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331.Ansiedad

IMG:  Agus Paci  

Notas > Lo humano Notas

Esa loca y pequeña cosa llamada ansiedad

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¿Qué es la ansiedad? ¿Es un problema real o un invento posmoderno?

Cómo adivinar en su momento
que todo es parte de la misma sensación.
Cómo predecir
que la sensación no será pasajera.

Luis Chaves, Falso documental

 

El tiempo ocioso, más bien residual, me pasa desapercibido y rápido: miro sus historias porque sólo duran 24 horas y no quiero perderme de nada. Hago entrar esa idea en 140 caracteres. En 280 caracteres, qué respiro. Me grabo tocando la guitarra pero tiene que entrar en un minuto, no puede durar más de un minuto. Dejo el celular a conciencia. No debería pasar tanto tiempo con el celular. Leo que ahora hay aplicaciones para ayudarme a usar menos el celular. Repito, entonces, el proceso que emprendo cada vez que me siento a pensar una nota. Pregunto a especialistas, busco en páginas y libros confiables la definición, estructura, formas, ejemplos, historia; anoto palabras que encuentro fundamentales para explicar lo que quiero explicar, y me dispongo a tipear. Elaboro una introducción que sobrevuela el tema para que el cursor titilando sobre el documento en blanco deje de mirarme. No lo consigo. Como puedo y con lo que aprendí, sigo.

Pareciera que preguntarse qué es la ansiedad, como preguntarse prácticamente cualquier cosa hoy por hoy, es casi volverse un ejemplo vivo. Un caso de éxito, pero todo lo contrario. Hay otra misión detrás de esta nota y es aportar conciencia a los conceptos como éste, darles el peso que tienen; porque a veces suelen enredarse en novedades, parafernalia, palabrerío de oficina, y quedan triviales. Además, explicar algo de manera difícil no lo hace más creíble ni más valioso.

Qué es la ansiedad, pregunto a varias personas, como si fuera una única ‘cosa’, como si esa pregunta tuviera una respuesta perfecta, perenne, a coro. Una conocida me dice que es algo en lo que no cree. Me gusta, más que nada por determinar si es inventado, descubierto, adquirido o efecto contagio. Otra amiga me dice que la ansiedad es un pulpo teniendo una pesadilla y desearía cerrar la nota acá pero, como a la evidencia nos debemos, investigo.

La ansiedad se define como una emoción humana que aumenta nuestra reacción ante situaciones peligrosas o que puedan llevar a una pérdida de recursos reproductivos. Tales recursos pueden incluir relaciones interpersonales, propiedades materiales, estatus, reputación, etc. Además, nos prepara para percibir amenazas y enfrentarnos a situaciones desconocidas. Forma parte de un repertorio de respuestas que adquirimos a lo largo de nuestra historia como especie. La ansiedad es un efecto secundario del entrenamiento ante escenarios hostiles. Lo esperable, entonces, es que todos experimentemos ansiedad ocasional, circunstancial.

Adriana Romeo, Dra. en Medicina Especialista en Psicología médica y Psiquiatría; junto con Romina Infantino, Licenciada en Psicología, explican que la ansiedad se distingue por ser “una reacción emocional universal, de carácter esencial y adaptativo, que emerge ante situaciones de alarma, dudosas, confusas, de amenaza, de resultados inciertos o de peligro, ya sean presentes o futuras”. La ansiedad es generalmente vivenciada, para sorpresa de nadie, como una experiencia desagradable. Los síntomas suelen ser: inquietud, desasosiego, irritabilidad, aturdimiento, impaciencia, insomnio, preocupación, temblores, nerviosismo, desconcentración, indecisión, aversión a las listas largas de síntomas, labilidad emocional, desorientación, desesperanza, tensión muscular, comportamiento evasivo (de personas, lugares y escenarios posibles), y miedo como respuesta inmediata a cualquier amenaza probable.

Hay tantas cosas que pareciera que nos tienen pendientes de sí. Las respuestas a nuestros mails, la doble tilde azul, la falta de la doble tilde azul, un corazón virtual aquí o allá. Al final del día nos damos cuenta de que, quizás, estamos ansiosos por todos lados. Lejos de querer bastardear esas reacciones, las escribo para concientizar, sino a quien esté leyendo, a mí, de cuánta energía quiero poner en lo que hago, digo, espero y siento. Pensar en cómo nos tomamos las cosas es una forma de desarmarlas, y desarmarlas nos permite verlas en detalle, y verlas en detalle nos permite, a veces, no darles más peso del que tienen.

La Asociación Americana de Psiquiatría y la Asociación Americana de Psicología [APA, ambas  ¯\_(ツ)_/¯, por sus siglas en inglés y lo impresionante de sus postulados (?)] dicen que una cuota moderada de ansiedad puede incluso resultar beneficiosa para la persona, porque despierta su sentido de alerta ante una situación de posible peligro, o la prepara para un escenario que no contemplaba. Observar esa ansiedad como lo que es: un recurso adaptativo, digamos.

Un profesor que tuve en la secundaria decía: “Si al dar un paso, vislumbran un escenario para el cual no tienen plan ‘B’; absténganse”. Sin ánimos de desestimarlo, un poco tajante el consejo. Otra profesora decía que 10 le ponía a Dios, 9 a una persona que estuvo en el lugar de los hechos, 8 a un historiador, 7 a ella y de ahí para abajo podíamos sacarnos nosotros. Pero esa otra profesora es otro trauma para otra nota.

Quizá sea por algo de eso que apunta mi ex-profesor que en varias personas la ansiedad se sale de cauce, se ‘sobreactiva’, y ahí es cuando se experimentan los famosos ‘trastornos de ansiedad’. Es una vuelta más de tuerca. Comienza la falta de aire, las pulsaciones suben, la necesidad de irse del lugar donde se está pero a la vez la dificultad para ‘hacerlo’, la urgencia y la imposibilidad de regular.

Cuando la ansiedad es persistente y recurrente, irrumpe en la vida diaria, en las actividades cotidianas y más simples de quien la padece (como salir a la calle, entrar a un supermercado, subirse a un colectivo). Puede ser leve, tomando una forma parecida a la inquietud; o aguda, llegando a experimentar una crisis de angustia, mejor conocida como ataques de pánico. Salvedad: si bien en varios manuales y traducciones ‘crisis de angustia’ y ‘ataques de pánico’ son propuestos como sinónimos, el ataque de pánico incluye atravesar un gran malestar físico, pudiendo llegar al punto de acarrear la horrible sensación de que uno se está muriendo, de que se va a morir, siendo uno de los episodios más comunes el falso infarto.

Romeo e Infantino afirman que la sintomatología ansiosa modifica los sistemas fisiológicos, produciendo un exceso de activación (fisiológica) que genera alteraciones tanto en los procesos cognitivos como en el sistema inmune. En consecuencia, los trastornos de ansiedad disminuyen la capacidad de adaptación de la persona al medio ambiente y no sólo provocan síntomas que afectan su vida personal sino también familiar, académica, laboral y social.

Qué nota difícil, che. Vamos a tomarnos unos segundos antes de terminarla.

La primera ansiedad, la ‘circunstancial’, muchas veces se experimenta casi inmediatamente ante la situación, idea o estímulo disparador. La ansiedad ‘patológica’ puede dispararse por el pensamiento acerca de ese estímulo, o sea, por anticiparnos mentalmente a un ‘posible’ peligro o situación angustiante: ‘Seguro que si quiero invitar a salir a esa chica voy a pasar un mal momento. Quizá no sepa qué decir, me voy a inquietar y mis amigas se van a reír de la situación. Mejor, no le digo nada… es más, mejor la evito para evitarme yo decir alguna pavada. Capaz que lo mejor sea quedarme en casa…’.

Noto, en este punto de la nota, que siempre que escribo sobre lo propio, la respuesta se encuentra codificada en animarse a dar pasos. Chicos, grandes, medidos, simulados. Pero andar. Ya lo dijo mi uruguayo favorito: no estar en, sino ser el movimiento.

Estas preocupaciones y pensamientos (que se denominan rumiación) son bastante frecuentes e intrusivos en los casos más serios. Otras veces la anticipación a la situación de peligro se produce sin que siquiera nos pongamos a pensar en ella, por asociaciones que se fueron produciendo en experiencias anteriores, en ocasiones traumáticas. Por ejemplo, un día le dio un infarto a su abuelo cuando salieron juntos a comprar zapatos. Ahora, cada vez que va a comprar zapatos siente ansiedad. O peor, cada vez que sale a comprar ropa, o que sale a comprar cualquier cosa. O peor, cada vez que se pone un par de zapatos. Otras veces la propia ansiedad va dejando su rastro: en tiempos en que los mecanismos de alerta están súper activados, la persona experimenta ataques de pánico en circunstancias específicas. Otro ejemplo: cuando va manejando. Todas las sensaciones que orbitan la ansiedad van aumentando al momento de manejar: malestar, miedo, impaciencia; y entonces se vuelve recurrente y manejar dispara una ansiedad excesiva.

Los trastornos de ansiedad tienden a empujar a la persona al escape, que es una de las respuestas ‘normales’ de este desorden, pero que en el caso de la ansiedad patológica no se producen sólo para escapar de situaciones de peligro real, sino con el fin de evitar cualquier conflicto que pueda fermentarla. Entonces: me siento ansioso, con lo cual esquivo todo tipo de situaciones que puedan afectarme y disparar los síntomas, y en efecto, mis relaciones y desempeño pierden fuerza, me alejo de la cotidianidad, no doy pasos, no ‘doy pelea’.

Ahora bien, como nada nace de un repollo (excepto quizás otro repollo, o un engendro concebido en un laboratorio a partir de un pedazo de repollo), primero deberíamos revisar cuáles son las causas de esta ansiedad patológica episódica o frecuente y si es un fenómeno de época, si está inflado por la prensa o si siempre estuvo dando vueltas pero nunca le pusimos mucha atención.

Aunque sus motivos no se conocen con total exactitud, estos desórdenes pueden asociarse a una predisposición hereditaria, es decir que no sólo factores externos (como los nuevos tiempos y formatos a los que estamos acostumbrándonos casi imperceptiblemente) pueden dispararlos, sino una combinación de estos con la propia genética del individuo. Influyen, a su vez, los procesos de aprendizaje que han tenido las personas, es decir, pueden haber ‘recibido’ pautas inadecuadas de afrontamiento de situaciones de estrés (cualquier semejanza con lo expuesto sobre mi ex profesor de historia es mera intencionalidad).

Porque, ojo, que ansiedad y estrés no son sinónimos. Las dos especialistas aclaran que, aunque en ambos casos parezca existir un mismo tipo de reacción emocional caracterizada por una alta activación fisiológica, el estrés es un proceso más amplio de adaptación al medio (y presente en muchísimos animales), “a la vez que la ansiedad es una reacción emocional de alerta ante situaciones vivenciadas como riesgosas. Así, dentro de los cambios psicológicos que genera el estrés, la ansiedad se constituye en la reacción emocional más frecuente.

Los trastornos de ansiedad se asemejan, en términos fisiológicos, a los trastornos depresivos y de miedo. Así como los lácteos, la yerba y el tomate y el dólar; la depresión y la ansiedad están en aumento. De hecho, varios trastornos mentales comunes están en aumento en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 1990 y 2013, el número de personas con depresión o ansiedad ha aumentado cerca de un 50%, de 416 millones a 615 millones. Alrededor de un 10% de la población mundial está afectada, y los trastornos mentales representan un 30% de la carga mundial de enfermedad no mortal. Las emergencias humanitarias y los conflictos incrementan la necesidad de ampliar las opciones terapéuticas. La OMS estima que, durante las emergencias, 1 de cada 5 personas se ve afectada por depresión y ansiedad. Puntualmente en Argentina, basado en un informe actual de Enfermedades de Carga Global (GBD, por sus siglas en inglés), los trastornos de depresión y ansiedad son la sexta y séptima causa de incapacidad (respectivamente). Esto hace que nos preguntemos cuál es la primera, pero quedará para otra nota así no me voy de tema (*risa malvada*). No, bueno, son los dolores de cuello y espalda. De cualquier forma, cabe aclarar que no se han hecho en nuestro país estudios a gran escala para respaldar estas estimaciones.

Pero −y qué agradable poder dar una buena noticia después de haber escrito todo esto− los trastornos de ansiedad se pueden atender y revertir. Aunque parezca obvio para quien no los padece y quizás mucho más difícil para quien sí, lo principal y fundamental es buscar ayuda profesional. Se debe realizar tratamiento psicoterapéutico y, en algunos casos en los que los síntomas son intensos, resulta conveniente sumar medicación.

Hoy por hoy existen múltiples tratamientos disponibles para que la ansiedad no interfiera con el bienestar del individuo y su capacidad de afrontar la vida, trabajar, establecer relaciones y contribuir a la comunidad. Hay tantas terapias como formas en las que se puede presentar. Dice la APA, la de psiquiatría, que en Estados Unidos, por ejemplo, alrededor del 8% de la población presenta una fobia específica, el 7% ansiedad social, entre el 2 y el 3% trastornos relacionados con el pánico, el 2% agorafobia (fobia a los espacios abiertos/públicos), y esa misma cantidad sufre lo que comúnmente se llama ansiedad generalizada. La última (pero no por eso menos molesta) forma en la que puede producirse es: ansiedad por separación de aquellos/as con los que hemos generado apego.

Sea cual sea el casillero, el primer paso es acudir a un/a experto/a. Si se diagnostica que efectivamente hay un trastorno de ansiedad, un profesional en salud mental puede trabajar para dar con la mejor forma de tratarlo. Entre los tratamientos más efectivos están la psicoterapia y las terapias farmacológicas (y su combinación). También existen tratamientos alternativos emergentes (no tan validados) como estimulación trans-craneana y ejercicios de respiración. Aprender a respirar ‘bien’ parece pavo, pero cambia las cosas. Hay una relación sustancial entre la ansiedad y la respiración, por eso la relajación, e incluso el mindfulness han demostrado ser herramientas útiles. Y si todavía parece inconquistable, quizá sea mejor empezar por lo más chico, hacer ejercicio, regular las horas de sueño o dejar el café, por ejemplo (y bastantes otras infusiones con mejor prensa pero que también tienen cafeína), así como cualquier sustancia psicoactiva estimulante. Todo esto, desde ya, no sólo se recomienda a personas que sufren de ansiedad: son sugerencias para la cartera del caballero, el bolsillo de la dama, el tupper del pasante, la riñonera de la piba, la mochila de quien sea. Una manera sencilla de prevenir patologías relacionadas a la ansiedad puede venir de la mano de la meditación y técnicas de relajación, charlas presenciales o virtuales, leer al respecto. Llevar una vida saludable es, también, alimentar el amor propio.

Y además, volviendo a la fantasía infundada: si la ansiedad es un pulpo teniendo una pesadilla, en algún momento, con algún ruido, se puede despertar.

Sigamos creciendo independientes

Ilustración:  Agus Paci  

    Revisores

  • Juan Carlos Godoy
  • Marina Pádua Reis

Hay 45 comentarios

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  1. Franquito

    Me encantó, Juli, como todo lo que escribís. No niego haber estado “rumiando” si escribir este comentario por 5 minutos. ¯\_(ツ)_/¯

  2. David Salas

    Me siento completamente en bolas, mientras leo en el tren. No pude respirar bien en toda la nota y me dio calor.

    ( Emoji de ataque de pánico )

  3. Lu

    Varias cosas:
    1) Sos lo más, banco mil todo lo que escribís
    2) Es así tal cual. No me voy a olvidar jamás la vez que fui a la guardia sintiendo que me moría, es una sensación horrenda. La médica que me atendió, después de hacerme un ECG, me dió un abrazo hasta que me calmé. Ahí empecé con terapia cognitivo conductual y apoyo farmacológico. Cuando me animé a hablarlo con mis amigos de la facultad, descubrí que no era la única que estaba pasando por eso. Entender lo que me pasaba, racionalizarlo, fue complicado. Pero sobreviví(?
    3) La ilustradora Gemma Corell hizo varias ilustraciones sobre el trastorno de ansiedad y sobre depresión, se las recomiendo!

  4. Julián

    Me pasó de sentirme sin aire mientras lo leía… Hasta seguí la respiración con el gif jajaja.
    Por una mezcla de ansiedad y orgullo no voy con un profesional, pero llevo 12 hs de mindfulness en 4 meses y estoy empezando a sentir un cambio en mi forma de actuar y la respuesta de mi cabeza ante situaciones que antes me frizaban. Lo recomiendo, pero, aunque suene irónico, hay que tener paciencia para empezar a sentir cambios

  5. Carla Romina Melgar

    El pulpo con pesadillas es la mejor definición que leí hasta ahora *emoji de aplausos* *pulpo*
    Algo que es difícil de darse cuenta es cuando somatizás esa ansiedad; por ejemplo, el dolor de cabeza lo aliviamos con un ibu, el dolor de panza con una buscapina y nos acostumbramos a eso aunque sea recurrente. Resolver todo rápido para ser más productivos es un círculo vicioso que agranda el pulpo.
    Me encantó el artículo :)

  6. Pablo

    Hace unos años comencé a tener episodios de ataques de pánico, taquicardia, dificultad para respirar, al punto de estar en la autopista en la moto y detenerme para ver si salía hacia el hospital Posadas (que esta al lado de la autopista). A base de racionalidad pude controlar esos episodios, me ponía a pensar que con mis 31 años, sin problemas cardíacos conocidos y con una vida más o menos saludable era altamente improbable que me pase algo como lo que imaginaba.
    Obviamente resolver el problema de fondo fue y es otro tema mucho más complejo.

  7. Belen

    Excelente nota. Somatizar la ansiedad hizo que tuviera que hacerme estudios de todo tipo tamaño y color para que me terminaran diagnosticando un TAG. Y ahí te sentís un bicho raro hasta que (lamentablemente) te das cuenta que sos uno de tantos.
    Gracias, hacía rato esperaba nota sobre el tema!

  8. Ale

    “Pensar en cómo nos tomamos las cosas es una forma de desarmarlas, y desarmarlas nos permite verlas en detalle, y verlas en detalle nos permite, a veces, no darles más peso del que tienen.”
    Me encantó!

  9. Eric fun fan

    Buenas,
    Excelente nota! La haré circular entre mis 100% de amig@s ansios@s (= 99,9% de amig@s…).
    El enlace sobre crecimiento de ansiedad en la Argentina y en el mundo me trae la pregunta de si ¿vivimos mejor que antes? (1: seguro existe o se está escribiendo este tipo de nota) (2: en términos holísticos, claro. Estilo “el buen vivir” que hace mención la constitución ecuatoriana). Entiendo que es una pregunta con más ribetes que un cartelito tanguero de la Boca, pero me interesa su costado político: ¿el capitalismo es el sistema que mejor nos hace vivir?
    Gracias por la estimulación neuronal.
    Saludos, Eric
    PD: como masajista semi-profesional la demanda crece todos los días. Muuuuuchas asociadas a cuestiones de ansiedad. Sin resolver la cosa de fondo, la ansiedad puede aplacarse con, como señalaron arriba, un buen abrazo o unas palabras adecuadas.

  10. Fernando

    Si antes de leer el artículo corres hasta el final para ver cuánto largo es, definitivamente estás donde tienes que estar.

    Muy buena nota. Te pongo un 10.
    La hago corta porque tengo que seguir leyendo el gato y la caja. Si ansioso y curioso dos veces bueno.

    Saludos

  11. Antonela

    Excelente! Realmente me sentí ansiosa mientras leía la nota hasta que llegó el gif de respiración y me calmé. Sufrir de estos ataques de pánico es de las peores sensaciones y solo una persona que lo haya vivido puede entenderlo.

  12. Andrea

    Estoy en el 2% de trastorno de ansiedad generalizada. Psicoterapia de la buena (cognitiva conductual) y medicamentos hasta calmarme y empezar a tratar las causas y prevenirlas. Entonces, vida saludable y mindfulness fue lo mejor.
    Mi metáfora favorita es el pensamiento monito, de a saltos.
    Gracias por la del pulpo :)

  13. Juli

    Me gustó mucha la nota y cada vez que me empiece a sentir como un león encerrado la voy a leer.
    Hice 10 años de terapia y me ayudó mucho, hoy por distintos motivos no puedo hacerlo.
    Hace unos meses empecé a darme cuenta que todos los días me levantaba 7:30 am y desde ese momento hasta que llegaba a la oficina a las 9 am era (a menos que me pase algo extraordinario) mi pico de ansiedad diaria. Hoy me levanto 6 am y voy al gym 40 minutos antes de empezar mi día, no es un mundo color de rosas pero ESE pico lo pude revertir.

    • Julieta Habif

      muchas gracias por compartir tu experiencias y me alegra mucho que hayas encarado el problema y estés mejor. La idea de la nota es esa, concientizar que es algo a lo que hay que darle bola pero que es súper tratable.

      Besos!

    • Marcos

      Hiciste psicoterapia durante 10 años? Qué tipo de psicoterapia hiciste, psicoanalistica? Que problema tenías? Después de los 10 años que hiciste psicoterapia, mejoraron los síntomas?

  14. Lau

    Excelente nota Juli. Durante mucho tiempo me costó explicarle a mis amigos que sentía con la ansiedad hasta que encontré un post en Tumblr que decía “Ansiedad es escuchar todo el tiempo la música de peligro pero no ver de dónde viene” y el 98℅ de las veces viene de mi propio cerebro.
    La ayuda profesional es muy importante y de lo que mas me ayuda a mi es como decís vos, desarmarlo y ver que no tiene real importancia y hacer un proceso activo sobre las cosas que no puedo controlar, porque el nivel de desgaste mental es demasiado y constante y yo ya decidí que no quiero vivir así, aunque me pese mucho la incertidumbre de cómo voy a vivir ¯\_(ツ)_/¯

  15. Federico

    Se llama APA por lo impresionante de sus postulados.
    Era infeliz (no por la nota, sino en general, por la vida misma digamos) hasta que leí eso.
    Para no quedar tan frívolo: yo tuve ataques de pánico, y una característica bastante espantosa es que (al menos en mi caso) era como retroalimentario, si es que existe esa palabra, sino circular. Quiero decir: me daba ansiedad, odiaba esa sensación porque me incomodaba, lo que me generaba mayor ansiedad, lo que acrecentaba el problema. Eso hacía muy complicado salir del cuadro cuando estaba en medio de un ataque. A mi me ayudó mucho caer en cuenta de que hacía ya unos 6 meses desde la primera vez que creí que moriría en ese preciso instante (sensación que a lo largo de ese tiempo experimentaba casi a diario; sí, podés llorar), y aún así continuaba vivo (con todas las dificultades que representa definir eso). Por lo que evidentemente me di cuenta que algo no cerraba. Fue como una epifanía. El método inductivo, digamos ¿?; que puede fallar como la historia de Russell y el pavo, y de hecho lo hará porque algún día va a ser verdad (y nadie me va a creer, como a Pedro, incluido yo mismo). También aprendí a bancarme la ansiedad y a no sentirme avergonzado ante los demás si eventualmente la experimentaba. Hacer terapia fue otra cosa muy útil, que además me hizo darme cuenta que todos estaban equivocados menos yo.
    Nada, te quiero, aunque no te conozca.

  16. Abril

    Me gustó la nota y ojala puedan sacar otra nota sobre esto o sobre cuestiones relacionadas.
    Como la gran mayoría de las personas que entraron a leer esta nota, sufro de ansiedad, desde bastante pequeña diría. Va y viene a través de los años. Hice de todo. Nunca encuentro una solución a largo plazo. Ojala algún día suceda.
    Comparto unos métodos para superar el mal momento: concentrar tu vista en lo que hay al rededor y describirlo en tu mente; contar hasta 10 y cuando termines volver a contar hasta 10, tomarse la vida 10 segundos a la vez; no respirar agitadx, inhala 4 segundos, retene 6 segundos y exhala 8 segundos. Hablar en el momento o escribir los pensamientos que fluyen tambien sirve, sobretodo si van a terapia les ayuda a llevar un registro.
    Por otro lado le recomiendo a lxs ansiosxs que lean Byung Chul Han, es un filosofo coreano que habla sobre como la sociedad actual basicamente nos generan estos malestares y como se busca eliminar lo negativo y solo se apela al dolor en busca de mejoras de rendimiento, pero aquellxs que sufren de este tipo de transtornos no solo se busca que ellos mismos se culpabilicen por ello, sino que también son considerados defectuosos para el ecosistema laboral.
    Bueno, perdon, me fui por las ramas.
    Aguante la nota y el Gato.

  17. Marcos

    Podrias decirnos que tan bien hace el psicoanalisis para estos tipos de trastornos? Cual es la efectividad de los distintos tipos de psicoterapias, la psicoanalitica freudiana, psicoanalitica lacaneana, psicoterapia cognitiva, conductual, racional-emotiva, etc

    • JULIETA HABIF

      Hola Marcos, en realidad, según lo que hablé con los profesionales, depende de cada persona. No creo poder responder tu pregunta desde mis conocimientos, por ahí un psicólogo o psiquiatra puede orientarte mejor. Yo hablé con algunos para esta nota pero sobre los temas que abordo, no ahodé en cada uno de los tratamientos.

      • Marcos

        Tengo entendido que la efectividad de la psicoterapia psicoanalítica es comparable a la del placebo, en el mejor de los caos su efectividad es nula, tenes evidencia empírica que demuestre lo contrario?

  18. Vanina

    Lo importante y fundamental es no ignorarlo, hay que darle bola a las señales que nos tirá nuestro cuerpo. Una vez en medio de una crisis de llanto y ansiedad un jefe, al que quiero mucho, me dijo: “Ya sabes que te está pasando, dejalo pasar”.

    De diez la nota, como siempre.

  19. María

    Excelente nota! Gracias por hacer visible un mal que sufrimos muchos pero que cuesta comunicar a alguien que no lo padece. Sigue habiendo un estigma respecto a los trastornos de este tipo qué hacen difícil aceptarlo y hablarlo cuando le pasa a uno.
    En mi caso, tuve que llegar al límite del insomnio y angustia diaria para aceptar que necesitaba ayuda profesional. Me acuerdo que lo más frustrante era pensar, “por qué me pasa a mí sí tengo nunca me faltó nada? Estoy loca por tener estos pensamientos? Nadie me va a entender”. Dos años y medio de terapia después, todo suena como una pesadilla lejana. A quien sienta estos síntomas le doy dos consejos que me hubiera gustado que alguien me diga a mí antes de tocar fondo:
    1) Lo que te está pasando es más común de lo que pensas, cómete el orgullo y busca ayuda profesional, no tiene sentido vivir sufriendo. Saber cuándo pedir ayuda es una fortaleza, no una debilidad.
    2) Cuando la ansiedad se descontrola, frenar a respirar y hablar con alguien son dos pequeñas cosas que te sacan de ese lugar tóxico. Parece tonto pero es real. No hace falta contar en detalle lo que te está pasando por la cabeza, a veces con solo decirle a alguien cercano “No me estoy sintiendo muy bien” alcanza para sentir que no estás solo y nadie va a dejar que te pase nada (porque aparte casi siempre está todo en tu mente). Si te llegará a suceder algo, esa persona puede ayudarte a llegar a un medico.

    La ansiedad tiene solución, hay que tener paciencia y no desmotivarse si cada 3 casilleros se retrocede 1!

  20. Fabricio Ragone

    Lindo tema en que pensar, al ansiedad. Parece una característica muy útil para identificar a ésos que viven en ciudades superpobladas, incomodas. Sin ningún apoyo científico, ni credencial alguna, más bien fruto de la observación y la meditación, la ansiedad se me parece a otra cosa. Se parece a una incomodidad, una tremenda incomodidad que produce el presente. Como una picazón imperceptible y generalizada, imposible de rascar. Viéndolo desde la otra punta, el que disfruta el presente lo vive con intensidad, lo saborea. Ahora el que no la está pasando bien quiere que la cosa pase rápido, que se desvanezca y deje venir otro presente más amigable. Esa lucha contra el inmutable devenir del tiempo se me parece mucho a la ansiedad. Gracias por la nota.

    • Julieta Habif

      Hola fabricio, gracias por compartir tu punto de vista. Creo que los tiempos que corren son una variable importante a considerar, pero hay otras que influyen y afectan, que hacen de esa ansiedad algo más que incomodidad.
      Pero, sí, ya vendrán tiempos mejores (aunque no los vivamos).

  21. Marcos

    En tu artículo hablas sobre la ayuda profesional, sobre los tratamientos psicoterapéuticos. Sería bueno que en algún momento escriban un artículo sobre el psicoanálisis.

    Recuerdo que cuando estudiaba psicología una de las primeras cosas que te dicen es que el psicoanálisis es una teoría, un método de investigación y una psicoterapia.

    Decía un profesor que tenia que no haya hecho terapia psicoanalítica puede opinar sobre el psicoanálisis. Cuando haces psicoanálisis uno se convence que la teoría psicoanalítica es verdadera, hay que creer, tener fe, como se tiene fe con las teorías religiosas.

    La efectividad de la psicoterapia psicoanalítica es comparable a la del placebo. La efectividad es nula en el mejor de los casos y para algunas patologías es contraindicado.

    Los propios casos clínicos que Freud presenta como éxitos en sus libros, Ana O., Juanito, el hombre de las ratas, en realidad ninguno fue un éxito. Los historiadores muestran que fueron mal diagnosticados.

    Bajo el nombre de psicoanálisis hay un montón de teorías que no tienen nada que ver una con la otra. Algo así como el peronismo, que bajo el nombre de peronismo se agrupa a políticas liberales, como el menemismo y políticas como las del kirchnerimo. El psicoanálisis individual de Alfred Adler, el psicoanálisis complejo de Jung, el psicoanálisis y marxismo de Erich Fromm y un montón de teorías totalmente distintas que solo tienen en común el nombre.

    El psicoanálisis no es consistente con teorías científicas de otros campos. Por ejemplo, así como la termodinámica fue reducida a la física atómica, se descubrieron reglas de correspondencia entre las dos teorías, el concepto de temperatura es reducido a velocidad promedia de partículas en la física atómica. Esto no sucede con el psicoanálisis, el psicoanálisis entra en contradicción con las neurociencias. Las cosas que dice el psicoanálisis no existen, no pueden existir, no hay pulsiones de muerte, la compulsión a la repetición no está dada por ningún principio de muerte, la pulsión de muerte no toma el sujeto en la depresión.

    En los años 60 del siglo pasado se vio que el psicoanálisis freudiano era falso. Vino Lacan y nos dijo que hay que reinterpretar el psicoanálisis como una teoría del lenguaje, mesclo el psicoanálisis con la teoría de Saussure y dijo que podía curar la esquizofrenia.

    Sería muy difícil que una teoría falsa, con un método de investigación más parecida al método que tienen las religiones pueda ser efectiva para tratar algún problema psicológico.

    • Julieta Habif

      Marcos, la nota no trata de psicoanálisis y yo no soy psicóloga ni psiquiatra como para abordar lo que comentás con criterio y pertinencia. Por eso, para ansiedad, acudí a tantas fuentes y profesionales como pude. Si en algún momento querés escribir sobre psicoanálisis, bienvenido sea.
      Beso!

  22. Marcos

    Ayer, Luis Novaresio entrevistando a Martín Lousteau lo dijo
    “Hay terapias cortitas de síntomas, de conductas, los conductuales o conductistas y terapias como la Freud, Lacan que buscar la causa central”

    Las terapias breves curan síntomas, mientras que el psicoanálisis va a las causas profundas es un mito muy difundido.

    Las universidades argentinas tienen una orientación psicoanalíticas, materias como psicología educacional, psicología del aprendizaje se ve desde una perspectiva psicoanalítica. En los hospitales públicos todos fueron formados en universidades con orientación psicoanalítica y realizan psicoterapia de tipo psicoanalítico. El estado les da subsidio de investigación a psicoanalistas. Hay varios proyectos psicoanalíticos subsidiados por el estado.

    ¿Alguien me podría comentar investigaciones realizadas sobre la efectividad de los distintos tipos de psicoterapias psicoanalíticas y las investigaciones realizadas que dan empírica a teorías psicoanalíticas? ¿No habría que educar en ciencia, en que teorías son seudocientíficas a la población y a los periodistas?

    • Federico

      Marcos, ¿por qué no escribís un artículo del tema y lo mandás a la redacción de El Gato y la Caja? Te lo digo bien, no con mala onda. Porque este no es un artículo acerca de las distintas ramas, escuelas, o como se llamen, de la psicología, ni tampoco acerca de la Teoría Psicoanalítica, ni de cómo se drogaba Freud [mientras escuchaba Led Zeppelin], sino específicamente acerca de la ansiedad; es más, ni siquiera está presentado como vinculado inexorablemente a algún tipo de tratamiento terapeútico en particular, y ni siquiera a uno en general. Claramente no es el punto central.
      Has planteado tu preocupación, lo que está perfecto, pero estás meta insistir con el asunto tratando de acaparar la atención cuando el núcleo de la misma le corresponde al artículo ¿no te parece?; que es en definitiva la razón de ser de este espacio.
      Por lo demás, no se entiende cuál es la duda porque da la sensación de que vos ya conocés la respuesta. Es como si yo presentara un asunto del siguiente modo: el dulce de leche, esa suerte de mousse densa y pegajosa, que por cierto es inmunda y asquerosa, ¿es rica? Bueno, medio como que ya me contesté ¿no? Entonces, andá al punto y ya, pero no des tantas vueltas: algunas personas acá somos ansiosas. Ejemplo: El Psicoanálisis en ninguna de sus vertientes es útil ni a este ni a ningún otro caso porque es una pseudociencia, a la que también se la podría catalagor como ‘caca’. Mi fuente es x (ahí ponés la fuente), o mis investigaciones son tales, o es lo que me parece a mi y la Constitución me da derecho a expresarme libremente, etcétera. Si alguien tiene ataques de pánico, o cualquier otro asunto, recurra a ____ (ahí llenás con lo que mejor te parezca o incluso con aquello de lo que tengas pruebas científicas incontrovertibles), y fin del asunto. Escribe otra persona, y el ciclo de la vida continúa.
      Te lo digo como amigo.
      Saludos.

  23. Laura Li

    Leí la nota y todos los comentarios. Mi duda es: al final, ¿el pulpo sabía que Asuntos Psicoanalíticos le tendía una trampa?
    :)

    Gran nota. Gran abrazo. Y gracias por escribir sobre algo que padecemos muchxs.

  24. Otro Juli Más

    Muy linda nota, que bueno una apertura criteriosa del tema y el pulpo y les profes.
    A propósito de ello me resulta muy interesante la visión de Moshé Feldenkrais, que aborda la ansiedad haciendo hincapié en la reacción corporal instintiva del miedo a la caída y su desarrollo en la maduración del individuo. Tiene un primer librito con data más dura y después se dedica a desarrollar un abordaje terapéutico bastante piola y sensato.
    Llego un par de meses tarde pero bue, yo quería comentar. Gracias por tanto.


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