el uso de la “e” (y sus correspondientes une, elles, les, etc) y me suena hermoso, capaz porque mis abueles maternes, el vasco y la gallega, hablaban francés pa que nosotres no entendiéramos (y así aprendimos a entender mucho). Y hace rato que digo que el castellano no existe ni en Castilla, y que la RAE menefrega, porque no soy ni realista (en ningún sentido), ni académica, ni española! Yo hablo ARGENTO, como todes les argentes!!!!! GRACIAS!

  67. Luis Videla

    Hola, me parece interesante el artículo, pero sigo sin estar convencido del uso de todes y algunes. Eso a pesar de que defiendo a rajatabla las motivaciones del movimiento feminista.
    Hay algo que nadie menciona, así que no me queda más remedio que hacerlo yo mismo.
    La cosa es que soy un lector voraz. Me estoy acercando a los 5000 libros leídos. No sólo que leo muchísimo, sino que lo hago a una velocidad que es casi tres veces la media.
    Y ahí yace el problema: cada vez que me tropiezo con un todes, o todxs, o tod@s es como un bache en la ruta. Si vas a 50 km por hora tal vez no sea un inconveniente, pero alguien que viene a 150 km se hace percha, una y otra vez.
    Cada vez que me topo con esa “e”, “x” o “@” intrusa sufro un cierto malestar.
    Tras leer un párrafo con apenas cinco ocurrencias me siento como la persona que ha comido carne en mal estado.
    Entiendo que seguramente, lo mío no sea tan importante como otras perspectivas, pero me gustaría que alguien escuchara y por lo menos entendiera mi lamento.
    Saludos.

    • Sol Minoldo

      Hola Luis! A mi siempre me dolió mucho setiembre y solo sin acento (de solamente). Si compartimos el valor de un cambio, puede que amerite ponerle un poco de onda extra. y después de todo, que sea disruptivo también cumple su función! Saludos

  68. Juana Porro

    Muy buen artículo para alentar la reflexión y el debate sobre este problema. Lo llevo al aula de estudiantes de profesorado. Gracias, Sol y Juan Cruz.

  69. valeria forster

    Hola, primero que nada gracias por el txt, me interesó y sobre todo representó mucho de lo que pienso y que (por obvias razones) nunca puedo expresar tan bien. Por eso mismo es que he querido compartirlo con personas con las que vengo teniendo acaloradas discusiones, sin embargo todas las que están en otros países, han tenido problemas para abrir la página . Nadie fuera de Argentina logra cargarla. Será que pueden facilitarme le txt de laguna otra manera, para poder compartirlo y así seguir avanzando en este tema que nos ocupa, interpela y por sobre todo APASIONA.
    Gracias de nuevo!!

    • Sol Minoldo

      Hola vale! Estuvimos con problemas en el sitio, y por momentos no estuvo disponible. De todos modos, si me mandas un mail y me recordás esto te mando la nota en un PDF amigable (sol@elgatoylacaja.com). Abrazo!

  70. Maija Meier

    He notado que alguien nombró a Batjin. Del mismo texto, se me vienen a la mente unas palabras:

    “La importancia de ese proceso de lucha con la palabra ajena y su influencia es enorme en la historia del proceso ideológico de formación de la conciencia individual. (…) El proceso se complica además por el hecho de que distintas voces ajenas entran en lucha por influir en la conciencia individual (de la misma manera que luchan también en la realidad social que las rodea)”.

    Si bien él está enmarcando su discurso en relación al locutor en la novela, realiza a menudo correlaciones con la realidad. En este sentido, es importante notar sus observaciones sobre el lenguaje social. Evidentemente no es nueva la tensión en el lenguaje. Decía, también:

    …”para la valoración corriente y el desciframiento del sentido real de las palabras ajenas puede tener importancia determinante quién es el que está hablando, y en qué medio concreto”.

    En ese sentido, la palabra ajena en relación a le autore y más allá de le autore misme, sino de une sujete. Siendo que nadie nace con una lengua particular sino con una que nos precede y que, a pesar nuestre, utilizamos. Hay una pugna en el lenguaje en relación a nuestras ideologías, donde se funde el lenguaje que a su vez no es constante sino que se encuentra en permanente cambio (prosiguiendo con las figuras acuáticas, podríamos pensar en el río de Heráclito). Decía Voloshinov:

    «La más íntima introspección ya es una tentativa de traducción a la lengua común, y de consideración del punto de vista del otro; por consiguiente incluye una orientación hacia un receptor potencial. Ese receptor puede ser simplemente el portador de las evaluaciones del grupo social al que pertenece el sujeto de la introspección. Bajo esta relación, la conciencia, en la medida en que no nos separemos de su contenido, no es ya un fenómeno meramente psicológico, sino, ante todo, un fenómeno ideológico, el producto de una relación de comunicación social. Este co-participante permanente de todos nuestros actos de conciencia no determina sólo el contenido de ésta, determina igualmente —y creemos que es el punto principal— la elección del contenido, la elección de aquello de lo que tenemos conciencia, y por lo tanto, también las evaluaciones que penetran en la conciencia (lo que la psicología designa habitualmente como “tonalidad emocional” de la conciencia)».

    Agudo, para su tiempo. Épocas revolucionarias. Si bien él pensaba en la lucha de clases, hogaño podemos pensar su enunciado en términos, también, de lucha de género. En el leguaje esto se da con más fuerza:

    “Any ideological product is not only itself a part of reality (natural or social), just as is any physical body, any instrument of production, or any product for consumption, it also, in contradistinction to these other phenomena, reflects and refracts another reality outside of itself. Everything ideological possesses meaning: it represents, depicts, or stands for something lying outside of itself. In other words, it is a sign. Without signs there is no ideology. A physical body equals itself, so to speak; it does not signify anything but wholly coincides with its particular, given nature. In this case, there is no question of ideology

    However, any physical body may be perceived as an image; for instance, the image of natural inertia and necessity embodied in that particular thing. Any such artistic-symbolic image to which a particular physical object gives rise is already an ideological product. The physical object is converted into a sign. Without ceasing to be a part of material reality, such an object, reflects and refracts another reality”.
    https://www.marxists.org/archive/voloshinov/1929/marxism-language.htm

    A fin de cuentas:

    «La lengua como sistema estable de formas normativamente idénticas es tan sólo una abstracción científica, productiva únicamente para ciertos fines teóricos y prácticos. Esta abstracción no se adecua a la realidad concreta del lenguaje. (…) El lenguaje es un proceso continuo de generación, llevado a cabo en la interacción discursiva social de los hablantes».
    https://es.wikipedia.org/wiki/Valent%C3%ADn_Vol%C3%B3shinov

  71. LILI

    Nota muuuuuuuuuuuy interesante!
    Asocié con el cambio en las notas de comunicaciones en la escuela, antes “Sres padres:” ahora decimos”Familias:”.Lo tomo como positivo en relación a los cambios que se han dado en las conformaciones “familiares”, se las tiene en cuenta.Caigo en este preciso instante que antes era machista y ahora feminista ??? jajaja es un lío.
    Creo , coincido , que el cambio en el lenguaje, en el modo de decir, decirnos, pueda cambiar pensamientos,se logre visibilizar y escuchar dominaciones que evidencian, me parece que suma.Igualmente me fastidia que si lo uso de tal o cual modo soy o no soy inclusiva. Cuando cada jornada inicio diciendo “Buenos días chicos” yo de verdad percibo a todes!!!!

  72. Santi

    Excelente trabajo! A mi criterio sin baches. Sólo agregaría algo que leí sobre el uso de “e” en lugar de “x” o “@” , y es que permite su lectura en dispositivos electrónicos para personas no videntes♥

  73. Lucila

    ¡Los felicito por la nota! Leerla me hizo reflexionar sobre algunas cuestiones que me hacían bastante ruido acerca del uso del lenguaje inclusivo.
    Concuerdo con que el lenguaje es sexista, pero me costaba aceptar la idea de que en un enunciado apareciera un término considerado “neutral” que no correspondiese con el resto de las palabras, lo veía como algo contradictorio. Sin embargo, la aclaración de que no necesariamente tendría que usarse para referirse a absolutamente todo, sino para las personas o seres animados que den idea de género, me acomodó un poco las ideas.
    Si bien aún me cuesta interiorizarlo, creo que el debate sobre el lenguaje inclusivo va más allá de si el uso es correcto o no desde el punto de vista normativo, sino que lo interesante de la cuestión es que es algo que viene a romper con un orden establecido que el mismo lenguaje contribuye a reproducir.
    El debate en cuestión irrumpe y altera el equilibrio al que estábamos acostumbrados, por eso nos obliga a repensar sobre qué es aquello a lo que considerábamos como “lo normal”. Todo esto da lugar a la reflexión acerca de los estereotipos patriarcales y de la carga ideológica que el lenguaje posee, puesto que toda lengua refleja ideología. Es un interesante debate que enriquece el pensamiento humano.

    Les recomiendo para leer el libro “La palabra amenazada” de Ivonne Bordelois, que tiene mucho que ver con todo esto.

  74. Santiago

    ¡Hola!

    Me encantó casi toda la nota, se mandaron un tremendo laburazo y está tan bien redactada que es imposible dejar de leerla.
    Me aclaró un montón de ideas ya que soy una de las personas que si bien apoya este tipo de iniciativas, esta en cuestión, la del lenguaje inclusivo, me hacía muchísimo ruido.
    Gracias a su nota entendí un montón de aspectos y estoy mucho más abierto a esta iniciativa en particular. Me sigue sin cerrar el uso particular de la “e”, pero ya no voy a volver encarar este tema como antes.

    Ahora… ¿por qué digo que me encantó “casi toda la nota”? Bueno, porque después de una fructífera y agradable lectura, llegando al final y con ganas de felicitarlos, me encuentro con este párrafo:

    “Anécdotas como esta nos recuerdan que la lengua es maleable y que apoyar o rechazar un uso disruptivo, que tiene por objeto reclamar derechos larga e injustamente negados, es una decisión política, no lingüística”.

    Quería remarcarles que esta afirmación está cargada de prejuicio, y que a veces porque alguien cree que la aplicación de una solución no es la correcta no significa que está en contra del intento de solucionar eñ problema. Y no, no es nada político. A veces simplemente las personas no estamos de acuerdo en las formas, y eso no nos impide “tirar para el mismo lado”.

    Así que, a dar el ejemplo, y no prejuzgar. ¡Un saludo!

    • Sol Minoldo

      Hola santiago! la verdad no entendí del todo a qué prejuicio te referís. Sospecho que quizás no estás interpretando esa oración en el sentido que quisimos comunicarlo… Y quizás sea por eso que no termino de entender tu observación ¿ampliarías un poco lo que quisiste decir? gracias!

  75. Ardynal

    No puedo estar de acuerdo con quienes se empeñan en desdoblar, acuchillar, cambiar y maltratar la lengua a su antojo. Primero, leed este artículo: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2018/01/05/lenguaje-inclusivo-tonteria/0003_201801G5P34991.htm
    Segundo: presidenta es tan incorrecto como ausenta. Presidente es alguien que preside, como ausente es alguien que no se encuentra en un lugar. Y como presidente, protestante, regente, gobernante y un largo etcétera.
    Tercero: decir todes es tan incorrecto como usar la dichosa X y además parece que habléis un valenciano chapucero, ya que se asemeja mucho a la palabra totes, que significa todas. Amiga es igual en singular y amigas en plural es amigues. El valenciano es mi lengua materna tanto como el castellano y no pienso quedarme de brazos cruzados mientras algunos se empeñan en pisotearlas y retorcerlas. ¿Tanto os cuesta aceptar que las cosas son como son y no hay que tocarlas? Si yo entro en una sala y digo buenos días a todos, que alguien me explique a quién estoy ofendiendo, insultando, excluyendo y discriminando, cuando simplemente estoy deseando buenos días a quienes se encuentren en dicha sala. Como acérrimo defensor de la lengua castellana y en nombre de todos nosotros, por favor os pido que dejéis de maltratarla con la excusa del sexismo. El lenguaje no puede ser sexista porque no es un ser vivo ni consciente que se mueve y respira. Es un conjunto de letras que forman palabras. Sexista es una persona y sus actos.

  76. adrian

    Lindo articulo, académico, fundamentado con citas y bibliografía.
    Pero a su vez inutil, poposo y lleno de lugares donde acarician el ego académico e intelectual.
    Desde el Decameron, el Cid hasta hoy la lengua se fue formando para lograr nobeles en literatura de habla castellana, expresaron ideas, fundaron revoluciones, cambiaron paradigmas, solo con las palabras que se desarrollaron mundos, paises, distintos fenómenos.
    Se buscaron en lenguas muertas y antiguas para fundamentar la exdistencia de nuevas, especies incluso, o por nombres del que las descubre, todo con bases.
    Las nuevas palabras que ingresan son por su uso extendido en regiones de habla castellana, incluso hay interegionales.
    Pero esto nuevo es basado en algo vacio, pretencioso y nulo. Con las que existen pueden cambiar todo sin necesidad de inventar para dorarse la pildora los progresistas del nuevo milenio, carentes de luchas tangibles.
    Muchas gracias, saludos.

  77. Mariana

    Muy interesante el artículo.
    También entiendo que el sufijo derivativo o derivacional {-dor} / {-tor}no debería flexionar.
    Me gusta este análisis de Pedrito: la lectora/le lector/el lectoro/las lectoras/les lectores/los lectoros.
    Soy profesora de gramática portuguesa y estamos debatiendo con algunes alumnes el tema del lenguaje inclusivo, aunque todavía me considero medio dinosauria en estas cuestiones. Me cuesta, pero seguiré pensando. Gracias por este material.
    Saludos!

  78. Germán

    Si, una palabra sirve a conceptualizar y comprender un fenómeno. Pero no es racional pensar que cambiando un fonema se puede cambiar toda percepción de nuestra experiencia empírica. ¿Podrán detener nuestros (injustos) sesgos y heurísticos cognitivos dentro de un razonamiento lógico gramatical? ¿Podrán detener esa “violencia simbólica” que (supuestamente) determina nuestras decisiones? No lo creo, se trata a mi parecer de una deformación berreta e ideológica que maquilla un movimiento social. Todo muy lindo, pero suenan como giles… (Disculpen si ofendo) siento que el cambio va por otro lado. Saludos!

  79. Claudia

    Estimados
    Gracias por el artículo, la reflexión y las referencias. Hay un asunto que uds no contemplan y que hace a la esencia misma del fenómeno lingüístico. El cambio lingüístico no ocurre por un acto planificado, intencional. La lengua no es del orden de la voluntad. El cambio es de naturaleza espontánea y masiva (porque cuando lo percibimos, ya es masivo). No tiene una intencionalidad social o ideológica. Las formas “puédamos” o “hubieron disturbios” son ejemplos de cambios lingüísticos avanzados (al menos en el dialecto montevideano). Los hablantes no decidimos hablar así, el cambio ocurre más allá de las voluntades individuales o de grupo. Así son las lenguas naturales. En nuestra condición de hablantes podemos proponer y promover usos inclusivos dentro de los recursos de la lengua. Igual que dejamos de hablar del “descubrimiento de America”, podemos dejar de hablar de “la evolución del hombre”, o “la llegada del hombre a la luna”, o “reunión de padres”… y buscar expresiones más inclusivas. Pero no podemos modificar el sistema de género gramatical. No es del orden de lo posible. Además, sin ofender, la actitud lingüística subyacente en la promoción de “todes” es normativa y, aunque bien intencionada, en última instancia autoritaria, como las campañas de “hablemos correctamente nuestro idioma”. A los hablantes no se les dice cómo hablar su lengua, no está bueno y además, no funciona. Y denota una ilusión de control sobre la lengua que los hablantes no tenemos.
    Saludos
    Claudia

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    • Sol Minoldo

      Hola Claudia, hay diversos ejemplos de cambios lingüísticos que han ocurrido de manera premeditada, porque desde algunos sectores se onían en cuestion las connotaciones o cargas de valor de ciertas expresiones y se impulsaba un uso diferente. Solo por dar dos ejemplos: negros/personas de color, dependientes/personas en situación de dependencia, discapacitado/persona con discapacidad.
      La lengua es patrimonio de les hablantes y si nosotres queremos impulsar un habla inclusiva, podemos tener mas o menos éxito, pero definitivamente, podemos.
      Pro ultimo, no veo como una propuesta, hecha en base a valores explícitos y consideraciones sobre ventajas y desventajas, e insisto en “una propuesta”, puede ser por si sola autoritaria. Saludos!

  80. Nano

    Muy interesante la nota pero me detengo en 2 partes (En un par mas pero ya fueron deliberadas en comentarios anteriores) :
    …”En otro estudio de Lera Boroditsky se hizo una lista de 24 sustantivos con género inverso en castellano y alemán, que en cada idioma eran la mitad femeninos y la mitad masculinos. Se les mostraron los sustantivos, escritos en inglés, a hablantes natives de castellano y alemán, y se les preguntó sobre los primeros tres adjetivos que se les venían a la mente. Las descripciones resultaron estar bastante vinculadas con ideas asociadas al género. Por ejemplo, la palabra llave es masculina en alemán. Les hablantes de ese idioma describieron en promedio las llaves como duras, pesadas, metalizadas, útiles. En cambio, les hablantes de castellano las describieron como doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas. A la inversa, la palabra puente es femenina en alemán y les hablantes de ese idioma describieron los puentes como hermosos, elegantes, frágiles, bonitos, tranquilos, esbeltos. Les hablantes de castellano dijeron que eran grandes, peligrosos, fuertes, resistentes, imponentes y largos…”
    Me parece un parrafo totlamente esterotipado (totalmente opuesto al planteo de fondo que quiere hacer la nota), en donde asevera que el hombre es duros, pesados, metalizados, útiles y las mujeres doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas. ¿Quien eligió esos sustantivos propios del género masculino y los otros del femenino? Los que hicieron el estudio y por correlación, ustedes.

    …”Otra de las fuertísimas resistencias a este tipo de propuestas es la de quienes sencillamente niegan que exista algún tipo de relación entre la lengua y los mayores o menores niveles de equidad de género. Aunque recién comentamos evidencias empíricas que sugieren que esa relación sí existe, se suele hacer referencia a la cuestión, también empírica, de que en aquellas regiones en las que se hablan lenguas menos sexuadas, por ejemplo con un genérico verdaderamente neutral, a menudo se verifica mayor inequidad de género que en otros países….”
    Me detengo a pensar en esta parte y en lo que sigue de la nota. ¿Se podría comparar un país con lenguaje neutro, como Inglaterra, y uno como Argentina, y comparar si uno es mas equitativo en términos de género que el otro? Creo que sería la única evidencia que inclinaría definitivamente la balanza y mostraría una utilidad al cambio. Es de la única parte que no mostraron fuentes o un estudio fundamentado.

  81. Gabriela Alvero Krsul

    Me encantó la nota! Veo que la gran mayoría de la gente se centra en el análisis lingüístico de la cosa, yo lo leo más como algo “comportemtal” -serå que soy educadora canina y me encanta ver y analizar cómo las emociones influyen en el comportamiento y las relaciones- Antes de este texto pensaba que no era muy relevante el lenguaje en el tema de la inclusión, ahora entiendo mucho mejor por qué SI lo es

  82. Emi

    Hola, la verdad Interesante la Nota, pero tengo una duda, cuando abri el papel citado del experimento donde le piden a 24 participantes describir objetos e ingles que tienen genero inverso en español y aleman, ese experimento no aparece en el papel citado, hay 2 experimentos pero son diferentes. Que paso?

    • Sol Minoldo

      Hola Emi. En realidad no son 24 participantes, sino 24 ‘términos’ con género inverso.
      Es cierto que en el paper que citamos no cuenta el ejemplo de puente y llave! El ejemplo lo cuentan en el capítulo de un libro en el que hablan de un experimento que realizaron. Podés encontrarlo en la página 69 (4.6 Grammatical Gender and Object Descriptions) de este libro: https://goo.gl/BnwSJ4. Nosotres interpretamos que se referían al del paper que linkeamos (al segundo experimento), pero elles citan este otro paper https://pdfs.semanticscholar.org/d082/b0bbbbd07d0986e7d3ed66deb00afef2b041.pdf (donde el ejemplo tampoco está).
      Ocurre que cuando se publica un paper los resultados se suelen presentar super resumidos. Pero mas allá de que el experimento haya sido el de uno u otro paper, en el libro que te mencione lo vas a encontrar explicado. Saludos!

  83. MaiiKisz

    Me encantó la nota. Lo hermoso fue que me llegó por muchos lados distintos, lo que quiere decir que mucha gente la leyó y la está recomendando. Me hizo pensar que sería hermoso que a raíz de estas cosas que se dan en el marco social, se pueda empezar a hablar de Bourdieu en las escuelas secundarias (entre otros sociólogos, filósofos, etc… que yo recién estoy conociendo ahora, con 27 años, en la universidad). Utopía, quizás. Gracias por hacer esto <3

  84. Sury

    Me encantó la nota y unos cuantos comentarios constructivos. Les felicito por el excelente trabajo y por la altura al responder otros tantos comentarios obtusos. Me llevo horas completar la lectura de todo pero lo disfrute y aprendí un montón. Gracias!!!

  85. gustavo

    Nada nuevo, demasiado larga la nota para , un esfuerzo innecesaria para justificar un cambio que no existe y solo es una expresión de un momento social particular. Una cosa es la mutación espontanea del lenguaje, y otra intentar generar un cambio forzoso que ni siquiera logra el fin que se pretende.

    • Nahir

      ¿Y cómo cambia el lenguaje si no es por decisiones más o menos premeditadas de quienes lo usamos? ¿Qué sería esa “mutación espontánea” si no es una decisión de alguien?

    • Lula

      Siguen con que es algo “a la fuerza”. Me parece que el problema está en que muches se sienten violentados con el lenguaje inclusivo, como si alguien les fuese a quitar algo, no?.

  86. Diego Martinez

    Gracias por el articulo y el intercambio en los comentarios. Me sirvió para pensar sobre todo la relación entre lenguajes y organización conceptual de los géneros.
    Acto político al que podemos sumarnos, ser indiferentes u oponernos, el lenguaje inclusivo solo vivirá si tiene fuerza en la masa de hablantes y escritores. En ese sentido el uso de la e es la opción con mas chance para cambiar el habla. Interesante el problema de normativa que plantea, para los artículos y pronombres y también para sustantivos agentes, con forma femenina y masculina que forman plural con e (lector/lectora, lectores/lectoras, autor…..)
    ¿Para cuando el “Manual del buen uso del lenguaje inclusivo”? Entiendo que los ejemplos históricos de reglaje lingüistico mas notables son los de los estados nacionales de la Europa post medieval. No se si habrá algún otro ejemplo de cambio artificial incorporado en algun idioma por un grupo de hablantes.
    Tambien me llevó a pensar en el concepto de “morfema” o mas especificamente en la asociacion del fonema o con el campo masculino, a con el femenino y e con el neutro, algo que en un análisis rápìdo se muestra lleno de irregularidades, por ejemplo los sustantivos de origen griego , masculinos pero terminados en a…..
    Como individuo favorezco la e en como reemplazo de todos los sustantivos colectivos que venian tomando forma masculina hasta ahora excluyendo a los elementos femeninos del conjunto.

    Saludos!

  87. Nacho

    Hola!! Me gustó mucho la nota. No puedo decir que esté de acuerdo después de leerla, pero me agrada bastante que se discuta este tema desde una perspectiva lingüística, aunque tenga (inevitables) tintes políticos, y sin los usuales “es una aberración/mierda/estupidez” o “te sentís tocado, machirulo”. Hay algunas cosas que no me cierran, pero en su mayoría ya fueron expresadas en otros comentarios, así que tal vez las respondan en ellos (y de no ser así, tampoco creo que lo hagan en el mío).
    Pero algunas cosas que me quedaron rondando por la cabeza son las siguientes: dado que pareciera haber sesgos machistas tanto en las lenguas con género gramatical como en las que no, ¿no es eso evidencia (o al menos sugerencia) de que el machismo percibido es una cuestión extralingüística? Mas aún, si en el caso de Islandia, como mencionaron, no hubo un cambio significativo en la lengua durante años y aún así se progresó considerablemente mas que otros países en relación al rol de la mujer en la sociedad, ¿no implica eso que el núcleo de dicha cuestión no esta en la lengua, y que un cambio en ella no es condición necesaria para que ocurra, y por lo tanto no es influyente? (pareciera que estoy disfrazando mis conclusiones de preguntas, lo se, pero es solo porque pienso mientras escribo). Otro caso entre los idiomas sin división de género son las lenguas persas, como el Farsi, el cual se usa en Irán, uno de los países con mayores desigualdades de género incluso dentro del mundo musulmán. Si, como uds sostienen, la inclusión de terminaciones neutras ayudaría a atacar problemáticas de género, ¿porqué en un país cuyo idioma es enteramente neutro eso no ocurre? Por supuesto que hay un mar de distancia en cuestiones de género tanto entre Irán y Argentina como entre Argentina e Islandia, no pero puedo evitar notar que las modificaciones lingüísticas a las que se pretende llegar no se dan en una sociedad que promueva el progreso social al que se apunta (al menos en los casos mencionados).
    Por otra parte, si bien leo en muchos lados criticas a que el plural indefinido del castellano sea arbitrariamente masculino, pocas veces explican porque. Si no recuerdo mal (corrijanme si me equivoco), esto se debe a que se hace una referencia tácita a “hombre” no como género, sino como forma castellana de latín “hominem”, declinación acusativa de “homo”, “humano”, el genus de la especie, que es masculino morfológicamente pero no denota género, al igual que “persona” en el caso inverso. Sin embargo, justamente como tenemos un caso similar pero inverso, en orden de visibilizar la presencia de la mujer, ¿qué tan viable sería referenciar indistintamente ambas palabras (“hombre” y “persona”), obteniendo así plurales indefinidos tanto masculinos como femeninos? [ej: “todos los (hombre>homo>humano) lingüístas” = “todas las (personas) lingüístas”) Seguramente salga gente a decir que eso complica innecesariamente la lengua, pero, creo yo, al igualar ambos casos se le quitaría importancia al género sin la necesidad de usar formas por fuera de la gramática actual, ante lo cual, si persiste el conflicto, al no haber ya una disrupción fonética, se cae de maduro que las raíces del mismo son otras.

    Mas allá de todo, muy buena la nota, y espero que haya otras similares. Saludos!

  88. José Carlos Plaza

    Propongo hagan a sus amigos la misma pregunta de la llave (en español)
    “Les hablantes de ese idioma (aleman en que la llave es “el llave” describieron en promedio las llaves como duras, pesadas, metalizadas, útiles. En cambio, les hablantes de castellano las describieron como doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas.” Y absolutamente nadie les contestara lo que este estudio revela.

  89. Javier

    Este artículo es desagradablemente pretencioso. Aspira intrínsecamente a ser de motivo científico, justificado, que es algo racionalmente necesario y pretende tener una propuesta que es al menos, útil, y no lo es.
    No estoy cuestionando la intrínseca naturaleza sexista del español y que el lenguaje afecte nuestra manera de pensar; basta de tomar de ejemplo “La mariposa”, es evidente cómo se le otorga un significado implícito a estas palabras que siguen alimentando una idea de cómo es la personalidad femenina o masculina (En este caso, que “mariposa” suene a algo naturalmente femenino, ya que comparte esta cosa media colorida pero delicada, a pesar de que existen mariposas macho y hembra).
    Pero sí cuestiono que la parte del que “El” y “Los”, y que sea un génerico masculino que excluye al femenino. Asumes que el “Los” tiene, en la práctica, una connotación masculina en el mensaje, pero no es así, es un genérico simplemente; no es ni masculino ni femenino, es neutral. Y al ser neutral, no existe ningún mensaje ni explícito ni implícito dentro de él y su uso, no así el caso de las palabras con género (como por ejemplo ya dije “mariposa”), estás simbolizandolo a partir de una idea que tú mismo creaste y que no todos comparten. Asumes que existe algún mensaje oculto dentro de esto que nos marca desde pequeños, así como, algo secreto que pocos se dan cuenta, ¿Tienes alguna prueba racional para probar eso?. Puedo entender que en el caso de “El” se comparte el uso en el genérico y el masculino, pero eso no significa que eso afecte directamente su connotación en la práctica, son cosas distintas. El ruido no existe si no lo puedes oír.
    Ya dejando en claro eso, no veo ninguna necesidad de usar cosas como “todes, les, lxs, etc”, “todos” es el genérico para referirse tanto a hombres como mujeres o tan solo hombres, y todos entendemos y compartimos eso.
    Veo mucho más sentido discutir cosas como el género de las palabras, las cuales empiezan de partida a crear una ilusión detrás de cada género. “Por supuesto que se debemos llamarle EL hacha, es varonil y tiene poder” “LA BALLENA de mi esposa” “LA VACA de mi hermana”. Pero tampoco puedo ayudar mucho en esta materia, ¿Qué harás en este caso? ¿Eliminar el género? (diciendo por ejemplo Le Ballene) ¿O hacer ambos géneros lingüistamente correctos? (El Balleno, o el muy infame La Cuerpa). Mientras la primera opción es totalmente degenerativa en el lenguaje, impráctica y difícil de implementar, la segunda termina siendo algo totalmente innecesario, ¿por qué La Cuerpa? ¿Qué función cumple este opuesto al momento de entregar un mensaje? Siempre el punto de vincularle un género a una palabra es atribuirle algo de personalidad, lo cual, si bien suena muy bien en el papel, tenemos este problema cultural arraigado a los significados ambigüos de cada palabra.
    Y pues, ese es el mayor problema, es cultural, sería genial poder eliminar de una vez por todas este problema del género en las palabras, pero pensar que puedes hacer algo para cambiar el lenguaje, a este nivel, es increíblemente ingenuo y demuestra que no entiendes qué es el lenguaje de un principio y donde nace. El lenguaje NO ES un acuerdo, el lenguaje NO ES algo artificial, pero es nuestro medio para ENTREGAR UN MENSAJE . Si lo que de verdad quieres es usar un lenguaje inclusivo, no lo harás cambiando superficialmente el lenguaje, lo harás manejándolo, perfeccionadolo con el buen arte para cada día mejorar tu habilidad para entregar el mensaje que tú quieres dar.
    Cambiar el lenguaje podría a la larga evitar que nuevas generaciones sufran de estos problemas del lenguaje sexista, pero aún si pudieses cambiarlo no sacarías nada si la cultura sigue entregando mensajes con naturalezas machistas. Yo creo que una vez que logras cambiar que la cultura sea sexista podríamos empezar a cambiar el lenguaje.
    Y aún así, no podemos ignorar la doble naturaleza de este supuesto “lenguaje inclusivo”, ¿Sabes por qué a la gente le disgusta varias cosas del lenguaje inclusivo? Es porque, primero, no es natural, y de hecho, me costó demasiado leer este artículo, fue demasiado doloroso, no tiene nada que ver con ser purista. Y segundo, cada vez que lees un mensaje “inclusivo”, tiene un extraño “doble” mensaje que combina, lo que sea que estés diciendo, con el innecesario recuerdo del movimiento feminista; y NO, no estoy diciendo que tenga algo de malo hablar del movimiento en lo absoluto, lo que quiero decir es que es como estar recordando, en cada frase, en cada linea, en cada momento, el consentimiento del lenguaje inclusivo por sí mismo; y eso sucede DEL MISMO MODO que lo hace “LA mariposa”.
    Un cambio en el lenguaje puede, y debe, ser espontaneo, pues así es como nace el lenguaje, nunca fue impuesto. Así que, si lo que tú quieres es hablar con el tan supuesto “lenguaje inclusivo”, adelante, hazlo. Probablemente entorpezca la lectura de alguien más, pero da lo mismo, si lo que te importa a tí al final es, hablar como tú quieres. Pero no vengas acá a creer que puedes hacer algo para revertir esto imponiendo esta cosa al resto, y digo imponerlo tanto como andarle pidiendo a la RAE que haga cambios, como inventarle a la gente que hablar así es una “necesidad”. Todos aquellos que piensan que pueden imponer lenguaje a otros me parecen increíblemente ilusos, imponiendo intelectuales falsos.

    Mi lenguaje muta como se le dé la absoluta gana, y este lenguaje mío sirve para entregar mensajes increíbles y bonitos a otros, incluso sirve para entregar mensajes de igualdad a los demás. Por eso, mi lenguaje es un lenguaje inclusivo también, y es curioso, porque no tuve que usar ninguna de estas propuestas extrañas.

      • Lula

        “Asumes que el “Los” tiene, en la práctica, una connotación masculina en el mensaje, pero no es así, es un genérico simplemente; no es ni masculino ni femenino, es neutral…”
        Quien dice que es neutral?. En mi caso, por ejemplo, no puedo escuchar mas a una mujeres que dice “Porque nosotros los estudiantes”. Perdón, pero no puedo. Me imagino que esa persona es un hombre y ya la estoy encasillando en un género.

  90. Gg

    Me encantó el artículo… esta escrito de manera profunda pero sin renunciar a la chispa y el humor. Muchas gracias por la reflexión a ambos autores :)

  91. Andy Djordjalian

    Me gustó el artículo. ¡Gracias!

    ¿Tienen una referencia al experimento de Boroditsky de los hispano y germanoparlantes que dieron adjetivos para llaves, puentes y otros objetos? Me interesaría ese en particular porque, a diferencia de los otros, puede dar indicios del grado de la asociación entre género gramatical y sexo. Me refiero a que no me sorprende que a falta de otras señales los hispanoparlantes tendamos a asociar un lápiz con una voz masculina. Pero esa sexualización inconsciente del género gramatical puede ser de grado insignificante frente al saber que, por ejemplo, “todos” incluye a mujeres y personas LGBTQ cuando se dice sobre un grupo abstracto o mixto.

    No encuentro ese experimento en el paper de Boroditsky del enlace del artículo. Sí, descripto por arriba, en “Sex, Syntax, and Semantics,” de Boroditsky, Schmitt y Phillips, publicado en D. Gentner and S. Goldin-Meadow, eds., “Language in Mind: Advances in the Study of Language and Cognition” (Cambridge, MA: MIT Press, 2003), 61–79. Pero quería ver detalles, para evaluar la confiabilidad del resultado y el grado de sexualización. Como referencia, los autores citan un paper de ellos tres, “Can quirks of grammar affect the way you think? […]” (2002), que hacen figurar como “Manuscript submitted for publication”. Boroditsky y Phillips efectivamente publicaron un artículo con ese nombre, en CogSci 2003, pero sin Schmitt y sin ese experimento en particular.

  92. Sebastián Rodríguez

    Muy buena nota; me despejó algunas dudas a pesar de que no puedo quitarme de la cabeza las palabras de mi profesor de semiología cuando decía que el lenguaje no puede modificarse simplemente por quererlo, “a la fuerza”.
    En casos como “niños”, “diputados”, “trabajadores”, etc., siempre tuvimos la opción de decír “niños y niñas”, “diputados y diputadas”, “trabajadoras y trabajadores”… No sería cuestión simplemente de utilizar los terminos ya existentes?
    Muchas gracias!

    • Lula

      Hola Sebas,
      El lenguaje inclusivo lleva muchos años entre nosotres. Por ejemplo, la comunicad LGBT, que fue una de las primeras en utilizar la “x” para incluir a todes en el lenguaje. Que se haya abierto la discusión de que si el lenguaje inclusivo esta bien o mal no quita que hace tiempo se este utilizando y la realidad hoy es que les adolescentes hablan asi por decisión propia, nadie les obligó y muchos menos fue “a la fuerza” como dice tu profesor de Semiología.

      Con respecto a lo de “diputados y diputadas”, “trabajadoras y trabajadores” la idea es romper el género, ni uno ni otro.

  93. Lula

    “Asumes que el “Los” tiene, en la práctica, una connotación masculina en el mensaje, pero no es así, es un genérico simplemente; no es ni masculino ni femenino, es neutral…”
    Quien dice que es neutral?. En mi caso, por ejemplo, no puedo escuchar mas a una mujeres que dice “Porque nosotros los estudiantes”. Perdón, pero no puedo. Me imagino que esa persona es un hombre y ya la estoy encasillando en un género.

  94. Cristina Bavera

    Gracias por esta nota! es muy buena, y me viene perfecta para continuar debatiendo con compañerxs y amigues que insisten en que “es intrascendente”. No me resultó para nada difícil atravesar el uso de “e” en la lectura, aunque yo utilizo actualmente la “x”, tras un tiempo de intentar con “@” que no me terminaba de cerrar.
    Aguante el lenguaje inclusivo y que la RAE se vaya a dormir le sieste, jajaja

  95. Jesús

    Buenisima la nota! Felicitaciones y gracias por el compromiso, la documentacion a fondo y el humor.
    Me quedó dando vueltas el tema de “lecter” y “lecteres”. Admito que cuando lei “le dominader” pensé que era un error en la redaccion. Tuve que releer. Si “lector” tiene carga masculina y para el neutro se propone “lecter”, no se deberia abandonar “lectora” como forma femenina (ya que se formaria a partir del masculino y se veria comprometida la linea politica que se viene defendiendo) para pasar a ser algo como “lectera”? Me parece que ahi se enreda todo. Me parece inevitable replantearse el debate de los sufijos derivativos.
    Saludos!

    • Sol Minoldo

      Hola Jesús! dado que el sufijo de ‘lector’ (tor) es el que le dá el género a la palabra, formar un genérico, que realmente anule esa carga masculina, puede ser efectivo si reemplazamos la ‘o’ por la ‘e’ en ese sufijo. Como vos planteaás, la respuesta está en cómo lo construimos en singular. Luego el plural se construye sobre ese singular.
      Si al usar la x escribirías lectxr, en plural correspondería decir lectxres. Y lo mismo con la e. Escribi un apunte sobre orientaciones para el uso práctico acá https://goo.gl/vcGjXJ ;-)

  96. Horacio Aragona

    Aclaración previa: todavía no he leído todos los comentarios anteriores, ni sus respuestas por parte de lᾦs autorᾦs; me propongo hacerlo, con tiempo.
    Conocía el artículo; me llegó (de nuevo) por féibu, y me sirvió para abrir la capocha.
    Yo tendía a considerar inoperante esta nueva tendencia lingüística (aún minoritaria); no le daba más trascendencia que la de una reacción justificada, pero inútil. Encontraba aberrantA a la “e”, me resultaba desagradable la “x” (porque conlleva una connotación de tachadura inoperante, como lo de barrer la mugre debajo de la alfombra e imaginar que “ya no hay mugre”)(y ya sé que no es ésa la idea de las compañeras luchadoras). La @ es clara e inclusiva (más en castellano que en otros idiomas, por la morfología del carácter), pero me preguntaba si vale la pena sacrificar la lengua en pos de un resultado poco alentador y menos aún probable.
    Sol Minoldo y Juan Cruz Balián sintetizan muy bien la verdad que se me escapaba, en la frase “(…) si se busca un mundo más igualitario, la lengua no es una clave mágica para conseguirlo, pero tampoco se lo puede negar como espacio de disputa”. Y esa frase desarmó mi resistencia; es irrebatible.
    Lo único que me quedaría por argumentar, desde mi nueva (recién estrenadita) conciencia, es:
    Si vamos a optar por un lenguaje disruptivo -como una más de las formas de lucha, y no como LA forma de lucha-, entonces por qué no hacerlo a fondo, y con tutti: propongamos un nuevo grafema, un “dibujito” que todavía no exista y que vaya a ( o DEBA) incluirse en el alfabeto, para aplicar a estos casos en que la elección entre una “a” y una “o” pueda implicar un sometimiento a reglas que rigen “desde siempre” (el agua para los peces, diría el genial Foster Wallace).
    Más arduo resultará encontrar el fonema adecuado para el neo-grafema que propongo, o sea: qué sonido le daríamos a esa nueva letra del alfabeto, la que nos libraría del sometimiento sexista, al menos en el lenguaje.

    Y todavía queda lo más difícil de todo: si es cierto -como algunos afirman- que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, habrá que recordar que no será modificando el envase como habrá de modificarse el contenido; una tal creencia parecería más una cuestión de packaging que de igualitarismo inter-género.
    Cambiar un lenguaje es extremadamente difícil.
    Cambiar una impronta cultural -de la cual ese lenguaje es consecuencia- lo es muchísimo más.
    Por suerte, cambiar la voluntad y la determinación de liberación es imposible. Gracias por eso, compañeras.

  97. Sol Minoldo

    Para todes les lecteres que, después de leer la nota, encuentran interés en la propuesta pero no terminan de encontrarle la vuelta, escribí un texto que puede servir como orientación. Aunque no podemos referirnos a un uso ‘correcto’ o ‘incorrecto’ de esta manera de hablar, sí se puede , en base a clarificar los objetivos de ese uso, y con criterios prácticos, impulsar algunas recomendaciones. Dejo el link! https://goo.gl/vcGjX

  98. José

    está bien pero, ¿y el inconsciente?
    “Pensar que se pude manipular el lenguaje como si fuera un instrumento de comunicación es propio de administrativos de la lengua más que de sujetos divididos por el inconsciente. La intención programática del lenguaje responde a la fantasía del lenguaje universal, unisex, representada por el mito de la Torre de Babel. Históricamente todos los intentos de inducir lenguas artificiales vieron rápidamente su fracaso. La lengua que sirve para comunicar no sirve para hablar, y menos aún para copular: encuentro enigmático entre la carne y la palabra. Cualquier explicación sobre el orígen del lenguaje es un salto metafórico; con el asunto de la plabra estamos envueltos en una trama reversible de la que cuando creemos disponer en realidad nos dispone, o indispone. Los códigos artificiales son sistemas hablados por nadie, como la matemática. Basta hablar un poco para derrapar en equívocos y tropiezos incalculables. Creemos que manipulamos la lengua como un órgano externo cuando en verdad somos degustados por ella.
    Además, el tropiezo predilecto del sujeto del lenguaje es el sexo; piedra con la que volverá a chocarse una y mil veces; y no porque sea un animal torpe que no aprende, sino porque la piedra en verdad es una cosa hueca, que encima, la tiene adentro.”

  99. Jorge

    ¿Cómo van a hacer con el uso/abuso del “leismo”? (Ej: A estES diputadES hay que votarLES / Yo LE amo)
    Eso, actualmente, es un error ya que votar en este caso se usa como transitivo y debería usarse OD (lo, la, los, las) y no les….o sea que sería lo mismo usar Objeto Directo u Objeto Indirecto en cualquier verbo?
    Algún otro idioma con mismas raíces (Portugués, Italiano, Francés, etc..) propuso estas modificaciones también?

    Gracias!


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