187.-Pareidolia

Dar la cara

Es una mañana como cualquier otra. Te levantás, te hacés un café y ponés un pan en la tostadora. Revisás el celular, sacás la mermelada de la heladera y, cuando vas a untar la tostada recién hecha, sentís que alguien te observa.

-Mi amor, mirá esta tostada.
-¿Qué pasa?
-Mirala con atención. ¿No ves la cara?
-NO LO PUEDO CREER. Es un milagro.
-Es él…
-¡¡¡ES MICHAEL JACKSON!!!

Jam.

Bueno, tal vez no sea el final más esperable para una conversación acerca de apariciones en tostadas, pero todos conocemos el asunto. Todos alguna vez hemos creído encontrar una cara (conocida o no) espiándonos desde algún objeto. ¿Por qué la flasheamos así?

Para comprender el fenómeno, primero tenemos que entender que los humanos somos seres sociales y evidentemente la capacidad de detectar y reconocer caras e interpretar las emociones e intenciones que éstas expresan es muy importante en nuestro día a día (hasta podríamos decir que ese ‘día a día’ viene importando en tiempos de escala evolutiva para nuestra especie). Tenemos un cerebro especialista en el reconocimiento de patrones, entre ellos patrones faciales. Ya los bebés de cuatro meses, aún con una visión relativamente poco desarrollada, detectan caras y las ‘privilegian’ con respecto a los objetos, procesándolas de una forma diferente en el cerebro.

Nuestra capacidad de reconocimiento de rostros es tan eficiente que casi cualquier patrón formado por dos o tres regiones más oscuras que el resto, puestas en una posición que remita a ojos y boca, es interpretado por nuestro cerebro como una cara. Es decir, tenemos una tasa alta de falsos positivos, probablemente porque en tanto evolución resultó más ventajoso ver una cara en un tronco que tener a un chabón parado al lado y no darte cuenta.

Qué cara que está la papa.

Este fenómeno de detección espuria de patrones se llama ‘pareidolia’ y, por el motivo que mencionaba antes, lo más común es que reconozcamos caras, a las que también solemos asignarles gestos, emociones o hasta intenciones. Por ejemplo, yo no me quedaría mucho rato al lado de estas macetas que, claramente, están tramando algo. ಠ‿ಠ

A este grupito de macetas freaks nadie se le planta.

Los casos más resonantes de pareidolia suelen involucrar la aparición de rostros más realistas en distintos objetos, que suelen ser interpretados como apariciones religiosas. Tal es el caso de la recientemente viralizada virgen en un bife:

Nuestra Señora del Valle de Osobuco.

Esto nos lleva a plantearnos varias preguntas. Por un lado, ¿por qué un Dios todopoderoso no se pone las pilas y nos manda retratos con mayor definición? Pero, más interesante, ¿por qué la mayor parte de las veces las caras que encontramos en objetos son las de Jesús o La virgen? En primer lugar, porque los diarios no suelen publicar noticias acerca de un vecino cualquiera representado en un churrasco. A lo mejor todos los días aparecen miles NNs en distintos cortes de carne y jamás nos enteraremos (un sesgo de representatividad). En segundo lugar, porque muchas veces vemos lo que queremos ver, o cosas relacionadas a algo en lo que pensamos frecuentemente. Es razonable entonces esperar que a lo largo del mundo, ciertas caras ‘conocidas’ aparezcan más que otras, especialmente cuando están relacionadas a la religión. En un estudio mostraron imágenes de distintos objetos a personas que se consideraban religiosas, ateas, creyentes en fenómenos paranormales o escépticos. Las personas religiosas o creyentes en lo paranormal detectaron más caras y las consideraron más realistas en relación a los más escépticos, ateos o cualquier persona que sospeche que caminar sobre el agua o hablar con fantasmas está más cerca del delirio místico que de algo que tenga algún tipo de anclaje en evidencia. Sospecho que a los ateos nos pasa el revés y tendemos a ver osobucos en imágenes religiosas, sobre todo con lo cara que está la carne. Pero no sólo en religiosos canónicos encontramos este fenómeno: parece que algunos metaleros pueden llegar a encontrar la cara de Pappo en un manchón de luz sobre una pared. Nada como ir juntos a la pareidolia.

Tampoco es raro que encontremos casos influidos por temas coyunturales, como por ejemplo esta imagen de Donald Trump besando a un bebé que se viralizó durante la campaña por la presidencia de los EEUU:

Tio Samid.

Probablemente, hace algunos años nadie hubiese visto a Trump en un bife, pero el hecho de pensar en él diariamente ante la flamante victoria por la presidencia del país más poderoso del mundo puede hacer que veamos su cara en un cacho de carne con más facilidad. Incluso un tipo llegó a poner en venta un nugget con parecia tener el rostro de George Washington, y alguien lo compró. Claramente, le vieron la cara :P

Y nosotros no somos los únicos capaces de reconocer caras. Muchos animales también pueden hacerlo, tanto de forma intra e interespecífica. Pero no hablemos únicamente de bichos vivos: cualquiera que tenga un celular o una cámara de fotos digital sabe que existe un software que, hasta cierto punto, puede detectar rostros humanos, y tal vez no tan humanos.

Pero como no hay forma más linda de entender ciencia que atravesándola en primera persona, si la cámara me acompaña (literalmente), hagamos un experimento: agarren sus celulares, abran alguna aplicación que involucre reconocimiento facial (Snapchat, Facebook, MSQRD, etc.) y apunten a las siguientes imágenes:

Si todo salió bien, deberían haber detectado caras en todas esas imágenes, que cubren un rango bastante amplio de ‘realismo’.

Por supuesto, los algoritmos de reconocimiento facial ‘no saben’ lo que están viendo. Sea que frente a la cámara haya un dibujo de una cara, un montón de objetos que justo forman algo parecido a una cara, una foto de un presidente, una ilustración de un presidente en un billete o un presidente enchurrascado, lo que recibe el programa es un conjunto de píxeles. A partir de ese input, el algoritmo busca un cierto patrón de puntos y contrastes para determinar qué partes de la imagen corresponden a cada sector del rostro. Algo similar a lo que hace nuestro cerebro, aunque bastante más estructurado:

Tenés carita de tener carita.

Si bien estos algoritmos son cada vez más robustos, pueden pifiar y detectar caras en donde no las hay, al igual que nosotros. Dada la diferencia en los mecanismos que usan con respecto a nuestro cerebro, es posible que el algoritmo no detecte como cara lo mismo que nosotros, y que por otro lado encuentre caras en lugares en los que nosotros no vemos nada que se parezca a un rostro:

Algoritmos flasheando carita.

En la foto del teléfono antiguo, el algoritmo no detecta la cara en el mismo lugar en que la detectaría un humano, sino en una región de la imagen en la que nosotros no veríamos nada consistente con un rostro. Algo similar ocurre con la foto de la ventana y los tubos de luz.

Hace unos meses, la historia de una chica que se topó con una cara en su estantería apareció en distintos medios a lo largo del mundo:

Desgraciadamente, muchas veces algunos medios del todo berreta optan por hablar de cosas como ‘fantasmas detectados por Snapchat’, en lugar de hacer un análisis mínimo acerca de cómo funcionan los algoritmos de reconocimiento facial. Mi reacción al leer este tipo de cosas se resume en la siguiente foto:

¿De verdad, con lo vasto y maravilloso que es el Universo y con la diversidad de complejidades fantásticas que encierra la humanidad, lo mejor que se te ocurre hacer con un medio de comunicación es hablar de fantasmas? ¬_¬

Pero vayamos a la otra cara ( ;D ) de esta tecnología. ¿Qué otros usos pueden tener los algoritmos de reconocimiento facial, más allá de ponerle divertidas orejas de perro a la gente? Pues miles, desde facilitar la toma de fotografías hasta el desarrollo de robots que interactúen con distintas personas de forma específica.

En el video, claro, no figura la parte en la que el robot le da un vasito de pastillas a la estantería o al buzón.  ¯\_(ツ)_/¯

Por otro lado, toda esta movida encierra un lado oscurito: una de las posibilidades que trae esta tecnología y que generó preocupación es el uso de software de reconocimiento facial por parte de gobiernos para controlar (o perseguir) a la población. Ante esta incerteza sobre la utilización de los algoritmos, algunas personas desarrollaron técnicas de maquillaje que permiten engañarlos para que una cara no sea detectada. Esto se logra mediante la adición de regiones contrastantes pintadas, o bien ocultando partes de nuestra cara que son muy fáciles de localizar para el algoritmo (como el puente de la nariz).

En tu cara, algoritmo.

Como bien nos han demostrado Black Mirror y otras tantas obras de ficción y no tanto, toda nueva (y vieja) tecnología puede ser usada para diversos fines, por eso es fundamental comprender su funcionamiento para poder maximizar sus ventajas y minimizar los riesgos. Como siempre, lo importante es preguntarse y conocer. Sólo así podremos, por un lado, saber cómo están usando los Estados y las empresas esas tecnologías y, por otro, lograr que cada vez nos vendan menos bondiolas de fantasma y manchas de humedad mesiánicas :)

 

Piecing it together: Infants’ neural responses to face and object structure
Seeing Jesus in toast: Neural and behavioral correlates of face pareidolia
Paranormal and Religious Believers Are More Prone to Illusory Face Perception than Skeptics and Non-believers
A Comparative View of Face Perception

 




Hay 13 comentarios

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  1. Micaela

    Ale, qué lindo poder seguir leyéndote aunque ya no sea sobre belleza. Siempre tenés algo para compartir de todo lo que sabés y gracias a vos conocí al gato y no me pierdo nada.

    Sobre esto de ver caras y figuras religiosas en todos lados tengo una pequeña anécdota: yo vivo en una ciudad pequeña (Viedma) y hace unos años me enteré por parte de la madre de una amiga que había una señora muy religiosa a la cual se le había aparecido la virgen con un corderito en el cuello en la pared de su cuarto. A partir de este suceso, esta señora comenzó a recibir a todas las personas que quisieran ir a ver a la virgen (quien además le había dado cierto poder de videncia y curación) y todas las tardes se hacían cadenas de oración, luego, por supuesto, le contabas si algo te traía mal, ella veía qué era y con agua bendita y oraciones te iba curando. También contaba que una mujer que tenía algo que parecía ser cancer se había curado, lo cual le daba esperanzas a todos los que estaban atravesando momentos complicados de salud. Por supuesto, me pareció tan dudoso que tuve que ir a ver a la tan famosa virgen. Cuando llegué, lo que veo era una mancha de humedad que tenías que mirar con muchísimo cariño para que parezca la madre de jebús y aún así no lo parecía. Según ella, con el tiempo iba tomando más forma y la virgen le había dicho que en algún momento se iba a dejar ver perfectamente. Mientras tanto, solo podías ver eso. También nos decía que se le podía sacar fotos, pero primero había que pedirle permiso a esta imagen, porque de lo contrario la foto salía borrosa (me daba igual, la mancha era borrosa de todas formas). En fin, su familia era una familia muy buena, pero bueno, el delirio místico ¿vio? Por suerte nunca cobraron por ver la mancha en la pared, pero igual es terrible que el fanatismo por tu religión te lleve a creer que te comunicas con seres que no existen y que te otorgan poderes sobrenaturales, sobre todo porque no te afecta solo a vos, si no que afectás a esa pobre gente que está desesperada y buscan cualquier cosa que los pueda salvar.

    Como siempre muy buen post y espero poder seguir leyendo mas de tu autoría!

    • ​María Alejandra Petino Zappala

      qué historia! me recordó un poco al capítulo de it’s sunny in philadelphia en que encuentran una virgen en una mancha de humedad. y sí, parece ser bastante común. igualmente la historia (?) nos demuestra que también se te pueden aparecer igualmente borrosos ídolos del rock, aunque -espero- nadie iría a pedirles curarse de nada.
      la verdad no creo que la mayor parte de las veces siquiera haya una intención de hacer dinero con eso. por un lado nuestro cerebro se encarga de que siempre encuentres eso que estás buscando, y por el otro me imagino que si sos muy religioso (o muy fan de pappo!) debés sentirte realmente “bendecido” si se te aparece una figura así, lo cual es ya suficiente para darles a las neuronas un empujoncito extra… :P
      saludos y gracias por el comentario :)

  2. Luciano Rodríguez

    ¡Excelente! Me encantó la nota. Sobre todo porque hoy mi hermana vio una cara en un pedazo de papa al horno jajaja Me pareció genial que uses “caritas” a lo largo del texto, siendo que no son realmente caras, sino elementos tipográficos a los cuales nosotros les adjudicamos la cualidad de “rostro”. Te felicito por este trabajo.

  3. Guido

    La historia de mi vida!! Siempre viendo caras donde no las hay. Suelo ver patrones de caras y “separar” a la gente en prototipos. Lo peor es verle cara conocida a alguien y no saber de dónde. Me pone de los pelos!

      • ​María Alejandra Petino Zappala

        ah, yo soy de encontrar caritas en cosas, pero para la parte de reconocer a una persona (y recordar el nombre, de dónde la conozco, etc) soy malísima. encima hay días en que TODO el mundo me suena conocido. una vez me subí a un colectivo y creía conocer a todos los pasajeros pero no sabía de dónde, al día siguiente seguía así. por suerte luego se me pasó. me sentí en la matrix, o en un capítulo de westworld, o mejor aún, como un caso de libro de oliver sacks, QEPD.

  4. Ewan Gatzea

    Que raro que nadie nombre a las caras de Belmez, porque a esas si que las inflaron.
    Yo también tenía un montón de manchas de humedad en mi casa y no llegó ningún pelot- investigador paranormal.
    Inyusticia.

    • ​María Alejandra Petino Zappala

      no conocía el caso. por lo que leo, no se ponen de acuerdo, algunos dicen que fue una falsificación deliberada de apariciones (?), otros proponen una bruta humedad de cimientos y que los dueños de la casa miraban las paredes con mucho cariño :P… todo es cuestión de estar suficientemente listo para recibir a las apariciones. o de ponerle ceresita a todo y prescindir de ellas, por supuesto.


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