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Bolero Falaz

En el corazón de cada padre yace una pesadilla oscura y preocupante: ¿qué pasa si este individuo que amo tan incondicionalmente me sale filósofo?

Casi podés verlos, a ella entre contracciones o a él acompañando preocupado, imaginando un futuro permanentemente sujeto a las exigencias del retoño. Y a la par de la torpe y tierna caminata viene un habla afilada y, a falta de otro denominador, bastante hinchapelotas.

Primero el pichoncito dice palabras sueltas, luego oraciones, luego aprende a discutir. Y a medida que la discusión va acalorándose, el demandante pichón de filósofo se da cuenta de que puede sostener su argumento sobre el de los demás reconociendo las grietas en lo que éstos dicen. Esas grietas, donde los argumentos hacen agua, suelen ser las falacias.

Ya de grande, el mismo pichón tiene que enfrentarse a haber desarrollado hábitos tan difíciles que se le vuelven en contra. Resulta que las falacias no sirven solamente para identificar razonamientos débiles y ganar una discusión, sino que más bien sirven para construir buenos razonamientos, y de eso no se salva ni él mismo. Así es que el filósofo se enfrenta por primera vez a una realidad terrible: las personas tendemos a razonar mal y él (o ella), por más filósofo, también es persona.

Ahora se encuentra frágil e igualado ante el mundo en su condición humana. Ya no mira para afuera sino que se vuelve su propio enemigo en el discurso, exigiéndose a sí mismo no hacer agua. Exigiéndome a mí mismo no hacer agua, porque yo soy uno de esos retoños pesadilla, y casi me siento en la obligación de reconocer en tono de primera sesión de terapia de grupo que ‘Hola, mi nombre es Valentín, y soy filósofo’.

Nuestras emociones, temores y demás sesgos cognitivos nos inclinan a sostener distintas creencias, muchas veces irracionales, y todo esto sin que nos demos cuenta. El aprender a reconocer las maneras en que nuestros cerebros nos engañan es una experiencia digna de ser compartida, y de ahí que muchos filósofos disfrutamos del estudio de las falacias para poder aportar a que los demás también puedan reconocer dónde fallan sus razonamientos, y puedan adecuarlos (aunque también tiene una cosita de ‘si yo sé cuando razono mal, ahora vos te vas a tener que comer saber lo mismo, MANCHA ANGUSTIA’). Después de todo, es importante tener en cuenta que las personas solemos razonar mal no porque queramos, sino porque, hasta que no lo buscamos, no conocemos algo mejor.

Todos tenemos la capacidad de establecer y verificar hechos, de cambiar y justificar creencias, y en general de darle sentido a lo que vivimos. Esto lo logramos a través del uso de la razón, y el proceso por el cual lo hacemos se conoce como razonamiento. Ahora, mientras que prácticamente todos somos capaces de razonar, realmente es muy poca la gente que puede hacerlo con cierto nivel aceptable.

Muchas veces cuando pensamos en discusiones nos hacemos la idea de que implica gritos, ataques y emociones negativas. Si Aristóteles se enterara volvería a morir, porque en la raíz de las discusiones está el intercambio de argumentos, el goce en el uso de la razón para comunicarnos y expresar nuestros puntos de vista racionalmente. Los argumentos no son sino el intento de persuadir a alguien de algo, dando razones para que acepte determinada conclusión.

Alcanza con prestar un poco de atención para darnos cuenta de que constantemente estamos recibiendo argumentos, para comprar algo, para votar a alguien, para ir a tomar una cerveza en vez de estar estudiando para aquel final colgado. Ahora bien, rara vez nos detenemos a evaluar las premisas y las reglas que esos argumentos suponen. Y si el objetivo de un argumento es la persuasión, queda claro que las formas de persuadir a alguien no se limitan a la razón.

A veces las técnicas de persuasión son muy obvias (“¡Oh, tetas y abdominales! Compraré este celular”), pero otras pueden ser casi imperceptibles. Es entonces que entender de qué está hecho un argumento nos vacuna contra las falsas premisas (tu cariño y mi dolor), convirtiendo a la filosofía en la última línea de defensa contra el marketing (incluyendo el político) y contra el asedio de la publicidad.

Un argumento está formado por premisas y conclusión. A veces a las premisas se les llama razones, evidencia o afirmaciones. A veces el argumento está condensado en una afirmación que contiene las premisas y la conclusión.

A grandes rasgos, existen dos formas de razonamiento. Por un lado tenemos los argumentos deductivos, donde la conclusión se deduce lógica y necesariamente de las premisas. El ejemplo clásico es:

Todos los hombres son mortales.
Sócrates es hombre.
Por lo tanto, Sócrates es mortal.

Cuando se trata de un argumento deductivo, si las premisas son verdaderas, la conclusión debe ser verdadera. Los argumentos que encontramos en matemática o lógica formal tienen esta forma.

Del otro lado tenemos los argumentos inductivos, donde las conclusiones se apoyan en la probabilidad y no en la necesidad lógica. Estos argumentos generalmente están construidos a través de razonamientos inductivos, que es el proceso por el que se llega a conclusiones generales a partir de casos particulares. Es por eso que la mayoría de argumentos vinculados a la ciencia son de este tipo, básicamente porque les damos un apoyo estadísticamente alto, pero no absoluto. Un ejemplo podría ser:

Hasta ahora, todos los días salió el sol.
Por lo tanto, mañana saldrá el sol.

Si bien es posible que durante la noche el sol estalle en mil pedazos, eso es muy poco probable.

Los argumentos inductivos y deductivos no son peores o mejores, sino que sirven para distintos cuerpos de conocimiento. Podríamos pensar que con los argumentos deductivos realmente nunca agregamos información: siempre estamos deduciendo a partir de la información que ya tenemos. Por otro lado, no podríamos tener esa pretensión respecto de la ciencia, ya que nuestros datos, nuestra evidencia, está siempre cambiando.

Los argumentos están en todos lados, y donde hay argumentos hay argumentos falaces, y donde haya argumentos falaces, habrá malos razonamientos. Es importante que podamos reconocer falacias por el peligro que suponen. No son fáciles de descubrir y están diseñadas para esquivarnos y hacer que algunos argumentos sean persuasivos por los motivos equivocados. Como dice Bo Bennett, las falacias son como espejismos para la mente.

Quizás puede confundirnos la diferencia entre verdad y validez. Lo que es verdadero o falso son los enunciados (las premisas y la conclusión), que si bien los filósofos venimos discutiendo hace siglos sobre el tema, más o menos estamos de acuerdo en que algo es verdadero cuando se corresponde con la realidad. La validez, por otro lado, se dice de los razonamientos, y no de las proposiciones o enunciados. Un argumento va a ser válido cuando es imposible que si sus premisas son verdaderas la conclusión no lo sea también. En palabras de un amigo escritor ‘lo que importa en una historia es que nunca te falle el verosímil’, y lo válido tiene eso, coherencia interna, lo que no dice NADA sobre su relación con la realidad.

Es entonces importante tener en cuenta que las falacias indican problemas en la forma de los argumentos, y no en su veracidad. Una falacia es un argumento que tiene la apariencia de ser válido pero que en realidad no lo es, y muchas veces las falacias ocurren en una discusión sin que realmente se esté buscando engañar al otro; quizás ese sea el peor escenario: cuando creemos que estamos razonando correctamente pero no es así.

La importancia de aprender a reconocer falacias no está en poder refregar en la cara a otro su error, sino en poder reconocer cuando nosotros mismos, a pesar de contar con los datos correctos, ofrecemos argumentos falaces. Después de todo sería una lástima que en una discusión con la evidencia correcta se perdiera nuestro punto, no por la veracidad de nuestras premisas sino por la forma en que presentamos nuestro argumento.

La ventaja crucial que nos da el entrenarnos en reconocer falacias está no sólo en que nos sirve para saber que nos están tratando de meter el perro en una discusión, sino en que nos ayuda a razonar mejor. Al inscribirnos en el gimnasio de la lógica lo primero que descubrimos es lo terriblemente fáciles que somos de caer en razonar mal y esguinzar una conversación que venía pisteando como un campeón.

Tan frecuentes son las falacias, y tanto nos empantanan las discusiones, que sería requetepráctico tenerlas en el bolsillo, en forma de tarjetas que sancionen una discusión que levantó los tapones en un centro, que camiseteó, que embarró la búsqueda de la verdad, ya sea por error o por estrategia, recordando siempre que una falacia no habla del tema de fondo, sino de la construcción de los argumentos que desnudan esa verdad.

Conocer las falacias más comunes no es más que entender las reglas de una discusión, siempre que asumamos que los que discuten no son dos enfrentados sino dos a la par, tratando de entender un pedacito de verdad esquiva.

Para eso, me propongo intentar un TOP 5 de falacias, listas para ser pegadas en una discusión de Facebook, igual de aptas para tías como para cualquiera que crea que quién sos dice algo sobre la solidez de tus argumentos.

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Ad Hominem

argumentum ad hominem
o ‘vos no tenés razón porque sos un careta’

Quizás LA falacia, aquella estúpida y sensual falacia que nos hace caer una y otra vez, sea la que se conoce como Ad Hominem, que muchas veces llamamos por su nombre en latín porque nos hace sonar intelectuales, muy inteligentes.

Ad Hominem significa ‘hacia el hombre’ o su forma no machista, ‘hacia la persona’ y, como su nombre indica, se trata de todo aquel argumento que en vez de atender las premisas se enfoca en quién las dice. Alcanza con abrir un diario para ver cuánto se  abusa de esta falacia al despreciar lo que se dice por quien lo dice. Quizás la parte más difícil de tragarse este sapo es que muchas veces hay personas que tienen muy buenos puntos a pesar de ser despreciables ellas mismas.

Forma lógica
El sujeto X sostiene que A.
El sujeto X es un tarado.
Entonces, A es falso.

O bien:

Axel criticó a Lali Esposito en Jesús María.
Axel es un careta que ama todo y es re cualquiera que bardee justo a Lali. #LaliteAmamos #Laliebers #Hashtag Hashtag Hashstag.
Entonces, que Lali Esposito esté en un festival de folklore es adecuado.

El Ad Hominem se trata de un razonamiento falaz porque las características de quien argumenta son irrelevantes a lo que sostiene. En la mayoría de los casos no hay vínculo lógico entre estas características y el argumento. En cualquier caso, siempre es preferible dejar por completo de lado las características del interlocutor y enfocarse en el contenido de lo que sostiene y cómo están vinculadas entre sí sus premisas.

Esto no quiere decir que los ataques personales no puedan ser relevantes en una discusión. Por ejemplo, si un político fuera a quitar los impuestos sobre un producto que fabrica su familia, podría tratarse de un genuino conflicto de intereses. El asunto es estar atentos a esa relevancia.

Muchas veces cuando nos atacan con un Ad Hominem es señal de que cabalgamos, o al menos de que le cerramos tanto el orto que lo único que queda es meterse con nosotros.

 

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Apelación a la naturaleza

o ‘esta pasta que huele gracioso es mejor que tu medicamento porque es natural, no como tu aspirina hecha por la industria farmacéutica’

La falacia de apelación a la naturaleza es aquella con la que te caen para argumentar que algo está bien (o mal) porque es natural (o ‘artificial’). Lo que se toma como cierto es que lo natural es moralmente bueno, por eso es que muchas veces nos encontramos con estas falacias en discusiones sobre homosexualidad o veganismo, cuando basta una simple discusión sobre la temperatura de la cerveza para entender que ‘natural’ y ‘bueno’ tienen dos códigos postales distintos.

Forma lógica
X es natural.
Y no es natural.
Entonces, X es mejor que Y.

Comerse a las crías es natural.
Las incubadoras no son naturales.
Entonces, comerte a un sietemesino es mejor que ponerlo en una incubadora.

Más allá de nuestras apreciaciones personales sobre lo ‘natural’ o lo ‘artificial’, para sostener argumentos comparativos tenemos que tener criterios de comparación bien establecidos, relevantes al asunto en cuestión.

Claro que hay muchas cosas naturales que son mejores que su contraparte artificial, pero deben ser evaluadas con/por un criterio relevante y no su intrínseca ‘naturalidad’. Siempre es bueno tener en cuenta que si seguimos estos razonamientos terminamos en que si por la naturaleza fuera, estaría re piola comernos a alguna cría de vez en cuando y tener relaciones en contra de la voluntad del otro basados en pura dominancia física.

 

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Pendiente resbaladiza

o ‘Si usás un celular no podés quejarte de la política del Estado sobre distribución del ingreso porque está hecho de coltán extraído de minas por niños congoleños famélicos’

Nos encontramos con esta falacia cuando en una discusión se empiezan a enlazar lógicamente posibles consecuencias de una premisa, saltando a un extremo. Se propone que si algo es verdadero, entonces otra cosa lo es, y por lo tanto otra y así hasta una consecuencia desvinculada de la inicial. El vínculo entre estas premisas es cada vez más débil a medida que nos alejamos del comienzo y del mismo modo disminuye su probabilidad. El truco de esta falacia está en que uno aceptaría varios de estos enlaces pero en algún punto se hace un salto, y se presupone el vínculo entre las premisas intermedias.

Forma lógica
Si A, entonces B, entonces C, … ¡entonces Z!

Ejemplos
Obispo: “Si se avalan bodas gay, después habrá con animales”

“Si luchamos por los derechos de los animales, ¡eventualmente vamos a dejar que voten!”

La falacia ocurre porque se asume que la secuencia de eventos tendrá lugar, pero sin ofrecer ningún tipo de prueba al respecto. Muchas veces usando esta falacia también se apela al miedo, atemorizando más a medida que nos alejamos de la premisa original. Así es como se parte de algo más o menos sencillo (“El matrimonio igualitario debe ser un derecho”) a algo completamente monstruoso (“Los hombres perderán cualquier sentido de la moral, tendrán relaciones sexuales con animales y se casarán con calefones”).

Ahora, ojo, que cuando una secuencia de eventos, por más larga que sea, tiene marcadas relaciones de causa y efecto (como es el caso de las demostraciones lógicas o matemáticas) no se trata de una falacia. El tema es que cada micropasito tiene que ser igual de sólido. El razonamiento siempre se corta por el eslabón más frágil.

Hay una aplicación cotidiana de esta falacia contenida en la idea de ‘levantarse con el pie izquierdo’. Nos levantamos y se había cortado la luz, por eso no sonó el despertador. Eso significa que tenemos menos tiempo antes de salir al trabajo, no vamos a poder desayunar y seguro estemos de mal humor todo el día. Luego, al final del día filtramos negativamente (hola, sesgos) y nos quedamos sólo con lo malo (o sea, elegimos pedacitos de información no representativa y reforzamos la idea de que fue un día de mierda).

 

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Apelación a la autoridad

argumentum ad verecundiam
o ‘Científicos afirman que comer berberechos nos hacen disfrutar más las películas de espías’.

Esta falacia tiene sus complicaciones y varias formas posibles. Ahora, ojo: esta falacia no debería usarse para dejar de lado lo que afirman expertos o el consenso científico, sino para entender por qué la opinión de un científico sí es válida. Pista: no tiene que ver con el guardapolvo.

Cuando un científico afirma, en realidad lo que hace (o debería) es establecer lo que sabe en función de la mejor evidencia disponible, y no de quién es él mismo, en una especie de antimateria del ad hominem. Así, de nuevo, la persona importa menos que los hechos medibles, y ‘Más razón tiene el científico por su evidencia que por científico’. Lo que también establece un coqueto ‘Ser Doctor en Física definitívamente no te habilita a opinar autorizadamente sobre la defensa de Ferro’.

Forma lógica
El sujeto X sostiene que A es verdadero.
X es una autoridad.
A es verdadero.

Stephen Hawking dice que los perros son mejores que los gatos.
Stephen Hawking es un físico muy reconocido.
Entonces, los perros son mejores que los gatos.

La falacia sucede si el sujeto no es una autoridad sobre el tema en cuestión, o si se asume que la conclusión debe ser verdadera en virtud de la autoridad y no de la probabilidad de ser verdadera en razón de la evidencia que la apoya.

Forma alternativa
De acuerdo al sujeto X, A es verdadero.
Por lo tanto, A es verdadero.

En la tele dijeron que comer pescado ayuda a viajar en el tiempo.
Si sale en la tele tiene que ser de verdad.

La apelación a la autoridad podría ser válida en los casos en que la autoridad citada de hecho sea una autoridad válida (aunque debatible) para el caso en cuestión. Aquí entra también en discusión el asunto de los criterios para determinar que una persona sea o no una autoridad para un tema dado, pero un buen punto de partida es evaluar cuál es la evidencia que apoya ciertas afirmaciones, y si esa evidencia es verificable.

Siempre es bueno cuestionar la autoridad, aún al convertirse uno en la autoridad que los demás luego citen ;)

 

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Apelación a la emoción

argumentum ad passiones

Hay que ser vegetariano porque viste ese video en el que agarran a los chanchitos y a los conejitos y les inyectan cosas y después los agarran y es requete cruel…

La apelación a la emoción es más bien un paraguas amplio de falacias que ponen a la emoción antes que a la razón (¡qué horror!) para ganar una discusión, que reemplaza a la lógica por la manipulación.

Forma lógica
A es verdadero.
Si A no fuera cierto imaginate lo triste que sería.

Básicamente, cuando se apela a la emoción se pierde el foco de la discusión racional y se deja de lado la evidencia, apagando cualquier preocupación por el reconocer cómo son las cosas. En cambio, nos enfocamos en cómo tememos que puedan ser. Por otro lado, muchas veces estos argumentos son presentados de tal manera que discursivamente se vincula el displacer que nos genera cierta imagen (los animalitos siendo torturados) con cierta afirmación (el vegetarianismo tiene importantes virtudes medioambientales, éticas, etcétera). El asunto es que más allá de cómo puedan hacernos sentir ciertas cosas, nuestros sentimientos no son reemplazo de las razones por las cuales algo es favorable o desfavorable.

Es importante no perder esto de vista, principalmente porque la apelación a las emociones es una técnica de persuasión muy poderosa y necesaria a la hora de transmitir un mensaje. Somos bichos emocionales y, como dice Antonio Damasio, las emociones son una fuente de información para nuestras decisiones racionales, además de ser formadoras de creencias, incluso cuando la razón y la lógica nos sugieren lo contrario. Sin embargo, el usar la apelación a la emoción como un vehículo de comunicación de argumentos racionales no sólo es válido sino que es una virtud que tiene prácticamente todo buen orador. Alcanza con ver que las charlas TED tienen varias anécdotas entremezcladas con números y gráficos para ver cómo es un recurso pedagógico potente. Si nuestros argumentos apelan tanto a la razón como a la emoción, vamos a llegar a mucha más gente. El problema aparece cuando tenés un gran vehículo lleno de nada, y por eso la emoción jamás es condición suficiente para validar un argumento.

Acá están, estas son, las falacias del campión. O algo así. Desgraciadamente por suerte (?), hay muchísimas más, lo que implica una segunda, tercera o quincuagésima entrega de Filosofía Aplicada para una Discusión Piola, pero vamos mordiendo de a poco, porque todo viaje empieza con un primer paso, y eso puede demostrarse lógicamente.

 

Bennett, B. (2012). Logically fallacious : the ultimate collection of over 300 logical fallacies. Sudbury, MA: Ebookit.com.
Comesaña, J. (2001). Lógica informal, falacias y argumentos filosóficos. Buenos Aires: Eudeba.
http://www.logicallyfallacious.com/
https://yourlogicalfallacyis.com/
http://www.skepdic.com/




Hay 115 comentarios

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  1. Ceci

    POR FAVOR una hojita A4 con tarjetitas de falacias. Muero del amor.
    Las imprimo y me las guardo en el bolsillo de la chomba (voy a empezar a usar chombas con bolsillo sólo para esto)

    Amé este artículo… Las falacias argumentativas son como mi amor de verano. Nada que ver con lo que hago en la vida, pero me quedó ese recuerdo fantabuloso de cuando las estudié hace millones de años (?) y me encaaanta hablar de esto con la poca gente que no me mira con cara de que estoy absolutamente loca (o de que soy una intelectualoide careta. Y eso que ni a palos me acuerdo los nombres en latín)

    Gracias por esto!

    PD: sigo sin saber que hace un filosofo cuando no vive en la Antigua Grecia (no, mentira, chiste, “jaja”, no me peguen…) :P

    • Valentín Muro

      Comentarios como el tuyo aumentan las chances de que salgan las “falacias de bolsillo, para la cartera de la dama y la billetera del caballero”.

      Algunos filósofos que no vivimos en la Antigua Grecia hacemos robots, estudiamos la cultura hacker y nos devanamos los sesos tratando de entender de qué manera la tecnología afecta nuestra vida cotidiana. Otros hablan de que todo es relativo, pero a esos no los queremos.

      • Nicolás Palou

        “Otros hablan de que todo es relativo, pero a esos no los queremos.” Supongo que, por cómo te definís a vos mismo y por la “grieta” que hay entre filósofos Analíticos (serios) y Continentales (chantas), te estás refiriendo a los segundos. Pero ya que hablamos de falacias, agreguemos una más a la lista: la falacia del hombre de paja, que consiste en tergiversar la posición sostenida por otro para que sea más fácil de criticar. La tergiversación puede ser deliberada, pero con más frecuencia es producto de una mala lectura. En este caso particular, endilgas a los filósofos ajenos a tu tradición la afirmación banal de que “todo es relativo”, pero la verdad es que nunca hubo ni hay filósofos serios y profesionales que se hayan comprometido con esa afirmación, más propia de libros de autoayuda y gurúes del new age. A lo sumo, hay quienes tenemos una concepción más amplia de la verdad que la mera adecuación de enunciados a la realidad, pero eso no implica caer en el relativismo barato.

        • Pablo A. González

          Después de haber editado la nota, me veo obligado a hacer una marca. Dado que Valen no estableció esa dicotomía, técnicamente al momento el comentario califica dentro de la falacia de cola de paja.

          • Esteban Siravegna

            Pasó Zizek gritando algo de la madre de alguien, mientras se iba con un escocés verdadero a tomar verdadero whisky.

        • Sol Minoldo

          Es irónico como has incurrido en la falacia del hombre de paja, precisamente señalándosela a Valentín.
          Después de “Supongo que” hiciste tu libre interpretación de lo que refería el comentario de Valen. Hablaste de una grieta de la que Valen no habló y hasta lo posicionaste. Luego, le acusaste de hacer una mala lectura, cuando desconocés absolutamente su lectura!
          Y en el cierre de tu comentario te ubicas en un nosotros que sugerís que correspondería a los “damnificados” de esa “mala lectura” de Valen. Por esto último creo atinada la observación de Pablo. Supongo que eso de sentirse tocado y atribuir miles de pensamientos al otro resulta en la interesante combinación ‘cola de paja-falacia del hombre de paja’

      • Ceci

        Chicos, no, en serio.. ni taza ni remera, sobrecito con falacias!
        MEMUEROH!

        Yo los quiero para la portabilidad de la persona que no necesariamente se identifica con un género, puede ser? :P

        Ok. Valentín, Filosofo-de-los-buenos/RobotMaker/Hacker/Tecnófilo… Sos mi ídolo.

        (y no quiero quemar tu aura de misticismo batmaniano en publico pero tu nombre me suena de conocidxs barilochenses, solo quería hacer el merecido #choquedepuños fellow “Y-vos-donde-te-fuiste-de-viaje-de-egresados?”)

        Saludos gatunos, y de nuevo gracias por esto!

  2. Pancho

    Muy bueno.
    Como el sanguchito de base antes de que llegue el asado. No solo preciso y precioso, sino también necesario. Gracias por el aperitivo; espero con ganas el plato fuerte

  3. Ale Mazinger

    Me encantó, suelo “discutir sobre las discusiones” muy seguido y tengo un punto de vista muy parecido al tuyo. Los sesgos son inevitables, pero ya con reconocer eso creo que nos ponemos en camino para razonar de la mejor manera posible.
    Me gustaría añadir algo e cuanto a la cuestión de la persuasión, que creo viene aparejado a un cambio de actitud general, o a la motivación para entrar en una discusión.
    No te metas con la idea de imponer tu opinión al otro, sino con la curiosidad de comprobar que tan equivocado podés estar.

    ¡Saludos!

  4. Leandro

    Aquí, en “How to disagree”: http://paulgraham.com/disagree.html
    Paul Graham da una descripción específica de varios tipos más de malos argumentos y falacias, de forma escalada de peores a mejores (hasta llegar a un argumento válido). Si todos conociéramos estas cosas, la vida sería tanto mejor… Gracias por la nota, aunque extrañé la ausencia de los famosos argumentos “muñeco de paja” que tan frecuentemente aparecen en supuestas discusiones serias en medios y personajes políticos.
    De hecho, me sorprende realmente como el mentado “regreso del debate político” en la Argentina cae tan fácilmente en el 90% de los casos en la esgrima de argumentos inválidos y falacias de todo tipo. Una opinión es que eso es mejor que nada; otra opinión es que no.

    • Pablo A. González

      Danos tiempo. Tenemos a Valentín encadenado, en cualquier momento empieza con la segunda parte. Quedaron afuera algunas de mis preferidas, como hombre de paja, blanco y negro, escocés real y carga probatoria.

  5. María

    Una cosa que me suele suceder en una discusión es cuando alguien argumenta poniendo como premisa uno o una sucesión de hechos que, o bien desconozco, o bien los recuerdo de otra manera. El problema allí está en diferencias en la premisa en cuestión. Dado que no me interesa ganar, por lo general cedo el crédito a mi interlocutor, pero internamente caigo en el Ad Hominem y esa persona pasa a perder autoridad para mí. Todo lo que diga de allí en más que no coincida con mi visión estará teñido del color de la sospecha.
    Sí, ya se, soy una pésima discutidora.

      • Nicolás E. Tastaca

        La “guglié” yo, ¿está bien?
        Primera vez que comento, hace dos meses descubrí la página y no puedo parar de leer. A todos mis amigos cercanos les hice llegar alguna nota y por primera vez también(wow, cómo estamos hoy con las primeras veces) compartí en fb una nota, que es ésta.
        Gracias a vos y a los que hacen posible la página, espero algún día decidir estudiar algo que me guste(hace rato estoy con la duda) y explicarlo de una forma parecida a la suya, insipiran mucho.
        Pd: me puse la “E.” en medio de mi nombre para parecer más interesante

  6. Claudio

    Excelente nota. Da como para reclutar docentes y armar un workshop itinerante por las escuelas (parroquias y partidos políticos no porque te sacan a patadas)

    De nada.

      • Lui Van Cleef

        Particularmente intento hacer esta clase de planteos en el ámbito político, cuando puedo incluso dentro de aparatos partidarios. Una vez superado el prejuicio y cayendo en la cuenta que existen mas que los dos partidos que la dicotomia mediática plantea en época electoral, vas a descubrir que en algunos partidos tenes mejor recepción de la esperada, y que antes que dibujar estadísticas, es mejor contrastar con la realidad. Algunos incluso se enorgullecen de tratar de encarar su análisis de la realidad con métodos propios de la ciencia, bueno, tampoco son tantos, pero vale la pena intentarlo…

  7. Rocio

    Genial la nota! Si salen las “falacias de bolsillo” definitivamente quiero uno. Siempre es bueno tener estas cosas en cuenta a la hora de la discusión.

  8. Daniel

    Grande Valentín, muy buen artículo y muy bueno el timing, porque estamos en un tiempo que nos tratan de vender falacias de todos lados, todo el tiempo…y hasta pueden ser adictivas.

  9. Leo

    Excelente nota! que interesante sería que se fomente el debate en las escuelas pero de forma constante, y no como algo que tiene que darse porque está ahí y “sirve para completar el temario”

  10. Erika

    Hermoso todo. Pero odio a batman y creo no tener ningún argumento para sostener ese odio.
    Sería algo así como cuando Homero dijo odiar a Miguel.

      • Alexis Caporale

        ¡Aguante Batman!
        Erika, vos no lo querés porque sos una careta. Aguante Batman.
        Batman es humano, mucho mejor que Superman que es un extraterrestre artificial. Aguante Batman.
        Si odiás a Batman seguro te gusta que maten delfines para hacer atún. Aguante Batman.
        Britney Spears dice que Batman es su único héroe en este lío. Aguante Batman.
        ¿Acaso preferís que los criminales de Ciudad Gótica maten pobres inocentes por codicia y perversión? Aguante Batman.

        ¿Así, Valen?

  11. andrescass

    Que buen artículo. A un discutidor compulsivo como soy me viene bárbaro, y quiero las falacias de bolsillo para non tener que anotármelas en la mano, porque voy a usarlas mucho.
    Odio particularmente la falacia de autoridad (más cuando se autopostulan como LA autoridad) y la de apelar a las emociones, pero por sobre todas aborrezco el argumento ad hominem, detesto a cualquiera que lo usa, incluso cuando soy yo, y mantengo una disputa constante con migo mismo para aceptar, procesar y analizar los argumentos que lanza la gente que no me gusta porque por ahí están tirando buena data y no quiero caer en la boludez de descartarlos porque mirá de quien vienen.

  12. Neon_Knight

    Es al pedo. Ustedes se superan día a día, así que felicitarlos sería redundante. :P

    “Básicamente, cuando se apela a la emoción se pierde el foco de la discusión racional y se deja de lado la evidencia, apagando cualquier preocupación por el reconocer cómo son las cosas. En cambio, nos enfocamos en cómo tememos que puedan ser. Por otro lado, muchas veces estos argumentos son presentados de tal manera que discursivamente se vincula el displacer que nos genera cierta imagen (los animalitos siendo torturados) con cierta afirmación (el vegetarianismo tiene importantes virtudes medioambientales, éticas, etcétera). El asunto es que más allá de cómo puedan hacernos sentir ciertas cosas, nuestros sentimientos no son reemplazo de las razones por las cuales algo es favorable o desfavorable.”

    A los antiabortistas no les gusta esto. (!)

    • Ceci

      a los antiabortistas
      a los anti-legalización
      a los homofóbicos
      a los fundamentalistas
      a los antivacunas
      a los anti……..
      no les gusta esto

      porque ser “anti” es casi garantía de tener blandida el hacha del “ad-hominem” antes de entrar a la discusión, y una selección de falacias en oferta en la solapa del sobretodo.

        • Ceci

          jajaja tal vez fue levemente recursivo…
          Pero era para efectos dramáticos.
          No dejan pasar una ustedes eh! (y está bien…gracias)

          Igual quiero decir que dije “es CASI garantía” y no estaba debatiendo con nadie, sino haciendo un juicio de valor, lo cual claramente, desde sus raíces, es Ad Hominem :P
          Por otro lado, y tal vez debería haber sido más específica en esto, me refería a la gente que usa su título de “Anti-…..” para arrancar a discutirte, no a todas las personas que se oponen a algo (o sino probablemente estaríamos todes en problemas)

          Dicho esto, cabe aclarar que cuando tengo debates/discusiones/charlas con gente que piensa tan diametralmente diferente a mi no les digo esta clase de cosas sino que planteo mis argumentos (lo menos falazmente que puedo) y escucho los de ellos.

          Nada, me hicieron sentir mal y necesitaba venir a aclararlo… Perdón.
          No, en serio, perdonenme que sino me pongo RE MAL (y muere un gatito)
          #adpassiones

      • Valentín Muro

        Yo soy antiteísta, por ejemplo, y eso no hace a mis argumentos falaces necesariamente. También soy anti-pseudociencias, y así y así. El anti sólo indica que nos oponemos a cosas, y siempre es posible oponerse a cosas que valen la pena de ser rechazadas. Por ejemplo, ser anti-machismo ;)

  13. LIZA

    Me encantó la nota! Un obstáculo frecuente -en las discusiones más cotidianas con familia, amigos, compañeros – es cuando ni siquiera llegás al quid de la cuestión porque antes, tenés que explicarle a tu interlocutor/es la diferencia entre “opinión” y argumento…AGOTADOR!!!!

    • LIZA

      Y agrego: qué difíciles las discusiones donde todo debe ser ejemplificado o banalizado con el “momento de ir a hacer las compras” y hay poco entrenamiento del pensamiento abstracto.

  14. Peter

    La nota muy linda y bien redactada, pero todo ese tema de la lógica me pareció siempre muy obvio: “lo verdadero es verdadero y lo falso es falso”(*). Seguramente producto de mi ignorancia, pero bueno, será cuestión de seguir indagando en el tema.

    P.d.: tengo que agradecerles porque gracias a la nota descubrí la falacia “Reductum ad Hitlerum” y no paro de reirme.
    P.d.2: igual una vez quise argumentar a favor del aborto empezando con “si tuvieras que elegir entre matar a un chino o al perro de tu mejor amigo…”.
    P.d.3: la argumentación de la posdata 2 claramente es una falacia con la cual busco adquirir mala reputación para que mediante la aplicación de Ad Homminem desacreditar mi propia afirmación de que soy un ignorante y así sacar provecho. Lo cual debe a su vez constituir otra forma de falacia.

  15. Violeta

    ¡Que hermosos recuerdos! Secundario, clase de lógica. Nos repartimos en grupos los métodos deductivos e inductivos. Me tocó silogismos, un trago de explicar pero estaban buenos. Lo que más me quedó fueron las falacias.
    Es que las aprendes y las ves en todos lados!
    En una de las discusiones, entra una profesora de Geografía y un compañero le pide su opinión sobre lo que estábamos discutiendo. Cuando termina, le marco el problema de que no es autoridad y su opinión es tan válida como la mía. Era una excelente docente y me miró seria, pero me dio la razón.

    Definitivamente, habría que hacer llaveros con tarjetas plásticas con las falacias. Para tenerlas bien presentes. Regalo idea de gaticosa :)

  16. Jofi

    Se cuenta también que existe otra falacia, del “hombre-paja”…. por “la paja” que les da pensar en argumentos razonables (????) Jajajajajajaja chiste maloooo.

    Ahora en serio (?) genial la nota, me viene bárbaro para estudiar episte con más onda… aunque no estoy segura de cómo aplicarla a conversaciones reales, porque soy de esas que se les cae la idea cuando el interlocutor ya se fue.

  17. el siscador

    Perdón, el muchacho es filósofo o es un farsante más? dónde se recibió? al menos trabaja en grupo de investigación sobre lógica o falacias? donde puedo leer acerca de su investigación?

    Más que bolero me suena todo a bolazo. Gracias, vuelva prontos.

  18. Nan

    Yo a la hora de “discutir” (me) digo que hay distintos tipo de interpretaciones para un mismo hecho y que lo me interesa es que el otro comprenda mi punto de vista y yo el del otro.
    No tengo ninguna intención de persuadir (al menos cociente (excepto la de que se discuta de esa manera)).
    Será que nunca discutí?

  19. Lucía DS

    Gran artículo. La manera que tienen de explicar las cosas sin necesitar palabras cripticas, pedantes y largas hace que me sienta menos estúpida frente a estos temas, gracias por eso. Seguramente conocen un muy buen canal de YouTube «Idea channel» que publicó una serie de vídeos sobre los tipos de falacias, aunque sin agregar la dimensión lógica y sus fórmulas (punto para el gato).
    http://www.youtube.com/playlist?list=PLtHP6qx8VF7dPql3ll1To4i6vEIPt0kV5
    Son capos, muy lindo todo, la radio está buenísima. Besito chau chau.

  20. Santiago Hermo

    Muy bueno! Es muy importante entender las falacias, el mundo está lleno de ellas!

    Pero en el texto hay, a mi entender, un argumento falaz relacionado a la ciencia. Cito: “…razonamientos inductivos, que es el proceso por el que se llega a conclusiones generales a partir de casos particulares. Es por eso que la mayoría de argumentos vinculados a la ciencia son de este tipo, básicamente porque les damos un apoyo estadísticamente alto, pero no absoluto.”

    Los argumentos relacionados a la ciencia (que llamaré teorias) no son para nada inductivos. No hay tal cosa como inducción.

    Explico mi argumento. La inducción supone saltar de casos particulares a conclusiones generales. Pero no existe tal cosa como “casos particulares”. Los casos son particulares a la luz de una hipótesis previa. De hecho, cada observación es hecha con una expectativa (o problema, o hipótesis, o idea) anterior, a la luz de la cual adquiere sentido. Por lo tanto, cuando creemos que hacemos una inducción en realidad estamos haciendo observaciones basadas en una hipótesis (o idea, o expectativa) previa. Hacemos deducciones.
    Las teorías científicas se utilizan no porque tengan muchos casos favorables, sino más bien porque no han tenido sistemáticamente predicciones desfavorables (no han sido refutadas). La física newtoniana ciertamente tenía muchos casos favorables, y resultó falsa.
    Obviamente, siempre es posible que nuestra teoría sea falsa. Pero si no podemos mostrarlo, por más que lo intentemos, entonces la tomaremos momentamente como verdadera.

    También es erróneo afirmar que los enunciados científicos son altamente probables. Por ej, ” Todos los días sale el sol” es más probable (en el sentido de que tiene más casos favorables) que “Todos los días sale el sol por el este”. El segundo enunciado es menos probable y ” más verdadero”. Lo mismo sucede al comparar las teorías físicas de Newton y la de Einstein.
    Los enunciados científicos son muy improbables, al contrario de lo que se suele creer.

    Saludos.
    Santiago Hermo.

    • Esteban Siravegna

      Eh, no.
      Verdad o Falsedad son conceptos que aplican a proposiciones susceptibles de tenerlos.
      La física usa modelos, más o menos preciso.

      Que vos decidas arbitrariamente llamar verdadero o falso a ciertos umbrales, también arbitrarios, de probabilidad, no hace que sea preciso decir ‘la física newtoniana es falsa’, sino que lo correcto sería decir ‘la física newtoniana no modela precisamente el movimiento de cuerpos de mucha masa y gran velocidad’ (por ejemplo. O el movimiento de los electrones), de la misma forma que la disciplina que elegiste para asignar esas categorías arbitrarias de veracidad o falsedad, la estadística, sólo sirve para conjuntos acotados de datos (digamos, 200 ó 300 puntos), y para más, tenés que usar otras técnicas, relacionadas en general con las ciencias de la computación.

      Por otra parte, nuevamente, ¿Qué modelo de probabilidad estás usando para afirmar que algo es más o menos falso? ¿Un modelo estádistico de H0 vs H1 con un p significante? ¿Conocimiento previo con un modelo Bayesiano?

      Además, hay técnicas enteras de análisis de conocimiento, de nuevo, basado en Ciencias de la Computación y específicamente en Machine Learning, que no parten de hipótesis previa: el Aprendizaje no Supervisado, y concreatemente, Clusterización por Centroides, K-Means y demases.

      No sé si exista o no la inducción en los términos (arbitrarios) que estás usando, pero como metodología, le permitió a un tipo inventar toda una disciplina nueva (la Física actual), con herramientas nuevas (como el análisis matemático o cálculo diferencial) y que aún hoy, con las limitaciones conocidas, sigue sirviendo, y mucho.

      Para terminar, esto de la Verdad o Falsedad de algo, en términos lógicos absolutos y con hipótesis previas, no estaría siendo necesario para generar conocimiento.
      https://en.wikipedia.org/wiki/Probably_approximately_correct_learning

      • Santiago Hermo

        Esteban, gracias por la respuesta. Intentaré esbozar algunos imprecisos comentarios.

        Estoy de acuerdo, los modelos no son verdaderos ni falsos, son tautologías. Lo que es verdadero o falso son las proposiciones. De hecho, es posible hacer modelos de los cuales se deduzcan cualquier cantidad de proposiciones, verdaderas o falsas.
        Ahora bien, lo que yo llamo teoría va más allá de un modelo. Una teoría, que suele incluir un modelo, pretende decir algo del mundo real. Pretende que de ella se deriven proposiciones verdaderas. Es cierto que el modelo físico aristotélico-ptolemaico es tan válido como el newtoniano o einsteniano. Pero, ¿cuál de ellos, aplicado a la realidad, tiene mayor éxito? Yo quiero saber como funciona el mundo, no hacer un lindo modelo que no sirva para nada.
        Supongo que estarás de acuerdo que el modelo aristotélico es muy deficiente como representación del mundo (¿por que tiene pocos casos favorables, como propone la inducción? No! De hecho se pueden hacer miles de observaciones que lo confirmen. Su deficiencia se debe a que tiene muchos casos desfavorables, fue refutado). El modelo de Einstein permite realizar generalizaciones contradecibles por la experiencia que van mucho más allá de las realizas por Newton (por ejemplo, el hecho de que la luz se doble con la gravedad), las cuales no han sido refutadas.
        Si una teoría, basada en X modelo, lograr predecir fenómenos con éxito, entonces creemos que la realidad se parece a ese modelo. Obviamente, podría ser todo una ficción, como pasó con la teoría newtoniana. (aunque sea una muy buena aproximación, según entiendo).

        Respecto a la probabilidad. La definición que uso (que no es la única) la probabilidad de que un enunciado universal sea verdadero viene dada por la cantidad de enunciados singulares que la confirman. En este sentido, la probabilidad no está relacionada a la verdad. Quizás si definimos la probabilidad de otra manera lo que digo está mal, habría que pensarlo.
        Por ejemplo, el enunciado “Todos los jueves llueve o no llueve” es infinitamente probable, pero no dice nada sobre la realidad. A medida que obtenemos hipótesis más precisas, la cantidad de casos favorables disminuye, y también disminuye la probabilidad en el sentido que indiqué antes.
        Las leyes científicas son muy improbables, ¿cuál es la probabilidad de que todos los (infinitos) metales se dilaten con el calor?

        Respecto a la inducción, lo que entiendo por inducción es que cierto enunciado universal puede considerarse verdadero si se recolecta una cantidad “suficiente” de enunciados singulares favorables.
        Muy interesante lo del Machine Learning, no lo conocía. En Economía (tengo el infortunio de ser un economista) se ha popularizado el “Big Data”, donde se miran millones de datos y luego se elige una teoría que se adecúe a ellos.
        Lo que quiero decir es que cada observación está basada en un problema previo. No existe tal cosa como observación independiente del problema. (El cual, obviamente, puede no estar deliberamente escrito). La adecuación a los datos decidirá si tal teoría es “más verdadera” que otra (preferiblemente datos distintos a los que se usó para obtener la hipótesis).

        En fin, muchas cosas. Me alegra compartir estas ocurrencias así alguien más puede verlas (Recién conozco el blog). Quizás lo que digo no tiene ningún sentido.

        Saludos.

  21. Juan cruz

    Te pasaste con la nota Valentín!
    Lo aclaré en tw pero valga acá también: que no te falle el verosímil es una enseñanza de Pedro Mairal. Sus alumnos del taller Orsai construimos un blog a partir de esa premisa. Yo solo me limité a repetir su sabiduría de sensei. Toda una cita de autoridad, sin falacias.
    Espero ansioso más entregas!

  22. Maru Moragues

    Me pasó algo re loco leyendo esto.
    Terminando el primer párrafo me acordé de lo mal que la pasé estudiando Introducción a la Historia (porque tenía mucho de conceptos básicos de filosofía y psicología, porque todo eso nos iba a servir para entender como piensan los artistas y así poder entender las obras, etc) y pensé “qué mal la voy a pasar leyendo esto, más intentando entender”.
    Lo loco es que no la pasé mal, entendí y aprendí. Y hasta capaz que agarro con ganas los libros de Zatonyi que trabajamos en Historia. No para estudiarlos, para leerlos por placer.

  23. Leticia

    Aplauso. Aborresco a los que argumentan “esto es mejor porque es natural”. La Amanita faloides también es natural, comete una. El virus de la polio también es natural, pero a ese no lo queremos!
    Y tu “desgraciadamente por suerte” me hizo reír mucho! Gracias y saludos!

    • Pablo A. González

      Calculando que el primer borrador de la nota fue hace más de un mes, sí. O no, capaz hay unas necesidad de empezar a hablar de estos temas y aparecen repetidos. Ojalá sea la segunda.

  24. Mica

    Me acuerdo cuando tuve que estudiarlas para filosofía en el colegio y quería acordármelas todas para cagar al resto. Obviamente no pasó. Súper amena la lectura y re entendibles las explicaciones. AMO. Gracias

  25. Guadalupe Muro

    Me hizo reír mucho eso de comer pescado y viajar en el tiempo, yo no se si vos te acordas porque éramos muy chiquitos pero tu padre, que es mi padre nos decía que comer pescado te hacia brillar en la oscuridad porque tiene mucho fluor, nosotros lo comíamos y después a la noche cuando nos mandaban a la cama, no prendíamos la luz del pasillo si total…y desde la baranda de la escalera (avanzando bien agarrados porque obviamente no veíamos un catzo ) gritábamos ¿pa, nos ves? y pa decía si, si están brillando en la oscuridad! y así llegaba la comprobación que validaba la ingesta de pescado. Todos contentos.

  26. Ana

    Maravillosa nota!! Amo la filosofía y me encantó la simplicidad con que abordas temas tan complejos.
    Gracias!! Hermosos los gatitos de la ilustración.
    Quiero más notas de estos temas.

  27. NATALIA

    Que odio me dan las falacias cuando estoy discutiendo con otro, las propias y las ajenas (obvio, como todo, dan más bronca las ajenas xD). Porque para más se justifican falacias con falacias y terminas escuchando al otro y pensando “che, que bien me vendrían las tarjeta-falacias de El Gato y la Caja ahora”.

    Como sea, espero el volumen dos, porque la falacia del hombre de paja me parecía hiper-infaltable. Igual lo perdono porque pusieron algunas que no conocía como tales y eso suma bocha. Y aparte porque los dibujos de los gatitos falaces son lo más.

  28. Pablo

    Muy linda y completa la nota, felicitaciones. Me gustaría acotar, sin embargo, que el propósito de un argumento no siempre es el de persuadir.

    Cuando escuchamos a un vendedor de la TV o a un político en campaña, sin dudas. En esos casos, hay un intento consciente de cambiar nuestros pensamientos o nuestros comportamiento, sin importar si la conclusión es o no verdadera.

    Pero cuando intentamos explicar un hecho o fenómeno, todos estamos de acuerdo en la verdad del mismo, y de lo que se trata es de buscar premisas que nos permitan comprenderlo mejor.

      • Pablo

        No necesariamente, a veces la gente argumenta (en inglés, curiosamente, argumentar y discutir se dicen con la misma palabra) sólo en un intento de acercarse a la verdad, de eso se trata la ciencia. La diferencia fundamental con la persuación es que, en el intento de persuadir, se recurre con mayor frecuencia a las falacias, incluso conscientemente. En la búsqueda honesta de una verdad científica nos podemos equivocar, pero queremos encontrar buenas explicaciones.

        • Esteban Siravegna

          No exactamente. Argumentar (en el sentido de presentar argumentos, fundamentos y hechos en contra y/o a favor de algo) sería to argue.
          Discutir, en el sentido de expresar opiniones sobre algo, pero no necesariamente argumentos, sería to discuss.
          Finalmente, el intercambio formalizado de opiniones, usualmente en un espacio público, igual que en la castilla, sería to debate.
          Tanto en inglés como en castellano, discutir, argumentar y debatir tienen etimológicamente hablando el mismo origen, de palabras latinas similares. Bueno, salvo debatir, que nosotros lo sacamos directamente del latín y los ingleses se lo robaron a los franceses cuando se dieron una vueltita de cien años, pero también los franceses lo sacaron de palabras latinas.

    • IVE

      estoy de acuerdo con que no siempre el propósito es persuadir. bah, no lo estaba hasta antes de leer esto, creo que me persuadiste.

      no, mentira. creo que toda discusión/debate/intercambio responde a mostrar una visión, y que cuanta más convicción tenga uno de sus ideas más lógico será buscar que la gente las considere válidas. sobre todo si hablamos de un debate donde las ideas planteadas por su naturaleza NO pueden convivir, o no pueden ser simultáneamente válidas sin entrar en contradicción.

  29. Nora Muñoz

    Muy clara y divertida la nota. ¿Conocés las falacias que tan maravillosamente describe Alejandro Dolina en “El arte de la discusión en el barrio de Flores”? Si no es así te las recomiendo calurosamente. Son una joyita que te aseguran humor al por mayor (quizás no tanta riguriosidad, pero qué importa…)

  30. Donna

    Me quedo un bache ahi entre un argumento de apelar a la naturaleza y la falacia de apelar al corazón, en realidad no creo haber entendido del todo el “apelar al corazón” como una falacia, salvo a casos extremos, quiero decir,en “apelar a la naturaleza habla sobre comerse las crías como algo malo, cuando es malo solo porque la humanidad lo ve asi, osea, apelamos a nuestro corazón, y quiero que no se me malinterprete como un facho cuando hablo que esa acción desde un punto de vista de “perpetuidad de especie” como algo bueno, solo que lo vemos malo, porque si, es feo eso. Como que falto que me digan que hay q visualizar bien desde que punto de vista se ve al argumento para decidir si hay o no, una falacia por apelar al corazón.
    Pd: Usted es científico? porque batman es científico.
    http://i648.photobucket.com/albums/uu202/fanaticosdelmate/monoriel.jpg

  31. Sofia.

    argumentum ad verecundiam.
    Para mi todo lo que escriben aca, esta bien.
    Terrible error, o no se si tanto… pero me fascina lo que hacen.

  32. Rafa

    Muy bueno. Creo que en la política de nuestro país (o política en general) podemos encontrar infinitos ejemplos. No lo digo en el mal sentido, sino que creo que está presente cuando se quiere influenciar y de eso se trata la politica. La campaña política de la elección pasada estuvo repleta (todos los partidos). Me viene a la mente el debate del ballotage, donde ambos candidatos se acusaban uno a otro utilizando todos los recursos todos pero predominbando la ad hominem.

  33. Marcos

    Apelación a la autoridad
    argumentum ad verecundiam

    “Stephen Hawking dice que los perros son mejores que los gatos”. No conozco ningún gato que sea “policía”.

    Apelación a la emoción
    argumentum ad passiones

    Cuando discutís sobre Sindrome de Alienación Parental (SAP) te dicen “pero muere una mujer cada 30 horas “

    • Valentín Muro

      Marcela, siempre que las reglas de inferencia se apliquen correctamente, si las premisas son verdaderas la conclusión debe ser verdadera. Esto es, necesariamente es verdadera. Esto es, para todo mundo posible se cumple esa situación.

      (Amo hablar de mundos posibles)

  34. gabriel

    Muy bueno el artículo. En mi familia me rompen mucho las bolas por joder con las falacias.

    Pequeño detalle:
    “o ‘esta pasta que huele gracioso es mejor que tu medicamento porque es natural, […]”

    Seguro que pusieron gracioso como traducción de “this smells funny”
    En ese caso “funny” se traduce a “raro”. Que yo sepa lo único que huele gracioso es el óxido nitroso.

    Ahora que lo pienso, se entiende que en mi familia me rompan las bolas.

  35. Anton

    Muy bueno, que genial que haya este tipo de difusión. Como cambiaría la sociedad si se aprendiera a razonar, y sobre todo si se hiciera hincapié sobre este tema en la formación académica universitaria. Con respecto a la falacia de autoridad, y el mambo de que por ahí mucha gente pueda confundir que lo que comunica un científico cae dentro de esa falacia, me hizo acordar a una charla entre Richard Dawkins y Lawrence Krauss, donde sale este tema y me gusto la distinción que hizo Lawrence con respecto a esto: En ciencia hay expertos, no autoridades…

    Abrazo!


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