170.-madre-judia

A Edipo le gusta esto

Soy judío. No digo judío nivel ‘Woody Allen leyendo la Torah en Once con un latke en la boca’, pero sí lo suficiente para haber recogido en la repartija genética el mayor poder de mis ancestros: tener el visto bueno de los políticamente correctos para hacer chistes de judíos. Esto despertó un montón de cosas en mí, en especial hambre, pero también la obsesión por buscar chistes sobre estereotipos y otros temas sensibles que ponen incómodo al que los escucha pero no a mí. Así, cosecho la ventaja de pertenecer a una minoría para oír el famoso ‘sí, el chiste es medio fuerte, pero él puede’.

Ojo, no sostengo que sólo yo puedo hacer esos chistes, básicamente porque adoro el humor y (particularmente) los chistes que ridiculizan sin malicia características particulares de grupos humanos, como podrían ser los dentistas o los adoradores de bebés robots unicornios, con la salvedad de que me da paja estudiar odontología o unirme a otra religión que adora androides equinos, así que laburo sobre lo que tengo. Todo esto, encima, con el bonus del morbo que me genere incomodar a los políticamente correctos. Aunque me sienta un poco culpable de hacer un chiste sobre gente políticamente correcta sin pertenecer a ese grupo.

Qué confuso y autorreferencial se puso todo.

En el siglo XIX, Wirchow propuso la Teoría Celular, resumiéndola en omni celula ex celula’, o ‘toda célula viene de una célula’. Yo voy a basarme en una ligera modificación de esa misma idea que denomino la Teoría Ortodoxa Hebraica Pilar: ‘todo judío viene de una judía’. Para sorpresa de nadie, yo vengo de una madre judía. Una re, re, re madre judía.

Completita, con aire, con airbags, con un montón de comida, abrigos hasta para las partes del cuerpo que tenías cuando naciste pero te cortó un flaco de gorrito simpático, la pregunta ‘¿es judía?’, cuando le hablo de una flaca, la constante curiosidad respecto de cuándo la voy a invitar a la cena de shabat, TODO. Incluyendo mis ganas de entender si la exposición a esa ola descontrolada de amor pudo haberme afectado.


Basado en una mamá real

El tema es que, a medida que preguntás, te das cuenta de que madres judías hay en todos lados, incluyendo un gran número de madres no judías que lo son. O algo así. Y la pregunta termina siendo sobre cuidados maternales: ¿qué onda el amor descontrolado de mamá?  Además de hacerte pasar los momentos más incómodos de tu vida adolescente cuando estás con tus amigos, ¿tiene algún resultado copado? Y obvio, como somos re científicos re biólogos re queremos evidencia para todo, tiré de ese piolín para ver a dónde me llevaba.

Como por alguna razón cuando propuse hacer un experimento con humanos no se coparon (este lo dejo implícito porque es re fuerte, pero se lo imaginan), terminé yendo a la bibliografía y me encontré algo mucho menos interesante: experimentos en ratones. En estos primos lejanísimos, existen varios tipos de madre, algunas que cuidan a sus crías ratoncitos un montón y otras que no les dan mucha bola. Ahí viene la pregunta obvia ‘¿hay diferencia entre los ratones hijos de madre pendiente y los otros?’ Bueno, parece que mucha: los que son cuidados muy cariñosamente (palabra un poco rara para definir madres ratonas, porque no tengo claro cuánto aplica la idea de ‘cariño’) por sus madres responden muy bien ante situaciones de estrés. Del lado de enfrente, aquellos a los que las madres les dicen pibe, estoy viendo la novela, no jodasse estresan por cualquier cosa (como que Facundo Arana tarde 134 capítulos en darle a Natalia Oreiro).

Acá uno podría pensar ‘claro, no hay sorpresa, la madre ortiba hereda ortibez y la piola hereda piolicidad, y ya, como toda herencia’, pero las cosas se ponen divertidas cuando investigás qué está pasando dentro de las células con los elementos que determinan la respuesta al estrés. Más específicamente, el receptor de glucocorticoides, una súper estrella del estrés junto al tránsito del microcentro un viernes a las 6pm. Acá no había mucha vuelta para lo esperable: tenía que haber diferencia en las cosas que determinaban la reacción al estrés, es decir, que los receptores estos de los que ya no te acordás el nombre tenían que ser diferentes en los ratones con respuestas distintas al estrés. Y esa información había que ir a buscarla al ADN.

Ahí vino la sorpresa: ambos grupos (las madres y crías piola y los desapegados) no presentaban diferencias a nivel de su ADN. O sea que la información para la producción de los receptores de glucocorticoides estaba en todos por igual. Acá viene el ‘pero’ divertido.

PEEEEEEERO, lo que no estaba igual era el receptor en sí: la proteína, lo que se genera a partir de esa información que está en el ADN. Había algún tipo de factor que hacía que, aún teniendo la misma información genética, unos la expresaran (es decir, la usaban para armar proteínas receptoras de glucocorticoides) mientras que los otros, no. Los ratones hijos de madres cariñosas tenían mayor expresión del receptor de glucocorticoides que los de madres miradoras de novelas, y eso genera que su reacción ante el estrés sea más tranca.

Momento de escarbar y entender cuál era la diferencia entre estos dos bichos con igual información pero muy diferente manifestación de esa información, tanto en forma de cantidad de receptor como en forma de conducta. Porque resulta que la conducta no viene de un halo mágico invisible que nos recubre, sino que viene recontra influenciada por JUSTAMENTE esos dos factores: la info que tenemos de fábrica y el ambiente que repercute de alguna manera en esa información.

El ADN, donde están (casi) todos los genes que tenemos, incluido el que nos importa, tiene una estructura increíble. Es una molécula gigante pero está comprimida, en algunos lugares un poco más que en otros, lo que hace que siendo muy grande ocupe muy poquito espacio. Estirado, mide 2m (aunque nunca se ponen de acuerdo con esto), pero está dentro de un núcleo de 10μm, esto es como meter algo de 44000m en una pelota de fútbol. Resulta que puede sufrir algunos cambios epigenéticos, que se llaman así porque no modifican la identidad de un gen, pero sí pueden afectar su estado. No sé al resto pero a mí estas cosas de la biología molecular me vuelven loco, porque quiere decir que, aún teniendo EXACTAMENTE la misma información en una secuencia de ADN, las cosas pueden funcionar dramáticamente distinto.

El ADN no es solamente una secuencia bonita con instrucciones, además tiene ese grado de empaquetamiento que lo hace ocupar muy poco espacio siendo una molécula larguísima, y esto también repercute en la forma en la que se accede a la información. Mismo ADN, info más o menos disponible. Misma cadena, más o menos empaquetada. Este empaquetamiento se debe a modificaciones que NO son de la secuencia en sí, o sea que no se cambia una parte de ésta (esas cositas que viste alguna vez y eran A, T, G o C) pero sí otras partes de la molécula, y consiste en agregarle pequeñas marquitas químicas a la estructura. Por un lado, las metilaciones, que hacen que esa estructura se cierre aún más, por el otro acetilaciones, que hacen que se abra un poco (esto es MUY general, al punto que, si lo dijéramos estrictamente, las metilaciones hacen de todo, pero eso lo dejamos para la nota de ‘las metilaciones hacen de todo en el marco de la epigenética’ y tomamos esto como una idea general sobre acceso y no acceso al ADN). Es medio loco, pero es pensar que esa cadena tiene información en varios niveles, una es a nivel de secuencia (información genética) y la otra, a nivel de qué tan disponible está la información (por eso es le decimos epigenética, donde ‘epi’ que viene del griego ‘por encima’ y me hace querer denominar al pancho con lluvia de papas como ‘pancho con epipapitas’, principalmente porque suena simpático).

Pausa para comer.

Obvio que era el momento de volver a ver ratonas y crías y curiosearles la epigenética. Diría que ‘lo que pasó a continuación te sorprenderá’, pero esperemos que no. Esperemos que para esta altura todos más o menos veamos venir que los investigadores esperaban encontrar el gen del receptor de glucocorticoides con marquitas de metilación en los hijos de las madres desapegadas, pero no en los hijos de madres amorosas. Bueno, acá pasa algo que es inesperado a veces en ciencia: las cosas dan perfecto. Las crías de madres ortibas tienen metilado el gen del receptor, mientras que los de madres cariñosas, no. Aguante Darwin, Mendel, Dobzhansky y el Diego. Pero todavía puede ponerse más interesante.

Imagino que mi madre, como la de muchos científicos en potencia, pensaba en cambiarme con el bebé de otra madre cada vez que la atormentaba con preguntas sobre mil cosas de las que ella no tenía mucha respuesta. Eso se hizo (SUSPENSO) pero con ratones y jaulas (BUUUUU). Agarraron a los hijos recién nacidos de madres que sabían que eran poco cariñosas y los pusieron bajo la tutoría de madres re cariñosas. El resultado fue una fiesta. Los ratones de madres poco cariñosas pero criados por madres cariñosas tenían las mismas respuestas al estrés que los hijos de madres cariñosas. Mejor aún, esas metilaciones que uno esperaría ver si se heredaran directamente, o sea que tus papis te las pasen, y no por acción del entorno (o sea por ser agregadas epigenéticamente durante el desarrollo), no estaban presentes. O sea que el ambiente había hecho un cambio en la forma en la que la información genética se expresa.

BOOM.

Por si alguien no lo tiene recontra en mente, esto pega directamente en una de las mejores discusiones de todos los tiempos: Caruso Lombardi vs Fabián García. Naaa, joda: Lamarck vs Darwin. Lamarck fue uno de los primeros en meter el pie en el agua de la evolución. Pensaba que los caracteres que se heredaban eran aquellos que se adquirían durante la vida (o sea que en un organismo se producían e incorporaban cambios heredables, como si tu hijo ya naciera sin prepucio porque vos no lo tenés, un delirio y un mal negocio para los rabinos). Del otro lado estaba Darwin, con la idea de que uno ya nace con características, el ambiente selecciona sobre ellas, y ya. Nacés como sos, heredás como sos, te morís como sos, igual te queremos. Obvio que Darwin es nuestro Batman y que tiene recontra razón en básicamente casi todo, pero qué lindo abrazo para Lamarck descubrir que el ambiente sí puede cambiarnos profundamente, y hasta dejar su marca en el ADN (aunque no sea una marca heredable*). Aclaro que no debe ser un lindo abrazo para Lamarck, ya que ahora es básicamente un par de huesos tirados.

Ok, mucha información pero todavía no queda claro cómo funciona esto. Los genes son regulados por un montón de cosas, una de ellas son los factores de transcripción, que son unas proteínas que se pegan a lugares específicos del ADN e incentivan que los genes se expresen. Ahí vuelven las metilaciones, las acetilaciones y la idea recontra importante de que el ADN no es una tira limpita y regular de información sino una molécula que tiene tres dimensiones y se enrolla desquiciadamente en el espacio. La metilación, al provocar que la estructura del ADN se cierre sobre sí misma, impide que los factores de trascripción puedan interactuar con el lugar con el que podrían. Esto es básicamente como cuando querés ir a hablar con una flaca pero están sus 10 amigas rodeándola, nunca te vas a poder poner al lado de ella (para la metáfora es mejor ‘sobre’ ella, pero todo lo que sea ‘sobre’ depende más de ella y de mí que del entorno).

Los ratones que durante su primera semana de vida no habían recibido cariño por parte de sus madres tenían esas marquitas de metilación, por lo que los factores de transcripción no podían pegarse donde debían. Esto significa que no aumentaban la expresión del receptor de glucocorticoides, o sea que tenían menos, lo que terminaba en que su respuesta al estrés fuera bastante mala. Los ratones que sí habían recibido cariño, no sólo no tenían las zonas metiladas sino que encima tenían marcas de acetilación. Esto quiere decir que, al contrario de los hijos de madres ortibas, la estructura del ADN estaba abierta y accesible en la zona del receptor, permitiendo el pegado de los factores y una mayor expresión del receptor de glucocorticoides. Resulta que, por lo menos para la regulación del estrés, dependemos más de la madre que te crío que de la que te parió. Pero todavía hay más: esta jodita de las modificaciones epigenéticas pasa todo el tiempo, en un montón de organismos, cosa fantástica porque nos da flexibilidad ante el ambiente.

Así, lo genético que nos tocó en suerte (y padres) puede ser modulado por el ambiente gracias a modificaciones sobre el ADN, y es lo epigenético lo que guarda esa marca. Algo así como mapear los mecanismos bioquímicos que subyacen al ‘uno es uno y sus circunstancias’ y entender que mi vieja, además de heredarme una pila de genes, me cuidó tanto que me hizo una bufanda de acetilaciones. Una que todavía llevo y que probablemente me ayude a manejar la ansiedad que me genera mostrarle un texto sobre epigenética donde me río de nosotros y de nuestra relación, que no es poco.

 

*No quiero dejar de mencionar que a veces (y la verdad es que no sabemos muy bien cómo, pero sí que es más excepción que regla) las marcas inclusive pueden llegar a heredarse a lo largo de las generaciones. Por ejemplo, hay ratones que durante su vida asocian olores a peligros y su ADN sufre marcaciones. Luego se reproducen y las heredan a sus hijos pero también A SUS NIETOS. O sea que las marcas epigenéticas pueden (bajo circunstancias muy particulares) llegar a ser, de alguna manera, heredables. De todos modos, cualquier generalización sobre este punto es peligrosa porque la verdad es que medio acá es donde llegamos a la frontera de la ignorancia. Chicos, frontera. Frontera, chicos.

 

Weaver, Ian C G  et al. (2004) Epigenetic Programming by Maternal Behavior. Nature Neuroscience
Brian G Dias & Kerry J Ressler (2014) Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations.  Nature.




Hay 60 comentarios

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      • sol hallu

        Que genialidad este nota.
        Me resultó fácil de entender (si es que entendí claro) teniendo en cuenta que soy nula en el tema.
        Tiro mucha luz a este tema que me interesa por demás.
        Gracias!

  1. Chapo

    ¿Qué tan lejos estamos de entrar a un lugar muy rosa y con olor a incienso, dejar una muestra de ADN y salir con nuestro horóscopo?
    Muy interesante la nota.
    Besis y droga.

  2. Andrés

    Si patento el concepto “epipapitas” y me hago millonario vendiendo panchos a la salida de La Bombonera, quizá te mando un cheque (o no). Alta nota guacho!.

  3. Rocio

    Genial la nota. El tema de la epigenética es algo que siempre me voló la cabeza, es requeterecontra interesante. Y pobre Lamarck, tanto que le pegan con un palo y se burlan de él, al final un poquito de razón tenía.

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Volvé Lamarck, no te pegamos más. Mentira, no vuelvas, nos quedamos con Darwin. Obvio que un poquito de razón tenía, pero no estaba ni cerca de lo que realmente pasa!

  4. Joaquin Maria Tagle

    Muy buena nota!

    Ahora, lo que no me queda claro es cuándo el “daño” que produce la madre no cariñosa es irreversible (si es que lo es). Por ejemplo, hablabas de que los ratone´ que estuvieron una semana con la madre ortiva, ya estaban cagados, básicamente.

    Y lo otro que me queda así sonando: qué onda con los padres? Cómo afecta la cantidad de cariño paternal (o la falta de)?

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Primero: gracias, posta. Ahora, vamos a los bifes:

      Obvio que la nota no lo cuenta porque se hacía eterna, pero las marcas epigenéticas están MUY involucradas en el desarrollo. Por ejemplo, cuando recién somos un par de células (un par literal), se están expresando muchísimos genes responsables, justamente del desarrollo. Pero además, no tenemos ninguna marca epigénetica en el ADN (este es el único instante donde eso ocurre). Y hay un momento donde si se te sigue expresando algo que te hace crecer, medio que se arma bardo. Entonces se inactivan para que eso no ocurra, y a veces, eso pasa por metilaciones. Acá pasa algo parecido, solo importa lo que ocurre al principio, porque es justamente cuando se determina qué va a pasar después. Es algo así como que el ADN se programa para lo que viene y una vez que lo hizo, al menos en este caso, ya no puede cambiar.

      Los padres, ay los padres, digamos que los padres prefieren hacer otras cosas antes de cuidar a sus bebis. En especial porque estas cosas están hechas en bioterios y si dejás en la misma jaula a machos con hembras se arma la fiesta, y el experimento se descontrola.

  5. Fer

    Muy buen artículo.

    Por el título esperaba una gatinota sobre psicoanálisis, y después de la decepción inicial remontó.

    PD: En el anteúltimo párrafo, dónde dice: “Resulta, que, por lo menos para la regulación del estrés…” ME PARECE que la primera coma está de más. Quizás las dos, o la segunda, pero se ve raro.

  6. Gabriela Roitberg

    Y acá estoy yo .. La mama judia de Ezequiel recordando , entre otras cosas ,su cara de sorpresa cuando a los dos años descubrió el hielo seco y por las dudas lo abrigue !
    Orgullosa de mi hijo !

  7. Joaquin

    Compro compro– como compre el libro que decía “Variación Genética, Epigenética, de Comportamiento y Simbólica en la Historia de la Vida”

    Igual.. esto de pelea Darwin y Lamarck siempre creí que fue por gente que nunca leyó a Darwin y Lamarck.

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Ojo, Lamarck tenía cosas re copadas y Darwin tenía cosas que medio eran cualquiera. Incluso, el debate Darwin vs Lamarck quedó MUY MUY MUY atrás en la historia de la evolución, ahora hay otras corrientes, generalmente basadas en ideas darwinistas pero bastante diferentes a lo original.

  8. Magdalena

    Primero, no pude no leerlo todo imginandote a vos contandolo sacado y moviendo muchisimo las manos. Segundo, sos un groso chabon. Siempre dije que los profesores que explican con pasion son los mejores y esa pasion es algo que en vos desborda constantemente. Te felicito! No dudo que vas a llegar lejisimo y un día, en 56 años, cuando la gente este estudiando ibmc con el Roitberg (queda mejor que el Calvo, aceptalo), voy a decirte “viste, yo te dije, gil”. Aca ya tenes a tu fan N°1 esperando a tu proxima gran nota voladora de mentes. No me quiero poner sentimental, chau.

  9. Marcelo Fraga

    Excelente nota Ezequiel. Desde el campo psi, les comento que si a un paciente con desordenes complejos (o graves) de personalidad, le borras y/o reprocesas los recuerdos (recuerdos de madre ratona miradora de telenovelas y poco cariñosa) y lo ayudas a construir recuerdos “nuevos” (de madre ratona cariñosa), abro parentesis de nuevo ( procedimiento al cual llamamos instalación de recursos ) en muchos casos, los pacientes revierten la personalidad patológica y pueden llevar adelante una vida normal. Asi que sin saberlo, seguramente estamos metilando a lo loco (valga la redundancia y con perdón de la palabra). Aunque ahora que lo pienso, el simple hecho de intervenir en un paciente debe significar algún grado de metilación, cuando no acetilación, es decir al operar sobre las circunstancias operamos sobre la epigenética. Yo metilo, tu metilas, nosotros metilamos.

  10. Marto

    Siempre me pregunte esto, así que gracias. Y qué pasaría si un yo que no soy yo hubiera sido criado por mi propia madre que no es mi propia madre, en Suecia o en Namibia, ponele. Cómo influiría eso en mi ADN.

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Gran pregunta. En principio necesitamos un montón de “Martos” para hacer un experimento con muchas réplicas y controles. Hay que ver cómo hubiese reaccionado tu vieja a eso.

      Pero se re puede hacer, así como se secuencian genomas enteros, también se pueden secuencias epigenomas con TODAS las modificaciones epigenéticas que tengas. Entonces ahí tendríamos que ver las diferencias sobre esa secuenciación en cada “Marto” criado por cada madre.

  11. romi

    “que Facundo Arana tarde 134 capítulos en darle a Natalia Oreiro”.
    Las madres judías ven Muñeca Brava, todos los días se aprende algo nuevo.
    Por otro lado, genial para los ratones cariñosos, pero en el humano se le deben metilar los genes a la progenitora…porque si salis en remera con 4 grados a andar en moto sin casco (ejemplo exagerado, no lo hagan en sus casas), a la respuesta al estrés de tu madre la quiero ver. El melodrama de la Oreiro un poroto.

  12. Adriana

    Me encantó la nota! Pero ahora me deja una duda atroz: a mis hijos los habré metilado lo suficiente durante su más tierna infancia??? Qué pudo haber faltado??? Y durante cuánto tiempo son necesarios esos cuidados cariñosos? Entiendo que no es lo mismo prodigarlos al momento de nacer, que acordarte recién ahora a los 21 (de mi hijo, …)

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Gracias!

      Ojo, estos son ratones, y, en principio, no creo que tus hijos sean ratoncitos. O sea que lo que cuenta la nota no es tan así para humanos, principalmente porque estamos sometidos a muchiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimos más estímulos y estresses que unos animales que viven en un bioterio bajo condiciones super cuidadas.

      Así que tranquila, si tus hijos te quieren y no se mandan cagadas, hiciste bien tu trabajo.

  13. Colo

    Muy buena nota, Eze! Felicitaciones :)

    Si hay repartija de knishes me sumo eh, que suelen estar más buenos que experimento sarpado de epigenética.

  14. Marcos

    Buena nota! Un poco de humor no le vendría mal para hacerla amena.

    Te cambio de tema para tirarte una pregunta. Yo trabajo con sistemas expertos basados en reglas, que las aplican repetidamente políticas empresariales (típicamente para bancos, deciden si pueden darte un préstamo, cuanto te dan, cómo te sacuden con intereses, etc.). Además, pueden tener meta reglas, reglas que dicen cuándo aplicar otras reglas y cuando no. Una aplicación de las meta reglas es implementar mecanismos “champion/challenger”, campeón vs. desafiante. Ponele que sospechás que una regla puede ser reemplazada por otra más eficiente, digamos, que sospechas que en determinadas condiciones estás creyendo erróneamente que un ñato no te va a devolver plata y estás perdiendote de hacer un negocio (te pongo el ejemplo del préstamo porque como buen judío, lo vas a entender bien). No es cuestión de que te largues a prestarle guita a todo el mundo en esas condiciones arriesgándote a fundirte, entonces haces un conjunto de reglas para prestarles plata que va a desafiar a las reglas conservadoras que le dicen minga, y usas metarreglas para aplicar las reglas desafiantes a unos pocos casos (distribución estadística mediante) cosa de que si tu sospecha es errónea no pierdas mucha plata, y si es acertada, puedas descartar a las reglas que eran campeonas y reemplazarlas por las que las desafiaron. Vendría a ser una forma controlada de aprendizaje y adaptación de las reglas de tu negocio.

    Creo que el paralelismo es obvio: las reglas campeonas y desafiantes serían análogas a los genes, y las meta reglas a las proteínas que permiten que se expresen o no. La pregunta es, en el caso de la genética ¿qué factor determina cuál gen es o será más eficiente que otro, supongo que en términos evolutivos o de supervivencia?

    Porque la apreciación final en términos de respuesta al estrés es una abstracción. La respuesta puede ser aleatoria y “darwinista”, y la relación cariño/desprecio no ser causal, e incluso puede ser mera coincidencia (ej: que en la madre un factor epigenético se manifieste con el grado de cariñosisad y en la producción de alguna proteina en la leche, que repercute como factor epigenético en el hijito). Para que el proceso tenga algo de lamarkiano debería existir un feedback de información tal que en cada entorno, de madre cariñosa o de madre despectiva, la relación con el estrés del hijito resultase en alguna ventaja real o aparente… ¿me equivoco?¿cómo sería este mecanismo de transmisión de información?

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Oh! Gran primera pregunta. Hay mil cosas que regulan genes, como preguntaste, perdón, pero me pongo un cacho técnico. Estos factores de transcripción de los que hablaba no se pegan a cualquier lugar, lo hacen a promotores (promueven expresión del gen al que regulan). Lo lindo de los promotores es que cada gen tiene el suyo y son RE específicos. Esta es una de las razones por las que en tu hígado se expresan algunas cosas que en tu cerebro no, porque el promotor de esa cosa se activa con algo que está ESPECIFICAMENTE en ese tejido. Las células se controlan en retroalimentación todo el tiempo: tenés que tener un factor de transcripción específico de cada tipo celular para incentivar otras cosas de cada tipo celular, y así te vas a un rulo eterno de autoreferencias. Creo que a esto se refería la pregunta.

      Sobre la otra pregunta: ojo que heredar algo no quiere decir que tenga una ventaja, solo que está. Entiendo que lo decís por cómo lo pensaba Lamarck, pero esto es Lamarckiano más en un sentido de “el ambiente nos cambia y eso lo pasamos”. Más allá de esto, responder al estress mejor es algo RE groso y recooooontra ventajoso, te cambia mucho el comportamiento en situaciones vitales, como aguantar un tiempo sin comer.

  15. Pablo

    Buena nota! En particular la explicación general del mecanismo epigenético. Ahora, ojo, algunas aclaraciones que me parece que pueden aportar, en el plano evolutivo:

    1) No hablaría de un “Lamarck vs Darwin”. Si bien están claras las diferencias en ambas teorías, Darwin tomó mucho de Lamarck (aunque en sus escritos a veces no lo reconozca). Por ejemplo, debido a la falta de una buena teoría de la herencia, Darwin terminó adhiriendo a la “teoría de la pangénesis”, la cual sostenía la existencia de gémulas distribuidas por todo el organismo susceptibles de modificación por condiciones ambientales, las cuales se trasladan por vía sanguínea y llegan a las gametas que finalmente formarán un nuevo individuo. Básicamente, una teoría de herencia de caracteres adquiridos. De esta forma, Darwin explicaba la variabilidad de rasgos en las poblaciones y evitaba los problemas de otras teorías de herencia, como la teoría de mezcla.

    2) Tampoco me jugaría en hablar de evolución al tocar el tema de la epigenética. Como bien aclaran en una parte del artículo, no se sabe aún la trascendencia de rasgos adquiridos epigenéticamente a través de las generaciones. Si esta trascendencia llegase a ser sólo de un par de generaciones, la importancia que pueda tener en la historia evolutiva de los organismos sería prácticamente despreciable.

    Felicitaciones por el artículo. Lo disfruté!

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Hola Pablo, primero: mil gracias.

      1) Obvio, coincido totalmente. El debate Lamarck vs Darwin sabemos que ya no tiene sentido, en especial porque las ideas de este último quedaron RE atrás en la historia. Sabemos que se equivocó mucho. Sin embargo, fue VITAL para que entendamos la evolución como lo hacemos hoy. Lo lindo de la ciencia es que tu idea puede tener algunos baches pero algunas cosas re copadas que ayuden a generar ideas nuevas y mejores.

      2)Ojo, no estoy diciendo que Lamarck tiene razón, ni cerca. Pero sí es cierto que heredar, aunque sea a 1ras o 2das generaciones, algo que adquiriste durante la vida es algo de lo que no teníamos ninguna evidencia y es muy loco. Entonces es un mimo tranqui de la comuniad que lo re bardeó como diciendo, “No estuviste ni cerca pero mirá, nos acordamos de vos”.

  16. Carola

    Me encantó la nota ! Como socióloga me genera mucha curiosidad analizar el impacto de problematicas sociales en la informacion genética. Pensaba por ejemplo en el impacto que puede tener el destierro en el cuerpo. Capaz me dejé llevar por el entusiasmo ..

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Sip, un poco. Es algo medible, pero la realidad es que reducir todo lo que nos pasa a algo tan chiquitito es tener un enfoque muy reduccionista y no está bueno. Somos un sistema complejo y tenemos propiedades emergentes que no se explican por lo que nos compone.

      • Carola

        Coincido! Estaba pensando más bien en un trabajo interdisciplinario, sobretodo entendido que esa modificación genética que mencionás puede “perdurar” en el cuerpo. Sobretodo entendiendo que el estrés da lugar a diferentes enfermedades psciológicas.
        Me encantó el articulo.

    • Cecilia

      Hola! Me encantó la nota y tu forma de escribir! La epigenética es un tema hiperinteresante y sobre el cual escasea información que se encuentre tan bien acetilada como esta para el público en general, así que la comparto desde ya.

      De todas formas, todavía sigo sin entender cómo la presencia/ausencia de cuidados maternales logran que aumente el nivel de metilaciones o acetilaciones en el ADN de las crías… La oxitocina tendrá algo que ver en el asunto?
      Si tenés algún dato que me ayude a comprenderlo mejor, será más que bienvenido.

      Nuevamente, felicitaciones por el artículo! De lo mejor del Gato.

      • Ezequiel Calvo Roitberg

        Hola Cecilia, leer tu comentario me puso MUY contento, pero no por los re lindos elogios (gracias por cierto). Hiciste LA pregunta. Porque todo es muy lindo y muy loco, pero cómo corno se pasa de que te cuiden más o menos a que eso se marque en el ADN, o sea, cuál es el mecanismo por el que unas células agarran esa información y la convierten en algo. Bueno, no se sabe. Esto es algo recontra común en Biología Molecular, no tenemos mucha información de cómo algo pasa de un idioma más macro (en este caso el amor maternal) a algo recontra micro (las marcas epigenéticas). Pero es recontra genial que te haya surgido, porque es un gran próximo a entender este temita un poco mejor!

  17. Luciano

    Le epigenetica es la que me hace odiar dar clases, te dejan desactualizado de toque. Pero es el problema de enseñar biologia ¿Como haces para explicarle a un pibe que los reptiles ya no existen mas?

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Hola Luciano, es re difícil. A mi siempre me funciona haciendo lo mismo que usé en la nota. Nada de lo que cuentes va a estar bueno para nadie a menos que generes curiosidad sobre ese tema. Contar ejemplos flasheros primero siempre es lo lindo, y después bien bien al final le ponés nombre y terminología a las cosas.

      • Fer

        Primero el reino mineral, después Plutón… ¿y ahora esto? ¡Así no se puede viejo! A dónde vamos a ir a parar…

        Hablando un poco más en serio, pero no mucho, porque mi fuente es la wikipedia: “Según la taxonomía tradicional los reptiles son considerados una clase, pero según la sistemática cladística, son un grupo parafilético, por tanto sin valor taxonómico”. ¿Por lo de “sin valor taxonómico” es que “ya no existen los reptiles”?

        • Pablo

          Claro, así es! Todo depende de la sistema que uses para establecer las relaciones filogenéticas entre las especies. Básicamente, hay que definir “grupos monofiléticos”, que son grupos de especies que incluyen a un ancestro común y a TODOS sus descendientes. Según la cladística, estos son los verdaderos clados (grupos) que hay que definir en tu árbol filogenético. Un ejemplo de este grupo serían los mamíferos. Los “grupos parafiléticos”, en cambio, incluyen al ancestro común pero NO a todos sus descendientes. El caso de los reptiles es típico, ya que no incluyen a las aves, que descenderían de este grupo. El término correcto sería Sauropsida, que incluye al grupo alado.

  18. Cecilia

    Alguien me explica por que en los hashtags de esta nota no dice “TU VIEJA”?

    Epigenetica = <3
    Lo de las epipapitas me hizo pensar en Les Luthiers y que bueno cambiar lo del "emimerengue superior" por un "epimerengue"

    Groso.

  19. Cecilia

    Jajaja bueno, gracias por responder! Como siempre, la ciencia nos demuestra que el asunto consiste más en hacer las preguntas correctas que en brindar respuestas.
    Espero ansiosa más notas al respecto! Todo lo que sea biología molecular o genética me vuela la cabeza.

  20. Vanesa

    Hola, primero que nada, me encantó la nota. Felicitaciones.

    Aunque no conozco mucho sobre el tema, me interesa la genética y la neurociencia. No sabía de la existencia siquiera de esto de la epigenética… y atrapó poderosamente mi atención.
    Te consulto por alguna bibliografía, artículo o lo que sea (entendible para mortales) donde trate este tema de cómo afecta el ambiente a la expresión de los genes, como por ejemplo cuando existe una mutación como la de la Córea de Huntington.
    No se si estoy pidiendo al que exista o no, pero igual, gracias!!

    Nuevamente, me encantó la nota.

    Saludos!!

  21. Verónica

    Genial! Como boqumica que estoy haciendo residencia post básica en biología molecular todos esos posts me encantan!
    Es muy loco como todo afecta la expresión de un gen..
    Saludos

  22. Martin Ezequiel Farina

    Que buena nota. Muy buena por varios motivos: Por el tema que trata, por como esta escrita y por la frase “mi madre me cuidó tanto que me hizo una bufanda de acetilaciones.” Estallé.
    Ademas abona a una teoría que tenía hace rato: Soy hijo de una madre judía que no es judía, al contrario, tana por donde se la mire. Y hasta creo que eso operó cambios epigenéticos en mi porque tengo dos rulos rabínicos que me dan impunidad para hacer chistes de jabones y de judíos, a pesar de que no pertenezco ni de madre, padre o abuelos a la colectividad. Yo diría que en ese sentido, fenotipo mata ADN mitocondrial.
    Repito, gran nota, felicitaciones.

  23. rafa

    por un momento me perdi, volvi al camino y de repente pum!!!! entendí lo que explicabas!!!! genial la nota!!! cuando tu mamá nos invita a comer a todos los que comentamos tu texto?

  24. M. Belén S.

    Si la idea era dejarnos pensando, al menos conmigo lo lograste. Tanto tanto que decidí hacer el experimento en casa (Bueno, fue el azar y divertido, pero el experimento lo estoy haciendo igual: soy madre de gemelos). Cuando veas mi nombre comprobarás que judía no soy pero… estoy segura que algo me quedó en el ADN, se replica generación en generación y yo lo “expreso”. Ya con 4 años los clones se están diferenciando notablemente-poco en lo físico, mucho en la personalidad-. Entonces aquí viene la pregunta del millón: ¿qué estoy haciendo yo (que vendría ser parte muy importante del ambiente) para que 1 parezca la encarnación de Maquiavelo y el otro un sincericida calentón? Y aclaro: no miro novelas, me aburren

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Medio que tener un montón de gemelos es el sueño de cualquiera que investigue cosas de este tipo. Incluso, ya que queda picando, los ratones que usaron estos tipos no son gemelos pero son recoooontra recontra parecidos, cosa que hace más válido todo.
      La cosa es que somos un kilombo comparado con los ratones. Obvio, tenemos miles de marcas epigenéticas, pero no está muy claro en humanos que la relación sea tan directa como “Mi mamá me cuidó un montón entonces expreso más receptor”. Pero quién sabe, esperemos unos años y quizás se hacen cosas re copadas. Hasta entonces, seguí queriéndolos un montón que con eso sobra.

    • Ezequiel Calvo Roitberg

      Ups, mala mía, todos los genes están en el ADN.
      Esto está mal referido a que no todos los genes que “tenemos” y “nos hacen lo que somos” están en el ADN adentro del núcleo, o sea ADN genómico. Las células tienen mitocondrias que nos dio mamá y ellas tienen su propio genoma. Pero aún mejor, hay bastante evidencia que también somos lo que somos gracias a los genes de millones de bacterias que tenemos en el cuerpo.
      O sea, tenemos genes que nos hacen lo que somos que no están en el núcleo y algunos ni siquiera están en nuestras células. Aunque “nuestras” empieza a ser un tema increíble para escribir una nueva nota.


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