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77.-Cabecita-de-Novio

Cabecita de Novio

Es duro estar enamorado, y no, la idea no es apuntar al cliché sino a la polisemia. El enamorado es duro del verbo ‘hice 9 estadios en 4 días, no duermo desde 2011 pero no culpo ni a la noche, ni a la playa, ni a la lluvia’. Duro de jarrón, duro de encía evidente, de pico y pala. Duro, duro.

Pero sería injusto (o por lo menos incompleto) ver al amor solamente como un subidón estupefaciente. Estar enamorado, por sobre todo, es espera. La misma espera que quedó en el fondo de la Caja de Pandora, porque era espera, no esperanza, que la esperanza no es un mal; y la espera, sí. Esperar que te llame, esperar que te mire, esperar el primer mensaje de la mañana, esperar un ‘hola’, un animalito de Whatsapp, ALGO. Esperar.

Para el cerebro, ‘esperar’ se dice dopamina y tiene que ver con el circuito neurológico de recompensa, y lo increíble es que se presenta en la expectativa más que en la concreción. Barthes lo entendía como ser esclavo de un teléfono que no suena, y no sé cuánto sabía de neuro, pero sí sabía que apenas suena, fiesta.

Justo ahí es donde volvemos a lo duro, porque ese mismo circuito de dopamina es el que toquetea la cocaína, evitando que nuestro cuerpo la reabsorba una vez liberada. Ella, en cambio, (no ella pala sino ‘ella‘, ella y su animalito de WA y su pelo en la cara y sus zapatitos con sandías que son horribles pero le quedan hermosos) lo que hace es aumentar su liberación. Cuestión que el golpe se siente en lugares parecidos y termina en el mismo reordenamiento de prioridades, la misma ansiedad, la euforia en el sí y el desplome infinito del no.

En algún momento empezamos a levantarle la pollera a la naturaleza, a tratar de faltarle el respeto y explicar la magia, y nos terminamos encontrando con más magia. Helen Fisher, una antropóloga obsesionada con el amor al punto de querer mirarlo desde la sociología hasta la fisiología molecular, parando en todas, decidió que era buena idea meter a gente enamorada y feliz en una máquina de Imagen por Resonancia Magnética funcional (fMRI para los que tengan Google ansioso, o ‘calefón extraño que hace mucho ruido’ para los amigos). Después de todo ese experimento vio que un pedacito conocido como área tegmental ventral de Tasi se encendía como Las Vegas visto desde Google Earth, y arrancaba la liberación de dopamina para todos y todas; y así, el amor y la manija. Pero lo más interesante no fueron los felices, sino los corazones rotos, los no correspondidos. Los impares.

Como si no tuviesen suficiente con no tener, ahora se fumaban voluntariamente meter la cabeza en un aparato enorme para mapear la fisiología de su insatisfacción, aunque el lado bueno es que lo que mostraba era más que interesante. El cerebro de los amores no correspondidos se iluminaba todavía más. Ese amor era esperar, y la imposibilidad de concretar era apagar el incendio con nafta, porque resulta que ahora hay evidencia científica de que el amor no correspondido es todavía más amor.

Para ponerle aún más bardo al asunto, esa misma área del cerebro que regula expectativa termina definiendo mucho sobre la motivación, el empuje, la persecución de la zanahoria por sobre la zanahoria en sí. Pero uno es uno y sus circunstancias, y esta área se charla directamente con un grupo de neuronas que se llama núcleo accumbens , y que tiene mucha inferencia en la toma de decisiones de riesgo. El enamorado no solamente es obsesivo y está enfocado, sino que es capaz de tomar importantes riesgos por recompensas potencialmente grandes, como es localizar y atraer un hemicítrico arbitrario o, como propone el progresismo más palermitano, la evolución del paradigma medionaranjero en la búsqueda de un medio maracuyá. ‘Yo por vos me la re juego, amor’, pero en serio, fisiológico, no borracho de 4 de la mañana que mandó el mismo mensaje a 8 teléfonos, incluyendo a un muy confundido plomero.

Desde que sabemos hablar, hablamos de amor. Escribimos cuentos, canciones, sinfonías y puertas de baño para y por amor; y ahora se nos dio por abrir la caja, meter el escalpelo frío y tratar de explicarlo en términos neurofisiológicos. Y lo hicimos.

Vivimos el privilegio de poder responder ‘¿Me querés?’ con diagnóstico por imágenes, justificamos con morbo y hasta le agradecemos por no llamar, porque en el fondo sabemos que es la única forma de quererla todavía más. Podemos pensar que entender más es el camino directo a suspender para siempre los atardeceres, que no son más que la refracción de la luz en la atmósfera, a empezar a elogiar a una mujer por la relación matemática entre su cintura y su cadera, o a perdernos los rulos por entenderlo sólo como producto del estado de oxidación de los azufres en las cisteínas que forman parte del pelo. Es eso, o preguntarnos en quién piensa el doctorando que se pasa día y noche hace 6 años haciendo experimentos para explicar el amor cuando le suena el celular. Por qué, aún entendiendo que la evolución le hace trampa, apenas suena el teléfono, sonríe, como un nene mirando a la maestra.

Romantic Love: An fMRI study of a neural mechanism for mate choice. Fisher, A Aron and LL Brown (2005)
Journal of Comparative Neurology, 493:58-62.
Motivation and emotion systems associated with romantic love following rejection: an fMRI study. Fisher,H, A Aron, G Strong, DJ Mashek, H Li, LL Brown (2005) Program No. 660.7. 2005 Abstract Viewer/Itinerary Planner. Washington, DC: Society for Neuroscience
Reward, Motivation and Emotion Systems Associated with Early-Stage Intense Romantic Love:an fMRI study. A Aron, H Fisher, DJ Mashek, G Strong, HF Li, and LL Brown (2005) Journal of Neurophysiology 94:327-337

Nota: Este texto fue una de las últimas cosas que escribí antes de sentarme con los pibes y decidir que el Gato iba a empezar a ser Gato. Una versión parecida salió publicada en Diario Registrado hace un año, y es uno de los textos que siempre sentimos parte de este proyecto, así que hoy era un lindo día para traerlo de vuelta a casa.

 




Hay 29 comentarios

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  1. Lila

    Justo anoche vi el TED de Helen (sí, tal vez tenga que salir más), dobde hace foco en los correspondidos. Para mí, que no soy mujer de ciencia, fue reconfortante descubrir que un saber infundado resulta que tiene base científica y es que el amor romántico, el apego y el deseo sexual, no van necesariamente de la mao, así que sí, definitivamente podemos amar a más de una persona simultáneamente.
    ¿Será entonces que no siempre la intuición atrasa?
    Abrazo!

  2. Ana

    Buenísima nota para este día!! Gracias por traerla a casa.
    Además de interesante es un buen consuelo para los que no tienen con quién festejar San Valentín, por aquéllo de que: …” el amor no correspondido es todavía más amor”

  3. Julián

    Un ‘¿Cómo podés quererme?’ seguido de ‘Igual, también te quiero, no así, pero te quiero’. Les aseguro que eso ilumina y quema más que la fusión del hidrógeno.

  4. Leandro

    Muy bueno!

    Platón ya decía algo parecido del deseo, que uno desea algo hasta que lo tiene. Y hace poco leí un artículo de un sociólogo del que no recuerdo el nombre, que hacía un diferenciación entre estar enamorado y amar. Estar enamorado según el sería el estado fisiológico de “estupidez” y “amor ciego”, dominado por hormonas, y de ahí que uno/ desee tanto al otro/a. Y habla de amor cuando uno/a ya conoce lo suficiente a la persona, como para decidir de una forma más consciente (se fue el estado de estupidez y ceguera), si es buena persona y todo eso. Me pareció bastante acertado en algunos aspectos, si lo encuentro lo subo.

    Saludos!

    • Rocio

      El deseo es esencialmente “deseo del deseo del Otro”, deseo de ser objeto del deseo de otro y deseo de reconocimiento por parte de otro. Bonito Lacan, q se re copó con el deseo.

  5. Julia

    – Holis, no me respondiste el mensaje. La pasé como el traste.
    – No me gustás, gil.
    – Ahora me gustás más. Besis.

    Así? Me quiero morir.

  6. Ine

    Fue duro leer esta nota en pleno estado de “no correspondida”, pero valió la pena porque es brillante y proporciona esa hermosa sensación de ver algunas de ideas propias desordenadas y a medio elaborar ahí, justo como las querías expresar.

  7. Lau

    “Desde que sabemos hablar, hablamos de amor. Escribimos cuentos, canciones, sinfonías y puertas de baño para y por amor; y ahora se nos dio por abrir la caja, meter el escalpelo frío y tratar de explicarlo en términos neurofisiológicos. Y lo hicimos.”

    Algo tan lindo como el amor, poder explicarlo en términos fisiológico me parece GENIAL. Poder entender aunque sea una parte de cómo funciona, cosas tan abstractas, que le damos un sustento físico.
    Gracias!!!

  8. Agostina

    ‘Yo por vos me la re juego, amor’, pero en serio, fisiológico, no borracho de 4 de la mañana que mandó el mismo mensaje a 8 teléfonos, incluyendo a un muy confundido plomero

    Carcajadas

    Excelente todo, como siempre.

  9. lucía

    en quién piensa el doctorando que se pasa día y noche hace 6 años haciendo experimentos para explicar el amor cuando le suena el celular. Por qué, aún entendiendo que la evolución le hace trampa, apenas suena el teléfono, sonríe, como un nene mirando a la maestra…
    que lindoooo es el amor!


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