53. De eso no se habla

De eso no se habla

Suele pasarme que encuentro encanto en ideas que a otros les parecen tristes y frías. La inteligencia artificial, por ejemplo, o el hecho de que nuestros pensamientos y comportamientos estén en buena medida determinados por nuestros genes. Esa última me parece una idea encantadora. Siento que me hermana con los otros seres humanos.

No solo soy parte del universo, sino que el universo está en mí.

También me gusta que existan expresiones universales de flirteo. Que vayas a donde vayas puedas chamuyarte una mina y que ella te chamuye a vos, aunque sea sólo a través del lenguaje universal de los gestos. Las similitudes amplifican las diferencias, que se vuelven sutiles, la hierba que da el encanto especial y su aroma distintivo a la receta de la vida de cada uno.

En las milongas porteñas la generalidad de las expresiones de emoción y flirteo se observan noche a noche. A través del abrazo y su infinitud de posibilidades se gesta un lenguaje sutil que va mucho más allá del ‘te quiero dar’.

Miles de personas de todas partes del mundo hablan al mismo tiempo ese lenguaje.

(NOTA DEL EDITOR: Comienza lectura con voz de locutor de documental, yo hago Morgan Freeman, porque me place)

Las milongas porteñas dan nacimiento a un fenómeno único en el mundo: el milonguero. Este particular bípedo puede vivir durante años o décadas muy felizmente, relacionándose serialmente con diferentes pares procedentes de latitudes distantes. En época de cosecha, como ellos dicen, puede llegar a estar con varias por semana. El tango es muy generoso con los hombres, se rumorea en el ambiente.

La asimetría, el hecho de que prácticamente no haya milongueras llevando esa vida, llama a la reflexión sobre la naturaleza de lo femenino y lo masculino.

(Finaliza el espacio de canal de cable)

Le cuento a mi amiga Gaby mi reflexión. Me dice que tengo razón, que a las milongueras no les atrae eso de bajarse a un muñequito extranjero por semana. Pero algo nos hermana, me dice. A todos nos encanta bailar. Somos una banda de enfermitos. Miro alrededor, es domingo, son las 4 de la matina y La Viruta está repleta de bailarines. Gaby tiene razón.

Me pregunto qué influye más en nuestro comportamiento. Si la oportunidad de ponerla o el amor al baile. ¿Cómo estudiarlo? O peor aún, ¿cómo estudiarnos? ¿cómo saber si somos conscientes de cuáles son nuestros sesgos a la hora de decidir que vamos a dormir tres horas para poder bailar una tanda más?

El estudio de nuestras habilidades introspectivas a la hora de evaluar nuestro propio desempeño, o nuestros sesgos en la toma de decisiones, está de moda. Hace un par de años un grupo alemán llegó a un resultado sorprendente: personas con diferentes niveles de precisión introspectiva a la hora de evaluar su propio desempeño en una tarea dada (en ese caso reconocimiento y memorización de letras), tienen diferentes estructuras cerebrales. Más aún, esas diferencias se observan en la corteza pre frontal, región de marcado desarrollo evolutivo en seres humanos.

Nosotros en la UBA trabajamos junto a ilusionistas profesionales para demostrar que somos ciegos, introspectivamente, a los sesgos que nos llevan a elegir por una carta u otra en un acto de magia. Y, para mi propia sorpresa, que me costó creer, mostramos que la dilatación de la pupila de una persona puede informarnos no solamente sobre su elección sino también sobre si se dio o no cuenta de la manipulación psicológica a la que fue sometido.

Sí, sí, muy lindo, pero… ¿y los sesgos en eso que realmente importa? ¿Y si estudiamos nuestra precisión introspectiva a la hora de evaluar nuestras decisiones románticas y sexuales?

Tres gauchos subversivos dieron el primer paso en esa dirección, pero ahí se terminó la caminata y no sabemos si o cuándo continuará. Una investigación relevante, exitosa, publicada y respetada, que caía bajo el peso de una opinión pública que dejó de leer el paper cuando llegó a ‘culos y tetas’, sin terminar de descubrir que el artículo estudiaba nuestra precisión introspectiva a la hora de evaluar nuestras preferencias a la hora de observar y reaccionar ante cuerpos femeninos. El resultado, el de que los argentinos somos culeros convencidos y conscientes, es anecdótico. Lo que no es anecdótico es cómo la forma en la que la ciencia se comunica en términos masivos tiene que ser llevada a cabo de la manera más responsable y menos amarillista posible, y ahí si fallamos todos. En la distancia entre el laboratorio y los medios, un mensaje se degradó hasta su núcleo más vacío, y la discusión se volvió sobre la arista que vendía más diarios, no sobre la tela de fondo, mucho más importante pero menos fluorescente. A los investigadores se los acusó de cómplices de la trata de blancas y fueron obligados a abandonar la investigación.

Es que estudiar qué nos excita parece, por ahora, estar prohibido en la academia argentina. Quien lo haga será sometido al escrache público de una sociedad demasiado pudorosa como para asumir que se gaste tiempo y recursos en estudiar nuestras decisiones sexuales. En la Argentina, uno puede estudiar las plantaciones agrícolas en Tanzania en el siglo XVII, pero nada de estudiar y entender nuestras preferencias sexuales.

Para empeorar las cosas, muchos creen que entender seducción, levante o sexualidad es embarrar la magia, quitarles la gracia. En estas esferas de la vida humana, la ignorancia es mejor al conocimiento. Sepamos todo de todo, menos de lo que nos hace, que el sexo es puertas adentro y la ciencia no se mete ni en la pieza ni en la cabeza, supongo.

Una lástima. Por suerte existe toda una nueva onda de ciencia que intenta recuperar la pulsión más básica de la ciencia: aprender por transgresión. Tratar de entender un poco más eso que no entendemos, aún a riesgo de tocar lugares sensibles para todos, desde el que escribe el paper hasta el que lo lee.

Así como podemos aprender sobre la vergüenza y el pudor, algún día conseguiremos que en Argentina un científico pueda estudiar culos, tetas, pijas y sexo sin que nadie se escandalice.  Seremos, entonces, más libres. Porque hay ciencia en cada charla de café, en cada pregunta que nos hacemos y ya va siendo momento de dejarla florecer.

 

Referencias

Stephen M. Fleming, Rimona S. Weil, Zoltan Nagy,  Raymond J. Dolan, Geraint Rees, Relating Introspective Accuracy to Individual Differences in Brain Structure, Science, Sep. 2010.
Shalom DE, de Sousa Serro MG, Giaconia M, Martinez LM, Rieznik A, et al. (2013) Choosing in Freedom or Forced to Choose? Introspective Blindness to Psychological Forcing in Stage-Magic. PLoS ONE 8(3):

Bruno Dagnino , Joaquin Navajas , Mariano Sigman, Eye Fixations Indicate Men’s Preference for Female Breasts or Buttocks, Archives of Sexual Behavior, August 2012, Volume 41, Issue 4, pp 929-937.
http://scan.oxfordjournals.org/content/early/2012/10/29/scan.nss114.full



Hay 23 comentarios

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  1. gasto

    Lindo artículo y excelente tema a tocar. Cuánta verdad hay en que el tabú todavía domina a la sociedad.
    Sería genial leer de vos, si es posible, todo lo que implique cosas del levante (chamuyo, flirteo, seducción) y mezclarlo con ciencia. Ya tiraste la punta de la dilatación de las pupilas, así como eso seguro hay mucho más

  2. Martín

    Excelente. Te agrego que la danza es una representación ritualizada demostrativa de la aptitud física (buenos genes) para la perpetuación de nuestra especie. Fijáte vos que cuando compatibilizás el paso o baile con la pareja, hay una fuerte pulsión a seguir los pasos siguientes, que terminan en la cama… ¡cuando ellas quieren!
    Realmente, en este sitio dicen las cosas como siempre las quise escuchar y leer.

  3. alejandra herrera

    ¡Excelente articulo!!! Hace pensar que , lamentablemente , si todavía rigen actitudes tan oscurantistas respecto a la investigación científica de estos tópicos vitales , harán falta decadadas para que el conocimiento generado por estas investigaciones se incorpore al distema educativo formal. Mientras tanto… a nadar en el imenso mar de la ignoramcia sobre cosas que todos quisiéramos saber y entender mejor, tratando de mantenernos por encima de la linea de flotación sin que no nos hunda el peso una enorme cantidad de saberes inutiles o mentirosos que nos meten de prepo en la mochila escolar…

  4. leandro

    Excelente paper Andrés realmente no sabia el nivel de ignorancia de esta sociedad y sus conflictos para investigar estos temas sigue adelante!!! Saludos

  5. Juanchi

    Andres, muy interesante el articulo. Noto que insistis y volves a insistir que en argentina no se puede investigar sobre ese tema, que en la academia argentina es tabu, etcs. Podes entonces citar paises y/o instituciones donde este tema ya es objeto de investigación cientifica seria? Hay papers al respecto?

    • Andrés Rieznik

      Hola, Juanchi. A modo de ejemplo, está la revista Archives of Sexual Behavior, donde se publicó el artículo aquí debatido (http://en.wikipedia.org/wiki/Archives_of_Sexual_Behavior).
      De todas formas, tal vez no me expliqué bien. El tabú creo que existe en todo el mundo, y sobre todo la creencia de que la ciencia es la ciencia dura, y no cualquier conocimiento que no asuma la autoridad, la revelación o la tradición como pruebas de verdad. Pero en Argentina lo llamativo es el nivel de agresión a quienes quieran estudiar estas cosas. En otras partes no se estudia mucho esto por ignorancia o tabú. En Argentina, además de eso, corrés el riesgo de que te escrachen por querer hacerlo.

  6. Onofre V. da Silva

    La ESPECIE se distingue por varias particularidades en su comportamiento pero si algo nos caracteriza es que todos somos SEMEJANTES PERO DIFERENTES a
    y entonces la CONVIVENCIA se hace muy difícil si no aceptamos esa particular CONDICION HUMANA. Felizmente el cambio de siglo ya comienza a mostrar aspectos diferentes y aceptamos que no hay PEOR ESCANDALO QUE CALLAR LA VERDAD POR MIEDO AL ESCANDALO. Los especiales o “raros ” de siglos pasados comienzan a ser comunes y en todos los estamentos de la sociedad de nuestro tiempo afloran las inquietudes naturales que la ESPECIE tiene desde el principio. Estamos en el SIGLO XXI hay que divulgarlo.

  7. Gloria García

    Hola Andrés. Como siempre interesantísimo tu paper.
    Creo que vale la pena seguir apostando a cambiar las cosas, ha corrido mucha agua bajo el puente, cuando yo era joven estos temas eran imposibles de pensar, ahora comienzan a asomar a la luz yo creo que los aportes de gente como vos ayudarán a hacerle la vida más sencilla a las nuevas generaciones al menos en este aspecto.

  8. RossyGaray

    Muy acertado tu artículo, me ha encantado porque es verdad el tabú existe y lamentablemente seguirá existiendo porque los temas de la sexualidad nos han enseñado, inculcado y metido hasta el cansancio que deben ser temas a puertas, ventanas y cuartos oscuros y cerrados, aunque nací en un ambiente liberal (no libertino que quede claro) en el que mis padres veían la sexualidad como algo normal y natural que podía tratarse a cualquier hora, cualquier día y en cualquier momento, en cuanto hubiera dudas sobre ello y gual para mis hermanos hombres como para mi que soy mujer ya que tampoco había distinción de sexos y heramos tratados por igual, lamentablemente cuando sales al mundo y compartes tiempo, conocimiento y chachara con el resto de los seres pensantes, te das cuenta de que tu libertad de expresión en cuanto al sexo se tiene que ver minorizado o relegado nuevamente a la habitación cerrada porque de eso no se habla y peor la mayoría de la gente no lo entiende y ni siquiera lo disfruta al 50%, hace poco encontré una página llamada FanFics y me di cuenta que ahí dentro del mundo de fantasía es donde la gente explaya sus sentimientos, su manera de ver el sexo y el deseo y que solo ahí en la fantasía las relaciones de cualquier genero puedan ser aceptadas (y a veces ni eso porque vaya que hay cada fanático), en fin que espero me hayan entendido, la sexualidad debe realmente estudiarse y esparcirse como ciencia pura y no dejarla en el oscurantismo o la fantasía, si proclamamos que somos seres evolucionados deberíamos empezar por el principio, porque si no podemos hablar de donde vinimos realmente (lease de un acto puramente sexual) entonces de donde llegamos… de un huevo??, nuestra condición humana a veces me deja perpleja y la sociedad da miedo porque o estamos avanzando o realmente estamos retrocediendo en éste aspecto? digo preguntome yo ;)

  9. Enrique Alfonso

    Bueno el artículo, un poco confuso al principio.
    Coincido con que es posible un cambio de paradigma para la ciencia. Vencer los dogmas de fe, los prejuicios y los rótulos es un gran desafío. Por ese camino vamos yendo.

    Mención aparte me merece la intervención de RossyGaray. Comparto algunas de sus ideas pero lamentablemente su inexistente puntuación del texto hace difícil la lectura. ¿La ortografía y la gramática merecerán un artículo en El Gato?
    Buenas noches.

  10. Julia

    Muy bueno! Estoy de acuerdo en que el tema deba ser abordado académicamente y la investigación. Hay autores que hablan sobre el tema, pero desde otras disciplinas (psicología, sociología, filosofía, etc).
    Con gusto aportaré cuando lo necesiten.
    Un saludo!

  11. Nati

    Andrés, quizás te interese considerar que una de las posibles razones por las que el planteo despierta críticas no es la alusión a temas tabú, sino el ‘halo machista’ que rodea todo eso de las tetas y culos. Quizás si se incluyeran en el artículo también percepciones femeninas sobre atributos masculinos, podríamos empezar a hablar. Sin contar con que se mencionan sólo atributos físicos! (o supongo eso de manera incompleta?). En abstracto, nada de la investigación debería hacer ruido, pero en una realidad machista donde las mujeres luchamos para que nuestro lugar en la sociedad no dependa de nuestros cuerpos, comprenderás que es un tema especialmente sensible.
    Pero aún más que lo anterior, me hace reaccionar la mención a los genes como determinantes del comportamiento, así como la frase: “La asimetría, el hecho de que prácticamente no haya milongueras llevando esa vida, llama a la reflexión sobre la naturaleza de lo femenino y lo masculino”. A mí, qué querés que te diga, más que a reflexionar sobre la naturaleza, me hace reflexionar sobre la construcción social del género.
    Warning! Determinismo biologicista vs. determinismo cultural? No lo sé, pero me permito señalar que tus planteos se ubican peligrosamente cerca del primero. De todos modos celebro tu producción y poder polemizar con ella. Gracias.

    • Andrés Rieznik

      Hola, Nati. Celebro tu tono amable a pesar de la discordia, gracias.

      Vamos:

      “Andrés, quizás te interese considerar que una de las posibles razones por las que el planteo despierta críticas no es la alusión a temas tabú, sino el ‘halo machista’ que rodea todo eso de las tetas y culos. Quizás si se incluyeran en el artículo también percepciones femeninas sobre atributos masculinos, podríamos empezar a hablar. Sin contar con que se mencionan sólo atributos físicos! (o supongo eso de manera incompleta?). En abstracto, nada de la investigación debería hacer ruido, pero en una realidad machista donde las mujeres luchamos para que nuestro lugar en la sociedad no dependa de nuestros cuerpos, comprenderás que es un tema especialmente sensible.”

      Comprendo que es un tema sensible. Por eso hay que charlarlo abiertamente. De tu primerísima frase se desprende que vos pensás que yo pienso que el tema despierta críticas porque es tabú. No es lo que pienso. Cualquier tema despierta críticas. El problema son las agresiones, las amenazas, las descalificaciones. El escarnio y el buling. A gente buena se la trata mal, simple. No es tu caso, claro está.

      “Pero aún más que lo anterior, me hace reaccionar la mención a los genes como determinantes del comportamiento, así como la frase: “La asimetría, el hecho de que prácticamente no haya milongueras llevando esa vida, llama a la reflexión sobre la naturaleza de lo femenino y lo masculino”. A mí, qué querés que te diga, más que a reflexionar sobre la naturaleza, me hace reflexionar sobre la construcción social del género.”

      Yo no mencioné a los genes como determinantes del comportamiento y no pienso que lo determinen. Además, las reflexiones que la observación de la realidad despierta en cada uno es un tema individual, en todo caso habrá sido un mal recurso literario, retórico.

      “Warning! Determinismo biologicista vs. determinismo cultural? No lo sé, pero me permito señalar que tus planteos se ubican peligrosamente cerca del primero.”

      Que levante la mano quienes piensan que todo está determinado por los genes. Nadie. Que levante la mano quienes piensan que todo está determinado por el ambiente, incluyendo la cultura. Nadie. Que levanten la mano quienes piensan que existe una compleja y fascinante relación entre la biología y el ambiente. Todos. Yo no veo a gente bien formada teniendo ese debate, como que está superado, es cosa de adolescente.

      “De todos modos celebro tu producción y poder polemizar con ella. Gracias.”

      ¡Gracias a vos por el comentario!


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