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La Era de la Posverdad

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¿Podemos hacer un libro con un proceso 100% abierto?

Hace un tiempo empezamos a preguntarnos cuál era el arma más efectiva contra una de las amenazas más claras de nuestra época: la posverdad, y el mejor antídoto que se nos ocurrió es una bomba de comunicación orientada por la empatía y alimentada por evidencia. Una herramienta que desnaturalice narrativas y que conecte con tantas personas y puntos de vista como sea posible: una Guía de Supervivencia en Tiempos de Posverdad, cuya manifestación última será en forma de libro, para poder prestarlo, moverlo, compartirlo y tenerlo en la mesa, que sirva de consulta y defensa como lo que es: una guía.

Queremos hacer un libro distinto, desarrollado por su comunidad desde el principio, y para eso queremos proponerles, y pedirles, que participen. Durante los próximos meses y hasta el lanzamiento oficial del libro (que prevemos para septiembre), vamos a publicar algunos capítulos (uno por mes), con el objetivo de que lo conozcan, lo lean de antemano, lo comenten y desmenucen. Queremos charlarlo con ustedes a medida que lo vamos haciendo, que nos digan lo que piensan, lo que sienten cuando lo leen, lo que esperan encontrar en los próximos capítulos. 

Pensamos en esta forma de desarrollar el libro como una aplicación práctica de una idea que, para nosotros, hoy es bandera: ‘Hacer, medir, aprender, repetir’.

Démosle a la posverdad algo que no vio venir: una comunidad enorme que busca conectar con quienes piensan distinto, que trabaja para superar prejuicios, y se arriesga a cambiar de idea.

 

La superficie del mundo sube y baja, y en el camino va desde la profundidad de la fosa de las Marianas, la parte más profunda de los Océanos, a la cumbre del Everest, en una sola línea continua que podemos seguir sin levantar el dedo del mapa. Entre el punto más profundo y la cumbre más alta no hay más que una diferencia de grado, y podemos pasar de uno a la otra. Sin embargo, el simple acto de leer dos diarios distintos, o de escuchar la conversación entre intelectuales que provienen de distintos campos del saber nos muestra hoy un abismo de otra naturaleza, un paisaje quebrado y discontinuo donde la distancia entre A y B es infinita porque resulta imposible ir de A a B.

De pronto, los hechos se vuelven hechos en la medida en que encajen en los deseos de cada grupo, de cada tribu. Cada uno de estos grupos desarrolla su propio lenguaje, un lenguaje que, de las muchas funciones del lenguaje, privilegia la capacidad de incitar a las emociones, y empuja a esas emociones a construir paisajes sólo accesibles a quienes compartan la forma de mirarlos. Como el mundo es uno sólo pero los ojos son diversos, el discurso tribal nos separa progresivamente y nos polariza. En La muerte de la tragedia, de 1961, George Steiner decía: Las palabras nos arrastran a enfrentamientos ideológicos que no admiten retiradas. (…) Consignas, clichés, abstracciones retóricas y falsas antítesis se adueñan de la mente (…) El comportamiento político ya no es espontáneo y no responde a la realidad. Se congela alrededor de un núcleo de retórica inerte. (…) En vez de convertirnos en los amos del lenguaje, nos volvemos sus siervos. Además, los medios de comunicación amplifican cada vez más las voces más extremas porque eso los vuelve más confiables a los ojos de una audiencia que, después de todo, espera que digan exactamente lo que espera que digan.

Y en la tierra baldía alrededor del abismo, en el territorio que cada tribu nombra como suyo, crece una semilla infecciosa: la posverdad.

La posverdad es distinta del error, o de la mentira. El que yerra puede eventualmente encontrar y corregir su error. El que miente, sabe que miente. Podemos definir la posverdad como el momento en que los hechos se ocultan, moldean, manipulan (muchas veces de forma deliberada y sistemática) y las emociones que esos hechos generan—o incluso otros totalmente inventados— pasan a primer plano. A veces, la posverdad se manifiesta como una especie de mentira arquitecturada, cohesiva y sistemática en la que la coherencia interna le gana al anclaje al mundo real.

Uno de los problemas de la posverdad es aparecer como una alternativa a la verdad, como si la verdad fuera una cosa que alguien tiene, y no lo que es: un objetivo desconocido en el horizonte hacia el que vamos, y para el que necesitamos una brújula. Si nos sentimos perdidos, podemos construir una brújula. Si no nos ponemos de acuerdo en cuál es el norte, no habrá brújula posible y estaremos condenados a vagar siguiendo los caminos erráticos de la ignorancia. O peor, condenados a seguir a quien cree un norte que puede mover a su conveniencia.

La posverdad es al mismo tiempo producto y causa de una grieta infinita. Una en la que las personas convivimos transitando narrativas paralelas en mundos solapados donde la física se rompe, y podemos atravesarnos los unos a los otros sin que medie influencia alguna que logre desviar las trayectorias predeterminadas de lo que hemos decidido va a ser la realidad. Esta fractura, esta discontinuidad en el paisaje, es una amenaza para nuestra convivencia como especie en este planeta y, así, para nuestra supervivencia.

Lo que sigue es un intento de entender el problema, compartir tanto su importancia como su urgencia, y aportar algunas herramientas concretas para abordarlo.

 

Cada año, el diccionario Oxford elige la ‘palabra del año’. En 2016, esa palabra fue posverdad, definida como ‘las circunstancias en las que los hechos objetivos influencian menos a la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales. A fines de 2017, el término ingresó al diccionario de la Real Academia Española, pero allí fue definido de modo ligeramente distinto:distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales’.

Hay quienes consideran que no deberíamos hablar de posverdad sino sencillamente de mentira o falsedad. La definición en español parece acompañar esa idea, como si se tratara siempre de un engaño intencional. Pero esta mirada hace perder un poco de vista el hecho de que no siempre hay una intencionalidad en ignorar la información que se tiene, en pos de tomar posturas que la contradicen y se basan en la emoción. A veces, y tal vez sea esta una de las componentes más críticas del problema, lo que ocurre es que hay cierta indiferencia ante la distinción misma entre lo que es la mentira y lo que es la verdad. A veces, que algo sea verdad simplemente no es importante para la persona.

El uso más frecuente que se le da a la palabra posverdad está asociado a la política. Se habló mucho de la política de la posverdad en el contexto del referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (Brexit) y de las elecciones presidenciales en Estados Unidos que terminaron con Donald Trump en la Casa Blanca. En ambos casos, las campañas electorales de quienes ganaron se apoyaron en algunos datos que luego quedó claro que eran falsos, como que el Reino Unido ahorraría dinero si se separaba de la UE, o bien en frases vagas como ‘hagamos grande a Estados Unidos otra vez’. Hubo exageraciones, desinformación y falsas promesas, como si los políticos hubieran decidido revivir la frase de H. L. Mencken: ‘Hay una solución conocida para todo problema humano: clara, plausible y equivocada’. Alrededor de estas elecciones se generó un ambiente de polarización exacerbada, en el que lo que dicen los nuestros está bien y lo que dicen los otros está mal, sin importar si es verdadero o no.

No es que las mentiras partidistas en política sean cosa nueva. Ya Tucídides habla de ellas en su libro sobre la Guerra del Peloponeso, en el siglo V a. e. c., cuando dice “Para adaptarse a todos los cambios y los acontecimientos, las palabras también tuvieron que alterar sus significados habituales”. Lo novedoso es que, cuando quedó claro que las campañas estaban inundadas de datos falsos, muchos de los votantes no se sintieron engañados, como si la verdad, en su sentido más extenso o incluso en el más limitado, ya no fuera relevante frente a cómo los hizo sentir. Ya no había en algunos políticos ni siquiera una intención de parecer estar diciendo la verdad, porque lo que se decía era fácilmente contradicho por los hechos que estaban al alcance de todos.

Hubo voces alertando contra esto, voces expertas que no fueron tomadas en cuenta. Quizás también la tendencia a desconfiar de los expertos es algo a considerar en todo este asunto.

Es demasiado temprano para saber si estamos en la ‘era de la posverdad’. Pero sabemos que este fenómeno se ve en otras áreas más allá de la política, áreas en las que tenemos datos, sabemos cosas y, aun así, hay quienes hacen a un lado todo eso y toman una postura que no se sostiene en los hechos. Por ejemplo, sabemos que las vacunas son mayormente seguras y muy eficaces para prevenir enfermedades, y que los seres humanos somos en gran parte responsables del calentamiento global que amenaza nuestra supervivencia. Sin embargo, hay quienes creen que las vacunas provocan autismo, o que el cambio climático antropogénico es una mentira. ¿Por qué pasa esto? ¿Hay también en estos casos una desconfianza hacia los expertos? ¿Será que los expertos no logran comunicar adecuadamente sus ideas y por qué las sostienen?

Hablar de la posverdad nos obliga a hablar de la verdad. Y acá tenemos problemas con una palabra que significa diferentes cosas según el contexto. El concepto de verdad es algo muy concreto en áreas como la matemática, la lógica o la metafísica, en donde la verdad se obtiene deductivamente. No es ese el sentido de verdad acerca del que hablaremos en este proyecto. Abordaremos acá la verdad como una cuestión fáctica, como la correspondencia entre lo que decimos y lo que ocurre en el mundo. Nuestro enfoque sobre la verdad será más bien práctico. Esto es, asumiremos que existe un mundo real, independiente de nosotros, que la realidad existe y que podemos acceder a ella.

Nuestro acceso a la realidad es imperfecto porque es a través de herramientas imperfectas: nuestra experiencia es subjetiva, nuestros sentidos nos cuentan qué ocurre, y nuestras interpretaciones acerca de lo que significan los hechos pueden variar. Podríamos llorar sobre la leche derramada, quejarnos de nuestros límites, o podríamos aceptar que es lo mejor que tenemos a disposición y, dado esto, considerar nuestras limitaciones como parte del proceso para acceder a la realidad. A partir de ahora y en el resto de este proyecto, verdad debería leerse en este sentido: no como algo absoluto y de certeza total, pero tampoco como un ‘vale todo’. Y es esta delicada distinción uno de los puntos centrales que trataremos en las próximas entregas.

Entonces, hay un mundo real ahí afuera que parece comportarse con reglas propias y en el que ocurren cosas. Eso que ocurre son hechos, hechos reales. No existen los ‘hechos alternativos’. Tenemos datos acerca de esa realidad, contamos con información como nunca antes en la historia de la humanidad. Tenemos también la capacidad y las herramientas para entender cada vez mejor el mundo, para conocerlo incluso en aquellas cuestiones que nos son esquivas. Para eso, hace falta entender varios puntos primero. Por un lado, necesitamos poder distinguir algo que se sabe de algo que no se sabe. ¿Cómo averiguamos cuál es la verdad? ¿Qué información necesitamos? ¿Cómo la conseguimos? ¿Cómo sabemos lo que sabemos? Por otra parte, debemos entender cómo se difunde la información. Los medios de comunicación tradicionales están siendo desplazados por nuevos medios. Con las redes sociales se volvió muy sencillo compartir noticias, algunas ciertas y otras falsas. Todos podemos publicar contenido nuevo que rápidamente se suma y se mezcla con lo ya disponible. En pocos minutos una noticia de un atentado o un terremoto puede dar la vuelta al mundo, pero del mismo modo lo hace un rumor, una noticia falsa o un chisme mundano. Por un lado, la capacidad de generar y consumir contenido de manera paralela a los medios de comunicación tradicionales nos da mucha independencia y libertad. Por el otro, a veces se vuelve especialmente difícil saber qué valor darle a cada información particular.

Aunque sea en forma tentativa y provisoria, con aciertos y errores, tenemos la capacidad de conocer la realidad y transformarla a partir de ese conocimiento, como lo demuestra toda la historia humana desde la invención de las primeras herramientas de piedra hasta la de la inteligencia artificial. Sin embargo, muchas veces nosotros mismos cerramos ese acceso, y necesitamos estar, como mínimo, abiertos a la posibilidad de que sea así.

Además de todo esto, no estamos solos. Independientemente de si le otorgamos a este hecho una carga moral, toda diversidad de perspectivas genera un nosotros y un los otros pero, a la vez, compartimos todos este mismo planeta, esta misma realidad. Compartimos también preocupaciones, problemas y esperanzas. Para poder conversar esas diferencias de perspectiva con esos otros, necesitamos ponernos de acuerdo en cuáles son los hechos que observamos desde nuestras particulares perspectivas. Sin ese primer acuerdo, no hay intercambio posible de ideas o argumentos, no hay modo de tener experiencias compartidas y corremos el riesgo de volvernos impermeables al otro. Tener una realidad común a todos es una base que puede permitir tanto que concordemos como que discrepemos en rumbos posibles de acción. Pero estaremos juntos y conversando, y ese es el primer paso. Es por eso que la pelea contra la posverdad es, también, una pelea por preservar la posibilidad de vínculo humano.

Podemos tratar de entender mejor la posverdad, especialmente para poder detectarla, enfrentarla, y sobrevivir (nosotros y nuestra especie) a ella. El camino es largo y complejo, sí, pero también muy interesante y transformador. El solo hecho de transitarlo puede no sólo enseñarnos mucho sobre el mundo (y sobre nosotros mismos), sino darnos la posibilidad de recuperar agencia. De reclamar la oportunidad no sólo de observar en libertad el mundo como es, sino de usar las mejores herramientas posibles para imaginar el mundo como queremos que sea, y así ayudar a construirlo.

 

Si te explicara los trucos te daría una solución pero no te daría todas las soluciones.
James Randi, mago profesional y desenmascarador de charlatanes.

Cómo sabemos lo que sabemos

Como un primer paso para empezar a recorrer el camino que nos permitirá identificar la posverdad y enfrentarla, necesitamos darnos cuenta de cómo podríamos diferenciar algo que se sabe de algo que no.

Para abordar esto, una pequeña historia: la de la vitamina C y los resfríos.

A veces está bueno contar historias. No porque las historias en sí demuestren algo. No lo hacen, ya que como autora selecciono las historias que ilustran lo que quiero contar y además, en todo caso, no son generalmente más que anécdotas particulares, algo muy lejos de ser prueba de nada. Pero las historias muchas veces son interesantes en sí mismas, nos dan contexto, nos presentan épocas y personas. Además, las historias están con nosotros desde hace mucho. Son parte de nuestra humanidad.

Hace no tantos años era muy común tomar vitamina C para evitar los resfríos invernales. El sonido de la tableta naranja efervescente disolviéndose en agua es parte de la infancia de muchos de nosotros. No es que nuestros padres estuvieran locos: la idea de que tomar 1 o 2 gramos de vitamina C por día protege de los resfríos fue difundida nada menos que por Linus Pauling, uno de los científicos más importantes del siglo XX. Sus descubrimientos acerca de la naturaleza de las uniones químicas le valieron el Premio Nobel de Química en 1954. Además, luego del horror de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, se convirtió en un importante activista político, lo que le valió un Premio Nobel de la Paz en 1962.

Así que, cuando Pauling se abocó, a fines de los años ’60, a defender la idea de que los resfríos se pueden prevenir o acortar con la ingesta de vitamina C, muchos lo tuvieron en cuenta. Pauling fundó un instituto para investigar los beneficios de la vitamina C. ¿Se alcanza a ver el problema? Cuando alguien diseña un experimento, lo hace para averiguar si algo es o no del modo que imagina, no para probar que algo es del modo que imaginan. Pauling ya estaba convencido de esta idea, aun antes de hacer los experimentos. Hay una enorme diferencia entre creer que algo puede ser cierto, y estar convencido de que algo es cierto antes de tener pruebas concretas de que es así. Eso, de por sí, ya es una muy mala señal si queremos averiguar si algo funciona o no.

Pauling había comenzado a tomar diariamente 3 gramos por día de vitamina C y estaba seguro de que se resfriaba menos, y de que eso ocurría debido a la megadosis de esa vitamina. Con esa creencia, y sumando algunas investigaciones que había leído sobre el tema, en 1970 escribió un libro de comunicación de ciencia que tuvo mucho éxito y que instaló en la sociedad la idea de que la vitamina C era efectiva contra los resfríos. Alrededor de todo esto comenzó la industria de venta de suplementos de vitamina C en las farmacias. Pocos años después, ya eran millones y millones las personas que seguían el consejo de Pauling de tomar 2 o 3 gramos de vitamina C por día.

Después de todo, parecía razonable: Pauling, un hombre de una inteligencia y dedicación notables, premiado por la comunidad de investigadores, decía que la vitamina C curaba los resfríos. Debía de tener razón, ¿no? No. Las opiniones de los científicos no tienen más valor que la de cualquier otro, salvo cuando están basadas en evidencias. Cuando es así, no sólo dejan de ser meras opiniones sino que deja de ser importante quién es el emisor (o si ese emisor es o no un científico). Para obtener evidencias, se necesita realizar una investigación científica que cumpla determinadas reglas para dar resultados confiables. La ciencia es un cómo, no un qué (y menos que menos un quién).

Más allá de haber probado megadosis de vitamina C sobre sí mismo, los primeros experimentos de Pauling, en su instituto fundado para tal fin, dieron resultados que parecían avalar la efectividad de la vitamina. Pero hacia 1980 comenzaron las primeras dudas, basadas principalmente en que metodológicamente los experimentos de Pauling no eran del todo correctos, y en que las interpretaciones de los resultados eran sesgadas.

¿Qué podría haber hecho Pauling para confirmar si su sospecha era cierta? Para empezar, podría haber comparado un grupo de personas que recibiese la vitamina con uno que tomase algo que luciera igual, pero que no tuviera vitamina (lo que llamamos placebo). Además, como lo que se evaluaba era la aparición de resfríos —una enfermedad de sintomatología muy variable entre las personas—, habría sido necesario que estos grupos estuvieran compuestos por muchos individuos (disminuyendo de esa manera el peso de las particularidades de cada uno), y que el estudio fuera suficientemente largo en el tiempo. Pero, si Linus todavía hubiera querido tener más información, debería haber repetido el experimento varias veces, y esto debería haber dado siempre más o menos el mismo resultado para poder afirmar que efectivamente la vitamina C funcionaba contra los resfríos.

Algunos de los problemas metodológicos de los experimentos de Pauling eran que no tenían un grupo de personas control que recibiera placebos, que los grupos eran muy pequeños, o los resultados no eran adecuadamente interpretados.

Otros institutos se sumaron poco a poco en la investigación de este tema. A medida que se hacían nuevos estudios, estos eran progresivamente mejores y más cuidadosos desde el punto de vista metodológico. Y acá empezaron las diferencias grandes, porque los resultados que se fueron obteniendo se inclinaban hacia que las personas tratadas con vitamina C y las tratadas con un placebo se resfriaban igual. En el mejor de los casos, el grupo tratado con vitamina manifestaba resfríos menos severos, pero no mucho más que eso. Pauling no aceptó estos resultados y nunca cambió su postura al respecto. La comunidad médica y científica, que tenía en cuenta la calidad y cantidad de las evidencias disponibles, nunca lo avaló.

Entonces, cuando uno evalúa en conjunto las evidencias sobre este tema, y excluye la opinión de Pauling, no parece que se justifique consumir dosis tan altas de vitamina C. No se justifica que gastemos dinero en comprar estos suplementos en la farmacia. La cantidad de vitamina C que necesitamos para estar saludables bien puede obtenerse con una dieta adecuada rica en alimentos que la contienen. Sin embargo, estos suplementos se siguen vendiendo en las farmacias y muchos los siguen comprando. ¿Por qué? Algo está pasando, y necesitamos entenderlo.

 

Evidencias, necesitamos evidencias

La información, tanto la de buena como la de mala calidad, nos llega de muchas maneras distintas. Hablamos con vecinos, amigos, familiares. Leemos diarios, vemos la tele. Participamos de redes sociales. Escuchamos a expertos, a nuestros médicos, a nuestros referentes culturales, a los famosos. Tenemos también nuestra experiencia personal: los aprendizajes de la vida. Todo eso confluye en hacernos llegar opiniones o ideas acerca del mundo en un bombardeo que no siempre logramos evaluar con cuidado.

No todo en la vida es intercambiar información, claro. Los seres humanos somos muy complejos. Pensamos a partir de una combinación de varios componentes que se mezclan y entrelazan: razón, emoción, valores, tradiciones. Somos seres individuales, todos diferentes, pero con mucho en común. Valoramos la belleza del mundo. Hay quienes ven belleza en el arte, y hay quienes la ven en la matemática o en la naturaleza. Pensar en términos de evidencias quizás parezca algo muy frío y analítico, algo que borra las sutilezas que nos hacen ser quienes somos. Pero yo creo que no es así. Justamente veo en esto una prueba más de todo lo que nos une como personas, y me parece hermoso.

A veces, tenemos en cuenta nuestra propia experiencia personal o la de otros. Volviendo a lo de la vitamina C, si solemos consumir con regularidad suplementos de 1 o 2 gramos de vitamina C por día y nos parece que nos resfriamos menos que otras personas, posiblemente tendamos a pensar que eso se debe a que la vitamina C nos está protegiendo. Si algún familiar o amigo nos dice que hace esto, quizás lo tomaremos en cuenta también. Y si un deportista o artista famoso dice lo mismo, quizás nos resulte aún más poderoso. Después de todo, los famosos suelen tener acceso a ‘lo mejor de lo mejor’ y, si ellos eligen algo, seguramente es porque es maravilloso. ¿O no?

El problema con las posturas que parten de experiencias personales (propias o ajenas), es que eso no es de ninguna manera garantía de que no sean completamente equivocadas. En todos los casos mencionados antes, podemos encontrar los mismos problemas. ¿Cómo saber si realmente nos estamos enfermando menos que otras personas? ¿Estamos contando bien cuánto se enferma la gente, o sólo es una vaga impresión que tenemos? Y aun si fuera cierto que nos enfermamos menos, ¿cómo podemos saber si se debe a la vitamina C que tomamos como suplemento? ¿La causa no podría ser cualquier otra cosa como, por ejemplo, cuánto dormimos, cuán expuestos estamos a los virus que causan el resfrío, o lo que comemos? Cuando empezamos a diseccionar lo que podría estar pasando vemos que, más allá de la sensación de que algo que hacemos funciona, no tenemos realmente pruebas claras de que sea así.

Ahora subamos un escalón en esta escalera ficticia. Ya no es un amigo u otra persona quien nos dice que desde que toma vitamina C se resfría menos. Ahora leemos en un diario que se realizó una encuesta con 1000 personas y el 82% de ellas considera que es así, que la vitamina C previene los resfríos. ¿Y ahora? ¿A esto le creemos más? Podríamos pensar que 820 personas es muchísima gente y que esto tiene más peso que lo que nos dijo nuestro amigo o vecino. Pero no es así. La realidad no se vota. La democracia no sirve para averiguar si un hecho real es o no de determinada manera. Una encuesta sí es útil, en cambio, como método para averiguar la opinión de la gente respecto de un tema. En este caso, sirve justamente para saber lo que opinan acerca de la vitamina C. Pero un agregado de opiniones que no se basan en evidencias no es de ninguna manera más que eso: un agregado de opiniones. Este es un punto urticante pero clave: una encuesta no es un método válido para conocer mejor los hechos del mundo natural. Esas 820 personas pueden estar tan equivocadas como nuestro amigo, vecino o famoso, respecto de si la vitamina C efectivamente previene resfríos.

¿Entonces? Estas personas (un amigo, un famoso, o una encuesta) no son expertas en el tema, pero lo que dicen suele tener cierto impacto en nosotros. Las opiniones, anécdotas o relatos de experiencias propias son datos que tenemos en cuenta. Y puede que sirvan. O puede que no. No podemos saberlo sólo con esta información.

Es increíble cuántas veces por día intercambiamos este tipo de informaciones entre nosotros. Cuando empezamos a prestar más atención, vemos que está en todas partes: nos recomendamos desde dónde comprar las mejores verduras a médicos o electricistas. En general, trato de estar atenta a cuando esto ocurre. En muchos casos no parece ser demasiado importante hacerlo o no. Por ejemplo, si la conversación es acerca de gustos personales, sentimientos o ideas, las opiniones y experiencias son centrales. Pero si el tema que estamos tratando se refiere a la realidad del mundo y creo que se pone en juego algo más relevante (si alguien duda respecto de la seguridad de las vacunas, por ejemplo), ahí sí me esfuerzo en detectar si la información que me llega, o la que yo digo, está sostenida por evidencias confiables, o no. No siempre me sale, claro, pero estar atenta ayuda, creo.

¿Pero qué pasa si la persona que nos recomienda tomar vitamina C para no resfriarnos es un médico o un experto en otra área relevante para este problema? Y acá hay algo importante, tanto que merece volver a decirse: no es tan importante quién dice, sino en qué se está basando esta persona para decirnos esto. ¿Se basa en su experiencia personal? ¿Desde que él o ella toma vitamina C le parece que se resfría menos? Si es así, no es en principio una situación diferente respecto de lo que decíamos antes y estamos frente a otro Pauling. Volvemos a estar hablando de opiniones, de casos anecdóticos.

¿Qué pasa si, en cambio, esta idea se cimienta en algún tipo de evidencia, de prueba más poderosa? Lo primero sería preguntarnos cuáles podrían ser estas evidencias. ¿Qué buscaríamos como dato confiable? Si hay investigaciones científicas que muestran que la vitamina C protege de los resfríos mediante estudios cuidadosos en los que, por ejemplo, comparan cuánto se enferman un grupo de personas que no toma los suplementos y otro grupo que sí lo hace, ya tenemos información más confiable. Si nuestro médico nos dice eso, basándose en información de este tipo, ahí sí es más confiable que si lo leyó en una revista en la que un famoso recomienda tomar vitamina C, o si se está basando en su propia experiencia personal, anecdótica, al igual que nuestro amigo ficticio o las 820 personas de la encuesta.

Lo que importa no es si algo es enunciado o no por un experto, sino qué es lo que esa persona está usando como insumo para afirmar algo. Sí, la opinión de un médico, como pasaba con la opinión de Pauling, vale lo mismo que la de cualquiera: nada, a menos que esté respaldada por evidencia. No es una cuestión de inteligencia o de títulos. Pocos más preparados o más inteligentes que Pauling, que igual se equivocó con este tema.

Hay algo en esto que, a veces, complica estar alerta. Cuando alguien nos hace este tipo de recomendaciones, muchas veces lo hace con afecto, pensando en nuestro bienestar. Es difícil buscar si hay o no evidencias detrás de lo que nos dicen porque parece ser una muestra de desconfianza y, por extensión, un rechazo al interés que muestra esa persona en nosotros. Algo que intento hacer en estos casos, y acá soy yo quien está haciendo una recomendación basada en mi experiencia personal (y que celebraría ver medida y confirmada en un experimento controlado), es separar los tantos: me quedo con lo bueno -la muestra de cariño (‘¡gracias!’)- e, igualmente, me pregunto si eso que me dicen es o no como me dicen.

Pero no sólo existen las equivocaciones, sino que hay personas que explotan la ambigüedad o, incluso, la falta de información sobre cómo elegimos en qué información confiar. La industria de la publicidad (¿o debería decir 9 de cada 10 publicistas?) aprovecha esta confusión a su conveniencia todo el tiempo mostrando odontólogos, nutricionistas o médicos que nos recomiendan determinados productos, sin que sea claro si esos productos son o no en verdad efectivos o si atravesaron un proceso metodológicamente válido para sustentar lo que dicen.

Entonces, ¿qué características esperaríamos en una afirmación para poder confiar más en ella? Necesitamos que este tipo de afirmaciones estén sostenidas por evidencias de calidad. Por ejemplo, si leemos directamente un trabajo científico, o si nos lo cuenta un experto, o lo leemos (adecuadamente expuesto) en un medio de comunicación, podemos confiar más que si esta información no existiera y solamente contáramos, como mucho, con opiniones o experiencias personales. No hay reglas que puedan aplicarse ciegamente, pero sí podemos incorporar algunas ‘reglas generales’ que nos pueden orientar. Lo importante es que empecemos a ver la confianza en una afirmación como un continuo y no como un blanco o negro. No es cuestión de estar o no seguros sino de estar un poquito más o un poquito menos seguros a medida que aparece evidencia nueva.

Esta es otra pequeña cosa que me parece bella, además de útil. No existe la certeza absoluta en las afirmaciones que se refieren a hechos del mundo real, pero sí hay cosas más confiables que otras. Donde quizás algunos se sientan incómodos con la incerteza, yo veo algo bello y flexible, en donde no se me obliga a tomar partido absoluto por algo sino que más bien se me invita a apoyar de forma proporcional a la confianza que tenga, y a basar esa confianza en las evidencias con las que cuento.

Cuando quisimos evaluar si la vitamina C efectivamente previene los resfríos o no, vimos que no pudimos hacerlo a menos que tuviéramos en cuenta el tipo y calidad de las evidencias científicas que había al respecto. No bastó con que nuestros padres nos hubieran dado los suplementos de chicos, ni con el hecho de que un experto como Linus Pauling sostuviera esa postura. Nuestro experto de referencia era nada más y nada menos que un doble Premio Nobel, queridísimo y admirado por sus colegas. Era un hombre sumamente inteligente y capaz que, justo en este tema en particular, estaba completamente equivocado. Porque, por más Premio Nobel que fuera, era también un ser humano, con la capacidad de equivocarse que tenemos todos los seres humanos. Y porque podemos y solemos equivocarnos, es que necesitamos una metodología para entender qué es evidencia y qué es, apenas, opinión.

Cómo acercarnos a la verdad

Aceptamos entonces que hay un ‘afuera’, un mundo real. Pero también sabemos que no podemos confiar demasiado en nuestra experiencia personal o en nuestras intuiciones. Para obtener respuestas, necesitamos un modo de encarar las preguntas buscando evidencias concretas y confiables. Tenemos ya este ‘modo de abordar preguntas’: las herramientas de la ciencia nos permiten examinar nuestras creencias, lo ‘más fuera de nosotros’ que se puede.

Cuando pensamos en la ciencia puede que recordemos asignaturas de nuestras escuelas secundarias en las que se nos pedía aprender datos de memoria o realizar procedimientos de modo mecánico sin entenderlos realmente: conocer las características que describen a los artrópodos, balancear ecuaciones químicas o enunciar las leyes de Newton. También es posible que la palabra ciencia nos evoque un tipo de noticia de los medios de comunicación, como cuando se envía un satélite nuevo al espacio o se descubre un posible medicamento que cura una enfermedad. La ciencia es todo esto, sí. Es una acumulación de conocimiento ya logrado por la humanidad mediante la actividad científica. Es un producto, es lo que sabemos. Pero la ciencia es mucho más que resultados. Es también una metodología, una serie de herramientas mentales. Es un proceso, un ‘verbo’. Es cómo sabemos lo que sabemos, es un mecanismo que nos permite lograr conocimiento.

Cuando acá hablemos de ciencias, nos referiremos sólo a las que comparten la metodología de realizar observaciones o experimentos que nos permiten averiguar cómo ocurren determinados fenómenos del mundo real. Haremos foco en la manera en la que se responden las preguntas y no tanto en el tema que abordan esas preguntas. Así, en este uso de la palabra ciencia, quedan incluidas las ciencias naturales, que son las que estudian fenómenos de la naturaleza. Y también consideraremos ciencia a otros problemas que no parecen formar tan claramente parte de la ciencia en cuanto al tema, pero sí cuando tomamos en cuenta la metodología que utilizan como, por ejemplo, cuando se quiere averiguar si un nuevo medicamento es o no efectivo. No discutiremos acá ni lo que ocurre con las ramas no empíricas de la matemática, ni lo relacionado con la tecnología, por ejemplo. Respecto de las ciencias sociales, hay áreas en las que este enfoque metodológico aplica, como la econometría o la psicología experimental, y otras en las que no tanto. Por eso, creemos que, para la discusión de cómo acercarnos a la verdad, es irrelevante de qué tema estamos hablando. Lo que necesitamos es entender mejor la ciencia, entendida como metodología, como verbo, como manera de acercarse al conocimiento, y no como un contenido disciplinar. Como dijo Karl Popper en su libro Conjeturas y refutaciones, “la clasificación en disciplinas es, comparativamente, poco importante. Somos estudiantes de problemas, no de disciplinas”.

En este proyecto, llamaremos conocimiento científico a aquel que puede ser obtenido con esta metodología, sin prestar atención al tema. Este conjunto de herramientas nos permiten averiguar si una idea que tenemos sobre el mundo se corresponde con el mundo o no. La ciencia, la de responder preguntas con este tipo de mirada de búsqueda de evidencias, empieza a estar en casi todo lo que nos rodea.

Lo que a nosotros nos importa para acercarnos a cuál es la verdad es entender cómo se genera conocimiento confiable. En gran parte, aunque no solamente, este conocimiento proviene de la actividad científica entendida como una metodología en particular que genera evidencias con mayor o menor grado de confiabilidad.

La solución para todas las soluciones

Respecto de la vitamina C, llegamos a una solución, a algo que podemos decir que sabemos: las evidencias científicas, que son muchas y muy confiables, no apoyan la idea de que la vitamina C sea efectiva contra los resfríos. Esta es la verdad en este tema, y si viene alguien a decirnos que en realidad para él o ella la vitamina C funciona, es sólo una opinión y no mucho más.

Como ya mencionamos antes, esto no es una verdad absoluta pero es algo que, al estar sostenido por muchas evidencias, tiene un grado de certeza extremadamente alto. Y acá empieza a aparecer un desafío que me parece interesante: si la confianza que puedo tener en una afirmación es más un ‘degradé’ que algo categórico y, en algún punto, necesito decidir si confío o no, ¿qué hago? A mí me gusta pensar en estos términos: no hay certeza total, pero puedo operar en el mundo con poca, bastante, o mucha confianza en una afirmación, sin dejar de tener presente que se trata de verdades que pueden ir volviéndose más confiables o menos confiables a lo largo del tiempo, según lo que vayan diciendo las evidencias. En mi caso, yo ya decidí: no compraría nunca más un suplemento de vitamina C. O por lo menos no lo haría a menos que aparezca evidencia nueva, de calidad, a su favor.

Pero, después de tanto trabajo de tanta gente, sólo tenemos esta solución y ninguna otra. No sabemos si otras vitaminas funcionan o no para lo que se promete, o si la vitamina C es buenísima para alguna otra cosa, ni sabemos más acerca de nada. Estamos corriendo atrás de los problemas y seguimos sin saber si hay o no algo que podemos hacer nosotros para movernos mejor en este mundo lleno de información que unas veces es correcta y consistente y otras es irrelevante, incompleta o, directamente, contradictoria.

El tema del saber o del conocimiento es tan resbaloso como el tema de la verdad. La filosofía tiene montones de definiciones de qué es saber. Nuestra posición en esto es la misma que la que tomamos para la definición de verdad: algo práctico, provisorio, gradual, y siempre sujeto a revisión a la luz de la evidencia. En este marco, si queremos saber, necesitamos poder encontrar esas pocas afirmaciones confiables —esto es, apoyadas por evidencia— que parecen estar perdidas en medio de ese mar de conocimiento. No sólo debemos encontrarlas, sino que también debemos aceptarlas para no caer en la posverdad. ¿Pero cómo lograrlo?
James Randi es uno de los magos y escapistas más famosos del siglo XX. No es un mago de libros, como Harry Potter.

Sé que no hay magos de verdad, y eso no me impide disfrutar a pleno de personajes imaginados.

No tiene superpoderes y, lo más importante, no dice tenerlos. Inspirado por el trabajo de Harry Houdini, Randi se dedicó a ser un ilusionista de escenario. Durante medio siglo hizo presentaciones en teatros y en la televisión que lo volvieron muy popular. Lo que él sabe, y lo sabe muy bien, es cómo engañarnos para hacernos creer que hace magia ‘de verdad’.

Cuando vemos un truco de magia cualquiera, sabemos que quien tenemos delante no tiene realmente poderes sobrenaturales. Sabemos que estamos siendo engañados pero, si es un buen mago, no entendemos cómo. Y eso es lo que disfrutamos como espectáculo: la sorpresa de que sucede lo aparentemente imposible. Ese es el contrato tácito entre el mago y el espectador: vamos a suspender la incredulidad por un rato y permitirnos disfrutar del asombro, pero teniendo siempre en claro que esto es un espectáculo, y el mago, un artista. Pero hay quienes rompen este pacto y dicen tener poderes paranormales, y los hay de todas las formas, con distintos discursos y en todo contexto histórico.

En la década del ‘70 se hizo muy famoso el ilusionista Uri Geller, quien decía tener poderes verdaderos. En sus muchas apariciones en televisión y en otros medios, mostraba cómo podía doblar cucharas con la mente o adivinar lo que alguien estaba pensando. ¿Pero qué gracia tiene hacer trucos si a la vez estás convenciendo al otro de que no es algo que lográs gracias a tu habilidad, sino porque tenés supuestos poderes? Para Randi, y para casi todos los otros magos profesionales, lo fascinante es que quienes los miren traten, infructuosamente, de darse cuenta de cómo están logrando escapar de un espacio pequeño, atados con cadenas y esposas, o de qué manera están haciendo esos trucos con monedas, pañuelos o palomas. Ahí están el arte y el placer de la magia: que el público sepa que no es cierto, y al mismo tiempo crea (por un rato) que sí lo es. En cuanto el mago pretende convencer a su audiencia de que sus poderes son reales, de que puede hacer aparecer y desaparecer objetos, o de que puede adivinar el pensamiento, se convierte en un fraude. James Randi, en paralelo con su propia carrera de ilusionista, comenzó a dedicarse casi profesionalmente a exponer a Uri Geller y otros supuestos ‘psíquicos’, repitiendo en televisión sus trucos y explicándolos ante la audiencia. También expuso los trucos de pastores que decían comunicarse con Dios y tener poderes, que convencían a quienes los escuchaban de abandonar tratamientos contra el cáncer y otras enfermedades para intentar sanarse mediante rezos y donando dinero, curiosamente, a esos mismos pastores.

Así, Randi logró impedir que varias de estas personas pudieran seguir lucrando con sus acciones fraudulentas. Esta actitud de desenmascarar a quienes viven a costa de las vulnerabilidades de las personas presenta, sin embargo, un problema: quien expone a los ‘profetas’, ‘psíquicos’ o personas con ‘poderes paranormales’, siempre está corriendo detrás de ellos. De la misma manera, quienes hoy tratan de refutar con argumentos bien específicos los tratamientos de ‘medicina alternativa’ que no funcionan, explicando punto por punto por qué no funcionan, o quienes intentan demostrar por qué determinadas afirmaciones, del tema que fuere, son incorrectas, siempre están un paso atrás. El programador Alberto Brandolini formuló el Principio de Asimetría del Disparate como “la cantidad de energía necesaria para refutar tonterías es un orden de magnitud mayor que la necesaria para generarlas”. Decir una tontería o una mentira es muy rápido. Conseguir pruebas convincentes que la puedan destruir lleva mucho tiempo. Es una carrera perdida antes de empezar, pero es una carrera que igual hay que correr.

Ver esto nos pone de frente a una tensión: mientras es esencial que se investigue adecuadamente todo para conseguir evidencias confiables, nosotros, como sociedad, necesitamos mientras tanto poder tomar decisiones y, a veces, no podemos esperar mucho.
¿Cómo combatir estos fraudes de manera más efectiva? ¿Cómo podríamos estar un paso adelante? En palabras del mismo Randi, que muy pronto se dio cuenta de que no daba abasto para exponer a todos estos charlatanes, “si te explico los trucos te daría una solución pero no te daría todas las soluciones”.
Lo mismo nos ocurre, no ya con los fraudes, sino con el conocimiento en general. Cada conocimiento nuevo, relacionado con cuestiones fácticas, se logra de manera particular, meticulosa y exigente, y es indispensable que así sea. Pero nosotros, los que queremos usar ese conocimiento para tomar mejores decisiones, ¿cómo hacemos para encontrarlo e identificarlo? ¿Hay algún atajo, o estamos condenados a evaluar afirmación por afirmación, para ver si es confiable o no?

Necesitamos una ‘solución para todas las soluciones’ y la necesitamos con urgencia, para no hundirnos en el mar de informaciones irrelevantes o inconsistentes mientras tratamos de identificar aquellas que sí son valiosas y más confiables. No alcanza con ir detrás de las afirmaciones que aparecen en los medios o en las redes sociales tratando de averiguar si es cierto o no que el café genera cáncer, si es cierto o no que los inmigrantes o los refugiados son delincuentes, si es cierto o no que las vacunas funcionan, o si es cierto o no que el horóscopo puede decir qué nos ocurrirá en la semana, o si es cierto que poner un impuesto a las bebidas azucaradas ayuda a prevenir la diabetes. ¿Cómo podríamos, en cambio, dar una solución más general, con ciertas reglas que puedan ser aplicadas a situaciones nuevas?

Podemos tratar de hacer fact-checking de todo, pero como mecanismo es algo muy lento y difícil, que requiere de dedicación y cierto nivel de pericia. Es algo que esperamos, y como sociedad deberíamos exigir, que hagan los periodistas o agencias de noticias antes de publicar sus historias. Y también es algo en lo que podemos, nosotros, tomar la iniciativa de exigir antes de creer o de repetir una información como válida. Por la positiva, existen generadores de información confiables que se manejan con guías de cómo hacer un buen fact-checking, así como también existen listas de sitios de internet poco confiables, que se vio que difunden noticias falsas. Pero el fact-checking es algo que no alcanza como solución para nosotros, el público general. Es valioso que exista, por supuesto, pero no alcanza. Las listas de sitios poco confiables dejan se ser útiles enseguida, porque quien quiera difundir falsedades puede generar un nuevo sitio y ya. Es más, ¿qué les impide a ellos mismos compilar los sitios de internet confiables y decir que no lo son?

No queremos que nos den pescados, queremos aprender a pescar y ser, así, más independientes. El fact-checking no nos va a proteger de las noticias falsas que abundan y se distribuyen, muy fácilmente, por las redes sociales. Quizás logren identificar algunas, pero no todas ni lo suficientemente rápido.  

Es esencial la investigación profesional, que permite encontrar e interpretar las evidencias que permiten evaluar las afirmaciones. Es esencial también el periodismo profesional, ése que comunica de manera adecuada, luego de verificar la veracidad de lo que se dice.

Pero aun así, necesitamos otra herramienta, otra mirada. En algún punto cada uno de nosotros debe convertirse en un agente activo, un seleccionador de información. La metodología de la ciencia, como modo de responder preguntas de muchas áreas del conocimiento, puede sernos útil para esto. Es esta mirada la que necesitamos para acercarnos a encontrar la solución para todas las soluciones de la que hablaba Randi, y no perdernos en este mar tormentoso lleno de información confusa o fraudulenta. Es ésa la mirada que nos va a permitir comprender mejor cómo sabemos lo que sabemos y en qué medida lo sabemos. Es eso, por lo tanto, lo que nos ayudará a distinguir lo cierto de lo falso y la verdad de la mentira.

Este proyecto intenta, entre otras cosas, abordar este desafío: el de buscar, aunque sea de manera aproximada, una posible solución que sirva para todas las soluciones o, al menos, para una gran parte de ellas. Una solución que nos permita adelantarnos un poco en esta carrera que, si nos limitamos a ir chequeando punto por punto, viendo si cada afirmación particular es cierta o no, posiblemente perdamos siempre.

No te pierdas la segunda entrega acá: Pescado Podrido | Azúcar, tabaco y políticas públicas

Bancá Gato.

Hay 66 comentarios

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  1. Matías Lucero

    ¡Al fin entendí todo este tema de la posverdad! (Creo)

    Estos artículos hacen que sienta un poquito más de amor a la ciencia.

    “Lo importante es que empecemos a ver la confianza en una afirmación como un continuo y no como un blanco o negro.”

    Gracias, y espero con ansias lo que sigue.

  2. Marcos

    Muy lindo tu artículo, pero abstracto, salvo el caso de la vitamina C, no hay ejemplos controvertidos. Veo que sos bióloga, yo hace un tiempo leí a Richard Dawking, el gen egoísta, las bases biológicas de nuestra conducta, muestra ejemplos de cómo se aplica la teoría de los juegos a la selección natura, conductas evolutivas estables, relación entre los sexos, etc.

    En el artículo hablas algo de la política y la postverdad. Nos están matando, grita una chica en una marcha feminista. Muere una mujer cada 30 horas grita desesperada otra mujer. En los diarios solo muestran los casos de mujeres muertas. Pero sabias que por cada mujer que muere en un hecho de violencia mueran dos hombres? Si una mujer muera cada 30 horas, entonces un hombre muere cada 15 horas?.

    Si, pero a las mujeres las matan sus parejas, grita otra feminista, los hombres se matan entra ellos y a las mujeres las matan sus parejas. Pero sabias que las mujeres se sienten atraídas por hombres violentos, no será que las mujeres eligen parejas sexuales violentas. Ponele que en un grupo, el 10% son violentos, y el otro 10% son todo lo contrario, se podría hacer un experimento para saber por quienes se sienten atraídas las mujeres?

    Una cultura patriarcal, que oprime a las mujeres? Esto es postverdad o es un hecho? Más del 95% de las personas detenidas, en las cárceles, son hombres, menos del 5% son mujeres. Más del 90% de las personas en situación de calle son hombres. Más del doble de las personas que se suicidan son hombres. Primero las mujeres y los niños, son dichos populares, deja pasar primero a las mujeres. Lo último que se da cuenta un pez es que vive en el agua, porque esta naturalizado. Ninguna mujer fue obligada a ir a ninguna guerra. Hasta los esclavos se los obligaban a ir a la guerra, se los usaba de carne de cañón.

    Eso creo que le falta a tu artículo, no hay casos concretos de postverdad, de mujeres en marchas gritando cualquier verdura, se científicos, biólogos, diciendo que lo que dicen las mujeres es falso. Cuando hablan las faministas, porque no ven biólogos a dar su opinión, si lo que dicen las feministas es verdad o postverdad.

    • Bruno

      Hola Marcos:

      Cómo explica muy bien la nota, los hechos se validan con evidencia. Vos nombras un montón de números y estadísticas. Serías tan amable de alcanzar las fuentes a este lector.

      Gracias
      Bruno

      • Marcos

        Si, paren increíbles estas estadísticas, que el 95% de las personas que están detenidas en cárceles son hombres. Imagínate que el 95% de las personas detenidas fueran negro, o fueran bolivianos, o fueran judíos, sería un escándalo, no habría ninguna razón válida, no habría ningún justificativo. Eso es lo que se llame que algo este naturalizado, que este invisibilizado, es un escándalo que el 95% de las personas detenidas son hombres, no hay ninguna razón válida que lo explique. Por ejemplo, si decís que hay más negros detenidos porque los negros son más violentos estas discriminando, ahora, podes decir tranquilo que hay muchísimos mas hombres que mujeres detenidos porque los hombres son más violentos y nadie va a decir que estas discriminando.

        No hay que buscar mucho para ver las estadísticas, no es un secreto, son datos públicos, son estadísticas de organismos oficiales. Como una mujer puede decir en una marcha a los gritos nos están matando, si por cada mujer que muere en un hecho de violencia mueren más de dos hombres. Como pueden usar como campaña de no sé que cada 30 horas muere una mujer, si cada menos de 15 horas está muriendo un hombre. Son estadísticas públicas, no es muy difícil buscar los datos, los números.

      • Marcos

        Por ejemplo, en el 2015, hubo 71.464 presos, de los cuales 68.468 fueron hombres y solo 2.963 fueron mujeres, no llega ni al 5%, mientras que en la población somos aproximadamente la mitad hombres y la mitad mujeres.

        Por ejemplo en el año 2014, en Argentina se cometieron 3.269 asesinatos, incluyendo femicidios, de los cuales el 83,60% corresponde a hombres asesinados (2733 hombres), y el 16,40% a mujeres asesinadas (536 mujeres).

      • Marcos

        Me equivoque yo, no mueren el doble de hombres que de mujeres en hechos de violencia, mueren cuatro veces más hombres que mujeres, no el doble, sino cuatro veces más, una locura. Se incluyen en las muertes por hechos de violencias los femicidios.

        Esto es, si el 83.6% de las muertes en hechos de violencia fueron hombres y solo el 16.4% fueron mujeres

        Redondeado, sería algo así como que de 10 personas que murieron en hecho de violencia, 8 fueron hombres y solo 2 fueron mujeres.

        Esto es 4*número de mujeres muertas = al número de hombres muertos en hechos de violencia.

        O de otra forma, si una mujer muere cada 30 horas, en 30 hs mueren 4 hombres, un hombre muere cada 7 hs. La vida de un hombre vale menos que la vida de una mujer, vale por lo menos cuatro veces menos que la vida de una mujer?

        • El Rulo

          Posverdad es tomar una estadistica y usarla como argumento sin mas. ¿Donde esta el analisis sociologico de caso? ¿Cuales son los motivos por los cuales los hombres somos mas violentos? ¿Cuales son los motivos por los cuales hombres matan a mujeres, sean parejas o no? ¿Sabes cual es la definicion de ” Violencia de Genero” legalmente hablando? . Cuando un tipo mata una mina para robarle el auto, no es violencia de genero, se caratula la tentativa de robo. Ahora cuando un tipo para a una mina “por que es mia” es violencia de genero, cuando te matan por ser mujer. El feminismo jode por que pone en entredicho todo lo que hemos “naturalizado” y es una revolución que viene a por nosotros y a por las columnas donde este sistema esta enclavado. Toda capacidad de analisis se va al carajo cuando decis que la sociedad patriarcal es posverdad. ¿Cuantas veces te manosearon el culo minas? ¿Cuantos casos de violacion de mujeres a hombres se conocen? ¿Cuantas noticias escuchamos que ante un hecho de violación se nos pregunta ¿y como iba vestida? ¿Y que hacia sola por la calle? Cuantas veces se culpo a la victima? Estadisticamente ¿cuantas mujeres u hombres matan a hombres por que “son suyos” ” por que me desprecio” ? ¿Cuantas historias de victimas de violencia te leiste? ¿ Con cuantas hablaste? Tengo un millon de preguntas mas para hacer, pero el aliado numero uno de la verdad, como dice el articulo son todas las noticias que buscamos se amolden a nuestras creencias… incomodate un poco si te interesa ser criterioso.

          • El Rulo

            Donde dice “el aliado numero uno de la verdad” Lease “el aliado numero uno de la POSverdad”

          • Marcos

            Te sugiero que leas el capítulo la Guerra de los Sexo, del libro Las Bases Biológicas de Nuestra conducta de Richard Dawking. Si bien es solo un libro de divulgación científica, muestra estudios donde se usa modelo matemático de la teoría de los juegos para explicar conductas de machos y de hembras de distintas especies animales.

            Lo del patriarcado es un mito, no hay evidencia científica, no solo datos estadísticos sino experimentales, algo muy qué podes hacer, un hombre pidiendo ayuda contra una mujer pidiendo ayuda y contar la cantidad de gente que se aproxima a ayudar, otro experimento una mujer cacheteando a un hombre contra un hombre cacheteando a una mujer y contar la cantidad de gente que se aproxima a intervenir.

            Como ves no solo son datos estadísticos, cantidad de muertes, cantidad de personas en situación de calle, personas en las cárceles, etc, también podes obtener datos experimentales de que lo del patriarcado es postverdad.

          • El rulo

            Citaste 2 veces el mismo libro para fundamentar lo mismo. Es decir, lo citas por que te cierra, no te incomodas, te refugias en un libro que “piensa” como vos. Yo te recomiendo salir de la zona de confort. Yo no pense siempre igual, tenia mi discursito pulido. Pero tuve la dicha de toparme ( y tambien salir un poco a buscarla) con la realidad. Y la realidad me conto una historia que no sale en los libros. Ahora que el patriarcado es posverda… esos me parece alucinante. Si vamos a hablar de libros y en un contexto historico podemos hablar del Enuma Elish, Relato mesopotamico que marca el inicio de una movida politica desde el Matriarcado al Patriarcado (Eric Fromm) , hasta el Wikipedia lo sabe. Podemos tambien hablar de la Biblia que designa a la mujer a casi la propiedad el varon en varios de sus escritos (basta con googlear Mujer + Biblia) . Si todo eso te parece demasiado subjetivo o te parece que me paro demasiado en nuestra herencia religiosa cultural, pues caigamos directamente a la historia de este país o del mundo occidental al menos (por no tocar el oriental no…) donde hasta principio de siglo la mujer casada estaba tutelada por el marido, teniendo que incluso pedir su aprobación para realizarse intervenciones del tipo quirúrgico, como una ligadura de trompas. O en el ostensible y burdo ejemplo de que hasta 70 años no votaban… o que las declaración de los derechos del hombre y ciudadano escrita en la revolución francesa solo incluía al hombre. Podría seguir, pero creo que ya ejemplifique mi punto. Me cuesta creer que lo estes diciendo en serio.

          • Marcos

            Está bien, no hablemos de libro, ni de teorías, solo de estadísticas actuales y de experimentos que se pueden realizar en nuestra sociedad para verificar si son verdaderas o falsas las proposiciones del feminismo.

            El feminismo no pone en entredicho lo naturalizado, lo profundiza. El feminismo se vale de lo que esta naturalizado para profundizarlo. Si hay un accidente, salven primero a las mujeres y los niños, es de la época de mis bisabuelos. Si vez a una mujer en problema o que parece que necesita ayudar hay que ayudarla, en el caso del hombre, el hombre puede solo, el hombre se hace a golpes. El feminismo viene a profundizar aún más esos dichos de la época de mis bisabuelos.
            Yo cuando leí que más del 95% de las personas detenidas, presas, en cárceles son hombres, de que menos del 5% de las personas detenidas son mujeres, me dije con asombro, esto no puede ser, me debo estar equivocando, debo haber leído mal, tengo que revisar los números. A esto se lo llama algo que esta invisibilzado para alguno o naturalizado, lo normal para otros. Pensalo un momento fríamente, y es una locura. Saca hombres y mujeres y ponen negros y blancos, o judíos, o cualquier otro grupo y se encendían todas las alarmas y sería un escándalo. Si con solo un poquito más de lo esperado estadísticamente de personas negras en las cárceles se encienden las alarmas de discriminación y no hay argumento que valga, no podes decir que los negros son más violentos porque sería racismo.

            Además, esto va en contra del sentido común. Si a mí me roban el celular, o me lo hurta, sea en el trabajo, o en la facultado o en cualquier otro lado, yo pensaría que hay más o menos la misma probabilidad de que el que me robo sea hombre o mujer. Pero de acuerdo de acuerdo a las personas que están en la cárcel, las personas que cometen delitos, tendría que decir que hay un 95% de probabilidad de que la persona que me hurto es celular sea hombre.

            Si una persona que está bien vestida te pide ayuda, o me pide plata es mucho más probable que lo ayudes que si me pide ayuda o plata una persona que está mal vestida. En base a experimentos de este tipo se concluye discriminación hacia las personas mal vestida. Ahora bien, si en vez de ser una persona bien o mal vestida el que me pide ayuda, se compara con hombres y mujeres. Es más probable que ayuden a la mujer y no al hombre. Si una mujer le da cachetadas a un hombre, contra un hombre dándole cachetadas a una mujer, adivina en que situación viene más gente a ayudar?

            Tanto estadísticamente, como experimentalmente, se ver que no existe el tal patriarcado, la opresión, el sometimiento y todo lo demás que usan las feministas para profundizar lo que esta naturalizado.

  3. Ana Lia

    Que tal, me parece realmente importante tu interes por la “posverda”una verdadera tragedia de nuestra epoca y acuerdo que no se trata de mentira o falseda, pues para que exista la mentira, es condicion que exista la verdad y esta es la enorme dificultad de la posverdad, da igual.Entiendo que siendo biologa elijas el camino del metodo cientifico…me interesa la ciencia..pero considero que estamos en una encerrona:dado el valor social atribuido a la “ciencia

    y dado que en este momento solo se trata del mercado , se puede decir cualquier cosa si se le agrega que es cientificoy se han dicho y se dicen barbaridades,ej: publicado en el diario Clarin de Argentina en los comienzos de la investigacion del Genoma Humsno:se descubrio el gen de la infidelidad de la mujer inglesa…No es una broma aunque lo parezca.Es este un ejemplo banal por lo absurdo, el tema es que realmente se puede decir cualquier cosa!!! Y remarco la palabra DECIR, porque se trata de lo que se dice .Me encanto tu articulo y me parece muy importante la tarea que se han propuesto, vere si puedo aportar algo pero me da la sensacion, quizas equivocada…que nos vamos a leer entre los que ya estamos anoticiados de la “posverdad”Como llegas al moz de la esquina que ni lee diaros trabaja 12 horas y vota en contra de si mismo en las elecciones por ser objeto de la posverdad?

    • Marcos

      Otro ejemplo, que las mujeres ganan el 30% menos que los hombres. En los noticieros los periodistas lo deforman y dicen que a las mujeres ganan por cada hora trabajada el 30% menos y eso no es lo que dice la estadistica y lo que quieren las feministas, lo que dice el estudio estadistico y lo que quieren las feministas es que las mujeres trabajen menos horas y ganen lo mismo que los hombres. Por ejemplo, si un hombre trabaja 12 horas al dia y gana 10 mil pesos y una mujer trabaje solamente 2 horas al dia y gana 7 mil pesos, la mujer gana el 30% menos que el hombre, pero trabaja mucho menos tiempo que el hombre.

      • Rocio

        Hola Marcos, te recomiendo leer el libro feminista “No nacemos machos”, una recopilación de artículos traducidos al español, muchos de ellos de psicología social. Te va a orientar la lectura sobre problemáticas que señalás que el feminismo también discute, que es la forma en la que construimos masculinidades de riesgo. En esos artículos se citan algunos estudios científicos, pero podrás encontrar más, seguramente, una vez conozcas esta línea de investigación.
        Asimismo en este mismo blog vas a poder encontrar información sobre la situación de las mujeres en la ciencia, que te van a dar un ejemplo de la situación laboral de las mujeres que trabajan en el campo científico.
        Por otro lado, te invito a compartir tus fuentes. Es sumamente importante para nosotras, como feministas, conocer los sentidos que comparten las compañeras y ciertamente nunca leí una compañera que afirme que una mujer deba trabajar menos tiempo que un varón. Sobre este punto hay diversas autoras que divulgan sobre el “trabajo doméstico no remunerado”, con estudios que demuestran la doble o triple jornada de trabajo que tienen algunas mujeres del mundo (por ejemplo, en Argentina nos impacta las poco conocidas mujeres rurales, que son muchísimas pero que los periodistas no suelen entrevistar, que duermen cuatro horas diarias, por decir un dato menor y de color).
        Hay estadísticas del Ministerio de Trabajo sobre la brecha de género, ya se deben encontrar desactualizadas pero te invito a leerlas, así como el análisis que hacen de estas estadísticas los profesionales de ese campo.

        El patriarcado es una propuesta teórica para poder dar cuenta de la sistematicidad de los estereotipos de género, de las lógicas de las violencias de género y tal. Puede ser refutada, como cualquier propuesta teórica, y tiene sus límites.

        Te mando un saludo!

    • Pela

      Supongo que después comprás el libro y se lo regalás al mozo. En navidad le regalé a mi abuela “¿Por qué somos así?” de La Batalla Cultural, para tratar de que entienda eso del sentido común colonizado, y diría que funcionó parcialmente. Claro que no voy a pretender que aceptes esta cuestión anecdótica como evidencia (y menos después de leer este artículo), pero al menos pareciera que hay una probabilidad >0 de que funcione, no?

  4. Juan Manuel

    Muy buen artículo. El otro día, no se si viene al caso, con un grupo de amigos se generó un debate sobre la seguridad de viajar en avión o en auto. Uno de ellos utilizaba el argumento ”Cuando yo manejo me siento más seguro que en un avión, donde si se empieza a caer yo no puedo hacer nada. En cambio en una colisión de frente puedo llegar a hacer algo”.
    Estamos hablando de posverdad al tomar sentimientos personales y ponerlos dentro del argumento? La posverdad vine de la mano del ”Sentido común”?

    Gracias por tanto!

    Miau! =)

    • Marcos

      Lo que comentas parece estar más relacionado con los experimentos clásicos de indefensión aprendida. Aunque los dos perros reciban las mismas descargas eléctricas, tienen distintas consecuencias si el perro puede hacer algo para evitarla.

    • Guadalupe Nogués

      Hola! Tu amigo estaba priorizando sentirse seguro a estar seguro… Y sí, somos un manojo de emociones “irracionales”. Imagino que él sabía perfectamente que la estadística va en una dirección, pero su postura en otra. El sentido común es una gran trampa. Muchas veces funciona para orientarnos en el mundo, pero otras veces no. Y el problema es que no podemos a priori saber si está funcionando o no. El mecanismo de la ciencia justamente permite escaparle al sentido común en el caso de cuestiones fácticas, y es una manera en la que podemos averiguar cómo son las cosas con un poco más de confianza, y más “por fuera” de nuestra subjetividad.

    • Ivan

      Es mucho más probable que choque en el auto a que se caiga el avión, por más excelente conductor que sea tu amigo, porque no depende sólo de él sino también de otras variables (puede que el auto falle, que la calzada esté resbaladiza, que el otro conductor esté ebrio, etc.). En el avión, obviamente él no puede hacer nada, está todo en manos del piloto, que en este caso tiene muchísimas más exigencias en entrenamiento a la hora de pilotear un avión que las que tuvo tu amigo a la hora de manejar el auto, lo que a mi parecer incrementa la seguridad de viajar en avión.
      Aquí hay algo de info y estadísticas (no chequeada) sobre los accidentes en avión vs accidentes de tránsito. http://lobocom.blogspot.com.ar/2009/07/proposito-de-los-accidentes-aereos-vs.html
      Por otro lado, un accidente de tránsto común a lo sumo mueren 4, o 6, o en el peor de los casos 30 o 40 personas (un ómnibus), y muchas veces sólo son heridos y pueden recuperarse. En un accidente de avión, en cambio, mueren 100 o 200 personas de un sólo golpe y pocas veces hay sobrevivientes. Esto tiene mucho impacto, gracias a los medios, y hace que la población perciba que un accidente de tránsito es mucho menos grave y menos probable que un accidente de avión, cuando en la realidad los números dicen otra cosa.

  5. Ana

    Excelente artículo. Me parece muy inteligente y clarificador empezar por definir qué se entiende por “Posverdad”, ya que entre tanta discusión se ha colado esta palabra y muchas personas la utilizan en cualquier contexto y con variado significado.
    ” Y porque podemos –y solemos– equivocarnos, es que necesitamos una metodología para entender qué es evidencia y qué es, apenas, opinión..”
    También me parece brillante el reconocer que solemos equivocarnos.
    Felicitaciones!!

  6. Somer

    Me perdí… La propuesta para desarticular la posverdad es dejar comentarios/opiniones acá?
    O hay otro lugar/ plataforma donde se discutirá cada nueva entrada.?
    En fin..
    Volver a la discusión de “el discurso de la ciencia” vs “las ciencias sociales” y demases oposiciones parecería ser más funcional a la posverdad que a la verdad. Por otro lado es difícil encontrar el camino distinto en la discusión sobre LA verdad misma. Más allá de si se la considera un camino o un Punto de llegada. El (pseudo)fetiche por la verdad sería quizás un buen Punto de inicio para saber cómo hemos podido está humanidad darle una (retorcida)vuelta más y pasar directamente a hablar de _post_ verdad haciendonos los boludos sobre esa.necesidad de verdad constante previa.
    Me sumo a la.discusion sobre el.tema. Gato aclará donde se va a dar. No creo que está.metodologia.de. diario LN dejando comentarios sea lo mejor. Ejemplo es la discusión sobre feminismo que derivó un par de entradas más arriba.
    Garrazo

    • Guadalupe Nogués

      Hola! La propuesta es que quien quiera sumarse a comentar y discutir, lo haga por acá. No para ya desarticular de una la posverdad sino para leernos y mirar las cosas con los ojos de los otros. Por ejemplo, decís ““el discurso de la ciencia” vs “las ciencias sociales” ” y veo que algo que en todo caso yo considero como un “más” y no como un “vs.” (y traté de escribir en ese sentido), vos lo interpretaste diferente. Me interesa entender qué ves que te hizo sentir que lo planteo como dos cosas contrapuestas que no se complementan. Gracias. Saludos.

  7. Martín

    “Las estadísticas son fáciles de encontrar” decís, y citás números de asesinatos y prisioneros. Pero pregunto; dónde están los datos que dicen que “las mujeres se sienten atraídos por hombres violentos”? Y por otro lado, que las mujeres se sientan atraídas por ese tipo de parejas, no es razón suficiente para que éstas ejerzan la violencia física o emocional sobre ellas. El tema del patriarcado es uno complejo de demostrar de forma convincente a través del método científico, porque siempre pueden meterse falacias en la rueda. La mayoría de las muertes en conflictos bélicos son de hombres, pero la mayoría de los soldados son hombres (no, no tengo la estadística a mano), y el ejército no parece (si, opinión) un entorno muy amigable para las mujeres.
    Puedo devolverte tu metáfora del pez que no se da cuenta que está en el agua, tal vez el patriarcado es el río que tenemos naturalizado. Si las personas se criaran en un entorno en el que no sólo son iguales ante la ley, sino ante la sociedad, en el que la base sea “todos pueden ser y hacer cualquier cosa” (para dar un ejemplo burdo, en el que a las niñas y niños por igual se les regalan Barbies y autos, Legos y cocinitas); cómo serían las estadísticas? Porque hasta ahora lo único en lo que parecemos estar 50/50 respecto al sexo es en población.

    Me faltan muchos datos, seguro, pero hay muchas formas de explicar las estadísticas que traés a colación, que pueden tirar de la cuerda para uno u otro “lado”, la pregunta clave es cuál es la explicación correcta? Y principalmente cómo lo demostrás? Muy concreto el ejemplo que ponés, pero flojas de papeles las deducciones.

    • Marcos

      Martin, te sugiero que leas Las Bases Biológicas de Nuestra Conducta de Richard Dawkin, es un libro de divulgacion, pero muestra algunas investigaciones, modelos matemáticos, teoría de los juegos, para explicar conductas de machos y hembras en distintas especies animales, conductas evolutivas estables, que individuos son descartables, etc.

  8. Martín

    Una nota muy clara, gran puntapié inicial, aunque el tema es presa del mismo lenguaje que nos puede alejar o acercar a “la verdad que más apoyo tiene en trabajos empíricos recientes de calidad”. Si bien definís el “conocimiento científico” en algunas ocasiones contrastás “información de calidad comprobable” con “conocimiento” a secas; ahí no puedo sino preguntarme qué es el conocimiento no científico, y más que nada si se lo puede llamar conocimiento, por lo menos al momento de evaluar el grado de verdad de la información que se ponga en duda. Digo, yo “sé” muchas cosas de mis amigos (por dar un ejemplo), los “conozco” y mi experiencia me da indicios de lo que es esperable, pero la información de la que yo disponga en ese tipo de cuestiones nunca puede tener un grado de certeza comparable con el del conocimiento obtenido a través del método científico. Qué hago cuando la posverdad se mete con asuntos ya de por sí plagados de sesgos emocionales?
    No soy partidario de vivir en la incertidumbre, creo que, como vos decís, se pueden sostener posturas máxime con el mismo grado de certeza que permite la evidencia disponible. Pero ahora yendo a la certeza, yo persona ajena al lenguaje y conceptos de muchos ámbitos de la ciencia, necesito una serie de traductores confiables, cómo defino cuáles son? Por cada estudio que me hago tengo que hablar con 12 medicos especialistas, y verificar sus credenciales? Y qué hay de quienes expiden esas credenciales? Es un tema que me fascina más de lo que me preocupa, pero todo de una u otra forma nos llega filtrado, incluso lo que nos llega “sin intención”. Creo que reconocer cuáles y cómo funcionan esos filtros también es un punto importante para definir el grado de certeza que implica determinada información, aún más cuanto más lejos de su punto de origen uno se encuentra.
    Probablemente esté siendo muy atropellado y poco claro, pero lo importante es que me tocaron una fibra sensible, banco el proyecto y trataré de aportar mi granito de arena, procurando aclarar mis ideas también en el camino.

  9. Leok

    ¿Será el comentarista “Marcos” parte de un experimento para demostrar cómo apelando a las emociones se puede alterar el eje de la discusión o solo un troll más?

      • Marcos

        Estadisticas, experimentos y modelos matematicos, porque no lees algo sobre teoria de los juegos, estrategias evolutivas estables, una introduccion lo tenes en Richar Dawkins, modelos matematicos aplicado a conductas de distintos animales.

      • Carla

        Me parece que solo le interesa desacreditar al feminismo y la campaña por el aborto. En fin…
        Que bien este artículo! Consulta, hay alguna otra organización, ente, institución que esté, al igual que ustedes, poniendo tanto el foco en generar conciencia sobre los debates, opiniones, etcs?

  10. Marcos

    La autora del artículo es bióloga, el feminismo tiene varias proposiciones sobre la relación entre cultura y biología, la autora del articulo nos puede decir que proposiciones del feminismo son falsas, o si el feminismo es una postverdad. Que opina la autora del artículo de aplicaciones de modelos matemáticos, como la teoría de los juegos, a las sociedades de distintas especies animales.

    • Guadalupe Nogués

      Hola! Me parece que feminismo es un buen ejemplo de tema hiper complejo que se nutre de evidencias, cuestiones morales, tradiciones, etc. La idea es que el libro pueda ofrecer algunas estrategias para tratar con estos temas. En otro orden de cosas, sí, soy bióloga, pero no creo que sea mi lugar decir cómo son las cosas “según la biología” ni dar mi opinión. Mi opinión vale tanto como la de cualquiera en esto, ya que no soy experta en ese tema particular. Sí me parece valioso que se dé esta discusión acá y que podamos “escucharnos” todos con respeto. Saludos.

  11. Seba

    Hola, saludo el proyecto, me alegra y entusiasma que elgatoylacaja profundice su inserción en las ciencias sociales (ya nos hizo un aporte enorme con la nota sobre los trolls contra el conflicto del CONICET en diciembre de 2016). Estaría bueno si los capítulos se pueden subir también en formato pdf así descargamos, imprimimos y podemos subrayar y tomar notas para hacer devoluciones más enriquecedoras. Mucha suerte, ¡nos vemos pronto!

  12. Marcos

    Un tema interesante es el de las ciencias sociales, mas precisamente el de psicologia y del psicoanálisis. Desde psicología del aprendizaje, hasta psicoterapia, todas las materias de la facultad de psicologia, tanto de la uba, como de la unc, tienen una orientación psicoanalítica.

    Como te dicen desde primer año en la facultad de psicología el psicoanálisis es un método de investigación, una teoría y una terapia. Que significa que el psicoanálisis sea un método de investigación? Es un método distinto del método científico que también sirve para validar conocimiento?

    La psicología no es solo una ciencia teórica, sino que es una ciencia aplicada y tiene que ver con la salud de las personas. Si yo te digo que hay un método, el método psicoanalista, distinto del método científico, para validar conocimiento vos pensarías que saltarían científicos, no importa a que se ocupen, a criticar, como anticuerpo, que vendría a eliminar seudociencia producida en la propia universidad? Bien, no pasa eso, a diferencia de lo que decís en el artículo, los científicos no le interesa nada más de lo que pasa en su investigación, al lado podrán estar validando conocimiento por principio de autoridad o lo que sea que al científico no le interesa por más que suceda en la misma universidad.

    Cuál es la efectividad de la terapia psicoanalítica en las distintas patologías mentales? Como esta validada la teoría psicoanalítica? Cuál es la relación entre psicoanálisis y neurociencia? Se puede validar conocimiento con el método psicoanalítico? Estas en exactas no te importa lo que pase en otra facultad, tendrá que venir algún órgano externo para ver lo que pasa porque la propia universidad no tiene forma de elimina la seudociencia de sus instituciones? El científico que describís en el artículo, no es un científico real, no le pasa nada a un científico que en la facultad del lado se use el método psicoanalítico, no el método científico para validar conocimientos, no se mete, no vio nada, no sabe nada.

  13. Francisco M. Gómez S.

    Excelente! Felicidades por la iniciativa, te deseo mucho éxito (por el bien de todos nosotros!)

    Siendo fan del tema y habiendo intentado divulgar estas cosas noto un par de problemas que son a primera vista complicados de tratar (y que no tengo ni idea de cómo vas a resolver ….pero me interesa mucho saber, estaría bueno que estén el libro):

    – Lo primero es lo difícil que es que llegue el mensaje. A la mayoría de la gente ni le interesa. Y es necesario que el mensaje llegue.
    – Veo que sería fácil para cualquiera tomar estas herramientas y usarlas para rechazar ideas con las que ya se está en desacuerdo en vez de usarlas para analizar las ideas que defendemos. Con el sesgo de confirmación al mando, es el escenario más probable.
    – Me pasó de escribir sobre cuestionar las creencias propias y el resultado es que que el post era bien recibido con aplausos y festejos por gente polos opuestos, y al final todos terminan pensando “exacto! aplausos! eso es exactamente lo necesitan aprender los otros! son unos boludos!”. La autocrítica es algo muy difícil de incentivar. No conozco a nadie que no crea que tiene pensamiento crítico. Todo el mundo dice tenerlo. Incluso los que dicen que la tierra es plana se la pasan repitiendo que nos hace falta pensamiento crítico y que tenemos que cuestionarnos más las ideas. Convertir la crítica en autocrítica es complicado. Incentivar eso en otros es más complicado todavía. Alguna idea?
    – Sabemos que cuando un tema genera pasiones, los argumentos no sirven. Personalmente creo que es posible domesticar las emociones propias. El problema es que no veo remedio posible con emociones ajenas, y en cualquier tema donde haya carga emocional es difícil llegar a un acuerdo. (se puede ver fácil en el ejemplo polarizado de la discusión sobre el feminismo más arriba. Chicos, no se peleen, los 2 tienen un poco de razón …según mi opinión personal, obvio. De todas formas entiendo que la idea no es discutir temas concretos sino las formas de pensar que tenemos ). Guadalupe, van todos los aplausos por elegir a la apática vitamina C como ejemplo central, excelente. Otra cosa hubiera explotado. Me interesaría saber más adelante qué opciones se te ocurren para promover estas herramientas en temas emocionales.

    Comentario aparte, creo que es fundamental ponerse en el lugar del que piensa distinto y tratar de entender lo mejor posible su forma de pensar. Sirve para mover un poquito las ideas propias, para evitar caer en hombres de paja y para poder armar argumentos que tengan alguna chance de llegar al otro lado.

    Guadalupe, el mejor de los éxitos!
    Más empatía y menos sesgos mentales y el mundo se va para arriba.

    • Guadalupe Nogués

      Hola, Francisco! Muchas gracias por tu comentario. Coincidimos 100% en el diagnóstico de los problemas, jajaja! En cuanto a posibles soluciones, en el libro habrá propuestas, claro. No pretendo ofrecer LA solución, pero espero poder aportar herramientas concretas para combatir la posverdad. Arranqué con vit C que, como bien decís, no es que despierte una respuesta fuertemente emocional. La idea era más bien establecer una base sobre la cual ir sumando capas de complejidad más adelante. Saludos!

    • Pela

      El segundo punto que planteás, de repartir herramientas que la gente no está preparada para usar… me viene a la mente la expresión “más peligroso que mono con navaja”. Por otro lado, me parece que si no las damos, de todas formas está todo perdido.

    • Jofi

      Excelentes acotaciones! Me gustan los debates, aunque sean solo de opiniones, me gusta saber qué piensan otros. Y uno de los problemas (creo) que tenemos a la hora de aplicar metodología científica para chequear datos es ese: que en la cotidianidad nos dejamos llevar por experiencias (opiniones) de terceros como si fueran #laverdat. “A fulanito le funcionó el Reiki”, “Mengana probó la terapia del sauce hervido con pomelo y anda bárbara”. Muchas personas más que querer saber, quieren querer creer, como si la motivación mistica, espiritual, alternativa, es la llave de las soluciones que los “señores expertos” fallan en proveer. Paja mental? Decepción del mundo factico? Si todo esto quedase en el plano personal, bárbaro. Pero luego estas personas empiezan a pregonar cual profetas, y muuuchas, muuuuchas, los siguen. Les da pereza fast-chequear info? Están cansadas de la atiborrada información del mundo, que hace que se acurruquen en una idea y se entierren con sus propios convencimientos? Como si la verdad fuera una elección personal. Y los cristales de cuarzo nos protegieran de los malos yuyus de la gente que piensa distinto.
      Espero que estas y varias dudas más se traten en el libro. Saludos y sigan así
      (Una biología molecular devenida en escritora y repostera)

  14. Julián

    Me encanta la idea del artículo. Últimamente me encuentro dudando mucho de todo por esto, porque los hechos, las noticias, lo que pasa en el mundo viene siempre “filtrado” de alguna manera, hay alguien que lo está describiendo para que vos lo leas/veas y siempre va a ser a través de su lente.
    Por eso ya no leo diarios ni veo noticieros, prefiero informarme de lo que pasa a través del barullo hermoso que es Twitter porque del tema que sea TT vas a encontrar comentarios super a favor, super en contra y en un punto medio. Entonces me parece que así estoy escuchando distintas campanas y no solo las que en un principio coinciden con mi opinión.
    Y creo que más allá de poder desenmarañar las posverdades que nos llegan, lo difícil es que alguien demasiado sesgado en algún tema esté abierto a que vos lo hagas. La mayoría de los que llegamos a este artículo (creo yo) es porque aceptamos la posibilidad de que nos están tratando de vender hechos no tan chequeados y lo vemos como una preocupación. El logro final de este trabajo entonces va a ser (a mi entender) cuando mi vieja que está convencida de que las pastillitas de Vitamina C son esenciales para cuando arranca el invierno, se permita dudar de que sea tan así, y eso la lleve también a dudar sobre si el hombre llegó a la luna o si el edulcorante genera cáncer.

    • Guadalupe Nogués

      Hola! Coincido con lo que decís. Somos todos diferentes. Algunos están más atentos a si nos están tratando de engañar, y otros menos. Pero creo que estos no son estados absolutos sino que todos nosotros estamos en mayor o menor medida sesgados en algún tema. El “nosotros” y el “ellos” que deja entrever tu mensaje son categorías más flexibles. Esto es algo que planeo tocar en el libro. Saludos!

  15. Andrea

    Hola Guadalupe, había leído algún otro artículo tuyo en esta línea y me parece el tipo de cosa loable y útil que yo nunca podría hacer ;) . Ahora ando corriendo, pero me tomo el atrevimiento de pasarte un par de referencias que capaz pueden resultar útiles.

    La primera es de Habermas, el filósofo alemán contemporáneo (que ha venido lidiando con este temita de la verdad hasta hacer su propia propuesta, que rankea alto entre las teorías de la verdad contemporáneas). En la Introducción a su libro “Entre naturalismo y religión” dice que hay dos tendencias opuestas que caracterizan la situación de nuestra época: la creciente influencia política de las ortodoxias religiosas [ie lo que hacen los evangelistas en Brasil, los protestantes más fundamentalistas que apoyan a Trump, o los fundamentalistas musulmanes, por ej], y la expansión de las imágenes naturalistas del mundo [ie cierto cientificismo exagerado: la creencia en que la ciencia salvará al mundo y que quienes no lo entiendan es porque son muy ignorantes].

    Habermas dice que esta oposición entre religión y naturalismo “delata una secreta complicidad: si falta en ambos lados una disposición a la autorreflexión, en cierto sentido ambas tendencias contrarias se dividen el trabajo de
    poner en peligro la cohesión de la comunidad política mediante una polarización de las visiones del mundo” (p 10). Lo dijo unos años antes que el 11S, y lamentablemente los hechos le dieron la razón.

    Todo esto para decir de un modo fundamentado y elegante que, aunque personalmente me encanta El Gato y la Caja, a veces se les nota una Fe en La Ciencia que quizás, sólo quizás, de a ratos les impide una autorreflexión más profunda. (Si se nota cierta envidia hacia esa fe, es porque la siento ;)).

    La otra referencia es menos larga: si en algún momento resulta agobiante y poco fructífero tener comentarios (como éste ;) ), hay buenas razones para moderarlos o directamente usar otras vías (mail, fb, twitter), en https://theestablishment.co/why-we-dont-have-a-comments-section-4b491cc4fab

  16. Aye

    Excelente artículo!
    Yo me pregunto: ¿por qué una explicación nos seduce más que otra?.
    Más allá de si se acerca a la verdad o no. Verdad entendida como teoría que sobrevive al método científico, verdad como correspondencia de los hechos, verdad como consentimiento construido comunitariamente.
    Qué hace que nos inclinemos más por algo que por otra cosa?
    Evidentemente nuestras decisiones están íntimamente relacionadas, afectadas, por sesgos, sentido común, deseos, emociones, un sinfín de cosas difíciles de medir. Un inconsciente.
    La posverdad se sirve de eso para enmascarar mentiras, crea una especie de encapsulamiento de algo que carece de validez para penetrarnos. Se impone apuntando a la sensibilidad antes que al raciocinio.
    Varios sospechamos que es un discurso creado desde las minorías poderosas y asumido por mayorías silenciosas.
    Toda verdad es política (en el sentido de que está relacionada con algún tipo de poder). La posverdad está fuertemente sujeta a la condición política y esta condición siempre puede ser resistida.
    Entonces, debemos deconstruir las consignas impuestas con ligereza y así podremos dejar al descubierto los intereses fraudulentos.

  17. ALEJANDRO

    Me gusto la iniciativa, es parte de este momento donde sentimos que la realidad se nos viene encima, y que los paradigmas sociales terminan por superar la iniciativa y acción individual.
    Por suerte, esta sensación no triunfa en todos los espíritus, y quien es punta de lanza para encontrar alguna solución, o al menos para plantear una idea distinta, siempre escucha eco de su discurso, como lo estas haciendo vos ahora, con todos los comentarios.
    Me gusta el enfoque que haces, el caso de la vitamina C es un claro ejemplo de como actuamos por confianza, y terminamos quizás optando por acciones que no son beneficiosas, o que simplemente se podrían hacer de una forma distinta, si buscamos nuestras propias herramientas.
    Soy Sociólogo, y el tema de la POSVERDAD , o mejor dicho la crisis de fundamentación, en la que nos hayamos inmersos, necesita ser pensada y debatida para entenderla y lograr sintetizarla un poco para poder observarla y comprenderla.

    Es importante desarrollar herramientas como estas que la aborden para salir de nuestros espacios fragmentados y
    lograr crear una comunidad que entienda desde una perspectiva distinta y mas empatica.

    Si llegan a organizar algún encuentro o espacios de debate, desde mi mas sincero lugar me encantaría participar.

    Saludos y felicitaciones por la iniciativa, ojala lleguemos lejos.

  18. Federico

    Me pregunto… hay personas que creen en una “posverdad” y son capaces de militar/intentar inculcar otra “posverdad” más conveniente (para ella misma)… es decir: somos capaces de albergar y trabajar muchas “posverdades” ? o hay una “posverdad” inicial que va dando lugares a “posverdades” derivadas?
    Otra cosa… ya que el método científico es una creación de la mente humana… realmente existe “la verdad” ?

    • Pela

      “Hubo un tiempo en que nadie sabía las ecuaciones gravitacionales con detalle equisitamente riguroso, y aún así, si caminabas más allá del borde de un precipicio, te caías.”

      A pesar de que en la vida diaria percibimos la realidad como un conjunto de objetos, movimientos e interacciones, la realidad está en algún sentido científico hecha de moléculas que están hechas de átomos que están determinados por quarks. Entonces, podríamos decir que en principio la “verdad” existe en el sentido del estado de un modelo cromodinámico, pero pensar en estos términos es muy poco práctico, porque el problema es casi siempre intratable, y por otro lado no tengo ni idea de cómo modelar eso. Aún así, si yo te digo “¡Cuidado con el precipicio, boló!”, la existencia del precipicio, aunque casi indescifrable a partir del estado del modelo cuántico de la realidad circundante, es verdadera en el sentido predictivo; es decir, en el sentido de que si no frenás te vas a caer y hacerte bolsa.

  19. Sergio

    Muy interesante el proyecto y el artículo. Me quedé leyendo y releyendo partes para lograr ahondar en este asunto complejo de la posverdad, me intriga mucho entender cómo se forma una sociedad que acepta “cosas” sin cuestionarlas. Es más entendible, desde el conocimiento del cerebro, que tratamos de darnos la razón constantemente pero me parece que esto está llegando a un extremo peligrosísimo, el caso de las vacunas es muy evidente.

    Voy a estar atento a las novedades!

    • Marcos

      Sobre la vacunas podes ver los videos del doctor en psicologia Dr Carlos Amodei, fue profesor mio, pero parece que se volvio paranoico, tiene videos donde habla sobre vacunas, sobre quimiche, sobre los reptilianos, imperdible, tan inteligente que era y tan raro que no este en el neuropsiquiatrico.

  20. Cynthia

    Hola Guadalupe, gracias y felicitaciones por el artículo.
    En lo particular me resuenan dos de las cuestiones que mencionás: la responsabilidad que nos cabe a los científicos por no ser buenos comunicadores y lo que se denominó fe en la ciencia. Creo que en definitiva, las dos cuestiones convergen al mismo punto: la educación científica. Uso adrede ‘científica’ como sinónimo de ‘crítica’ en tanto calificativo de la educación que hace falta. Los uso como sinónimos porque considero que así es como debe ser pero, lamentablemente, no lo es tanto. (Basta poner como ejemplo el abanico de calidad de trabajos científicos que ha salido en Nature en los últimos años)
    La cuestión de la fe en la ciencia la vivo a mi alrededor. Dado que me dedico a la investigación, mi entorno (léase mis padres, tíos, primos) tiene una postura científica. Sin embargo me resultó interesante notar cuando, en ocasión de las noticias acerca de los terraplanistas, condenaban que existiera ese movimiento sin siquiera conocer un argumento para rebatirlo. Sucede a veces también que, invitar a la reflexión (en este caso charlar con alguien poniéndose en modo crítico, preguntándole por los argumentos que inclinan la balanza en favor de una postura) es interpretado como una actitud pedante y aleja al otro.
    Me parece muy interesante también que plantees como ejemplo la controversia de los beneficios de la vitamina C porque eso está muy vinculado con la postura anti vacunación. Lo que perciben algunas personas es que las ambiciones humanas (la industria farmacológica está conformada por personas con diversas intenciones y el caso de la vitamina C se puede usar como argumento en ese sentido) han distorsionado intentos otrora bienintencionados. El desarrollo de vacunas para evitar la propagación de enfermedades es visto como algo de otra época. Existe la idea que hoy en día llevando una vida saludable aquellas son innecesarias. En mi caso particular, cuando me encuentro con una persona que expone esa opinión (yo soy física) no puedo más que cuestionarme si no hay cierto atino en la observación y me faltan argumentos para rebatirlos.
    En definitiva creo que lo tomé como un descargo y al final no aporta nada. De todos modos me gustaría decir que celebro la iniciativa y que ojalá permee en todos los que podemos hacer algo al respecto.

  21. Gaston Cig

    Que interesante disparador para confrontar con uno mismo los pilares de nuestra propia construcción de la realidad. No puedo dejar de sentir que el discurso científico es también un acto de fé. Y algunas veces percibo la presentación de evidencias como una liturgia donde el científico nos ilumina de manera casi carismática.
    He llegado a un escepticismo casi pirroniano. Espero con entusiasmo este ejercicio. Los sigo.

  22. Juan

    Hola Guadalupe, hermosa nota, te felicito, siempre estoy atento a los artículos que va sacando El gato… Trabajo en Ciencia y además soy artista plástico. Como consideras que juego todo esto de la posverdad en el ARTE? Es confiable la opinión de un experto al considerar que cierta manifestación/expresión del hombre es arte?, que un determinado artista es mejor que otro?, que tiene más peso la opinión de un crítico?, como juegan en este caso los sentimientos y emociones en la verdad?. Con esto no quiero obtener una respuesta claro, la idea es quizá generar una inquietud o debate no?. Un saludo y gracias por tu artículo. Juan


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