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El bardo de ser sociólogo

El día que declaré en casa que iba a estudiar sociología, mi hermano profetizó lo peor: no sólo confesaba estar preocupado porque mis compañeros fueran a ser todos hippiesdrogadictosfumaporro, sino también porque yo ‘desperdiciara mi capacidad’ estudiando ‘puro chamuyo subjetivo’. Además, insistía, ‘Con esa gente no vas a encontrar una certeza en tu vida, porque no se ponen de acuerdo y, como te dicen una cosa, te dicen la otra’.

Por mucho que lo intentó, no pudo convencerme de especializarme en alguna de las ciencias ‘en serio’, como él les decía a las naturales o las exactas. La verdad es que era justamente la incertidumbre lo que me llevaba a elegir estudiar sociales: el hábito de la duda, de desconfiar de los conocimientos callejeros que podía conseguir sobre decenas de temas importantísimos para nuestras vidas, me hacía pensar que tal vez el estudio pudiera darme respuestas algo más confiables y, con suerte, preguntas nuevas y más interesantes todavía.

Pero ¿qué hace que las ciencias sociales tengan esa pinta de poco rigurosas? ¿Por qué no son vistas como una ‘verdadera ciencia’? Tal vez porque las ciencias sociales tienen un par de características que hacen que, para ser rigurosas y propiamente científicas, deban irónicamente ser bien distintas de ciencias que estudian cosas completamente diferentes.

La diferencia entre las ciencias sociales y las ciencias ‘duras’ tiene que ver, en primer lugar, con la complejidad de un objeto de estudio como es la realidad social. Aunque pueda parecer súper difícil estudiar una estrella que está requetelejos, eso es casi una pavadita al lado de querer investigar algo de todo el despelote que construimos los humanos. O, para ser justos, es un quilombo en un eje diferente.

Una vez leía, acá mismito, que la ciencia no te puede cantar la posta, pero sí puede decirte cuál no es. Eso lo hace mediante la ‘falsación’, que consiste en pensar, para cada hipótesis, una evidencia que pueda refutarla. Así, por descarte, el conocimiento se va alejando de ‘lo errado’, y acercando a ‘lo correcto’. Tan importante es esta cuestión que funciona como un patovica de lo que puede o no ser objeto de conocimiento científico: no son incumbencia de la ciencia aquellas creencias/conocimientos/ideas que no sean ‘falsables’. Si no es falsable, desde la ciencia no podemos chequearlo ni establecer que sea imposible, así que la cosa queda en la estantería de #EsImprobable #NoEsTemaNuestro, y quien lo defienda que se encargue de probarlo. Si la tenés, show me the evidence.

Para que podamos poner a prueba una hipótesis es necesario prever sus consecuencias sobre la realidad observable y determinar de antemano las evidencias compatibles con la hipótesis pero, sobre todo, las evidencias empíricas que serían incompatibles con ésta. Si buscamos y nos encontramos con las segundas, falsamos la hipótesis, cerramos todo y nos vamos. O, pará un segundo, ¿es tan así?

A medida que se nos complican el objeto y las condiciones en que podemos observarlo, experimentar con él y manipularlo, el nivel de certeza de la falsación se nos va cayendo a pique. En medicina, farmacología, nutrición, epidemiología y las ciencias de la salud en general, por ejemplo, las hipótesis se refieren a promedios o grupos, por lo que un caso individual ocasional no quiere decir necesariamente que la hipótesis se refute del todo y para siempre. De hecho, tampoco una sola observación grupal que contradiga la hipótesis implica una refutación concluyente. ¿Por qué pasa eso? La naturaleza es súper compleja, y un ambiente incluye cientos o miles de variables, algunas de las cuales ni siquiera tenemos idea de que están ahí. No podemos controlarlas a todas en un experimento y mucho menos en una observación sobre el campo: allá, afuera del laboratorio, las variables interactúan todo el tiempo, y a veces esas interacciones importan tanto como su efecto aislado que, igual, es dificilísimo separar de forma completamente limpia.

Si ya la naturaleza es un bardo, cuando lo que estudiamos son las sociedades hay que elevar esa complejidad, como mínimo, al cuadrado (obvio que exponente estimado). ¿Por qué? Porque ADEMÁS de que somos organismos en interacción con la naturaleza y todas sus variables, cuando interactuamos entre nosotros se produce algo ‘nuevo’. Las construcciones culturales, sociales, económicas, de cargas simbólicas, valores, las relaciones de poder, emergen en una realidad compleja e intrincada. Con semejante quilombo frente a nosotros, pretender una exacta aproximación intelectual a la realidad social sería lo menos exacto que podemos hacer.

Tentarnos con las certezas que la ciencia no nos puede dar (y menos una con un objeto como el nuestro) no es algo muy científico. Conocer sus propios límites le ha permitido al conocimiento científico ser la antítesis del dogma. Un poco por eso, hace unas décadas ‘las sociales’ empezaron a hacerse cargo de lo que la complejidad social implica y asumir que uno de sus mayores desafíos es no caer en el reduccionismo (que viene a ser pretender más exactitud de la que se puede y terminar acotando la complejidad con explicaciones parciales e incompletas). Eso significa renunciar a establecer leyes universales y conocimientos aplicables a cualquier sociedad o tiempo histórico. Supone también reconocer que para orientarnos en ese bardo de la realidad social, siempre, pero siempre, necesitamos alguna teoría que nos haga las veces de brújula. En medio de un océano de variables que podrían o no tener significación para lo que estamos investigando, y que interactúan de manera fluctuante en el tiempo y lugar, controlarlas a todas como que resulta imposible. Y ahí es donde una teoría te puede dar una mano para guiarte sobre qué mirar, qué controlar y qué esperar de nuestras observaciones. Así como la Teoría de la Evolución de Darwin les permite a las ciencias naturales tener un hilo conductor que enmarca un montón de conocimientos e investigaciones, las teorías sociales se construyen inductivamente y con cierto nivel de abstracción, para interpretar cómo y por qué ocurren fenómenos generales y complejos. Como diría Marilina Ross (?), aunque no la veamos, la teoría siempre está. No importa cuán técnico o cuanti sea tu estudio. Negarla u ocultarla no hace el trabajo más exacto, sino más tirando a reduccionista y… BajadaDeLíneaAlert.

Si todavía no había suficiente mugre, sumemos que los sociólogos enfrentamos una complicación extra por trabajar en el medio de relaciones específicas de poder, atravesados por contextos culturales, sociales e históricos y hasta por conflictos de intereses. Y aunque nada de esto está del todo ausente en el resto de las ciencias, es cierto que en las sociales la complejidad se vuelve exponencial. Digamos que es más fácil establecer una abstracción para el comportamiento de un cuerpo en caída libre cuando el cuerpo no tiene una relación de poder con otros cuerpos. El trabajo del sociólogo no puede siquiera concebirse como neutral cuando advertimos que su difusión es capaz de amenazar discursos de legitimación asentados en fuertes relaciones de poder. Como decía Bourdieu, ‘no hay poder que no deba una parte —y no la menos importante— de su eficacia al desconocimiento de los mecanismos en los cuales se funda’. También decía que ‘el propio discurso científico está atrapado en las relaciones de fuerza que revela’. Así, ocurre que muchas veces en las ciencias sociales los consensos se instalan o perduran por motivos políticos y económicos antes que por el rigor científico. Esto explica que, hasta hoy, teorías eurocéntricas y teorías económicas liberales sigan gozando de buena salud. El sociólogo tiene, además, sus propios intereses y su propia posición dentro de la relación de fuerzas que estudia.

Contraintuitivamente, hacernos cargo de nuestra falta de neutralidad es un signo de rigor científico. Negar y desconocer los intereses propios y la relación de fuerzas en la que el conocimiento científico se desarrolla es mirar para otro lado respecto de cómo nuestro punto de vista, interés y posición en el espacio social y en el campo científico pueden afectar (y limitar) nuestro conocimiento. Con esta relación no controlada con nuestro objeto de estudio, podemos caer fácilmente en proyectar una mirada y perspectiva particular como una condición del objeto, y no de quien la observa.

Ahora, que la realidad social sea un despelote no es suficiente para negarnos la posibilidad de meterle ciencia. Tratar de conocer, entender y darle forma a ese caos es una de las cualidades más humanas que se me ocurren ahora mismo. La ciencia busca hacerlo con un poco más de rigor que el tan corriente ‘para mí que tal y cual cosa’, que la opinión, la creencia o la funesta idea de extrapolar lo propio a todos e inaugurar un ‘sentido común’ que vamos construyendo a partir de una experiencia individual, parcial, e incorporando incluso como resultado de las relaciones de poder vigentes que imponen, con el principio de autoridad, sus propias versiones de la realidad social. Lo cierto es que las ciencias sociales nos aportan varias ventajas respecto del ‘sentido común’:

(a) El rigor que exigen a sus resultados, al uso de los métodos de conocimiento, y a los propios métodos. Por un lado, desde el punto de vista lógico, tienen que cumplir con técnicas de argumentación válidas. No sólo no caer en falacias, sino tampoco dar por sentada una conclusión cuando se cumple una condición que, aunque sea necesaria, puede no ser suficiente. También las metodologías deben emplearse válidamente, cumpliendo con algunas reglas (ver extra al final de la nota). Además, problematizar los métodos es tan importante como problematizar los resultados. No se trata simplemente de poner las manos en el fuego por ciertas técnicas o por las fuentes de datos.

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– Esa foto no es de rigor metodológico -Pero, la googleé -Me estás diciendo que no entendés lo que es? -No, pero sé que lo usan muchos directores de tesis

(b) La perspectiva, que trasciende la esfera individual y la observación parcial, con una mirada de los procesos más amplios en los que las experiencias particulares se enmarcan. La diferencia no tiene que ver únicamente con la cantidad de observaciones. Este abordaje permite conectar las experiencias individuales con procesos sociales más amplios que el individuo puede no conocer y, quizás precisamente por eso, es incapaz de controlar. Así, por ejemplo, para explicar el desempleo de una persona particular, no bastan las características individuales o las acciones de esa persona, sino que también importa la forma en que esas características se relacionan con el mercado de trabajo de su sociedad: en algunos, afectados por el racismo, machismo u otros ismos, puede que ser inmigrante, mujer o trans tenga mucho que ver con no acceder a determinados trabajos, debido a los mecanismos de selección que actúan. Del mismo modo, si hay un desempleo persistente en el que un tercio de la población está sin trabajo, el problema y la solución tienen mucho (mucho) que ver con circunstancias estructurales del mercado de trabajo, donde las explicaciones y soluciones individuales van a quedar siempre cortas. Hasta problemas que parecen súper privados pueden tener un fuerte componente social, de modo que para entenderlos y resolverlos es fundamental ver esa pauta que los une, el sistema o la estructura que los hace posibles (y frecuentes), como pasa con la violencia de género.

Perspectiva FTW

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(c) Una visión no fatalista de la realidad: al estimularnos a abandonar certezas inmóviles e incuestionables y visibilizar las relaciones y procesos que están detrás de la realidad parcial a la que tenemos acceso en nuestras biografías y percepciones individuales, la realidad adquiere ante nuestros ojos su carácter de construcción. Como decía Bauman, con el pensamiento sociológico ‘la forma de vida habitual ya no es ‘natural’ ni la única, sino una de las formas posibles’. De ese modo es posible resquebrajar esa apariencia de la realidad social de constituir algo ajeno, una fatalidad externa completamente fuera de nuestro control, y que ahora sabemos que podría ser diferente de lo que es. La ciencia social puede ser una herramienta para entender por dónde viene la mano, sea para ser críticos, para revelar una forma de opresión, o para decirnos lo que sería más eficaz según ciertos objetivos. Bourdieu decía que el conocimiento que aporta la sociología puede cumplir una función social emancipadora, porque el poder se funda fuertemente en el desconocimiento de los mecanismos y condiciones con los que se ejerce. En cambio, el conocimiento de esas condiciones e instrumentos y de su arbitrariedad erosiona ese poder y su capacidad para desmovilizarnos. La sociología como herramienta para hacernos ilusiones, ¿quién lo hubiese pensado?

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-No seas fatalista -No soy fatalista, me expreso a través de gritos desgarradores, que es distinto.

El trabajo del sociólogo es difícil, por momentos caótico, y debe surfear en un mar de conflictos de intereses y relaciones de poder dentro de un sistema científico que incluye su propia versión de lo anterior (todo muy meta). Sin embargo, por otro lado, ‘las sociales’ tienen un montón de herramientas hermosas, y cada década que pasa surgen nuevas para desnaturalizar el sentido común y, a veces, lo que ellas mismas vienen sosteniendo. Porque una característica de la ciencia es, justamente, cuestionarse siempre sus propias certezas.

El conocimiento que producen las ciencias sociales puede servir no sólo para encontrar soluciones a problemas sociales importantísimos e implementarlas mediante políticas públicas, sino que también construye herramientas para alimentar el sentido crítico, tan atontado por la inercia de pensar las cuestiones sociales de manera anecdótica y desde la más peligrosa de las construcciones instintivas humanas: el siempre flojísimo de papeles ‘sentido común’.

 

Bauman: Pensando sociológicamente.
Batman: Pensando góticamente.
Bourdieu: Sociología y cultura. Una ciencia que incomoda.
Wright Mills: La imaginación sociológica. La promesa.
Ruth Sautu: Acerca de qué es y no es investigación científica en ciencias sociales. En Sautu  y Wainerman. La trastienda de la investigación.

Gracias a Juan Carlos Godoy, cuyas charlas fueron imprescindibles para darle algo de forma a las ideas que se atropellaban en mi cabeza cuando me propuse escribir esta nota.

 

Un extra metodológico que podés no leer:

Cuando se trata de ser rigurosos, es clave aplicar las metodologías de forma válida. Para eso, cada una cuenta con sus diferentes técnicas de validación. Así, por caso, tener muchos datos no es para nada sinónimo de tener evidencia sólida, sino que el quid está en que los usemos e interpretemos de manera válida. A modo de ejemplo, en el caso de técnicas cuantitativas (o sea, basadas en experimentación o recolección de datos que luego analizamos con herramientas estadísticas), hay que respetar criterios de confiabilidad y validez (de constructo, interna y externa):

La confiabilidad quiere decir descartar que nuestros resultados sean fruto del azar, y para eso es importante que las observaciones o experimentos se puedan repetir o replicar. Es dar un paso más allá de lo que llamamos ‘evidencia anecdótica’. Solo si el patrón que observamos se repite en diferentes observaciones, podemos empezar a descartar el azar. También es importante considerar la representatividad de la muestra que analizamos, sobre todo cuando no es una selección aleatoria de la población, para saber a qué casos se puede aplicar, o qué variables predominan en nuestro grupo y tenemos que controlar.  

La validez externa tiene que ver con saber hasta dónde un resultado se puede generalizar. Por eso, es re importante conocer muchas cosas (y distintas) de la población de la que obtenemos los datos. La exportación de conclusiones de una realidad a otra, distinta en términos culturales, sociales, políticos o económicos (incluso en psicología, en la medida que la psiquis está siempre ‘situada’) es siempre algo delicado. Partiendo de la base de que nuestro objeto sea una construcción social, y por tanto no algo esencial, natural o forzoso, Spoiler Alert: nunca va a ser válido universalizarlo.

El otro tema, conocido como validez del constructo, es que los datos nos hablen de lo que nosotros decimos que nos hablan. Si sostenemos que determinado resultado es un indicador de que somos políticamente manipulables, ese indicador realmente tiene que variar según lo manipulables que somos, y no por otra cosa. Y lo que mide tiene que tener que ver con una definición de lo que significa ser manipulables.

Las reglas de validez interna son muchísimas, pero lo que las une es el intento de controlar que lo que consideramos evidencia a favor de una hipótesis no se pueda explicar por hipótesis alternativas. Cuantas más hipótesis alternativas puedan explicar los resultados, menor es su validez interna. Por eso es clave controlar que los resultados no se expliquen por una maduración natural del fenómeno (que ocurre esté o no la variable que nosotros consideramos explicativa), por un cambio del contexto, por una variable que no controlamos y que predomina en la muestra que estudiamos, o por características específicas del grupo que estamos estudiando. Entonces, por ejemplo, controlamos si la relación entre nuestras variables se mantiene al controlar otras variables, al controlar determinadas propiedades del grupo estudiado, o al observar grupos con otras características.

Si nuestra hipótesis propone una relación causal, se tienen que cumplir varias condiciones (que Hume propuso hace rato). (1) Que la causa sea anterior al efecto (bastante obvio, pero a veces no podemos saber qué ocurrió primero si trabajamos en una sola medición y no podemos manipular la variable explicativa). (2) Que haya un mecanismo causal al menos probable (o sea, viable, lógicamente concebible). Entonces, si la supuesta causa tiene que tener oportunidad de causar el efecto, uno no va a pensar que los síntomas de una mujer son de embarazo si la flaca es virgen y no tuvo acceso a tecnologías de fertilización asistida (y acá no hay paloma que valga). Y ojo, que no vale tirar un mecanismo de allá al fondo de la pendiente resbaladiza, tipo el aleteo de una mariposa en China o ‘la voluntad de Dios’. (3) Tiene que haber un mecanismo que relacione causa y efecto de forma concreta. Además, (4) causa y efecto tienen que variar de forma consistente, respondiendo a un determinado patrón; deben variar juntas, correlacionar. Y una vez que todo esto se cumplió, es decir, que cumplimos los requisitos mínimos necesarios, se tiene que cumplir todo lo que dijimos de la validez interna: se tienen que controlar las explicaciones alternativas, o sea, identificar y controlar si puede haber otras explicaciones para la correlación. Lo que consideramos efecto de una causa podría ser efecto de otra causa, pero asociada a la variable que creemos explicativa (una relación causal espuria). Las que consideramos causaefecto podrían variar juntas por ser ambas efectos de otra causa. La correlación podría depender de características del contexto que no medimos en nuestra observación, o particularidades del grupo que observamos. Y así. No, no es soplar y hacer ciencia, pero la historia nos viene demostrando que re vale la pena el esfuerzo.




Hay 52 comentarios

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  1. Ems

    Golazo de artículo para pasar por debajo de la puerta en los cursos de ingreso.
    Posta que banco re fuerte, pero en calidad de representante de familia y amigos de sociólogos, confiezo que salté a conclusiones y pensé que “qué carajo es la sociología” fue lo primero que te habían preguntado. Ya tenías la mitad de la batalla ganada, bien ahí.

    • Sol Minoldo

      ‘Qué es la sociología’ fue la pregunta de la precuela (en casa, claro, porque me la siguieron haciendo toda la vida).
      Para cuando ya era una decisión tomada estudiar sociología (defendida a capa y espada), ya hacía un rato los había desayunado con que existía algo llamado así 😉

    • Sebastian

      Hum lo de falsación es popperiano, no busques en la epistemología (hermosa ciencia) sino te moría, más con lo nuevo, eso del constructo suena a posmodernismo de Judith Butler y el finado Marcuse se niega a reconocer a esos hijos bastardos. La sociología está en crisis por la caída del gran módelo armatoste del sistema de Parson, la anarquía nos invade y las microsociologías presumen de ser ciencias. Pero eso es lo bueno, volver a preguntarse por la ciencia social toda y leer los clásicos con otros ojos.
      Pdta: el patio de la facu abunda en fumaporros, pero lo hippie no se ve mucho. Ahora, una cosa, Srita Minoldo, no sé que es la sociología, no sé si es la ciencia que incomoda o la que acomoda amigos, una vez un taxista me preguntó que era y era obvia la respuesta “estudia la sociedad, cultura” lo bueno es eso, cuando se pueda explicar “qué es” ya no sera ni ciencia (la inmadura que yo vengo a hacer madurar decía el viejo Parsons, ni el giro tosco de Giddens hacia la virtualidad, etc. No sé que es la sociología y me alegra, saludos

  2. Juan Carlos Godoy

    Quedó genial Sol!!! Que vengan otros más. Me encanta la noción de que “La ciencia social puede ser una herramienta para entender por dónde viene la mano, sea para ser críticos, para revelar una forma de opresión, o para decirnos lo que sería más eficaz según ciertos objetivos”. Agrego una idea más, ampliando algo que recuperaste de Bourdieu y que dejaste “como al pasar”… la función de la ciencia (social) y de la comunicación de la ciencia (como esta pieza que escribiste) es la de emancipar nuestras cabezas…

    😉

    PD: Gracias por las gracias!!! 😉

  3. Danilo

    ¡Felicitaciones, amiga!

    Sería una sociedad muy distinta si saliéramos de la secundaria sin ser sociológicamente analfabetos (y por lo tanto valiéndonos del sentido común y la anécdota ombligocéntrica para hacer análisis sociales y políticos).

    • Sol Minoldo

      Gracias Dani! cierto que pensar sociológicamente tiene una utilidad que sobrepasa el trabajo del sociólogo, como explica (bastante mejor que yo) Bauman, en el libro de las refes 😉

  4. Camila

    Hermosísima nota! Hacia tiempo que quería leer algo escrito por cientificxs/cientistas sociales sobre ciencias sociales. Y es genial que podamos empezar a dar batalla en estos ámbitos simbólicos también que a veces son tan hostiles con nosotrxs. Las ciencias sociales también son muy tergiversadas y merecen ser divulgadas ¡Felicitaciones! Para un futuro podría hablarse también de los métodos cualitativos que utilizamos que tan bastardeados están por “no cumplir” con los criterios de validez que postulan las ciencias naturales. Saludos!

    • Sol Minoldo

      Gracias por tu comentario Camila!
      Por supuesto que es un excelente desafío hablar de los métodos cuali, de sus potencialidades y de su uso correcto/riguroso, que también incluye sus propias reglas de validación (sin olvidar las meta discusiones sobre las diferentes herramientas metodológicas cuali). Porque hacer investigación cualitativa requiere, contra lo que muchos creen, complejos conocimientos y destrezas.
      Esta nota es, esperemos, apenas un punto de partida 🙂

  5. Tesista Deprimido

    Amor eterno a la gente del Gato. El artículo sobre la democracia y el de ahora, han echado los pingüinos de la cama de mi tesis y me aclararon el panorama como no pudieron hacerlo las millones de lecturas recomendadas por mi asesor.

  6. Gabriela

    Muchas gracias por la nota, ayuda a recordar por qué decidimos meternos en el brete de elegir como objeto de estudio a la realidad, lo que empeora (por la fragmentación de los datos) a medida que la viajamos hacia atrás en el tiempo, pero que no quita que la meta sea una ciencia social, en mi caso, una historia, crítica y rigurosa.

    • Sol Minoldo

      Tal cual Gabriela, las limitaciones de las fuentes de datos son todo un mundo dentro de los problemas de las ciencias sociales, y con un capítulo de drama propio para los historiadores!

  7. José Gil

    “Un extra metodológico que podés no leer:”
    “No leer” ¡JA! Si me leo hasta los comentarios de cada nota.
    Gran artículo, no me considero experto ni siquiera un poquito conocedor de casi ningún tema, pero aquí no fallan para sorprenderme y hacerme entender un poco más de cada tema que abordan. ¡Felicidades!
    El único ‘pero’ que le encuentro (que igual es 100 % mi percepción) es que podría haber tenido más ejemplos de lo que se explicaba en la vida real, no sé, me pareció. 🙂
    Buena nota, de igual manera. 😀

    • Sol Minoldo

      Gracias José, ciertamente me habría encantado dar rienda suelta a los ejemplos, pero posiblemente me habría quedado una nota de 30 páginas! así que los gatos tuvieron que pedirme autocontrol 🙂

  8. Sofía Negri

    Los banco en todas pero esta nota no me convenció. La facultad de sociales se llama ciencias sociales, todos esos argumentos por los que a la ciencia social le es mas difícil hacer ciencia también están flojos de papeles (como el sentido común). Las relaciones de poder atraviesan a todas las ciencias, los paradigmas que se mantienen por cuestiones política también, los intereses también. No me cierra nada. Me parece que tenemos que dejar de ponernos excusas y hacer y defender la sociología como una ciencia como cualquier otra, con sus metodologías y teorías. Mucho Foucault y poco Durkheim esta nota.

    • Sol Minoldo

      Hola Sofía! Por supuesto que las relaciones de poder atraviesan todas las ciencias! Fijate que lo digo en la nota: “Y aunque nada de esto está del todo ausente en el resto de las ciencias”.

      Pero lo cierto es que en las ciencias sociales la intensidad de los conflictos de poder y de intereses, que atraviesan al sistema cientifico y a los propios investigadores, tienen una intensidad enorme. Sus temas están siempre vinculados a discursos de legitimación, a miradas sobre al realidad social que son funcionales a su naturalización, o incluso de forma directa a sistemas y relaciones de poder. Y si ya omitir esas cuestiones es poco honesto en otras disciplinas, en las sociales es ya algo que podríamos marcar como una alerta en al posibilidad misma de construir conocimiento: en la medida que demos nuestros supuestos por sentados, o que desconozcamos la teoría y los preconceptos desde los que hablamos, nuestro conocimiento resulta parcial, sesgado y tramposo.
      En los objetos de estudios sociales, nuestra relación con el objeto es de una enorme implicación, y el potencial impacto político de nuestros resultados está siempre, pero siempre, en juego.

      Espero que se haya entendido que no marcaba en absoluto una diferencia categórica con el resto de las ciencias, sino una continuidad que, sin embargo, no las hace iguales, porque su objeto, sus características, y su impacto, tienen sus propias particularidades. Saludos!

      • Sofía Negri

        Hola Sol, estamos contestando por distintos lugares y me mareo, mala mía por comentar a la vez en todos.
        No sé, sigue sin convencerme que la implicación sea más alta en ciencias sociales o que sus efectos puedan ser más nocivos para nuestra ciencia o para la sociedad en los términos de legitimación que mencionás. Me parece que el peligro de que los preconceptos o el desconocimiento del marco teórico desde el habla un científico es igual de peligroso para todas las ciencias en términos internos y externos a la disciplina desde la que se hable.

        Es un debate extensísimo, pero me parece que es necesario poner en duda esa idea.
        Saludos

  9. Mariano

    Gran nota! Aprecio lo corta que es para lo mucho que dice: principios epistemológicos, metodológicos y éticos, todo ahí en un lindo combo.
    Algunas variables que mencionás son claves para hacer crítica y autocrítica de lo que decimos y hacemos en la vida cotidiana, y por ende un motor de cambio.

    Felicitaciones al Gato por abrirse a áreas de conocimiento que le son ajenas y con las que a veces parecen no pegar onda. Espero más de esto en la página.

    • Sol Minoldo

      Gracias Mariano! Abordar estos temas, tan complejos, en tan pocas palabras, ha sido uno de los mayores desafíos de comunicación que he tenido. La idea es no dar nada por cerrado, sino por el contrario, abrir nuevos caminos para el Gato 😀

  10. AnyBelaus

    Excelente nota Sol!!! 😀

    Aunque esté centrada en la sociología, refleja la realidad de las ciencias sociales en general, y pone en la mesa una charla sumamente necesaria, y muchas veces relegada.

    Por muchas notas más sobre estos temas!

  11. Facundo

    Justo cuando me estaba lamentando de que la nota estaba terminando… PUM! Hay un extra. Nada, quería decirte gracias por volver a hacerme dudar entre estudiar Sociología o Politología, hasta ahora venían ganando las Cs Políticas pero esta nota volvió a empatar las cosas.

    Está muy bueno que desde el Gato se vayan metiendo de a poquito con algunas notas de sociales, y amé la bajada de línea a las teorías liberales.

    • Pedro

      En cuanto a la bajada de línea de las teorías económicas liberales, me parece que tiene más que ver con la posición política que de ciencia económica. Cursé una carrera de sociales donde en las cátedras obviamente se trata esto y tuve cuatro años de economía en esa carrera. Considero que lo que enseñan de las teorías económicas liberales generalmente es la posición política de la cátedra, totalmente superficial y en tres o cuatro clases te dan por terminada la cuestión, así como así, su explicación dirime, si tenía algo que decir el liberal, todo bien gracias, pero marche preso. No considero que enseñar lo que uno opina sea muy académico que digamos. Preferiría que les den el mismo peso o que se pudiera elegir qué línea se quiere profundizar, porque en todo caso, como mínimo, me parece que no está dirimido tajantemente el asunto; como si se pudiera asegurar claramente que tal posición es verdadera y tiene evidencia y tal otra no, y es superstición porque esta floja de papeles.
      Parte del liberalismo no le escapa a las cuestiones que le plantea correctamente la sociología y busca soluciones, opciones, etc. Considero que está muy bien que se tomen en cuenta las explicaciones que aportan desde la sociología como las relaciones de poder y todo lo que señala, no quedarse en meras explicaciones en un modelo aislado del mundo, que en realidad no es así.
      Me parece por lo menos imprudente dirimir como caso cerrado toda la ciencia económica, como si no tuviera sus propias explicaciones.
      Me ecantan los temas sociales, políticos, filosóficos, economía, si no no hubiera cursado toda una carrera.
      En fin expongo lo que pienso por mi recorrido, y no estaría leyendo y siguiendo este sitio si fuera cerrado, si no esperara alimentarme de aportes, de cambiar de opiniones cuando considero que corresponde, si no sería lo mismo que un fanático religioso.

      • Sol Minoldo

        Pedro, a propósito de lo que decís, hay un gran texto de Weber ​”’​(​L​a ciencia como profesión)​”’​ sobre c​ó​mo la ciencia no podía pretender zanjar debates políticos, y la iresponsabilidad intelectual ​que suponía ​de que el docente ​bajara línea política​,​ como si fuese una cuestión de ​””​verd​a​d​ ​científica​””​. Te lo recomiendo, porque además es de una lectura muy amena​ (se basa en una conferencia​)​.

        ​Pero aunque puedan coexistir teorías con diferentes implicancias políticas​, y presentar una sola es todo un acto político, acá hay un temita extra, que tiene que ver con seguir sosteniendo lo insostenible (al menos desde una postura científica, o sea racional y atenta a la evidencia). ​Porque​ las teorías liberales tienen muchas limitaciones para explicar la evidencia que sistemáticamente increpa​ ​sus postulados​, de modo que lo que explica su supervivencia tiene poco que ver con su capacidad para explicar la realidad, ​y mucho con su parentesco y función legitimadora de las posturas políticas a las que generalmente adhieren sus difusores.

        • Fede Fuhrmann

          Hola Sol! Soy primero cientificista, luego liberal. Me gustaría saber qué cosas de “la teoría liberal” han sido demostradas falsas. Desde mi punto de vista existe una gran tradición liberal (política, filosófica, económica, sociológica) entre las que existen tantas diferencias en términos científicos como puede existir entre el marxismo y el keynesianismo, o entre los marginalistas “subjetivistas” de la Escuela Austríaca de economía y los matemáticos como Jevons y Walras.

          Soy de la creencia (y por eso la someto al escrutinio de tipos que están en el ámbito.. yo estudio ing civil) de que en las facus de sociales se enseña al liberalismo desde la perspectiva de sus detractores sin considerar seriamente la data que circula en la academia a nivel mundial (la evidencia a favor de las teorías monetaristas de la inflación, las correlaciones entre flexibilidad laboral y apertura al comercio con nivel de empleo, etc) y que podría aportar en confirmar (al menos no falsar) o refutar las hipótesis de los economistas identificados con la “ortodoxia” liberal.

          Y en ese sentido hay muchísima benevolencia con doctrinas que también cuentan con su agenda política, y que, desde una perspectiva liberal, también podrían mirarse con ese recelo de conspiranoia con el que se lee al liberalismo (el capitalismo crony podría hacer uso de la doctrina keynesiana para justificar grandes intervenciones en favor de los cronys, o el marxismo para justificar la necesidad de benevolentes burócratas).

          No sería lo razonable apelar al “extra” metodológico que pusiste al final y dirimir estas cuestiones en esos términos?

          Si no es de ese modo, la sensación que me queda siempre que discuto con los amigos de sociales y me dicen cosas del estilo: “El poder te ha llevado a pensar asi, solo tenés que beber de nuestras fuentes de conocimiento para descolonializar tu sentido común europeizante y entender la realidad”, es que el diálogo “interparadigmas” entre sociales y exactas, o algo más básico como el descarte de teorías obsoletas, es casi imposible en un ámbito que enseña a pensar de ese modo. El “poder” no puede siempre preceder a los resultados del conocimiento porque dificilmente podríamos, justamente conocer, quienes y cómo ejercen ese poder para poder “descolonializarnos”.. o no si es que no es necesaria tal cosa jaja.

          Saludos!

          • Sol Minoldo

            Hola Fede.
            Primero, arrancas hablando de la tradición liberal y su diversidad, que no niego en absoluto, por lo cual tuve el cuidado de hacer una referencia puntual al liberalismo económico.

            A interior del liberalismo económico hay diferentes enfoques también, y teorías que reformulan ese liberalismo, como la neoliberal, tratando de adaptarlo a esos datos que, justamente, la teoría liberal fracasa en explicar. Es una discusión económica bastante fina, que en algunos casos incluso choca con evidencias de otras disciplinas, pero tiro algunas cuestiones: la premisa de que los individuos que actúan de manera instrumental (homos economicus) está muy floja de papeles; la efectiva existencia de la “mano invisible”, en los hechos sería más bien un manotazo de temperamento cambiante; por no entrar en el efecto derrame, la competencia perfecta y los mercados transparentes, que no solo brillan por su ausencia, sino que posiblemente no serían ni verosímiles, de modo que hacen agua hasta como categoría de análisis.

            Esta bueno que compares las teorías liberales con otras que TAMBIEN se asocian a miradas y posicionamientos políticos, porque uno de los principales problemas de la teoría liberal económica es la negación de su adscripción política, pretendiéndose explicación objetiva y transcultural, y con fuerte tendencia a naturalizar realidades que en realidad son contingentes (otra de las cuestiones que la hace una teoría floja de papeles, en la medida que tiende fuertemente a traspasar los criterios de validez externa).

            Por otro lado, respecto a eso de que el problema es que aprendemos la teoría liberal desde ‘sus detractores’, es incorrecto plantear que la discusión sobre su validez científica sea entre los sociólogos y los economistas, porque es una discusión entre economistas (ortodoxos y heterodoxos). De hecho, me llama mucho la atención dónde ubicás el debate: La economía es una ciencia social (no exacta), de modo que cuando tus amigos ‘de sociales’ hablan de economía, no es un diálogo inter paradigmas.

            Por último, el poder siempre precede. Está ahí desde el día que llegás al mundo, y cada día de tu vida que vivís en sociedad. Y antes que intentemos estudiarlo científicamente ya tenemos un montón de prenociones y miradas desde el sentido común, en gran parte instaladas a partir paradigmas cuya predominancia tiene que ver con las relaciones de poder que legitima. Estamos atravezados por esas relaciones de poder y ocupamos una posición en ellas, de modo que la relación de conocimiento nunca se da hacia algo ajeno a nosotros, y es importante saber desde dónde estamos mirando.

      • Danilo

        Acuerdo con lo que dice Sol, y agrego ejemplos.

        En la carrera de astronomía, ¿hay que abogar para que se le dé más importancia a la “teoría” geocéntrica? Para mí no. El geocentrismo debe tener la importancia propia de una etapa superada del desarrollo científico, no de una visión relevante para el presente.

        En la carrera de biología, ¿hay que abrir el debate con la cuestión de la generación espontánea? Para mí tampoco, por razones similares.

        Lo mismo con las teorías económicas liberales si se está estudiando ciencias sociales. Lo que sí debe ser objeto de estudio de las ciencias sociales es por qué esas teorías siguen siendo relevantes para muchos economistas, para muchos gobiernos y para muchos medios de comunicación. O sea, una investigación del liberalismo COMO IDEOLOGÍA.

      • Facundo

        Mientras leía tu comentario estaba pensando justamente lo mismo que ellos, no creo que sea tanto por enseñar lo que les guste sino lo que sea útil. Está bien, sería lindo aprender la teoría liberal en profundidad, pero si después de un cuatrimestre de estudiarla, me dicen “Pero de todo esto que aprendimos, poco y nada funciona en la realidad, y ya fue refutada/reformulada por otros autores” la verdad me sentiría decepcionado, porque me sirve de poco y nada en mi futuro trabajo que me enseñen de cosas que ya no puedo usar.

        Y si bien, lo que conozco hasta ahora es lo básico (Estoy por terminar el CBC), ya me dejaron en claro que el liberalismo pasó a ser un ideal más que una teoría, tanto en sus facetas económicas como en la político-social. Que fue una teoría importante en la historia de las Cs Sociales y Económicas, no hay dudas, pero no quiere decir que siga siendolo. Ya que estoy, también voy a leer ese texto, ya lo encontré en PDF.

  12. Diego Vazquez

    Antes que nada felicito a El Gato y a Sol Minoldo por forzarme a romper mi regla de oro: nunca comentar nada en Internet. Soy un lector pasivo de la página desde hace bastante y le tengo mucho cariño. Me encanta leer y aprender con ustedes sobre temas que despiertan mi interés y de los cuales no sé nada. Además disfruto mucho de su onda y su enfoque que nos pintan unas ciencias naturales que se alejan del lugar común en que muchas veces las ciencias sociales la concibe e idealiza desde su complejo de inferioridad y de su posición de dominada.
    La cuestión es que soy sociólogo y me interesan mucho los temas de la ciencias como una de las máximas referencias de la cultura occidental. Pero tengo que confesar que me levanta el ego que se hayan abierto a escribir también sobre ciencias sociales y en especial sobre sociología, la más linda y compleja de las ciencias, está claro (?).
    La nota es excelente y la forma en que en pocas líneas refleja la complejidad de las ciencias sociales, la imposibilidad de la neutralidad en esta actividad -y el peligro que conlleva concebirse como tal- y la aparición del Gran Pierre con su concepción del poder es simplemente perfecta.
    Por si fuera poco, muestra en la cara del orgulloso rostro de los científicos en serio (?) que nosotros, los científicos blandos, podemos presentar estudios rigurosos, con diversos métodos que buscan comprender la realidad social y revisar críticamente el sentido común.
    Lo último porque ya el comentario es demasiado largo: el párrafo del final es una joya. Me lo guardo, con permiso de la autora, para responder a la pregunta más difícil de todas, esa que te la hacen sin ganas de escuchar la respuesta: “¿De qué sirve un sociólogo?”

  13. Leila Rodríguez

    Banco mucho que Gato empiece a rumbear por estos caminos! Conocí a la sociología en Exactas, por improbable que parezca, y afirmo sin lugar a dudas que fue lo más útil que aprendí en toda la carrera.
    Me parece que, por cómo está planteada la nota desde una contraposición entre las ciencias “duras” y las sociales, cae paradojicamente en la trampa del sentido común, y termina reforzando estereotipos acartonados acerca de las ciencias exactas y naturales. Y cito algunos ejemplos:

    -“El trabajo del sociólogo no puede siquiera concebirse como neutral cuando advertimos que su difusión es capaz de amenazar discursos de legitimación asentados en fuertes relaciones de poder. ” LA CIENCIA no puede concebirse como neutral. O sino preguntale al pobre Schroedinger desarrollando un modelo con el fin de cerrarle el culo a Heissenberg solo para reafirmar lo que éste había anunciado, a Tesla y Edison, o a los del proyecto Manhattan. Y si todavía te parece que lo que estudian los sociólogos amenaza discursos asentados en fuertes relaciones de poder, googleá a Galileo, o a Andrés Carrasco para una versión autóctona y bien reciente.

    -“…en las ciencias sociales los consensos se instalan o perduran por motivos políticos y económicos antes que por el rigor científico.” En LA CIENCIA los consensos se instalan… se me viene a la cabeza el determinismo biológico o las grandes transnacionales financiando proyectos de investigación que oh casualidad arrojan resultados que les vienen al pelo.

    -“El sociólogo tiene, además, sus propios intereses y su propia posición dentro de la relación de fuerzas que estudia.” EL CIENTIFICO tiene intereses y posiciones!!! y todo su trabajo estará condicionado por sus preconcepciones y modelos mentales, no importa cuál sea su área de trabajo.

    -“…los sociólogos enfrentamos una complicación extra por trabajar en el medio de relaciones específicas de poder, atravesados por contextos culturales, sociales e históricos y hasta por conflictos de intereses.” Bueno es parecido a lo de arriba. Y no! decir que esto “no está del todo ausente en el resto de las ciencias” no lo arregla, porque está igual de presente en todos lados.

    Entiendo que este espacio nace más en las llamadas ciencias duras, y que es natural asumir que la mayoría de los lectores somos de ese palo, y que por eso tiene sentido hablar de la sociología en contraposición a las primeras. Y creo que funcionó al principio, hablando de la complejidad del objeto de estudio (mención especial para la “pavadita” de estudiar una estrella… no era necesario), pero el resto de la nota ya no habla del objeto de estudio sino más del sujeto que estudia y de su entorno. Y si la idea era hablar de las diferencias en las metodologías, por ahí era mejor mantener el eje en el objeto y no en el sujeto. Las ciencias sociales y las exactas son más parecidas de lo que a veces creemos. Y mientras el objetivo de la nota era hablar de sociología y de su bardo (que está ahi y es recontramil cierto!!!), termina hablando de la ciencia en general, pero adjudicándoselo a la sociología o las ciencias sociales, omitiendo y por tanto excluyéndoselo a las ciencias duras, reforzando el estereotipo de que los de las ciencias duras somos gente que labura sola, libre de las relaciones de poder, aislada del tiempo, de la coyuntura, de los intereses, sin preconceptos ni modelos mentales, exentos de la reproducción, y con anteojos y pelos parados y cosas que explotan (bueno por ahi eso último no se manifestó acá, pero es parte del mismo estereotipo).

    Bienvenidas sean más gatinotas sobre las hermosas y reveladoras y revolucionarias cosas que tiene para contarnos la sociología.

    Ps: Desde la lógica, mucho de lo que cité arriba no vale: decir que “el sociólogo tal cosa” no excluye que “todos los científicos tal cosa”. Pero desde el lenguaje, de la misma manera que “reunión de padres” omite a las madres, “los sociólogos tal cosa” omite al resto de los científicos de tal cosa.

    • Sol Minoldo

      Hola Leila! Muy interesante tu comentario y bienvenido el debate!

      Ciertamente, no fue mi intención plantear esa contraposición que vos ves en la nota, entre las ciencias sociales y las demás ciencias, sino más bien lo contrario. La primera parte de la nota buscaba mostrar esa unidad, haciendo énfasis en por qué para ser ‘iguales’ (como forma de conocimiento con determinadas características distintivas y principios) las ciencias deben ir ‘cambiando’ a medida que se ocupan de diferentes tipos de objetos de conocimiento.

      Esto desde la convicción de que lo que las hace parecer tan diferentes a las sociales de otras ciencias no tiene que ver con que sean distintos tipos de conocimiento, sino con las características que supone para la práctica su particular objeto de estudio, y por tanto las condiciones en que podemos conocerlo, y en que nosotros y nuestra practica de conocimiento está involucrada con él. Pero en muchos casos esas diferencias no son tampoco categóricas, sino de grado. Por eso lo que traté de establecer no fue ‘contraposición’, sino ‘continuidad’ (y de ahí la breve referencia a las ciencias naturales, con las que considero que tienen muchísimo en común). Insisto, en esa continuidad, las diferentes ciencias pueden ser distintas sin que lo que las caracteriza les sea necesariamente del todo específico. A veces lo que cambia es que determinada cuestión, común a todas, adquiere una relevancia o centralidad particular.

      Ocurre que en las sociales se hacen evidentes, por lo centrales y presentes que están en ellas, cuestiones que en las demás ciencias pueden pasar más desapercibidas y que, como bien señalás, el sentido común tiende a asumir que no están ahí. Y coincido totalmente con vos en que sí que están. Que todas las ciencias y todos los científicos están atravesados por conflictos de intereses y relaciones de poder. No era mi intención abonar a esos lugares comunes sino explicar por qué estas cuestiones se hacen más visibles en las sociales, y por qué de hecho está buenísimo que lo estén, porque ocultarlo solo puede costarnos en rigor y honestidad intelectual.

      Pero respecto a esos cambios de relevancia -que sin perder la continuidad y unidad, dan a las diferentes ciencias sus particularidades-, cuestiones que en otras ciencias hacen al trasfondo y contexto de sus prácticas, y de la circulación de conocimiento, adquieren una particular centralidad en las sociales. En las otras ciencias, el poder las atraviesa en tanto prácticas de conocimiento, y por el potencial del conocimiento (los resultados) y su circulación para impactar en las configuraciones de poder. Pero en las sociales esas relaciones no atraviesan la practica nomás, sino al propio objeto. Y en la relación entre el sujeto de conocimiento y su objeto, hay una implicación directa con ese objeto, y ya no solo con las consecuencias del su trabajo (es decir, las implicancias de un determinado conocimiento o de su difusión).

      Que el objeto de estudio sean construcciones humanas, cargadas de dimensiones simbólicas, atravesadas por cargas valorativas, y con un carácter continente y por tanto con una potencialidad de existencia infinitamente diversa (y de allí la particular complejidad a la que me refiero), le da a las sociales unas cuantas particularidades, en las que la relación que en este caso se da entre el científico y su objeto, se vuelve un asunto central para definir lo que tienen de propio. Y esto lo digo desde mi coincidencia con posturas epistemológicas que entienden las sociales desde ese punto de partida, y que son los autores que cito en las refes. O sea, eso si me gustaría aclarar, mis referencias son esos autores, no ‘el sentido común’ (ni el mío, ni el de charlas que haya tenido en el café). Es un poco ad hominen acusar de ‘sentido común’ una perspectiva que puede ser distinta de la tuya, pero que se inscribe en un debate académico muy reflexionado y documentado.

      Si la nota dio la sensación de entender una contraposición frontal entre las sociales y las demás ciencias, agradezco tu comentario como oportunidad para hacer estas varias aclaraciones.

      Pero sobre todo lo agradezco porque me encanta que se abra el debate, que no está en absoluto cerrado, y que la nota apenas puede pasarle por arribita en el espacio que permiten un par de miles de palabras. Me gusta que podamos seguir pensando y preguntándonos si en verdad no hay nada de especial, con relación a la cuestión de la neutralidad, cuando el objeto de estudio es una construcción humana, y particularmente en el caso de la realidad social. Que nos preguntemos, por ejemplo, si hay una diferencia cuantitativa, tan significativa, que lo cuanti adquiere una dimensión cualitativamente distinta. Me encantaría saber que piensan otros epistemólogos, sociólogos o científicos sociales, así que los invito a sumarse.

  14. Juan P.

    Hola Sol:

    ¡Felicitaciones! Excelente lo que escribiste.

    Estudié Socio, comparto mucho de los que decís. Usás un lenguaje llano recurriendo a lo abstracto y académico solo cuando es necesario. No es fácil hacer eso. Más fácil sería decir todo en difícil, estilo Parsons.

    Encuentro, sin embargo, que los científicos sociales muchas veces nos excusamos en las dificultades y la complejidad de lo social, renunciando así al esfuerzo de hacer ciencia.

    Ensimismados y encerrados el laberinto de los “próceres” de las ciencias sociales y en una actitud de “nosabeslodifílqueeslonuestro”, no dialogamos con otras disciplinas (incluso no sociales) que bien podrían contribuir a otorgarle mayor rigurosidad a la teoría social. En fin…al final terminan haciendo “ciencia” los encuestólogos y la teoría social sigue ahí, como una filosofía social más parecida a un fósil que a algo vivo.

    Me pasó el link una alumna y quiero pedirte permiso para usarlo para la última unidad de IPC y Metodología de las Ciencias Sociales. En caso de permitírmelo, colgaría en nuestro blog y aula virtual un link hacia aquí mismo.

    Gracias y saludos!

  15. Ana

    Maravillosa nota e imperdibles tus respuestas a los diferentes comentarios: para no perderse ninguno.
    Felicitaciones a los Gatos por haber abierto un espacio para estos temas.

  16. Daniel sas

    Sin duda una de las mejores notas q leí n está increíble página. Hasta me dió ganas de estudiar sociología pero me gusta más ingeniería informática.

  17. Cris

    Excelente la nota (suscribo lo de EMS: “Golazo de artículo para pasar por debajo de la puerta en los cursos de ingreso”) y espectaculares los comentarios y respuestas!!! Gracias por abrir y compartir este espacio de discusión y aprendizaje 😉

  18. Gabriel

    Muy linda nota. Me quedé con ganas de saber cuáles son esas nuevas herramientas hermosas de las ciencias sociales que se vienen desarrollando en las últimas décadas. Ojalá esta sea la primera de varias!
    Desde hace un buen tiempo que me interesa la relación entre las sociales y las naturales (estudiar Física viniendo de un ámbito familiar más bien tirando a las sociales y la filosofía tiene algo que ver con eso), y me parece que el Gato es un espacio más o menos óptimo para explorar ese contacto. No debo estar diciendo nada nuevo; conociéndolos a los Gatos ya deben haber pensado en esto como medio millón de veces. Pero nada, no quería dejar de alentar a favor de tomar ese rumbo.

    • Sol Minoldo

      Hola Gabriel! La cuestión sobre relación sobre las naturales y las sociales es super interesante, y vital cuando se trata de la psicología. Sobre ese tema, leí hace poco un paper re interesante (y de lectura amena) que aun sin coincidir en todo, me aportó mucho para reflexionar. Es de acceso abierto, así que te lo comparto 😉 Si lo llegas a leer y tenés ganas de charlarlo, me podes contactar y nos compartimos nuestras impresiones. http://www.relaces.com.ar/index.php/relaces/article/view/470/342

  19. Claudia D.

    Procuro atenerme a la regla de no comentar, como ya dijo alguien, y mucho de lo que expresaría ya se ha dicho.. Por lo que me limito ahora a: Me encantó el artículo! claro, divertido, sin perder nivel y por supuesto con puntos para el debate… que para eso es la ciencia y ésta en particular!

  20. Romina

    Amé la nota, despues de leerla, fui navegando por esta página web, y encontré una frase, en otro articulo que desestima un toque lo que vos decis aca. Ojo, en el mismo sitio web.

    ”No es cuestión de opiniones y creencias, sino de hechos, y los hechos deberían tener un nivel de jerarquía superior a las concepciones culturales y religiosas”

    Nada, eso. Me sorprendio que es un toque contradictorio. (Es al final de todo del artículo del abort, está en los ”mas leidos”del sitio web)


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