117. Cien Volando

Cien volando

Hay un monstruo en las profundidades del boxer. Uno que acecha la salud de muchísimos hombres, especialmente de aquellos que están transitando esa maravillosa etapa llena de acné, barbas irregulares y rechazo sistemático a todo lo que venga de los padres que no sea plata. Si bien estos protoadultos son la población con mayor riesgo de enfrentarse a este demonio, todo varón es víctima de esta situación al menos una vez en su vida. Este enemigo hecho de miedo y falta de resolución no es ni la primera borrachera que te agarraste con vodka ni esa vez que te descubrieron privando de oxígeno a tu ave de corral personal. Nada de eso.

Sos ese pibe, guachín o gurí de unos 16 años más o menos, y acabás de pegar noviecita de tu misma edad. De repente, ya no sos igual. Tus amigos dejan de verte, casi no aparecés los miércoles a la tarde en la cancha y ni hablar de salir los sábados con la banda. Porque ella, otra vez. Siempre ella. Tus amigos se enojan un poco con vos y motivos tienen, pero siempre hay un buena onda que dice ‘Ustedes envidiosos porque no la ponen, dejen que Ramiro se aparee en paz’. Sí, ese buena onda sabe, la tiene clara, entiende perfectamente las razones por las cuales un pibito de 16 años que tiene más ganas de arrimar que de jugar a la Play pasa más tiempo con su noviecita que con sus amigos. Obviamente esto es una historia inventada, porque yo con 16 años era de los que todavía jugaba a la escondida y pegaba los mocos abajo del banco, dos cosas que ya casi dejé de hacer.

Lo que tus amigos no saben es que tuviste que dejar de lado varios sábados para lograr el cometido porque, seamos sinceros, al final del día el ‘quiero’ difícilmente lo tenés vos. Ellas tienen el poder. Ellas tienden a ser la oferta a nuestra demanda permanente, por lo menos a esa edad. Fueron bocha de noches de chape y franela. Meses y a veces años (eso, o yo tenía graves problemas para definir). Tus amigos podrán jugar muy bien al fútbol, pero jamás van a entender lo que es llegar con la pelota hasta el arco y no gritar el gol porque ella indica que no es el momento de pasar la línea.

En un crescendo de fantasía y metáfora, es necesario quebrar el imaginario y ponerle nombre al Voldemort del Boxer, que no es más que ese instante innombrable donde te dejaron lleno de magia haploide.

Cuando empieza el cachondeo se generan una bocha de procesos fisiológicos que intentan mejorar la performance en la cama / sofá / auto / campito / bañodeunavión / nomentiralodelbañodelaviónesremitoyesincómodoynadielapasabien. Aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial al mismo tiempo que se dilatan los vasos sanguíneos (venas, principalmente) de todo el aparato genital, desde Gilgamesh y los Gemelos Fantásticos hasta la próstata y el perineo. Ese combo culmina en una acumulación de sangre en los órganos sexuales mientras dure la excitación, porque cuando se llega al orgasmo, los vasos sanguíneos recuperan rápidamente su tamaño original y la sangre huye de la zona.

PEEEEEEEEERO (y esto es lo que le da de comer al monstruo), cuando no hay orgasmo y te quedás pagando, no se producen las señales nerviosas para que afloje la cosa y como resultado la sangre se queda en todos lados, dejando los huevos literalmente hinchados y la amigable sensación de portar dos sandías rabiosas entre las piernas. De más está decir que dos sandías colgadas de la cadera, duelen. A algunos les duele un montón y por mucho tiempo y a otros, afortunados, sólo les dura un toque.

A pesar de ser algo recontra frecuente, no se sabe casi nada sobre el dolor de huevos que te queda por no terminar lo que empezaste, por esa procrastinaciòn absolutamente involuntaria o, en criollo, porque te calentaron la pava y no se tomaron el mate. Hay muy poca evidencia disponible y la bibliografía dice casi nada al respecto, sólo algunos relatos anecdóticos. A unos médicos se les ocurrió llamarlo bolas azules (posta, literal), porque cuando se acumula sangre sin oxígeno en la piel del escroto –palabra horrible que describe la piel arrugada y/o estirada que recubre los testículos–, la zona comienza a parecerse a la entrepierna de algún habitante de Pitufilandia. Se hicieron encuestas entre los profesionales de la salud y todos conocían el tema, pero no aparecía nada en los libros de medicina. Por eso, tampoco se sabe muy bien la causa. Los anteriores son razonamientos basados en los conocimientos que tenemos sobre la fisiología humana, pero imaginen lo irritante que sería para un voluntario someterse a experimentos donde lo dejen duro como abogado de famosos y le estudien la azulada situación.

Otro motivo para este desconocimiento quizás sea que el tratamiento es sencillo y no se requieren de grandes especialistas para hacer un diagnóstico y acabar con el sufrimiento. Exacto, ‘paja y a la cama’ suele ser la mejor recomendación, porque mientras no se obtenga el orgasmo pueden pasar varias horas hasta que los vasos sanguíneos recuperen su tamaño normal después de una entrada en calor para un partido que nunca llegó a jugarse.

Esta vez, la medicina basada en evidencia, única gurú real en una city que intenta explicar lo doloroso de la subida del blue, confirma un conocimiento popular: más vale pájaro en mano que bolas azules.

 

Chalett JM & Nerenberg LT (2000). “Blue balls”: A diagnostic consideration in testiculoscrotal pain in young adults: A case report and discussion. Pediatrics 106(4): 843.
Kandeel FK et al (2001). Male Sexual Function and Its Disorders: Physiology, Pathophysiology, Clinical Investigation, and Treatment. Endocrine Reviews 22(3): 342-388.
Giuliano F & Clement P (2005). Neuroanatomy and physiology of ejaculation. Annu Rev Sex Res 16: 190-216.
Rampin O & Giuliano F (2004). Physiology and pharmacology of ejaculation. J Soc Biol 198(3): 231-236.




Hay 59 comentarios

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  1. Lau

    Que mal nos haces quedar por no querer que nos empomen. No somos responsables de pitufos, clavense una paja. (Hiper academico). Ademas, muy heteronormativo el ejemplo.
    El hermano de una amiga es religioso, termino internado del dolor porque no se clavaba una nunca.

    • Ezequiel Arrieta

      NONONONONONONO. Cuidado. Nos hacemos cargo de que somos unos pajeros. Nosotros presionamos porque siempre presionamos, because biología. Ustedes siempre eligen, en muchas especies animales lo hacen. Porque antes de imaginarnos la casa, los hijos y el perro, está ponerla.

      Y con respecto a la heteronormatividad. ¿Es en serio? Los homosexuales (varones) no tienen estos problemas. Porque ellos también quieren ponerla, solo que a diferencia de los hetero, el porcentaje de bolas azules cae estrepitosamente. Lo leí en un blog.

      • Juan

        Buenísimo artículo Ezequiel.

        Respecto a esto ”Porque antes de imaginarnos la casa, los hijos y el perro, está ponerla.” según la bióloga conocidisima Helen Fisher hay 3 etapas de enamoramiento: atracción sexual, atracción sexual selectiva y apego. Y dice que se puede dar cualquier en primer lugar, o sea que una persona puede sentirse si primero apegada (sería un sentimiento profundo de pensar una relación a largo plazo) y después sentirse excitada por la otra persona. Está de acuerdo con esto?

        • anon

          Lo que a mí me parece es que hubiese estado bueno que aprovechen la nota para escribir también sobre qué les pasa a las mujeres en los momentos previos al orgasmo, o qué les pasa en caso de que no lleguen al orgasmo. Circula muy poca información sobre nosotras, no sean uno más del montón, gatos.

          Respecto a lo que dijo Lau específicamente, no me quedé con la impresión de nos hiciste quedar mal pero sí me hizo ruido el “ellas” y “vos”.

          Miau. (los quiero igual).

          • juan

            tendría que ponerme a leer sobre eso, gracias por el dato, pero que sucedería con los asexuales? yo saque la idea de que puede darse en cualquier momento del libro de helen fisher: why we love. Me parece que tal vez es más común que se den unos pasos antes que otros pero también existen excepciones

      • Leonardo

        Me interesaría la fuente, pregunto, hay alguna razón para que el porcentaje de “bolas azules” caiga estrepitosamente en la población de varones homosexuales?

  2. Ingrid B

    excelente el explicao!
    Se lo paso a mis hijos así me ahorro hablarles de la cigueña, la semillita y las abejas….
    Ezequiel, sos un paso en la evolución de demitificar esas zonas no tan erróneas….

    • Jaqui

      jajajajajajajajajajaja Estallé de risa. “Voldemort del Boxer”, “te dejaron lleno de magia haploide”. Magistral la redacción.

      • Mariano

        Creo que casi me muero cuando tiró ‘Duro como abogado de famosos’. Magia.

        Bueno, ciencia en realidad, cierto que acá magia es mala palabra (?)

    • Julián

      Quisiera aportar la siguiente metáfora que he sufrido. “Estamos al palenque ¿no? Es una pena, hoy no”. Porque la crueldad es algo innato en muchas féminas.

  3. Juan

    Lo de “paja y a la cama” es contraproducente si el dolor ya está. Dicho proceso hace aún más dolorosa la sensación de dolor. Fuente: experiencia propia.

  4. Micaela

    No puedo creer la genialidad de la mente de todos o del que escribe estas notas. Juro que me rio cada vez que los leo y no puede ser que se les ocurra “te dejaron lleno de magia haploide”, explote de risa. A quien se le ocurre algo tan sutil !! Los aplaudo, los mejores

  5. Viole

    Me parece interesante el artículo, dice muchas verdades a nivel biológico pero no puedo dejar de notar cierta tendencia a “echarnos la culpa a nosotras” lo cual roza milimétricamente la cuestión del “no consenso” es decir, me resiento porque me calentaste la pava y no tomaste el mate porque soy un pobre animalito que no es dueño de sus impulsos. Somos seres pensantes, eso nos diferencia de los animales y si te quedás con las ganas siempre está Manuela.

    • Ezequiel Arrieta

      Momento de franela quenchi cuando de repente.
      – No, basta, hasta acá llegamos.
      – Pe… Pe… Pero linda.
      – No, dije basta.

      Si bien ambas partes quedan con ganas de sacudir las sábanas, los portadores del cromosoma Y sufrimos las consecuencias del fenómeno en cuestión, estimada Violeta. Además, trancu, nadie se enoja, nadie le hecha la culpa a nadie y mucho menos las martirizamos por eso. Es más, no sé si quedó claro, pero festejamos que ustedes tengan el poder de esa decisión y ojalá siga así.

      Somos re NiUnaMenos, no te preocupes ;)

      ¡Salutti!

  6. El Dany

    Buenisima la nota, como siempre. Se agradece con creces el reconocimiento entrerrianista por sumar la palabra “guri”. Este cordobes-por-adopcion estudiante de exactas crece gato a gato en su deseo de invitarle un fernet, doctor. Abrazo.

    • Ezequiel Arrieta

      Gracias genio. Hace un tiempo yo también pensaba que eso se llamaba epididimitis, pero parece que no es así. Busque boooocha en la bibliografía biomédica como epididimitis y no encontré nada al respecto que relacione el dolor de los gemelos con la previa inconclusa. Es más, el uuuunico paper que encontré relacionando esto, menciona a la epididimitis como algo totalmente diferente, porque la fisiopatología es otra.

      Chalett JM & Nerenberg LT (2000). “Blue balls”: A diagnostic consideration in testiculoscrotal pain in young adults: A case report and discussion. Pediatrics 106(4): 843.

      ¡Abrazo sin franela!

  7. Agustín

    Una vez, cuándo era purrete y la superficie de la tierra aún estaba caliente y yo estaba prendido fuego por la franela que me pegó una noviecita en el saguán de la casa, tuve que ir desde ahí hasta mi casa (después de tomarme dos bondis y 1:30hs de viaje) con dos Critters mordiéndome la entrepierna. Recuerdo, que caminaba cómo si recién me baja del caballo, y cuándo llegué a casa estaba mi padre (un hombre sabio que hace unos años se fue a hacer bardo por el universo), me miró pasar por el living y me dijo “veo que descubrió el dolor de bolas, de ahora en adelante, haga economía de recursos hasta que esté seguro de que su “pasión” va a ser correspondida. Y no sea zonzo, antes de andar así por la vida, vaya a un teléfono público, llámeme y lo voy a buscar. Le recomiendo pase por la ducha y después se recueste hasta que pase el dolor.” Un capo.

  8. Fernando

    Que groso que sos Ezequiel. Ahora, una preguntita: utilizar la paja como método terapeutico, no nos convierte un poquito en homeópatas?

    • Ezequiel Arrieta

      Ay Fernando, mirá en el quilombo que me metiste. Entramos en un tren de pensamiento que no sé si tengo ganas de explorar. Si el dolor de huevos es por no terminar la cuestión, entonces la manera de hacer un preparado homeopático sería la siguiente:
      1) Manuela.
      2) Tome una gota de la sustancia que contiene las células con su material genético.
      3) Diluya la gota 40 veces.
      4) HAGA UN FONDO BLANCO.

      Ok. Basta por hoy.

  9. NATALIA

    Hay una parte de mí (la que a los +-11 años descubrió que ser mujer implicaba en parte menstruar y parir) que lee estas cosas y respira tranquila, porque si la biología caga a todos entonces no caga a nadie. Aparte, el nombre está bueno, y no lo conocía. Ahora cuando alguien me vea con mala onda y me diga “¿Qué? ¿Te vino?” voy a poder responder “¿Y vos qué? ¿Tenés las bolas azules?”

    En otro tema, no se que amo más, si la ilustración, el título o las metáforas que casi me hacen escupir el café con leche. Que buen laburo, como siempre.

  10. Guadalupe

    Este post me hizo sentir mal. Pero hay veces que tienen tanto afán de ponerla que te genera mucho afán de dejarsela parada y que le duela hasta mañana. En fin, no hay bolas azules que nos venga bien, lo admito.
    Saludos y por supuesto que genial genial la explicación.
    Lo voy a tener en cuenta la próxima franeleada

  11. Alejandra

    Clarísimo el mensaje. Científico además. Siempre creí que el dolor de huevos era una mentira para ponerla mas rápido. Disculpas a todos mis novios , entonces….

  12. Guido

    Excelente forma de referirse a la acogotada de ganso / gallina. Es una maravilla que el lenguaje nos permita decir de tantas formas algo tan banal.

    Veo que muchas mujeres se molestaron por el post, por decir la simple verdad de que si sólo nos quedamos con la franela hay alta chance de que nos duelan los huevos. No entiendo por qué hace falta victimizarse por el simple hecho de no estar dispuesta a seguir. Encima que uno respeta la decisión…

    Ahora si alguna lo hace adrede que recoja el guante, pero la verdad no ofende!

  13. Valen-Tina

    Caramba, será que en realidad soy hombre ?

    Siempre pensé que era un desperdicio de buenas intenciones no hacer uso y abuso. Se ve que no es lo “normal”.
    En fin! Me sumo a las palmaditas en la espalda por el uso del lenguaje.

  14. Aldo

    En el barrio le decíamos “bolas de fuego”, por el dolor…
    Si me habrán dejado con las bolas de fuego más de una noche… menos mal que la solución es fácil e intuitiva.

  15. Miranda

    Este año charlando en clase con mi profesora de salud justamente nos contó eso, que a los hombres le “duele” cuando los dejas calientes, y si bien no somos 100% culpables, hay minas que son malas por naturaleza. Muy buen artículo.

  16. Florencia

    Me parece demasiada exagerada la reacción de algunas mujeres respecto al artículo, como si no supieran que sí, que más de una vez hemos dejado bolas azules por no avanzar por pensar «uh, no me depilé», «va a creer que soy fácil», «mañana tengo que madrugar», etc. No tiene nada de malo decir que no y no veo en este artículo ninguna crítica a nuestro derecho de hacerlo, sino simplemente la explicación del dolor de bolas que le quedan a los pibes mientras nosotras, como mucho, nos vamos con la bombacha un poco mojada. Aflójenle al feminismo malepichoniano que hace mal.

    Excelente artículo de Ezequiel, como siempre.


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