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Donald en la Tierra de las matemáticas

Y bueno, le espera Donald Trump a la humanidad. Aunque parecía puro surrealismo siniestro imaginar al magnate multimillonario de los hoteles y los realities como presidente de uno de los países más poderosos del planeta, increíblemente, pasó. Y pasó democráticamente.
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Momentito. Si miramos con cuidado el resultado de las elecciones, Hillary Clinton obtuvo aproximadamente 700.000 votos más que Trump (y siguió sumando). Entonces, ¿qué onda?

Resulta que los estadounidenses tienen un método de votación llamado el ‘Electoral College’ (Colegio Electoral, en criollo) que funciona de una manera bastante rebuscada (y acá lo fácil sería decir algo tipo ¿para qué hacerlo simple, si podés complicarlo?, pero resulta que tiene sus razones y las vamos a charlar). A diferencia de Argentina, los ciudadanos de EE.UU no votan directamente al presidente, sino que votan a nivel estatal a unas personas llamadas ‘electores’ que luego votarán al presidente del país. De esta manera, como intermediarios de la población, los electores son los representantes de los estados. Los ‘estados’ con minúscula son las entidades subnacionales en una federación, y vienen a ser organizaciones político-territoriales autónomas que no tienen jurisdicción nacional sino una escala más comparable a la de nuestras provincias.

Este sistema de votación se diseñó hace unos doscientos años, en parte, para proteger la representatividad de todos los estados (después de todo, el país se llama ‘Estados Unidos’), o sea, el federalismo. La idea es que el gobierno nacional represente a todos los estados, mientras que cada estado, como si fuera un paisito, represente a su propia población.

¿Cómo funciona esto? Para empezar, los ciudadanos de cada estado votan un partido, eligiendo entre sus candidatos presidenciales. Cualquiera que sea mayor de 18 años y tenga la ciudadanía estadounidense puede hacerlo. El voto no es obligatorio. Los estadounidenses que viven en el exterior o que están de viaje pueden votar y su voto cuenta en el estado en el que viven o vivieron antes de mudarse. Un estadounidense no puede votar si cometió un crimen (el voto se le saca a discreción del estado donde está encarcelado) o si vive en algún territorio asociado a EE.UU que no es un estado (la Samoa Americana, Guam, las Islas Marianas del Norte, Puerto Rico o las Islas Vírgenes). O sea, si sos estadounidense podés votar en todo el mundo menos en algunas partes de Estados Unidos. thinkinf-face

El resultado de las elecciones a nivel estatal define cuál es el partido que va a aportar los electores de cada estado (las personas encargadas de votar finalmente al presidente). Y en ese punto estamos ahora luego de las elecciones de noviembre (el TrumpPanic de hace unas semanas).

Cada estado tiene una cierta cantidad de electores que se usan para votar al presidente, pero su número no depende completamente de la cantidad de habitantes que tiene:graf_1

Para seguir, vamos a tener que meternos  un cachito en los números. La elección del presidente se define por los votos de los 538 electores totales. De estos 538, 153 (el 28,5% del total) se reparten de forma igualitaria entre todos los estados y la capital (Washington DC), mientras que los 385 restantes (el 71,5%) se reparten en forma proporcional a la población de cada estado. La distribución de los primeros 153 votos se mantiene fija en el tiempo, y los votos electorales del segundo grupo son redistribuidos cada diez años, de acuerdo al resultados de los censos poblacionales (se hacen cada 10 años).

En este sistema, como no se asigna el total de electores de forma proporcional a la población, los estados con menor población ganan representatividad en el esquema nacional frente a los estados donde vive más gente. Esto significa que el voto de los habitantes de estados más numerosos termina teniendo menos peso. Es como si vos, que vivís en Mendoza, tuvieras un voto que pesa más que el de tu amigo cordobés (esta comparación hay que hacerla con cuidado ya que, aunque se supone que tanto Argentina como EE.UU son países federales, EE.UU es otro nivel de ‘federal’, con sutilezas no menores que llevarían un rato especificar).

Pero además de que el peso de tu voto dependa del estado en el que vivís, hay un temita que mete bastante ruido y es que en la mayoría de los estados ‘el ganador se lo lleva todo’, o sea que a los electores de cada estado los pone únicamente el partido ganador *. Es decir, aunque el 49,9% de la población del estado haya votado al candidato perdedor, este no recibirá ni un solo voto electoral, así que la representación que le toca a cada estado en la elección nacional posterior (que en este caso se va a llevar a cabo en enero) se define de forma completa en función de lo que elija la mitad más uno de sus habitantes.

Estos mecanismos generan distorsiones respecto del resultado electoral que tendríamos si la victoria dependiera de obtener la mayoría agregada de los votos ciudadanos (o sea, si sumáramos los votos ciudadanos de todo el país a favor de cada candidato, de forma directa y sin ponderar por estado, y fuese ganador el que obtuviera la mitad más uno de los votos ciudadanos a nivel nacional). El resultado de esto es que, como ocurrió esta vez y en muchas elecciones anteriores, el candidato más votado por los ciudadanos estadounidenses puede terminar perdiendo:

Bien. Hasta acá fueron casos reales. Pero OBVIO que lo divertido es ver hasta dónde se puede empujar el sistema, jugar con sus bordes teóricos y calcular cuál es el porcentaje de voto ciudadano mínimo necesario para ganar las elecciones presidenciales en EE.UU. Porque si voy a evaluar un sistema, quiero entender exactamente dónde quedan los límites de ese sistema y cuál es el caso teórico donde la democracia cruje más fuerte (?).


Un Paenza a la izquierda, por favor

¿Cuál sería entonces la menor cantidad de votos necesarios para ganar las elecciones en EE.UU? Para este cálculo, asumamos que la población de todos los estados es apta para votar y que todos votan (nadie se abstiene de votar), dos suposiciones que sí, avergüenzan hasta a la vaca ideal más esférica sin rozamiento, pero que necesitamos hacer para simplificar un poco la cosa.

Los votos requeridos para contar con un elector se calculan así: Donde rija la variable ‘el ganador se lleva todo’, dividimos la mayoría simple (mitad más uno de la población estatal) por la cantidad de electores que le tocan al estado.* (Tabla 1)

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Por ejemplo en Minnessota, que la población es de 5.303.925 personas, un candidato podría quedarse con los 10 electores que le tocan a ese estado si lo votan 2.651.964, porque  5303925/2 + 1 = 2651964. Y como a Minessotta le tocan 10 votos electorales, el ganador se lleva los 10, costándole 265.196 votos cada uno, porque  2.651.964/10=265.196.

Para consagrarse presidente hace falta ganar 270 electores (la mitad más uno, o sea, 538/2 + 1 = 270). Entonces, para ganar con la menor cantidad posible de votos, hay que conseguir esos 270 electores ganando en los estados que nos cuestan menos votos por cada elector (de acuerdo con la cuenta que hicimos recién para cada estado).

Vamos a eso. Ordenamos los estados desde el que menos votos requiere por elector al que más (Tabla 2) y vamos sumando los electores que conseguimos en cada uno, hasta obtener la mayoría, calculando cuántos votos fueron necesarios para conseguir esos electores. El resultado es que conseguiremos los electores suficientes si ganamos en los 40 estados en los que cada elector requiere de menos votos ciudadanos, y acumulamos los 271 votos electorales de esos estados. ¿Y cuántos votos nos costaron esos 271 electores? Acá viene lo interesante: resulta que, con 67.442.580 votos ciudadanos, se pueden ganar las elecciones en un país con 308.745.538 habitantes. O sea, por la elección de sólo el 21,8% de los ciudadanos y en contra del voto del otro 78,2%, podés llegar a ser presidente de los EEUU (wtf!!!)

Hecha la ley, hecha la trampa. EN TU CARA, DEMOCRACIA.


Hasta acá lo que vimos es que el sistema permite que el resultado electoral se aleje MUCHO de lo que sería un resultado por mayoría agregada. Para entender por qué, pensemos en las reglas del juego del Electoral College (que ya mencionamos) como dos variables: la primera es el sistema de
‘el ganador se lo lleva todo’ y la segunda es la de ‘peso del voto por ciudadano’. Ya explicamos un poco cómo funcionan, pero ahora nos interesa analizar de qué manera cada una nos aleja de lo que supondría definir el resultado electoral por mayoría agregada a nivel nacional:

− Si la representación estatal dependiera enteramente de la cantidad de habitantes por estado, el peso del voto de los ciudadanos sería idéntico de un estado a otro. Pero como parte de la representación nacional se reparte en partes iguales entre estados con poblaciones disímiles (esos 3 electores para cada uno), encontraremos que el peso del voto por ciudadano va a variar de un estado a otro, respecto de la media nacional, tendiendo a tener más peso cuanto menor sea la población del estado, y viceversa.

− Por otro lado, si en lugar de estar intermediada por una representación estatal con la regla de que la mayoría impone al total de los electores, la elección fuese directa (por ejemplo, con un sistema de voto ponderado por estado, que refleje la distribución de la representación entre estados), para ganar con el voto de los estados que concentran la mitad de la representación nacional, necesitaríamos obtener el 100% de los votos de esos estados. Si sólo obtuviéramos el 51% de votos por estado, necesitaríamos repetir ese resultado en todos los estados (es decir, sobre el 100% de la representación), para poder obtener la mayoría de la representación nacional. Pero en el Electoral College obtener la mitad más uno de los votos en un estado le alcanza a un candidato para quedarse con el 100% de la representación estatal. Eso quita del cálculo la voluntad expresada en el voto de todos los que votaron al candidato perdedor en ese estado, inflando la representación del candidato ganador en cada estado, tanto más cuanto más ajustada haya sido su victoria.   

Cada una de estas dos variables, entonces, mete su ruidito representativo. Pero ¿cuál es la que más distorsiona la representatividad?

Para saberlo, lo que podemos hacer es un ejercicio en el que ya no calculamos resultados factibles de las reglas del juego tal y como son, sino imaginando escenarios en donde juega una y no la otra. Si dejamos a un lado el tema de la representación por estado, asumiendo un escenario en el que el total de la representación asignada a cada uno depende de su población, la regla de ‘el ganador se lleva todo’ implica que las elecciones se puedan ganar con poco más del 25% de los votos, porque me van a hacer falta los votos de los estados que representan el 50,1% de la población. Entonces, en esos estados, sólo voy a necesitar que me vote la mitad más uno de sus ciudadanos. Y la mitad de la mitad (es decir, el 50% del 50% de la población) es el 25%.

Por otra parte, si no rigiera lo del ‘ganador se lleva todo’ y en cada estado los electores se repartieran de acuerdo a las proporciones obtenidas por cada candidato, obtener la mitad de la representación me exigiría, en cambio, conseguir la mitad de los votos a nivel nacional, y no sólo en los estados que cuentan con el 51% de la representación. Porque si el ganador se lleva sólo lo que se ganó, al obtener la mitad más uno de los votos en los estados que tienen la mitad de la representación, no se queda ya con la mitad de la representación, sino con el 26% de los electores. Bueno, esto siempre con un pequeño margen de error, porque mientras el sistema sea indirecto y se trate de distribuir electores, que son personas enteras y no podemos dividir (aún), habrá distorsiones, tanto en la distribución de electores entre estados en proporción a la población, como en la distribución de electores por partido según el resultado electoral. Si tengo 3 electores en un estado y un candidato obtiene el 16%, vamos a tener una distorsión, ya sea que le asignemos o no le asignemos uno de los 3.

Propuesta de disminución de distorsión para el sistema electoral indirecto

Sabemos entonces que ‘el ganador se lo lleva todo’ es lo que explica casi 25 puntos porcentuales de la brecha entre una victoria electoral con el mínimo de votos en el sistema del Electoral College y una en un sistema basado en la mayoría agregada de votos a nivel nacional. Entonces, la variable de ‘representación por estado’ sólo explica los 3,2 puntos de la brecha que calculamos al mirar el efecto conjunto de las variables (25-21,8).

El hecho de que el ganador se lo lleve todo sería entonces el protagonista perfecto de un debate sobre los problemas de la democracia y la representación.

Esto no sólo tiene este efecto distorsivo en el resultado respecto del voto de la mayoría agregada, sino que además genera reglas del juego particulares que llevan a que las campañas políticas se concentren especialmente en los estados donde la elección está peleada. Como no importa con qué margen ganes, hay estados en los que preocuparse por hacer campaña no es demasiado rentable: si tenés la tranquilidad de contar con la mayoría, no te sirve de nada incrementar tus votos en ese estado. Lo mismo, si das por sentado que la mayoría es de tu contrincante, achicar el margen de derrota no cambia nada en el resultado nacional. Por eso, las campañas electorales se concentran en los ‘Swing States’. Estos son los estados donde el ganador no está definido, y son los que determinan el resultado de las elecciones, ya que en el resto los resultados son bastante regulares y tienden a darse por sentado. Como resultado, estados sólidamente demócratas o republicanos son ignorados para priorizar las necesidades e intereses de las regiones con votos peleados.

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Los estados azules y rojos simbolizan a qué partido va a votar ese estado en las elecciones. Los azules casi siempre votan al partido Demócrata y los rojos al Republicano. Los amarillos son los Swing States: lxs chicxs lindxs a lxs que más les tiran lxs candidatxsxxxxfdsfsgf.

Hay una última cuestión interesante y hasta trágicamente divertida: los electores elegidos por los ciudadanos que deben votar finalmente quién será presidente, no constituyen ‘votos directos’ al candidato de su partido, sino que son tipos que van y votan. O sea que podrían tranquilamente votar a un candidato que no es de su partido, incluso por error.

En las elecciones de 1988 Bush (padre) vs. Dukakis, un elector demócrata se confundió y votó para presidente al vicepresidente de Dukakis, Lloyd Bentsen, en vez de votar a Dukakis. En 2004, Bush vs. Kerry, a un elector le pasó lo mismo y votó al vicepresidente de Kerry para presidente. En 1976 uno votó a Reagan, aunque Reagan fue candidato recién en las elecciones de 1980 (un visionario ). Tranqui muchachos eh, no pasa una, sólo están votando para el puesto más alto de uno de los países más importantes del mundo.

Entendiendo todo esto, más allá de que ningún sistema electoral es perfecto, con estos accidentes tragicómicos y con todas las variables que hacen que la representatividad se vuelva medio babé, al final no resulta tan sorprendente que alguien como Donald llegue a presidente, ya sea el flamante magnatemisóginoracista electo o el no mucho menos preparado pero significativamente más simpático pato.

 

*A diferencia del resto de los estados, en Maine y Nebraska no alcanza con obtener la mayoría simple de los votos ciudadanos para contar con el total de los electores de esos estados (desde las reformas de los años 1972 y 1996, respectivamente). Ahí hay una subdivisión electoral adicional, por distrito. Entonces, cada distrito se disputa un elector, y los electores restantes son para el partido que obtuvo la mayoría a nivel estatal. Al calcular la cantidad mínima de votos requeridos en esos estados, la operación es casi idéntica al caso de aquellos en los que los electores se distribuyen todos según el resultado de las elecciones a nivel estatal. Esto es porque, si un partido consigue la mitad más uno de los votos en cada distrito, también contará con la mayoría simple a nivel estatal. Así, es posible asegurarse todos los electores de esos estados con poco más de la mitad más uno de los votos estatales (la mitad más dos votos en Maine, que tiene 2 distritos, y la mitad más tres en Nebraska, dividida en 3 distritos).

 

Nota de los editores:

Esta nota partió de un artículo original que nos mandó Bruno (que, vale mencionar, está terminando la secundaria). El artículo estaba buenísimo y tenía un potencial enorme, así que nos pareció que valía la pena, junto con él, pulirlo y empujarlo para que salga. Queremos agradecer infinitamente en ese sentido la ayuda interestelar de Sol Minoldo, nuestra socióloga de cabecera, que nos dio una manos gigante con los numeritos y el análisis de esta nota.

 

Resultados electorales estadounidenses
Información Oficial del Colegio Electoral
Información oficial de la Cámara de representantes.  

Datos de población estadounidense y asignación de electores:
Age and Sex Composition: 2010
Congressional Apportionment
Interactive Population Map




Hay 22 comentarios

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  1. Garberi federico

    Poniendo en comparación nuestra sistema electoral permitió que un presidente sea elegido con 11,89% del voto popular (4312517/36260130) en las elecciones presidenciales del 2003. Esto ejemplo ilustra no que el colegio electoral esté libre de defectos sino que el nuestro también permite situaciones donde el presidente electo no tenga una representación de la mayoría de la población. El colegio electoral está diseñado, según entiendo, para que haya una representación más federal y que la campaña electoral sean en todos los estados del país. La campaña solo en lo swing states esta relacionado con el hecho que los partidos tengan asegurados ciertos estados más que con el diseño electoral para mi entender. Claramente los sistema de elecciónes del poder ejecutivo tiene fallas y tiene que corregirse constantemente. Pero el hecho de otorgar tanto poder a una sola persona (el/la presidente) es el principal falla de un sistema que dice ser democrático.

    • Sol Minoldo

      Hola Fede. en realidad, justamente por ese temita de la representación, es que en Argentina existe el balotaje. Y ese año, como recordarás, el candidato que renunció a esa instancia lo hizo porque estaba clarísimo que iba a perder, y no quiso hacerle ese favor a su contrincante, de legitimarse electoralmente. Pero cualquiera que conociera un poco el contexto, sabe que fue un truco barato.
      Por otro lado, la representación estatal en EEUU se podría perfectamente lograr con un voto directo ponderado por estado, y de hecho, se podría incrementar la parte de representación que se distribuye de forma igualitaria entre estados, que es la que verdaderamente matiza los problemas de centralización (que pueden resultar si los estados con mayor población pueden definir la elección). Un poco como el debate de estos días en la UNC, pero igual.
      Respecto al tema de la campaña en los swing states, con este ejercicio analítico tratamos de mostrar la relevancia del mecanismo “el ganador se lleva todo”, y me parece los indicios son fuertes para establecer que esta fuertemente relacionada con el hecho de que achicar el margen con el que perdés en un estado, o agrandar el margen con el que ganás, no reditua en un mejor resultado electoral (a nivel nacional), porque da lo mismo que ganes con el 51% que con el 100%

      • garberi federico ernesto

        Recuerdo como fue la situación pero a lo que iba es que tuvimos un presidente que lo voto una cantidad muy baja de la población (obviamente fue una situación particular del momento que pasaba argentina). Creo que el sistema de colegio electoral tiene mucho que mejorar, una posible solución es con un voto ponderado como decís, sin embargo creo que es un sistema que apunta a lograr que un país sea mas federal (tal vez no lo logra). Para volver acá una victoria abrumadora en la ciudad y provincia de Buenos Aires te da casi por seguro una victoria en el país independientemente del resultado en el resto del país, por la cual creo que yo que nuestro método, no es un método muy federal que digamos.

    • Gaston Mazzei

      Hola. Con respecto a lo último (que la principal falla de un sistema que dice ser democratico es que le den mucho poder a una sola persona): como propones medir la representatividad del votante en función de la “cantidad de personas a las que se les da poder” (o en todo caso en función del sistema de gobierno usado)? es un tema muy complejo. No digo que sea el mejor sistema pero en todo caso no es trivial que puedas afirmar eso sin evidencia y que automáticamente tengas razón. Acá se ocuparon de algo mucho mas concreto y medible.

      Al margen de esa hippeada con OSDE que dijiste, me motivaste a reflexionar sobre el sistema que tenemos acá con eso de que no estamos exentos de problemas. Lo de que sea opcional y que se le pueda sacar el derecho a los que están condenados me parece excelente idea, re da para debatirse abiertamente nivel trending topic tipo “impuesto a las ganancias”. con respecto al núcleo de la cuestión; (la cuenta necesaria para ganar) no se me ocurre una solución mejor que el ballotage. A vos? Re da para que alguno se queme el bocho pensandolo… quizas les interese a los muchachos de la pizza http://gizmodo.com/mathematicians-have-found-crazy-new-ways-to-cut-pizza-i-1751776752

      PD no te ofendas por lo de hippie con osde nadie es perfecto

      slds

      • Sol Minoldo

        Sobre la pregunta que te hacés, de una posible solución para el núcleo de la cuestión, podría ser la elección directa ponderada. Con eso, mantenés la representación diferencial por estado, pero dejás a un lado el efecto de “el ganador se lleva todo”.

        Justamente acá en Córdoba, en la UNC, hay un debate en estos días sobre la reforma electoral. Se propone sustituir el sistema de voto indirecto (hoy votan los representantes de los claustros de cada facultad) por uno de votación directa, ponderada. Y aunque todos están de acuerdo en implementar el voto directo, se discute si se mantiene la actual representación (por claustro y facultad) con una doble ponderación, o se omite alguna de las ponderaciones (lo que implicaría que los sectores menos numerosos, ya sean claustros o facultades, pierdan parte del poder político que tienen hoy).

        Es todo un debate la cuestión del sistema electoral, pero hay bastante consenso en torno a que el mecanismo directo es más democrático que el indirecto, porque resulta en una representación más adecuada a la voluntad de los representados.

      • garberi federico ernesto

        A lo que voy es que ningún sistema que dice ser democrático lo es a un gran nivel. si no me equivoco hay sistemas de políticos donde el poder ejecutivo no es representado por una sola persona. no entendí cual fue la hippeada con osde. No estoy criticando el ballotage, ni el resultado de la elecciones, solamentes estaba usando un ejemplo para demostrar que nuestro sistema de elección del poder ejecutivo también permite que sea electo alguien con un porcentaje muy bajo de votantes en general.
        Pd: la nota me pareció muy buena, pero tendenciosa a sobre que nuestro sistema es mejor que el de ellos.

        • Sol Minoldo

          Hola Fede! Claro que es un gran debate la cuestión de la democracia y representación, y hay sistemas diversos. Porque no hay un modelo puro o automáticamente adecuado al ideal de democracia. Y en ese sentido esta bueno poder apreciar los mecanismos que hay y poder debatir nuestros modelos políticos a la luz de lo que implican (y ahi no es lo mismo que haya balotaje a que no lo haya, por ejemplo).
          Con respecto a lo que decís de que la nota es “tendenciosa”, usar como parámetro la comparación con el resultado del conteo agregado de votos no es algo “neutral” porque no surge como un parámetro “natural” o “necesario”, pero no por eso implica dar por sentado que éste sea mejor, sino que tiene que ver con considerar que ese parámetro es “significativo” para el debate sobre la representación y la democracia, una significación que ha adquirido, de hecho, de manera histórica y con el desarrollo mismo del debate acerca de “la democracia”.
          Pero lo cierto es que uno podría perfectamente mostrar la brecha entre un sistema y otro, y luego argumentar la necesidad de esa brecha, por ejemplo, en pos de una representación más pareja entre actores (que pueden ser estados).
          Pero el tema es descubrir qué explica esa brecha para poder ponerlo en discusión. Y al analizar el impacto separado de las dos variables (el ganador se lleva todo y distribución de la representación entre estados), aparece un resultado muy interesante para disparar el debate. Porque resulta que el grueso de esa brecha no se explica por la distribución (un poco) más pareja de la representación entre estados, sino por el mecanismo de voto indirecto. Por tanto, podríamos plantear que la distorsión respecto al resultado por mayoría agregada no se fundamenta en la representación federal (osea, en la descentralización del poder) sino en un sistema de voto que anula la diversidad al interior de las unidades (en este caso, de los estados). Y ya desde ahí uno se puede preguntar cuál es el aporte de ese mecanismo de voto indirecto, donde la diversidad al interior del estado queda solapada por la representación de un solo candidato, aunque apenas consiga la mayoría simple.
          Y aunque la nota no avanza en el análisis politológico, deja elementos que sirven como disparador para problematizar ese mecanismo respecto de diferentes debates, como puede ser el interés por que el sistema sea representativo, democrático y descentralizado.
          De paso creo que la nota sirve para distinguir, justamente, el problema de la representación directa/indirecta, del problema de la representación descentralizada. Problemas que a veces aparecen como si fueran el mismo, pero no lo son. En otro comentario daba el ejemplo del debate en la UNC, donde se ha propuesto una reforma para que la elección de la máxima autoridad universitaria sea directa, pero con un voto ponderado. Y entonces lo que se debate ahora es esa ponderación, es decir, cómo distribuir la representación por claustros y por facultades. Pero el mecanismo directo se podría implementar sin tocar la distribución actual de la representación (con una doble ponderación, que respete las actuales proporciones de representación por claustro y facultad).
          Y para todo eso, tomar como parámetro de referencia el resultado por mayoría agregada, no tiene que ver con considerarlo “ideal” en términos morales o políticos, sino con su utilidad como referencia analítica ;-)

  2. Leo

    De todas maneras, al analizar el voto popular en una elección que se define por votos electorales, es falaz asumir que el candidato que ganó el voto popular lo hubiese ganado si no hubiese habido voto electoral (en ningún momento ustedes asumen esto explícitamente, pero la mayoría sí lo hace). Esto es porque los candidatos arman la campaña en base al sistema que tienen que ganar. Por ejemplo, Trump no tiene por qué hacer campaña en California o en Nueva York que son estados seguros para los demócratas, ni los republicanos que viven en esos estados tienen mucha motivación de ir a votar, entonces es posible que te aplasten en el voto popular en esos estados y lógicamente no te importe. Si las reglas fuesen distintas desde el principio, entones Trump iría a pelear todos los votos a California y a Nueva York, y lo mismo haría Hillary en Texas y en el resto del sur.

    En conclusión, si Estados Unidos hubiese tenido un sistema de voto directo, no querría decir que los candidatos que ganaron el voto popular pero perdieron la elección, hubiesen sido electos.

    • Sol Minoldo

      Tenes toda la razón. Es claro que las reglas del juego condicionan las estrategias de campaña, y hasta las de voto, pero justamente lo hacen de acuerdo a las implicancias de esas reglas, que es lo que trata un poco de ver la nota.
      Por ejemplo, otro tema, que no se trata acá pero es interesante, es como este sistema empuja fuerte hacia el bipartidismo. Este tema de que el ganador se lleva todo perjudica a los grupos pequeños pero con proyección nacional. Supongamos un partido que en cada estado consiga un 20%, no va a poner un solo elector. Entonces, votar a un partido pequeño es casi como no votar, porque es un voto que va a quedar solapado, invisibilizado, por el sistema del ganador se lleva todo, y altera las estrategias del propio ciudadano que va a las urnas, favoreciendo los partidos grandes y tradicionales.
      Lo interesante está en entender cómo funciona y qué implicancias tienen estos mecanismos para las reglas del juego y para los objetivos de la democracia, de la idea de representación de los diversos los actores sociales y/o de las mayorías, y de la centralización o descentralización del poder

    • Bruno Malarini

      Lucas, si vi el vídeo de CGPGrey y soy un fan de Grey, pero también hay muchas otras fuentes de “inspiración” que no incluimos. Limitamos la bibliografia a fuentes oficiales no partidarias de información ya que todo lo que realmente se necesito para saber como funciona el sistema y hacer las cuentas.

  3. andrescass

    Muy buena nota.
    Muy bien explicado el sistema electoral estadounidense y sus riesgos, que son muchos
    La matemática tiene esa cosa linda de mostrar las cosas de manera irrefutable.

    Había una animación muy interesante, que no puedo encontrar, que mostraba el porcentaje de votos con el que llegaron los candidatos a las elecciones generales. Era muy interesante

  4. Pablo Sambuco

    Genial la nota y súper claro todo.
    Hay algún error en los números en los gráficos de torta, péguenle una mirada ;)

  5. Guido

    La verdad que me recontra perdí, pero le voy a echar la culpa a los yankis. Me gusta la idea de que la representación trate de igualarse entre estados, de hecho me parecería mejor que cada estado tenga la misma cantidad de electores (aunque el desbalance de voto por habitantes sería para el otro lado) sin la cuestión de que el ganador se lleve todo.

    Aún así, comparto un poco con Federico Garberi (lo de hippie con Osde estuvo de más en este caso, Gastón). Y digo un poco porque una especie de asamblea de presidentes no sé si mejoraría la cosa. Está buenísimo discutir el sistema de gobierno para tratar de llegar a un óptimo. Pero la repartija de poder nunca va a terminar siendo pareja usemos el sistema que usemos, como toda cuestión donde esté el hombre metido, porque somos así. Desde hace mucho.

    • Sol Minoldo

      Hola Guido. Es un debate interesantísimo.
      Ciertamente, para lo federal que se supone que sea EEUU, es poco lo que se reparte igual entre estados, y la compensación que ejerce sobre el peso de los estados más poblados es bastante baja.
      Y más allá de lo del federalismo, y un poco con esta idea de problematizar la representación, hay todo un debate sobre los mecanismos que permiten que todos los actores (incluso los mas pequeños) tengan una voz, y en qué medida eso es más o menos democrático que un sistema por mayorías.
      Pero eso si, para abordar ese debate sabiendo de lo que hablamos, está bueno entender lo que implica cada sistema y comparar cómo, en cada caso, se deciden los resultados.
      Saludos!

  6. Ani

    ¡Excelente nota! Me pone feliz poder encontrar una herramienta no tendenciosa para el análisis. Soy alumna de Psicología y me quiero dedicar a la Psicología Política. ¡Gracias!

  7. Santiago

    Excelente nota, me atrapo tanto que que utilice las tablas para jugar un poco con los números y cálculos. Un detalle menor que obtuve “Jugando” si se remplaza Georgia por Carolina del norte la cantidad de lectores conseguidos es 270 lo cual alcanzaría para ganar y la cantidad de votos necesarios desciende a 67.366.482.
    Gracias por tanto

    • Sol Minoldo

      Tal cual! Eso es porque con Georgia, aunque cuesta menos votos por elector, en realidad se consigue un elector más de lo que hace falta (porque son todos los electores, o ninguno).

  8. Nicolás

    Hay algunos detalles no comentados en la nota que complementan la crítica al sistema eleccionario estadounidense: Además de la (citada en la nota) imposibilidad de no poder votar si fuiste encarcelado al menos una vez en la vida (los años, días o minutos que fueran. Justificado o no); se le debe añadir que las elecciones siempre son en día laborable y, como no es obligación ir a votar, muchos ciudadanos no van porque corren el riesgo de que los echen (justificado por el sistema legal estadounidense) de sus trabajos por faltar.
    Una parte importe importante de la población en riesgo social, laboral, económico no está, ya desde el vamos, en igualdad de condiciones para elegir que otros sectores más asegurados.
    Muy buena la nota. Saludos.


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