Galileo_PabloZarate

Galileo Galilei

El 15 de febrero de 1564 nacía en Pisa Galileo Galilei. Seguramente también nacían otras personas, pero ninguna de ellas se transformaría en un ícono que quedaría tatuado para siempre en la historia como el padre de la ciencia.

El padre del padre de la ciencia logró que el joven Galileo comenzara a estudiar medicina, carrera que por suerte abandonaría para dedicarse plenamente a la matemática con la que ya venía coqueteando por fuera de la academia.

Entre clases particulares y algún que otro cargo de profesor horriblemente pago, Galileo se las rebuscaba para llegar a fin de mes mientras pensaba y diseñaba instrumentos y experimentos con un nivel de criterio y elegancia únicos para la época. No le cerraban para nada las antiguas ideas de Aristóteles sobre el movimiento de los cuerpos, entre muchos otros conceptos de aquellos tiempos que se mantenían inamovibles porque algún groso griego lo había tirado o porque a la autoridad eclesiástica le parecía que las cosas eran de esa manera. Porque Dios mata evidencia.

Cuenta la leyenda que, para refutar públicamente la idea aristotélica de que los cuerpos más pesados caían más rápido, Galileo lanzaba cuerpos desde lo alto de la Torre de Pisa (cuerpos objetos, no cuerpos cuerpos, que nuestro prócer no estaba al tanto de las costumbres Aztecas). Esta historia está bastante floja de papeles, pero sí es cierto que fabricaba planos inclinados alisados y arrojaba bolas de diferente tamaño, midiendo el tiempo que tardaban en llegar al final. Observando, anotando, recalculando y proponiendo hipótesis que le permitieran encontrar la forma matemática de describir los movimientos.

Hasta ahí nada muy grave, pero la jodita subversiva recién empezaba, porque además Galileo realizó mejoras en el telescopio que permitieron, por ejemplo, ver cráteres y montañas en la Luna, cosa que contradecía la idea de que los cuerpos celestes eran perfectos (de nuevo, Aristóteles LTA). Además, descubrió cuatro lunas en Júpiter y otras cuestiones que indicaban que la Tierra ni a palos era el centro de los movimientos de los astros, lo que lo llevó a bancar fuerte el heliocentrismo de Copérnico y a ir en contra del geocentrismo. Y a la Iglesia no le gusta esto.

Galileo estaba nominado. En 1616 lo llaman de Roma para que cuente en qué andaba y qué era toda esa cosa urticante de sacar la Tierra del centro del Universo. Entonces propone un poquito de pensamiento basado en pruebas experimentales y observaciones, sin romper nada: explica y expone toda la evidencia, claramente a favor de las ideas de Copérnico.

¿Evidencia? A donde vamos no necesitamos evidencia. La Iglesia proscribe todo lo que tenga que ver con Copérnico y Galileo queda libre, pero avisado.

Terco y ya viejo, en 1632 escribe la que probablemente sea la primera obra de divulgación científica de la historia: ‘Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo’; una ficción en la que dos personaje debatían sobre las dos concepciones del Universo disputadas en ese entonces y un tercero moderaba, pero donde claramente el team heliocéntrico se comía crudo al geocéntrico. Y acá Galileo ya la bardeó fuerte, porque no sólo siguió bancando al proscrito Copérnico, sino que además esta obra (a diferencia del resto de las publicaciones científicas de la época) estaba escrita en italiano, AKA el idioma de la plebe de aquel entonces. Era un cartel grande y luminoso de ‘Miren, pueblo, la autoridad le está pifiando fuerte’.  

Por supuesto que no se la llevó de arriba. De vuelta en el banquillo en Roma, esta vez es declarado culpable. El hecho de que se retractara (aún en contra de su voluntad) lo hizo zafar de la hoguera pero lo sentenciaron a prisión perpetua, que le dejaron cumplir en una quintita de por ahí. Pero, al no haber sostenido su postura, perdió también el apoyo de los que lo bancaban.

Así, condenado al ostracismo, terminó el padre de las primeras leyes de la física, del método experimental y de la ciencia moderna. Un hito de la razón por sobre los dogmas. Un imprescindible que pavimentó para siempre el camino del pensamiento basado en evidencia y del cuestionamiento a la autoridad, sea cual fuere.

Eppur si muove, dijo, y me conquistó.

Aprender, dudar, comprender, cuestionar. Abrazar ese ratito de verdad; disfrutarlo y cascotearlo a preguntas, ya sea para matarlo o para hacerlo más fuerte. Mirar el Universo con asombro e insolencia, y contarle al mundo cómo se siente.

El mayor peligro de la curiosidad es que es contagiosa.

 

Nota: históricamente nos referimos a Galileo como ‘el padre de la ciencia moderna’, ‘el padre de la revolución científica’, etc.; pero esa idea es medio cualquiera, porque el conocimiento y el método científico no nacen de un día para el otro, sino que surgen del laburo conjunto de una bocha de personas. Lo de ‘padre’ sirve como símbolo y metáfora, aunque se refiere más bien a alguien absolutamente sobresaliente entre el colectivo de seres humanos que intentamos patear la frontera de lo que no se sabe. Así, la ciencia no tiene padres, pero sí tiene Batmans, y Galileo fue uno de ellos.




Hay 24 comentarios

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  1. sofia

    Buen día! Yo que estoy embarazada le leo estas cosas en voz alta para que vaya sabiendo de lo lindo de la vida..
    La ciencia y el conocimiento son la mejor historia de amor ♡

  2. andrescass

    Definitivamente Galileo está en uno de mis altares de héroes. Más allá de haberse retractado para salvar su vida, quien podría culparlo (loco, lo iban a prender fuego vivo), sembró, no el solo eso seguro, la idea de revelarse contra los dogmas.

  3. Maximiliano Zeller

    Se nota que el que escribe la nota toca de oído del tema ya que hay una bibliografía inmensa acerca de ello y que no tiene nada que ver con esta historia para niños de buenos visionarios (galileo) y malos ciegos (iglesia). Esta bien que sea de divulgación la pagina, pero a diferencia de otras notas acá no es un experto el que esta hablando del tema y se nota mucho. No voy a ponerme a corregir y contar como fue la historia realmente, porque encima hay varias versiones y daría para una nota entera. Espero que lo tengan en consideración.

    • Valentín Muro

      Yo no creo que sea una mala bio, ni creo que sólo los expertos estén autorizados a hablar de un tema en particular. También creo que lo que se afirma sin evidencia puede ser desestimado sin evidencia. Por eso, te invito a que pases algún punteo tentativo de errores garrafales, ¿qué te parece?

      Si hay algo que nos copa bocha es cómo son las historias realmente. Si nos podés arrimar un poco más a la verdad, todos contentos. En el peor de los casos, tirate un link así somos menos asnos y más… Lo que se oponga a los asnos.

    • Facundo Alvarez Heduan

      Creo que el comentario tiene intensiones puramente disruptivas y mero ánimo de desautorizar. Porque, para que lo tengamos en consideración, nos mandabas un mail. Y, para que todos sepamos la posta de la mano de un galileólogo, nos contabas la verdad de la milanesa directamente en el comentario. Si eso lleva una nota entera, no hay problema, la esperamos con ansias. Siempre estamos dispuestos a aprender algo nuevo.

    • Pula Alvarez

      No sé si ser casi astrónoma y haber cursado ‘epistemología e historia de la física’ me vuelve o no una ‘experta’ en el tema. Pero tengo acá a mano un apunte donde se cita la ‘confesión’ de Galileo el 22 de Junio de 1633 frente a los jueces del Santo Oficio de la Iglesia donde dijo:

      “Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto florentino Vicente Galilei, de setenta años de edad, comparecido personalmente en juicio ante este tribunal, y puesto de rodillas ante vosotros, los Eminentísimos y Reverendísimos señores Cardenales Inquisidores generales de la República cristiana universal, respecto de materias de herejía, con la vista fija en los Santos Evangelios, que tengo en mis manos, declaro, que yo siempre he creído y creo ahora y que con la ayuda de Dios continuaré creyendo en lo sucesivo, todo cuanto la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana cree, predica y enseña. Mas, por cuanto este Santo Oficio ha mandado judicialmente, que abandone la falsa opinión que he sostenido, de que el Sol está en el centro del Universo e inmóvil; que no profese, defienda, ni de cualquier manera que sea, enseñe, ni de palabra ni por escrito, dicha doctrina, prohibida por ser contraria a las Sagradas Escrituras; por cuanto yo escribí y publiqué una obra, en la cual trato de la misma doctrina condenada, y aduzco con gran eficacia argumentos en favor de ella, sin resolverla; y atendido a que me he hecho vehementemente sospechoso de herejía por este motivo, o sea, porque he sostenido y creído que el Sol está en el centro del mundo e inmóvil y que la Tierra no está en el centro del Universo, y que se mueve.
      En consecuencia, deseando remover de la mente de Vuestras Eminencias y de todos los cistianos católicos esa vehemente sospecha legítimamente concebida contra mí, con sinceridad y de corazón y fe no fingida, abjuro, maldigo y detesto los arriba mencionados errores y herejías, y en general cualesquiera otros errores y sectas contrarios a la referida Santa Iglesia, y juro para lo sucesivo nunca más decir ni afirmar de palabra ni por escrito cosa alguna que pueda despertar semejante sospecha contra mí, antes por el contrario, juro denunciar cualquier hereje o persona sospechosa de herejía, de quien tenga yo noticia, a este Santo Oficio, o a los Inquisidores, o al juez eclesiástico del punto en que me halle.
      Juro además y prometo cumplir y observar exactamente todas las penitencias que se me han impuesto o que se me impusieren por este Santo Oficio. Mas en el caso de obrar yo en oposición con mis promesas, protestas y juramentos, lo que Dios no permita, me someto desde ahora a todas las penas y castigos decretados y promulgados contra los delincuentes de esta clase por los Sagrados Cánones y otras constituciones generales y disposiciones particulares. Así me
      ayude Dios y los Santos Evangelios sobre los cuales tengo extendidas las manos.
      Yo Galileo Galilei arriba mencionado, juro, prometo y me obligo en el modo y forma que acabo de decir, y en fe de estos mis compromisos, firmo de propio puño y letra esta mi abjuración, que he recitado palabra por palabra.”

      Hablemos de lo que “no tiene nada que ver con esta historia para niños de buenos visionarios (galileo) y malos ciegos (iglesia)”.

  4. Ana

    Impecable!!….. poniendo al “inmenso” Galileo en el lugar que le corresponde en la Historia de la Ciencia y de la Humanidad!!

  5. El Nico

    Lo de los planos inclinados fue una jodita bastante importante que también contradijo la física aristotélica que proponía que la fuerza era necesaria para mantener el movimiento. De ahí surgió justamente la ley de inercia, punto de partida fundamental para Newton (de hecho pasó a convertirse en la primera ley de Newton).

  6. Maximiliano Zeller

    Antes que nada pido perdón si sonó un tanto desubicado el comentario es que venían muy bien las notas anteriores y mejorando incluso, el proyecto esta muy bueno y si puse eso es porque me agarro una especie de ataque al ver como se puede desprestigiar algo tan bueno y que llega a tanta gente divulgando ideas geniales.
    Como le prometi a otro gato, paso aca a contar de la forma mas breve que me salió por qué el artículo me pareció desacertado y que no hace más que sostener mitos modernos acerca de la ciencia martirizando a sus fundadores (cosa que tan bien hizo esa institución a la que tanto critica, pero poco se comprende)

    Podría empezar diciendo que si hubiera que señalar a los padres de la ciencia moderna sin duda estaría galileo, pero no más o menos que Bacon y Descartes quienes hablaron explícitamente acerca de un método científico fundacional para el conocimiento humano.
    Es un CRASO error decir que simplemente no le cerraban las ideas de Aristóteles sobre el movimiento de los cuerpos y que la gente lo creía simplemente por tradición, eso es lisa y llanamente un insulto a todos los grandes pensadores post Aristóteles y previos a Galileo, por supuesto que se discutió miles de veces acerca de la física de Aristóteles, en concreto con la teoría del ímpetu de la que se va a nutrir Galileo justamente.

    Aristóteles crea el sistema de comprensión del mundo quizás más perfecto que pueda crear un ser humano por sí solo, tan impresionante que duró dos mil años en pie, más que cualquier teoría científica. ¿Por qué era tan groso? Porque conjugaba su teoría física con la metafísica, la ética, la política, etc. Todas ellas formaban un bloque sólido de conocimiento coherente y atacar cualquiera de ellas implicaba que se rompa ese bloque y por lo tanto se empiece a desconfiar de todo el sistema en su conjunto por más que se atacara la física solamente.

    Pero vayamos por partes. ¿De la nada Galileo empieza a dudar de Aristóteles en el año 1600? No, en el medio pasaron muchísimas cosas, para ser breve podemos citar el descubrimiento de un nuevo mundo que no estaba en los escritos antiguos (América), la reforma lutherana contra la autoridad eclesiástica dándole un lugar de privilegio al conocimiento invidual en conexión directa con Dios a través de las escrituras (Galileo en su famosa frase acerca de que la naturaleza está escrita con caracteres matemáticos lo que está haciendo es retomar una idea que viene ya desde San Agustín que es que Dios crea dos libros, la santa Biblia y a la naturaleza para que el hombre pueda leerlos y maravillarse) y el resurgimiento del escepticismo pirrónico que empezaba a circular entre la gente erudita cuestionando como es que sabemos lo que sabemos y quien entonces es dueño de la fe revelada.

    En ese caldo de cultivo de ideas contrapuestas surge el heliocentrismo copernicano que pretendía ser una herramienta matemática que hiciera más simple el cálculo (cuestión discutida) de los planetas poniendo en el centro del sistema solar al sol, algo que hoy todos repetimos como una verdad, pero, pequeño detalle, ese sistema las órbitas seguían siendo circulares y por lo tanto era tan “falso” o “rebuscado” como el geocéntrico. De hecho, galileo no argumenta que el sistema copernicano sea el “verdadero” sino que sirve tanto como el Ptolemaico geocéntrico y por lo tanto no se podría decidir entre ninguno de los dos, por más que él tuviera su corazoncito con el heliocéntrico, sabía que no lo podía “probar”. Galileo jamás estuvo en contra de la Biblia ni de Dios, muy por el contrario, como prácticamente todos los grandes pensadores de la Historia (subrayando a Newton <3) era un practicante y creyente fenomenal, aunque no quede bien decirlo hoy en día.

    Con los juicios ante la iglesia lo que se desprende es que era una cuestión mayormente política que científica, de repente empezaba a haber gente erudita que cuestionaba lo sabido hasta el momento y como dije antes, refutar la física de Aristóteles era un golpe duro a su metafísica, su ética, y los valores más preciados del ser humano como son el de tener un sentido en la vida y el universo con un propósito. No iba a ser barato golpear contra eso, no era una cuestión de mera evidencia científica.

    Por otro lado, es un tema muy interesante de discutir que es “evidencia” científica, porque toda evidencia o dato es un dato bajo un sistema teórico (como el famoso pato/conejo que uso de ejemplo Thomas Kuhn en su famoso y no bien entendido libro). Cuando Aristóteles o un aristotélico ve caer un cuerpo no VE exactamente lo mismo que lo que ve un galileano, ya que para Aristóteles que un cuerpo caiga obedece a 4 causas distintas (formal, material, eficiente y final) y lo que hace es llevar a cabo su fin desplegando su esencia o naturaleza esencial, mientras que galileo lo explica como siguiendo una inercia (de tipo circular, distinta a la inercia newtoniana que es la que usamos hoy en día) y nada más, es decir, se queda con una sola de las 4 causas para explicar el movimiento porque con eso solo bastaría para los fines que tenía galileo. Pero ahí está cambiando todo el tablero de juego, ESO es lo realmente maravilloso y GENIAL de galileo, no sus experimentos “reales” (los cuales inventó todos los datos, porque los rehicieron y jamás pudo haberle dado tan exacto como decía que le daba) sino el cambio de pensamiento gracias a sus experimentos “mentales” (con un genialísimo experimento mental refuta que los cuerpos más pesados puedan caer con mayor aceleración que los cuerpos más livianos, ver: http://comosabemos.com/2015/05/18/galileo-y-su-experimento-mental/ ).

    Lo que menos hizo es seguir la evidencia obvia que tenía frente a sus narices, ya que si en verdad seguimos eso lo más lógico es pensar que todo se mueve alrededor de la tierra, o acaso nunca vieron el cielo de noche? Solo porque nos metieron la idea (“cierta”) de chicos de que la tierra es la que se mueve es que es así, pero si tuviéramos que guiarnos por nuestra propia evidencia es claro que es el sol y las estrellas las que giran alrededor nuestro (en cierto sentido lo podemos decir, ya que, otra vez el genial de galileo, crea lo que es el movimiento relativo y la noción de que no hay ningún punto fijo o privilegiado de referencia en el universo, entonces por qué no podemos usar el arbitrario punto de la tierra en vez de el del sol (que también se mueve alrededor de otra cosa más grande y etc?) ) Otra vez, no vemos los datos puros, vemos los datos inmersos en teorías que tenemos previamente para verlos, esto requiere de un tratamiento delicado y muy largo para ver que la consecuencia no es un simple relativismo, pero me voy de tema.

    Por eso para cambiar un sistema de pensamiento que duro 2000 años y que es realmente fascinante hasta el día de hoy (tanto su ética como parte de su metafísica se sigue utilizando, definitivamente Aristóteles no LTA) no bastaba con hacer un experimento, cualquiera de nosotros que hubiera nacido en esa época hubiera estado más de acuerdo con Bellarmino (el obispo que juzgaba a Galileo) que con el mismo Galileo. No es mi afán el defender a la Iglesia que tantas atrocidades ha cometido a lo largo de la historia, pero esto no fue tan simple, realmente Bellarmino y Galileo difícilmente vieran lo mismo a través del telescopio. ¿Qué era más confiable, Aristóteles y la belleza de su sistema perfecto o un objeto recién inventado cuya justificación a nivel de óptica la daba el mismo acusado? Estaba complicada la situación.

    No quiero extenderme mucho más, pero Galileo no estaba solo contra el mundo, su mecenas para el libro, a quien se lo dedica, son los Medici, que no eran precisamente unos nenes de pecho en esa época sino que tenían tanto poder en la zona que podían darse el lujo de incomodar a quien quisieran (acá podría agregar cosas como que el nacimiento del sujeto moderno, viene de la mano con el sujeto científico y el sujeto capitalista, pero creo que a esta altura ya casi nadie está leyendo).
    Esto esta super resumido, sin editar y hecho a las apuradas, imagínense que se escribieron varios libros al respecto de la cuestión de galileo y no es que hay una sola versión de los hechos, bienvenidos a la historia.

    El libro que cae de maduro para hacer un buen post es "El caso Galileo: Mito y realidad" de Mariano Artigas Mayayo y William R.J. Shea

    (contratapa del libro: Probablemente ningún juicio y veredicto ha suscitado tantas interpretaciones y controversias como el de Galileo Galilei. Historiadores, filósofos, novelistas, dramaturgos, periodistas religiosos y científicos se han aproximado a él acentuando un aspecto de la historia, pero a menudo olvidando (u ocultando) otros. A pesar de ello, el caso Galileo se ha convertido en un auténtico mito en la conciencia colectiva, pero el desconocimiento de lo que realmente ocurrió es alarmante. Este libro, escrito por dos de los mayores especialistas en Galileo, trata de aclarar el proceso en el convencimiento de que la verdad es más satisfactoria y provocadora que la propaganda.)

    Si, señores, la ciencia también tiene sus mitos. Y esos son más difíciles de erradicar porque coinciden con nuestras creencias!

    Otro libro que puedo recomendar, más allá del ya mencionado “La estructura de las revoluciones científicas”, que es ineludible, uno muy ameno escrito hace tiempo ya es “los sonámbulos” de Arthur Koestler.

    Otro trabajo que recopila casi toda la historia de la astronomía y que es local es el del Dr Marcelo Levinas “Las Imágenes Del Universo” (editado por “ciencia que ladra” con prologo de Golombek)

    "Aprender, dudar, comprender, cuestionar. Abrazar ese ratito de verdad; disfrutarlo y cascotearlo a preguntas, ya sea para matarlo o para hacerlo más fuerte. Mirar el Universo con asombro e insolencia, y contarle al mundo cómo se siente.
    El mayor peligro de la curiosidad es que es contagiosa."

    • Valentín Muro

      Gracias <3

      Leí en su momento las recomendaciones bibliográficas y cursé con Marcelo Levinas, a quién admiré mucho.

      Tu comentario es atinado en sus puntos, pero quizás en la brevedad del formato no se pudiera explicar todo lo que de hecho explicaste en tus párrafos. Quizás podamos trabajar en darle forma a tu explicación como artículo. Esperamos logres ver que comunicar la complejidad de una manera en que no falte a la verdad pero al mismo tiempo no adormezca es una puja constante. Colaboraciones sesudas nos hacen felices, y nos renuevan el desafío de encontrar la mejor manera de comunicar.

    • Nahir

      Qué interesante intercambio.
      Me gustaría señalar que me hace un poco de ruido sostener que Aristóteles creó todo su gran sistema ÉL SOLO. Por ejemplo, teniendo en cuenta la controversia acerca de la compilación de lo que nosotros conocemos como la Metafísica (ver Giovanni Reale, “Guía para la lectura de la Metafísica de Aristóteles”) me da a pensar que tal vez hubo mucha gente involucrada, pero quedó el nombre del maestro -algo que pasaba con las “escuelas”, por ejemplo la pitagórica-. Pero tal vez no sea más que un escepticismo personal. Necesitaría que venga algún/a filólogo/a a sacarme las dudas.
      En cuanto a Galileo, también Koyré escribió bastante (“Estudios galileanos”, y un capítulo de “Estudios de la historia del pensamiento científico”).

      Saludos.

  7. Maximiliano Zeller

    Un pequeño addendum: cuando digo que Galileo cambia las reglas de juego es que lo que tiene en mente acerca de qué es lo que debe ser la ciencia y qué debe explicar es algo completamente diferente a lo que tiene en la mente un aritotélico. La ciencia moderna tiene el afán de poder predecir y por lo tanto, fundamentalmente, ser una ciencia ÚTIL. Mientras que la ciencia aristotélica era una ciencia mas bien contemplativa acerca de la perfección del universo y no una ciencia que pretendiera servir para explotar la naturaleza y obtener recursos. Primero definamos qué es ciencia, después vemos quién es más científico.

  8. Manucha

    Me gustó la nota, pero más me enganchó el intercambio de comentarios. Los leí enteritos a todos =P
    Espero que puedan hacer otra nota en conjunto, aunque sea más extensa no importa… es interesantísimo y muy enriquecedor.
    Saludos!

  9. La paradoja del faso | El Gato y La Caja

    […] Para darle solidez a la idea de que el porro engorda se hicieron un par de estudios, pero la mayoría eran de muy mala calidad y con muy poquita gente. Conociendo esto, unos investigadores decidieron hacer un bruto análisis de dos encuestas supergigantes de Estados Unidos que en total incluyeron a más de 50.000 personas, esperando encontrar algo similar a ‘la prevalencia de obesidad es mayor en los consumidores de marihuana que en los que no consumen’. Separaron a los encuestados en dos grupos, los que fumaban porro y los que no. Al primer grupo lo clasificaron de acuerdo a la frecuencia del uso de marihuana en: a) no usó en los últimos 12 meses, b) usó al menos una vez en el año pero no más de una vez por mes, c) usó de una vez por mes a dos veces por semana y d) usó de tres veces por semana a todos los días (conocido como ‘Grupo Hernán’). Además, para hacerlo más riguroso y menos sesgado, decidieron meter en el análisis la edad, nivel socio-económico, la educación y otras cositas. Y acá viene el baldazo inesperado: la prevalencia de obesidad fue mayor en los no consumidores que en los consumidores de marihuana (24% vs. 16%), y no sólo eso, sino que la diferencia era mayor a medida que aumentaba la frecuencia de andar loco. Una vez más, la ciencia nos muestra que hay cosas recontra anti-intuitivas y que le importa una goma lo que vos creas, sino preguntale a Galileo. […]


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