163.-Democracia

Democracia imposible

A primera vista, lo peor de la democracia es perder las elecciones. De hecho, no son pocos los británicos que, furiosos por la victoria de ‘Brexit’ días atrás, andan preguntándose ‘¿por qué nos permitimos votar sobre este asunto?’. La fantasía de un dictador bueno que haga lo que nosotros queremos siempre está latente; por eso Daenerys Targaryen tiene tantos millones de fans. Pero afortunadamente, vivimos en tiempos democráticos. Y la idea de que la peor de las democracias es mil veces preferible a la mejor de las dictaduras es tan obvia que rara vez nos detenemos a observarla, cuestionarla o hasta tratar de mejorarla.

El apoyo a la democracia es casi un asunto de sentido común, de bonhomía o de, en términos técnicos, no ser un tremendo facho. Pero ¿realmente sabemos por qué la preferimos por sobre una dictadura? Sería triste que la respuesta fuera ‘porque sí’, así que vamos a tirar de ese piolín y ver qué pasa. La característica fundamental de la democracia (a diferencia de la dictadura o las oligarquías) es que todas las opiniones tienen peso. Si bien el voto individual influye poco, uno sabe que al menos hace alguna diferencia en el resultado general. Quizás lo lindo de la democracia es que son las mayorías las que cuentan, y no un individuo en particular. Por eso es que decidimos levantarnos de la cama para ir a votar una vez cada dos años.

Ahora, que sea lo mejorcito en términos de representación popular no quiere decir de ninguna manera que sea perfecta. Tristemente, la democracia tiene problemas bastante profundos, algunos explorados más a menudo que otros. ¿Que podés ganar diciendo poco y nada? Sí, claro. ¿Que las promesas de campaña no son vinculantes? Pffff. ¿Que donde hay ley hay trampa, fraude, tiros líos y cosa golda? OBVIO. Pero esos problemas, aún siendo válidos, no dejan de ser superficiales. Con esto quiero decir que, aún arreglandolos todos, hay algo en el corazón de la democracia que está mal, y ni siquiera está mal porque esté roto, sino que está mal porque es parte de su construcción al nivel más íntimo. Acá voy a concentrarme en los problemas más ignorados de este temita de que todos votemos: los problemas formales del voto. En especial, en la sencilla aunque poderosa paradoja discursiva.

El punto de partida de esta paradoja es el voto por mayoría. Según este procedimiento, un grupo decide adoptar la acción A siempre y cuando la mayoría de los miembros del grupo vote a favor de A. Hasta acá, todo fenómeno: el voto por mayoría es el opuesto absoluto a una dictadura: si a un individuo se le opone la mayoría, se decide lo que la mayoría quiere. Por ende, en nuestra democracia teórica de vacas esféricas no hay individuos privilegiados.

Uno pensaría que el voto por mayoría va a responder adecuadamente a lo que los miembros del grupo desean. Qué idea hermosa e inocente.

Para ilustrar la paradoja discursiva, pensemos en un grupo chico. Supongamos que se juntan tres ministros, y tienen que decidir sobre lo siguiente:

  • Baja de impuestos a la soja
  • Baja de impuestos a la minería
  • Baja de impuestos a la soja y a la minería

Si son tres personas, naturalmente van a votar por mayoría. Pero, imaginémonos que votan esto:

Baja de impuestos a soja Baja de impuestos a minería Baja de impuestos a soja y minería
Ministro 1 No No
Ministro 2
Ministro 3 No No

Veamos un segundo qué determina el voto por mayoría en este caso:

Baja del impuesto a la soja: SÍ, por dos votos contra uno.

Baja del impuesto a la minería: SÍ, por dos votos contra uno.

Baja del impuesto a la soja y la minería: NO, por dos votos contra uno.

En este caso, pasa algo bastante increíble. El voto por mayoría sugiere una acción imposible: bajar los impuestos a la soja, bajar los impuestos a la minería, ¡pero no bajar los impuestos a ambas cosas! En otras palabras, la voluntad de los individuos por separado es consistente (porque no tienen contradicciones internas), pero el resultado del voto mayoritario, el sistema democrático por excelencia, es inconsistente. Simplemente no hay manera de actuar de acuerdo al resultado que ganó con los votos.

Como muchos problemas filosóficos, esto parece una estupidez. Vos dirás ‘ tiene pinta de muy sencillo, seguro que alguien ya lo resolvió’. Pero lamentablemente no es tan así, y no hay forma de ‘resolverlo’ que satisfaga a todos.

La solución más obvia a esta paradoja es el voto por premisas. Según este nuevo método, no tiene sentido votar algo compuesto como ‘baja de impuestos a la soja Y a la minería’. La decisión sobre esa oración compuesta será lo que surja de los votos sobre ‘baja de impuestos a la soja’ y ‘baja de impuestos a la minería’ por separado.

Baja de impuestos a Soja Baja de impuestos a Minería Baja de impuestos a Soja y minería
Ministro 1 No No
Ministro 2
Ministro 3 No No
VOTO POR PREMISAS SI SI === > SI

El método de las premisas asegura la consistencia, pero tiene algunos costos a pagar. El primer costo es obvio: sobre el asunto ‘baja de impuesto a soja y a la minería’ el resultado del mecanismo de voto es distinto a lo que la mayoría vota. Efectivamente, la mayoría se opone a esa medida, pero el grupo estará a favor. En otros escenarios, la situación es peor: el grupo decide hacer algo que ninguno de los miembros quiere hacer.

Baja de impuestos a Soja Baja de impuestos a Minería Baja de impuestos a Petróleo Baja de impuestos a Soja, petróleo y minería
Ministro 1 No No
Ministro 2 No No
Ministro 3 No No
VOTO POR PREMISAS === > SÍ

AHHHHHHHHHHH, ANARQUÍAAAAAAAAA

Pero hay algo peor, y más llamativo, del método de las premisas. Imaginemos que al ministro 1 le aterra la idea de bajar los impuestos a ambas cosas, y quiere que el grupo decida distinto sobre este asunto. Lo que puede hacer es cambiar su voto respecto a alguna de las premisas, logrando así cambiar el resultado general:

Soja Minería Soja y minería
Ministro 1 NO No No
Ministro 2
Ministro 3 No No
VOTO DE PREMISAS NO SI === > NO

Un poquito de manipulación y uso práctico de Teoría de la Mente.

Lo que hace el ministro 1 aquí es falsear sus opiniones sobre determinado asunto para obtener un resultado más parecido a sus opiniones en otro asunto. Algo que, claramente un Ministro JAMÁS haría. Este fenómeno se conoce en este contexto como manipulación. Es fácil darse cuenta de que el voto por mayoría original no permite ningún método de manipulación, porque lo que el grupo decida sobre un asunto dependerá exclusivamente de lo que los miembros voten sobre ese asunto en particular.

Hay otras soluciones al dilema que no permiten la manipulación, pero no son demasiado satisfactorias. Uno podría directamente adoptar una dictadura: el dictador es consistente (suponemos), así que la decisión grupal será consistente. El problema es que quizás todos los otros votantes quieren algo distinto. Otra opción (menos triste) es inclinarse a un voto super-mayoritario o unánime, donde pedimos que una mayoría de dos tercios, o cuatro quintos, o simplemente todos los votantes, acepten la proposición. El problema de las super-mayorías o el voto unánime es que, mientras más acuerdo pidamos entre los votantes, más asuntos quedarán sin resolver. El voto por mayoría simple es más efectivo: si los votantes son impares, se resuelve cualquier disputa.

Entonces hay un dilema: incluso si rechazamos de pleno las dictaduras, tenemos que elegir entre métodos democráticos que pueden arrojar resultados inconsistentes (o incompletos), y métodos democráticos que abren el juego a manipuladores. Gran momento de frenar y notar que usé los términos ‘inconsistentes’ y ‘manipuladores’ en una discusión sobre política. Que alguien llame a Crónica, tenemos una primicia.

¿O acaso hay otra salida? Bueno, algunos autores proponen simplemente no invitar a todos a la votación y, no, no digo ‘no invitarlos’ como en ‘mi voto vale más que el tuyo’, sino que la opción viene por otro lado.

Es común decir que la derecha y la izquierda no existen (otro día podemos discutir esto). Pero en contextos políticos, una manera de garantizar la estabilidad del voto general es tener efectivamente votantes de derecha y votantes de izquierda (o cualquier otro eje polar, yo voy a usar este porque me place). Supongamos que estamos votando algunos temas problemáticos y con mucha carga ideológica:

  • La eliminación de las retenciones al agro.
  • La legalidad del aborto.
  • La legalidad de la venta de drogas.
  • La salud gratuita para inmigrantes.

Es bastante claro qué posición tomaría la izquierda o la derecha en cada uno de estos temas. Algunas medidas (como la eliminación de las retenciones) son de derecha: si alguien de centro vota a favor, todos a su derecha votarán a favor. Otras medidas (como el aborto legal) son de izquierda: si alguien de centro vota a favor, todos a su izquierda deberían votar a favor. En este cuadro podemos ver lo que pasa cuando tenemos un grupo marcado por ideologías:

Izquierda Centro -izquierda Centro Centro- derecha Derecha MAYORÍA
Aborto Legal No No
Drogas Legales No No No No NO
Salud universal No No
Eliminación de retenciones No No No NO

Resulta que, en este escenario, el voto por mayoría es idéntico al voto de ‘Centro’ (en teoría política esto se conoce como ‘Teorema del Votante Medio’). Claro que, como antes vimos, para que este resultado se cumpla debemos tener un grupo ideológicamente muy bien constituido y un conjunto de asuntos fuertemente ideológicos. Estos escenarios nos salvan de la inconsistencia de la voluntad general: el voto mayoritario va a ser consistente porque el votante medio es consistente.

El problema de este método es que, más que nunca, funciona perfecto con izquierdas esféricas y derechas sin rozamiento. Pero andá al Congreso y tratá de ordenarlos, a ver cuál de las nueve izquierdas se banca no quedar a la izquierda de las otras (y ni hablar del otro lado: es más fácil reconocer una cuenta en Marte que asumirse derechista).

En resumen, no podemos ni soñar con un mecanismo de voto perfecto. Bah, soñar, podemos, en mi sueño las decisiones las toma un unicornio robot de inteligencia superior que no sólo siempre acierta sino que también está flaco y con más pelo que la última vez que nos vimos. Te recuerdo al despertar, salve líder equino de colores.

En los mecanismos democráticos, cada persona tiene el mismo peso, y eso es genial. Ni hablar de que las dictaduras son ciertamente horrendas. Así y todo, no podemos ignorar que el tipo de voto más democrático (el voto por mayoría) puede generar inconsistencias: nos puede sugerir adoptar un curso de acción imposible (como hacer A, hacer B, y no hacer A&B). Ahí es donde tratamos de emparchar, pero los distintos métodos para solucionar este problema tienen todos un mismo defecto: permiten la manipulación. Aún así, hay cierta luz al final del túnel para los defensores de la honestidad: existe una opción que evita imposibilidades y manipulaciones por igual. Pero para eso se necesitan individuos con ideologías fuertes, estructuradas y transparentes. Seguro esa propuesta la re pega en el Congreso.

De cualquier modo, la próxima vez que encuentres tipos manipuladores o insoportablemente ideologizados, pensá que (aunque más no sea por razones puramente matemáticas) esos engendros son necesarios para que la democracia siga en pie.

 

 

No conozco demasiados textos en castellano sobre el tema, así que sólo voy a recomendar textos en inglés. El artículo que re-introdujo el debate sobre la paradoja discursiva es el siguiente:

P. Pettit, ‘Deliberative democracy and the discursive dilema‘ (2001)

El resto de los textos que recomiendo presuponen cierto conocimiento de matemática y lógica. El problema general de la decisión colectiva está explicado con bastante detalle en el siguiente manual:

W. Gaertner, An introduction to Social Choice Theory (2005).

Para una introducción completa a la disciplina de la agregación de creencias puede verse el siguiente libro:

G. Pigozzi, A primer in judgement aggregation.

Finalmente, para una introducción corta (pero técnicamente compleja), que incluye los resultados sobre el votante medio, véase el artículo de C. List:

The theory of judgment aggregation: an introductory review

Adenda: una aclaración (por Sol Minoldo)

Si bien el problema lógico de las paradojas afecta de manera general a la cuestión de tomar decisiones basadas en la ‘elección de la mayoría’, una característica necesaria de la democracia, en esta nota lo ilustramos por medio de un caso específico de sistema democrático, que es el que nos resulta más familiar. Pero no está de más aclarar que la democracia ‘representativa’ y con un ‘sistema de partidos’ es una modalidad específica de instrumentar la democracia como sistema político. Aunque en la nota subrayamos el acto electoral como una de las instancias en las que se practica el ejercicio de la democracia, y que es acaso una de las pocas en las que actualmente se ejerce de forma ‘directa’ en sociedades habitadas por millones, la elección de representantes no define un sistema democrático (que puede funcionar sin representantes y también no funcionar, aunque se hayan elegido representantes). Así que, advertencia, ni la democracia ni las prácticas democráticas se reducen al ejemplo del que nos servimos para ilustrar el problema lógico de la elección por mayorías.




Hay 65 comentarios

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  1. Gerardo

    Buenísima nota! Y si no fuera que tenemos legisladores que son, a la vez, manipuladores, en muchos casos fanáticos (de la boca para fuera)a la vez que veletas y poco honestos (en buena cantidad), tendría esperanzas.

  2. Federico

    A simple vista, diria que la solucion manipuladora del voto democratico garantiza mayor estabilidad del sistema que la solucion ideologizante. Muy buena entrada Diego!

    • Diego Tajer

      Creo que la distinción derecha-izquierda es un poco confusa en términos teóricos. Tomé ese eje ideológico porque es familiar para el lector común, pero podría haber tomado un eje más preciso (supongamos, el grado de libertad económica).
      Creo que la mejor manera de entender la distinción izquierda/derecha es tomar ejemplos de países bipartidistas: PSOE/PP, Frente Amplio/Colorados, Demócratas/Republicanos, Socialistas/UDI, etc. En términos históricos, los partidos de izquierda suelen estar mucho más a favor del aborto legal que los partidos de derecha. En algunos países hay cierto consenso e incluso los partidos “de derecha” están a favor del aborto legal; buenísimo, pero vale señalar que en esos casos la izquierda también está a favor. Por eso, no lo veo como un cliché.

  3. Rodius

    Me gusta la nota. Pero la esencia de la democracia no es el voto por mayoría. Eso es solo un procedimiento para reducir voluntades. Pregunta para el autor: si los tres líderes de una dictadura votaran por mayoría entre si ¿estariamos en democracia?

    • Diego Tajer

      Si hubiese tres dictadores que votan entre sí, perdemos una condición esencial que es la Anonimidad: el voto de algunos individuos sería más importante que el voto de otros. “Democracia” es un concepto difuso y no suele usarse en estas discusiones técnicas porque tiene mucha carga, pero yo diría que la anonimidad es una condición necesaria para la democracia. Entonces, si tres dictadores votan entre sí, creo que no podríamos hablar de democracia.

  4. josias

    El problema es muchísimo más complejo… como siempre, la manera en que se lo plantea favorece nuevos abordajes o simplemente cae en reduccionismos tipo “Aaaah, anarquía”.
    Porque, de hecho, nadie ha pensado tanto la complejidades de la democracia como los anarquistas. La democracia no es trigonométrica, porque no se puede abstraer propiedades de los partidos políticos, de las ideologías ni del comportamiento humano en general.
    La “democracia” no es una actividad que se hace cada dos años; eso es el sistema electoral (que por cierto, es obligatorio… ¿no es muy “democrático”, cierto?).

    Mientras unos se preguntan “¿Qué es la distancia?” otros se preguntan “¿Por qué mi cinta métrica funciona mal?”
    ¿La democracia tiene un problema de forma o de contenido? ¿No será que le estamos pidiendo peras al olmo?

    Saludos!

  5. andrescass

    Que? Política en una columna de ciencia? fantástico.
    Muy interesante la nota, mucho muy interesante el tema y más muy interesante el enfoque.
    Es un tema complicado de tratar pero importante para la sociedad.
    Me resultó particularmente interesante el tema del voto por premisas (con sus problemas) teniendo en cuenta la tendencia de los gobiernos a enviar al congreso leyes “omnibus” llenas de cosas distintas y entremezcladas.

    Es jodida la democracia, más que nada cuando la mayoría que gana no es la mayoría que a uno le gustaría que ganase, pero sigue siendo lo mejor que tenemos porque al menos nos permite elegir, ganar o perder, pero elegir.

    Tema para discutir

  6. Elvio

    Gatos, no dejan de asombrarme. Gracias por la nota, entrelíneas incluidas. Solo un comentario, que me adelanto a pedir que no se considere una apología del voto calificado: creo que para poder elegir, cada individuo debería tener las herramientas básicas para acceder a la información (que luego “idealmente” deberá analizar). Existe la ley de educación básica obligatoria hasta nivel secundario, y se presupone que brinda esas herramientas. ¿No sería bueno que para poder votar se acredite el cumplimiento de esa ley? Reitero: no lo considero voto calificado en absoluto, solo pone la condición de que los votantes hayan cumplido con una ley existente. Y acá va otra propuesta, y sobre ésta si hago apología: la del voto voluntario. Elegir no votar es también una elección, se hace todos los países desarrollados y democráticos, y creo que podría eliminar en parte el clientelismo y las presiones sobre ciertos grupos.

    • Sol M

      Me intriga tu comentario. No veo cómo eliminar la obligatoriedad de asistir a las urnas puede aportar en eliminar (o siquiera reducir) el clientelismo. PD: Elegir no votar, hoy, es posible (impugnando el voto).

      • Elvio

        Me cuesta resumir la cantidad de argumentos a favor del voto voluntario. Solo menciono que no votar (no participar) también es una elección que debe ser respetada. Le sumaría también la necesidad de revalorizar el voto en blanco, que a mi modo de ver expresa muchas cosas y que se lo ha reducido a igual nivel del voto impugnado. De este modo, la impugnación se limitaría a los defectos “de forma” y no la expresión de alguna voluntad u opinión.

          • Elvio

            Simplemente: en el voto voluntario, primero me tienen que generar el interés y convencer que vote, y también convencerme de a quien votar. Me tienen que “interesar” y “seducir”. En el voto obligatorio, ya que igual hay que ir, alguno puede hacerlo valer como bien de cambio (“ya que debo ir a votar , que me dén algo: zapatillas, etc.”). Burdamente y en dos palabras, es lo que creo. En sociedades con carencias, (económicas, culturales, educativas), el voto termina siendo “no libre”, pues tanto desde la “oferta” como desde la “demanda”, es posible condicionarlo.

      • Francisco Gómez S.

        Coincido con Sol. En realidad yo también pensaba que el voto no debería ser obligatorio (ahora no es que no lo piense, es que tengo muchas dudas de que ayude más de lo que perjudica). El problema que veía era que la gente que no le interesa la política vota sin pensarlo mucho, probablemente eligiendo los candidatos que eligen otros en su entorno. En cambio, si pudieran no votar, no votarían, con lo que los resultados podrían variar.
        El problema es que si el voto no fuera obligatorio, sería mucho mayor la proporción de gente influenciada para votar a algún candidato a cambio de algo. Por lo tanto, el voto no obligatorio aumentaría el problema del clientelismo en vez de reducirlo.

        • Brian Mazondo

          Francisco, En qué te basas para afirmar que “si el voto no fuera obligatorio, sería mucho mayor la proporción de gente influenciada para votar a algún candidato a cambio de algo.”
          Es que lo pienso y no le encuentro el sentido. No le veo la diferencia. Si es obligatorio, pueden influenciarme. Si NO es obligatorio también pueden influenciarme.
          Si NO es obligatorio, bajaría en todo caso la cantidad de gente “influenciada” en relacion directa con la merma en la cantidad de votantes.

          • Francisco Gómez S.

            Hola Brian, me refería a casos en que punteros políticos entregan cosas concretas como bolsones de comida por votos. En caso de que votar no fuese obligatorio, mucha gente no lo haría, pero la gente que recibe los bolsones lo seguiría haciendo (la verdad es que esa gente no puede darse el lujo de rechazar esa “ayuda”). Entonces si votar fuese opcional, la cantidad de votos de la población total se reduciría pero aumentaría la proporción de votos de gente que fue manipulada por un bolsón de comida o un colchón.

  7. Elio Campitelli

    Genial. No conocía ese ángulo sobre el problema con las votaciones (porque en realidad es un tema general de cómo tomar decisiones en un grupo, no sólo con la democracia). Y obviamente hay otros y por cada uno hay como 5 o 6 métodos de votación distintos. Como el problema con la idea de “tirar el voto” cuando se elige a los representantes, que incentiva la votación estratégica y termina en que no se elige al candidato que la mayoría prefiere.
    Una de las metodologías de voto que más me copó (más por lo bizarro que por lo aplicable) es la idea de que el ganador de una votación se saca al azar, con probabilidades proporcionales a la cantidad de votos que obtuvo. Entonces, si Macri gana el 52% de los votos, Scioli el 40% y Stolbizer el 8%, significa que la última a pesar de tener la minoría de los votos, aún tiene un 8% de probabilidades de ganar.

    • Diego Tajer

      Está bueno el sistema por azar. El problema es que no es muy cauto: puede pasar (aunque sea improbable) que el 99% vote una cosa, y salga elegido lo que votó el 1%. Creo que prefiero el sistema actual :P

  8. Andrés

    Que la mayoría decida algo no implica que técnicamente sea lo mejor para la sociedad pero es el ejercicio de la democracia… Vieja frase: No será bueno pero es lo mejor que tenemos por ahroa..

  9. Javi

    Muy buena nota:
    La democracia tendrá sus problemas, pero nunca escuche que se proponga alguna alternativa, ni siquiera “igual” de eficiente…
    despues está el temita de que la mayoria elija algo no lo convierte en la mejor opción, por esos se deben tratar temas previamente estudiados y consultados/desarrollados por expertos, pero creo ese no es el enfoque de la nota

  10. marilyn

    Hermoso los gatos hablando de política, lo necesitamos.
    Aprovecho la oportunidad, porque realmente necesito conocer qué opinan al respecto. ¿Alguna vez investigaron sobre lo que dice este video de democracia vs. república? (tiene un título pedorro pero la info está buena). Spoiler: Dice que en realidad llamamos democracia a algo que no lo es :O y necesito más info al respecto. ¿Saben algo?
    Miau!

    • Emiliano

      El debate sobre el gobierno representativo y la democracia es clásico en la Filosofía y la Teoría política y por ende no voy a saldarlo en un comentario, para ver cómo se pasa de una visión negativa de democracia a llamarle democracia a gobiernos representativos te recomiendo el libro de CB Macpherson “La Democracia Liberal y su época”.
      En cuanto a qué son los gobiernos actualmente (y entendiendo que toda significado es lo que es únicamente dentro de un sistema de diferencias, sistema abierto- Laclau ft. Saussure), hay un autor norteamericano llamado Robert Dahl que afirma que como la democracia tiene tantos requisitos, no se da sino “en cuerpos esféricos en el vacío” y por eso él prefiere hablar de Poliarquías -tiene un libro que se llama así- que son regímenes donde los ciudadanos deben ser capaces de 1) formular sus preferencias, 2) expresarlas sea individual o colectivamente a otros y al gobierno 3) Lograr que sus opiniones/preferencias sean tomadas en cuenta por igual sin discriminar contenido u origen. Para que estos tres puntos se den (otros cuerpos esféricos en el vacío) los gobiernos tienen que garantizar una serie de libertades, derechos y garantías. Coincide mucho con lo que es una “democracia liberal” y hay que entenderlo en su contexto geográfico e histórico. Pero si te interesa el tema es un buen comienzo. Saludos!

  11. Fran Gómez S.

    Gustó el análisis.
    De todas formas pienso que el mayor problema de la democracia no es ése. El mayor problema es que no tiene nada que ver con tomar decisiones acertadas, sólo es hacer lo que diga la mayoría. Y por supuesto que una cosa no implica la otra. No sé ustedes pero a mi me da un poco de cosita que la forma en que eligimos los gobernantes sea la misma por la que Arjona vende millones de discos. (Obviamente una dictadura es algo muchísimo peor)
    Es como esa frase de Asimov que decía que la democracia se había convertido en la idea de que “tu conocimiento vale lo mismo que mi ignorancia”. Por ejemplo, por qué mi voto vale lo mismo que el de un economista a la hora de decidir sobre economía?
    El problema es por demás complicado, obvio. Y claro, no conocemos solución todavía.
    La “solución” más obvia que surge partiendo de ese problema es un voto ponderado repartiendo el peso a las personas más capaces, pero eso nos llevaría a la obvia pregunta de quienes serían los más capaces, derivando en algo bastante feo probablemente. (alguien con estudios es más capaz que otro sin estudios solamente en el área en que se desarolló, en el resto es igual).
    Algo que sí podría ayudar es un voto ponderado repartido por ministerios, donde la gente votaría directamente por ministros de cada área, y valdría más el voto de la gente que conoce más a cerca de cada área en particular. Es sólo una idea y como cualquier idea para poder aplicarse debería soportar todas las críticas surjan, porque si no, mejor ni intentarlo.
    Lo que sí creo es que hay mucho terreno para mejorar el sistema. Sobre todo en mecanismos de control.

    • Diego Tajer

      100% de acuerdo en que hay que pensar modificaciones al sistema. Especialmente en áreas ejecutivas (ministerios, etc.) creo que el presidente tiene demasiado poder y puede poner gente incapaz.

  12. Fran Gómez S.

    Me quedó algo haciendo ruido. Y es que no veo que la conclusión que dice que “manipuladores o insoportablemente ideologizados son necesarios para el sistema” se desprenda del análisis de la nota. Si es que vamos a considerar únicamente 2 polos, el resultado perfectamente podría ser el mismo sin que los insoportablemente ideologizados sean tan extremos.
    Por otro lado, cuanto más extremas las ideologías, menos lugar hay para el díalogo. Y eso es un problema.

    • Diego Tajer

      Sí, la conclusión era un poco exagerada. Digamos que no la pondría en un paper.
      Respecto a lo de “insoportablemente ideologizados”, lo importante es tener UNA dimensión (supongamos, izqueirda/derecha) y que la gente pueda alinearse en ese sentido. Esto no implica que haya izquierdistas o derechistas extremos, quizás son casi todos de centro y está todo bien. Si tenés varias dimensiones (supongamos, dimensión civil y dimensión económica) la gente va a tender a estar más alineada (esto está empíricamente estudiado), el tema es que va a ser mucho más complicado tomar una decisión concreta porque hay que tener un método para ponderar esas distintas dimensiones entre sí.

      • Fran Gómez S.

        Entiendo. Gracias por la aclaración.
        Aún así, confieso que me sigue tirando más la idea de pensar que con menos extremismo habría más diálogo, y más diálogo lleva a mejores decisiones.

        Tema aparte y nada que ver, me faltó algo importante. Me quedaría corto con cuaalquier cosa que dijera del artículo para resaltar lo importante que considero que el que se discuta el tema como lo estás discutiendo. La única forma de mejorar el sistema que tenemos es cuestionándolo, y en esto la divulgación de evidencia es clave. Así que muchas gracias por eso.
        Un abrazo!

  13. Mija

    El problema de juguete planteado, en la practica se resuelve atomizando las las consultas, en lugar de empaquetaarlas. Y ademas de eso, el abordaje secuencial, y no simultaneo de esas consultas atomicas.
    Entonces, si se decide primero comer sandia, luego probablemente no gane tomar vino.
    Por mas que si hubiera habido una decision simultanea de ambas consultas, hubiera ganado el Si para sandia y para vino. La secuencialidad de las consultas resuelve.

    El gran problema de la democracia es la dictadura de la mayoria: el respeto de las minorias.

    • Diego Tajer

      Sí, los métodos secuenciales resuelven las inconsistencias, pero también permiten todo tipo de manipulación. A veces en una secuencia gana una cosa, en otra secuencia gana otra. Entonces una parte esencial de la decisión es cuál es el método secuencial a adoptar.

  14. Ignacio Mendez

    Está bueno el análisis que hicieron pero en mi opinión si van a hablar de temas “humanísticos” o sociales no deberían abarcarlo desde una postura tan “cientificista” y deberían informarse un poco más de la cuestión. Porque por ejemplo terminan concluyendo que la forma de gobierno en la que vivimos es una democracia, nuestra forma de gobierno actual se la llama Repúblicas Representativas, y dista muchísimo de ser una democracia, porque cómo desde siempre, y más aún desde que existe el capitalismo, la sociedad es gobernada por un reducido sector. En una democracia todos tendrían derecho a opinar sobre las decisiones políticas, lo cierto es que hoy en día si yo entro en el congreso y doy mi opinión me van a sacar a patadas porque no tengo ningún cargo. Y podrás decir “Bueno, pero podes votar, ahí elegís al candidato que represente mejor tus ideas” pero eso implica que tengo que elegir a una de todas esas posibilidades, esas posibilidades siempre son limitadas y ninguna va a expresar lo que yo pienso porque bueno, somos personas diferentes. Una verdadera democracia podría ser comparada a la Ateniense (pero ni si quiera porque solo gobernaba un pequeño sector considerado ciudadano de la inmensa población). Una democracia real es por ejemplo la que utilizó la comuna de París en el poco tiempo que duró, o la de otros pequeños gobiernos del pueblo. Y para los que consideren que “no se le puede dar todo el poder al pueblo porque seria un desastre” sería hora de que empiencen a cuestionarse un poco sus ideas y ver si realmente creen en un sistema democratico, porque teoricamente en la “democracia” que vivimos hoy en dia, el poder esta en nosotros…(realmente no, se lo “cedemos” a los representantes.) Además ya existen sistemas democráticos realmente funcionales (Ver Centralismo democrático). Y dejo unos videos y articulos interesantes: https://www.youtube.com/watch?v=k8vVEbCquMw ; https://www.youtube.com/watch?v=UoP_mSIHqTY Sobre la “democracia” en la que vivimos y qué es la democracia.
    https://es.wikipedia.org/wiki/Centralismo_democr%C3%A1tico Sobre el mencionado centralismo democrático. Autores para entender el Estado y el surgimiento de las “democracias”: Michael Foucault; Max Weber; Friedrich Hegel; Eric Hosbawm. Entre otros.

    • Diego Tajer

      Sí, el objetivo de la nota era presentar un enfoque más bien técnico y abstracto del fenómeno del voto. Hay otras discusiones más clásicas y conceptuales que preferí no tomar en cuenta.
      Respecto a la diferencia entre “democracia” y “república representativa”, yo no comparto la idealización de la democracia directa. Creo que es un sistema pésimo para pueblos, ciudades o países. No quiero meterme en la discusión barrosa sobre qué es “democracia” y qué no lo es, pero yo diría que es un asunto de grados, y el sistema constitucional que tenemos es bastante democrático.

    • seba

      Yo pense algo parecido cuando leí el cierre de la nota, jaja: Claaaaaro, toda la manipulacion es en realidad para que haya consistencia. Que ciego que fui. En realidad no tiene nada que ver con enriquecerse hasta las cejas, como no lo vi antes.

  15. Dani

    Excelente la nota, Hace un tiempo lei una nota acerca de voto por puntaje. Funciona bien cuando hay muchos candidatos: cada votante da 4 puntos a su candidato preferido, 3 al que le sigue, 2 a otro, 1 al siguiente en preferencias.
    Gana obviamente quien tenga mas puntos. Esto elimina sesgos provenientes de la polarización ( manipulada por el poder de turno).

    • Diego Tajer

      Sí, ese es el famoso “método de Borda”. Tiene ventajas: no permite dictaduras ni inconsistencias como las que describí. Sin embargo, es terriblemente manipulable: uno puede ir cambiando de lugar en el ranking sus propias opciones para darles más o menos puntitos. Se usa mucho en contextos donde no hay incentivos para manipular (por ejemplo, votaciones de “los mejores 10 discos del 2015”).

      • Fran Gómez S.

        La verdad que el método ese me suena como algo que promete (gracias Dani, no lo conocía). Imagino que la maipulación que nombrás, Diego, sería para el caso en que se quiera favorecer algunas opciones con le propósito de perjudicar a otras, es así? Se me escapa algo?
        Si ese fuera el caso y no me estoy perdiendo de nada, compro igual. La polarización lleva a que la gente piense con el estómago, así que sin duda valdría la pena. (opinión personal obviamnete…. pero +1 voto a favor para el sistema éste)

        • Fran Gómez S.

          Detalle, el metodo me parece excelente cuando la gente tiene q elegir gobernantes. Cuando los gobernantes tienen que votar por opciones, ahi veo lo de manipulable y tenés razón en que no está bueno. Estabamos pensando en cosas distintas creo

  16. Manu

    Muy interesante nota, me encantó encontrarme con algo así en El Gato, ¡gracias!
    Quería consultar si es efectivo hablar de democracias (o básicamente sistemas políticos) sin tener en cuenta el poder político ejercido desde las concentraciones de poder económico… Es decir, a pesar de que los votos del “dueño de Coto” y el mío sean iguales, claramente él tendrá muchas más herramientas para difundir su idea que yo. Siendo que la distribución del poder económico es desigual, ¿es ese un problema político o excede las competencias de “lo político”?

  17. Juan Dominguez Murray

    Me gustó mucho el artículo. Sin embargo, me parece que hay un problema aun mas básico de la democracia que la vuelve un sistema injusto. En la democracia el 51% puede imponer su voluntad “legitimante” al 49% restante, decidiendo cualquier cosa que se les ocurra siempre que sean mayoria. Tomemos el caso de Suiza que el 1 de Julio de 2016 impuso una ley en donde prohibe el uso de burka y otras prendas que tapen la cara, tanto para residentes como para turistas o trabajadores. Ok, lo voto la mayoria, pero le pasaron por arriba a las libertades individuales de la gente sin ninguna justificación lógica, simplemente una emocional. Si la minoría no tiene otra opción más que aceptar lo que la mayoría les impone, aún cuando sienten que se están violando sus derechos básicos (algo que varía de persona en persona), entonces la democracía no es mas que la dictadura de la mayoría. Si sos parte de un grupo minoritario, o simplemente tenés pensamientos muy diferentes al resto, no importa que lo que hagas sólo te afecte a vos y no le hagas ningún daño a nadie, la mayoría se impondrá por la fuerza pensando que está justificada en hacerlo.
    La democracia entonces es injusta desde su concepción, es como una dictadura en donde el poder se amplió de una persona o un grupo, a una mayoría. Sinceramente, no conozco nigún sistema que pueda ser realmente justo. Quizás haciendo alguna modificación a los simientos de la democracia se pueda construir un sistema mejor. Si alguien conoce alguno que esté bueno leer, por favor mande el link. Gracias!

    • Diego Tajer

      Gracias por el comentario. Tenés razón en que un sistema de voto no garantiza la preservación de derechos fundamentales. Para eso existe supuestamente la constitución: algunas leyes (por ejemplo, leyes discriminatorias) van a ser inconsistucionales.
      En mi punto de vista (y el de la mayoría de los juristas), tener un buen sistema de voto es una condición necesaria para la democracia, pero no suficiente. Por ejemplo, un sistema constitucional que persigue minorías no podría ser considerado una democracia justamente porque no trata a todos como iguales. Como dije en otro comentario, creo que “democracia” viene de a grados, y no hay democracias perfectas. Es una escala de grises.
      Agrego una cosa: en cualquier democracia moderna, la constitución también se puede cambiar (en Argentina necesitás 2/3 de los votos parlamentarios, en vez de una mayoría simple). Es una diferencia de grado nomás respecto a otras leyes no tan fundamentales. Igualmente, en tanto la gente no se vuelva muy loca, este sistema parece funcionar.

  18. Joaquin

    No toda dictadura es ‘horrorosa’. Caer en absolutismos no nos lleva a nuevas conclusiones. El caso de Cuba por ejemplo, con todos sus errores, es la envidia de cualquier sistema político que pretenda que todxs sus habitantes estudien y se alimenten.
    Murió mucha gente para que podamos votar cada dos años. Aunque el voto sea un pacto hipócrita, no podes hablar desde la lógica o desde la matemática cuestiones meramente humanas sin hacer referencia siquiera a por qué se defiende la democracia, por qué mucha gente dio la vida para esto.

  19. Emiliano

    Me gustó mucho el artículo, celebro que se traten estos temas en páginas de divulgación científica y más aún que intente hacerse un análisis de la democracia, un sistema al que todos adherimos pero normalmente no cuestionamos el por qué, está bueno cuestionarse el por qué de las prácticas, aunque no sea más que para reafirmar nuestro compromiso con ellas.
    Creo que el análisis es verdaderamente “sobre cuerpos esféricos en el vacío” y en ese sentido es válido y bien hecho. Ahora bien, algunos efectos como la manipulación o las posiciones ideológicas adquieren otra luz si dejamos suponer que 1) la transparencia de la conciencia y por ende de las preferencias de los sujetos, 2) la pre-existncia de los sujetos respecto a la acción política y 3) a la representación como mera escenificación de dichos sujetos e intereses.
    De nuevo son cosas que complican el análisis pero que estaría bueno abordar en algún momento. Saludos!

    • Diego Tajer

      Hola, gracias por el comentario. Son cosas muy complejas. Lo que sí se ha trabajado mucho es en lo que vos llamás “transparencia de la conciencia”. Si tenés un sistema que permite la manipulación (digamos, básicamente cualquier sistema aplicado hoy en día), podés tener maneras de controlarla. El más tradicional es hacer jurar a las personas (por la patria, por Dios, etc.) que van a decir la verdad. Pero ese no funciona :P
      Otros métodos incluyen por ejemplo el voto secreto y simultáneo. Esto baja el nivel de manipulabilidad, porque en principio nadie sabe qué van a votar los otros. Aunque en el mundo real, van a existir negociaciones anteriores donde las posiciones serán más o menos visibles. Es muy raro que uno se entere de las opiniones de los otros en el momento justo en el que votan. Pero es totalmente cierto que un buen sistema debe tener métodos para moderar el grado de manipulación. Debería escribir una secuela de esta nota…

      • Emiliano

        Concuerdo primero con que estaría buena una secuela de la nota ;) y con lo interesante de un tema como diseños institucionales que reduzcan la manipulación “cínica” o “de mala fé”.
        Ahora profundizo sobre lo que yo quise poner sobre “transparencia de la conciencia”, al menos lo que creo que quise poner… es fácil o es más fácil hablar de intereses o de representación cuando los intereses están plenamente definidos y cuando se sabe exáctamente a quién se representa. El problema es que en política los sujetos (el pueblo de la nación argentina ponele) son medio difusos e incluso uno (yo) mismo y las motivaciones o preferencias no siempre son claras o no siempre son llevadas a un plano de conciencia. Eso le da un plus a la relación de representación y a la posibilidad de autonomía en casos como las votaciones que vos describiste.
        En fin… da para varias secuelas!

  20. Arbitror

    Respecto al voto del centro, hay un cuento de Asimov el votante universal. Una supercomputadora calcula quien sería estadisticamente EL vototante del centro. La eleccion presidencial en esa democracia dependía del voto de esa persona que la computadora designaba en cada eleccion.

  21. Chino

    Leí atentamente la nota.

    Me encanta, como científico (aunque quizás algunos no consideren a las Ciencias de la Comunicación como ciencia), que se traten estos temas en este maravilloso espacio. Son temas que aplican a la vida de todos, aunque a veces no querramos.

    Por otro lado, me queda una gran duda que pensé, conversé con otra gente y no logro entender, así que preguntó: ¿Por qué la Teoría del Consenso no la tomaste en cuenta? Me refiero a las propuestas super republicanas de resolución de conflictos que han propuesto investigadores como Apel, Habermas, Dahrendorf, etc. Pregunto porque entiendo la dinámica de la nota, lo lúdico de pensar las opciones en las votaciones nominales pero la Teoría del Consenso tambien, desde mi punto de vista, entraría ahí. Creo que sería interesante incluirla en el análisis porque en los últimos 40 años ha impactado enormemente en las condiciones de las “democracias” de los paises europeos, en Canadá o incluso en la vuelta a la democracia en Brasil.

    No es que me parezca una solución a los problemas de representación que plantea las republicas representativas, las democracias o como querramos llamarles (estoy más cerca de tratar este tema más desde lo que proponen en los sus comentarios aquí Josias o Ignacio Mendez), pero sí para mi es claro que aporta una mirada científica diferente a los sistemas de toma de decisiones.
    Saludos

  22. Eluá

    Este tema da para un montón. Primero, me parece que uno de los problemas es que se vote cosas demasiado puntuales, sin tener una base más general detrás. Por ejemplo, no debería votarse si se considera legal o ilegal la tenencia de marihuana. Debería votarse, cuál es el criterio (peligrosidad, etc.) por el cual se decide ilegalizar la tenencia de una sustancia psicoactiva, a partir de qué cantidad, y quién aplica el criterio (¿Sedronar+Anmat?).

    Con este punto de vista, el problema de la votación que plantea el artículo es que están mal las preguntas. No se debe votar cuál impuesto bajar, sino primero algo mucho más general, ¿qué modelo se quiere conseguir? ¿cuál es la lista de prioridades? ¿cuáles son los mínimos de los cuales no se debería bajar (salario mínimo, mínimo de educación y salud, etc.). Por votaciones como esas se llega a situaciones ridículas donde se tira para lados opuestos, que resulta peor que ir hacia cualquiera de los dos lados.

  23. Dario

    Creo que la política y la democracia son mucho más complejas que una hipotética situación de decisión racional (“honesta” o no). También que “manipuladores ” no es una categoría propia para quiénes transitamos ciertos caminos del consenso social escuchando diversas opiniones y atravesados por variables tiempo en cada decisión.
    Pero muy buena nota, interesante!

  24. brague

    El Libro Verde de Gadafi trata especificamente el tema aca planteado.
    Consta de 3 partes:
    Primera : solucion al problema de la democracia
    Segunda : solución al problema economico
    Tercera : la base social de la tercera teoria universal

  25. Jugada Preparada

    […] la recién mencionada, y una dominada por usuarios como @frazadadecactus, @breogan66, @danyscht y @diegotajer, a la que no se la puede caracterizar políticamente de forma tan sencilla o unívoca (en el eje […]


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