131.-Esa-estrella

Esa estrella era mi lujo

La verdad es que no sé bien cómo se ganan la vida quienes se dedican a la historia, pero imagino que intentan reconstruir hechos basándose en evidencia. O al menos eso es lo que uno espera.

Algo así como los programas del History Channel, esos que pasan en Pascuas y Navidad, donde juran y recontra juran que alguien encontró los Evangelios Secretos de la Gran Posta, o el Sudario Bien Sudado de Jesús, o una terrible variedad de ‘evidencia’ que nos permite confirmar que, en algún lugar, en algún momento, vivió un fulano (un revolucionario de la época) que se hizo llamar Hijo de Dios y que lo terminaron limpiando del mapa, como a tantos revolucionarios de la historia.

Lo cierto es que, Hijo de Dios o no, dejó una caterva de gente viviendo de su cuentito, y sino pregúntenle a Panchus I. Y, permítanme el atrevimiento, creo que esto se debe a que toda buena historia se vuelve más y más creíble a medida que en ella aparecen más y mejores detalles; pequeñas cosas confirmables por otros medios que nos hacen sentir que ‘Obvio, esto re pasó y ahora sí tiene un montón de sentido que un chabón muera y vuelva del más allá a los 3 días porque se olvidó algo’.

La realidad es que la historia de Cristo (como la historia de todo ‘mesías’, hay que decirlo), viene medio floja de papeles, pero también tiene mucho material histórico de backup: que los judíos eran los que cortaban el bacalao en los mercados, que los romanos crucificaban gente, que Herodes mandó a limpiar bocha de bebitos y algún que otro etcétera.

También es cierto que mucho de lo que se encuentra de aquellos años mozos (?), como textos, tablillas, manuscritos, etc., son tan truchables como cualquier otra cosa hecha por manos humanas en cualquier época.

Acá es cuando antropólogos e historiadores salen a buscar algo que no podamos tocar, pero sí avalar científicamente; y entonces levantan el teléfono y llaman a su astrónoma de confianza y le preguntan: ‘Che, ¿qué onda eso de la Estrella de Belén?’. Y ahí arrancan las especulaciones sobre qué evento astronómico podría usarse como respaldo científico para bancar la aparición de la famosa Estrella, que supuestamente guió a los Reyes Magos hasta Belén, donde había nacido Shisus.

El primer problemita que encontramos es que, a pesar del tajante a.C-d.C, no hay un acuerdo histórico respecto a la fecha oficial de la Navidad (digamos que el Registro Nacional de las Personas no estaba muy aceitado en aquel entonces), aunque la fecha se estima entre el 7 y el 5 a.C.. Por suerte, como la astronomía es casi tan antigua como Mirtha, hay datos de astrónomos del momento que marcan eventos importantes o destacados que se vieron en el cielo en ese intervalo de tiempo y que, basándose en las referencias bíblicas, podrían identificarse con la Estrella de Belén.

Así… las candidatas estelares son…

SILENCIO DE OSCAR (atención que se vienen un par de nombres Caballeros del Zodíaco style)

a) La triple conjunción (acercamiento aparente en el cielo de dos o más cuerpos celestes) de Júpiter y Saturno: en el año 7 a.C., Júpiter y Saturno estuvieron en conjunción unas tres veces cerca de la constelación de Piscis. La interpretación que, se supone, habrían hecho los Magos sería algo así como que ‘un gran rey (Júpiter) de Justicia (Saturno) nacerá entre los judíos (Piscis)’. La doroga.

b) La doble ocultación de Júpiter tras la Luna: más o menos en el 6 a.C., aparentemente sacaron una tirada de monedas romanas que celebraban el nacimiento de un nuevo Rey con la aparición de Júpiter (en aquella época no se sabía que era un planeta y se la consideraba la estrella de los reyes) sobre la constelación del nuevo rey (Capricornio). Estas monedas ubican una estrella y la imagen de un cordero, que aparece como símbolo del judaísmo. Esta ocultación se habría producido dos veces, con la Luna en fase Nueva (es decir, no se veía) que se encontraban en el este de Aries (‘…vimos su estrella en el este’), lo que sería otro indicio de que la Estrella se refería a este evento.

c) La visión de un cometa cerca de la constelación de Capricornio: la teoría del cometa aparece cuando pensamos en que en toda postal navideña que se precie de tal, aparece una estrella con ‘cola’. Y parece que esto se lo debemos a Giotto que, en 1304, pintó ‘La adoración de los reyes magos’, dibujando un cometa sobre el pesebre. Lo que se cuenta por ahí es que este tal Giotto se impresionó por la aparición del Halley en 1301 y por eso lo agregó a su obra, aunque mucho tiempo después del supuesto nacimiento del supuesto mesías.

d) La aparición de una nova superbrillante en la constelación del Águila: como estamos buscando fenómenos astronómicos vuelapeluca, por supuesto que en la lista no pueden faltar las novas, estrellas que aparecen de golpe en un lugar del cielo donde antes no veíamos nada, debido al aumento de brillo repentino de una estrella que literalmente explotó.

Para las últimas dos opciones enseguida encontramos algunos inconvenientes. En el caso de la nova, si bien hay algunos registros de astrónomos chinos y coreanos de esos años, actualmente no se encontró ningún remanente en la zona del cielo que ellos marcaban. Y resulta que las novas no son de esas que pasan sin pena ni gloria. Al contrario, son de esas que cuando todo explota dejan huella; y no una huella del tipo cepillo de dientes en el baño o bombacha en el cajón, sino más bien una de gas y polvo que emite mucha radiación aunque pase mucho tiempo, y que si hubiera explotado hace dos mil años, todavía podríamos ver. Así que medio que la hipótesis de la nova no puede durar (como esa relación que te dejó el cepillo de dientes).

Para las otras tres hipótesis, esta casiastrónoma que escribe no logró conformarse con los argumentos que circulan en la red y decidió meter la mano en la llaga. Así que abrí el Stellarium (GRAN software totalmente libre y gratuito de simulación astronómica, ideal para jugar en tardes de lluvia o noches nubladas de insomnio, cuando extrañamos el cielo estrellado o a la dueña del cepillo) y modifiqué la ubicación de ‘La Plata, Argentina’ a ‘Belén, Turquía’, y la fecha de ‘Hoy a ‘7 a.C.’, a ver si lograba ponerme en los zapatos de Los Reyes Magos, que deben ser bastante incómodos comparados con el calzado actual.

Sí, así de loco. Tenemos tanto conocimiento sobre cómo se mueven las cosas en el cielo, que no sólo podemos saber dónde están o dónde van a estar, sino también dónde estuvieron en casi cualquier momento de la historia.

Lo primero que traté de hacer fue, tomando las fechas aproximadas que se estiman en distintos estudios históricos, simular el cielo de las noches en las que habrían ocurrido estos hechos candidatos.

Lo que encontré fue esto:

Estrella_01

Eso que vemos ahí como una ‘estrella doble’ son Júpiter y Saturno, que están muy pegaditos. En principio parece que podrían aparecer en el cielo como algo realmente groso, con la Luna muy cerca, haciendo grande el espectáculo. Pero mirando la información que el programa nos da cuando marcamos los objetos, comparando los datos de posición en el cielo, y con un poquito de geometría esférica acá y allá, nos da que la separación angular aparente (qué tan pegaditos los veían) entre estos planetas era mayor que la resolución del ojo a simple vista, que es entre 1′ o 2′; es decir que se veían más separados que lo que el ojo alcanza a distinguir como dos cosas que están cerca pero no se tocan. O sea que lo de la conjunción candidata a) podría ser, pero depende mucho de las condiciones de la atmósfera cuando los Magos la vieron, ya que a veces la atmósfera difumina los objetos celestes aumentando su tamaño aparente y esto podría hacer que los vieran todavía más pegaditos de lo que en realidad estaban. Así que no podemos afirmar ni desmentir nada.

Acá lo que tenemos es la posible ocultación de Júpiter tras la Luna candidata b):

Estrella_03_ocultacion-escala

Toqueteando la fecha y la hora, lo más cerca que los pude poner fueron unos 2°, que es mucho más que la resolución del ojo, o sea que no logré reproducir la ocultación. Pero, otra vez, esto puede tener que ver con condiciones del cielo, o quizás con algún ajuste del software; hay que ver que en la pantalla de la compu todo muy rico, muy fino, pero cuando miramos el cielo los tamaños aparentes de las cosas juegan un papel central, y es posible que la escala del programa nos engañe y a simple vista sí se viera a Júpiter ‘desaparecer’ detrás de la Luna. Lo cierto es que si se vio la ocultación, se vio en Capricornio, al Este de Aries, tal como dice la moneda romana (WOWOWO, ¿tenemos acaso una candidata?).

En esta otra imagen lo que está marcado con el puntero rojo es la posición del Cometa Halley candidato c):

Estrella_02_halley

‘Eeeeh yo no veo nada, ¿¿qué onda??’. No se asusten, no son ustedes, somos todos: no se ve porque la magnitud es muy alta (somos gente rara, así que para nosotros magnitud alta es brillo bajo, bien antiintuitivo). Así que, por lo menos para el programa, habría sido imposible verlo. Porque si, como dice la ficha técnica que el Stellarium nos da del Haley, su magnitud era de 25.58, y el ojo detecta, con toda la furia, objetos de hasta magnitud 6 o 7, está claro que el cometa jugaba en el mismo equipo que la Mujer Invisible.

En su ensayo ‘La Estrella de Belén’, Asimov plantea otra posibilidad y es que el cometa Halley era algo muy visible (cosa que no coincide con los datos del programa), y bien identificable (por lo menos antes de desintegrarse en partecitas después de su última pasada hace muy poquito, en el ’86). Por lo cual todo el mundo tendría que haberlo visto, y si los Magos llegaron de oriente hablando de una estrella que representaba el nacimiento de un Mesías, a nadie se le habría escapado de qué se trataba y Herodes no se habría visto obligado a preguntarlo, como dicen que tuvo que hacer.

Para el amigo Asimov hay otras cuantas alternativas que incluyen meteoritos, datos falsos y engaños varios; pero estas cuatro parecen ser las que más dudas generan, por la cantidad de gente que registró estos eventos tanto en occidente como en oriente, así como también por la posibilidad de verificar su existencia a través de predicciones sobre el pasado (loco, ¿no?) que se pueden hacer con simuladores astronómicos.

Lo importante es que algo pasó. Que el cielo algo mostró. Que los Magos (o al menos quienes escribieron esa parte de la historia) lo vieron y que hoy la ciencia nos permite investigarlo, tratar de hallar evidencia que lo avale.

Quizás no lleguemos a un acuerdo sobre qué fue la supuesta Estrella de Belén, pero por lo pronto nosotros podemos seguir jugando con las herramientas de investigación, tratado de hacer nuestro propio estudio con los datos disponibles.

Es hermoso que todo lo que sabemos hoy nos permita también saber cosas sobre el ayer; estudiar los hechos históricos para entender que, si los Reyes Magos divisaron un evento singular en el cielo de Belén aquella supuesta noche, debe existir un correlato astronómico que lo explique y que dé cuenta de que, de haber ocurrido realmente aquel episodio, mal que le pese a toda una tradición masiva y milenaria, no fue magia.


LA ESTRELLA DE BELÉN, I. Asimov, Fantasy and Science Fiction, Diciembre de 1974.
https://es.wikipedia.org/wiki/Estrella_de_Bel%C3%A9n
La Estrella de los Magos, Hermenegildo de la Campa Martínez, Juan Antonio Toro Morales, José Gómez Muñoz.




Hay 35 comentarios

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  1. Graciela

    Bien ahí la nota. Para agregar, cierta molestia acerca de cómo comienza la nota. Considerar que son solo ciencias las matemáticas, física, biología, astronomía, es una discusión que añeja, a cachar alguna historia de las ciencias. Hacer divulgación científica en serio es comprometerse con un campo amplio, tanto laboratorio puede hacer mal, A salir a tomar aire. Saludos, va con onda.

  2. Gabriela

    Muy buena la nota como siempre! El primer párrafo me suscitó cierta incomodidad, quizás porque soy una de esas personas “que se dedican a la historia”, en este caso escribiendo mi tesis. En primer lugar, en general los historiadores (o los que conozco) no consumimos History Channel, además de las simplificaciones y maniqueísmos, la idea del extraterrestre construyendo las pirámides -curiosamente en lugares que hoy pertenecen al tercer mundo- no nos cierra.
    Pasando a lo que “reconstruir hechos basándose en evidencia”, sí, esa es la idea. Ahora, obviamente hay diferencias con las ciencias experimentales. Nosotros no podemos viajar al pasado (aunque cuando inventen la máquina me prendo) y menos recrear hechos tipo revolución de mayo o descubrimiento de América para falsear hipótesis. Tenemos que conformarnos con la evidencia que nos quedó del pasado: las fuentes. Ahora bien, dado que son un producto humano, depende de quién lo escribió, en qué contexto, desde qué lugar de la sociedad, etc. (un poco eso de que “la historia la escriben los que ganan”), y esa es una primera limitación a lo que hacemos. Otra limitación importante, y esta creo que la comparten todas las ciencias sociales, proviene de nosotros mismos, sujetos sociales que investigan a otros sujetos y que, obviamente no podemos dejar de lado nuestras creencias y opiniones, que influyen a lo largo de toda la investigación (por algo “construimos” nuestro objeto de estudio”), de ahí que sí, nos basamos en evidencia, pero tanto esta como nuestro análisis de la evidencia, están teñidas de subjetividad. Y me parece indispensable reconocer esta realidad si queremos hacer ciencia social que sea honesta.
    Bueno, eso nomás, por otro lado, me pareció genial la nota y me gustaría hacer historia antigua o de las religiones para hacer un aporte más específico.

    • Pula Alvarez

      Gabriela, bancamos las ciencias sociales que buscan fuentes donde encontrar evidencia y que tratan de analizarla de la forma más objetiva que este mundo, subjetivo casi per ser, les permita.
      A mí particularmente me gusta mucho esto de la interacción entre ciencias que ayuda bastante: desde la química hasta la astronomía, los que venimos de “las duras” podemos poner nuestro granito de arena para reconstruir esa historia; ya sea por validación de fechas o, como intenté mostrar un poquito acá, a través de simulaciones astronómicas que nos permitan mirar el mismo cielo que la gente de Belén cerca de la fecha del supuesto nacimiento de Jesús.
      Ojalá haya más Gabrielas y más Pulas por todos lados, queriendo hacer interactuar ambas ramas de la investigación para saber más del presente, del futuro y sobre todo del pasado :)
      Gracias, también, por tu valoración de la nota!!!

      • Rulo ( Antes Alejandro)

        Jaja tambien vengo de la historia y me suscito algo similar. Ademas agregar que, imaginate, lo que es querer tocar cuestiones historicas relacionadas a la genesis de las religiones!. Yo si vengo un poco de la Historia antigua y estas cosas ( este hermosos y necesarisimos cruces de ciencias) me vuelan la cabeza. Para aportar a ambas recomiendo ” La biblia desenterrada” de Filkenstein, un viaje arqueologico y antropologico a la genesis de (mayormente) el judaismo. Y dejo una inquietud… yo no se de donde venian en teoria los Reyes, pero averiguar como estaba o que mostraba el cielo sobre esas regiones puntuales?. Capaz que eso puede tirar un poco mas de luz sobre el asunto!

        • Pula Alvarez

          La idea de usar el simulador de cielo era esa, ver si mirando el cielo que ahí se veía en aquellos años, podíamos obtener algún dato sobre qué pudieron haber observado que terminara siendo identificado con la Estrella de Belén.

      • Aries

        Muy groso el articulo, eso primero que nada.

        Hablando del tema de la interacción entre las ciencias blandas y duras, tengo para recomendarles un podcast de Radiolab que habla sobre un caso de estos, pero a la inversa. Osea, una ocasión en que las ciencias sociales vienen al rescate de las naturales, cosa que uno no escucha muy seguido porque la relación suele ser al revés. Aca les dejo el link:

        http://www.radiolab.org/story/best-medicine/

        Es la historia de dos inglesas, una bióloga fanática de la historia y una historiadora aficionada a la biología, que se conocen en esas recreaciones de la edad media donde se visten todos de vikingos y hacen batallas, porque aparte de académicas se ve que eran re nerds.

        El tema es que la bióloga estaba trabajando en el tema este de las bacterias que generan resistencia a los medicamentos y se lo comenta a la historiadora, y la otra, siendo una loca hermosa, le tira la idea de probar una receta de hace (literalmente) mil años que había encontrado en unos pergaminos re antiguos y que se usaba aparentemente para combatir esta enfermedad (que, de paso, tuvieron que traducirlas, porque estaba escrito en ingles antiguo, o en runas nórdicas, o algo así).

        La cuestión es que medio en joda reúnen todos los ingredientes y se arman la pocion, y la prueban con unas muestras del bichito este. A la mañana siguiente se encuentran conque el mejunje milenario lo había cagado a bifes al virus (o bacteria, no me pidan que sea tan especifico).

        El podcast sale en Noviembre y esto había pasado un par de meses atrás, así que todavía estaban en la etapa de experimentación. Pero si tienen ustedes algún colaborador que este en la rama de la biología porai se podrían armar un lindo articulo con esto.

        Un abrazo!

        • Pula Alvarez

          “porque aparte de académicas se ve que eran re nerds” <3

          Me encantó la historia!! voy a escuchar el podcast y voy a estar atenta a ver si Los Gatos de la biología nos dicen algo más al respecto!

          Mil gracias por el aporte y la valoración!!!
          Abrazo!

  3. Adriana Ruidíaz

    Hola Paula, muy interesante y divertida la nota. Sólo te marco una pequeña cuestión: en el s. 6 a C ya recontrasabían que Júpiter no es un estrella. Ya los griegos, y antes los babilonios, diferenciaban las estrellas fijas de los planetas, a los que llamaban “errantes” (ese es el significado se la palabra planeta). Tal vez a todos lo ponían el rótulo de estrella, y se desconocía su naturaleza física (de qué están hechos, por ejemplo). La cuestión del movimiento de estas estrellas errantes, con sus retrogradaciones, fue uno de los motores que permitieron el desarrollo de la astronomía antigua. Es un tema super interesante!

    • Pula Alvarez

      Sí, bueno, en realidad lo que los griegos sabían era que tenía un movimiento distinto, por eso la llamaron estrella errante (o planeta…). Lo que no sabían (y no se supo hasta que Galileo inventó el telescopio y observó Júpiter y sus lunas) es que no era una estrella, sino un cuerpo celeste distinto que hoy seguimos llamando planeta pero que tiene otra definición. Para ellos era una estrella.

    • Andrés

      Cierto, se sabian muchas cosas ya desde los griegos. Hasta se sabía que la tierra era redonda. Lástima que se dan pasos atrás en el conocimiento y por aquel entonces la tierra era plana de nuevo y el centro del universo y algo me dice que la cultura general no incluía a los planetas tampoco.

  4. Maxi

    Esta genial la entrada. Estaría bueno poder saber la configuración que usaste en el programa para poder replicar las vistas y mostrarlas en familia :)

    • Pula Alvarez

      En la pestaña de “ubicación” definís la localidad, ahí podés buscar Belén, Turquía y listo.
      Después, en la pestaña de “fecha y hora” vas cambiando la fecha, según lo que estés buscando; lo más cómodo es poner el año y el mes, y después hacer variar el día y luego la hora, hasta encontrarte con el fenómeno que estás buscando. Ojo acá con el tema del huso horario, yo no logré pasarlo al de Belén y la hora que figura en las capturas de pantalla presentadas es la Hora Local para La Plata (donde vivo yo).
      Otro tip piola es con la herramienta “buscador” marcar, por ejemplo, a Júpiter, así es más fácil identificarlo cuando aparece en el cielo al cambiar la hora.
      Las herramientas y la configuración aparecen en el margen izquierdo de la pantalla cuando posamos ahí el mouse.
      Cualquier duda, en la página de Stellarium, hay buena información sobre el uso del programa y hasta, creo, hay manuales.
      Es un lindo programa para jugar un buen rato y chusmear el cielo desde distintos puntos de vista :)

  5. demian

    Genail ya me bajo el programita ,solo una cosa porque poner lo de “la historia de Cristo viene medio floja de papeles” y no directamente LA VERDAD Jesuscristo no existio, a ver si lo entienden la religion cristiana se basa en un reciclaje de religiones anteriores, ta no habria nota capaz.

    • Pula Alvarez

      Lo vamos desmintiendo evidencia a evidencia. Pero, como buena agnóstica que soy, no me gusta caer en la lógica de “la fe en la otra dirección”. Por lo pronto la Estrella de Belén no era una estrella… Paso a Paso, dijo un cra.

      • Ricardo BA

        Hola Paula, sos tan ecuánime, equilibrada y dubitativa en cuanto a la posible existencia real de Zeus, Thor o Huitzilopochtli por poner algunos ejemplos? Y también dirías que “la historia viene medio floja de papeles” para la existencia o no de Papa Noel, las hadas, los elfos o los duendes?

        • Nahuel Diana

          Ricardo. Seria algo tonto ponerse a dudar sobre la existencia de esas cosas, porque nadie cree en ellas. No se trata de lo que existe o no existe solamente. Si una de cada dos (cada tres, no tengo los valores demograficos) personas cree que la biblia tiene la posta. Entonces me parece un juicio razonable no salir a escribir en un blog “Dios no existe.”
          Me parece que es una cuestion de contexto mas que una cuestion de la creencia de la autora.

    • Pula Alvarez

      Lo hermoso de los simuladores de cielo es que se basan en datos reales para reproducir la posición de los cuerpos celestes en el cielo, teniendo en cuenta su posición, movimiento y correcciones de éstos datos. Además cuentan con bases de datos en constante actualización respecto a información de magnitud, visibilidad, nomenclatura por catálogos, etc.
      Por eso nos permiten ver el cielo en tiempo real.

  6. ANDRU

    ¡Hola! ¡Muy buena nota, como siempre!
    Lo que sí una pequeña cuestión: La ciudad natal del pibito Jesús no es “Belén, Turquía”, sino “Belén, Palestina” (https://es.wikipedia.org/wiki/Bel%C3%A9n), ubicada al sur de Jerusalem. Lo bueno es que ambas localidades están bastante cerca (a ojo la palestina parecería estar más o menos a 500 km al sur de la turca), con lo cual calculo que en Stellarium se vería algo parecido (¡aunque habría que probarlo!)

  7. Martin

    Hola Pula! Muy buena la nota, como todas las de el gato.
    Pero no puedo dejar de pensar en algo q me hizo ruido, y no es sobre el contenido sino sobre la forma. Antes aclaro q soy ateo (para despejar dudas). No quiero ponerme en posición de juez,, no soy el rey de la moral ni nada que se le acerqué; pero la utilización del termino “caterva” me dejo pensando en q a pesar de q en muchas (por no decir todas) estoy en contra de las religiones y sus fans, no son personas despreciables (catervas), sino q simplemente tienen otro tipo de convicciones. Digo esto porq no creo q las religiones solo hayan dejado “caterva”, sino que tambien dejaron a gente con opiniones para nada despreciables (en todos los ambitos, incluida la ciencia),,, solo eso, besos :) Muy buena nota,, segui escribiendo sobre fisica (q es la unica ciencia q vale la pena,, ahh rreeee )..
    pd.: leete el libro “cuentos cuanticos”

    • Pula Alvarez

      Gracias Martín! Espero poder cumplir con las expectativas de este público maravilloso que nos planta desafío tras desafío. Al menos para mí eso es nafta para el motor de la motivación!!

      La palabra que debí haber usado, quizás, no era “caterva” sino “pilas y pilas”. Me quedé con su uso y costumbre sin medir el impacto de su significado literal.
      Comparto tu opinión. De hecho algunos de los grandes más grandes de la historia de la física y la astronomía, como Newton o Kepler, eran altamente religiosos, incluso creían en cosas más jugadas (Newton decía hacer numerología y Kepler escribía horóscopos para ganarse la vida).

      Gracias de nuevo! Estos aportes son fundamentales :)
      Abrazo!

  8. Javier

    Buena nota, un detalle: Herodes estaba muerto desde hacia cuatro años cuando segun la Biblia mandó a matar a esos bebés. Pero bueno si creen en nacimientos virgenes, creer en un muerto que manda ordenes es cosa de todos los días, ¿no?

    Saludos!


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