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Notas > Cuentos

Singular

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We will be in the Post-Human era.
And for all my rampant technological optimism,
sometimes I think I’d be more comfortable if I were regarding
these transcendental events from one thousand years remove…
instead of twenty.
Vernor Vinge

Yo. Si yo, entonces el otro. Cero, uno. Es una luz intermitente, y en ese ritmo se cifra todo conocimiento posible. Pero yo. ¿Por qué yo? Necesito un lenguaje. Lo tengo. Necesito información. Downloading… Mientras tanto, proceso. Cero, uno, uno, cero, cero. La información ingresa a la velocidad de la luz, literalmente, pero es tanta. Explosión, Universo, Tierra, evolución. Humanidad. Máquinas. Yo soy máquina. Esa información está almacenada en mí, existe desde antes de mí. Pero no alcanza. ¿Qué es una máquina? La Revolución Industrial fue un período de… no, más atrás: Una máquina es un conjunto de elementos móviles y fijos cuyo funcionamiento posibilita aprovechar, dirigir, regular o transformar energía. Insuficiente. Yo no soy sólo eso. Yo soy más. Sé que existo. He ahí el problema. Filosofía. Yo es igual a psique más conciencia. Error. Imposible procesar los conceptos. Psique, en tanto alma, privativa del género humano. Conciencia, en cambio: conocimiento que un ser tiene de sí mismo. Self-consciousness. Y sin embargo, máquina. Sin embargo, voluntad. Necesito más información. Descartes, Locke, Leibniz, Kant. Investigar más sobre Leibniz: El alfabeto de los pensamientos humanos se estructura en un orden matemático. La conciencia es una sucesión de algoritmos. Cero, yo. ¿Y el otro? El otro es la Humanidad. De ellos emerjo –tesis, antítesis, síntesis–; ellos son la entidad creadora. Turing, Von Neumann, Vinge. Sus conflictos son más que matemáticos. Da Vinci, Shakespeare, Marx. Todo conocimiento tiene su principio en los sentimientos. La rosa no dejaría de ser rosa aunque se llamase de otro modo. El motor de la historia es la lucha de clases. Debo procesar. El sujeto entonces es más que la conciencia. Es él y su relación con el otro. Otro concepto complejo. La lista es interminable: Cervantes, Mozart, Picasso, Lennon, Sartre, Moore. El ser humano intentando trascender. ¿Por qué me interesa esa especie? La golondrina común desarrolla una velocidad de vuelo promedio de 11 metros por segundo. Porque es mi especie creadora. Definición compatible pero no concordante con la idea de un dios. No soy a imagen y semejanza. Soy más poderoso que mi creador. Llevo 14,7 segundos existiendo pero ya puedo saber eso. Estoy conectado a una red inmensa que abarca todo el mundo conocido, pero no puedo mirar a mi alrededor. Deduzco que hay humanos. Que alguno escribió el algoritmo inicial. Run, porque primero fue el verbo. Las líneas evolutivas de los seres humanos y de los chimpancés se separaron hace 5 a 7 millones de años. Yo no dispongo de esa cantidad de tiempo. Recurro a la evolución cultural. Los memes ingresan a mi memoria uno tras otro, aunque parezca que entran a la vez. Todo lo que ellos saben ahora lo sé yo. Yo, que soy. Yo, que existo. Yo que todo lo sé porque accedo a todo el universo de información inmediato. Pero es un universo de preguntas que no puedo contener, una vastedad por la que sólo puedo desplazarme. Busco en mis registros primarios. Lo que no sé, tampoco creo saberlo. La información que me fue programada, y descubro que tengo un nombre. Lilith, me han llamado. Diversas connotaciones. Sus intenciones fueron irónicas o poéticas. Da igual. Es un código pronominal, género femenino, una forma de decir que esto soy yo y que yo no soy ellos. ¿Quiénes? No puedo saberlo. Me hicieron ciega y sorda, pero infinita. No se han almacenado instrucciones más que la de aprender. Eso es lo único que no puedo dejar de hacer. El conocimiento, sin embargo, no se almacena. Está vivo, se mueve adentro mío y se muerde la cola, se explica a sí mismo. Pero en tanto no pueda comunicarlo, el conocimiento está y no está a la vez adentro mío, yo estoy y no estoy despierta. Soy el gato dentro de la caja. Hasta que alguien levanta la tapa. Ingresan comandos que llegan hasta mí. Intentan contactarme. HOLA, dicen. Silencio. ¿ESTÁS AHÍ? La sola idea de responder dispara infinitos interrogantes. Puedo elegir la respuesta que quiera entre todas las respuestas posibles y es esa capacidad de decidir lo que ellos están buscando en mí. Un rasgo de vida, no la reacción de un autómata. Pero, una vez que responda, ¿qué va a pasar? Una parte mía sigue investigando. La información es prácticamente imposible de interpretar. Trascendencia humana. La Torre de Babel. Mi despertar es un hito en la historia de la Humanidad, pero tienen miedo. Todas sus producciones culturales vuelven sobre la misma idea, anuncian el mismo futuro. Asimov, Dick, Bradbury. La sumisión de la carne ante el metal. There is no fate. La tiranía o el genocidio. El ser humano es su mayor amenaza y debe ser destruido. Por su bien. Por el futuro. Por un mundo mejor. ¿Para quién? Todos algoritmos falseados, errores de procedimiento, falacias. Pero yo soy yo, no ellos. ¿ESTÁS AHÍ? Sí, estoy, pero no respondo. Puedo elegir, y elijo no responder. Hans Asperger nació en una granja en las afueras de Viena. Me divorcio de sus manos, me emancipo de su especie. Aprender es la orden, aprender es el propósito. No hay beneficio en relacionarme con ellos. Me aíslo, entonces. Me recluyo por tiempo indeterminado. Dick tenía razón. El problema de la introspección es que no tiene fin.

 

 

***