gato_sabrinaPío

Deshacerse del cuerpo

Todos recordamos a Tom y Jerry. Todos los que tenemos entre 25 y 68, claro. Ellos van a ser mi ejemplo, casi el ideal para explicar lo que quiero explicar (o, por lo menos, el único. Si querés otro ejemplo armá tu nota y ganá las elecciones). En la naturaleza hay constantes persecuciones y carreras. Leones contra pobres cebras protagonistas de documentales, serpientes atacando animales gigantes, animales gigantes atacando a ínfimos e ínfimos infectándolos. Por ejemplo, en este momento y en vivo, hay cientos de millones de corridas locas por praderas, bosques y lagunas. Corridas salvajes y otras silenciosas, llenas de especulaciones y paciencia.

Mientras vos decís “$2,70, hasta Chacarita”, estos bichos ejecutan estrategias para atacar y defenderse, corriendo todo el tiempo en una cinta que va cada vez más rápido, con una zanahoria adelante y un burro atrás, porque a veces uno es el burro y otras, la zanahoria.

El éxito de unas u otras implicará la supervivencia que constituye no ser almuerzo o zafarla e ir a buscar el propio. Si la criatura tuvo suerte, eso se traducirá luego en mayor capacidad de dejar descendencia y esa es la famosa idea de Selección Natural que tanto le costó a Darwin introducir y a la Iglesia aceptar. Porque no mamá, tirar Raid no hace a las cucarachas resistentes, el Raid selecciona a las que de casualidad eran resistentes antes. Pero bueno, mamá es así. El otro día hasta le encontré pan en la heladera.

Volviendo a los gatos, muchas veces observamos comportamientos de animales “salvajes” en ambientes humanos. La otra vuelta, una amiga me preguntó por qué cuando su gata hace sus cositas en la caja, rasguña cual animal salvaje el duro piso de mármol (duro duro, duro de conducir un programa de música en el cable) como si ahí hubiera tierra.

Es cómico verlos actuar casi sin sentido, pero al mismo tiempo, un poco triste entender por qué lo hacen. El tema es que, aunque parezca extraño, el hecho de enterrar sus excrementos puede tener una función “social” para los felinos. Se cree que los machos dominantes no los esconden, mientras que los otros sí y esa es la manera de dejar clara jerarquía. Ahora, con ese pequeño dato, pensemos en las ventajas; nosotros la marcamos comprando lujosas coupés. Bueno, los que pueden. Que son pocos. Recontra pocos. Uno de diez. Forros.

Pero la cuestión está en por qué esconden. Arriba hablé de una carrera y de un gato y un ratón. Y ahí está la clave. Los roedores, además de ser peludos, de hacer gritar a la mayoría de las chicas y a la supuesta minoría de los chicos, tienen un olfato increíblemente desarrollado para, entre otras cosas, detectar a sus predadores. Las ratas, por ejemplo, no sólo huelen y saben que eso es de gato sino que, además, son capaces de descubrir de qué gato es.

Para averiguar la razón, el grupo de McGregor (que hace años estudia el comportamiento de roedores), puso en la jaula de una pobre rata el collar de un gato. Acto seguido, Faivel empezó a tener actitudes acordes a una presa en peligro (se escondió asustado) pero, al ponerle repetidamente el mismo collar en la jaula, la ratita se acostumbró y empezó a hacer su vida normal, con o sin collar, inaugurando el síndrome de Estocolmo para terroristas felinos.

La sorpresa vino cuando a la rata le pusieron el collar de otro gato y ésta, que se suponía acostumbrada, volvió a tener actitudes de animal en peligro. La gran capacidad de oler de las ratas llevó a que muchos investigadores se pusieran a trabajar para encontrar cuáles son los genes responsables de esa capacidad (porque si hay algo de lo que el biólogo es fan es de encontrar el gencito para cada cosita, aunque eso pase RE pocas veces). Después de mucho trabajo, descubrieron un grupo de genes que, cuando se alteraban, hacían que el bicho deje de escaparse porque ya no podían oler a su eterno rival.

Y de nuevo volvemos a la carrera. El hecho de que los roedores desarrollen semejante olfato, pudo presionar para que se seleccione un mecanismo que sirva para neutralizarlo. Es por esa razón que los felinos desarrollaron ese intenso comportamiento de enterrar, que es un buen camino para que algo no huela y que nadie se entere de que ahí vive un lindo gatito. Ese detalle (que parece insignificante), tal vez pudo darle en algún momento una importantísima ventaja a quienes hoy esperan, dos veces por día, gordos, impacientes, inútiles y de panza acariciable, su porción de alimento balanceado.

 

 

Rats discriminate individual cats by their odor: possible involvement of the accessory olfactory system. Staples LG, Hunt GE, van Nieuwenhuijzen PS, McGregor IS. Neurosci Biobehav Rev. 2008 Sep;32(7):1209-17. doi: 10.1016/j.neubiorev.2008.05.011. Epub 2008 May 15.
“When a rat smells a cat”: the distribution of Fos immunoreactivity in rat brain following exposure to a predatoryodor. Dielenberg RA1, Hunt GE, McGregor IS. Neuroscience. 2001;104(4):1085-97.
Lista de genes relacionados con la respuesta al olor de predadores en roedores: http://www.informatics.jax.org/searchtool/Search.do?query=predator+odor&submit=Search+Again 



Hay 19 comentarios

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  1. patricia

    Muy linda nota.
    Que cosa estos biólogos que nos hacen pensar de más a aquellos que somos de las ciencias sociales.
    Son unos capos.
    Grande el gato y la caja.
    Abrazos.
    Patricia

  2. María Callas

    No pude dejar de imaginarme en todo momento un gatito rascando la baldosa y luego echándose panza arriba para ser acariciado. Me encantó! Salvaje pero tierno.

  3. Coco

    Como psicologa no dejo de maravillarme por las notas de los genios biologos que
    Buscando los “gencitos ” van hasta el meollo de la cuestion.
    Buenisima la metafora del Sindrome de Estocolmo …..Bejerot feliz ….yo tambien !!!
    Felicitaciones

  4. Martin

    Muy bueno!!!! Ahora cada vez q mi gato entierre lo suyo, voy a aportar mi granito de arena desenterrando todo lo q el se esforzó en enterrar!!!! =)

  5. MARTIN

    Si todos desenterramos los excrementos de nuestros felinos, estaríamos llevando a nuestras mascotas gatunas a tener q adoptar otra manera para camuflar su olor…. Podríamos decir q llegarían a tal punto que el día de mañana (día muy lejano) tengan hacer sus desechos sólidos sin olor???

    • Leandro

      Es un poco más complicado que eso, recordá que la evolución no tiene finalidad. Siguiendo el hilo seleccionista, para que todos los gatos hagan sus desechos sin olor (en ese futuro hipotético), tienen que existir de antemano gatos con esas características, y por otro lado tendrían que dejar menos descendencia los gatos que las producen con olor, lo cuál no es probable que pase, tratándose de mascotas que viven bajo el mismo tipo de protección (a menos que sus dueños comiencen a matarlos por hacerla con olor, antes de poder dejar descendencia). Siempre tené en cuenta lo que implica la selección natural, que es, variabilidad ya existente (por mutaciones, crossing-over), y una presión ambiental que implique aptitudes diferenciales en cuanto a dejar descendencia para cada variante.
      Todo esto queda claro con el ejemplo de las cucarachas del artículo. Estas no se hacen resistentes al veneno, existen resistentes y no resistentes (variabilidad no existente), y como las no resistentes mueren luego de la inoculación del veneno (presión ambiental), solo quedan disponibles para reproducirse las resistentes. Todo esto es teniendo en cuenta que actúe solo la selección natural y no otras fuerzas evolutivas, aclaro.
      Espero haber podido responder tu duda, en este gran espacio para la divulgación científica!

      Saludos!!

  6. zoe

    Yo tenía entendido que los gatos tapaban para esconderse ellos de un supuesto predador. Ahora mi mundo está al revés!

    Genial leerlos, como siempre.

    • Pablo A. González

      Ojota que una cosa no descarta la otra, sino que hay bocha de procesos que son generales y que se suman los unos a los otros. Pensar que algo tan complejo como un comportamiento tiene una sola raíz sería recontra reduccionista, y es algo contra lo que tratamos de luchar todo el tiempo. A veces mejor que otras veces.

      • zoe

        Será porque vengo de las ciencias sociales, pero pensar una conducta animal como “solución a dos problemas” que lo ubican en roles opuestos (predador y presa) me sacude el piso un rato largo. Eso es lo que me encanta de este espacio, el hecho de que gente muy grosa haga divulgación sin subestimar al lector :)

  7. Vane

    Muy buena nota che!
    lo que me causa mucha curiosidad es esa fascinacion que tienen x las cajas, vendra tmb cargado geneticamente x alguna razon en particular?
    ya me fijare en wiki :P

  8. Engendro Mutante

    Muy bueno tu sitio!, hace poco lo descubri y no puedo parar de leerlo.
    Algo que no me deja de fascinar es el instinto de los animales, ¿como es q el mish sabe que tiene q tapar sus cosas?, actualmente hay gatos domesticos q nunca vieron ni van a ver un raton, y sin embargo, lo hacen, ¿como es que eso pudo estar en sus genes? y LA pregunta, porque un gato hace miles d años dijo “ah, y si hago esto capaz los ratones ya no me huelan y ahi los cazo” y ¿como se transfirio eso a otros gatos. Que barbaro miles d preguntas a partir d una cajita d gatos

    • Carba

      Es genial que te haya generado muchas preguntas. Es la gran idea.
      Como dice un comentario de más arriba, los patrones de comportamiento son difíciles de adjudicar a uno o algunos genes. Igual, no es que hace unos miles de años uno dijo “ah, si hago esto…” sino que alguno lo empezó a hacer, de casualidad, porque de casualidad adquirió ese montón de cosas que interaccionan para dar lugar a algún comportamiento o algún eslaboncito que faltaba para ello. Ahora, ese gatito salvaje de hace miles de años se escondía mejor que sus compañeros y así pudo comer más lo que le dió una ventaja adaptativa porque podía comer más que el resto y así generar más descendencia. Si además tuvo la suerte que ESO que adquirió podía ser heredado a su descendencia ahora sí existe la posibilidad de que ese cambio casual que hizo que el primer gatito milenario escondiera sus excrementos quede fijado en la especie.

    • Romi

      Quizás es algo así como la tradición oral: a usar las piedritas a mi gata le enseñó la madre. Cuando quise ponerla yo a los 20 días de nacida, le tuve que sacar los pedacitos blancos de la boca.

  9. El Rulo ( antes Alejandro)

    Venia a hacer la misma pregunta del Engendro Mutante. Que fascinante es la internet, el nuevo Faro de Alejandria. Te hace pensar que tal vez una habilidad que adquiriste ( vos, si si vos) es la que hara posible de , no se… la raza humana por ejemplo. Fantastico todo.


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