000_De quién es la Luna

La conquista del espacio

Noche de verano en la playa. Una pareja se encuentra abrazada sobre la arena tibia, mirando cómo se eleva la Luna. Para demostrar su amor, una de ellas, en un arranque romántico, esboza un “Te regalo la Luna”. De pronto interrumpe la escena un abogado cuya especialización es el derecho espacial, y escucha el meloso diálogo. Con cierta timidez, pero de manera firme, sostiene ‘Lo siento, pero eso no es posible: hay un tratado de Naciones Unidas que regula las actividades espaciales y prohíbe la apropiación del Espacio, la Luna o cualquier objeto celeste. Nada, eso. No las jodo más, chicas. Hasta luego’.

¿Abogado espacial? ¿Derecho espacial? ¿No tenemos ya muchos, suficientes, demasiados abogados en la Tierra como para necesitar uno en el Espacio? Puede ser, pero existen situaciones que indican lo contrario y cada vez más cuestiones que nos llevan a tener que hablar sobre el derecho espacial.

Así es, derecho espacial. Lo lejos que hemos llegado.

El derecho espacial es una rama autónoma del derecho que regula (WAIT FOR IT) las actividades realizadas en el Espacio y se vincula con las normas, principios y estándares del derecho internacional que aparecen en los cinco tratados internacionales que gobiernan el espacio ultraterrestre y que han sido desarrollados bajo el auspicio de las Naciones Unidas. Además de estos instrumentos internacionales, una veintena de países cuenta con legislación propia sobre las actividades relacionadas con el Espacio, entre ellos, la Argentina. Su objetivo es garantizar un enfoque racional, responsable y sustentable de la exploración y utilización del espacio ultraterrestre en beneficio de toda la humanidad. Algo así como la Constitución Galáctica de Star Wars (o por lo menos algo con premisas compatibles con ella).

Esta rama se encarga de diversos temas, por ejemplo, conflictos relacionados con los desechos espaciales, militarización del Espacio, regulación de órbitas y frecuencias, entre otros. Esto puede parecer muy abstracto hasta que nos damos cuenta de que, si el Halcón Milenario chocara contra el ARSAT-1, para reclamarle al ejército rebelde los daños y perjuicios Argentina tendría que contratar a un abogado especialista en derecho espacial.

Hola, vengo a flotar. Y a dirimir disputas legales.

Volviendo a la playa. Efectivamente, si una persona quisiera regalarle la Luna a otra no podría hacerlo, ya que existe un tratado aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas llamado Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del Espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes Tratado del Espacio, para los pibes, que entró en vigor en 1967. Este documento internacional estableció las bases de la regulación internacional de las actividades espaciales, creando de ese modo el marco del régimen jurídico actual del espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes, y se constituyó en la Carta Magna del Espacio. En términos legales, cuando hablamos de la Luna, también hablamos del espacio ultraterrestre y cualquier otro cuerpo celeste.

Entonces, este tratado efectivamente prohíbe que la chica le regale la Luna a su amada; pero ¿qué dice exactamente? En su Artículo II, el Tratado establece que El espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no podrán ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera’.

El objetivo fundamental detrás del principio establecido en este artículo es el de evitar que el espacio exterior se convierta en objeto de controversias y disputas territoriales. Pensemos que este tratado surge en el contexto de la Guerra Fría, donde la ex Unión Soviética y los EE.UU se disputaban la hegemonía mundial. Ahora bien, desmenucemos un poco este artículo: ¿qué significa apropiación?

La apropiación consiste en el modo originario por excelencia del derecho civil de adquirir la propiedad mediante la aprehensión o toma de posesión de una cosa que no pertenece a nadie, con ánimo de quedársela. Apropiarse de algo, entonces, significa ser el dueño exclusivo de algo. ¿Y qué entendemos por apropiación en relación con el derecho espacial? Aquí el Tratado se refiere a la apropiación nacional. Los tratados internacionales son firmados por los denominados sujetos de derecho internacional, como por ejemplo, los Estados o los organismos internacionales. Las personas no son sujetos de derecho internacional y carecen de la capacidad de firmar tratados con otros Estados.

Hete aquí el núcleo de las confusiones que se dieron en torno a la apropiación y la posibilidad de disponer de la Luna. Aquella que le regala la Luna a su prometida no es parte del Tratado en cuestión, por ende, no estaría alcanzada por las obligaciones que de él se desprenden.

Pará, pará, pará… ¿entonces esto significa que sí puede regalarle la Luna? NO. La prohibición de apropiación nacional también se extiende los privados e individuos, por aplicación del argumento a maiore ad minus, que significa ‘el que puede lo más, puede lo menos’. Este argumento es la aplicación de un principio de interpretación jurídica llamado ‘a fortiori’, una de cuyas variantes se denomina a maiori ad minus (si la ley autoriza lo más, implícitamente autoriza lo menos). En nuestro caso, si los Estados no pueden apropiarse del Espacio, de la Luna ni de los objetos celestes, debido a una obligación del derecho internacional, tampoco pueden individuos o empresas privadas registrar, transferir, ni aceptar ningún derecho de propiedad sobre ellos. Además, según el principio general del derecho de raigambre romana, ‘Nemo plus iuris ad alium transferre potest, quam ipse haberet’, cuya traducción sería ‘nadie es capaz de traspasar a otro más de los derechos con los que cuenta’ y pone triste a todos los que esperaban algún tipo de referencia a un pez con capacidades natatorias diferentes. Este principio, incluido en el Digesto de Justiniano (D.50.17.54) y atribuido al jurista Paulo, nos indica que no sólo no se puede pasar por encima de los Estados, sino que tampoco podemos regalar (tampoco vender, prestar, alquilar) algo sobre lo que no tenemos derechos o que no es nuestro. No podemos regalar una Luna que no es nuestra, digamos.

A su vez, otro artículo del Tratado del Espacio refuerza este argumento, cuando dice que los Estados Partes en el Tratado serán responsables internacionalmente de las actividades que realicen los organismos gubernamentales nacionales o las entidades no gubernamentales (por ejemplo, empresas) en el Espacio. Además, afirma que las actividades realizadas en el Espacio por las empresas deberán ser autorizadas y fiscalizadas constantemente por el pertinente Estado Parte.

En adhesión, otro tratado internacional que aborda este tema es el Acuerdo que Gobierna las Actividades de los Estados en la Luna y Otros Cuerpos Celestes, más conocido como el Tratado de la Luna. Este es un tratado internacional que transfiere la jurisdicción de todos los cuerpos celestes (incluyendo sus órbitas cercanas) a la comunidad internacional. Así, todas las actividades deben estar conformes a la ley internacional, particularmente la carta estatutaria de las Naciones Unidas.

Entonces, ¿de quién es la Luna?

Ya sabemos que no podemos regalar la Luna porque hay un Tratado de la ONU que lo prohíbe. La Luna, como el espacio exterior y los cuerpos celestes, son considerados para el derecho como cosa común o de todos (pero los abogados nos referimos a eso como res communis porque amamos los idiomas muertos y la cara de los no abogados y los no romanos cuando nos miran confundidos). El concepto de res communis establecía que el aire y el agua de lluvia, por ejemplo, eran accesibles para todos y de libre uso. Este concepto fue implementado luego en muchos tratados internacionales relacionados con la organización territorial fuera de la jurisdicción de los Estados, como por ejemplo el de alta mar (Convenio de Ginebra de 1958 sobre Alta Mar) y el Tratado del Antártico. Ergo, la Luna es de todos y, a su vez, no es de nadie.

Acá pongamos pausa para hacer un pequeño homenaje. Fue un jurista argentino, Aldo Armando Cocca, quien impulsó la incorporación del concepto de Res Communis en los tratados de las Naciones Unidas para el espacio exterior. Fue él quien, inspirándose en el concepto de cosa común de la humanidad (res communis humanitatis), promovió que las actividades espaciales sean para el bien de la humanidad, la que consideraba un sujeto de derecho. Cocca fue pionero a nivel internacional en esta rama del derecho. Ya en la década del ‘50 comenzó a investigar sobre el tema y a formar parte de los intensos debates en el seno de la ONU, y elaboró material doctrinario fundamental para la regulación de las actividades en el Espacio.

The man who sold the Moon

Alguna vez hemos escuchado que existen empresas que venden terrenos en la Luna, sobre todo vía Internet. Ahora, ¿qué pasa con esos terrenos? ¿Son legales?

-Hola, vieja, prepará la sombrilla y la reposera que este verano nos vamos a la Luna.
-¿Qué estás diciendo, viejo?
-Compramos un terrenito en la Luna con vista al Mar de la Serenidad. Mirá, acá tengo los papeles.

Si bien esta escena parece completamente improbable, a lo largo de la historia existieron muchos personajes que decidieron autoproclamarse dueños de la Luna. Pero recién en la década del ‘80, Denis Hope, el presidente de ‘Lunar Embassy’, presentó una declaración de propiedad sobre la Luna y los planetas del Sistema Solar ante las Naciones Unidas, la ex Unión Soviética y los EE.UU. A partir de ese momento, surgieron otras iniciativas inmobiliarias que se atribuían ser las únicas habilitadas para vender ‘terrenos espaciales’ −aunque falta que se sume Adrián Mercado División Terrenos Lunares. Su argumento es el mismo que en caso anterior: los tratados internacionales no alcanzan a los individuos, sino a los Estados. Pero aquí nuestra respuesta es la misma: si los Estados no pueden, tampoco los individuos (o las empresas, en este caso).

Foto: NASA. Mision Apollo XI, 1969. Montaje propio.

Sin embargo, la Luna no es sólo materia de negocios inmobiliarios, sino que también contiene recursos naturales muy valiosos, como el Helio 3, y ya vamos a llegar a ese punto.

Prohibido estacionar: garage espacial

El 433 Eros es un asteroide próximo a la Tierra (1.1 unidades astronómicas de perihelio) y de 33 km de longitud. Este asteroide, que desde el punto de vista químico está clasificado como un asteroide de tipo S, se encuentra formado por compuestos de silicatos y metales pesados y contendría miles de millones de dólares en metales pesados como oro y platino.

En marzo de 2002, casi un año después de que la sonda de la NASA llamada NEAR-Shoemaker aterrizara en la superficie del 433 Eros, la agencia espacial estadounidense recibió una factura por el estacionamiento de su sonda allí. La factura y la intimación al cobro provenían de un señor llamado Gregory W. Nemitz, quien decía ser el propietario del 433 Eros. Con un costo de 20 dólares diarios por el estacionamiento, el presunto dueño del asteroide argumentaba derechos individuales de propiedad sobre el objeto celeste, basado en los derechos naturales inherentes del hombre, en el reconocimiento de la propiedad privada por la ley y en los derechos protegidos por la Constitución de los Estados Unidos de América.

Foto del lugar donde estacionó la sonda NEAR-Shoemaker. (Imagen base, NASA). Menos mal que no era la sonda de Darín.

Obviamente, la NASA le respondió a través de su responsable legal de forma negativa al pedido de cobro y subrayó que sus argumentos carecían de bases legales.

No conforme con la respuesta, Nemitz decidió llevar el caso a la justicia, y demandó a la NASA y al Departamento de Estado de los Estados Unidos. Es así que, en abril de 2004, el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en Reno desechó la demanda de Nemitz ‘por falta de una teoría legal reconocible’ detrás de sus afirmaciones. El 10 de febrero, el Noveno Circuito de San Francisco emitió una decisión concisa, sin explicación, que confirmó la decisión previa del tribunal de distrito.

 

Copia de la sentencia del Tribunal de Nevada. (Eros Project)

Si bien el tribunal de Nevada donde se resolvió la demanda dictaminó que una persona no puede poseer un asteroide, como fue el caso de Gregory Nemitz que reclamó la propiedad del 433 Eros en 2001, la cuestión no estaba tan clara en el caso de los derechos de explotación.

Esa órbita es mía, mía, mía

Si hablamos de apropiación en el Espacio, no podemos dejar de mencionar las órbitas. La no apropiación también alcanza las órbitas, sobre todo, a la codiciada órbita geoestacionaria o Cinturón de Clark. Se trata de una órbita ubicada a 35.786 km sobre nivel del mar, en el plano del Ecuador con una excentricidad nula (órbita circular) y un movimiento de Oeste a Este. Desde la Tierra, un objeto en esa órbita parece inmóvil en el cielo y, por tanto, es la órbita de mayor interés para los operadores de satélites artificiales de comunicación y de televisión.

En 1976, varios países ecuatoriales reclamaron la soberanía completa y exclusiva sobre el espacio exterior arriba de sus territorios, demanda internacional que quedó plasmada en un documento llamado Declaración de Bogotá. En él se argumentaba que la delimitación del Espacio aún no estaba definida y que se trataba de un recurso natural limitado, por lo tanto estos países tenían derecho a ‘proclamar y defender en nombre de sus respectivos pueblos la existencia de la soberanía sobre dicho recurso natural’. A su vez, afirmaban que ‘los segmentos de la órbita sincrónica geoestacionaria son parte integrante del territorio sobre el cual los Estados ecuatoriales ejercen su soberanía nacional’. De hecho, la Constitución colombiana en su artículo 101 expresa que ‘… el segmento de la órbita geoestacionaria, el espectro electromagnético y el espacio donde actúa… son parte de Colombia’.

Este reclamo no recibió respaldo ni reconocimiento internacional, por lo que fue mayormente abandonado, pero dio inicio a una serie de debates en la comunidad internacional sobre cuestiones no resueltas en torno al Tratado del Espacio.

Minería de Asteroides

Después de tres apartados, aunque usted no lo crea, ¡llegamos al tema de moda del derecho espacial! Porque, si existe el derecho espacial y los abogados espaciales, cualquiera esperaría que nosotros también lo tengamos. Ya que hablamos de asteroides, es pertinente empezar por ahí y mencionar que, en noviembre de 2015, el ex presidente de EE.UU. Barack Obama promulgó la denominada ‘Space Act’. Se trata de una ley que autoriza, por primera vez, el uso comercial de las riquezas recogidas en los asteroides y la Luna. Esta norma, aprobada con el consenso de demócratas y republicanos en el Congreso estadounidense, establece una bisagra en la exploración del Espacio.

La Space Act se constituye en una ley disruptiva y afirma que un ciudadano de los Estados Unidos tendrá derecho a los recursos obtenidos de un asteroide o del Espacio, incluyendo poseer, apropiar, transportar, usar y vender este recurso, de conformidad con las leyes aplicables, incluyendo las obligaciones internacionales de los Estados Unidos. EE.UU. no es el único país en que tiene una ley vinculada con la materia de minería de asteroides. En noviembre de 2016, Luxemburgo sancionó una ley que establece un marco jurídico y regulatorio que permite a las empresas privadas con sede en ese país explotar los recursos que obtengan del Espacio. Para muchos abogados, estas leyes nacionales colisionan con lo establecido en el Tratado del Espacio.

Parece ciencia ficción, pero no lo es. El potencial que tiene este modelo de negocios explica por qué gente como Larry Page y Eric Schmidt (los fundadores de Google) han invertido en la empresa que planea extraer recursos naturales de asteroides: Planetary Resources Inc., que ya envió satélites de prueba al Espacio.

Y que tiene hasta coqueto video instructivo/institucional

Probablemente, muchos en este punto ya se hayan dado cuenta de que la minería espacial colisiona con el Tratado del Espacio, pero bueno, problema para las notas del futuro (y los abogados del presente).

Yo no te pido que me bajes una estrella azul…

A diferencia de lo que nuestra enamorada desearía, el espacio ultraterrestre, la Luna y cualquier objeto celeste no son objetos de apropiación. Esta postura tiene consecuencias extremadamente interesantes, como prevenir que el Espacio exterior se convierta en un escenario de reclamos y disputas territoriales, pero un trasfondo todavía más interesante: examinar y decidir cómo definimos reglas mejores para ‘lo inexplorado’ de las que hemos tenido hasta ahora (y que hemos visto cómo terminan).

La otra consecuencia interesante es que todos podamos ver la Luna como res communis, que puede ser frío en latín, pero hermoso al entender que eso implica que es de todos y de nadie a la vez; algo que podemos invocar y que, además de presentarnos una cálida emoción de tener algo compartido por todas las personas, nos recuerda que la venta de terrenos en la Luna está floja de papeles.

Unidad entre las personas y recordatorio de estafas inmobiliarias al mismo tiempo: un regalo que nadie esperaba que los abogados le hiciéramos al mundo.

 

 

 

Treaty on Principles Governing the Activities of States in the Exploration and Use of Outer Space, including the Moon and Other Celestial Bodies, done 27 January 1967, entered into
force 10 October 1967, 610 unts 205, 6 ilm 386 (1967)
Moon Agreement: Agreement Governing the Activities of States on the Moon and Other Celestial Bodies, done 18 December 1979, entered into force 11 July 1984, 1363 unts 3, 18 ilm 1434 (1979).
Terrazas Ponce, Juan David. (2012). “El concepto de “res” en los juristas romanos, II: Las “res communes omnium”. Revista de estudios histórico-jurídicos, (34), 127-163.
Cocca, Aldo Armando (1981) “The Advances in International Law through the Law of Outer Space”, 9 Journal of Space Law, 13-20, p. 14; id., Derecho Espacial para la gran audiencia, Buenos Aires,AACA, 1970, p. 26, 52.
Cocca, Aldo Armando. (1981) “The Advances in International Law through the Law of Outer Space”, journal of Space Law, vol. 9.
Anderson, Rupert. (43-47) The Cosmic Compendium: Space Law: Space Law Wittenberg, L.J. Santarius, J.F. Kulcinski, G.L. (1986) “Lunar Source of 3He for Commercial Fusion Power”. Fusion Technology:10: 167-178.
U.S. Commercial Space Launch Competitiveness Act”. H.R.2262 – 114th Congress (2015-2016): congress.gov. 25 November 2015.
Davies, Rob. “ Asteroid mining could be space’s new frontier: the problem is doing it legally”. 6 de febrero de 2016.  https://www.theguardian.com/business/2016/feb/06/asteroid-mining-space-minerals-legal-issues

Planetary Resources http://www.planetaryresources.com/asteroids/#asteroid-targets
Declaration of the First Meeting of Equatorial Countries (“Bogota Declaration”) Journal of Space Law, Vol. 6 No.2 (1978) 194 Constitución política de Colombia [Const.] (1991) Artículo 101 [Titulo IV]. 2da Ed. Legis.
Whitehouse, David. “Gold rush in space?”. BBC News, 22 de julio de 1999. http://news.bbc.co.uk/2/hi/sci/tech/401227.stm

Eros Project http://www.erosproject.com/legal.html?source=ErosProject




Hay 24 comentarios

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    • Juan Cruz González Allonca

      Gracias! Al momento no encontré registros de juicios iniciados contra Dennis Hope (al menos en EEUU). De todas formas, es posible que alguno de sus clientes haya reclamado el reintegro de su dinero al tomar conocimiento de que esa propiedad no tenía sustento jurídico. En ese caso, Hope seguramente haya devuelto la plata para evitar problemas mayores.

  1. Andres

    Jajaja vengo de ver la obra de Casciari en Rosario el viernes pasado y justo mencionó el cuento donde el se compra un acre en la Luna.

  2. Ana

    Qué interesante!!
    Cómo ponerse a pensar en los conflictos que se generan en el espacio, con todo lo no resuelto a la vuelta de nuestra casa.
    Son de avanzada. Los felicito!!

  3. Gregorio Ramírez

    Me encantó la nota, cuando curse Derecho Internacional Público (estudio abogacia) se vio el tema y, si bien me pareció gracioso, el profesor dijo que era algo serio. Al parecer lo es! Además me encanta que por primera vez (creo) un Abogado haga un aporte a esta cosa hermosa que es El Gato y La Caja.

  4. Juan José

    No me queda claro como es que se aprobó el Space Act si entra en conflicto con el Tratado espacial. ¿La ONU no debería sancionar o regular esto?

    Algo más que me queda dando vuelta es que el tratado espacial lo firmaron algunos países y otros no (y, además, algunos lo Ratificaron, según nuestr@ amig@ Wikipedia) ¿qué pasa con los países que no lo firmaron? ¿Pueden vender terrenos en la Luna sin problema? ¿Pueden cobrar alquiler de estacionamiento en algún asteroide, satelite, planeta o planetoide, o cobrar peaje sobre el Cinturon de Clark (Kent)?

    • Juan Cruz González Allonca

      Gracias por tu comentario, Juan José! El argumento de EEUU es que la Space Act es “una interpretación” del Artículo I y II del Tratado del Espacio y, que de todas formas, esa ley requiere una reglamentación posterior.
      Respecto a los países que no firmaron o ratificaron el Tratado del Espacio. Excelente pregunta! De forma muy resumida: esto es así debido que una de las fuentes del Derecho Internacional Público, llamada costumbre internacional. Se trata de la práctica seguida por los Estados de forma uniforme y que, con el paso del tiempo, acaba consolidándose como Derecho. Es decir que si bien algunos países no firmaron el Tratado del Espacio, su conducta uniforme en un sentido hace entender que lo aprueban.

  5. Luis

    Muy bueno el artículo. Siempre me hice esas preguntas. En el artículo encontré las respuestas basadas en argumentos sólidos y con la cuota de humor justa. Sigan con el excelente trabajo, Gatos!

  6. Sol

    Me encantó la nota y me parece súper interesante que alguien vea más allá de lo que tenemos frente a nuestras narices día a día. Te felicito y te deseo mucha suerte y futuro con esta vocación. Gracias por compartirlo!

  7. Eugenia

    Yo! yo tengo una pregunta! La imposibilidad de apropiarse de una cosa res communis no implica la imposibilidad de apropiación de frutos o recursos de la misma. En sí los frutos seguirían la suerte de lo principal, pero en derecho de minería no es así… Digo yo, se puede demandar por eso, o hasta solicitar el pago de regalías? Son aplicables los principios generales del derecho ambiental? Posiblemente deba leer bastante más sobre derecho espacial (bastante más como algo, porque el único acercamiento ha sido esta nota y la aproximación a las ramas “clasicas”? del derecho). Eso sí, quiero ver cómo manejan el fracking o medio alternativo con gravedad cero. Mas allá de esto, lo que me asusta es que si lo están reglando es porque ya lo cuentan como patrimonio propio…. Ay, el matete que me hicieron con esto es inconmensurable.

    • Juan Cruz González Allonca

      Estos matetes son los que nos gustan, Eugenia. En tu post tocas varios temas, voy por partes.
      En el ámbito del Derecho Internacional no se discute la prohibición de apropiarse del Espacio, la Luna o cualquier objeto celeste (incluso las posiciones de la órbita geoestacionaria). Sin embargo, no está del todo claro si también está prohibida la apropiación de recursos derivados de los asteroides. El Artículo 1 párrafo 2 del Tratado del Espacio especifica el derecho a la libre exploración y utilización del espacio ultraterrestre y de los cuerpos celestes, sin discriminación de ningún tipo, sobre la base de igualdad y de conformidad con el derecho internacional. No obstante, no existe un acuerdo internacional si el derecho de “uso libre” incluye el derecho a tomar y explotar recursos naturales no renovables, incluyendo minerales y agua en asteroides.
      En este punto no me animaría a trazar una analogía con el derecho de minería, el que está determinado exclusivamente por el derecho nacional. Por el contrario, si hay similitudes y puntos de contacto con el Tratado Antártico (1959).
      Respecto a si son aplicables los principios del derecho ambiental en el espacio, el artículo 9 del Tratado del Espacio incluye una serie de pautas basadas en principios de cooperación internacional y asistencia mutua con el fin de no introducir contaminación nociva o cambios desfavorables en la atmósfera de la Tierra en los siguientes términos: “En la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, los Estados Partes en el Tratado deberán guiarse por el principio de la cooperación y la asistencia mutua, y en todas sus actividades en el espacio ultraterrestre, incluso en la Luna y otros cuerpos celestes, deberán tener debidamente en cuenta los intereses correspondientes de los demás Estados Partes en el Tratado. Los Estados Partes en el Tratado harán los estudios e investigaciones del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, y procederán a su exploración de tal forma que no se produzca una contaminación nociva ni cambios desfavorables en el medio ambiente de la Tierra como consecuencia de la introducción en él de materias extraterrestres, y cuando sea necesario adoptarán las medidas pertinentes a tal efecto. Si un Estado Parte en el Tratado tiene motivos para creer que una actividad o un experimento en el espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, proyectado por él o por sus nacionales, crearía un obstáculo capaz de perjudicar las actividades de otros Estados Partes en el Tratado en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos, incluso en la Luna y otros cuerpos celestes, deberá celebrar las consultas internacionales oportunas antes de iniciar esa actividad o ese experimento. Si un Estado Parte en el Tratado tiene motivos para creer que una actividad o un experimento en el espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, proyectado por otro Estado Parte en el Tratado, crearía un obstáculo capaz de perjudicar las actividades de exploración y utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos, incluso en la Luna y otros cuerpos celestes, podrá pedir que se celebren consultas sobre dicha actividad o experimento.”

      La cuestión de la minería espacial tiene múltiples aristas y es fruto de debates muy interesantes, ya que lo que entra en juego es el futuro del acceso humano al espacio. Una decisión apurada en este punto podría trastocar los principios que están incluidos en la idea del patrimonio común de la humanidad.
      Si bien la minería espacial puede ofrecer beneficios considerables para las generaciones futuras, también hay riesgos considerables. Estos requieren de una gestión sustentable y cuidadosa para no enfrentarnos con el dilema de la “tragedia de los comunes”, planteado por G. Hardin. A su vez, esta actividad es altamente compleja y crítica como para ser realizada solo por un pequeño número de empresas privadas o países. Personalmente soy de la idea que debe establecerse un régimen internacional claro y consensuado para garantizar los intereses de todos los actores involucrados.

      Esta fue una respuesta talle XXL.

  8. Federico

    Comunismo intergaláctico, muy buen artículo para aclarar dudas y confundir hijos con la historia de las dos chicas del principio (?).

    Asimismo se deja entrever parte de la historia humana: cuando las cosas no parecieran tener utilidad: leyes que dicen que son de todos. Cuando descubrimos recursos factibles de ser extraídos: leyes que protegen la propiedad privada…

    Además me hace recordar al tema del continente Antártico ¿no es un caso parecido a la Luna en el hecho de que ningún país puede adjudicarse una porción de él? ¿Por qué nuestro mapa muestra la “Antártida Argentina” bien delimitada casi como si fuera una provincia más?

    • Juan Cruz González Allonca

      Aclarar y confundir es la primera materia que cursamos en la Facultad de Derecho, je.
      Respecto de la Antártida, tiene puntos de contacto con el Tratado del Espacio (libertad de investigación científica, cooperación internacional, uso pacífico y usos de energía nuclear). Sin embargo, su alcance es distinto.
      En nuestro mapa se encuentra una porción del Continente Antártico, debido a que la Argentina reclamó como propio ese territorio en 1904, previo a la celebración del Tratado del Antártico en 1959. Luego de ese Tratado, los reclamos o reconocimientos mutuos entre países se encuentran “congelados”, por lo que, según su artículo 4, ninguna disposición del tratado se interpretará como renuncia o menoscabo, o como perjudicial a los derechos de soberanía territorial o a las reclamaciones territoriales en la Antártida, previamente declaradas.

  9. Carla

    Buenos días a todos! Cabría un relato de tipo filosófico también, no? Se están aplicando leyes, que se crean en el espacio terrestre para resolver conflictos entre humanos terrícolas y se pretende extrapolarlo hacia el universo?
    No es de nadie y punto!

    • carla

      Imagino un futuro en el que abogados espaciales debatirán sobre la superposición de títulos de propiead de un mismo territorio, en manos de un terricola y un eventual habitante de Gliese 832C.


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