193.-Inmortal

Inmortal

Hacía más de un año que sentía algo adentro, pero como estaba embarazada de su quinto hijo, no se preocupó mucho. Cuatro meses después de parir, el dolor siguió y empezó a sangrar recurrentemente. “Tengo un nudo adentro de la barriga, tiene que vérmelo el doctor” dijo Henrietta al entrar al Hospital Johns Hopkins, sin saber que era el comienzo de su camino hacia la inmortalidad.

El Johns Hopkins ya se había ganado el peso de su nombre pero no por eso dejaba de ser un reflejo de su época, tal vez hasta uno de los más crudos y crueles, donde el color de piel de un paciente podía determinar si eran considerados cobayos válidos.

Si bien era el único hospital gratuito que atendía pacientes negros en Baltimore, tenían un ala específica para no mezclarse con blancos. Fue allí donde la enfermera llevó a Henrietta hacia el consultorio, donde el médico la atendió y encontró una masa dura y erosionada en el cuello de su útero que sangraba con el mínimo roce. Henrietta tenía un cáncer cérvico-uterino. Esta noticia, como sucedía con la mayoría de los pacientes negros con alguna enfermedad, llegó al director del departamento de cultivo de tejidos del hospital, George Gey, que junto a su mujer estaba fanatizado con la idea de inmortalizar células.

La obsesión por los cultivos celulares surgió de otra obsesión, la búsqueda de la inmortalidad. Soñaban con manipular células fuera del cuerpo y ver cómo crecían sin que nada las detuviera. Si eso puede hacerse en una placa de vidrio, ¿por qué no en el cuerpo de pacientes enfermos? ¿Qué tal si podemos implantar células en humanos y renovarlos como si recién hubiesen nacido? Estas ideas se pusieron muy de moda y fueron expuestas en medios masivos de comunicación, generando una idea totalmente equivocada, muy prematura y sin evidencias acerca de un concepto. Cualquier parecido con la homeopatía es pura coincidencia

A la izquierda, el Dundee Evening Telegraph anunciando el descubrimiento en 1934, adelantándose 20 años a Henrietta y con mayor precisión que todos los horóscopos de la historia. A la derecha, un bigote y un bombín fantásticos.

Hasta ese momento era posible estudiar células humanas fuera del individuo al que pertenecían pero sólo por pocos días, hasta que morían. Lo que buscaban era generar una línea celular que se dividiera continuamente, habiendo descendido de una única célula original. Veían esto como una alternativa para probar tratamientos contra muchísimas de enfermedades, básicamente porque no necesitaban pacientes para los experimentos. Tenerlas hubiese evitado situaciones poco felices, como aquella en la que inyectaron las bacterias responsables de generar sífilis a 600 pacientes negros sin informarles y no los trataron. Para ver qué, ¿vio’?.

 

Oh, una población que decidimos que no vamos a tratar como personas, hagamos un experimento con ellos!

Gey se llamaba a sí mismo “el buitre más famoso del mundo, que se alimenta de especímenes humanos casi constantemente”. Estamos hablando de médicos que creían que, dado que los pacientes eran tratados de manera gratuita, era justo usarlos como sujetos experimentales a cambio. El mismo médico que atendió a Henrietta dijo “el Hospital Johns Hopkins, con su numerosa población indigente negra, no tenía escasez de material clínico”. Lindo lugar para caer con gripe.

Corrijo: ‘lindo lugar para caer negro y con gripe’.  

Henrietta fue informada de su situación y su tratamiento comenzó. La sedaron y el médico a cargo comenzó a tratarla, pero primero (y sin su consentimiento, que el consentimiento es cosa de blancos) recortó un pedazo del tumor y lo guardó en una placa de vidrio.

En un sólo acto inmoral, también se escondía el comienzo de una revolución en la biología celular.

Los pedacitos de Henrietta llegaron hasta el señor y señora Gey, que habían inventado su propio medio de cultivo con plasma sanguíneo de pollo, extracto de fetos de ternero, sales especiales y sangre de cordón umbilical humano. Llegado este punto, me permito una pausa para reflexionar: si este es el que anduvo, lo que habrán sido los que no. Cortaron pedazos del tumor en otros todavía más chicos y los pasaron a una placa nueva con medio de cultivo. Como hacían siempre, lo etiquetaron con las primeras letras del nombre del paciente al que correspondían. Desde ese momento y para siempre, Henrietta Lacks pasaría a ser ‘HeLa’.

Plasma sanguíneo de pollo, extracto de fetos de ternero, sales especiales y sangre de cordón umbilical humano. Un testículo de unicornio, un alita de hada y estamos.

Las gran mayoría de las células sólo puede crecer en cultivos por poco tiempo. Esto es porque con cada división celular se acortan unas partecitas que se encuentran en el final de las hebras de ADN, los telómeros, hasta que llegan a un límite. Eso es una señal para las células que lleva a apoptosis, conocida también como ‘muerte celular programada’. Los telómeros funcionan como indicadores del tiempo que esa célula pasó viva. Cuanto más cortos son, más veces se dividió o, dicho de otra manera, más tiempo pasó viva. Las mutaciones en el ADN se generan por el propio sistema celular y pasan TODO el tiempo. Cuanto más haya vivido una célula, más chances tiene de haber acumulado un montón de mutaciones en sus genes y, como sus telómeros serán muy cortos, esa célula tenderá a morir. Pero no las de Henrietta.

Luego de dos días las células seguían vivas. Las aislaron de a una (diluyendo el medio de cultivo en el cual estaban) en tubos separados. Dejaron pasar un poco de tiempo y empezaron a notar que en algunos de los tubos había muchas: si tenían nutrientes y la temperatura correcta, se duplicaban hasta llenar todo el espacio disponible en la placa. Ese pedacito salido del cuerpo de Henrietta era capaz de crecer sin que nada le importara mucho.

George Gey habló de esto con sus colegas más cercanos, le preguntaron si les prestaba algunas y aceptó. Él no lo sabía, pero las células del tumor de Henrietta tenían una mutación que generaba que sus telómeros sean alargados constantemente, nunca recibían una señal que detuviera su crecimiento. Había encontrado y empezado a distribuir la primera y más popular línea celular inmortalizada de la historia.
Las mutaciones pasan todo el tiempo. Las enzimas que interactúan con el ADN se encargan de traducir su información, duplicarlo o hacerle pequeñas modificaciones. El problema es que, un poco por azar otro poco por contexto, cometen errores. Pueden, por ejemplo, poner moléculas que antes no estaban, eliminar cosas que deberían quedarse, etc. Es TOTALMENTE normal, están hechas de esa manera. Lo bueno es que es uno de los factores que aporta variabilidad a la vida, haciendo que todos los organismos seamos diferentes y evaluados por selección natural. Un poco gracias a esos errores puedo estar escribiendo una nota en este momento y ustedes estar leyéndola. Lo ni bueno ni malo, o sea neutral, es que la gran mayoría de las mutaciones no nos afectan, no cambian la función de un gen, todo sigue como antes. Lo malo es que hay algunas que pueden ser bastante dañinas.

Hoy sabemos que existen varios tipos de tumores que podrían soportar ser pasados a una placa de petri y crecer para siempre. Henrietta fue la primera en la que se encontró y aisló uno, pero (aunque triste), es relevante recordar que podría haber sido otra persona. O, mejor dicho, otro pedacito de persona devenido en tumor. Ahora es más fácil. Tanto que, como sabemos qué es lo que hace que una célula sea inmortal, somos capaces de crear nuevas líneas celulares inmortales todo el tiempo.

Si bien hoy nos resulta trivial, era impensado en ese momento tener algo que se comporta bastante parecido a un organismo humano creciendo en una placa (y ojo, es solamente ‘bastante’, porque de la placa al organismo hay un montón). Podemos manipular estos modelos para entender procesos y solucionar problemas que pasan a un nivel muy chico con una resolución muy grande. El uso de las células de Henrietta explotó desde los ‘50, y es uno de los grandes responsables de los avances en temas relacionados a medicina, biología, etc. Hay más de 75 mil publicaciones que las utilizaron, entre ellas el desarrollo de la vacuna contra el polio y el proyecto ENCODE, que pretende poder construir una lista de todos los elementos regulatorios del ADN.

Ngram sobre el uso de distintas líneas celulares inmortalizadas a lo largo de los años. Al momento de producir el gráfico, Mirtha no se encontraba todavía indexada.

En los últimos años las células HeLa empezaron a usarse menos. Esto se debe a que cada vez las investigaciones se especializan más y necesitan modelos mucho más cercanos a lo que estudian: si trabajo en cáncer de mama, voy a buscar trabajar con una línea de células tumorales de este tipo. Y aunque podamos crear líneas celulares nuevas, se piensa que las células de Henrietta tienen tal facilidad para crecer que es difícil encontrar cultivos que no estén contaminadas con ellas.

Henrietta no tenía idea de lo que había pasado con los pedazos que salieron de su cuerpo. Algunas semanas después, una radiografía mostró que el tumor estaba pegado a la pared pélvica, obstruyendo la uretra. Ya era inoperable. Quisieron sacarle más células de nuevo, pero su situación era tan grave que ni siquiera sobrevivieron.

El 4 de octubre de 1951 Henrietta Lacks murió sin saber que un pedacito que había salido de ella iba a encontrarse en casi todos los laboratorios del mundo que usan cultivo celular, en algún freezer de cada instituto de investigación hay, al menos, un tubo con la inscripción “HeLa”.

Su familia se enteró más de 20 años después de que sus células vivían y que cada día había más. Entendían que ella, como un todo, seguía viva y como cada vez tenía más células, pensaban que la habían revivido. Comprender que no era así les costó mucho. Su hija Deborah, por ejemplo, estuvo a punto de sufrir un derrame cerebral por esto. Probablemente no hubiesen sufrido tanto si la comunicación y legislación sobre dónde comienza y termina la vida y sobre los límites de lo que significa ser una persona estuvieran cimentados en evidencias.

Hoy, todas las empresas de suministros de laboratorio del mundo venden sus células, y su familia no recibió nada a cambio. La historia clínica de Henrietta (además de todo su genoma) es de acceso público, de nuevo, sin haber recibido la aprobación de sus familiares.

Las células que empezaron a crecer en el cuerpo de Henrietta Lacks se distribuyeron por todo el mundo. Les hicieron experimentos que modificaron totalmente su genoma. Las enzimas que interactúan con su ADN siguieron generando más y más mutaciones, al punto que si comparamos dos cultivos de HeLa de distintos laboratorios, difícilmente sean idénticos. Entonces ¿cuándo terminó Henritetta y empezó HeLa? ¿Sigue siendo ese el ADN de Henrietta o en algún momento empezó a existir una especie totalmente nueva, generada a fuerza de pasajes, placas y réplicas? Mientras expandimos la frontera del conocimiento cada vez más rápido, tenemos que abrazar la necesidad de discutir con evidencias qué entendemos que es, cuándo empieza y cuándo termina eso que llamamos ‘vida’ y ‘persona’. Diseñar una ética que progrese a la velocidad de una ciencia que no siempre espera a que nuestros conceptos de bien y mal se acomoden para preguntarnos si Henrietta Lacks es realmente inmortal o si murió el 4 de octubre de 1951.

 

http://bitesizebio.com/24304/how-to-become-immortal-generation-of-immortal-cell-lines/
Skloot, Rebecca (2010), The Immortal Life of Henrietta Lacks, New York City: Random House.
Masters, John R. (2002). “HeLa cells 50 years on: the good, the bad and the ugly”. Nature Reviews Cancer. 2 (4): 315–319. doi:10.1038/nrc775. PMID 12001993.
https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_Tuskegee
Hanahan & Weinberg (2011) Hallmarks of Cancer: The Next Generation. Cell. 144(5): 646.
http://www.nature.com/news/most-popular-human-cell-in-science-gets-sequenced-1.12609
Curtis, Adam “The way of all flesh” BBC UK
https://www.encodeproject.org/
https://www.scientificamerican.com/article/deal-reached-with-nih-over-henrietta-lacks-cell-line/




Hay 23 comentarios

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  1. Lau

    Eze, otro articulo tuyo que me encanta. Genial como escribis, ademas de que los temas me tocan de alguna manera (vi lo de Tuskegee y Consentimiento Informado en Bioetica) y amo todo lo que es sobre replicacion celular, tumores y discuciones sobre vida/nacimiento/muerte.
    Ahora, sobre inmortalidad, citando al Cuarteto de Nos “Decimos que queremos ser inmortales y no sabemos que hacer en un dia de lluvia”

  2. Cecilia

    La verdad que me encantan tus artículos… Son mis notas del gato favoritas, tanto por la temática que abordás como por la excelente forma en que están redactados y explicados. Haces todo lo que me hubiese gustado hacer alguna vez!

    Me queda la duda de que si entre tantos experimentos, no intentaron anular de alguna forma esa mutación en las células HeLa que permite que sus telómeros se reconstruyan indefinidamente, como un posible tratamiento contra el cáncer. Y si lo hicieron como estoy segura, ¿por qué no obtuvieron resultado?

    Te agradezco la respuesta, y felicitaciones por la nota, porque genial le queda chico (como a todo el Gato y la Caja).

    Saludos!

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Ay basta zonzita. Hacerlos es muy lindo, pero más lindo es saber que llevan a alguien a perderse un ratito en la curiosidad. Obvio que si son lo que te hubiese gustado hacer, todavía estás a tiempo y podés mandarnos una nota tuya!

      No encontré bibliografía de ese experimento que proponés, que por cierto es una gran pregunta. Lo que esperaría es que las células mueran a los días de bloquear el alargamiento de los telómeros. Ahora, el problema con cáncer es siempre el mismo, quizás podemos evitar que las células vivan, lo que es MUY difícil de lograr es que el tratamiento solo afecte a las células malignas y no a las sanas.

      Gracias por tantas cosas lindas.

  3. Facun

    Muy buen artículo
    Espectacular la mezcla de historia de la ciencia con biotecnología
    (Testículo de unicornio, otra q el libro del Principe Mestizo)

  4. Martina

    Excelente nota. Una pregunta que quedó en el camino: por qué se decide “inmortalizar” células tumorosas? Por qué no se pedían ¿donaciones? de células vivitas y coleando??

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Gracias!

      No estoy seguro de haber entendido la pregunta entonces respondo las dos opciones que tengo en la cabeza:

      1-En realidad los tipos estos probaron hacer cultivos celulares con células de todo lo que se les ocurrió, no solo tumores. El tema es que fueron solo las tumorales las que sobrevivieron en una plaquita de cultivo.

      2-Ahora hay MILES de tipos distintos de células para usar en cultivo y todas están inmortalizadas. Eso se hace agarrando un tejido que quieras y tocándole un poquito los genes para que tengan estos que las hacen inmortales. Si estás aburrida y necesitás datos para la categoría “Líneas celulares” de un tutti frutti, mirá la cantidad de tipos que existen: https://www.atcc.org/en/Products/Cells_and_Microorganisms/Cell_Lines.aspx

      Saludos!

  5. Andrés

    Imagino que debe haber una gran presión en contra de establecer científicamente cuando empieza “Vida” o “Persona”, ya que su conclusión podría usarse como base sólida para finalmente legalizar el aborto, más allá de el resto de los factores que son fundamentales, pero más bien quizás, de carácter ético.

  6. Sebastian

    Hay un libro que se llama “La Vida Inmortal de Henrietta Laks”. Va a tener que ser mi siguiente libro por leer.
    Aveces una nota genera estas cosas.

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      TREMENDO libro. Es el que inspiró esta nota. En Argentina es un poco difícil de conseguir, pero siempre está google para ayudar con un pdf.

      Abrazo

  7. Ezequiel

    Hola, una duda que me genero el articulo: ¿Todos los tumores tienen este tipo de células inmortales? ¿O solamente el tumor de Henrietta tenia esa característica?

    Muy bueno lo que hacen… excelente sitio!

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Re buena pregunta.

      No, no todos, existen tumores muy distintos. El de Henrietta era particularmente agresivo, sus células eran resistentes a casi todos los tratamientos pero además no tenían problema en salir del lugar donde se originaron, viajar por la sangre e instalarse en otro sitio del cuerpo.

      Abrazo

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Alta pregunta.

      La razón por la que no se puede es que el ADN de esas células es realmente distinto al de Henrietta. Pero además acá entra en juego el tema ético, estamos listos para clonar un humano cuando todavía no tenemos claros los límites de la vida y la muerte?

      Abrazo

  8. Jose

    Buenas! No sé si ya contestarás porque es de hace un par de días el artículo… Pero recuerdo que en la clase de biología del colegio cuando veíamos células madres nombraban como trabajo de la biotecnología futura -y medio utópico- regeneración de miembros por transdiferenciación o inserción de stem cells por ejemplo. Cuestión que hoy leí sobre las medusas Turruptosis Dohrnii o algo así que no solo se regeneran por transdiferenciación, sino que se terminan de “regenerar” (corte Wolverine) y podrían así ser inmortales.
    !!!
    Ya sé que es re flashero, ¿pero no se podría investigar y tener alguna aplicación humana? Porque me parece re loco que tengan un mecanismo con el que puedan transdiferenciarse sin que sus células se vuelvan malignas.
    Perdón por molestar con divagues y sigan así porque sus artículos son una masa, saludos!

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Lo último que supe sobre medusas es que andaban convirtiendo gente en piedra.

      En estas semanas vamos a sacar una nota exactamente sobre este tema. No hay medusas involucradas pero sí stem cells y regeneración.

      Abrazo


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