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Escaleras y serpientes

Quizás alguno haya visto pasar una nota que salió en enero, donde decía que Argentina cuenta (según las estadísticas de la Unión Astronómica Internacional) con el mayor porcentaje de mujeres que trabajan en astronomía: 42%.

GOL. Choque los cinco. Papel picado. Cadera con cadera.

O no. Este es en realidad un hermoso dato de color que, sumado al notición de que por primera vez en la historia una camada de astronautas egresados de la NASA está compuesta por un 50% de mujeres, nos pone en riesgo de festejar el árbol que nos tapa el bosque. 

Si analizamos la información disponible en sitios oficiales de agencias de ciencia y técnica de Argentina, así como también algunos trabajos de investigación recientes sobre la temática, vemos que, si bien las desigualdades persisten, durante los últimos años la inserción de las mujeres en el ámbito científico-tecnológico ha evolucionado favorablemente.

Ahora sí. Papel picado y VAMOS ME*EM

No, aguantá. De nuevo, que el papel picado no te tape el bosque. Porque HAY un bosque. Primero porque las desigualdades todavía siguen ahí, o sea que aún queda trabajo por hacer; y segundo porque esa persistencia es la cara visible de algo más profundo.

Lo primero que hay que decir es que prácticamente no existen estadísticas oficiales respecto de los últimos 10 años del sistema científico nacional (el último informe sobre ‘La situación de género en las agencias de ciencia y técnica en la Argentina’ del Ministerio de Ciencia Técnica de la Nación es del año 2007), y mucho menos respecto de la ciencia vista desde una perspectiva de género, lo cual dificulta seriamente la posibilidad de trabajar en un análisis que devenga en políticas públicas que tiendan a revertir los diagnósticos (principalmente porque no hay diagnósticos).

Mirando algunos datos disponibles y trabajos sobre el tema, me encontré con números interesantes. En el caso particular del CONICET, si bien hubo un claro aumento en la cantidad de mujeres que accedieron a la carrera de investigador en los últimos años, los porcentajes de hombres y mujeres, en términos relativos, se mantuvieron estables. O sea que, en realidad, hay más mujeres porque hay más gente, porque en términos generales varias ramas de ciencia y técnica del país crecieron en estos años.

Pero acá lo más importante no es simplemente el número de hombres y mujeres, sino cómo se distribuyen según las categorías (es decir, cómo se reparte la cuestión a medida que subimos en el nivel de jerarquía). Analicemos toda la pirámide, desde la base. Previo al ingreso a la carrera de investigador, cuando miramos la distribución de becarios (doctorales, de maestrías, etc), vemos que el porcentaje inicial de mujeres es superior al 50%. Buenísimo. PERO, resulta que la proporción no se mantiene al ingresar a la carrera, y mucho menos entre cargos ‘altos’ y ‘bajos’. En las primeras categorías hay incluso un leve aumento a favor de las mujeres, que pisan cerca del 60%. Sin embargo, en los rangos más altos hay un porcentaje mucho mayor de hombres que de mujeres. BOCHA más. El DOBLE en la categoría más power, donde las mujeres apenas llegan al 28%.

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Cantidad de hombres y mujeres en cada categoría de investigación

En este punto, hay quienes plantean ‘Bueeeno, pero eso está en camino a revertirse, porque si hay más mujeres trabajando en ciencia hoy, cuando esas newbies vayan escalando, va a haber más investigadoras en cargos pulenta’. Pero CONICET no es Super Mario Bros, y ‘pasar de nivel’ no parecería depender sólo del esfuerzo individual de cada investigadora.

Esto de pensar que las mujeres van a crecer en cantidad categoría a categoría, año a año, así de forma lineal, va a estar entre difícil y ‘pelear con el Balrog’ en tanto no equilibremos el porcentaje en la participación de hombres y mujeres en las distintas instancias de evaluación: Junta de Calificación y Promoción, Comisiones Asesoras y Comisiones ad hoc. Ahí es donde DE VERDAD se decide quiénes están en condiciones de pegar el saltito.

Y, no lo van a poder creer, pero resulta que estos grupos están siempre compuestos  mayormente por hombres, con una asimetría menor en las comisiones de Ciencias Sociales y Humanas.

Con esto no estamos diciendo que los hombres malvados y enemigos de las mujeres les niegan la posibilidad de ascender para favorecer a sus compañeros de equipo del fulbito de los jueves. Estamos diciendo que en la ciencia como en otros ámbitos de trabajo, empresariales, políticos, etc., las mujeres se encuentran con ‘barreras’ para su desarrollo profesional, que tienen que ver con los tantas veces mencionados ‘roles de género’.

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Es imposible entender esto último sin pensar en el lugar de la mujer dentro de la sociedad, mucho más allá del sistema científico. Desde la publicidad, la televisión, el cine, los noticieros, los comentarios de las abuelas, se construye un ‘modelo de mujer’: para este discurso, las mujeres somos ‘más sensibles’ que los hombres, ‘hormonales’, ‘naturalmente maternales’, abocadas a la crianza de los hijos, al cuidado de la casa y a fantasear con Mr. Músculo, por eso resultamos ‘más aptas’ para carreras humanísticas y sociales o del área de salud y educación, y no para otras disciplinas que requieran características asociadas a lo ‘masculino’, como la rigurosidad, el criterio y la racionalidad, características de las ciencias exactas y naturales e ingenierías. Así, se desprestigian también las capacidades de los varones, forzándolos a modelos de masculinidad ‘deshumanizados’ o menos sensibles y empáticos.

Por otro lado, esta asignación de roles determina no sólo las supuestas capacidades de cada género, sino también los lugares ‘naturales’ que deben ocupar en los espacios de poder. Para dar algunos ejemplos: según estadísticas de la ONU, sólo el 22% de los parlamentarios a nivel mundial son mujeres, y de la lista de empresas Fortune 500, sólo un 5% de los directores ejecutivos son chicas. Esto quiere decir que las mujeres no están (no estamos) participando de los espacios donde se corta el bacalao, lo cual le pone un sesgo a las decisiones que se toman (es metáfora, no encontré estadísticas confiables sobre el rol de la mujer en empresas pesqueras).

Otro aspecto interesante es que, si miramos todavía más fino en la distribución de hombres y mujeres dentro del CONICET, vamos a ver que si se armara un ‘casados vs. solteros’ pero mixto, la proporción de mujeres en cada equipo no sería pareja ni a palos, y menos que menos si miramos por categoría. Y esto no es una casualidad, sino que tiene que ver con este temita de la asignación de roles: en los niveles más altos del sistema científico nacional es mucho menor el número de mujeres casadas que el de hombres casados. Porque si las mujeres están en la casa cuidando a sus hijos, dudosamente puedan abocarse a su carrera profesional del mismo modo que los hombres, haciendo que sea más difícil cumplir con los requisitos necesarios para ascender, que en general tienen que ver con actividades que llevan bocha de tiempo (escribir papers, informes y pedidos de subsidios, formar recursos humanos, dirigir proyectos, etc.)

Diana Maffia (la Galadriel de las investigaciones de género del país) dice en uno de sus trabajos que hay cierta preferencia a elegir directores varones por parte de becarias y becarios del CONICET, lo que, según la autora ‘refuerza el poder simbólico masculino a la vez que (…) sugiere que las reglas son indiferentes al sexo (entre otros sesgos), y con el que se encubren de retórica neutral las previas preferencias ideológicas’. Traducido: el mismo sistema refuerza la idea de los hombres como dirigentes naturales, formadores, ejemplo a seguir o referentes, reproduciendo modelos socio-culturales que retroalimentan las desigualdades.

Ahora bien, ¿cómo explicamos esto? ¿Cuáles son las barreras que hacen que ascender en la escalerita del sistema científico sea más difícil para ellas que para ellos?

Mabel Burin (la Profesora McGonagall de los estudios con perspectivas de género a nivel nacional) hace referencia a dos metáforas: el techo de cristal y el piso pegajoso, que nos hablan sobre las limitaciones implícitas e informales que sufren las mujeres para avanzar en sus carreras.  Maffia las describe así: ‘El techo de cristal representa una superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres. Imperceptible pero imposible de atravesar, que nos permite ver los escalones superiores de una carrera pero nos impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos, ni códigos manifiestos que impongan a las mujeres semejante limitación, sino que está construido por barreras implícitas, informales y difíciles de detectar. El piso pegajoso es la inercia que mantiene a tantas mujeres inmovilizadas en su puesto, atrapadas en la base de la pirámide económica, sin fuerzas para enfrentar el conflicto que significaría enfrentarse con lo nuevo y desafiar el sistema’.

Estas no son las únicas barreras a las que se enfrenta la mujer dentro del ámbito científico, sino que encima tenemos:

  • Las barreras internas, que fundamentalmente se basan en la falta de modelos de identificación, cosa que refuerza el estereotipo con respecto al rol de género. La mayoría de las científicas atribuye su inspiración para la carrera y su decisión vocacional a maestros varones, dado que pocas veces tuvieron la oportunidad de conformar equipos de investigación con mujeres. Por suerte esto tiene los días contados, pero sólo si nos ocupamos de ver que venimos metiendo cracks como Gloria Dubner, Belén ElgoyhenAndrea Gamarnik,  o Cecilia Bouzat, y que el único científico argentino en el ranking de los 100 más influyentes del año pasado fue la ecóloga cordobesa Sandra Díaz.
  • Las barreras externas, que implican que las mujeres científicas asumen los valores masculinos en el mundo laboral y apenas describen como un hecho la desigual distribución del trabajo doméstico.
  • La segregación vertical, que refleja las barreras que presenta el modo de organización de la comunidad científica para que las mujeres accedan a los puestos de mayor responsabilidad. Las mujeres tienen menos direcciones de proyectos y menos plata para ejecutarlos (subsidios).

Si bien las mujeres participan en comités de evaluación, no lo hacen en los de distribución de subsidios, pocas veces en niveles de decisión institucional y casi nunca en instancias de decisión de política científica. Esta ausencia sistemática, sin embargo, es justificada a veces con que tienen poco tiempo para participar en estos comités. La escasez de tiempo, por supuesto, tiene relación con las obligaciones domésticas. Pero la segregación es vista como decisión propia, como una preferencia personal por estar disponibles para la familia, y no como una barrera sexista.

  • La segregación horizontal, que se refiere al mantenimiento de una división en el mercado laboral en virtud de la cual las mujeres se concentran mayoritariamente en unos sectores de actividad que tienen menor consideración social y, en general, peores condiciones de trabajo.
  • La Desigualdad salarial: aunque es un tópico demostrado internacionalmente el hecho de que las mujeres, con igual formación y por iguales tareas, ganan aproximadamente un 30% menos que los varones, en la ciencia esto suele quedar encubierto por las categorías de investigación. La misma dificultad para el ascenso es pensada por las mujeres como un escollo ‘personal’ que nada tiene que ver con las diferencias de género (‘hay pocas becas’, ‘hay poco presupuesto’, ‘debe haber habido mejores candidatos en esta convocatoria’). Esta brecha salarial hace más difícil también contar con ayuda doméstica para atender tareas de cuidado, por lo que la posibilidad de abandono de la carrera es mayor.

Ascender en la carrera de investigador es más difícil que ganar la final del Mortal Kombat, y es como que la mujer no tiene los truquitos para las fatalities.

Si a esto le sumamos que realmente hay muy pocos datos estadísticos correctamente discriminados que nos permitan analizar la cuestión a fondo, la detección y verificación de estas barreras y sus consecuencias resulta una tarea casi imposible.

Pero este es un problema que no se soluciona sólo con estadísticas y que no está acotado al mundo de las ciencias. Tiene que ver con la forma en la que se construye nuestra sociedad, en los valores que se transmiten y en los que no, y en la manera en que esto afecta tanto a hombres como mujeres, en distintos planos de la vida. El sistema científico es sólo un reflejo de un problema general.

Maffia lo resume así: ‘Vemos que aunque las mujeres seamos aceptadas en las instituciones académicas y científicas, queda todavía el desafío de no travestizarnos intelectualmente como precio de la inclusión, el desafío de afirmar nuestro modo de ver el mundo e interpretarlo para poder hacer aportes valiosos a la ciencia, y el desafío de romper los estereotipos que indican que las cualidades que portamos las mujeres son sistemáticamente inferiores. Fortalecer la autoridad epistémica de las mujeres, no permitir que nuestras exigencias de igualdad se interpreten como un empobrecimiento de las exigencias de la ciencia, como una pérdida de calidad del conocimiento, porque esto significaría dejar sin discutir el núcleo ideológico más duro del sistema patriarcal: la identificación de diferencia con jerarquía’.

Tenemos que dar la batalla para equilibrar realmente la participación de las mujeres en el ámbito científico, sobre todo fuera de las instituciones netamente académicas. Cuantas más chicas tengan acceso al sistema educativo, al conocimiento científico y tecnológico; cuantas más mujeres sean respetadas en su decisión de ser o no madres; cuantas más nenas dejen de ser señaladas por elegir azul y autito o pelota; cuanto más equitativa sea la distribución de las tareas domésticas y el cuidado de los chicos; cuanto más nos cuenten en las clases que hubo muchísimas mujeres que revolucionaron la ciencia con sus descubrimientos y teorías (Marie Curie, Henrietta Swan, Rosalind Franklin, Jocelyn Bell, Lynn Margullis, y así, un MONTÓN); más chances vamos a tener de crecer y desarrollarnos dentro (y fuera) del ámbito científico.

Que mujer bonita es la que lucha. Y si hace ciencia, dos veces bonita.

 

-ESTEBANEZ, María Elina; DE FILIPPO, Daniela; SEERIAL, Alejandra ”La participación de la mujer en el sistema de ciencia y tecnoloía en Argentina”, Proyecto GENTEC, Informe Final Grupo Redes, UNSO-Oficina Regional Montevideo, 2003.
-FAMK Franchi, Ana; ATRIO, Jorge; MAFFIA, Diana; KOCHEN, Silvia ”Inserción de las mujeres en el sector científico-tecnológico en la Argentina (1984-2006)” en ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura, CLXXXIV 733, septiembre-octubre 2008, 827-834, ISNN: 0210-1963.

-MAFFIA, Diana ”Carrera de obstáculos: las mujeres en ciencia y tecnología”, La Habana, 2008 Lagbrud Lagorio, Cecilia; Brudny, Vera ”Una actualización sobre la situación de las mujeres en Física en Argentina”.
-http://progress.unwomen.org/en/2015/pdf/UNW_progressreport_es_10_12.pdf




Hay 155 comentarios

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  1. Soraya

    Me encantó. Soy Ingeniera, y desde chica hay que luchar con estereotipos variados.

    Mi bisabuela era bastante moderna y gracias a ella tuve mi primer autito “porque toda nena tiene que tener juguetes de varón y todo nene tiene que tener juguetes de nena”, decía.
    Más adelante me encontraría con integrantes de mi familia que me preguntaron si no quería ser maestra o profesora porque era más fácil para una mujer, y porque HIJOS y MARIDO.
    Por suerte mis viejos me llevaron la delantera y alentaron que me acercara a la matemática, la física y todo lo que está bueno en las ciencias, y a embarrarme jugando en los picados del domingo en el potrero del barrio.

    Siempre se consideró que el ámbito de las ciencias y en mi caso de la ingeniería era un trabajo “más de hombres”, se nota en la cantidad de mujeres que hay en campo en los yacimientos petroleros y en lo que tienen que vivir cotidianamente las que se dedican a eso: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-9416-2015-01-08.html

    Hay que ir ganando terreno, y es algo que nos incumbe a todos. Para las mujeres, el siglo XXI nos encuentra atrasadas en cuestiones de igualdad de género, y es completamente cierto lo que nos consideran débiles o inferiores, porque somos aptas para acarrear en la cintura un nene de 4 años a upa y nos consideran “madres dedicadas”, pero no podemos cambiar el bidón de 20 litros del dispenser y tu compañero te pega el grito porque “te estás esforzando”.

    Me zarpé comentando. Saludos!

    • Pula Alvarez

      Genia la bisa!!! <3
      Falta mucho por hacer, pero estamos en eso y no estamos solas :)
      A seguir laburando que la resistencia tiene para rato!!

      • Ceci

        “…porque somos aptas para acarrear en la cintura un nene de 4 años a upa y nos consideran “madres dedicadas”, pero no podemos cambiar el bidón de 20 litros del dispenser y tu compañero te pega el grito porque “te estás esforzando”.”

        EXACTO

    • Ceci (2)

      Impecable lo del bidón de agua…

      También soy ingeniera, trabajo en una empresa de ferroviarios, no se si existe ámbito más “de machos” que esto, pero estoy segura de que estamos bastante arriba en el ranking Olvidate que mujeres maquinistas no existen. De hecho hace poco salió una convocatoria para maquinistas y estuve tentada de presentarme solo para revolverles un poco los papeles. Después me dí cuenta que se me correría el esmalte de uñas y preferí no presentarme y quedarme en el taller (?).
      Tarde como 2 años en lograr que cuando alguien entra con algo para reparar me lo dé a mi sin preguntar por alguno de “los muchachos”. Pero va queriendo.

      Por suerte también tuve una familia que me alentó a hacer(y ser) lo que quise, lo que sentí. Pero no todo el mundo tiene esa suerte. Así que si, la lucha definitivamente tiene que seguir.

  2. Gaby

    Excelente!! Buenísimo que en el gato se plantee la problemática de género y más en el ámbito del conicet. Y es genial empezar a desnaturalizar ciertos estereotipos que todas sentimos y son micromachismos. Y entre esas cuestiones imperceptibles que dificultan el ascenso de las mujeres dentro del conicet es el tema de la edad fértil: la etapa donde más producción científica se exige de becari@s e invetigador@s jóvenes coincide con la edad fértil de las mujeres que es más breve para las mujeres. Y ni hablar de embarazo y maternidad durante los primeros años: hay licencias, pero las fechas de las convocatorias no se modifican. Ojalá que el informarse sobre estas realidades sea el primer caso para modificarlas. Gracias Pula!

    • Pula Alvarez

      Gracias por la valoración Gaby!!
      El tema de la maternidad es terrible, porque nos lleva a discursos de maternidad obligatoria vs maternidad imposible. Eso contradice la idea de que la maternidad debe ser una elección libre, porque a favor o en contra está siempre boicoteada.
      El primer paso es estudiar el problema, difundirlo y organizarnos. Vamos por eso :)

  3. Marina

    Soy ingeniera, y trabajo en una fábrica ultra-machista, y esas diferencias están a la orden del día. Comentarios sexistas como “pero, andá a lavar los platos” se escuchan todos los días, piropos al ir caminando por las líneas de producción, siendo escuchados por supervisores y jefes, que no sólo no los ponen en su lugar, si no que además, sonríen con complicidad, porque, OBVIAMENTE no se los puede culpar a los muchachos, si son “de carne y hueso”. O escuchar alguna que otra respuesta que dice: “y que querés, si trabajás en una fábrica, nena”. Ah buenísimo, la culpa de esto también es nuestra.
    La diferencia de sueldo entre nosotras y ellos es como mínimo del 20%, y la posibilidad de promoción, es inexistente (ni aun trabajando durante 10 años), y ellos no sólo son promovidos, si no que cuando queda una jefatura vacante, realizan llamados para contratar alguien que asuma la posición de jefe.
    Sepan que NO vamos a desistir! hasta demostrarles que la capacidad de resolver problemas, la integridad intelectual y los valores, son absolutamente independientes del género.
    Parece que escribí enojada, y bueno, que se yo, justo éste tema me pone sensible jaja.

    • Soledad

      Excelente tu opinión Marina, me siento identificada al 100%, también soy ingeniera y he trabajado en fábricas desde que me recibí… los “piropos” están a la orden del día y si te quejas, porque lo he hecho, te tratan como si fueras mala persona por no dejar que te griten en el trabajo.
      Lo del sueldo es sumamente real, cuando en capacidades somos exactamente iguales a los hombres.
      Y si, NO vamos a desistir!

  4. Nicolás

    Soy ingeniero eléctrico y la verdad que la presencia de las mujeres en la carrera es casi nulo, tanto en el ámbito profesional como en las etapas mas tempranas del estudio. Sin embrago, las pocas mujeres ingenieras que conozco las considero mucho mejores profesionales que yo, y muchos hombres mas. No se dejen voltear muchachas, que los estereotipos mochos no les ganen de mano.

  5. Cecilia

    Qué bueno que haya notas como esta!!! Hace tiempo que tengo el tema de las “chicas que hacen ciencia o ingeniería” en la cabeza. Quiero hacer algo al respecto pero no se me ocurre qué. Como primer paso, voy a difundir el link. Gracias y seguiremos participando.

      • Soraya

        En un laburo que hago para la facultad tratamos este tema en una charla, estuvo muy bueno porque se plantearon varios temas sobre las mujeres en este tipo de laburos: maternidad, puestos de liderazgo, discriminación, acoso.
        Todo en un contexto donde tenemos chicas que van a hacer carreras “de hombres”, donde a veces se sabe que tal o cual docente si sos mujer te pone la nota en función de que tan buena estas o que tan corta uses la pollera el día del final.
        Estuvo bueno, y deberíamos repetirlo. Lamentablemente no tengo el video de esa charla, pero fue muy interesante debatir sobre como los distintos estereotipos te llevan a dudar de lo que estás eligiendo.

        • Pula Alvarez

          Es fundamental seguir abriendo canales para debatir esto entre mujeres, pero también con los hombres.
          La transformación de esta realidad nos beneficia a todos!!!

  6. Bibiana Vilá

    Me parece que sería muy interesante un replanteo de estas ideas con la actualización de los datos, al menos los gráficos, ya que les fuentes que se citan se basan en datos del 2000-2003.
    Coincido en muchos de las cuestiones presentadas. Hace tiempo en una nota sugerí que mas alla de los porcentajes, hay que ver si esta “feminización” del CONICET no estaría demostrando de alguna manera una precarización en términos salariales. Es sabido, que las mujeres solemos trabajar por menos plata y ademas en un porcentaje con solo dos variables (mujer-varón) , el avance de un porcentaje puede ser el epifenómeno del retiro del otro…o sea a los varones ya no les interesa una carrera científica porque se gana muy poca guita….y ahí nos creemos que un logro de nosotras la cantidad de mujeres en el CONICET. el tema es multidimensional y complejo y amerita repensarnos como investigadoras, y mujeres.

    • Pula Alvarez

      Es verdad que los datos no son de ahora, pasa que tampoco hay datos disponibles. El último informe oficial de cyt es del 2007. Necesitamos URGENTE una actualización de datos, como para arrancar!!

      • Veronica

        Paula, la oficina de RRHH de CONICET tiene los datos online:

        http://www.conicet.gov.ar/recursos-humanos/

        Tiene datos por género y categoría, género y disciplina y un par más. Yo doy una charla sobre esto mañana usé esos datos.

        Otra fuente de datos piola es el sistema de información universitario del Ministerio de Educación, Secretaría de Políticas Universitarias. Ahí podés ver los efectos “piso pegajoso” y “techo de cristal” en la academia argentina.

        Es muy importante lo que señala Bibiana: hay una precarización salarial de cualquier profesión que se feminiza. Pasa en la medicina con las especialidades asociadas al cuidado (pediatría, medicina general, medicina de familia) que en cuanto se feminizaron vieron una caída real de los salarios. Pasa en las profesiones y ocupaciones tradicionalmente femeninas, como la docencia primaria y de nivel inicial y la enfermería. Es posible que pase en investigación. No hay que perder esto de vista.

        • Romi

          Farmacia sería la excepción. En las últimas décadas hay más mujeres que varones, y el salario no decayó mucho.

          Lo que sí es un mundo aparte es la investigación farmacéutica. La persona que más rápido ascendió de las que conozco (investigador adjunto a los 32 años, jefe de departamento en su facultad) es casualmente bastante machista.

  7. Ewan Gatzea

    Siempre pero siempre de los siempres que sale este tema en discusiones con los pibes pasa lo mismo: “y bueno, son ellas las que no quieren seguir estudiando” ” Si no hay más machismo en los trabajos, invento de las feminazis” “si encima tu vieja es abogada ¿donde hay machismo ahí?” y otro grupito bien grande de boludeces que de no ser por la rabia que y falta de tiempo podría contestarles de una mejor manera que no involucre una pequeña puteada.
    En fin, que lindo es ver que alguien se da cuenta que el problema del sexismo sigue existiendo y que esa barrera invisible es más que real. Lo que si me sorprende es que en la ciencia en general (no solo ingeniería) siga habiendo tan pocas mujeres. Triste recuerdo que queda mucho por hacer, en especial en antros tan “iluminados” como Taringa.net, no digo más.

  8. Emilia

    Excelente nota. Porque reconocer los avances no puede hacernos olvidar todo lo que falta.
    Compartida y recontra compartida, aunque quedarme fuera, como becaria doctoral en Ciencia Política, de “la rigurosidad, el criterio y la racionalidad”, me hace pensar en que otro desafío a enfrentar es que la solidaridad de mujer con mujer no la rompan también las disciplinas.

    • Pula Alvarez

      Tal cual! la visión de que ‘si yo pude y ella no, es porque ella no se esforzó’, que muchas veces tapa estas realidades, es uno de los problemas más grandes que tenemos. Porque si las propias mujeres negamos esta realidad, es poco probable que los hombres se acoplen al reclamo y logremos cambiar algo.
      Es fundamental construir todxs para el mismo lado :)

  9. Elio Campitelli

    Buenísimo. Es un tema con muchas aristas y la falta de datos hace las cosas más difíciles (algo que no es ayudado por la idea demasiado común en las humanidades de que tomar datos es de cientificista feo malo).

    A lo último estaría bueno agregar la contra cara. Que no sólo hay que desterrar la idea de que la mujer es la indicada para criar a los hijos, sino que también hay que eliminar el prejuicio contra los hombres que quieren hacerse cargo de las tareas domésticas. Es una doble batalla contra los estereotipos de género y una de las cosas que quizás ayudan a perpetuarlo es que el CONICET (toda la economía, en realidad) da muchísima más licencia de maternidad que de paternidad. Esto es otro incentivo que induce a la mujer a hacerse cargo de los hijos y al final termina yendo en detrimento de su carrera profesional.

  10. Elio Campitelli

    Como anécdota, en el Ciencias de la Atmósfera las mujeres son amplia mayoría y no sólo entre los estudiantes sino que entre los escalafones más altos. Las últimas dos directoras del Departamento fueron mujeres, así como lo es la directora del Servicio Meteorológico. Sin embargo, me consta que aún quedan ciertos fósiles machistas que, si bien quizás no ponen palos en la rueda para las mujeres, sí les dan beneficios a los hombres, con resultados desastrosos.

    • Pula Alvarez

      Sí, el filtro por carrera o por área de conocimiento va cambiando. En general es menos evidente en carreras humanísticas y más en las de ciencia básica o aplicada (como física o las ingenierías). Pero hay casos excepcionales, obvio.
      Lo importante es que esos casos, que deben ser mostrados como ejemplo favorable (así como hacés vos!), no terminen siendo utilizados como argumento a favor del ‘pero de qué se quejan si acá hay más mujeres que hombres?’.

  11. Soledad

    Me dejó mucho para pensar el artículo! Aún no me recibo, tengo en algún lado de mi corazón el deseo de entrar a CONICET, y leerlo por un lado me desanima pero por el otro me hace recordar la larga lucha por la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres que aún no termina y que en este ámbito también se ve reflejada. Es una lástima que no existan datos más recientes como para darnos una idea más actual. Excelente artículo!

  12. rama

    impecable de punta a punta. creo de todas maneras que en ninguna institución se dará el cambio sin que antes suceda en la comunidad toda. el cambio depende de todos, mujeres y hombres por igual.

    saludos !

  13. gyula

    Excelente Pula! Excelente! Un comentario al margen: vos sabes que no es la primera vez que alguien dice ” …y Sandra diaz, la ecologista CORDOBESA, esto y aquello”. Pareciera necesario aclarar que es del ” interior” y digo esto achinando los ojos y poniendo cara de telenovela. Sera?
    (PS: POSTEE AGAIN XQ ME BORRO PARTE DEL MENSAJE)

  14. Verónica

    Bien! A tiempo para “festejar” mañana!! Soy ingeniera, con doctorado incluido y décadas de experiencia profesional y he visto de todo, mucho de lo malo y algo de lo bueno en cuanto a temas de género en los espacios de CyT. Es imprescindible que los cambios vengan por el lado de las políticas públicas. No alcanza con los cambios personales, hace años que venimos tratando de compatibilizar carrera y vida familiar, y seguimos teniendo dificultades.

    Y parece que no pasara nada, todo está de bronce, nos felicitan, we are the champions. Pero entre otros detalles, el programa de incentivo para el estudio de la ingeniería carece por completo de perspectiva de género. Lamentable,

    No podemos seguir esperando que el cambio en lo doméstico se traduzca en un cambio a nivel sociedad. las políticas públicas que reconocen el trabajo de cuidado resultan en cambios en lo doméstico. En Noruega, donde la licencia parental después de la licencia por maternidad inmediata al nacimiento *debe” ser compartida por ambos padres, los hombres invierten la misma cantidad de horas que las mujeres en trabajo doméstico.
    Mientras tanto, en Argentina, los padres tienen dos días de licencia para hacer los trámites en el registro civil. Y las mujeres empleadas fuera del hogar invierten el doble de tiempo que los varones en el trabajo doméstico no remunerado. Say no more.
    Gracias por la nota.

    • Pula Alvarez

      Exactamente! La clave está en las políticas públicas. Por eso queremos mostrar los datos que hay (y remarcar los que no hay!!) para generar conciencia y que el reclamo tenga fuerza y sea apoyado por la mayor cantidad de gente posible!!
      Ojalá podamos dar estos debates en espacios de decisión política para transformar la realidad :)
      Gracias por el comentario!

  15. ​María Alejandra Petino Zappala

    acá otra mujer doblemente bonita (?)
    en biología se ve muchísimo este fenómeno del decrecimiento del porcentaje de científicas mujeres a medida que vas avanzando, incluso dentro de la carrera de grado y posgrado. en la carrera de grado somos mayoría, pero a medida que pasan los años vas viendo que algunas dejan la carrera para dedicarse a sus familias, y mejor ni hablemos de lo que pasa después de recibirse. hachazo, y eso que tenemos una guardería ahí nomás. y cuando llegás a las categorías “superiores” te encontrás con que las relaciones son muy desiguales (en algunas áreas lo noto mucho más que en otras; personalmente veo tendencias a que haya menor porcentaje de mujeres en puestos altos en lo que es biología molecular, química biológica, ingeniería genética, etc… pero puede ser que sea una impresión mía). y bueno, no hablemos de carreras como física, matemática o ingeniería, porque a veces parece que hubiese un cartel en la puerta del pabellón I que dice “NO WOMEN ALLOWED”.
    imagino que en muchos casos tiene que ver con el tema de tener hijos, ocuparse de tareas domésticas, etc… pero creo que es mucho peor (conceptualmente, por decirlo de alguna forma) este fenómeno del “piso pegajoso” (no sabía que se le daba ese nombre, pero pensé muchas veces en el fenómeno en sí). creo que en muchos casos, de forma inconsciente asumimos que los lugares de “poder” no nos corresponden, o no podemos con ellos, o que no vale la pena el esfuerzo que hay que hacer para llegar ahí.
    son demasiados factores, al final, y todo se hace muy cuesta arriba. muchas (y muchos hombres también, tal vez por otros motivos, pero vale mencionarlos) terminamos dejando la salud en esto, y te cuestionás si vale la pena. es una decisión difícil que cada una tiene que hacer, pero sin que eso implique dejar de luchar para que las cosas cambien, porque independientemente de las decisiones personales hay muchas cosas que podrían mejorar para que realmente tuviesemos las mismas oportunidades que nuestros compañeros hombres.

    realmente ahí podremos hablar de igualdad, descorchar el champagne e ir a bailar todos al obelisco en zunga. …bueno, a quién quiero engañar, nos bajoneamos un cartón de uvita mientras corregimos un paper. así es la vida :P

    • ​María Alejandra Petino Zappala

      ah, y puede parecer algo totalmente inconexo, pero no lo es… basta de los juguetes sexistas para niños, eso de regalarle al pibe un juego de química y a la nena una cocinita. nosotras podemos querer un juego de química y el varón puede querer una cocinita, ¿qué onda con eso? ¿cómo no va a haber pocas mujeres metidas en ciencia si ya nos bajan línea desde que tenemos dos años?

        • Veronica

          Nada inconexo. Los juguetes y los juegos son formativos. Mientras sigamos con el rosa y el violeta y las muñecas y las cocinitas y los Lego Friends, etc etc, el cambio va a costar mucho más.

          • Ceci

            Perdón, Esteban, a menos que yo haya entendido mal, el articulo que publicaste no dice que no haya evidencia de que los juguetes sean formativos. Dice que no hay evidencia de que “boys prefer blue and girls prefer pink”. Que, sin embargo, hay cierta evidencia de que hay ciertos comportamientos y preferencias que podrían ser “de fábrica” en lxs niñxs (de nuevo, no es conclusivo). Pero no habla de como eso podría formar una conciencia social y limitar el desarrollo de los chicos. Supongo que para tener pruebas de algo así habria que haber empezado un experimento de restricción de juguetes hace 40 años y ver hoy como son los nenitos y nenitas que solo jugaban con juguetes “de nena” o “de nene”. Creo que es raya en la experimentación humana y no se si estaría muy bien visto.

            El Bailey Review es un estudio que no está basado en explorar estereotipos de género sino sexualización y comercialización de la infancia. Toca muy poquito respecto de estereotipos y lo que estos podrían generar.
            “What is not in doubt is that the commercial world provides plenty of reinforcement of gender stereotypes and is likely to do so for as long as there is customer demand.”
            Esa es una de las conclusiones de ese mismo estudio. Se contradice a si mismo en bastantes ocasiones.

            Fijate, si te interesa leer este analisis del estudio
            http://learn1.open.ac.uk/mod/oublog/view.php?u=mjb2276
            (lamentablemente, la pagina está mal hecha y tenes que scrollear hasta el fondo para ver el que habla del Bailey Review)
            Te cito una parte del análisis:

            ———————–
            However, in relation to gender stereotyping, the review concludes that there is ‘no strong evidence that gender stereotyping in marketing or products influences children’s behaviour’. It argues ‘that the relationship between gender and consumer culture is more complex’ and that the marketing of pink products for girls could have a positive impact (e.g. getting them interested in science if it was marketed in pink packaging and related to beauty/pampering). The review states that gender preferences are strongly biologically driven and part of ‘normal, healthy development of gender identity’. There are no recommendations made regarding gender stereotyping of products, rather it is accepted that this will continue as long as there is consumer demand.

            I think that this example reveals serious problems which run through this review. First, given that the review claims to prioritise the ‘common sense’ of parents over research, why does it take parent’s ‘common sense’ about sexualisation seriously, whilst dismissing their ‘common sense’ about gender stereotyping?
            —————————

            Yo creo que hacen falta estudios serios y prolongados sobre como afectan los jueguetes, pero también las imágenes (como vos pusiste a He-Man) el lenguaje (ayer me crucé un tipo con un nenito de 4/5 años riendose y diciendose MUTUAMENTE “-vos sos un puto -No, vos sos un puto”) y muchas otras cosas. Falta mucho por hacer, lo cual no quiere decir que no haya ideas y cosas en desarrollo que apuntan a ciertas conclusiones. Está claro que hay muchas cosas que se dicen desde un pensamiento más ligado al sentido común. No se si llamarlo sarasa postmoderna aporta mucho al debate pero bueno, eso ya sería otro tema, tal vez.

            Perdon por la longitud del comentario, de hecho creo que daba para mucho más.

            Saludos

          • Lucia

            Dejo lo que creo que es un aporte a su intercambio Verónica y Esteban… ustedes me dirán si les parece así :)

            Es una nota que escribió Ariel Haimovici, tomada de su muro a través de otro, estas son las cosas buenas de la interné’…
            Es para sacar un poco el énfasis en los juguetes y señalar, aunque un poco lateralmente, que los mensajes que les damos a los peques exceden por mucho a los juguetes, y están en cada uno de los aspectos de nuestra vida, haciendo quizás irrelevantes a algún juguete en sí, como dice Esteban. Algo así como pensar que un mundo donde no existen barbies pero sigue comentándose en el noticiero el resultado de Miss Universo es mejor que el mundo actual, que tiene barbies. Ahí tengo que reconocer que la existencia de las barbies quizás sea efectivamente anecdótica, y hasta puede desviar la cuestión de fondo. Será por eso que yo tuve barbies (principalmente las de mis hermanas mayores recicladas) pero mis padres no nos perforaron a ninguna de nosotras nunca (y somos 4, que decidimos perforarnos cuando tuvimos ganas). No lo viví nunca como algo contradictorio, realmente no creo que lo sea. Hoy a mi sobrina (que goza del derecho a perforar su propio cuerpo cuando decida hacerlo, y goza del derecho a que nadie, ni sus padres, decidan sobre su cuerpo) le traspaso todos mis juguetes, desde los lego hasta las, sí, hasta las barbies (bastante antiguas ya… casi de museo…). Y no tengo dudas de que será una acérrima defensora de los derechos de las personas. Como les decía, un elemento más para discutir, y acá va:

            SOBRE CHISTES Y GOLPES, UN ARGUMENTO MATEMÁTICO
            Hasta hace poco pensaba, como mucha gente, que hacer chistes machistas era totalmente inofensivo. Una instancia más del “humor negro”, digamos. Y, como tal, le aplicaba mi regla general “no hay q ofender a nadie, pero entre amigos está todo bien…”. Hace tiempo empecé a escuchar, sin embrago, que decir chistes machistas era una de las formas sutiles de ejercer violencia de género. Así, cosificar o burlarse de las mujeres en una broma estaría relacionado de alguna forma con las expresiones más brutales de violencia contra ellas. El planteo me parecía forzado, ¿qué tiene que ver un chiste que pueda hacer yo con que un animal le pegue a su novia? ¿qué relación podría tener con que otro animal viole a una mina en la calle? Los animales son animales, y yo no tengo nada que ver, porque podré bromear pero nunca le levantaría una mano a una mujer.
            Tiempo al tiempo, la ficha cayó, y logré visualizar la conexión entre lo chistoso y lo trágico, de una manera que tal vez le sirva a alguien más.
            Muchos no vemos la relación entre las formas sutiles de violencia de género y las no-sutiles porque pensamos que hay una discontinuidad entre los asesinos y los chistosos. Como si fueran conjuntos separados, inconexos, que no se influencian. Podríamos dibujar una curva en donde el eje “x” son las personas y el eje “y” es cuán violentas son para con las mujeres. Si las ordenáramos de menor a mayor, arriba y a la derecha del gráfico tendríamos a los femicidas, violadores y golpeadores. Y abajo a la izquierda estarían los que dicen piropos, hacen chistes, y al extremo quienes no hacen nada de esto. Yo antes me imaginaba esa curva como discontinua. Es decir que cuando las personas ejercen la violencia física hay un salto cuali y cuantitativo. Ahora entiendo que no. Que esa curva es continua. Es decir que entre el asesino y el chistoso hay toda una cadena de eslabones muy cercanos entre sí. Allí están los violadores, los golpeadores, los acosadores, los humilladores, los agresores verbales, los discriminadores, los que contratan mujeres y les pagan menos de lo q le pagarían a un hombre por el mismo trabajo, los q matizan una violación por cómo estaba vestida la víctima, los que hacen eso mismo pero en chiste, los que dicen que son todas putas, etc. Pasar de ser un chistoso a ser un asesino, parece un salto enorme; pero pasar de decir en chiste “q buena q está esa mina, cómo la violo”, a decir en chiste “estaba más buena, como para no violarla…” a decir en serio “pero vos viste cómo estaba vestida? con razón la violaron”, moverse entre esos eslabones, es normal y ocurre todo el tiempo. Cada uno tiene sus límites, su umbral de tolerancia. Algunos nos sentimos más cómodos en un lugar, otros en otro, pero todos convivimos sobre la misma curva.
            La forma de romper esa continuidad es dejar en evidencia y condenar como sociedad cualquier forma de violencia de género. Para eso debemos abrir la cabeza, escuchar a las mujeres, en todos sus reclamos y denuncias. No seamos sólo un poquito menos malos que los que están a nuestra derecha en el eje “x”, tratemos de colapsar todos al cero.
            Tenemos que dejar de naturalizar el trato desigual hacia las mujeres en todas sus formas y niveles. Pienso que falta mucho, pero que vamos bien… que yo haya escrito esto es una ínfima muestra de eso.

          • Cynthia

            Hago Roller Derby, (deporte de contacto sobre patines) y entrenamos con el equipo masculino, y jugamos picaditos vs ellos. A mi si me parece una imbecilidad separar por géneros cuando se trata de deportes. He visto pibas de 50 kg, aguantarse bloqueos full body de pibes de 90 kg, contrabloquearlo y que termine en el piso, y la piba pisteando como campeona.

            A esto no voy en absoluto con el feminismo, o el girl power (simplemente porque no me van los “ismos”), pero sí a señalar que: cuando estás como espectador viendo esa situación, el segundo antes del impacto pensas “el chabon la va a volar por los aires a la flaca esa”… y al terminar la acción te das cuenta que las probabilidades de que alguno termine en el piso son 50/50. IGUALDAD.

        • LuRP

          Nos bajan línea desde el nacimiento, o me van a decir que a los varoncitos recién nacidos les perforan algo al nacer? Nuestras orejitas perforadas son el primer mensaje. Las políticas públicas las hacen personas, hombres y mujeres, como nosotros. Y, como nosotros, de una u otra forma reproducimos los prejuicios de género. Asumir que por ser mujer estás a favor de la igualdad de género, o que por ser hombre estás en contra, es un prejuicio y reproduce el modelo. Perforar a las nenas al nacer, y a los nenes no, reproduce el modelo (por qué es necesario perforar a nadie, no?). Aceptar la existencia aunque sea nominal de juguetes ‘para nenas’ y juguetes ‘para nenes’, reproduce el modelo. Como sociedad nos debemos estas reflexiones, urgentemente. Llegar a desarmar estos conceptos que formaron parte de nosotras desde el minuto 28 de vida no será tarea fácil. Pero que no nos de miedo romper con los esquemas, las tradiciones, los roles a priori. Gracias Paula por este espacio de encuentro! El cambio sólo será cuando sea en las plazas, en las calles, en las casas y en las camas

          • Esteban Siravegna

            Eso no es evidencia, disculpame. Es tu opinión.
            Si por esos esterotipos que decís fuera, todos los varones que nos criamos en los 80s tendríamos que querer ser fisicoculturistas con corte taza y sunga de piel, y no pasa.

            Por favor, POR FAVOR, que la sarasa posmoderna no ahogue un tema REALMENTE importante, como este. No hace falta caer en sarasa pseudosociológicacientífica para darnos cuenta de lo que escribió Pula es muy, muy cierto, y que no se cambia prohibiendo Stacy Malibú, sino un poco después, cuando los pibes empiezan a reconocer a sus pares.

            https://seriafacil.files.wordpress.com/2014/03/feminist1548e126c043be6a4c99a06.jpeg

          • VERÓNICA WILLINER

            Esteban, más allá de que el artículo está lleno de “evidencias” la vida misma es una tremenda evidencia! El articulo no generaliza, cada cual sabe que sitio le corresponde… Ahondar en nuestra construcción de género, en las opciones que le damos a nuestros hijos e hijas…en las que les brindamos a nuestras parejas…ahí está la evidencia…a flor de piel… Estoy rodeada de muchas personas bellas que no contribuyen a estos estereotipos pero la naturalización y la historia que llevamos como sociedad es muy fuerte! Las matrices culturales no se modifican por ponerte en el perfil de whatsapp NI UNA MENOS…

          • Esteban Siravegna

            Verónica, primero, las comillas sobran.
            Segundo, sigo esperando la evidencia de que los juguetes son normativos. Si vos decís que la vida está llena, cuesta creer que los investigadores de la evidencia que yo sí aporté no hayan encontrado nada.
            El artículo aporta evidencia sobre algo indiscutible, no lo que vos opinás.

            Cada “feminista” que cae en el posmodernismo sarasa le resta puntos al movimiento.
            A no quejarse si del ridiculo se pasa a la irrelevancia, luego.

          • Sol Minoldo

            Esteban, lo normativo pasa por los mandatos del rol de género, femenino y masculino. De que esos roles tienen un contenido predominantemente cultural (en contraposición a biológico) es algo de lo que hay bastante bibliografía en estudios de género. Por otra parte, sabemos que los roles sociales se aprenden en todas las instancias de formación cultural, mediante mecanismos diversos que reproducen unos u otros contenidos simbólicos.
            Por eso, reconocer la consistencia simbólica entre los mandatos de género y la separación por género de los juguetes, a la vez que reconocer la importancia del juego como actividad formativa, permite inferir que los juguetes tendrán, al menos de manera parcial, un rol en el refuerzo de los mandatos y estereotipos en cuestión.
            No se trata solo de los juguetes, eso está claro, sino de un conjunto enorme de dispositivos mediante los cuales el mensaje se refuerza, por ser siempre muy parecido.
            Cuestionar el determinismo de tales roles lleva necesariamente a preguntarnos en qué medida se imponen durante la infancia de manera sistemática, y a pensar luego en cada una de las instancias en las que somos agentes activos de esa imposición: posiblemente si le das a elegir a tu hija un juguete elija los juguetes “de niña” porque es lo que ve en los pares con los que se identifica (otras niñas), o en la TV, o en los cuentos, o porque relaciona a los modelos de mujeres adulta con los que también establece identificación. Pero a ese bombardeo de estereotipos en constante reproducción, muchas veces aportamos activamente. De hecho, se puede también generar una disrupción en tanta hegemonía, que podría ser valiosa para abrir otras perspectivas en los niños.
            Que los niños aprenden a través del juego no me lo estoy inventando yo. Por tanto mas allá de que no operen de forma independiente, la relevancia de los juguetes se puede entender en relación con la forma en que orientan simbólicamente el juego. Pero el tema es que tendríamos que empezar a hablar de cuestiones de sociología y antropología mucho mas complejos que comparar datos estadísticos que aporten indicios de confirmación.

    • Pula Alvarez

      Usé esos gráficos porque son más claros, pero todos incluyen el mismo período (los del 2007 no presentan datos sólo de ese año) y los números se mantienen.
      Está el informa linkeado para que lo chusmees.

  16. Aries

    Me quito el sombrero, que pedazo de articulo.

    Necesitamos que se publiquen mas cosas así en medios populares, que se hable sin tapujos de estos temas y sin miedo a ofender porque de ese modo se puede instalar el tema en la sociedad. Las cosas como son. Hoy parece que cuando se habla de diferencias de género en el país es solo para referirse a la violencia domestica. Y si, obvio que es un asunto importantisimo, y esta perfecto que se le de visibilidad en los medios, pero no esta bien que la discusión muera ahí.

    Lo que se menciona en el articulo, la falta de estudios que analicen el grado de desigualdad en el campo de las ciencias, creo que es algo que se traslada a todos los ámbitos de la sociedad. No hay, o no se discuten como se tendrían que discutir. Muchas veces no pasan de ser una nota de color en el suplemento Mujer (!) de algún diario.

    Por eso me encanto tanto la nota. Es tan raro ver en este país que se hable de estas cosas de una manera seria pero a la vez accesible. Ojala que sirva como ejemplo!

    • Pula Alvarez

      Gracias!! Ojalá podamos difundir datos y con esto lograr instaurar ese debate que decís. Es recontra necesario que entendamos que desigualdad de género no es sólo violencia, y que violencia no es sólo golpear.
      Esto recién arranca!! :)

  17. Lau Rial

    Pula, te dejo tres cosas:
    Respecto de “(…) cuanto más nos cuenten en las clases que hubo muchísimas mujeres que revolucionaron la ciencia con sus descubrimientos y teorías (Marie Curie, Henrietta Swan, Rosalind Franklin, Jocelyn Bell, Lynn Margullis, y así, un MONTÓN); más chances vamos a tener de crecer y desarrollarnos dentro (y fuera) del ámbito científico.”
    1) https://www.facebook.com/amightygirl/?fref=ts

    “Así, se desprestigian también las capacidades de los varones, forzándolos a modelos de masculinidad ‘deshumanizados’ o menos sensibles y empáticos.”
    2) https://www.facebook.com/ElHuffingtonPost/videos/1056157404449716/
    3) https://www.youtube.com/watch?v=TqFaiVNuy1k

    Bueno, cuatro cosas: GRACIAS, otra vez.

    • Pula Alvarez

      Gracias, remil gracias por los links!
      La página la voy a chusmear.
      El video de las frases a los hombres demuestra que el machismo no es un problema de las mujeres, sino de la sociedad.
      Y a Patrick lo amamos porque Magneto, porque amigo de Ian y por remil capo <3
      De verdad, gracias!

  18. Franco

    Muy buena la nota.
    Lo que me quedé pensando es: si la desigualdad en el ámbito científico es una consecuencia de los valores trasmitidos por la sociedad, ¿no sería solamente una solución temporal (aunque necesaria) buscar más igualdad en estos ámbitos, si las personas (hombres y mujeres) que entran a él vienen predispuestas “de fábrica” a un pensamiento sexista? Es decir, ¿no debería ser atacado el problema subyacente para sacar “de raíz” lo que se ve en instancias superiores? Gracias :)

    • Pula Alvarez

      Claro que sí!! Tenés toda la razón!!
      Pero primero intentamos mostrar que hay un problema, buscar sus raíces y ahí darle murra ;)

    • Sol Minoldo

      Franco, claramente una solución de fondo requiere más que establecer igualdad en ámbitos puntuales, algo que a veces se consigue mediante cupos u otros mecanismos compulsivos. Sin embargo, esos logros no solo tienen un valor (aunque acotado), sino que también son útiles para empezar a generar por sí mismos un cambio.
      El hecho de que las mujeres participen activamente en jerarquías y en espacios políticos (entre otros ámbitos) opera com contrapeso de estereotipos de género sobre lo que es una “mujer” (visibilizando otras posibilidades de facto), derriba mitos sobre los presuntos “problemas” de la participación femenina en esos ámbitos, y hasta permite limar, respecto a repensar tales roles, resistencias simbólicas apoyadas en la naturalización típica de un statu quo que se repite sistemáticamente

  19. Mauricio

    Interesante y muy buena nota. Lo único que temo es que se desvíe el problema real. Las mujeres deben tener un trato idéntico que los hombres y coincido en que todos los estereotipos y las barreras no parecen derrumbarse pronto, pero el enfoque en las cantidades puede ser peligroso. Lo importarte siempre es la calidad del trabajador, empleado, investigador,etc. Si miramos sólo números podemos caer en el error de emplear muejeres sólo por su género y no por su real capacidad, situación que sería mear fuera del tarro MAL. Yo creo que como ser humano tengo que estar en el lugar que me corresponda según mi capacidad y no si hay muchos o pocos de mi género en el laburo que busco. Igual, este tipo de errores supongo que será bueno discutirlos una vez logrado derribar esas barreras mencionadas. Sólo es un punto que me inquieta cuando se habla de igualdad de género.
    Gracias y te quiero mucho por las referencias a LOTR.

    • Pula Alvarez

      Claro, es como decís, si no hubiera barreras que nos impiden ver si de verdad los que llegan son los mejores, cómo hacemos para saber que los que están hoy están porque son los mejores o porque son hombres?
      Aguante Galadriel! <3

    • Sol Minoldo

      Si no hubiese barreras y hasta desventajas en la formación, no habría razones para que las diferencias estadísticas ocurran más que de manera anecdótica.
      ¿Por qué los mejores van a ser “casualmente” siempre hombres? La probabilidad de que se produzca una brecha en la composición de género solo por casualidad, podría ser factible en caso que pase en un momento puntual, pero no cuando ocurre de forma sistemática, y hasta se repite en cientos de ámbitos. Ahí, si no podes explicar la brecha por diferencias biológicas que hagan “mejores” o más aptos a los hombres, tenés que empezar a ver cuál es el mecanismo social que esta generando ese sesgo.

    • Sol Minoldo

      Si solo dependiera de capacidades aleatorias, la participación de las mujeres en esos cargos deberia reflejar su composición en al población. Si el 60% son mujeres, que haya 55% de estudiantes mujeres esta dentro de lo esperable.
      Pero no es lo esperable, entonces, que el porcentaje caiga crecientemente a medida que se incrementa la jerarquía del ámbito observado.
      De hecho, la tendencia observada en este artículo tiene tanta consistencia (en el sentido de que la participación es cada vez menor a medida que sube al jerarquía), y se repite tanto en ámbitos profesionales diversos, que la existencia de una pauta de discriminación siempre se confirma

  20. Nahir

    Hola! Primero gracias, de nuevo, por la genialidad de la nota. Segundo, de pura curiosidad, ¿hay estadísticas que indiquen porcentajes de docentes mujeres y varones en las universidades nacionales? Sería bueno si se pudiera ver además en cada facultad/carrera.
    Por último, en cuanto a que según “”la sociedad”” las mujeres somos “más aptas” para carreras humanísticas, pienso que habría que ver cuáles…. Menciono mi experiencia particular: estudio Filosofía en la UNMdP, donde el porcentaje de estudiantes varones es claramente mayor al de mujeres, aun más en los últimos años (muy pocas llegamos hasta el final). La planta docente está constituida aprox. por un 70 % de varones (en lógica, filosofía de las ciencias e historia de la ciencia, 100%). Y la bibliografía que se ve en toda la carerra, el 90% -y creo que estoy siendo demasiado condescendiente- es de autores varones, europeos en amplísima mayoría. (Miren lo que han logrado, gatos/as, ¡¡me puse a hablar de porcentajes!!).
    Si bien son sólo pequeñísimos datos, sumados a la experiencia cotidiana me dejan la sensación de que el pensamiento abstracto y la racionalidad no son considerados nuestro fuerte. Parecería que las mujeres pensamos menos o no pensamos, y menos aun si somos latinoamericanas. De ahí a justificar esa diferencia de jerarquía de la que hablás en la nota, hay sólo un paso.
    Saluditos.

    • Pula Alvarez

      Gracias Nahir por la valoración!!
      Hay algunos datos respecto a la composición de la planta docente por carrera, pero no sé qué tan actualizados estarán. Yo los que tengo no son nuevos.
      Respecto a la composición en las ‘humanísticas’ los datos que usé son generales del CONICET, es probable que pueda haber desviaciones para algunas facultades o algunas universidades.
      Si llego a encontrar datos actualizados de planta docente los paso ;)

      • Nahir

        Mencioné mi experiencia cotidiana porque considero que las dificultades presentes en cada universidad particular, influyen en decisión misma de incursionar en la investigación (de nuevo, como vos explicás en la nota cuando hablás de los “modelos a seguir”, etc.). Quiero decir: por algo se empieza. Ya quedó claro que el problema tiene raíces profundas.
        Voy a chusmear el censo de la UBA que pusiste más abajo. :)

  21. Jessica

    ¡Excelente nota! Me identifiqué muchísimo con todo lo que escribiste. Como futura licenciada en ciencias Físicas, es posible observar en mi facultad todo eso que comentas. Prácticamente todos los directores son hombres, es muy difícil elegir modelos de identificación femeninos y, sin ir más lejos, soy la única mujer de mi clase. Además de que el 90% de los docentes son hombres.
    Nos queda mucho por cambiar y mejorar todavía, comenzando por eliminar nosotras mismas esos prejuicios sexistas que nos inculcan desde pequeñas.
    ¡Gracias!

  22. Cecilia

    Gracias, gracias, gracias Gatos por ser un lugar donde se puede leer una nota excelente y además de eso leer los comentarios y no querer pegarse un tiro. Me harto de leer artículos sobre temas de género plagados de idiotas mandándonos a lavar los platos en los comentarios.

  23. Fernando

    Hola, soy de licenciatura en ciencias de la computación, donde hay minas re bocho y pibes también. En exactas sinceramente no veo diferencias de ningún tipo entre sexos, ni de desempeño ni de trato (social y profesional). Quizás analizar los datos que publicaste y calentarse de este modo no sea lo correcto, hay que tener en cuenta que las mujeres empezaron a estudiar carreras universitarias masivamente no hace muchos años. De hecho ahora son mayoría en casi todas las facultades (excepto algunas carreras de exactas).

    Creo que es sólo cuestión de tiempo hasta que la cosa se empareje. No son ningunos pendejos los que ocupan puestos altos, así que el factor edad tiene mucho que ver (indirectamente). Al menos hablo de puestos de investigación, que es lo que conozco porque es mi campo.

    A no carburarse de más! Saludos.

    • Pula Alvarez

      Hace un rato me pasaron los datos de conicet del 2015. Los % son LOS MISMOS que hace 15 años.
      Evidentemente necesitamos políticas claras que solucionen esto, porque no nos va a alcanzar con sentarnos a esperar.
      No subimos esta nota para carburar de más, lo hacemos para visibilizar una problemática! :)

    • Ceci

      “Una encuesta que me hice a mí prueba que elegir tendenciosamente el grupo muestral, sesga.
      Fuente: yo.”

      https://twitter.com/vostenestemitas/status/705154185608761344

      Fuera del chiste, que juro que fue con buena onda….
      Con ese criterio yo podría decir que a las mujeres no se le realiza ablación vaginal porque no conozco a nadie a quien se la hayan hecho, y eso que conozco un monton de mujeres eh.

      Yo estudie/estudio Ingeniería electrónica. Cuando yo entré, hace 10 años, eramos 2 mujeres. Ahora soy docente de primer año para mi misma carrera. Este año entraron 5 (cabe aclarar que el porcentaje en realidad se mantuvo).
      En ciencias de la computación, gracias a Thor, el porcentaje siempre fue mayor (al menos en mi universidad, y también doy clases para ellxs). Creo que es un poco simplista decir que porque vos ves una dada situación el problema de fondo que esta planteándose acáno existe.
      Está buenísimo que las mujeres de tu entorno no sufran (tanto) este tema.

      No estoy tratando de bardear pero me parece que no es cuestión de tiempo, es cuestión de concientización, lucha, charla, movilización…

      • Fernando

        Sí, Pula te mandaste terrible laburo con esta nota. No sé si en 15 años se pueda cambiar, los que ocupan esos cargos tienen todos arriba de 60 fácil (y estoy siendo generoso eh). Te pregunto esto de curioso nomás, con políticas claras a qué te referís?

        Jaja todo bien con tu chiste Ceci, pero no te pudiste contener y después la seguiste agitando igual. Yo no dije que no pase en ningún lado, lo que dije de mi entorno fue sólo un ejemplo, que si te deja más tranquila lo podés omitir :)
        Lo que dejé planteado como tema principal fue el factor edad, que estaría bueno tener en cuenta para hacer todo el análisis.
        Por ejemplo, esto es del 2013 y fue por primera vez:
        “Según el último Censo, por primera vez las profesionales superan en el país a los varones que culminaron su formación universitaria”
        http://www.lanacion.com.ar/1615742-mas-mujeres-graduadas-que-hombres

        Una pregunta, por qué echarle toda la culpa al sexismo? Hay muchas otras razones por las que esos puestos podrían estar siendo ocupados por hombres.

        • Ceci

          Jua…eso me pasa por escribir por partes. Lo del chiste iba después del comentario sobre “con ese criterio……” claro, no queda muy bien así.

          Interesante data que posteas…
          Ojalá que ese porcentaje de mujeres graduadas llegue a ocupar puestos de jerarquía en el futuro.
          Creo que tanto vos como yo analizamos el ingreso o egreso de la universidad…pero el artículo muestra que los puestos más altos siguen siendo ocupados exclusivamente (si, esto es una generalización) por hombres.

          Nadie dice que no haya hombres capaces y dignos de puestos gerenciales, pero hasta que las cosas no se equiparen, como podés asegurar que están ahí por sus meritos y no porque era un hombre vs una persona con mayor merito pero que, ups, mujer.
          O..(algo mas profundamente analizado en otros comentarios) capaz no llegaron a desarrollarse como profesionales porque fueron madres…. hay algo socialmente impuesto que hace que las mujeres elijan casa sobre trabajo? No digo que no haya personas que elijan, en serio, y sean felices quedandose en casa cuidando a los nenes pero…está la opción de que sean los hombres? Y si no, por que no?
          No tengo datos fehacientes sobre lo que dijeron de que “En Noruega, donde la licencia parental después de la licencia por maternidad inmediata al nacimiento *debe” ser compartida por ambos padres, los hombres invierten la misma cantidad de horas que las mujeres en trabajo doméstico.” pero no me resulta para nada loco.
          Si estuvieramos en una sociedad donde no está mal visto que el padre se tome licencia parental igual que la madre.

          Es mucho más que solo “sexismo” es un cumulo de estereotipos, políticas sociales e historia acumulada lo que hace que hoy estemos así..

          Leí un artículo en que decía que había más empresas dirigidas por hombres llamados John que por mujeres.(no se si contarían los Jhon, los Jon y los Yoni pero bueno, se entiende el punto)

          Piola poder charlar con alguien que no bardea y no se ofende por cualquier pavada =)

  24. Guadalupe

    Genial! Estamos armando una charla del estilo para presentar el viernes con la info de la Universidad de Río Negro. Estuvimos la radio con un adelanto contando más o menos esos números de la pirámide de CONICET. Y nos pasó lo mismo: no hay datos públicos (tuvimos que sentarnos a contar del pdf del padrón a mano porque ni excel hay disponible). Y no es un dato menor, que las instituciones no tengan los datos sistematizados habla justamente de falta de políticas en el tema.
    Mangazo: ¿podemos usar los gráficos la charla? (Citando fuente, obvio).
    Salute! Y vamos que nos falta bocha!

  25. NATALIA

    Mil millones de gracias por la nota. Pero posta.
    Lo que me pone bien, es saber que hay muchas mujeres y hombres que entienden el problema, que en definitiva es que repartir la torta (que a menudo es una torta estatal, bancada por todos) según si sos nena o nene no es tan eficaz como repartirla según si sos mejor o peor como científico.
    Lo que no me pone tan bien, es que capaz se le da la re-bola a este problema y a otros “importantes” pero después papá llega a casa y el domingo le enseña a hacer el asado al hijo mientras la hija hace la ensalada con mamá. ¿Y por qué? Y porque es así. Y porque siempre fue así. Y lo mismo con azul-rosa, pelota-muñeca y todo lo que quieran. Y medio que no son dos problemas, son el mismo, y no se lo quiere ver.

    No me quiero explayar mucho tampoco, pero me parece re importante agarrar el problema todo. Porque si permitimos unas facetas del problema, y nos quejamos de otras, somos bastante incoherentes.

    Ah, y me RE QUEDO la frase “Ascender en la carrera de investigador es más difícil que ganar la final del Mortal Kombat, y es como que la mujer no tiene los truquitos para las fatalities”. Gracias por tanto.

    • Pula Alvarez

      Vamos de a pacitos! Damos los debates de a uno, para no abrumar ;)
      Pero sí, todo está relacionado. Porque la desmotivación de las mujeres para estudiar ciencias exactas o ingeniería, tiene que ver con ‘lo que es de nena y lo que es de nene’; y eso está a la par de autito vs barbie.

      Lo importante es que seamos cada ve más los que estemos informados de que esto pasa, que se relaciona con lo que pasa en la calle y que hay que cambiarlo!!
      :)

    • Guadalupe

      En: http://www.lanacion.com.ar/1822813-por-que-se-feminiza-solo-en-los-niveles-mas-bajos-cien-cia-ar-gen-tinensayocien-cia-ar-gen-tina525715-mujeres3792-hombrescenicsoatfiipor-que-la-ciencia-argentina-se-femin, donde citan a Bibiana Vilá que comento aquí arriba, se puede leer: “Lo que me atrae de investigar qué pasa en el Conicet es que se supone que el único mérito para estar ahí y avanzar en la carrera es la producción, en cantidad y calidad. Pero vemos que en ciencia sucede lo mismo que en otras actividades feminizadas, como la docencia, la medicina y la enfermería: en las cúpulas casi no hay mujeres, como en todos los sindicatos”. ¿Hipótesis? “Tiene que ver con una mezcla de machismo histórico reinante junto con el hecho de que la carrera de investigador tenga lugar entre los 30 y 45 años, la edad clave de la procreación”, dice Palomino. Y agrega: “Así, lo que a un hombre le lleva tres años, como ascender de categoría en el Conicet, a una mujer le lleva cuatro o cinco”.

  26. Gulet

    Hola. Gracias. Me gusta la nota. Quizás sería bueno empezar a llamar a Marie por su apellido polaco y no por el de su merido. Yo empiezo: Marie Skłodowska. Eso sí, tendríamos que buscar a alguien que nos ayude a pronunciarlo (a falta de emoticón: cuek!). También agrego: prácticamente toda la física del último medio siglo se desarrolló en base al teorema de Noether, Emmy Noether. Parece que la tipa era una cosa de locxs. Entiendo que es imposible nombrar a todas las mujeres que han hecho contribuciones significativas en ciencias, pero creo que sus aportes son aún más trascendentes que los de varias de sus pares nombradas. Perdón por el atrevimiento. Un abrazo y gracias!

  27. Rocio

    Buenísima la nota, Pula! Por suerte en mi carrera (Biología) hay muchas mujeres estudiando y en los laboratorios de investigación de la Univ se ven muchísimas mujeres, incluso como Jefas de Laboratorio. Ojalá sea porque de a poquito las cosas empiezan a cambiar! Y aunque eso cambie, hay muchas otras cosas que todavía siguen igual y que hay que revisar. Pongo por ejemplo algo que decía alguien más arriba, cito: ” donde a veces se sabe que tal o cual docente si sos mujer te pone la nota en función de que tan buena estas o que tan corta uses la pollera el día del final”, que es algo que vi mucho con docentes hombres y me asquea sobremanera. (Y más que asquean las pibitas haciendose las pobrecitas super escotadísimas tratando de conseguir notas altas, lo que demuestra que no son sólo los hombres los culpables de todos nuestros sufrimientos, como he escuchado por ahí, sino que somos todos).
    Por suerte nunca sufrí ninguno de esos prejuicios de que la ciencia era para hombres ni cosas así, todos contentos con mi elección de carrera! Por eso me llamó la atención leer que a gente le pasó. Qué terrible, no? Saludos!

    • Pula Alvarez

      Y ojalá sean cada vez más las que se sorprenden de esas situaciones! porque eso significará que vamos por buen camino ;)

  28. Gonzalo

    Si quieren tener más participación en las ciencias deben crear. La participación en espacios mas amplios de las ciencias se les dará a las mujeres cuando más útiles sean sus capacidades para crear investigaciones de valor científico. Eso no lo van a obtener ni escribiendo ni leyendo artículos como este. La igualdad entre el hombre y la mujer también la tienen que considerar una oportunidad para convertirse en mejor seres humanos, y darse cuenta que como seres humanos hay unos mejores que otros para ciertas actividades, y que es injusto que una Científica gane lo mismo que un Científico si la mujer no tiene las mismas capacidades técnicas que el hombre, es injusto si es un reclamo totalmente verticalizado sobre el SER MUJER.
    “Pero acá lo más importante no es simplemente el número de hombres y mujeres, sino cómo se distribuyen según las categorías”, te pusiste a pensar que esto se dé quizá por que las capacidades de las mujeres no sean las mismas? Mirá que puede ser, eh?
    “…la rigurosidad, el criterio y la racionalidad, características de las ciencias exactas y naturales e ingenierías”, comiencen a aplicarla en todos los ámbitos de la vida, y verán como son mejores mujeres y mejores científicas.
    El reclamo de igualdad de la mujer debe ser fundamentado, no un reclamo pura y llana mente de género. Hagansé útiles. Dejen de ser un estorbo. Dejen de llorar cuando la cosa se pone fea. Dejen de actuar como minitas histéricas en el trabajo. Dejen de inventar acosos. Sean mas sinceras.

    Si quieren igualdad, sean igual de competentes.

    • Gonzalo

      “Ascender en la carrera de investigador es más difícil que ganar la final del Mortal Kombat, y es como que la mujer no tiene los truquitos para las fatalities.”

      Haces referencia a un juego al que evidentemente no jugaste mucho. No es tan difícil ganar la final del Mortal Combat, aun lo podes hacer sin saber los truquitos de Fatalitys, sobre todo por que el truquito del Fatality se hace cuando ya ganaste la pelea.

      Esto es lo que está mal con ustedes las mujeres, evidenciado en tu propia nota. Intentas hacer referencias del mundo geek posmoderno de la manera que lo hacen los otros gatos en estas cajas, pero no te sale, y seguro a la nota te la pagan igual que a los demás.

      Eso es desigualdad de genero, por que evidentemente, tu laburo no es tan bueno como el de ellos.

      Saludos!

    • Sol Minoldo

      Tu comentario es tan misógino que no merece ni una respuesta. Es esos términos no hay debate posible. Cuando tengas un argumento, reintentalo

  29. cuqui

    Una pregunta por curiosidad y sin ánimos de ofender: Más allá de que en los rangos más altos hay un porcentaje mucho mayor de hombres que de mujeres… El hecho de que el porcentaje de becarios mujeres es superior al 50% escapa al análisis? digo.. solo queda en un BUENÍSIMO?

    • Pula Alvarez

      Es un dato remil interesante para analizas. No lo hemos hecho, pero podríamos!
      Quizás es número también nos esté diciendo algo…
      Gracias!

    • Sol Minoldo

      Cuqui, los porcentajes de becarios mujeres reflejan bastante la composición de la población de edad de ser becaria. Eso implica, claro, un gran avance. Como también lo significó que la mujer comenzara a estudiar en muchas carreras universitarias, incluso las que no se consideran “femeninas”.
      Pero hace muchos años que la mujer esta en la universidad y sin embargo su ascenso en cargos de jerarquía del sistema no se abrió como la participación estudiantil. De momento, en el Conicet viene pasando lo mismo. Y en la medida que hay una población de becarios y doctores con cierta equidad de género, menos explicable se hace su falta de participación en cargos de jerarquía, aunque hayan pasado ya muchos años de que existen mujeres preparadas.

  30. Lala

    Estudié en un secundario industrial, cuando egresé eramos 11 alumnos, sólo 3 éramos mujeres.
    Ninguna de las 3 estudió Ingeniería.
    No sé si por mandato o por vocación y no sé hasta donde las dos no están entremezcladas.
    Yo elegí la docencia y hago todo lo q puedo para q a mis alumnos se les dé por la curiosidad, pero sobre todo para que mis alumnas puedan diferenciar vocación de mandato y sepan que pueden ser lo que quieran.
    Textos como éstos me hacen sentir que voy en la dirección correcta.
    Gracias Gatos!!

    Pd: Ya sos mi astrónoma preferida, no es q conozca otros, pero igual.

    • Pula Alvarez

      Gracias Lala!! De verdad, es increíble e indescriptible la satisfacción de que, desde una nota, podemos aportar algo.
      Ojalá sirva y ojalá nos ayude a juntarnos más para transformar las cosas :)

  31. Daniela

    Creo que te quiero. Vengo de una reunión donde me pelotudearon de todas las maneras posibles por pedir condiciones de igualdad más justas, pero llego y me encuentro con esto. Casi lloro de la belleza. Hay que seguir peleándola nomás.

    • Pula Alvarez

      Y vamos a seguir arremetiendo!! y cada vez más, porque somos muuuuchas mujeres y no estamos solas, porque hay muuuuchos hombres apoyando nuestro pedido de igualdad!! :)

  32. Milagros

    Siempre me gustan las notas de esta página, pero especialmente las tuyas.
    Queda muchísimo por hacer, y eso es parte de lo que me da fuerzas para seguir en mi carrera, gracias por recordarmelo!

  33. Pablo Altruís

    Hola Pula, en Facebook estoy como Pablo León Altruís, a quién a este punto imagino que considerarás enemigo número 1 del feminismo.
    Obviando nuestros antiguos intercambios de comentarios voy a referirme a tu artículo (no al feminismo, al revés de como hice en aquellos comentarios), y en el caso en que lo merezca seguir intercambiando comentarios por aquel medio porque no dudo que por este me resulte incómodo por no recibir notificaciones,etc. Si podés y no te es de mucha molestia chateamos por Facebook mediante mensaje privado.

    Casi al principio aclaraste “Lo primero que hay que decir es que prácticamente no existen estadísticas oficiales respecto de los últimos 10 años del sistema científico nacional(…)”. Osea que hubo falta de información, la cuál no especificaste si son estadísticas de distinción por género o datos “X”. Sería bueno que lo aclares.

    Salvo la siguiente cita: “Diana Maffia (…) dice en uno de sus trabajos que hay cierta preferencia a elegir directores varones(…)” que entiendo como un caso particular; hay alguna razón para ajudicar una tendencia sexista? Me explico; los datos no hacen referencia a que la proporción entre hombres y mujeres en cargos jerárquicos sea adjudicable a una cuestión de género. De hecho, salvo la cita anterior no hay una causa que indique dicha proporción en los datos restantes.

    • Pula Alvarez

      Hola Pablo,
      primero que nada, de ninguna manera te considero el enemigo número uno del feminismo. Ese enemigo es el patriarcado, no son los hombres en general ni mucho menos un hombre en particular.
      Claro que cuando quieras podemos seguir con el otro intercambio vía Facebook. Siempre es sano debatir, además de ser un gran ejercicio para la argumentación y la paciencia ejeje.
      Dicho esto, paso a intentar saldar tus dudas.
      Respecto a los datos del sistema científico, prácticamente no hay datos generales de los años intermedios, sólo algunos pocos y dudosamente discriminados. De todas formas alguien agregó en un comentario la información sobre los datos por género actualizados y los números se mantiene prácticamente igual, así que el análisis sigue siendo válido, por lo menos desde la evidencia estadística.
      Respecto a la posibilidad de que la distribución no tenga que ver con cuestiones de género, las causas están desarrolladas en el texto cuando hablamos de asignación de roles, estereotipos de género por área de conocimiento, etc. Tanto en el trabajo de Maffia como en los que están citados en la bibliografía, esto se analiza con detalle y se presentan otro montón de datos (como por ejemplo la distribución de edades de hombres y mujeres por categoría, la relación entre estado civil o maternidad/paternidad con la cantidad de publicaciones, etc.).
      Hay una más que extensa bibliografía que analiza cómo la falta de políticas de contención para las mujeres, la masculinización del conocimiento, la asignación de roles para el trabajo, etc, afectan la inserción de la mujer en el ámbito laboral, particularmente en el caso del sistema científico.
      Si te interesa leer al respecto escribime y te paso algunos papers y autores para que chusmees.
      Un saludo!

  34. Martin Ezequiel Farina

    Muy bueno. En realidad no tanto si tomamos en cuenta que lo que se esta destacando son desigualdades reales que nada tienen de bueno, pero leerlas es un golpe en la nuca para los ingenuos que creíamos que “en la ciencia hay mayor igualdad de género”. Mierda, estaba mirando Sailor Moon, no la lista de CONICET. Asi que fue un pequeño sacudón que agradezco.
    Y de jodido nomás, voy a decir que no estoy de acuerdo con la anteúltima oración. No toda mujer bonita es la que lucha, no toda la que lucha es bonita, no toda lucha te hace bonita, no todas las feas son pasivas socialmente, no todas… bueno, creo que entendieron.
    En fin, excelente artículo, un abrecabezas de género.

    • Pula Alvarez

      Gracias Martín! Me alegra saber que ante el sacudón la mayoría responde como vos y no intentando negar la realidad.
      Ojalá esto sirva para ir transformando de a poco las cosas.
      Respecto a la última frase, la intención es apropiarnos del concepto de ‘bonita’ para que ser linda o fea no sea cuestión de estética y estereotipos, sino más bien de conciencia de sí misma, de autosuficiencia y autenticidad. Y creo que esas tres cosas están incluidas y vienen dadas por la lucha feminista. Así que no importa lo ‘fea’ que nos hagan sentir en los bares, en esta lucha somos todas hermosas ;)

  35. Sandra Goñi

    ¡Excelente nota Paula! Gracias por poner en evidencia, en claras palabras todo esto que nos anda pasando…esta “falsa inclusión” que anda dando vueltas!
    ¡Gracias y sigo leyendo lo que escribas!

  36. NaN

    Ey! pase a leer tu nota, que es tan inspiradora como siempre.
    Como Ingeniera en sistemas debo decirte que las mujeres no solo tenemos como límite, el mandato generacional (?) y las dificultades de en mi caso una carrera dictada por demasiados hombres (de hojalata), sino que encima tenemos que lidiar con otras mujeres que te sesgan a ocupar tal o cual puesto laboral. Me ha tocado durante unos 8 años tener jefas mujeres, que no solo beneficiaban a los varones en muchas cosas sino que encima relegaban a las mujeres a trabajos administrativos… y de lo técnico deja que se ocupen los machitos, así es como varias analistas/ingenieras se encuentra prácticamente trabajando de secretarias.
    Me toco también formar parte de varios comité en mi universidad y muchas de las pocas mujeres que se encuentran estudiando alguna carrera de ingeniería se encuentran con la dificultad de tener profesores que establecen a voz viva que “usted es mujer y tiene que demostrar!” , lamentablemente las universidades hacen caso omiso de este tipo de cosas y aunque el profe tenga varias quejas al respecto sigue siendo jefe de cátedra. O como me paso en persona, el profesor hizo algo como decir que trajo un disco rígido para que las mujeres vieran “por que seguramente lo único que vieron en su vida fueron 4 hornallas” (Literal)
    Si, estamos lejos de ser iguales, sobre todo porque muchas mujeres todavía siguen remando para el lado equivocado y atacando a la colega.
    Como fan … re contra fan de LOTR debo decir que me encantaron las analogías jajajaja
    Como siempre un gusto leerla.

    • Pula Alvarez

      Nan, mil gracias por tus palabras. Realmente es muy satisfactorio para mí encontrarme con tantas mujeres (y hombres!!!) que, como vos, se identifican en mis palabras y gustan de mis notas. Espero poder mantenerme a la altura de la circunstancias (esto es doblemente gracioso sólo si sabés que mido 1.5m).
      La verdad es que es lamentable que en carreras como la tuya todavía sea tan fuerte y evidente la discriminación. Pero lo más importante es que haciéndonos conscientes de la problemática, difundiéndola, abriendo espacios para debatir sobre esto, vamos dando pasos de avance para transformar esta realidad.
      Es arduo, queda mucho, pero no nos cansaremos fácil :)

  37. Ive

    me emocionó mucho la nota y algunos comentarios muy lindos. fuerza chicas, que el primer paso ya está dado y no hay que retroceder. <3

    • Pula Alvarez

      Gracias Ive!!! Me alegra saber que la nota además de contar una problemática moviliza a chicas y chicos para transformar las cosas :)

  38. Julieta

    Hola!! hace tiempo que lxs vengo leyendo (y recomendando) gatos y gatas y nunca les dejé un comentario, a pesar de lo geniales e inspiradores/as que son. Así que bueno, aprovecho este espacio para agradecerles por lo que hacen y en especial a la autora de esta nota que realmente me parece una capa total!jaja
    saludos!!! y sigan así por favor, que en las futuras generaciones todas estas sutiles, pero importantísimas semillas van a dar sus frutos xD

  39. Eugenio

    Me resulta difícil imaginar que se pueda hablar de igualdad de género, en cualquier ámbito, mientras persista la más vergonzosa explotación de la mujer: ser ama de casa. Trabajo de mierda, insalubre y denigrante. La aceptación social que tiene esa forma inaceptable de esclavitud es lo más triste. Ser “buena madre y esposa” es su mandato.
    Es toda una cultura que también se sostiene desde lo simbólico. Publicidades donde la mujer sólo puede ser feliz de dos maneras: mostrando el culo o limpiando pisos. Comedias románticas de cuarta. Y un largo etcétera.
    Podemos discutir si está bien o no decir un piropo no grosero, o mirar una chica con linda figura mientras nos mordemos el labio inferior; pero sin dudas es inaceptable la desigualdad salarial. Una verdadera vergüenza.
    Imagino que debería apuntar a esos objetivos, sin descuidar otros, la verdadera lucha por la igualdad de género. Lucha tan noble como la de otras igualdades. Y que cuentan con mi total apoyo.

  40. Enrique Alfonso

    Además de una excelente nta, excelentes os comentarios, lo cual lleva más tiempo que leer la nota y si me disculpan voy a hacer las tareas que me faltan en el hogar… Mi compañera de vida es epidemióloga y Máster en Salud colectiva… a los 53 está pensando en el doctorado y duda porque encima le cobran (?) ¿A los varones también nos cobran?

    Soy profe de Profesorado en Nivel Inicial y la lucha por educación integral desde la cuna debe incluir en su agenda todo lo que están remarcando, compañeras.
    Comparto con mis estudiantes para hacernos eco de mover el avispero y romper con el silencio cómplice en muchos ámbitos. No se extrañen si aperecen comentarios de ellas…

  41. Economia Femini(s)ta | Rompamos el techo de cristal

    […] Este fenómeno se observa también en la participación en cargos jerárquicos dentro del Estado: aunque el 50% de los trabajadores del poder ejecutivo nacional son mujeres, ellas ocupan sólo el 22% de los cargos de conducción política en el gabinete de Mauricio Macri, el mismo porcentaje que ocuparon en el gabinete de Cristina Fernández de Kirchner (datos de CIPPEC). El sistema científico también lo refleja, mientras 60% de las becarias de CONICET son mujeres, entre investigadores principales o superiores apenas llegan al 25% (más datos sobre mujeres en la ciencia en El Gato y la caja). […]

  42. Jimena

    Hola Paula. Excelente el artículo. He estado trabajando este tema para exponerlo en una charla TEDx ( más general, no específico del sector científico) y me costó mucho encontrae material de tanta calidad y amplitud como el tuyo, que resuma toda la cuestión. Mi conclusión fue que lo más difícil para nosotras es la confianza en nosotras mismas, tanto para encarar los desafíos de la profesión como para ir a pelear un sueldo. Y tiene que ver con todas estas ideas y preconceptos con los que cargamos. Coordino una Comunidad de Mujeres Emprendedoras en Rosario y veo como se suman chicas jóvenes hasta 30 años y luego mujeres de más de 50. El tema de la edad fértil es clave. Cual debería ser la propuesta? Como podemos equiparar el tema?
    Me encantaría leer más artículos como este. Gracias por tu trabajo :)

    • Pula Alvarez

      Hola Jimena,
      primero que nada, mil gracias por tus palabras!! Es muy gratificante saber que mis palabras puedan representar un pequeño aporte.
      Respecto a cómo salimos de donde estamos, creo que la clave está en que pongamos sobre la mesa estas problemáticas, que las visibilicemos, que a través de eso podamos llevar el debate a todos los sectores donde todavía falta conciencia al respecto.
      Fundamentalmente, es necesario que las mujeres abramos espacios de discusión sobre estas problemáticas; espacios de participación donde hablemos no sólo entre nosotras sino también con compañeros varones que también se comprometan con ‘la causa’.
      Y por sobre todas las cosas, es importante que empecemos a pensar en cómo salir de los espacios netamente catárticos para plantear espacios donde tengamos por objetivo pensar en propuestas concretas para dar las transformaciones necesarias para alcanzar una sociedad de igualdad de oportunidades, donde las diferencias sean respetadas en favor de todos.
      Gracias nuevamente!
      Un abrazo grande!

  43. Frasco

    Pula, quiero ssaber que pensás del reporte de 2009 hecho por la CONSAD, sobre la sex gender wawe gap.

    Quizás, ya estés en el tema y lo hayas leído, y hasta tengas una crítica o pensamiento sobre el mismo, pero dejo alguinas cosas que dice:

    “During the past three decades, women have made notable gains in the workplace and in pay equity, including increased labor force participation, substantial gains in educational attainment, employment growth in higher paying occupations, and significant gains in real earnings.

    “In 1970, about 43 percent of women aged 16 and older were in the labor force; by 2007, over 59 percent were in labor force.
    In 1970, only 17.9 percent of women aged 25 and older had gone to college; by 2000, almost half had gone to college; and by 2006 one-third of the women in the labor force held a college degree.

    In 2007, women accounted for 51 percent of all workers in the high-paying management, professional, and related occupations. They outnumbered men in such occupations as financial managers, human resource managers, education administrators, medical and health services managers, and accountants and auditors.
    In 1970, the median usual weekly earnings for women working full-time was only 62.1 percent of those for men; by 2007, the raw wage gap had shrunk from 37.9 percent to just 21.5 percent.”

    Lueego, explica algunos por qués de la brecha, tomando en cuenta algunas variables:
    “There are observable differences in the attributes of men and women that account for most of the wage gap. Statistical analysis that includes those variables has produced results that collectively account for between 65.1 and 76.4 percent of a raw gender wage gap of 20.4 percent, and thereby leave an adjusted gender wage gap that is between 4.8 and 7.1 percent. These variable include:

    A greater percentage of women than men tend to work part-time. Part-time work tends to pay less than full-time work.
    A greater percentage of women than men tend to leave the labor force for child birth, child care and elder care. Some of the wage gap is explained by the percentage of women who were not in the labor force during previous years, the age of women, and the number of children in the home.
    Women, especially working mothers, tend to value “family friendly” workplace policiesmore than men. Some of the wage gap is explained by industry and occupation, particularly, the percentage of women who work in the industry and occupation.”

    Sin embargo.
    “Research also suggests that differences not incorporated into the model due to data limitations may account for part of the remaining gap. Specifically, CONSAD’s model and much of the literature, including the Bureau of Labor Statistics Highlights of Women’s Earnings, focus on wages rather than total compensation. Research indicates that women may value non-wage benefits more than men do, and as a result prefer to take a greater portion of their compensation in the form of health insurance and other fringe benefits.”

    Fuente:
    https://www.shrm.org/hr-today/public-policy/hr-public-policy-issues/Documents/Gender%20Wage%20Gap%20Final%20Report.pdf

    • Pula Alvarez

      La verdad es que no leí el informe, lo voy a chusmear. Pero el argumento de los beneficios salariales y la falta de datos me parece que se queda corto.
      Los informes de Naciones Unidas no creo que tengan problemas de relevamiento de datos ni mucho menos. Y respecto a los beneficios sobre el salario, la lucha por la igualdad de géneros nos lleva a las feministas a pedir que, por ejemplo, la cantidad de días por maternidad sea igual a la de paternidad, porque entendemos que tanto en familias heterosexuales como en las homoparentales, es importante la presencia de ambos padres/madres. Obviamente la igualdad siempre tiene que ser en favor de todos, sino no es igualdad.
      De todas formas, en el caso de la ciencia, la desigualdad salarial se manifiesta en la limitación de acceso a cargos jerárquicos; problemática que se repite en otros ámbitos.
      Creo que la brecha existe, se fue achicando en los últimos años, pero todavía queda mucho por hacer!

      • Frasco

        Gracias por contestar n.n
        Entiendo. Los cargos es un problema.

        Yo porque, viendo algunos datos que existen y situaciones, empiezo a ver fallas en la tésis patriarcado, casi como una conspiración. Donde TODO sexismo es machista, lo cual lleva a contradicciones y conclusiones un poco ridículas, como que no existen valoraciones de género en la mujer o no existen discriminaciones (o llamémosle desventajas) de género hacia el hombre.

        Entiendo que en cuestión de discriminación o desventajas muchas veces pierden las mujeres -no podría decirlo con seguridad ya que dudo que haya una estadística tan exacta que pueda darnos esta afirmación-, pero negar desventajas hacia el hombre (mandarlos a la guerra -todo esto por un ‘orgullo varón’) o valoraciones/privilegios hacia la mujer (como las de los días de maternidad o esta cosa de ‘protegerlas’), terminan desdibujando todo, como que tiene que haber cupos y mejores políticas para la inclusión valorizando a las personas por su trabajo y su desempeño y no por su género.

  44. Sami

    Me encantó!.
    Ejemplo de la Facultad de Psicología: altísimo porcentaje de mujeres en la carrera y de docentes en los cargos más bajos, pero pocas jefas de cátedra (mayoría de profesores hombres en los cargos docentes más altos).

  45. Lucia Alvarez

    Faltan políticas públicas que sostengan a las madres científicas para que podamos embarcarnos en proyectos que requieran más de nuestro tiempo. Un bebé necesita leche materna y contacto materno (traducido en tiempo) por lo menos hasta los 2 años (así, el bebé se enferma menos y podremos trabajar más, y ese bebé contenido por su madre será parte de un mundo más humano, pero ese es otro tema). Entonces, necesitamos una licencia de 6 meses para luego rendir más. Necesitamos niñeras o guarderías que cuestan mucho dinero, para estar tranquilas de que nuestro bebé está bien atendido y entonces poder poner la cabeza en el trabajo. Necesitamos flexibilizar muchos aspectos para poder rendir proporcionalmente a los hombres en esa etapa de nuestras vidas…

  46. Kanela Rosas

    Me pareció bastante interesante y bueno el artículo! Lo que faltaría, en mi opinión, es una crítica al capitalismo que justamente se vale del patriarcado para mantener no sólo la división de género sino también la división de clases. Lxs científicxs son trabajadores que proporcionan conocimiento y que finalmente ese conocimiento está dispuesto al servicio de las clases dominantes. Te recomiendo leer “Pan y Rosas: pertenencia de género y antagonismo de clase.” Que explica claramente el rol de la ujer trabajadora en este sistema. Saludos!!

  47. Leo

    La estadística es lo que es, eso. Pero no estot de acuerdo para nada con las hipotesis que enuncian como explicacion del fenomeno distributivo (que en la nota se muestran como razones zanjadas en base a lo que dijo tal o a lo que dijo cual…). O sea, para mi no hay una caracterización por genero a la hora de evaluar informes, pedidos de promos y proyectos. Y lo explico en tres lineas: nuestro sistema cientifico es competitivo, te tenes que matar para tener mas antecedentes que el vecino, en el laboratorio promedio el 80% son mujeres y cuando suena la alarma de las 17:00 salen todas corriendo, aunque tengas los experimentos entregando resultados en precario equilibrio, o aunque tengas deadlines on fire. En esas situaciones, after 17, o si hace falta un fin de semana o feriado las proporciones pasan de 80:20 a 20:80, y termina siendo lo que hace a la diferencia. Mismo cuando hay que poner la cara y dar un oral frente a un auditorio o hacer una estadía en un lab de pais extranjero, una buena proporcion de mujeres se bajan o no mueven un dedo.para que suceda. En otras palabras, no tienen el coraje que hay que tener para lanzarse a hacer cosas nuevas y desconocidas. Chocamos con la diferencia entre el hombre y la mujer, justamente en un ámbito que requiere innovacion, mandarse. Soy un convencido que la mujer tiene capacidades muy superiores en actividades que no imponen precipicios adelante todos los días, y por ejemplo, me preocupa (deberia preocuparnos a todos) que la proporcion de ingresantes y egresados universitarios este tan lejos del 50:50. porque despues tareas importantes hay para profesionales con ambas caracteristicas, sin ir en desmedro de niguna de las dos

    • Sol Minoldo

      Leo, primero, habría que chequear eso de que las científicas mujeres salen corriendo y no tocan el laburo en casa.
      Pero aún si fuera cierto, lo más discutible es que el problema sea de “coraje”.
      Algo que debes conocer es que vivimos en una sociedad donde las tareas de cuidado (de niños, enfermos, dependientes, mayores) y el trabajo doméstico se asignan cultural y socialmente, de manera preferencial, a las mujeres. Este hecho se constata en las encuestas de uso del tiempo. Es por eso que lo que para vos puede ser “tiempo libre” después de las 17 y los fines de semana, y podes “elegir” usar para seguir trabajando en tus papers, para muchas mujeres es tiempo de trabajo, aunque sea trabajo no mercantil.
      Por eso, mientras la maternidad tenga ese costo de trabajo adicional para las mujeres y haya una distribución desigual del trabajo no mercantil que se hace en el hogar, hay una desigualdad en las condiciones para competir, tanto más cuantos más hijos o personas a cargo tenga la mujer en cuestión.
      Frente a eso, una de las medidas positivas que se tomó en Conicet fue ampliar las becas y edades de postulaciones por cada hijo que tiene una mujer. Pero el problema es muy complejo y no se resuelve ni agota con esa o un par de medidas más.
      Como ves, todo lo que te menciono tiene que ver con una división sexual del trabajo que hace a dimensiones sociales, culturales y económicas de la organización de nuestra vida social, por género. No hace a ninguna diferencia biológica, innata o ‘inmanente’, “entre el hombre y la mujer”

  48. Lupo

    Preferencia de 2:1 para la contratación de mujeres en STEM:
    http://www.pnas.org/content/112/17/5360.full

    Meta-análisis sobre mujeres en ciencia:
    http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1529100614541236

    Y cito del último:
    “We conclude by suggesting that although in the past, gender discrimination was an important cause of women’s underrepresentation in scientific academic careers, this claim has continued to be invoked after it has ceased being a valid cause of women’s underrepresentation in math-intensive fields. Consequently, current barriers to women’s full participation in mathematically intensive academic science fields are rooted in pre-college factors and the subsequent likelihood of majoring in these fields, and future research should focus on these barriers rather than misdirecting attention toward historical barriers that no longer account for women’s underrepresentation in academic science.”

    • Sol minoldo

      Hola Lupo. Sobre lo último que citas, supongo que estarás de acuerdo conmigo en que no todas las realidades sociales son idénticas, sino que varían de una sociedad a otra y a lo largo de la historia, por mucho que tengan en común, y tal como sugiere esa cita que compartís. Entonces, por esa misma razón, los resultados del análisis en un sistema científico de otro país no son extrapolables automáticamente al caso de Argentina, y por tanto tampoco al de Conicet. Mucho menos los resultados que refieren tan sólo a la subrepresentación de la mujer en el campo de estudios de las matemáticas. Eso, para empezar.
      Si es, de todos modos, interesante lo que propone para tener en cuenta al abordar el problema: ciertamente muchas de las trabas evidentes que encontraban las mujeres en sus carreras científicas ya no operan (aunque como te digo, depende de cada realidad). Y entender el problema requiere observar qué es lo que pasa HOY.
      Que no operen trabas que había antes no implica, de todos modos, que no haya brecha de género. La cita que compartís parte de asumir que hoy existen barreras para la participación plena de las mujeres (current barriers) en las matemáticas y lo que propone es buscar sus causas en ámbitos previos que inciden sobre la probabilidad de las mujeres de siquiera ocuparse de insertarse en determinadas áreas de trabajo.
      Para el caso que discutimos acá, que es el de Conicet, nada de esto es inconsistente con lo que analiza la nota. ¿Por qué? porque Conicet no tiene una subrepresentación de mujeres en los niveles inferiores, de modo que las barreras no operan (al menos al mirar el sistema en su conjunto) sobre la preferencia de dedicarse a la ciencia).
      Sin embargo el aporte está bueno, porque ayuda a mostrar que las barreras de género se producen hasta en la construcción de nuestras subjetividades (como las preferencias y elecciones de proyectos de vida) al ser socializados en el marco de estereotipos de género. Y que por eso, aun si removemos todas las trabas estructurales para una participación igualitaria de las mujeres, ello no alcanza para que las brechas de género desaparezcan

      • Lupo

        Se perfectamente que los datos no son extrapolables, pero son los datos que tengo.
        Matemáticas como Exactas, en referencia de la articulista al hablar de “estereotipos de género”.
        La cita que comparto asume algo que no es parte del estudio. Lo que sí es parte del estudio es que esas supuestas barreras no existen en las carreras universitarias.
        Eso que asume en la conclusión y no es parte del estudio, puede tranquilamente demostrarse inexistente como las supuestas barreras que este estudio demostró inexistentes.
        Si removemos todas las trabas estructurales para una participación de las mujeres, ellas van a seguir eligiendo lo que quieran.
        http://kifinfo.no/en/2016/05/bigger-gender-gaps-rich-countries

        • Sol Minoldo

          Pula no habla de barreras en las carreras universitarias, sino en el sistema científico. De hecho, incluso el punto de partida es que la inserción en el sistema científico es ahora bastante pareja (que es un poquito más allá de la carrera).
          El hecho de que algunas áreas en particular tengan menor participación femenina no es un problema que trate esta nota.
          Si de todos modos eso es un tema que te inquieta mucho, lo que te expliqué no es incompatible con el hecho de que las universidades puedan no poner barreras, y que sin embargo la brecha se explique, de todos modos, por cuestiones de género (por ejemplo, por cómo afectan las preferencias, los roles, y todo lo que expliqué). Este debate se está poniendo circular, así que me bajo

  49. Lupo

    Gatos, piden que traiga la discusión acá. Pero no discuten ni acá ni en facebook.
    Mientras tanto, cito de “la tabla rasa” de Steven Pinker:

    Científicos e ingenieros abordan el tema desde la perspectiva de la hipótesis de la «tubería agujereada». Aunque las mujeres constituyen el 60% de los alumnos universitarios, y más o menos la mitad de los que se especializan en muchos campos de la ciencia, el porcentaje de las que pasan a la siguiente fase profesional disminuye a medida que pasan de estudiantes de licenciatura a estudiantes de posgrado, ayudantes posdoctorales, profesores no numerarios o profesores numerarios. Las mujeres constituyen menos del 20% de la población activa en el campo de las ciencias, la ingeniería y el desarrollo tecnológico, y sólo el 20% en el de la ingeniería. Los lectores de revistas insignia como Science y Nature han sido testigos de dos décadas de titulares como: «La diversidad: del dicho al hecho, todo un trecho» y «Los esfuerzos por estimular la diversidad se encuentran con problemas persistentes». Una historia típica, en la que se comentaba las muchas comisiones nacionales creadas para investigar el problema, decía: «La finalidad de estas actividades es seguir socavando un problema que, según los expertos, empieza con unos mensajes negativos en la escuela, continúa en los programas de licenciatura y de posgrado que levantan barreras (económicas, académicas y culturales) a todos los candidatos que no sean los mejores, y sigue en el lugar de trabajo». En una reunión de los rectores de nueve universidades estadounidenses de elite celebrada en 2001, se reclamaban «cambios importantes», por ejemplo crear becas y ayudas exclusivas para las mujeres de los claustros, darles los mejores sitios de aparcamiento en el campus, y garantizar que el porcentaje de mujeres en los claustros fuera el mismo que el de alumnas.
    Pero hay algo raro en estas teorías sobre mensajes negativos, barreras ocultas y prejuicios de género. El método que sigue la ciencia es formular cualquier hipótesis que pueda explicar un fenómeno y descartarlas todas menos la correcta. Los científicos valoran la capacidad de pensar en explicaciones alternativas, y se espera que quienes lanzan una hipótesis refuten hasta las improbables. No obstante, en los debates tipo «tubería agujereada» de la ciencia, pocas veces se menciona siquiera una alternativa a la teoría de las barreras y los prejuicios. Una de las raras excepciones fue un suplemento de un artículo aparecido en Science en 2000, que citaba una exposición de la científica social Patti Hausman en la Academia Nacional de Ingeniería:
    La pregunta de por qué las mujeres no eligen las carreras de ingeniería tiene una respuesta evidente: porque no quieren. Dondequiera que vayamos, nos encontraremos con que las mujeres entienden mucho menos que los hombres qué tienen de fascinante los ohmios, los carburadores o los quarks. Reinventar el currículo no hará que me interese más averiguar cómo funciona mi lavavajillas.
    Una eminente ingeniera del público inmediatamente tachó el análisis de Hausman de «pseudociencia». Pero Linda Gottfredson, especialista en literatura sobre preferencias profesionales, señaló que Hausman tenía los datos de su parte: «En términos generales, a las mujeres les interesa más ocuparse de las personas, y a los hombres, de las cosas». Los tests profesionales demuestran también que los niños tienen más interés por profesiones «realistas», «teóricas» y de «investigación», y las niñas, por profesiones «artísticas» y «sociales».
    Hausman y Gottfredson son unas voces solitarias, porque la brecha de género casi siempre se analiza de la siguiente forma: cualquier desequilibrio entre hombres y mujeres en su trabajo o sus ingresos es una prueba directa de prejuicio de género, si no en forma de discriminación abierta, en forma de mensajes desalentadores y barreras ocultas. La posibilidad de que hombres y mujeres puedan diferir entre sí de una forma que afecte al trabajo que realizan o a lo que se les paga nunca se puede mencionar en público, porque va a suscitar la causa de la igualdad en el lugar de trabajo y dañará los intereses de las mujeres. Fue esta convicción la que llevó a Friedan y Clinton, por ejemplo, a afirmar que no habremos alcanzado la igualdad entre los sexos hasta que los salarios y la representación en las profesiones sean idénticos para hombres y mujeres. En una entrevista por televisión de 1998, Gloria Steinem y la congresista Bella Abzug se refirieron a la idea de las diferencias de sexo como «paparruchas» y una «idea tonta antinorteamericana», y cuando le preguntaron a Abzug si igualdad de género significaba cantidades iguales en todos los campos, replicó: «Mitad y mitad, rotundamente». «Este análisis de la brecha de género también se ha convertido en la postura oficial de las universidades. El hecho de que los rectores de las universidades de elite del país no tengan reparos en acusar a sus colegas de vergonzoso prejuicio, sin ni siquiera considerar las explicaciones alternativas (las fueran a aceptar o no), demuestra cuán enraizado está el tabú.
    El problema de este análisis es que la desigualdad en el resultado no se puede aducir como prueba de una desigualdad de oportunidades, a menos que los grupos que se comparen sean idénticos en todos sus rasgos psicológicos, lo cual sólo es probable que sea verdad si somos unas tablas rasas. Pero la teoría de que la brecha de género puede surgir, aunque sea en parte, de unas diferencias entre los sexos puede ser un insulto. Es seguro que a cualquiera que la defienda se le va a acusar de «querer mantener a las mujeres en su lugar» o de «justificar el statu quo». Esto tiene tanto sentido como afirmar que el científico que estudia por qué las mujeres viven más que los hombres «quiere que los hombres viejos se mueran». Y los análisis que desvelan los fallos de la teoría del techo de cristal, lejos de ser un ardid de hombres interesados, son obra en gran medida de mujeres, incluidas Hausman, Gottfredson, Judith Kleinfeld, Karen Lehrman, Cathy Young y Camilla Benbow, las economistas Jennifer Roback, Felice Schwartz, Diana Furchgott-Roth y Christine Stolba, la especialista en derecho Jennifer Braceras y, con más reservas, la economista Claudia Goldin y la especialista en derecho Susan Estrich.
    Creo que estas autoras nos ofrecen una interpretación de la brecha de género mejor que la estándar, por una serie de razones. Su análisis no teme la posibilidad de que los sexos puedan diferir y, por consiguiente, no nos obliga a escoger entre las conclusiones científicas sobre la naturaleza humana y el trato justo de las mujeres. Ofrece una comprensión mucho más compleja de las causas de la brecha de género, una interpretación que es coherente con nuestra mejor ciencia social. Tiene una visión más respetuosa de las mujeres y de sus decisiones. Y, en última instancia, promete unos remedios más humanos y efectivos para las desigualdades de género en el trabajo.
    Antes de exponer el nuevo análisis que de la brecha de género hacen las feministas de la equidad, voy a reiterar tres puntos que no se discuten. Primero, desalentar a las mujeres en la realización de sus ambiciones y discriminarlas por su sexo son injusticias que hay que detener dondequiera que se descubran.
    Segundo, no hay ninguna duda de que las mujeres se enfrentaron a una discriminación generalizada en el pasado y lo siguen haciendo hoy en algunos sectores. Esto no se puede demostrar alegando que los hombres ganan más que las mujeres o que la ratio entre sexos se aleja del cincuenta por ciento para cada uno, sino que hay que demostrarlo de otra forma. Se puede realizar el experimento de mandar falsos currículos o propuestas de subvenciones que sean idénticos en todos los sentidos excepto en el sexo del solicitante, y ver si reciben un trato diferente. Los economistas pueden hacer un análisis de regresión que mida las cualificaciones y los intereses de las personas y determine si los hombres y las mujeres ganan cantidades distintas, o se les promociona a un ritmo diferente, cuando sus cualificaciones e intereses se mantienen estadísticamente constantes. La idea de que las diferencias en el resultado no demuestran una discriminación a menos que se hayan equiparado otros rasgos relevantes es elemental en la ciencia social (por no hablar del sentido común), y la aceptan todos los economistas cuando analizan conjuntos de datos en busca de pruebas de discriminación salarial.
    Tercero, no tiene sentido la pregunta de si las mujeres están «cualificadas» para ser científicas, directoras ejecutivas, dirigentes de los países o profesionales de élite de cualquier tipo. Se respondió definitivamente hace años: unas sí y otras no, igual que unos hombres están cualificados y otros no. La única pregunta es si las proporciones de hombres y mujeres cualificados han de ser idénticas.
    Como ocurre con otros muchos temas relacionados con la naturaleza humana, la negativa de las personas a pensar en términos estadísticos ha llevado a unas dicotomías falsas y sin sentido. De lo que se trata es de cómo pensar en las distribuciones de género en las profesiones sin tener que escoger entre los extremos de «Las mujeres no están cualificadas» y el «Mitad y mitad, rotundamente», o entre «No existe discriminación» y «Sólo existe la discriminación».
    En un mercado de trabajo libre y sin prejuicios, a las personas se les contrata y se les paga de acuerdo con el ajuste entre sus rasgos y las exigencias de un trabajo. Un determinado empleo requiere cierta mezcla de dotes cognitivas (por ejemplo, una destreza matemática o lingüística), rasgos de personalidad (por ejemplo, la asunción de riesgos o la cooperación) y tolerancia a las exigencias del estilo de vida (programas rígidos, traslados, capacidad de actualización en el trabajo). Y ofrece cierta mezcla de recompensas personales: gente, entretenimiento, ideas, salir de casa, orgullo y camaradería. En el salario influye, entre otras cosas, la oferta y la demanda: cuántas personas quieren el trabajo, cuántas lo pueden realizar y a cuántas puede pagar el patrón para que lo hagan. Los puestos de trabajo que se cubren enseguida se pagarán menos; los que son difíciles de cubrir se pagarán más.
    Nada de todo esto implica que las mujeres vayan a quedar relegadas a los últimos puestos. Depende del menú de oportunidades que una determinada sociedad ofrezca. Si existen más trabajos de alta remuneración que requieren unas virtudes típicamente masculinas (por ejemplo, la disponibilidad a asumir situaciones de riesgo, o un interés por las máquinas), es posible que a los hombres les vayan mejor las cosas; si son más los trabajos de esa clase los que exigen virtudes típicamente femeninas (por ejemplo, una buena competencia lingüística, o interés por las personas), las cosas les irán mejor a las mujeres en términos generales. En cualquier caso, habrá miembros de ambos sexos en los dos tipos de trabajo, aunque en cantidades diferentes. Por esto algunas profesiones relativamente de prestigio están dominadas por las mujeres. Un ejemplo es mi propio campo profesional, el estudio del desarrollo del lenguaje en los niños, en el que las mujeres superan a los hombres por un amplio margen. En su libro El primer sexo, la antropóloga Helen Fisher especula sobre la idea de que la cultura de la empresa, en nuestra economía globalizada e impulsada por los conocimientos, pronto va a favorecer a las mujeres. Las mujeres saben expresarse mejor, son más colaboradoras, no se obsesionan tanto por el rango y saben negociar mejor unos resultados que beneficien a todos. Los trabajos del nuevo siglo, aventura la autora, exigirán cada vez más este tipo de cualidades, y es posible que las mujeres aventajen a los hombres en estatus e ingresos.
    No es probable, por ejemplo, que en el ámbito académico los matemáticos tengan unos prejuicios inusuales con las mujeres, los psicolingüistas del desarrollo los tengan con los hombres y los psicólogos evolutivos estén libres de prejuicios.
    En algunas pocas profesiones, las diferencias de habilidad pueden desempeñar cierto papel. El hecho de que más hombres que mujeres tengan unas habilidades excepcionales en el razonamiento matemático y en la manipulación mental de objetos tridimensionales basta para explicar un alejamiento de la ratio del 50% entre los ingenieros, los físicos, los químicos orgánicos y los profesores de algunas ramas de las matemáticas (lo cual, por supuesto, no significa que la proporción de mujeres deba aproximarse a cero, ni mucho menos).
    En la mayoría de las profesiones, las diferencias medias de habilidad son irrelevantes, pero las diferencias medias en las preferencias pueden situar a los sexos en trayectorias distintas. El ejemplo más claro procede del análisis de David Lubinski y Camilla Benbow de una muestra de alumnos de séptimo de primaria precoces en destrezas matemáticas, en un estudio de ámbito nacional. Los adolescentes habían nacido durante la segunda ola de feminismo, habían recibido el estímulo de sus padres para que desarrollaran sus dotes (todos habían asistido a programas de verano de matemáticas y ciencias) , y eran perfectamente conscientes de su capacidad. Pero las niñas les decían a los responsables del estudio que les interesaban más las personas, los «valores sociales» y los objetivos humanitarios y altruistas, mientras que los niños decían que sentían mayor interés por las cosas, los «valores teóricos» y la indagación intelectual abstracta. En la universidad, las jóvenes elegían una amplia variedad de cursos de humanidades, arte y ciencias sociales, mientras que los jóvenes se aferraban a las matemáticas y las ciencias. Y menos del 1% de las muchachas se doctoraba en matemáticas, ciencias físicas o ingeniería, mientras que en los chicos la media era del 8%. Las mujeres optaban por medicina, derecho, humanidades y biología.
    Esta asimetría es patente en estudios masivos sobre valores relacionados con el trabajo y decisiones profesionales, otro tipo de estudio en el que hombres y mujeres dicen realmente lo que quieren, sin que haya unos activistas que hablen por ellos. Como promedio, la autoestima de los hombres está más vinculada a su estatus, su salario y su riqueza, como lo está también su atractivo como pareja sexual y de matrimonio, como revelan estudios sobre lo que las personas buscan en el sexo contrario. Y, algo que no es extraño, los hombres dicen que están más dispuestos a trabajar más horas y a sacrificar otras partes de su vida —vivir en una ciudad menos atractiva, o separarse de los amigos y la familia si han de trasladarse— para ascender en el trabajo o conseguir destacar en su campo. En términos generales, los hombres también tienen mayor disposición a aceptar la incomodidad y el peligro físicos, por lo que es más probable encontrarlos en trabajos desagradables pero relativamente lucrativos, por ejemplo en la reparación de equipamientos de producción, en plataformas petrolíferas o con el martillo neumático arrancando los sedimentos en el interior de los tanques de petróleo. Las mujeres, como promedio, tienden más a escoger trabajos de apoyo administrativo, de salarios inferiores, en oficinas con aire acondicionado. Los hombres asumen más riesgos, algo que se refleja en sus trayectorias profesionales incluso cuando las cualificaciones se mantienen constantes. Los hombres prefieren trabajar para empresas; las mujeres, para organismos estatales y organizaciones sin ánimo de lucro. Los médicos se suelen especializar más y dedicarse a la medicina privada; las médicas suelen ser de medicina general y trabajar en hospitales y clínicas. Los hombres son más propensos a ocupar cargos de gestión en empresas; las mujeres, cargos de gestión de recursos humanos o de comunicación corporativa.
    En general, las madres están más unidas a sus hijos que los padres. Así ocurre en todas las sociedades del mundo, y probablemente así haya ocurrido desde que se desarrollaron los primeros mamíferos hace unos doscientos millones de años. Como dice Susan Estrich: «Esperar que se rompa la conexión entre paternidad y género supone esperar a Godot». Esto no significa que en ninguna sociedad las mujeres jamás hayan tenido interés por el trabajo; en las sociedades de cazadores-recolectores, las mujeres hacen la mayor parte de la recolección, y algunas la caza, especialmente cuando intervienen redes, y no piedras o lanzas. Tampoco significa que en cualquier sociedad los hombres sean indiferentes con sus hijos; la inversión parental del macho es una característica llamativa y zoológicamente inusual del Homo sapiens. Pero sí que significa que machos y hembras pueden situar en distintos puntos el equilibrio biológicamente omnipresente entre invertir en un hijo y trabajar para mantenerse sano (en última instancia, para engendrar o invertir en otros hijos). Las mujeres no sólo son el sexo que cuida, sino que se preocupan más por el bienestar de sus bebés y, según dicen en las encuestas, otorgan mayor valor a pasar tiempo con sus hijos.
    De modo que, aunque los dos sexos valoran el trabajo y ambos valoran a los hijos, el diferente peso que dan a tal valor puede llevar a las mujeres, más a menudo que a los hombres, a tomar decisiones profesionales que les permitan estar más tiempo con sus hijos —menos horas u horarios más flexibles, menos traslados, unas destrezas que no queden obsoletas tan pronto— a cambio de un salario inferior o menos prestigio. Como señala la economista Jennifer Roback: «Cuando vemos que las personas sacrifican los ingresos económicos por otras cosas placenteras, prácticamente no podemos deducir nada de la comparación del salario de una persona con el de otra». Gary Becker ha demostrado que el matrimonio puede magnificar los efectos de las diferencias de sexo, aunque sean pequeñas, debido a lo que los economistas llaman «la ley de la ventaja comparativa». En las parejas donde el marido puede ganar un poco más que la mujer, pero ésta de algún modo se entiende mejor con los hijos, ambos pueden decidir racionalmente que estarán mejor si ella trabaja menos que él.
    Digámoslo una vez más: nada de todo esto significa que la discriminación sexual haya desaparecido ni que, cuando se produce, esté justificada. Lo que ocurre es simplemente que las brechas de género por sí mismas nada dicen de la discriminación, a menos que las tablas de hombres y mujeres sean rasas, cosa que no es así. La única forma de establecer la discriminación es comparar el trabajo y el salario de unos y otras cuando las opciones y las cualificaciones están igualadas. Y de hecho, un reciente estudio de datos del Estudio Nacional Longitudinal de la Juventud descubrió que las mujeres sin hijos de entre 27 y 33 años ganan 98 centavos por cada dólar que ganan los hombres. Algo que no debería sorprender ni siquiera a quienes recelan de las motivaciones de los patronos norteamericanos. En un mercado implacable, cualquier empresa que sea lo bastante estúpida para prescindir de mujeres cualificadas o para pagar en exceso a hombres no cualificados quedaría marginada del negocio por otro competidor más meritocrático.
    Hay otra razón de que reconocer las diferencias de sexo pueda ser más humano que negarlas. Son los hombres y las mujeres, no el sexo masculino ni el sexo femenino, quienes prosperan o sufren, y esos hombres y esas mujeres están dotados de unos cerebros —que tal vez no sean idénticos— que les dan valores y una capacidad para tomar decisiones. Estas decisiones se han de respetar. Son habituales las historias de mujeres a quienes se hace sentir avergonzadas por quedarse en casa con sus hijos. Como ellas dicen siempre: «Creía que se suponía que el feminismo tenía que ver con las decisiones». Lo mismo se debe aplicar a las mujeres que deciden trabajar pero renuncian a parte de los ingresos para «tener una vida» (y, por supuesto, a los hombres que toman la misma decisión). No es obviamente progresista insistir en que sea la misma cantidad de hombres y mujeres la que trabaje semanas de cuarenta horas en un bufete de abogados o que dejen a sus familias durante meses para sortear tuberías de acero en una plataforma petrolífera. Y es grotesco exigir (como hacían en las páginas de Science los abogados de la paridad de género) que se «condicione» a más mujeres jóvenes «a escoger ingeniería», como si fueran ratones de la caja de Skinner.
    Gottfredson señala: «Si se insiste en usar la paridad de género como medida de la justicia social, significa que hay que impedir a hombres y mujeres que realicen el trabajo que más les guste y obligarles a trabajar en lo que no les gusta». Kleinfeld, al referirse al fenómeno de la tubería agujereada en las ciencias, repite la misma idea: «Si las mujeres [de inteligencia excepcional] deciden ser maestras y no matemáticas, periodistas y no físicas, abogadas y no ingenieras, no deberíamos mandarles mensajes en que se les diga que son unos seres humanos de menor valor, menos valiosos para nuestra civilización, perezosos o de baja condición social». No son éstas preocupaciones hipotéticas: un estudio reciente de la Fundación Nacional de Ciencias descubrió que muchas más mujeres que hombres dicen que se especializaron en ciencias, matemáticas o ingeniería por la presión de los profesores o la familia, y no por seguir las que eran sus propias aspiraciones —y que muchas al final abandonaron por esa razón—. Dejaré la última palabra a Margaret Mead, quien, pese a equivocarse en sus inicios profesionales al hablar de la maleabilidad del género, no hay duda de que estaba en lo cierto cuando decía: «Si queremos alcanzar una cultura más rica, rica en un contraste de valores, tenemos que reconocer toda la gama de potencialidades humanas, y así elaborar un tejido social menos arbitrario, en el que cada uno de los diversos dones humanos encuentre su lugar»

    • Sol Minoldo

      Lupo, te respondo sobre tu queja de que no discutimos en facebook. En realidad, si lo hicimos. Te contesté y propuse varios argumentos. Cuando volviste a escribir no te referiste a ninguno-ninguno de ellos. En esas condiciones el debate es inviable, por eso no insistí.
      Voy a asumir que estás acá porque ahora si estás comprometido con el debate que proponés. Asíque acá estoy para que charlemos. Te contesto en el siguiente coment

    • Sol Minoldo

      Vamos por partes:

      En la cita que escribís habla de la importancia de las explicaciones alternativas para validar la interpretación de los datos. Y estamos super de acuerdo con que eso es importante.

      Sin embargo, el autor primero expone una realidad a la que se refieren quienes denuncian la «tubería agujereada», pero su contra argumento se refiere a otra completamente distinta.
      Una cosa son las trabas que operan en la segmentación vertical de la carrera científica de las mujeres y otra la segmentación horizontal.

      La vertical es la que se verifica cuando las mujeres SI llegan al sistema científico y universitario (es decir, si eligen y si quieren estar ahí) pero luego, a pesar de representar la mitad de los que llegan a las primeras etapas de inserción del sistema, van perdiendo participación a medida que se eleva la jerarquía. De eso habla al principio. Este problema se explica por diferentes causas, todas relacionadas con la organización de género de nuestras sociedades. Algunas pueden operar como barreras estructurales, por la sobrecarga de las mujeres de otras tareas extra académicas relacionadas a roles de género y división del trabajo doméstico, de crianza y cuidado. Otras pueden operar como discriminación y condiciones de trabajo desventajosas (algo que aunque ocurra menos que antes, lamentablemente aun pasa en muchos ambientes donde las mujeres son menospreciadas, maltratadas, acosadas, etcétera). Y otras pueden ponerse en marcha moldeando las propias expectativas de las mujeres, al interferir en las prioridades e intereses con la imposición de ciertos roles de género, por ejemplo. Todas y cada una pueden y deben ser constatadas empíricamente, es posible que operen o no, y en mayor o menor medida, dependiendo la sociedad y el momento histórico.

      Un problema distinto es la segmentación horizontal, y que es la que el autor en realidad contraargumenta. Esa tiene que ver con procesos de segregación de género que se producen ANTES de que las mujeres se inserten en el sistema científico-académico, cuando las mujeres por diferentes razones no intentan dedicarse a ciertos trabajos. Y aunque ya establecimos que no es el caso del trabajo científico en general (al menos hoy, tal como lo vemos en Conicet y tal como lo menciona al comienzo el autor que citás), sí se verifica en algunas áreas particulares.
      Hablando de explicaciones alternativas, no podemos descartar (y en cada caso dependerá) que esas elecciones en muchos casos no estén condicionadas por las trabas que el sistema universitario pone a quienes intentan insertarse allí (lógicamente, cuanto mas hostiles sean con las mujeres ciertos ámbitos, más van a desalentar su participación) ni que también puedan operar las desventajas estructurales que hagan muy difícil cumplir con las condiciones de exigencia de un ambiente cuando se esta en desventaja competitiva por una sobrecarga de responsabilidades de trabajo en el ámbito doméstico. Hay que chequearlo. Pero en efecto, las causas podrían ser otras. Hagamos de cuenta que encontramos un caso en que podemos casi descartar otros motivos. Pensemos en mujeres soltaras sin hijos, y en ámbitos que hayan logrado reducir los mecanismos de acoso y hostigación de mujeres, y supongamos que tenemos evidencia para sostener que las mujeres no eligen ciertas carreras “porque no quieren”. ¿Esto implica que no existe brecha de género? No necesariamente.
      Aun si realmente descartaras las explicaciones alternativas a esa segmentación horizontal (desventajas competitiva y ambientes que desalientan la participación) y si consiguiéramos explicar la brecha de participación enteramente por las preferencias, nos quedaría la cuestión de explicar la brecha en las preferencias. Y ahí Lupo, viene al caso el paper que citaste más arriba, sobre el rol de procesos de socialización y escolarización en la formación de expectativas y preferencias diferenciales por género. De hecho hace muy poco publicaron un paper muy interesante que muestra cómo desde muy pequeñas las mujeres aprenden que ciertas habilidades y trabajos no son “para mujeres” y se auto excluyen como respuesta a esos aprendizajes. Sobre ese tema podes ampliar aca Sarah-Jane Leslie, Andrei Cimpian, Meredith Meyer, Edward Freeland. “Expectations of brilliance underliegender distributions acrossacademic disciplines”. Science 347 (6219): 262 – 265, 15 de enero de 2015. 10.1126/science.1261375 y aca Lin Bian, Sarah-Jane Leslie, Andrei Cimpian “Gender stereotypes about intellectual ability emerge early and influence children’s interests” Science (26 enero, 2017).

      Es gracioso cómo el trabajo que Pinker cita reproduce, al parecer sin advertirlo, los estereotipos cuya incorporación tiene que ver con el moldeado de las preferencias, y cuando ejemplifica el pensamiento de una mujer ‘abstracta’, lo hace en relación con un lavavajillas.

      Siguiendo con la cita que compartís: el argumento de Pinker profundiza en verificar las preferencias para luego darlas por inherentes al sexo, o por lo menos, considerar que no requieren una explicación. Eso es lo que podemos llamar “naturalización de una realidad social” y es una de las cuestiones que las ciencias sociales tienen que lograr evitar para ser rigurosas. Que las mujeres tengan constatadamente mayor inclinación a ciertos roles no implica que dichas inclinaciones sean innatas, hablando, de nuevo, de explicaciones alternativas.
      A algunas personas les cuesta mucho entender categorías sociales como son los procesos de socialización, y parecen creer que la subjetividad es una especie de construcción enteramente biológico individual. No queda claro si creen entonces que los cambios masivos en comportamientos y preferencias a lo largo de la historia y de una sociedad a otra se explicaría como un cambio evolutivo a nivel biológico. Y cuidado, que de ahí a explicaciones racistas del mundo estamos a unos centímetros de caernos sin poner las manos.

      Atribuir ad hoc a diferencias biológicas las diferencias constatadas en los hechos (de comportamientos y preferencias) es algo que solía hacerse mucho en tiempos de ciencia racista, al correlacionar ciertos rasgos físicos con con ciertas conductas (incluso con la predisposición a delinquir). Y hoy sabemos que lo que se estaba haciendo era metodológicamente incorrecto, por la atribución causal a variables espúreas (por ejemplo, si una persona es menos apegada a las normas cuanto más hostilidad y marginación recibe de la sociedad, y esa marginación se asocia a su color de piel, será un error asumir el color de piel como causal de su falta de apego a ciertas normas).
      Si la sociedad reproduce constantemente estereotipos que llevan a que personas con ciertas características físicas tiendan a comportarse de cierta manera (con complejísimos procesos que operan en diversos ámbitos), ello no hace que tales comportamientos se expliquen por esas características físicas.

      Pero es cierto, no podemos dar por sentado tampoco cuáles son los mecanismos que generan esos diferenciales, ni siquiera por el hecho de que históricamente determinados mecanismos hayan sido muy relevantes (puesto que pueden haber desaparecido o cambiado). Y por eso está bueno analizar en cada caso cuáles son los que mantienen las brechas, dado que sólo así podremos diseñar soluciones efectivas.

      Y entonces, ¿en qué quedamos? Que la segmentación vertical en la universidad argentina y en Conicet es real. Pero que las causas son diversas y que es re importante que las investiguemos. No las podemos dar por sentadas, es cierto, y aunque todos los resultados contribuyen a la solidez de la explicación por la cual las brechas de género se producen debido a una organización social de género machista, interesa saber cuáles son sus mecanismos concretos y su identidad en las diferentes sociedades. Ya hay gente muy capaz que trabaja en eso pero hace falta que más gente y recursos que profundicen las investigaciones. Queda mucho por hacer.

      No es este espacio para que vaya comentando todas y cada una de las partes del argumento larguísimo que pegaste arriba, ni tengo el tiempo lamentablemente. Pero creo que mi respuesta cumple con mostrar que ese argumento omite unas cuantas cosas, y que de hecho de ninguna manera refuta la existencia de brechas de género en el sistema científico. Lo que aporta es en realidad el empezar a complejizar el debate para determinar cuáles son los mecanismos que producen esas brechas en diferentes casos.

      • Lupo

        Perdón Sol, “Que las mujeres tengan constatadamente mayor inclinación a ciertos roles no implica que dichas inclinaciones sean innatas, hablando, de nuevo, de explicaciones alternativas.”
        Existe abrumadora evidencia de que son innatas, y que incluso las compartimos con otras especies.
        ¿Necesitamos recurrir a explicaciones alternativas?

  50. Lupo

    A ver, de las estadísticas oficiales británicas:
    https://www.ons.gov.uk/employmentandlabourmarket/peopleinwork/earningsandworkinghours/bulletins/annualsurveyofhoursandearnings/2016provisionalresults

    Cito:
    “Explanation for the difference in the gender pay gap estimate between full-time and all employees

    The gender pay gap estimate is calculated as a differential proportion of two median estimates, the middle points of the data, one for female and one for males. The composition of the male and female employee workforces are quite different, with more women working part-time than men (41% compared with 12% respectively – source: Labour Force Survey, Quarter 2 (April to June) 2016, Table EMP04). Because the hourly earnings of part-time employees tend to be less, on average, than the earnings of full-time employees, this means women are more likely to receive lower hourly rates of pay. It’s this fact that helps explain why the gender pay gap for all full-time and part-time employees is greater than the gender pay gap for full-time employees only.

    Consider the following fictitious example (shown in table 2) representing the male and female samples collected on Annual Survey of Hours and Earnings (ASHE).

    The male sample contains more full-time employees, while the female sample contains more part-time employees. When considering the full-time employees only, the majority of the male sample is used, whilst typically only the higher earners of the female sample are considered. Due to this, when taking the medians, that is the middle point of the selected sample, the gender pay gap is relatively small.

    When all employees are considered, the typically lower-paid part-time workers are included, of which there are more lower-paid female workers than male. As a consequence, this causes the gap to increase (usually as a result of the female median decreasing).”

    Debajo diractamente de esto mismo hay una tabla con la consideración horaria para los trabajos de tiempo parcial, full time, etc. donde se muestran las diferencias de horas trabajadas entre hombres y mujeres, más allá que se lee debajo de cada gráfico “Full-time defined as employees working more than 30 paid hours per week (or 25 or more for the teaching professions).”
    Cuando explícitamente los hombres trabajan más horas que las mujeres.

    En 5 minutos de lectura de la fuente vemos que el famoso pay gap tiende a 0 cuando analizamos las variables básicas.
    Se puede hacer lo mismo con las estadísticas de USA, y esto ya está analizado en los enlaces que les dejé, no sé si los leyeron.
    Pinker aclara esto superficialmente porque forma parte de su explicación de las diferencias entre hombres y mujeres, que sirve para refutar ciertas aseveraciones en el resto de la nota, por eso la cita.

    • Pablo A. González

      Bien, y acá viene una pregunta pertinente: ¿Que las mujeres tengan más trabajos de menos horas, es un evento aleatorio o tiene que ver con variables como la proporción de trabajo doméstico, la carga horaria en cuidado de hijos, etc?

      Este puede ser un análisis que te interese (acá el original http://www.aauw.org/files/2016/02/SimpleTruth_Spring2016.pdf):

      Critics charge that pay differences between men and women are simply a matter of personal choices. AAUW addressed this argument in our 2012 report, Graduating to a Pay Gap: The Earnings of Women and Men One Year after College Graduation. Our analysis found that just one year after college graduation, women were paid 82 percent of what their similarly educated and experienced male counterparts were paid.8 An earlier report, Behind the Pay Gap (AAUW, 2007), found that 10 years after graduation, the pay gap widened, and women were paid only 69 percent of what men were paid.9 In part, these pay gaps do reflect men’s and women’s choices, especially the choice of college major and the type of job pursued after graduation. For example, women are more likely than men to go into teaching, and this contributes to the pay gap because teachers tend to be paid less than other
      college graduates.10 Economists often consider this portion of the pay gap to be explained, regardless of whether teachers’ wages are considered fair. Yet not all of the gap can be “explained away.” After accounting for college major, occupation, economic sector, hours worked, months unemployed since graduation, GPA, type of undergraduate institution, institution selectivity, age, geographical region, and marital status, Graduating to a Pay Gap found that a 7 percent difference in the earnings of male and female
      college graduates one year after graduation was still unexplained. Similarly, Behind the Pay Gap found a 12 percent unexplained difference in earnings among full-time workers 10 years after college graduation. Other researchers have also found that the gender pay gap is not fully accounted for by women’s and men’s choices.11,12

      Becoming a parent is an example of a choice that often has different outcomes for women and men. Taking time away from the workforce or working fewer hours, both of which are more common for mothers than fathers, hurts earnings.13 Behind the Pay Gap found that 10 years after graduation, 23 percent of mothers were out of the workforce, and 17 percent worked part time. Among fathers, only 1 percent were out of the workforce, and only 2 percent worked part time. Many stay-at-home and part-time working mothers will eventually decide to return to the full-time workforce, and when they do they may encounter a “motherhood penalty” that extends beyond the actual time out of the workforce. Experimental research has documented that employers are less likely to hire mothers compared with childless women, and when employers do make an offer to a mother, they offer her a lower salary than they do other women.14,15 Fathers, in contrast, do not suffer a penalty compared with other men. Many fathers actually receive a wage premium after having
      a child.16,17

      • Lupo

        Pablo, leé las estadísticas que vos traés. Fue lo mismo que hicieron en facebook con las estadísticas de la EU, que aclaraban por qué se daba ese pay gap y no lo vieron.
        Lo mismo estás haciendo ahora con las estadísticas de UK.
        Obviás todo eso y ahora me traes un informe que no lo leí, pero no me podés negar que tiene un sesgo evidente.
        Y en ese estracto que ponés está diciendo primero que ese gap se explica en parte por las diferentes elecciones, y en parte se explica por tu pregunta pertinente.
        Sí, evidentemente el reparto del trabajo doméstico y del cuidado de los hijos lo hacen en mayor parte las mujeres. Pero por otro lado el otro padre suele invertir más cantidad de horas de trabajo para suplir la caida de ingresos en el hogar. Y todo esto tiene una correlación biológica. En parte por esto también la cita que hice de Pinker, el cual explica todo esto.
        Los datos están, vos mismo los publicaste.
        Lo que existe es un earn gap, no un pay gap.
        https://www.americanprogress.org/issues/economy/reports/2014/05/19/90039/explaining-the-gender-wage-gap/

        Las mujeres evitan trabajos de mucha carga horaria: http://ftp.iza.org/dp10225.pdf

        http://time.com/money/4279561/doctor-compensation-2016/
        “Overall, though, female physicians make 24% less than men. (And all of the earnings are for full-time positions.) Interestingly, there are significantly more female physicians in pediatrics than men, which is the least compensated specialty.” (Siendo pedriatría la especialidad peor pagada).

    • Sol Minoldo

      Lupo, tal como había comentado en facebook, el tema de la brecha de pago entre géneros cae a veces, efectivamente, en una simplificación para referirse al problema. Ciertamente se discute que al día de hoy la brecha salarial de género sea “por el mismo trabajo” (algo que sí ocurría en el pasado y es esperable que siga verificándose en países con legislaciones laborales laxas).
      ¿Se agota con eso el problema de una brecha de género? en absoluto.

      Lo que si tiene evidencia contundente es la brecha salarial global, y eso se explica por variables que tienen que ver con el tipo de inserción laboral diferencial entre géneros.

      -Como te comento arriba (aunque ahí refiriéndome puntualmente al sistema científico), por un lado existe la segmentación horizontal de las mujeres en el trabajo. Ello implica una mayor incidencia de la informalidad entre las mujeres, que a su vez se explica porque aquellos trabajos/rubros/oficios en los que se insertan mayormente las trabajadoras femeninas se caracterizan por mayor informalidad (ambas cosas constatables empíricamente). Otra característica de los trabajos en los que se insertan predominantemente las mujeres es una menor remuneración.
      La causas de esa desventaja en remuneración y condiciones laborales en el tipo de tareas típicamente femeninas (trabajos feminizados) tiene que ver con condiciones estructurales que afectan la valorización económica y cultural de dichas labores. Pensá nomás en las empleadas domésticas, que realizan trabajos que muchas mujeres hacen en sus familias directamente sin obtener pago alguno, y que quienes hacen remuneradamente tienden a hacerlo en la informalidad (hasta que se toman medidas explícitas para el blanqueo y la regulación de ese trabajo) y por remuneraciones relativamente muy bajas (hoy, aun las empleadas domesticas en blanco pueden cobrar legalmente menos que el salario mínimo). La asociación cualitativa de los trabajos “feminizados” a las labores atribuidas a las mujeres también se complementa con una asociación entre la falta de reconocimiento del valor económico de esas labores atribuidas a las mujeres y las condiciones de precariedad laboral (mayor informalidad y menor remuneración) que tales trabajos adquieren cuando se realizan en el ámbito mercantil (es decir, de manera remunerada). Eso, de todos modos, puede ser alterado con políticas, y también con cambios culturales. No es una constante, sino una variable. Pero de momento, al menos en América Latina, nadie ha aportado un resultado que muestre una incidencia nula, y si hay mucha evidencia que, al contrario, muestra una fuerte incidencia de esa variable en nuestra región.
      Pero además, el hecho de que las mujeres se inserten en esas tareas más que en otras, no tiene que ver con preferencias o elecciones personales “genéticamente determinadas” por el sexo biológico, sino con expectativas y mandatos culturales sobre ‘lo femenino’, con procesos de socialización que moldean nuestra subjetividad, nuestra autoimagen, preferencias, expectativas (como te mencionaba en un comentario más arriba, algo que también puede ser abordado empíricamente), y de hecho TAMBIÉN tienen que ver con valoraciones y preferencias DE LOS EMPLEADORES, ligadas a su subjetividad condicionada, y hasta con reglamentaciones laborales que segregan de manera explícita (por eso para una mujer va a ser más fácil conseguir un trabajo de secretaria, niñera, doméstica, donde se tiende a elegir mujeres, que de chofer de colectivo o piloto de avión, por poner un ejemplo).
      Que las mujeres tienen mayor incidencia de informalidad y mayor inserción en los rubros menos remunerados podes verificarlo en los números, como mínimo, de toda América Latina. Yo de primera mano lo he verificado para el caso de Argentina.

      -Dado que los números muestran que los trabajos a tiempo parcial se pagan menos (por hora) que los a tiempo completo, la mayor inserción femenina que se verifica en ellos afecta, lógicamente, la brecha salarial global. El tipo de inserción laboral de las mujeres en trabajos de tiempo parcial o más flexibles está muy mediada, a su vez, por las brechas en el uso del tiempo (que se vincula con lo que te explicaba de la división por género del trabajo no remunerado) y que condicionan, por ejemplo, al posibilidad de trabajar a tiempo completo. Por eso es incorrecto decir que la causa es “que trabajan menos horas”, sino que lo que pasa es que “trabajan menos horas de manera remunerada”. Así, este tipo de problemas afectarán, como es de esperar, en mayor medida a las mujeres que tienen hijos y/o están casadas/en pareja. Y por eso las brechas salariales son mayores entre casadas que solteras, entre madres que no madres, y cuanto mayores son las mujeres.
      De hecho en algunos casos la inserción en el mercado de trabajo no es siquiera “a tiempo parcial”, sino que algunas mujeres trabajan plenamente en ámbitos no remunerados, ya sea por trabajar en el marco de relaciones laborales de emprendimientos o negocios familiares, o por dedicarse a actividades no mercantiles. Esto último tiene que ver con la distribución desigual del uso del tiempo entre géneros, en las tareas de cuidado (de enfermos, discapacitados o mayores), de crianza y otras tareas domésticas. De nuevo, división sexual del trabajo, invisibilización de los trabajos feminizados, estereotipos que asocian los géneros a distintos roles, mandatos incorporados a lo largo de toda la vida y reforzados socialmente cada vez que una mujer intenta salir de la “norma”.

      -Además de la segmentación horizontal, se verifica una segmentación vertical, que es la que tiene que ver con la mayor participación de las mujeres en cargos de jerarquía y poder, y que también impacta sobre la brecha global de remuneración entre géneros. Esa segmentación se verifica en los números también. Las causas en este caso, como también te comentaba antes, pueden ser diversas, pero en casi todos los casos tienen que ver con la organización de genero de nuestra sociedad: hay casos explícitos de discriminación que llevan a que las mujeres, para alcanzar iguales jerarquías, sean exigidas con muchos mas méritos, pero también intervienen otros procesos, como la desventaja relativa que supone (para una carrera laboral, política, etc.) la brecha en el uso del tiempo en tareas no remuneradas, o incluso la preferencia subjetivamente condicionada de acuerdo a los roles, compatibles con lo femenino y lo masculino, las expectativas en tanto preferencias y objetivos que nos ponemos en la vida y las expectativas en el sentido de sentir que se es capaz o adecuado para determinadas tareas, nos gusten o no.

      -Por último hay brechas de género que afectan las oportunidades económicas de las mujeres, como por ejemplo brechas en el control de la tierra, el acceso al crédito y otras que varían de un país a otro (como el acceso a la educación, a la anticoncepción, a la salud, etcétera)

      Todo lo que te menciono acá tiene respaldo en los datos. La brechas globales de género se explican entonces por la inserción diferencial de la mujer en el trabajo remunerado, y por eso si comparamos una mujer y un varón de un mismo tipo de trabajo y mismo tiempo, no vemos necesariamente un diferencial. Lo que importa entonces es explicar cómo se produce la brecha global, y ahí es donde queda claro que lo que la produce es la segmentación y la falta de valorización de los trabajos asignados preferencialmente a las mujeres.

      Como las brechas de género responden a razones culturales, económicas e institucionales y no a causas naturales, van a variar, como lo hacen, entre diferentes sociedades todos esos factores. Aun así, la persistencia de la brecha de género salarial global se registra a nivel mundial, y en AL es más amplia.

      Entonces, todos los argumentos que supuestamente desmienten la brecha de género, solo dan cuenta de la complejidad del fenómeno y la diversidad de mecanismos que la producen.

      Te dejo algunas fuentes
      http://datatopics.worldbank.org/gender/
      http://siteresources.worldbank.org/…/Overview-Spanish.pdf
      http://siteresources.worldbank.org/…/7786…/chapter-2.pdf
      http://www.ilo.org/…/documents/publication/wcms_233953.pdf
      http://www.ilo.org/…/documents/publication/wcms_195447.pdf
      http://www.oecd.org/employment/50423364.pdf
      http://www.oecd.org/…/balancingpaidworkunpaidworkandlei…
      https://www.bls.gov/news.release/wkyeng.t07.htm
      https://openknowledge.worldbank.org/…/9780821397701.pdf…
      http://www.who.int/glo…/GenderClimateChangeHealthfinal.pdf
      Organización para la Alimentación y la Agricultura, The State of Food and Agriculture 2011: Women and Agriculture, Closing the Gender Gap for Development. Obsérvese que si bien los datos mundiales son limitados, existe información empírica que respalda estas enunciaciones.

      • Lupo

        Sol, antes que nada, fijate que cuando copipasteaste los links la mayoría te
        quedaron ilegibles.
        Fijate que en el primer párrafo estás reconociendo que la brecha tal como la
        plantea el artículo no existe. Más allá que eso ya estaba aclarado por los
        mismos números presentados por la gente de el gato.
        ¿Se agota con esto el problema de una brecha de género?
        De la manera en que está planteado en el artículo, sí. (Seguimos hablando de brecha salarial, ¿no?)
        Ahora, seguimos con el resto. Voy respondiendo a medida que leo, así que puede
        que el texto no parezca coherente. (no contesto todos los supuestos porque no termino más…)
        ¿El trabajo informal afecta a más mujeres que hombres? Si.
        Ahora, ¿es un problema de género? No.
        Afecta de la misma forma a mujeres que a hombres, y está directamente asociado
        a la pobreza. Es, de nuevo, una brecha de ganancia, no salarial.
        (http://white.lim.ilo.org/spanish/260ameri/oitreg/activid/proyectos/actrav/forlac/estudios/informalidad%20laboral%20argentina.pdf)
        La segmentación horizontal afecta de la misma manera a mujeres y a hombres. Empleada doméstica, maestra jardinera, minero, albañil, hachero.
        El sector tradicionalmente femenino no es necesariamente el peor pago.
        http://www.lanacion.com.ar/1747164-cuanto-pagan-los-empleos-mejor-y-peor-remunerados-en-la-economia-argentina
        Estamos hablando de una supuesta brecha salaerial, ¿no?
        Entonces las mujeres trabajan menos horas que los hombres. Las estadísticas ya las vimos.
        No hablemos de brecha salarial si vas a incluir el trabajo doméstico no asalariado. Las cosas por su nombre.
        Ahora, estamos asumiendo una casi exclusividad del trabajo doméstico hecho por mujeres.
        ¿Cómo se explica entonces que el 86% de las muertes asociada a trabajos domésticos sean hombres?
        http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1730915/
        Las mujeres evitan trabajos con mucha carga horaria: http://ftp.iza.org/dp10225.pdf
        “hay casos explícitos de discriminación que llevan a que las mujeres, para alcanzar iguales jerarquías, sean exigidas con muchos mas méritos”
        Cita por favor.
        “Si comparamos una mujer y un varón de un mismo tipo de trabajo y mismo tiempo, no vemos necesariamente un diferencial.”
        Correcto. Entonces dejemos de repetir constantemente y como se hace en el artículo: “las mujeres ganan tanto menos que los hombres por el mismo trabajo”.
        Que esencialmente es lo que estoy cuestionando en este sentido.
        Nadie negó que exista una brecha de ingreso, lo cual ya está explicado.
        “Como las brechas de género responden a razones culturales, económicas e institucionales y no a causas naturales”
        Esa es la afirmación que estamos discutiendo. Lo que toda la evidencia que presenté discute.
        ¿Cultural? Por supuesto. Cultura construida por animales que la sostienen y alimentan.
        Ahora, ¿económicas? Ahí es donde más hace agua la afirmación de la existencia de la brecha salarial.
        El capitalismo no discrimina por sexo. Prima la ganancia por sobre cualquier otra variable.
        ¿Institucional? ¿Qué institución segrega por sexo?

        • Sol Minoldo

          -Los copy pastié de mi propio comentario en facebook, donde empezamos a debatir (ese comentario que no viste). Los podés encontrar enteros acá: https://www.facebook.com/elgatoylacaja/posts/1589647511053135?comment_id=1589698554381364

          -Con lo que decis (“la brecha tal como la plantea el artículo no existe”) empiezo a sospechar que no leíste la nota por la que tanto estás comentando.
          De toda la nota, lo único que en base al primer párrafo de mi comentario podemos discutir (y ni siquiera es refutar, sino relativizar su alcance) son tres palabras de una frase, que te las remarco en la cita: “es un tópico demostrado internacionalmente el hecho de que las mujeres, con igual formación y por iguales tareas, ganan aproximadamente un 30% menos que los varones”. No lo dice “constantemente”, como te quejás, sólo ahi. De hecho, es una frase que NO se refiere al sistema científico argentino, que es el verdadero eje de la nota. Cuando se mete en ese tema aclara que la segmentación salarial se explica por el desigual ascenso en las jerarquías del sistema. Y los datos también se refieren a eso.
          Por lo tanto, para nada lo que digo desmiente la brecha tal como la plantea la nota . Fijate que donde la nota de Pula dice “desigualdad salarial” dice puntualmente que la desigualdad salarial en la ciencia tiene que ver con el acceso desigual a las categorías más altas, eso mismo que te expliqué que es la segmentación vertical. Además, un párrafo arriba la nota hace referencia a la segmentación horizontal, de la que también te hablé. No veo incompatibilidad alguna, sólo he ampliado en conceptos que la nota menciona. Si no lo desmiente, entonces no se agota “[el problema] de la manera en que está planteado en el artículo”. Porque la nota habla de otra cosa, no de la diferencia salarial por “mismo trabajo, mismas horas”.
          -Un tip para no quedar mal cuando debatís, y que no parezca que lo haces desde una actitud no científica de total prejuicio, es leer lo que estas discutiendo, y tratar de entenderlo. De paso, los demás no perdemos el tiempo. No lo tomes a mal, pero en verdad lleva tiempo responder, y uno lo menos que espera es que hayas leído la nota en cuestión.
          -Como decís vos, vamos al resto. Decís: “¿El trabajo informal afecta a más mujeres que hombres? Si. Ahora, ¿es un problema de género? No. Afecta de la misma forma a mujeres que a hombres, y está directamente asociado a la pobreza.” Lupo, si afecta más a las mujeres que a los hombres, no los afecta de la misma forma. El hecho de que esté asociado a la pobreza no significa que no esté asociado al género TAMBIÉN. Eso es facilísimo de separar analíticamente y chequear en los datos, y de hecho se hace (miras, por ejemplo, solo pobres, y ves qué porcentaje de mujeres pobres trabajan en la informalidad y qué porcentaje de varones pobres varones; después hacés lo mismo con los no pobres).
          Por otro lado, ser mujer puede perfectamente estar asociado a una mayor probabilidad de ser pobre (podés buscar sobre lo que se llama feminización de la pobreza), por todo lo que te expliqué de la segmentación en mercado de trabajo y de la valoración económica de las tareas “femeninas”. De modo que, de nuevo, la asociación de la informalidad con la pobreza no tiene por qué debilitar la relación de ésta con el género.
          Entonces, si no los afecta de la misma forma, no se sostiene que niegues que el género sea relevante en la informalidad laboral.
          -“La segmentación horizontal afecta de la misma manera a mujeres y a hombres”. Para nada, te basás en “tu parecer”, no hay datos que te respalden. Que existan también trabajos “masculinizados” devaluados no alcanza para establecer que los afecta “de la misma forma”. Los datos muestran que la segmentación horizontal afecta predominantemente a las mujeres. En los links que te sugerí podes encontrar, y sino buscá documentos que indaguen sobre el tema y evitá descartar a priori los que concluyen aquello con lo que estás en desacuerdo. Abrilos y fijate en los datos en que se basan.
          -Creo que ya te respondí que trabajar menos horas en el trabajo remunerado no es “trabajar menos horas”. Y SI tiene que ver con brecha salarial en la medida que una mujer accede a menor salario porque tiene menos posibilidades de realizar trabajo remunerado si tiene mayor carga de trabajo no remunerado. Vos mismo reconocés que importa cuando señalas que es relevante, en la brecha salarial, que “las mujeres evitan trabajos con mucha carga horaria”.
          Decís “las cosas por su nombre” pero precisamente una de las consecuencias del enfoque de género en economía es interpelar la naturalización con la que, desde las categorías tradicionales de la economía, no se ha contabilizado el aporte económico del trabajo no remunerado, particularmente femenino. Para ilustrártelo, fijate que el mismo trabajo que supuestamente no es trabajo, si es “empleo” si lo terciarizás y lo hace una niñera, cuidadora, empleada doméstica, etcétera, aunque la actividad y su aporte sea exactamente el mismo. Y ocurre que esa misma falta de valor económico que se da como evidente en esas tareas tiene mucho que ver con su relativamente baja remuneración y formalización cuando se realiza en el mercado.
          -“Estamos asumiendo una casi exclusividad del trabajo doméstico hecho por mujeres”. No, no lo estamos asumiendo, lo estamos afirmando en base a lo que muestran los datos de uso del tiempo. Y no veo ninguna contradicción entre ese hecho y la mayor prevalencia de accidentes domésticos en hombres. En todo caso, lo único que eso nos indica es que los accidentes domésticos no dependen fuertemente del tiempo de dedicación a esas labores sino de otras variables. El resumen que referís te da los indicios, el tipo de actividades más riesgosas (en base a la tasa de accidentes) son las actividades domésticas tradicionalmente “masculinas”. Pero ello no implique que su carga en tiempo de trabajo sea mayor.
          -No presentaste ninguna evidencia que respalde que las brechas sean “naturales”.
          -De verdad pensás que el sistema económico es independiente de las construcciones culturales que condicionan nuestras preferencias y conductas, incluidas las económicas?
          -Preguntás que institución segrega por sexo y uno se pregunta en qué momento del debate te perdió y volvió al punto de partida…

          • Lupo

            Sol, ponele un poco de onda. Citás del artículo lo que decís que no está diciendo. No me tomes el pelo.
            El “constantemente” es en relación al discurso que repite la nota, los pibes de el gato, vos, etc. No que lo reitera la nota en sí.
            Y sostiene algo ya demostrado que no existe, más allá de la salvedad que hace sobre la ciencia según las categorías de investigación.
            Disculpame, te voy a hacer una corrección semántica, no hay un “acceso desigual a las categorías más altas”, hay una representación desigual.
            La posibilidad de acceso es la misma, el porqué de esa diferencia de representación está dada por toda la evidencia que presenté anteriormente.
            Cuando te dije que el problema sí se agotaba de la manera en que está planteado en el artículo, era en referencia a la brecha salarial cuando el artículo reza:
            “La Desigualdad salarial: aunque es un tópico demostrado internacionalmente el hecho de que las mujeres, con igual formación y por iguales tareas, ganan aproximadamente un 30% menos que los varones”. Que aparte era lo que se estaba discutiendo, donde se utilizaron diferentes estadísticas para tratar de sostenerlo. Y que se demostró falso.
            “-Un tip para no quedar mal cuando debatís, y que no parezca que lo haces desde una actitud no científica de total prejuicio, es leer lo que estas discutiendo, y tratar de entenderlo. De paso, los demás no perdemos el tiempo. No lo tomes a mal, pero en verdad lleva tiempo responder, y uno lo menos que espera es que hayas leído la nota en cuestión.”
            Me encantó. ¿Hombre de paja? De paso, ¿yo que estoy haciendo? ¿No me estoy tomando el trabajo de leer y contestar?
            Si te hubieras tomado la molestia de leer mis comentarios, verías que dejé un enlace con la nota completa comentada.
            Y si salieras de tu “actitud no científica de total prejuicio” y analizaras la evidencia presentada, cuestionarías la evidencia, no mi persona.
            Estás todo el tiempo sosteniéndote en supuestos, que es lo que le critico al artículo. A todo el artículo. Ya comentado.
            ¿Lo cito de nuevo? “La Desigualdad salarial: aunque es un tópico demostrado internacionalmente el hecho de que las mujeres, con igual formación y por iguales tareas, ganan aproximadamente un 30% menos que los varones”.
            Si vas a incluir el trabajo doméstico no es brecha salarial, sería laboral llegado el caso, ¿qué entendemos por trabajo doméstico? Porque ese abrumador 86% del que te hablé antes de algún lado sale.
            Igual es re loco ver cómo cuando entrás a ver los números y analizarlos, como te cambian todos los supuestos. O debería.
            Mujeres solteras sin hijos, trabajan y ganan lo mismo que los hombres. Pero trabajan y ganan menos cuando están casadas. Inclusive menos todavía que las casadas con hijos menores de 18 años.
            http://www.aei.org/publication/new-bls-report-on-womens-earnings-much-of-the-17-gender-pay-gap-in-2014-explained-by-age-marriage-hours-worked/
            Mientras tanto, los hombres casados trabajan más que los solteros, y en los países más igualitarios pasa lo mismo con las mujeres: http://www.slate.com/blogs/moneybox/2013/06/27/married_women_work_less_than_single_ones_except_in_the_nordic_countries.html
            Esos mismos países donde las brechas de género son mucho mayores que en los países más pobres y más desiguales.
            Hice varios cuestionamientos sobre los que no obtuve respuesta, pero más allá de eso yo respondo.
            “-No presentaste ninguna evidencia que respalde que las brechas sean “naturales”.”
            Presenté evidencia sobre tendencias en las diferentes elecciones entre los sexos. Eso genera “brechas”.
            Hay más ingenieros que ingenieras. Sí. De la misma manera que hay más psicólogas que psicólogos. O de la misma manera que hay más albañiles que ¿albañilas?. Más enfermeras que enfermeros. Más basureros que basureras. Más empleadas domésticas que empleados domésticos.
            ¿Está mal? ¿Tiene que ser necesariamente 50 y 50? ¿Por qué? ¿En qué profesiones? ¿En las que vos querés o en todas? ¿Qué porcentaje de personas LGTBI+ ya que estamos? ¿Hacemos lo mismo con razas o etnias?
            Tanto vos como yo, vos como mujer y yo como hombre, lo mismo que cualquier otra persona, si tenemos la suerte de tener un buen pasar económico, tenemos la misma posibilidad de
            estudiar lo que nos venga en ganas y rompernos el traste estudiando y trabajando. Y así lograr lo que queramos lograr.
            Y ejemplos sobran para sostener esto. Vas a encontrar mujeres en la cúspide de todos los ámbitos. Las dos primeras potencias europeas están gobernadas por mujeres. Tuvimos a una mujer gobernando nuestro país dos mandatos consecutivos.
            Si Yamila pudo, ¿por qué otras no pueden? http://www.lanacion.com.ar/1928968-yamila-miguel-la-argentina-de-34-anos-que-triunfa-en-la-nasa
            ¿Cómo se explica que las “brechas de género” sean mayores en los países más ricos e igualitarios y menores en países pobres con estereotipos más arraigados y mandatos sociales reales?
            http://kifinfo.no/en/2016/05/bigger-gender-gaps-rich-countries
            Dejemos de decirles a las mujeres lo que tienen que hacer, y dejemos que elijan lo que ellas quieran hacer.
            “-De verdad pensás que el sistema económico es independiente de las construcciones culturales que condicionan nuestras preferencias y conductas, incluidas las económicas?”
            Sé como funciona el capitalismo. Y si a las mujeres se les pagara un 30% menos “con igual formación y por iguales tareas” (sigo citando el artículo), se reemplazaría a los trabajadores hombres por mujeres.
            Todo esto, más allá que no se hacen paritarias discriminadas por sexo. Y que pagarle diferente a un hombre que a una mujer “con igual formación y por iguales tareas” es ilegal. Estarían todas las mujeres demandando a sus empleadores.
            “-Preguntás que institución segrega por sexo y uno se pregunta en qué momento del debate te perdió y volvió al punto de partida…”
            Por supuesto que lo pregunto. ¿Qué institución te segrega a vos y no a mi?

          • Sol Minoldo

            Que cito del artículo lo que “digo que no está diciendo”???
            No Lupo, digo que el artículo hace una mención de apenas 3 palabras a la cuestión que vos discutís, y que el eje de la brecha que plantea para por otras dimensiones, de las que habla el artículo, y mis comentarios, largamente.
            Tu constantemente no se basa en la nota ni en lo que decimos: si revisas mis comentarios, lo primero que matizo es la aseveración que tanto te molesta, y que dejo a un lado precisamente para avanzar en que la brecha existe y se explica por diversos fenómenos, aunque no se produzca de esa manera. Por lo que vi de los comentarios de Pablo, et explica lo mismo. Te hablamos de segmentación, de trabajo doméstico, así que no le veo respaldo a lo de “constantemente”.
            Decís que la nota sostiene “algo ya demostrado que no existe” y ahí no hacés más que seguir insistiendo hasta el cansancio con lo mismo, esas tres palabritas, que por mucho que insistan, no invalidan para nada el eje argumental de la nota de Pula.
            _que haya representación desigual no es incompatible con acceso desigual, y de hecho, si hubiera acceso desigual, la consecuencia será una representación desigual. Te he dado muchísimos elementos para explicarte como esa representación desigual se explica por diferencias de acceso que tienen que ver con cuestiones de relaciones desiguales de genero y división sexual del trabajo, pero seguís insistiendo en que proporcionaste evidencias que no proporcionaste, sobre supuestas causas de esa diferencia de representación. Que menciones el trabajo doméstico, la dedicación a los hijos y demás NO DESMIENTE sino que confirma que hay diferentes oportunidades de acuerdo al género.
            -nada de hombre de paja: si decís que el problema tal como lo plantea el artículo es el referido a esa parte que citás, es o que no lo leíste o que no lo entendiste, puesto que esa frase es apenas una acotación, y lo central del argumento de la nota pasa por la cuestión de la brecha explicada por la SEGMENTACIÓN.
            -De tooooooooodo lo que decís, das vueltas y vueltas en lo mismo: que la brecha salarial no es por “misma tarea”. Eso es lo primero que mencioné cuando et escribí. Yo seguí adelante, vos seguís atascado ahi. No tenés absolutamente nada más que eso. Eso y que para vos es imposible comprender la categoría de trabajo domestico como trabajo.
            -Me tome la GRAN molestia de leer tus comentarios, lo que queda probado en el hecho de que los contesté párrafo por párrafo, igual que ahora. Tu acusación solo indica un problema de lectura. Intente al link que pusiste y no vi mas que la nota de pula, recién ahora se que tenia que pinchar las partes resaltadas de la nota para ver tus comentarios. Pero ahora que se que la leíste reconozco que me equivoqué en no pensar hipótesis alternativas: el problema no es que no la hayas leído, sino una limitación de lectura, que no te permite reconocer cuál es el eje argumental
            -Cuestioné la “evidencia”, bah, su supuesto aporte para refutar algo de lo que hablamos de segmentación. Pero también puedo cuestionar tus problemas de argumentación, de lectura, y entre los cuales se encuentra el no comprender un argumento y seguir pataleando hasta el cansancio con algo que ya se habló y superó en el primer comentario, o el no tener nada para contestar a la evidencia que YO te proporciono, y seguir argumentando lo mismo que antes de leer mi respuesta. También puedo cuestionar que te pases dando vueltas y vueltas sobre ese tema, como si tuvieras gran cosa entre manos, citando varias veces la misma frase de la nota, cuando una y otra vez quedo desestimada la importancia de la observación para el problema principal de la nota de pula y para el problema de la brecha salarial de género en general. Tu último comentario ya es sintomático, cada dos por tres, volvés a lo mismo.
            -Todo, absolutamente todo lo que sugerís como evidencia confirma la importancia de las diferencias de género en el trabajo doméstico para explicar la brecha salarial. Que esa brecha sea mayor en mujeres casadas y aun mayor si tienen hijos es exactamente lo esperable para confirmar lo que te estoy explicando.
            -Tu abrumador 86% refiere a riesgos, no a dedicación del tiempo al trabajo doméstico, no veo relación con lo que estamos discutiendo sobre brecha y restricciones que la carga de trabajo doméstico supone pata insertarse en determinados trabajos.
            -Que ALGUNAS segmentaciones tengan que ver con “preferencias” no es evidencia de que las brechas resultantes sean naturales, en la medida que esa preferencias no sean naturales. Y la evidencia respalda que no lo son (la única duda es si hay una pequeña parte que si lo sea, pero la certeza es que no lo son ni del todo ni predominantemente). Entonces no, no presentaste evidencia de que las brechas sean naturales.
            Y no se trata de que esté “necesariamente mal”, lo que si es problemático es cuando el condicionamiento limita tus libertades de desarrollo personal, cuando el condicionamiento cierra tus opciones, cuando es reforzado por condena social (que ante la ruptura del estereotipo, reacciona) y sobre todo es problemático cuando esa segmentación conlleva consecuencias dispares de remuneración y condiciones laborales, con todo lo que ellos supone en una sociedad donde la mayor parte del acceso al bienestar (y a la supervivencia) depende de la capacidad adquisitiva, afectando por ello, también, la autonomía y verdaderas oportunidades de las personas. Entonces el problema es en si misma la desvalorización económica y social de ciertos trabajos (que tiene que ver con el género) y en algunos casos los propios mecanismos que producen la segmentación como un mandato. Cuando sugerís “hacer lo mismo” con “razas” o etnias y orientación sexual, en el sentido de pretender que no haya segementación, me parece bárbaro. La segmentación horizontal y vertical tiene consecuencias económicas (al menos cuando hay un diferencial en la retribución de los ámbitos segmentados) y al igual que el género, es restrictivo para a libertad y oportunidades que la sociedad sea prescriptiva sobre lo que debe y puede hacer una persona en función de su color de piel u orientación sexual.
            -Tu discurso meritocrático no se condice con la realidad, pero ese es un tema para toda una nota aparte. Solo te advierto que el hecho de que nuestras oportunidades dependan de “si tenemos a suerte de tener un buen pasar económico” no solo reconoce que el punto de partida será desigual, sino que encima desconoce que la suerte está muchas veces ligada a condiciones previas de segmentación. O el hecho de que nacer negro en EEUU se asocie con mayor suerte de nacer pobre que nacer blanco se explica por una prevalencia de la suerte naturalmente asociada al color de piel??? De todos modos, mas allá de la premisa, no, aun si tuviéramos la misma condición socioeconómica, las oportunidades se pueden segmentar por otros factores, por ejemplo en sociedades machistas por el género, y en sociedades que discriminan por orientación sexual o color de piel, no serán las mismas oportunidades según tu orientación sexual o color de piel, tan simple como eso. No podés dar or sentado que la igualdad existe, la tenes que verificar empíricamente. Y cuando vas a los datos, en el tema que nos compete (género), encontramos desigualdad.
            Tus ejemplos son evidencia mal presentada. Cuando la pones en contexto queda clara la segmentación de género y la menor probabilidad de mujeres de acceder a, por ejemplo, la presidencia. Por ejemplo: Dos mandatos de mujeres, ¿con relación a cuántos de varones? por otro lado existen evidencias de que para que una mujer alcance determinadas jerarquías políticas, por ejemplo, se le requieren esfuerzos mayores que para conseguir lo mismo un hombre. Que no sea imposible que lleguen no desmiente que sea menos probable, ni que haya desigualdad.
            -“Dejemos de decirles a las mujeres lo que tienen que hacer, y dejemos que elijan lo que ellas quieran hacer”. Justamente, de eso se trata cuando uno propone discutir los estereotipos y mandatos de género
            -Decis que pagarle distinto a un hombre y una mujer es “ilegal”, pero seguramente escuchaste hablar del trabajo informal, donde ya establecimos, además, que las mujeres tienen mayor inserción que los hombres. De todos modos, como te mencioné, es evidente que el problema ese puntual que es algo que ya charlamos hasta el cansancio, ni es el eje de la brecha, ni es el principal problema cuando hay legislación antidiscriminación (pero que, lamentablemente, no la hay aun en todo el mundo). Lo dice Pula y te lo explique mil veces, el eje de la brecha es la segmentación, la división sexual del trabajo y la invisibilización económica del trabajo doméstico.
            -Te preguntás qué institución me segrega a mi y a vos no y me quedo con la sensación de estar hablando sola…

            Hasta acá llego Lupo. Que el Gato tenga ganas de participar de los debates y contestar a inquietudes no quiere decir que podamos pasarnos semanas y redactando páginas y páginas para un solo lector. Si querés seguir comentando, repitiendo lo mismo y lo mismo, tenés libertad de hacerlo. Pero yo ya no tengo tiempo para seguir contestándote.

            Saludos

  51. Frasco

    Si bien ya deben estar medio podridos del tema, la wage gender pay gap creo que es diferente a lo que es las mujeres en Ciencia, y en lugares como STEM.

    Pero en sí la brecha salarial es un tema MUY complejo del cual no hay concenso, a pesar de autoras como Christina Hoff Summers lo den por hecho y que se toman estadísticas de EEUU

    Hay varios informes, uno de la OECD donde se exploran las diferentes explicaciones y sobre lo insatisfactorias que son, que aparentemente serían explicadas desde la discriminación, con la teoría de Claudia Goldin.

    Además, hay un meta-análisis que es otra pieza de eviencia demuestra que no está ‘cerrada’ la brecha.

    Si a alguno le interesa

    http://www.nber.org/chapters/c12904

    http://www.oecd.org/employment/emp/40937574.pdf

    http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.0950-0804.2005.00256.x/full

    http://www.keepeek.com/Digital-Asset-Management/oecd/employment/oecd-employment-outlook-2016/closing-gender-gaps-in-the-labour-markets-of-emerging-economies_empl_outlook-2016-8-en


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